Hola, prometí que pronto actualizaría, se que me tarde un buen, pero me estoy esforzando, ha llegado mi muso XD y eso es lo mejor, así que disfruten su lectura.

Discleimer... Nada me pertenece.


Capítulo 14

Terry tomo una copa de whisky del bar de su madre, no dejaba de darle vuelta la invitación que recibió, al parecer la madre del novio era gran admiradora de Eleonor y siempre mantuvo comunicación con ella como su admiradora.

Tomo el teléfono y marco el número de su medio hermano, tenía que hablar con él, quizá como cliente supiera que estaba pasando con Candy, quizá le diría que pasaba y podría darle el teléfono de ella.

- James, hermano soy Terry.

- Hermano ¿Qué estás haciendo? ¿Cómo va todo por allá?

- Bien, ya sabes, haciendo buenos negocios, ¿Cómo vas tú? ¿Y los vinos?

- Pues, verás – y escucha el titubeo de su voz – Hermano deberías estar aquí, yo bueno, creo que papá tenía razón cuando dijo que yo era un perdedor.

- No digas, eso, tienes una esposa maravillosa y mis sobrinos.

- Pero he perdido todo, invertí en esa compañía de los Grobe y ellos quebraron y perdí todo hermano.

- ¿Quebró?

- Si, al parecer tuvo problemas financieros.

- Y como esta ella?

- ¿Ella? te interesa más esa mujer que yo.

- Hermano, escúchame, no te preocupes, sé que todo se solucionará. Si necesitas dinero yo te puedo prestar.

- No, no de nuevo, que le diré a mi mujer, ella cree en mí.

- Gracias Terrance, en verdad eres un gran hermano.

- Lo intento. – dijo sonriendo a la bocina – y que noticias me cuentas en las altas esferas sociales.

- Pues la duquesa sigue siendo parte de los chismes de siempre, al parecer se casará con un duque de Italia, no lo sé muy bien, eso comentan, pero mi mujer dice que no es así, pero no le preste mucha atención. ¿pero porque tienes tanto interés ahora?

- Bueno, la conocí en mi viaje, y ella y yo nos conocíamos, de antes, del colegio, sabes.

- Vaya, vaya hermano, tendrás que contármelo un día.

- Algún día, ahora quiero que esperes unos días, continua con tus clientes y te llamaré en unos días, diles que tienes una nueva producción de vinos que ofrecer, que es Americana pero de la mejor cosecha.

- ¿a qué te refieres con eso?

- Bueno, es mi nuevo negocio, pero te llamaré en unos días no te des por vencido.

Terry sonrió y miro el reloj sobre la chimenea, apenas eran las dos de la tarde y tenía tiempo de sobra de viajar a sus nuevas tierras y ver cómo estaba la producción, no sabía nada de eso, pero quizá podría encontrar a alguien para que le trabajara sus tierras, por las finanzas, eso lo haría el mismo, el administrador anterior le dijo que había botellas aun en la bodega, quizá eso pudiera salvar a los clientes de su hermano mientras comenzaba la producción.


Archie no podía creer lo que escuchaba, ¿acaso Candy estaba renunciando a todo lo que por herencia le correspondía?

- Candy escúchame, no puedes tomar estas decisiones así, tienes que esperar a que Albert regrese.

- No puedo hacerlo, necesito venderlas.

- ¿Sucede algo?

- Sí, pero yo puedo resolverlo, se lo dije a Annie y esperaba no tener que decírtelo a ti también, yo puedo arreglármelas sola, no necesito que ustedes traten de cubrirme las espaldas.

- Las cosas no son como las piensas.

- Claro Archie, mira ya tu esposa me hizo un show diciéndome sobre como todos estaban enamorados de mí, si es cierto o no, no me interesa, solo, quiero que me dejen en paz. ¿entonces qué haremos? ¿harás la transacción? o las ofrezco en el mercado.

- Candy – dijo el suspirando. – Bien dime cuanto necesitas.

- Lo veré y te volveré a llamar, ah y por favor no le digas esto a Albert. – y sin decir más colgó.

Candy subió al auto, ya era muy tarde de modo que condujo rumbo al hospital donde encontraría a sus suegros, entro en la habitación y los vio charlando tranquilamente, Felipe estaba vestido y miraba por la ventana.

- Hola

- Hola Candy – dijo Felipe – Sabes me acaban de informar que estoy listo para irme.

- Qué bueno, estoy un poco cansado de la comida de hospital, quiero un buen plato de espagueti a la boloñesa.

- El doctor te dijo que no puedes comer demasiadas comidas procesadas, tendremos que hacer más comidas vegetarianas.

- Vamos, los dos, verás que podrás comer una deliciosa hamburguesa

- Candy no iremos contigo, tú tienes una vida por delante y nosotros seremos una carga.

- No, no lo serán – dijo ella mientras tomaba las maletas y la carpeta de papeles de la salida del hospital.

