DESEO CONCEDIDO

Capítulo 1.- Una historia, un mundo

Era una tarde bastante calurosa a decir verdad, el alboroto de la gente y autos circulando por las calles bajo la imperiosa presencia del astro rey, aunado a lo que eran los preparativos para celebrar el fin del año actual, y el inicio de un nuevo año, hacían de estos días los más activos de los que podía recordar. Aún se encontraba ahí sentado, en una de las tantas bancas del parque principal; mientras en sus ojos castaños oscuros se alcanzaba a reflejar el azul del cielo despejado de aquel día. Llevaba más de una hora así, sin parecer siquiera respirar, y es que no podía evitarlo al recordar lo que había ocurrido en ese mismo lugar, cuando llego.

Recordaba perfectamente como se vio por última vez frente al espejo, viendo reflejado en él a un chico moreno de unos 18 años; ciertamente alto y vestido de forma casual, con los colores claros que siempre le habían gustado, aunque no dejaba de tener un porte elegante. Su cabellera negra azabache desordenada y un poco larga, pero sin exagerar; todo ello sumado a los anteojos de armazón especial que utilizaba. Y esa fue la última imagen consciente que tuvo hasta que se vio minutos después en el parque, justo donde esta ahora, con una chica hermosa frente a él.

Aquella charla fue corta, a decir verdad ya no la recordaba bien… puesto que las memorias del chico iban más hacia atrás; a inicios del mismo año cuando la conoció, en realidad creyó que ella era su complemento, cuando irremediablemente recordó aquella respuesta que si bien, no era la primera vez que la recibía (y seguramente tampoco la última añadía tristemente) le causaba un efecto aún mayor de pesar y lamentación que antes.

Esa era la historia de su vida, de dos años para acá su vida había cambiado significativamente, y es que ahora para donde quiera que fuese, todo iba de mal en peor. Desde los problemas familiares, que incluían economía y salud en general, hasta su poca vida social y el hecho de que ya ni en la escuela le iba muy bien ya que estaba más afuera que adentro del colegio.

Y es que todo fue tan de golpe que a pesar de pasar 2 años, todo parecía empeorar. La enfermedad de su padre; el hecho de que en la escuela paso de ser el mejor alumno, a empezar a tener problemas académicos y que por más que intentaba socializar, en vez de eso los amigos que tenía eran cada vez menos; tanto que podía contarlos con ambas manos y le sobraban dedos.

Bajo la mirada apesadumbrado cuando se topo con unos ojos castaños, lo cual lo tomo tan desprevenido que no pudo evitar el terminar tendido en el suelo ante la risilla de cierta persona.

-No quería asustarte Gen, lo siento- le decía la muchacha de tez morena, no mucho menor que él; dueña de una figura de envidia a su edad, y gracias a la cual tenía a muchos chicos del colegio tras de ella. Todo esto aunado a la hermosa cabellera larga color azabache, que le caía como una majestuosa cascada hasta media espalda y las facciones aún de niña que conservaba pese a tener 17 años.

-Quien no te conozca que te compre nena- acentuó en tono burlón la última palabra mientras se levantaba ante la cara de enojo de la muchacha.

-Ya hermano, sabes que no me gusta ese mote- espetó mientras daba media vuelta dispuesta a irse.

-Pero es lo que pareces Lara- añadió él al tiempo que la abraza afectuosamente, no por nada se llevaba tan bien con ella –Y no se por que te enojas – le susurró al oído – también Jaz te dice nena y a ella no le reprochas.

-Es por que ella no es hombre- respondió esta rodando los ojos como si fuera lo más obvio del mundo, forcejeando inútilmente con Gen tratando de librarse de aquel abrazo.

-No se hasta cuando dejarás de ser tan cohibida con los demás, incluso conmigo que soy tu hermano.

-Eso no quita el hecho de que seas hombre Gen y será mejor que la sueltes- escucharon ambos chicos detrás de ellos. Cuando el susodicho volteó; sin soltar a su hermana de aquel agarre, ambos vislumbraron a una chica de tez blanca a diferencia de ellos. Y al parecer de la misma edad que Lara. De pelo castaño oscuro, casi negro que le llegaba hasta el cuello y ojos chocolate llenos de una mirada suspicaz.

