¡Hola a todas! Ya veis, al final no pude resistirme… así que vuelvo con otro fic R/Hr. En principio va a ser más sencillito que Your song, y más corto… Transcurre en 7º curso, pero no tiene en cuenta lo que pasa en el 6º y en el 7º libros (por cierto, el 7º todavía no lo leí). Espero que os guste:)Disclaimer: nada de lo que reconozcáis es mío. Que más quisiera yo…

CAPÍTULO 1.- UN JUEGO ESTÚPIDO

Aquel dichoso curso…

… fue loco, impredecible, como una montaña rusa en que estas todo el tiempo con un nudo en el estómago y sin saber si a continuación viene una subida, un looping o cuando se va a detener el vagón. Y eso que Hermione Granger estaba preparada para todo. A Hermione no le gustaban las sorpresas. Ella quería saber por adelantado todo lo que iba a pasar en su vida para estar preparada. Le gustaba que todo fuera predecible, cuadriculado, planeado al milímetro. Por algo era una de las mejores alumnas de Aritmancia que había tenido la profesora Vector desde que empezara a dar clases en Hogwarts, y eso era mucho tiempo.

Por eso, cuando se subió al expreso de Hogwarts el primer día de su séptimo curso en el colegio, Hermione estaba preparada para todo. Había diseñado horarios, planes de estudio y hasta las horas de recreo. Había estudiado todas las optativas hasta dar con el número justo de asignaturas: once, las suficientes para no tener horas muertas, pero no tantas como para verse desbordada. Había hecho mentalmente todas las combinaciones posibles de notas que podía sacar en los EXTASIS y a qué estudios accedería si no conseguía los 7 excelentes que necesitaba para ser auror, su mayor ambición desde que se enfrentó cara a cara con Lord Voldemort por primera vez. Hermione podía decir el número exacto de sickles que se gastaría aquel año, los regalos de Navidad que tendrian sus padres y podía señalar con el dedo, con casi total seguridad, los compañeros con los que seguiría manteniendo contacto al acabar el colegio y a cuales no volvería a ver.

A diferencia de la mayoría de sus compañeros, Hermione tenía ganas de que el curso pasara rápido. Por supuesto estaba muy cómoda en Hogwarts y se llevaba bien con casi todo el mundo, pero siempre había tenido la sensación de que aquello le quedaba pequeño y de que había algo grande esperándola fuera. Sabía que todos aquellos planes tan cuidadosamente trazados eran parte de una carretera que la llevaba a su verdadero futuro. ¿Cuál? No estaba segura, pero no tardaría en descubrirlo.

No era que Hermione Granger pasara de los chicos. Por Dios, acababa de cumplir 17 años y como todos tenía las hormonas en ebullición. Era sólo…. que no se lo podía permitir. Ella estaba en el colegio como medio para llegar a su meta y en los horarios que se había impuesto no había sitio para amoríos adolescentes. Había dejado tiempo para Ginny, su mejor amiga, y para las salidas con Ron y Harry y para las fiestas de pijamas y los picnics de primavera, cuando la nieve dejaba sitio al césped verde y las margaritas. Pero no para los chicos.

Aquel 1 de septiembre Hermione se reencontró con sus tres amigos en el andén 9 y ¾, pues no había podido ir a la Madriguera en verano. Abrazó titubeante a Ron, fuerte a Harry y besó en la mejilla a Ginny. Subió con decisión al expreso de Hogwarts y se dirigió al penúltimo vagón, el de los prefectos, para ponerse la túnica y comenzar la ronda, la primera de su último año de colegio.

Lo tenía todo planeado y nada podía cogerla desprevenida. Pero lo que Hermione no sabía era que había buscado y rebuscado, pensado tanto todas las opciones, medido hasta la más remota de las posibilidades, que pasó por alto la más obvia de todas. Aquella de la que TODOS se habían dado cuenta… menos ella.

