Todos los personajes son propiedad de JK Rowling y solo los tomé prestados por un rato.

Este one-shot está dedicado a Biank Radcliffe, una lectora fiel que siempre está allí con una crítica maravillosa, y que me anima a seguir como intento de escritora.

Porque se que quieres mucho al pequeño Teddy. Espero que te guste.

Gilraen Vardamir

La snitch de peluche

Harry Potter llevaba rato durmiendo cómodamente, hasta que un llanto infantil lo sacó de sus sueños. El muchacho saltó de un brinco de la cama y aún adormilado caminó hasta la cuna, donde descubrió al pequeño Teddy Lupin de pie y aferrado a los bordes de madera, con el rostro cubierto de unas pocas lágrimas. El pequeño se calmó en el instante que vio a su padrino y extendió los brazos para que lo alzara.

Ese fin de semana, Harry se encargó de cuidar a su ahijado, que con apenas un año de edad le causaba bastantes sobresaltos a su abuela, por lo que el chico decidió que era justo darle un descanso a la bruja. Ahora, padrino e ahijado se encontraban cómodamente instalados en el viejo cuarto de Percy Weasley, a falta de lugar en la habitación de Ron para acomodar al niño. A Harry el cambio de cuarto no le molestaba, pues así se ahorraba el tener que escuchar las posibles quejas de su mejor amigo si el niño no los dejaba dormir y además porque le gustaba pasar tiempo a solas con el pequeño Teddy para dedicarle su completa atención.

-¿Qué pasa compañero?-preguntó Harry mientras sacaba al niño de su cuna.

Teddy emitió algo ininteligible, que por el tono empleado sonaba como a una queja.

-¿Qué sucede? Tal vez tengas hambre, aunque para ser honesto comes demasiado para ser tan chico-bromeó Harry. El chico tomó el biberón y se lo alcanzó a Teddy, pero el niño lo rechazó.

-No es eso, pues entonces ven aquí-dijo Harry y acercó cuidadosamente su nariz al niño para olerlo, mientras en su rostro se dibujaba una mueca de profundo asco, que logró hacer que el pequeño riera divertido. Harry tragó saliva y aspiró.

-Gracias a Merlín todo está bien por acá-suspiró aliviado-Aún no me recupero de tus "sorpresas" de esta tarde. Menos mal que la señora Weasley es una experta en eso y nos ayudó.

Harry empezó a hacerle cosquillas en el estómago, provocando que Teddy se revolcara de la risa en sus brazos y su padrino se empezó a reír con él hasta que decidió dejarlo tranquilo. El chico caminó hasta su cama y allí se sentó, con el pequeño Lupin en su regazo. De repente, el cabello de Teddy, que hasta ese momento lucía de un rojo intenso, cambió a un negro azabache y sus ojos, antes marrones, se tornaron de un verde brillante.

- Te ves guapo- comentó su padrino con picardía al mismo tiempo que le acariciaba el cabello-Ya veo que no tienes sueño, así que nos quedaremos hablando de cosas de hombres toda la noche, o al menos hasta donde tu aguantes. ¿Te parece, Teddy?

Teddy sonrió, balbuceando de nuevo y después tomó la mano de Harry, apretando con fuerza todos los dedos de su padrino.

-Ya sé que eres fuerte-le dijo Harry, desordenándole el cabello

El muchacho se quedó callado durante un rato, mientras observaba a su ahijado balbucear algo parecido a palabras y lanzar carcajadas todas las veces que su padrino hacía muecas, debido a los duros tirones de cabello que le propinaba. En la mirada de Harry se reflejaba el inmenso cariño que sentía por su ahijado y aunque bien sabía que el hueco que dejó la muerte de sus padres en la vida de Teddy nunca se iba a sellar, prometió que sería lo más cercano que el pequeño tuviera a un padre, tal como Sirius lo había sido para él, y que estaría allí siempre que Teddy lo necesitara.

Repentinamente Teddy dejó de jugar con él y empezó a apuntar al suelo. Harry puso al niño con cuidado en la cama, muy lejos del borde de esta y se agachó para ver lo que el pequeño había estado señalando. El muchacho recogió algo redondo del suelo y descubrió que era la snitch de peluche que Hermione llevó esa mañana, como regalo para Teddy. En cuanto vio que su padrino la tenía, Teddy empezó a mover sus manitas con ansias para que se la diera de una vez.

-Vale, aquí está-le dijo Harry mientras lo tomaba de nuevo en brazos. El niño gritó de emoción en el momento en que agarró su juguete.

-Ni siquiera mi escoba de juguete te gustó tanto-le reprochó Harry, algo resentido-Debe ser que estás muy agradecido porque Hermione no te dio un libro.

Teddy rió de nuevo y apretó con fuerza la snitch. Para sorpresa de Harry, instantáneamente en el aire se proyectó una imagen a colores, donde aparecían Tonks y Lupin tomados de la mano, y el bebé, en brazos de su madre. Lo mismo sucedía cada vez que Teddy apretaba la snitch, una imagen distinta aparecía frente a ellos, acompañada de risas y gritos del niño.

-Así que por eso te gusta tanto-dijo Harry, conmovido por el gesto de su mejor amiga y por la reacción del pequeño- Hermione se lució esta vez Teddy y estoy seguro que se aprendió algún hechizo muy complicado, de esos que solo ella puede hacer, para darte esa snitch.

El niño apretaba con ganas la snitch y estiraba las manos, tratando de tocar las imágenes que se dibujaban en el aire. Después de unos minutos su cabello empezó a mostrar diversos colores, desde rosado hasta celeste, acorde al color de cabello que tenía su madre en las imágenes, aunque a veces adoptaba el tono opaco del pelo de Remus Lupin, sobretodo cuando aparecían las pocas fotos en las su padre sonreía. Harry observaba las imágenes y el recuerdo de Lupin y Tonks lo inundó por completo y en ese momento, más que nunca, deseó que estuvieran vivos y que pudieran ver a su hijo reír.

El pequeño Teddy continuó observando a sus padres durante un rato, mientras frente a él aparecían fotos de Tonks y Lupin de cuando estaban en el colegio o ya en edad adulta, hasta que se quedó dormido en el regazo de Harry, aferrado con fuerza a su snitch de peluche. El muchacho llevó a Teddy hasta la cuna y lo acostó, cubriéndole con las sábanas.

Harry se encaminó hasta su cama de nuevo, pues también a él los párpados empezaban a pesarle. El chico se metió entre las cobijas y pensó que aunque podía parecer muy infantil, a él también le gustaría tener una snitch como la de Teddy, porque el álbum que Hagrid le había regalado hacía tanto tiempo estaba algo maltratado por el paso de los años y no podía sacarlo muy seguido, en cambio la snitch le permitiría llevar las imágenes de sus padres a donde fuera.

-Creo que ya sé que le pediré a Hermione para mi próximo cumpleaños- se dijo Harry entre bostezos, antes de caer profundamente dormido.

Nota del autor: Traté de buscar algún hechizo que hiciera lo que describí en el one-shot, pero no encontré nada. Si alguno de ustedes sabe de uno, me encantaría que me avisaran.