Disclaimer: Fullmetal Alchemist no me pertenece. Y ésta es una traducción del fic escrito por la talentosa Nike Femme

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This idea just popped into my head and wouldn't leave until I started typing it up. I know the first chapter may not seem entirely related, but I promise all our favorite characters start wandering into the picture come Chapter 2! (Nike Femme)

Esta idea simplemente se me vino a la mente y no me dejaba hasta que empecé a escribirla. Sé que el primer capítulo no parecería estar enteramente relacionado, pero les prometo que sus personajes favoritos empezarán a aparecer en escena a partir del Capítulo 2! (Nike Femme)

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¡Hola a todos!, aquí estoy de nuevo traduciendo otro de mis fics favoritos. En esta oportunidad, uno de los fics más populares en inglés y que ha sido fuente de inspiración para varios otros autores. En lo particular me encantó la original trama y la manera de escribir de la autora.

A continuación, les presento Full Circle (Círculo Completo)… Disfrútenlo…


Full Circle
(Círculo Completo)


Capítulo 1: Guardián

Él había sido un Guardián de la Puerta por cuatro años ya. Eso al menos, era lo que sabía.

Él también sabía que era considerado como uno de los mejores en lo que hacía. Su reputación provenía de ese día de hace exactamente cuatro años cuando su gente lo había encontrado, tumbado a un lado del camino, pareciendo otra víctima de guerra, todo maltratado, sangrante e inconsciente. Ellos se lo habían llevado consigo y lo habían cuidado, no esperando nada a cambio. Así eran ellos. Pero cuando el último Guardián había perdido el control sobre una nueva Puerta que se abría, él había brincado de su lecho de enfermo y tomado control de ese flujo de energía, canalizándolo a través de su cuerpo y enviándolo violentamente dentro de la tierra para cerrar el portal, salvando la aldea.

En ese momento había nacido una leyenda. Ningún otro Guardián que se recuerde había sido capaz de recuperar el control del Flujo de Energía de la Puerta una vez que alguna conexión había sido interrumpida antes de su culminación y cierre – la reacción positiva tipo latigazo generalmente mataba a los Guardianes en cualquier punto de la conexión. Así era como usualmente morían los Guardianes de la Puerta, a no ser que alguna enfermedad o pelea violenta les sobreviniera primero. Abrir y mantener las Puertas entre los mundos era un extraño don, pero uno que tenía un alto precio.

Todo era bastante científico. La ley de conservación de energía. Para asuntos referidos a viajar a través de la puerta, se necesitaba una cantidad equivalente de energía que circulara en la dirección opuesta para que se mantenga el balance. Para abrir una Puerta, un Guardián tenía que enviar una pequeña cantidad de energía hacia otro Guardián que esperaba en el destino deseado. El segundo Guardián debía conectar la corriente de energía en la tierra, abriendo el portal. Mientras la materia era transportada – personas, bienes, mensajes – los Guardianes debían mantener la energía fluyendo en la dirección contraria.

El problema era que la energía para mantener ese fluido de energía debía originarse en algún lugar. O mejor dicho, en alguien.

Para pequeñas cantidades de materia, suficientes para continuar manteniendo el intercambio comercial, era un sumidero insignificante para los Guardianes. También habían habido varios de ellos que compartían esa tarea. Pero cuando estallaba la guerra entre dos mundos, y mientras ésta continuaba con toda su furia, muchos Guardianes morían, quedando pocos de ellos para sobrellevar la tarea de arrear el Flujo de Energía de la Puerta. Incluso también a ellos se les pedía transportar cantidades inmensas, nunca antes vistas, de materia: tropas, artillería, provisiones – los cuales tenían que moverse en masa, y requerían de esfuerzos fenomenales por parte de los Guardianes. Muchos de ellos morían sometidos bajo toda esa tensión y esfuerzo.

Pero no él. Sus poderes bordeaban lo inhumano. Algunas veces tenía miedo de ellos. Él suponía que se sentiría mejor acerca de ellos si conociera más sobre su pasado y de dónde provenían esos poderes. Pero esa era otra cuota requerida para su don.

Ningún Guardián mantenía ningún recuerdo de su vida anterior antes de convertirse en Guardianes de la Puerta. Esa era la simple realidad, parte del precio que pagaban por su don. Tampoco nadie sabía de dónde venían los Guardianes – ellos simplemente aparecían y eran aceptados en la comunidad que lo encontraba. De ahí la arraigada cortesía para con los extraños – tú nunca sabías si habías encontrado un Guardián disfrazado. Un Guardián podía llevar el nombre que mejor le pareciera, o llevar el que le daba su comunidad.