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- ¿Qué tienes que hacer... QUÉ?

Hermione y Ron se habían sentado por fin en su vagón de siempre, junto a Harry, Ginny y Neville.

- Tengo que seguir entrenándome para enfrentarme a Voldemort - suspiró Harry, resignado - Oclumancia con Snape, defensa con Lupin y Tonks...además de frecuentes reuniones con Dumbledore para conocer la historia de Tom Ryddle. Que lleve una temporada sin dar muchas señales de vida no quiere decir que haya desaparecido de la faz de la tierra. Y volverá más pronto que tarde.

Hermione miró a su amigo con pena. No acababa de acostumbrarse a la tristeza que siempre inundaba a Harry, sobre todo desde que Sirius había muerto. Tenía que ser muy difícil llevar continuamente aquella losa sobre sus hombros. Y eso que él intentaba por todos los medios disimularlo y comportarse de una manera normal, pero ya no recordaba la última vez que le había visto reír sinceramente.

- Pero eso... quiere decir que casi no te veremos- protestó Ron, enfurruñado.

Hermione le dio un codazo y Ginny le miró frunciendo el ceño. Siempre se preocupaba por ese tipo de tonterías. Claro que si no, no sería Ron.

Harry sonrió, quitándole importancia.

- Vas a acabar hasta las narices de verme. En clase, en los entrenamientos... y si no, siempre te puedo firmar unas cuantas fotos mias para que cuelgues en el cabecero de la cama.

Todos rieron menos Ron, que se cruzó de brazos enfurruñado.

-Pues a mi no me hace gracia.

Hermione sonrió, mirando por la ventana. Después de todo, quizá echara un poco de menos aquellos momentos cuando el curso acabara: aunque siguieran manteniendo el contacto, ya no sería lo mismo.

Antes de que se diera cuenta, estaban llegando a Hogwarts y ella y Ron tuvieron que hacer ronda para que asegurarse de que todos los alumnos iban correctamente vestidos con la túnica del colegio y de que nadie se dejaba nada en el compartimento. Se fijó en que su amigo estaba especialmente taciturno aquella tarde, pero no le preguntó qué le pasaba hasta que todos se hubieron bajado del tren.

El pelirrojo se encogió de hombros.

- Es una tontería.

- No me voy a reir, Ron. Sólo quería ayudarte.

- Es solo que... se me hace un poco raro todo esto. No vamos a estar siempre los tres juntos. Harry pasará mucho tiempo fuera y ... Es esta maldita... guerra- dijo, dando un puñetazo de impotencia contra la pared de uno de los compartimentos - Este curso no va a ser normal.

Hermione se estremeció. Ron no solía ser tan abierto con sus sentimientos. Pero intentó quitarle hierro a la situación.

- ¿Raro? Lo raro sería que tuvieramos un curso tranquilo - dijo acariciándole levemente la espalda - Anda, vamos al colegio que va a empezar la Selección.

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Antes de que hubiera terminado la cena, Hermione se llevó la primera sorpresa del curso. Aunque le duró poco, porque no tardó en pensar que era natural. Dumbledore les anunció que a causa de la situación de tensión que se vivía fuera algunos directores de otros colegios de magia habían decidido trasladarse a Hogwarts para estar unidos cuando se necesitara apoyo y, si hacía falta, entrenar a los alumnos adecuadamente en defensa básica. No en vano alli estaban algunos de los principales objetivos de Lord Voldemort.

Entre los que iban a venir - anunció - se encontraban los directores de Drumstrang y Beauxbatons, con sus alumnos y ex-alumnos más destacados. Y eso, suponía la chica, incluia a Viktor Krum.

Hermione pensó que era lógico, pero no pudo evitar que un ligero desconcierto la invadiera. No había vuelto a ver al búlgaro desde aquel día en cuarto curso, en que él se le había declarado. Habían mantenido correspondencia todo aquel tiempo, claro, pero no ella no había vuelto a mencionar aquel tema tan delicado. Aún así, tenía ganas de verle porque lo apreciaba mucho.