-No me arruines la diversión Jaz – comentaba Gen mientras veía divertido como esta intentaba ayudar a Lara al ver la clara negativa del chico a ceder ante sus hermanas. Nadie relacionaría a aquel chico alegre con el serio y ensimismado de hace unos minutos.

Pero su rostro cambió al notar un block de notas en la mano de Jaz, al instante soltó a Lara del agarre para arrebatarle dicho artículo a su hermana; a la que miraba con cara molesta al tiempo que ella reía nerviosa como quien no quiere la cosa.

-¡Corre o somos chicas muertas!- grito Jaz al tiempo que tomaba la mano de Lara y ambas corrían como si se les fuera la vida en ello, siendo perseguidas de cerca por Gen.

-¿Por que huyó contigo si tu eres la del problema?

-Por que eres mi hermana y me debes la ayuda de hace un momento.

-Vengan acá par de… - escuchaban al molesto chico que aún las perseguía.

Así siguieron en aquella persecución hasta llegar a una casa algo grande comparada a las que estaban sobre la misma calle, a pesar de constar solo de planta baja y 2 pisos. Justo después de que Gen entró aún enojado, los 3 chicos notaron que empezó a soltarse una lluvia muy pesada.

-Que drástico… cambio… de clima – comentó Lara mientras intentaba recuperar el aliento al ver que incluso granizo comenzaba a caer sin piedad. Pero al parecer no fue escuchada por sus hermanos, los cuales estaban enfrascados en una pelea de las que ya acostumbraban tener alguna de ellas con el moreno.

Gen tenía las manos alrededor del cuello de Jaz, agitándola levemente mientras le reclamaba el que tomara su block de notas; y aunque el agarre no era fuerte para no lastimar a su hermana obviamente, era lo bastante apretado como para que ella no pudiera soltarse por más que lo intentara.

Después del altercado y de que los 3 se ocuparan de hacer y degustar los alimentos de la respectiva cena, se encontraban en una habitación del primer piso, de color azul y algo pequeña. Solo se veía una cama bastante grande, cómoda e impecable; además de una mesa justo debajo de algunas repisas con libros, sobre la cuál estaba una computadora negra, en la que Gen escribía sin prestar atención a la pelea de almohadas que tenían sus hermanas en la cama hasta que…

¡Plan!

Las dos chicas se habían quedado petrificadas al ver como, la almohada que sujetaba Lara aún se encontraba pegada a la cabeza de Gen y esta a su vez sobre el teclado. Él rápidamente se levanto de su lugar, muy serio a pesar de lo que acababa de pasar; se ocupo de guardar el documento en el que trabajaba, apago la computadora y tomando su silla se dirigió hacia la ventana. Coloco la silla y a si mismo frente a la misma para observar el ambiente exterior, tan triste y apagado con aquella lluvia como lo estaba él.

Jaz y Lara lo observaron unos minutos sin decir absolutamente nada, aunque totalmente atentas a cualquier movimiento del chico; era raro que no les riñera por lo de la almohada, aunque ya estaban en posiciones de huida por si las dudas.

-¿Ustedes son felices?– de repente le oyeron decir de manera melancólica. Ambas chicas se miraron por un momento antes de volver su mirada hacia la espalda del joven. Por como se había escuchado esa pregunta, deducían que estaba llorando aunque no lo vieran; últimamente los ánimos de Gen eran grandes altibajos, muchas veces triste, callado y serio; y solo cuando estaba con ellas sonreía.

-No estamos bien con lo que esta pasando, pero tratamos de serlo – contesto Lara cuidando cada una de las palabras que usaba, estaban conscientes de que su familia estaba pasando por la peor época desde que recordaran.

-¿Saben que hacía en la computadora? – volvió a preguntar el chico después de otros minutos más de silencio.

-Escribir una más de las historias que se te ocurren, o fan fics como los llamas – contestó Jaz segura de sí misma, después de todo, desde hacía mas de un año que el chico solo usaba la computadora para eso cuando le veían escribiendo; cuando no entonces estaba leyendo la historia de algún otro escritor como él.

-¿Y saben por que me dio de repente por escribir y leer fan fics? – pregunto nuevamente el chico, aunque en esta ocasión lo que procedió a su pregunta fue un silencio que sabía, solo él podría romper. Eso era lo que sus hermanas no sabían a ciencia cierta, pero se sorprendió al escuchar una respuesta y cual fue.