Ellos lo llamaban Auric. Había sido la pequeña Nina, hija del anciano de la aldea, quien le había dado ese nombre. Cuando él había preguntado por qué, ella había soltado una risita antes de decirle que era debido a sus inusuales cabellos y ojos dorados. Eso había sido vergonzoso, pero había aceptado el nombre en razón del sentimiento con el que se le había otorgado. Su coloración era un poco vívida en esta tierra llena de marrones y verdes. Él se preguntaba de dónde había venido y quién había sido antes de llegar hasta aquí.

"¿Auric?"

Él volteó, su meditación momentáneamente interrumpida. Su compañero, Alp, estaba parado sonriéndole. Cuando la guerra había estallado años atrás, el Gremio de Guardianes de la Puerta se había movilizado y reorganizado para efectos de ser más efectivos durante la batalla. Cada Guardián adquiría un compañero – para guardarse las espaldas, para ayudar a estabilizar las, cada vez más grandes, Puertas, para asegurar que uno pudiera teletransportarse de ser necesario cuando debían crearse conexiones de emergencia entre dos regiones. Él había sido designado para trabajar con Alp casi por casualidad, pero eso era algo de lo que siempre estaría agradecido. Sus personalidades se complementaban – donde Auric era rápido e impulsivo, Alp era estable y metódico – y Alp se había convertido en su mejor amigo y soporte. A pesar de que Alp era ligeramente más alto y con la cara más redonda, cabello color arena y ojos grises, ellos eran a menudo confundidos como hermanos por aquellos que no los conocían. Al menos hasta el momento en que el observador le echaba un vistazo a los guantes negros y las dobladas cuerdas de cuentas ámbares escondidas bajo los pliegues de sus capas verdes con manchas comando. En combinación, esos tres objetos inofensivos en apariencia los identificaban como Guardianes.

"Auric, voy al salón para escuchar las últimas noticias desde el frente. ¿Quieres venir?"

Él negó con la cabeza, sonriendo ligeramente. "No, Alp, va a ser más de lo mismo. Me gustaría algo de tranquilidad antes de empezar a trabajar de nuevo."

"Oh, está bien. Lo olvidé, hoy es tu Día Aleph ¿no es cierto?" dijo Alp en un tono demasiado alegre. Auric sonrió con una mueca perversa y la cara de su compañero cayó. "Okay, no lo olvidé. Tengo algo para ti."

"No tenías que hacerlo."

"Pero quería hacerlo. Sé que tus sueños se tornan peores por estas fechas. Quizá esto te pueda ayudar." Alp develó un pequeño diario de cuero. Auric lo tomó sobrecogido. Papel, papel de verdad, eso era difícil de conseguir en esos tiempos, todas las provisiones disponibles eran llevadas para uso militar. ¡Tener un libro completito entregado en tus propias manos! Lo abrió con veneración, revolviendo sus páginas en blanco, aspirando el aroma a cuero y pulpa – ¿y acaso era ése un lápiz de verdad? Levantó la mirada, anonadado. Alp sonrió abiertamente. "Solías dibujar ¿recuerdas? Eso siempre parecía tranquilizarte."

"Alp…" y supo que no podía continuar. Los obvios comentarios hubieran rebajado el valor del regalo. "Me encanta. Gracias." Extendió su brazo y sujetó el antebrazo de Alp en un saludo guerrero, luego decidió que eso no era suficiente y atrajo al alto joven para darle un abrazo que incluyeron palmadas en la espalda. "Gracias."

Alp encogió su cabeza torpemente, pero estaba obviamente complacido con la aceptación que había tenido su regalo. "De nada. Nos vemos luego." Hizo como que se iba, luego se detuvo y se volteó, sonriendo, "Feliz Día Aleph."

Auric observó a su compañero marcharse, luego regresó su atención al libro en su regazo. Tomó el lápiz y lo hizo girar cariñosamente entre sus dedos, luego alisó su mano sobre la primera página y escribió la fecha. El Día Aleph. La única fecha de importancia que debía retener. El aniversario del día en que perdió su pasado y ganó su presente. El día en que él despertó como un Guardián de la Puerta.

Una vez él le había preguntado a Alp si su Día Aleph le molestaba. Alp le había dado una seria consideración a la pregunta, luego había sacudido la cabeza. "No. No realmente. Pero debe ser porque yo me convertí en Guardián siendo mucho más joven que tú, entonces tengo menos vida que perder. No, no tengo sueños. ¿Por qué?"