- ¿En que piensas, Herm?- le preguntó Ginny, que estaba sentada frente a ella y la miraba con sonrisa pícara.

- Seguro que en nada de lo que estás pensando, a juzgar por la cara que pones - respondió la chica con sorna.

- Prueba. Tengo muuucha imaginación.

Harry y Neville se rieron al ver el sonrojo de la castaña pero Ron les miró interrogante. Siempre iba un par de pasos por detrás de los demás.

- ¿No has oído lo que dijo Dumbledore sobre los refuerzos? - le explicó Harry.

- Si. ¿Y? - preguntó encogiéndose de hombros - ¿Que tiene que ver eso con lo que Hermione piense o deje de pensar?

- Viene Drumstrang.

- Ya.

- Y sus ex-alumnos.

- Sigo sin... Oh - una sombra de entendimiento cruzó el rostro del pelirrojo y pronto se convirtió en una sombra de algo más - Vicky.

-¡Ron¡No le llames así!- le dijo la castaña por enésima vez en aquellos años.

- Mmm... le defiendes muy airadamente¿no?

- ¡Porque es mi amigo¡Y no te hizo nada para que hables así de él!

Mientras empezaban con la discusión de siempre, Harry, Ginny y Neville intercambiaron miradas de exasperación. ¿Es que nunca se iban a cansar?.

Ron no tardó en irse, desesperado y Hermione se giró hacia ellos.

- De verdad, este chico nunca va a madurar - dijo ella poniendo los ojos en blanco en un gesto muy característico.

- Me pregunto de quién hablas- Michael Corner estaba con sonrisa burlona detrás de su novia.

- Que gracioso, Corner- dijo Hermione con una mueca mientras se servía un trozo de pastel. Aquel chico no acababa de gustarle.

El recién llegado le susurró algo a Ginny en el oido, que asintió y ambos se despidieron de los demás y salieron del comedor. Harry, que había recuperado ese gesto sombrío tan usual en él en los últimos tiempos, se despidió de sus amigos: debía mandarle una lechuza a Lupin para contarle cómo había ido la presentación del curso y las novedades.

Hermione se quedó mirando la puerta por la que habían salido sus amigos con ojos entornados.

- Pues no me pienso ir hasta que acabe el pastel- dijo más para si misma que para nadie.

- Me parece bien.

Hermione se sobresaltó al darse cuenta de que Neville aún estaba junto a ella.

- Por lo que veo, esos dos aún no se han dado cuenta de que son tal para cual- dijo Neville.

- ¿Quiénes¿Ginny y Michael?

- No. Ginny y Harry- dijo el chico moreno encogiéndose de hombros, como si fuera lo más evidente del mundo.

Hermione volvió a mirar hacia la puerta y suspiró.

- No. Pero no puedo meterme en eso. Además, Ginny está con Corner.

- No podemos meternos... pero a lo mejor sí podemos darles un empujoncito. Sólo para que se den cuenta - dijo Neville con una sonrisita misteriosa.

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La primera vez que jugaron a aquel estúpido juego, Hermione no participó. Fue durante la comida del sábado siguiente cuando empezó a oir hablar de verdades y retos. Para cuando volvieron a la torre aquella tarde, ya se había acordado que algunos alumnos de Hufflepuff y Ravenclaw vendrían a la Sala Común de Gryffindor aquella noche, a celebrar una minifiesta de bienvenida. Alguien había acordado traer botellas de hidromiel y Hermione supo que aquello no auguraba nada bueno. Como prefecta de la casa intentó quitarselo de la cabeza a cuantos Gryffies estuvieran dispuestos a escucharla pero sólo consiguió que la tacharan de aguafiestas. Pidió ayuda a Ron, que seguía enfurruñado, pero él se encogió de hombros y alegó que mientras no armaran escándalo, no molestaban a nadie. Ginny le había dicho que a lo mejor aquella pequeña distracción les venia bien para olvidarse durante un rato de que fuera se gestaba una guerra, ya que ese curso les habían prohibido las visitas a Hogsmeade.