- Debes comprender, somos viejos, nos quedaremos aquí.

- Saben tengo que ver esto, hablaremos en el automóvil, porque no se adelantan.

Candy fue a la estación de enfermería y firmo los papeles y los entrego, le dieron todas las indicaciones de cuidado y le autorizaron el viaje, por lo menos en un par de días podría hacerlo, cuando salió vio que los dos estaban en el auto esperándola.

Subió al asiento delantero y vio que Felipe leía unos papeles a la luz de la lámpara del hospital.

- ¿Qué es esto?

- Es la cantidad que necesitamos para dejar todos sus pagos hechos y que no tengan problemas.

- ¿Cómo conseguirás esto? no tenemos.

- Cálmate amor – dijo Aurora y miro a Candy.

- No, lo sé, yo conseguí el dinero, vendí mis acciones Andley.

- Candice – dijo el anciano mirándola molesto. – No puedo aceptarlo.

- Pues debes hacerlo, lo he hecho –dijo aunque aún no llamaba a Archie para confirmar la cantidad, quizá solo sería una parte de su herencia.

- Necesitas calmarte, ya lo he decidido.

- Piensas dejar sin herencia a tus hijos, es lo único que les quedará, nosotros estaremos bien, vete y olvídanos.

- Aunque quieran eso, nunca lo haría – dijo girándose antes de arrancar – Además, ellos no necesitan dinero para ser felices, ellos lo lograrán pobres o ricos.

- La vida no es fácil Candice.

- Lo sé – dijo ella mirando hacia el frente mientras su vida pasaba frente a ella, ella más que nadie sabía eso, pero eso nunca la detuvo.

- Tu que puedes saber? eres parte de una familia acomodada en Chicago, y has heredado de mi nieto, ¿crees conocer lo que es tener necesidades?

- Felipe – dijo Aurora mirando a Candy, ella nunca hablo sobre su pasado y ella nunca pregunto a nadie, pero sabía que ella había pasado por algo antes de conocer a su nieto. Miro a Candy que aguataba no llorar y miro a su esposo, él no decía las cosas por lastimar, sino para hacerle ver su perspectiva, pero sabía que se estaba extralimitando.

- Creo que debes pensar las cosas bien hija. – dijo Aurora.

- Lo he pensado y he tomado una decisión, arreglaré todo y saldremos pasado mañana a América, vamos al hotel sé que están cansados.

Archie entro en la mansión Andley mientras pensaba en las palabras de Candy, cruzo el salón y vio a las mujeres de su familia trabajando en un bordado mientras los niños jugaban en la alfombra.

- Archie, cielo, ¿Cómo te fue?

- Bien – dijo caminando lejos de su mujer - ¿No me han llamado?

- No, ¿pasa algo?

- Tengo asuntos que arreglar, estaré en el despacho.

Se encerró y miro el retrato familiar, lo habían hecho en Italia mientras están en casa de Candy ella miraba lejos, con sus pequeños niños en sus brazos y lucía muy infeliz, tomo el teléfono y llamo al hotel de Albert, sabía dónde encontrarlo, tenía que consultarlo antes de comentárselo a Elroy, con él lejos ser el encargado de todo era muy difícil.

- La habitación 602.

- Un momento – dijo la recepcionista.

- ¿Si diga? – dijeron después de un momento.

- Karen, hola soy Archie.

- Archie que gusto, ¿buscas a Albert?

- Si, ¿esta?

- Claro lo llamaré se está alistando para ir al teatro.

- Gracias. – Archie se presionó el puente de la nariz y miro hacia el frente, no lo tomaría muy bien y no sabía dónde localizarla.

- ¿Pasa algo Archibald?

- No – dijo el – Todo bien, bueno veras, mira – dijo suspirando – recibí una llamada esta tarde.

- ¿Sobre qué? – dijo el rubio y Archie noto que cambio el tono de voz de Albert, quizá lo sabía.

- Espero no causarte problemas con Karen, pero es un asunto familiar.

- ¿Paso algo?

- No, bueno si, algo, verás – dijo Archie – Me llamó Candy.

- ¿Dónde está? ¿Y los niños?

- Bien, no hablamos mucho, ella, ella me pidió vender sus acciones, quiere dejar la compañía.

Albert supo que sus palabras con Candy habían tenido mayores repercusiones de las que esperaba, sabía que no debió decirle nada, fue un arrebato antes de sacarla por completo de su corazón, pero ahora esa niña que era parte de su vida renunciaba a todo y no tenía ni idea como ayudarla o arreglar las cosas para no terminar de romper su corazón y su familia.

- ¿Sucedió algo? – dijo Albert ansioso.

- Me llamará para decirme la cifra.

- No vendas – dijo Albert.

- Pero ella quiere.

- No lo hagas, debió pasar algo, la llamaré.

- Ella no está en la mansión Grobe, al parecer la casa está desocupada, ella me llamará, pero si no quieres vender, ¿Qué haremos?