Por qué. Auric suspiró. Esos malditos sueños. Su mano empezó a moverse sobre las hojas en blanco que estaban ante él. Siempre en el mismo orden. Una casa en llamas. Una serpiente alada entrelazada alrededor de una cruz. Un caballero armado buscándolo, ojos rojos brillando desde el interior del casco. Su propio reflejo en un espejo, pero con amargos y furiosos ojos mientras levantaba su brazo derecho encerrado en lo que parecía ser una armadura que se extendía desde el hombro hasta los dedos. Y por último un hombre de cabello oscuro con profundos ojos que él no reconocía, manteniendo una llama en su mano enguantada al tiempo que decía algo. Auric nunca podía escuchar bien lo que era antes de despertarse preocupado y sudoroso. ¿Casero?.. ¿Acervo? Frunció el ceño mientras intentaba llenar ese vacío. ¿Qué diablos era eso?

Para el momento en que los esbozos estaban listos a satisfacción, el sol ya estaba en lo alto. Auric cerró el diario y lo guardó en un lugar seguro en el bolsillo interior de su capa. Alp había estado en lo cierto como siempre, de hecho se sentía mejor al dejar dibujadas en papel todas esas imágenes. Se enderezó, estirando su espalda y flexionando sus dedos. ¿A dónde se habría ido Alp? No debía haberle tomado tanto tiempo para enterarse de las últimas noticias. Su estómago rugió, y entró en cuenta que ya era casi la hora del almuerzo, entonces decidiendo que era mucho mejor buscar con el estómago lleno, dirigió sus pasos hacia la posada donde él y Alp a menudo almorzaban. Casi podía oler las tartas de carne.

"¡Auric!" llegó un grito sin aliento. "¡Auric!" El giró bruscamente ante el tono de miedo que tenía la voz. Era la pequeña Nina. Ella se dejó caer en sus brazos al tiempo que él se agachaba para escucharla mejor. "De prisa… el frente… líneas siendo forzadas… vienen heridos… retirada…."

"¿Dónde está Alp?" preguntó con urgencia.

"¡Me dijo que te dijera que se teletransportaría hacia el frente de batalla y abriría la Puerta desde allí!.. ¡Apúrate Auric!" ella rompió en llanto, lágrimas corriendo por sus mejillas.

Él se echó a correr hacia la plaza de la aldea, el único lugar lo suficientemente amplio como para abrir una Puerta del tamaño requerido. Una parte de su mente registró que habían otros corriendo junto con él, pobladores y personal de apoyo militar que habían escuchado las noticias. Gritos de "¡Dejen pasar al Guardián!" y "¡Hagan espacio para los heridos que van a llegar!" resonaban distantes en sus oídos. A medida que corría, él se extendía junto con su mente, buscando la onda de energía en el éter que sería la señal de Alp a través de la distancia que los separaba.

Auric patinó hasta detenerse en el medio de la polvorienta plaza de la aldea, echando hacia atrás su capa y quitándose la cuerda de cuentas. Manteniéndolas levantadas en dobles hebras, un lazo dentro del otro, él bajó su cabeza y tomó una gran bocanada de aire, tranquilizándose. Él sabía que ésta iba a ser una Puerta particularmente difícil, porque las energías que eran lanzadas por las explosiones del frente de batalla iban a desestabilizar el Flujo de la Puerta. Necesitaría concentrarse. El mundo pareció desvanecerse junto con él en medio de una oscuridad llena de sombras. Los sonidos se apagaron. Hasta el viento se inmovilizó en ese segundo de ruptura. Sintió la presencia de Alp cosquilleando los bordes de su conciencia, y su cabeza se levantó súbitamente, sus ojos dorados resplandeciendo mientras canalizada sus poderes dentro de las cuentas, las cuales empezaron a brillar. Dio una palmada en la tierra con su mano derecha, luego arrojó las cuentas al aire, donde se dispersaron para formar el contorno de un inmenso círculo. Un remolino de luz se formó casi de inmediato.

"¡Kai!" La palabra de poder retumbó como un latigazo y de pronto la nueva Puerta que se acababa de formar se llenaba de masas rebosantes de gritos y alaridos. Auric se estremecía mientras llegaban como lluvia a cántaros, los heridos, moribundos, y en algunos casos, los muertos, arrastrados por sus compañeros. Él esperaba que Alp estuviese soportando satisfactoriamente, enviando a la tierra todo el masivo flujo de energía que Auric le estaba enviando para balancear la transferencia en masa. Una explosión del otro lado de la puerta sacudió el Flujo de la Puerta por un instante, y se maldijo a sí mismo y volvió a concentrarse – Alp era lo suficientemente capaz para hacer lo que fuera necesario. ¡Él había sido un Guardián de la Puerta por el doble de tiempo que Auric!