Finalmente lo dio por imposible. Para la hora acordada, se habían juntado unos 12 alumnos, la mayoria de Gryffindor. Ginny y Michael se juntaron al grupo, pero Harry, Ron y Neville se quedaron con ella en la biblioteca haciendo la redacción de DCAO. Cuando por fin subieron a la torre de su casa, sobre las 11 de la noche, no había rastro de que allí se hubiera celebrado ninguna reunión.

La segunda vez que jugaron, al sábado siguiente, la curiosidad le venció. Al parecer aquella primera fiesta había salido bien y los alumnos se habían divertido, olvidándose de los problemas que les acechaban. Quizá después de todo no fuera tan grave que se entretuvieran un rato. Esta vez decidió quedarse en la misma Sala Común, leyendo el libro de "Plantas acuáticas para elaborar pociones curativas" que les había recomendado la profesora Sprout el día anterior. Harry y Ron prefirieron bajar a la biblioteca y Neville, animado por Ginny, se atrevió a participar. Aquel día ya eran 16 alumnos los que se juntaron, sentados en un círculo sobre el suelo de piedra de la Sala Común. El juego consistía en que un alumno hacía girar su varita en el centro del círculo y cuando esta se detenía, desafiaba al compañero al que la punta de la varita señalara a cumplir un reto. Se plantearon las pruebas más variopintas: desde imitar al profesor Snape cuando alguien hacía algo que le molestaba hasta colarse en la cocina y robar una botella de jugo de calabaza. Todos estaban tranquilos y parecía que sus compañeros se lo pasaban en grande. ¿Que podía haber de malo en aquellas reuniones? Se habló de repetirlas cada dos semanas y Hermione no tuvo nada que objetar.

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Fue durante la tercera semana de clase cuando Ginny empezó a insinuarle que debería participar en el juego. La chica se negó rotundamente: aquello no encajaba en la idea de "curso tranquilo" que tenía. No era que aquel juego fuera especialmente arriesgado, pero ella era responsable y debía estudiar. Finalmente su amiga insistió tanto que le sacó un "quizás", aunque ella, estaba segura, no iba a ceder.

La fuerza de voluntad de la chica flaqueó un poco cuando Neville se lo pidió. Fue el martes anterior a la siguiente reunión. Ella tardó más de la cuenta en salir del invernadero y cuando lo hizo, Neville la esperaba fuera.

- Creo que deberías participar en el juego del sábado- le dijo directamente.

- ¿Tú también vas a empezar con eso?- le preguntó la chica, sorprendida.

- Creo que últimamente estás tan obsesionada con los EXTASIS que te estás olvidando de divertirte.

- Bueno, ya sabes que soy tranquila Nev. No necesito esa clase de juegos para divertirme- le respondió ella con una sonrisa algo triste - Además, creo que les intimidaría más que yo jugara. Soy la prefecta y...

- ..Y Ernie y Hanna... eso no es una excusa, Hermione.

- ¡Eh! Ernie no juega.

- Dijo que vendría el próximo sábado. Además - Neville bajó la cabeza - creo que puede ser una oportunidad para ayudar a Ginny y a Harry.

La chica miró a su amigo con curiosidad. No acababa de ver cómo el hecho de que ella participara o no podía afectar a Ginny o Harry en lo más mínimo.

Neville adivinó sus pensamientos.

- Si tu juegas, será fácil convencer a Ron y a Harry de que lo hagan también. Yo creo que no participan por no decepcionarte. Y si Harry juega, sólo tenemos que buscar la forma de que interaccione con Ginny. Mandándoles retos juntos o... bueno, eso se puede improvisar sobre la marcha.