-Pues no muy bien, pero creemos que es por que te gusta hacerlo – dijo tímidamente Lara.

-No me gusta escribir, soy más de leer… - Gen no sabía si seguir con aquella plática. Repentinamente y ante el asombre de las chicas, se levantó de su silla para dirigirse de vuelta a la computadora; abrió el pequeño cajón que había justo debajo de esta y sacó una gruesa carpeta de color azul oscuro. Se volvió hacia sus hermanas y a continuación fue a sentarse de vuelta a la silla – Fan Fics de Genaro Auger – recito en tono solemne.

-¿Qué nos dice eso?- preguntó Jaz

-¿Y que significa?-le secundo Lara.

-Esto es algo que no lo sabe nadie – respondió Gen con una seriedad que sus hermanas sabían solo usaba cuando se trataba de algo importante y/o confidencial. Aunque con lo que decía les surgió una duda que inmediatamente fue resuelta por el chico – Ni siquiera Mary lo sabe – ambas se sorprendieron ante la expectativa de conocer algo del único hijo varón de los Auger, que la hermana mayor no conocía de él. – Empecé a leer fics desde hace más de 1 año, casi 2 creo. Primero fics de Harry Potter y Smallville; historias que realmente eran tan buenas, que no podía dejar de leerlas hasta que no viera la palabra Fin. Después fueron fics de varios animes que conozco y me gustan mucho, como Kaitou Saint Tail, Card Captor Sakura y muchos más; solo para eso uso el Internet…

-Y solo por eso discutes con mamá por los cargos de la compañía telefónica – le interrumpió Jaz algo disgustada por lo que claramente, más que una duda era una afirmación de su parte.

-La verdad eso no me importa… – le espetó Gen indiferente al comentario- …además de que soy yo quien se paga este… "gusto". Y volviendo al tema; a lo que quiero llegar es que cuando leo un fic, aún más que cuando lo escribo; es como si yo estuviera en cada escena, viviendo cada sensación de los personajes, escuchando todo lo que dicen y piensan… para mi cada historia es un mundo- proseguía él con cierto deje de ilusión, aunque bajaba la mirada hacia la carpeta que aún mantenía sobre sus piernas.

Ambas chicas pensaban en lo que el chico les acababa de decir, en eso y en el objeto de esos fics.

-Y por eso… - intuía Jaz mientras ambas chicas se acercaban.

-¿Qué es eso? – le interrumpió Lara mientras miraba y señalaba el cielo.

Cuando Jaz y Gen observaron el punto señalado vieron como 3 luces, que ciertamente no eran estrellas; se acercaban rápidamente hacia ellos tal que en cuestión de segundos estaban a pocos metros.

-¡Dios santo! – exclamó Lara al ver que aquellas intensas luces blancas atravesaban las ventanas, y durante un breve instante notaron que la fuente de esas extrañas luces, eran lo que parecían ser plumas plateadas o blancas con trazos finos en color rosado.

Solo tuvieron tiempo de tomarse las manos de manera instintiva, antes de que cada una de esas supuestas plumas entrara en cada uno de ellos. En el acto la habitación se llenó de un intenso brillo, mientras solo el sonido de algo pesado cayendo al suelo se hizo presente… más este fue agotado por la lluvia que aún persistía.

¿Qué había pasado? Lo último que recordaba era aquella extraña luz. Después de eso no sabía que había pasado o que estaba sucediendo en ese momento. Solo sentía como caía o flotaba, y por alguna razón no abría los ojos, aunque estaba seguro que de abrirlos sería exactamente lo mismo.

Tu mayor deseo… Tu mayor deseo… El deseo más profundo de tu corazón

Era lo que comenzaba a sonar en su cabeza mientras seguía cayendo…

-Hey, despierta- Escuchó una voz vagamente familiar que lo llamaba. Estaba muy aturdido y sin saber donde estaba, de repente notó que el sonido de la lluvia ya no estaba y que la temperatura del ambiente era más cálida; y se movió incomodo –Vaya parece que vuelve en sí…

Cuando Gen abrió los ojos simplemente no podía creer lo que veía.