Los minutos pasaron. O quizás fueron horas. O días, Auric no lo sabía. Su mundo se había entrecerrado ante ese brillante Flujo de la Puerta fluyendo entre Alp y él. Cayó hacia delante, sobre sus manos y se dio cuenta que ya estaba arrodillado en el polvo justo ante la Puerta – sus rodillas debieron haberse debilitado antes. ¿Cuánta gente más?.. ¿Cuánta energía más?.. ¿Tendría la suficiente? Gateó casi a ciegas hacia la Puerta, y estuvo a punto de ser volcado en ese caos de personas corriendo de ida y de regreso. "¿Alp?" gritó. "¿Cuál es tu posición?.. ¿Cuánto tiempo más?" Su visión empezaba a ponerse borrosa, y las nubes de humo y polvo en el aire no estaban exactamente ayudando a su visibilidad. Todo se estaba volviendo delirante en ese momento. "¿Alp?" volvió a llamar.

Su compañero finalmente apareció a la vista. Tenía franjas de sangre y polvo y estaba pálido como la muerte misma, pero a pesar de ello, aún seguía moviéndose. Le hizo una mueca a Auric, quien sabía que se veía igual de mal. "Te ves espantoso. ¿Puedes aguantar unos minutos más? Justo ahora están moviendo al último de los pacientes recién operados desde la enfermería."

"Oh por favor, te olvidas con quién estás hablando," recriminó Auric, develando los dientes de una manera salvaje, una muestra de braveza que hubiese sido más convincente de no ser porque de pronto empezó a toser, un horroroso sonido de tos húmeda que arrojó sangre. Se quedó observando con leve sorpresa la oscura mancha en el suelo que tenía ante él. Entonces sí tenía límites después de todo. Éste había sido el tiempo más largo en que habían mantenido la Puerta abierta… Él se preguntaba en semi-delirio si eso iba a ser añadido a su leyenda y decidió finalmente que de hecho sí lo sería. Especialmente si terminaba matándolo.

"¡Auric!" dijo Alp con un grito ahogado. "Cerraré la Puerta. La podemos reabrir de nuevo…."

"¡No!" gruñó Auric. "¡Puedo hacerlo! Sólo unos minutos más…."

"Auric," Alp abrió su boca para discutir de nuevo. Y fue entonces que ocurrió lo impensable. Un proyectil enemigo llegó silbando a través del aire como si fuese cámara lenta. Alp se volteó, los ojos abiertos de par en par en total shock. Auric corrió desesperadamente para alcanzar a su compañero, como si quisiera arrastrarlo a través de la Puerta con su sola fuerza de voluntad.

El proyectil explotó. Y Auric supo con fatal certeza que Alp estaba muerto y que él iba a correr la misma suerte en menos de un segundo más. Hubo un grito detrás de él y supo sin siquiera voltear que se trataba de Nina… Toda la gente de la aldea… Todos ellos iban a morir. La aldea entera iba a estallar y desaparecer de la faz de la existencia debido a la reacción violenta que estaba a punto de ocurrir en el Flujo de la Puerta. Toda la gente que ellos habían evacuado iba a descubrir que la Muerte los había encontrado a pesar de que ellos se habían escapado de sus garras. Alp habría muerto por nada.

Y fue entonces que algo en él se le vino de repente. Se puso de pie con dificultad. Podía sentir el otro extremo del Flujo de la Puerta dirigiéndose ululante hacia él, la atadura del cable, rota debido a la muerte de Alp, viniendo a reclamar muerte por ella misma.

Bueno pues, entonces tú también vete a la mierda.

Y tal cual como lo había hecho hacía cuatro años, Auric levantó sus brazos y sujetó el entrante Flujo de la Puerta dentro de él, dejándolo pasar a través de su cuerpo, sometiéndolo a su voluntad, haciendo aflorar hasta la última onza de energía que a él le quedaba, intentando juntarla con el otro extremo que él ya tenía cautivo. Girando sobre él mismo, pudo sentir el Flujo de la Puerta resistiéndose, luchando contra él, y de pronto la imagen de una serpiente mordiendo su cola se le presentó en su mente. Apretando los dientes, lentamente juntó sus manos, forzando a que los dos extremos se unieran.

Sus manos se juntaron en un aplauso. Hubo una enorme explosión, seguida de un suave golpeteo que sonaba como a lluvia. Y cuando Nina corrió hacia adelante, todo lo que quedaba del Guardián de cabellos dorados era un cráter humeante con una pila de cuentas ámbares que humeaban débilmente yaciendo en el fondo.


Nota de la Traductora:

¿Y qué les pareció? Me gustaría saberlo… Review!

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