- ¡Pero eso lo puedes hacer tú sólo!

- Ellos no jugarán si tu no lo haces, Herm. Además... un poco de diversión no mata a nadie ¿no?- dijo con una sonrisa divertida.

Hermione le miró escrutadoramente.

-¿Por qué tienes tanto interés en que Harry y Ginny acaben juntos?

El gesto de Neville se volvió visiblemente más serio.

- Estamos a punto de entrar en una guerra- dijo con una voz tan abrumadora que la chica se estremeció - Quién sabe lo que puede pasar a partir de ahora. Creo que todo el mundo debería exprimir el tiempo que queda al máximo y no dejar nada que deseen por hacer.

Hermione asintió, dubitativa.

- Está bien. Lo pensaré.

Neville sonrió, satisfecho. Sabía que por el momento era lo máximo que iba a poder sonsacarle a la chica. Todavía tenía tiempo de convencerla hasta el sábado.

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- No voy a participar en eso, es una estupidez.

Hermione y Neville miraron desesperados a Ron, que se había cruzado de brazos tercamente.

- Oh, vamos Ron - dijo la chica con un gesto que podía haber conmovido hasta a una estatua - Si jugamos todos...

- No. Además, no creo que Harry quiera jugar tampoco. Si no me convencéis a mi, menos vais a lograrlo con él.

- Pero..

- ¿Y a vosotros que mosca os picó ahora con ese jueguecito? - dijo el pelirrojo mirando interrogador a Hermione- Tú ni querías oir hablar de celebrar estas reuniones. ¿A qué se debe el cambio?

- Tengo derecho a cambiar de opinión¿no?- preguntó la chica, encogiéndose de hombros - Me apetece divertirme un rato con mis compañeros y ...

- ¿ TÚ¿DIVERTIRTE¿EL AÑO DE LOS EXTASIS¡JA!- exclamó el chico pelirrojo con sorna.

- ... y me gustaría que mis mejores amigos también lo compartieran - terminó Hermione la frase, haciendo caso omiso a las burlas de su amigo.

A decir verdad, Hermione le había dado muchas vueltas a lo que le había dicho Neville sobre que debían aprovechar el presente. A pesar de que no hacía ninguna gracia hacer un cambio en su plan para el curso, se había dado cuenta de que realmente quizá fuera la última vez que viera a algunos de sus compañeros o las últimas oportunidades que ella misma tuviera para divertirse. Y no sólo por la guerra: cuando salieran del colegio, se habrían convertido en adultos. Se dio cuenta de que no sólo debía hacer aquello por Harry, Ginny o Neville: debía hacerlo por ella. Aunque tuviera que quedarse media hora más estudiando por la noche el resto de la semana.

Además, siempre podría dejar de ir a las reuniones cuando quisiera¿no?.

Neville le dio un codazo que la sacó de su ensimismamiento.

- Quizá deberíamos contarle el plan - susurró el chico.

- ¿Plan¿Qué plan?- preguntó el pelirrojo mosqueado.

- ¿Estás loco?- preguntó la chica por lo bajo - ¡No le hará ninguna gracia!

- ¿Y Corner si?

- ¿Qué es lo que no me va a hacer gracia¿Qué pasa con Corner?

Hermione suspiró e hizo un pequeño gesto con la cabeza para darle a entender a Neville que se lo contara él.

- Bueno, verás ... habíamos pensado que quizá fuera una buena idea que ... bueno... Harry y Ginny...que hiciéramos algo.

Ron le miró, inicialmente sin entenderles, pero enseguida una ola de comprensión le cruzó la cara.

- ¡Por Merlín! - exclamó el chico - Ya era hora de que alguien dijera algo con sentido en este colegio. ¿Qué queréis que haga?

Hermione miró a Ron con sorpresa y luego a Neville, que le devolvió una mirada divertida. Nunca, jamás, llegaría a comprender a su amigo.