- Dale lo que necesite, tómalo de mi cuenta personal.

- ¿Tu compraras las acciones?

- No, seguirán a su nombre, ya hablaré con ella cuando regrese.

- Bien – dijo Archie - ¿quieres que…?

- No le digas que fui yo.

- Albert no creo que debas ocultarle.

- Archie tengo que arreglarlo en persona, pero dale lo que te pida, para eso es la familia.

- Claro – dijo él. – Salúdame a Karen.

- Y tú a Annie y a los niños, llámame si ocurre otra cosa.

Archie colgó el teléfono y su esposa entro en el despacho.

- ¿Qué sucede? ¿Pasa algo con Candy?

- No amor, es solo que.

- Ella no quiere saber nada de nosotros verdad.

- ¿Por qué dices eso cielo? – dijo poniéndose de pie.

- Fui muy mala con ella, yo, no debí decirle lo que le dije.

- Las cosas se arreglaran, ¿son hermanas no?

- Si – dijo sonriendo un poco la morena – lo somos.

- Entonces no te pongas triste, ella volverá pronto y arreglaran sus diferencias.

Annie abrazó a su esposo y salió a la sala, sabía que las diferencias siempre se solucionaban, amaba a su familia porque todos siempre habían salido adelante y esta vez no sería diferente, Candy debía comprender, escuchar y reconocer que las cosas no pudieron ser diferentes, se sentó al lado de su marido en el sofá y sonrió a la tía Elroy que le enseñaba una nueva puntada a su hija quien miraba intensamente aquellos movimientos de la aguja y el hilo sorprendida y maravillada por lo que la tía decía.


Candy bajo a la recepción y pidió el teléfono para poder llamar a Archie, su cabeza le dolía al igual que su corazón, tenía la cifra, no era demasiado, la verdad no quería vender pues eso la mantenía unida a los Andley, recordaba el día en que Elroy la mando llamar para darle sus acciones, cuando lo supo, sintió que por primera vez era aceptada por ella dentro de la familia, Elroy la tomo de la mano y le dijo "eres toda una Andley y esto que tenemos también es tuyo" y el venderlas sería un duro golpe pero debía salvar a sus suegros y si era necesario lo haría.

- Buenos días, puedes comunicarme con el Sr. Andley.

- El aun no llega – dijo la recepcionista – gusta dejarle un recado.

- No, gracias. Colgó el número y pidió que le marcaran otro número, no quería que Annie le contestará sabía que no estaba lista para un enfrentamiento, había sido dura y lo sabía, pero todo sucedió de un día para otro.

- Mansión Andley – dijo escuchando la voz del viejo mayordomo de los Andley.

- Con el Sr. Andley.

- De parte de quién?

- El duque Grobe espera su llamada.

- Un momento.

Candy espero hasta que escucho del otro lado de la línea la voz amodorrada de Archie.

- ¿Eres tu Candy?

- Si, buenos días.

- Candy ayer no pudimos hablar y quiero saber si todo está bien.

- No, no lo está, pero te lo explicaré cuando regrese, mira la cantidad que necesito no es muy grande, no quisiera perder todo y…

- Es bueno oír eso, dame la cifra y te lo enviaré para que lo recojas en el banco.

- Gracias Archie.

- Dime que sucede, hace tiempo que dejamos de ocultarnos las cosas.

- Es nada, está bien, volveremos en un par de días te lo explicaré allá.

- Me parece bien. Oye una pregunta ¿Qué pasa entre tú y Terry?

- Terry, ¿Por qué preguntas?

- Yo, Annie me dijo que vio a Eleonor Baker en una fiesta de caridad, al parecer Terry estaba allí.

- ¿En verdad?

- Si, y ella le dijo que si le gustaba el salón donde fue la recepción, Annie dijo que era lindo, pero era mejor el Place y le pregunto si haría alguna fiesta de caridad si necesitaba ayuda, sabes que Annie ama la caridad.

- Si lo sé, y que paso.

- Bueno, le dijo que no, que estaba reservando para la boda de Terry, al parecer se casaría el siguiente mes. ¿Tú lo sabías?

- Yo… - dijo sintiendo que las piernas le temblaban y todo se volvía oscuro.


Ok, lo sé es corto, pero la verdad me ha gustado mucho, siempre tiene que tener mucho drama esta Candy, vamos no sería Candy Candy sin drama, pero ya lo arreglara y veremos más conversaciones familiares y cuando regrese a América veremos muchas cosas.

Por lo pronto nos vemos en un mes, ahhh se que dije que actualizaría pronto, pero tengo mi defensa de tesis en junio y tengo que terminar de prepararla y todo eso, así que bueno estaré desconectada de internet un mes así que subiré nada más termine mi enclaustramiento.

Por lo pronto disfruten su lectura y su fin de semana, gracias por seguir y por sus comentarios, en verdad me alegra mucho leerlo, si puedo subir antes, prometo que lo haré.

Disfruten cada día.

IRES