Convencer a Harry para que se apuntara a la velada del sábado les costó un poco más de tiempo y esfuerzo que convencer a Ron, y necesitaron también la participación activa de Ginny. Por supuesto, la chica no sabía cual era el objetivo de sus amigos pero estaba tan contenta de que todos se apuntaran a la fiestecita que no cesó en su empeño hasta que Harry prometió que iría. También ayudó el hecho de que Hermione fuera a participar: no era frecuente que la chica tomara iniciativas de ese tipo y Harry quería pasar el mayor tiempo posible con sus amigos.

- Pero sólo podré ir cuando no tenga otro tipo de... compromisos - les había recordado el moreno con cautela.

- Tranquilo - le dijo Ron con una sonrisa- Lo importante es que vengas cuando puedas.

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El viernes por la tarde hacía una temperatura muy agradable y Hermione se permitió recrearse en el camino de vuelta desde los invernaderos. Se acercó a la orilla del lago y saco un libro de DCAO de la mochila. Le gustaba sentir aquello, le gustaba el olor del lago, del sauce y del césped húmedo. Adoraba aquellos días en que el otoño daba una tregua y salía el sol, en que no hacía calor pero tampoco demasiado frío como para no poder parar al aire libre. Pero sobre todo, agradecía aquella tranquilidad, sin gente gritando ni alumnos de primero preguntándole ansiosos como era el profesor de tal o cual asignatura.

Estaba tan abstraida en aquellos pensamientos que no se dio cuenta de que alguien se le acercaba por detrás hasta que le pellizcaron la nariz.

Se giro bruscamente para encontrarse con Viktor Krum con una leve sonrisa.

- Sola, debajo de un arrrbol y concentrada en un libro mas grrrande que tu. Sólo podías serrr tú, Hermione.

La chica sonrió afectuosamente.

- Has mejorado mucho tu acento.

- Bueno, he estado todos estos años perfeccionándolo... Herrr-mío-ne - le dijo guiñándole el ojo.

A lo lejos, alguien llamó al búlgaro, que soltó un sonoro suspiro y le hizo gestos.

- Ahora debo irrrme. Tenemos que reunirnos con Dumbledore. Pero espero verte pronto, Hermione. Tenemos muchas cosas de las que hablarrr- dijo Viktor con aire misterioso antes de alejarse por el campo.

Y se fue, dejando a la chica con cara de sorpresa y con una ligera e indefinible congoja.

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El sábado, Hermione no vio a Viktor en toda la mañana. Al parecer toda la delegación de Drumstrang había ido a Hogsmeade a reunirse con otros magos del pueblo. Ese día llegaron las delegaciones de otros dos colegios del norte de Europa pero entre los nervios por la fiesta y la incertidumbre por lo que el búlgaro pudiera querer hablar con ella apenas hizo caso.

Cuando por fin bajó a la Sala Común a las ocho, Harry, Ron y Neville ya la estaban esperando. Aquella vez la reunión iba a ser en Hufflepuff, así que salieron a la escalera donde varios alumnos de los cursos inferiores de la casa del tejón les iban guiando hasta la entrada.

Al entrar en la Sala Común, Hermione se sorprendió de la cantidad de estudiantes que se habían reunido aquella vez: debían ser unos 25 entre Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff de los 3 cursos superiores. La chica empezó a sentirse ansiosa al ver a tanta gente: no quería hacer el ridículo, nunca se le habían dado especialmente bien las pruebas físicas.

Pronto la vista se le fue hacia una mesa donde descansaban botellas de hidromiel, de las que algunos alumnos estaban empezando a servirse, y una de Whisky de fuego. Aquello, definitivamente, no auguraba nada bueno.

Estuvo tentada a marchar pero Neville, como si se oliera la intención de la chica, la tenía sujeta por la manga del jersey. Finalmente se sentó sobre un cojín en el suelo, entre él y Harry.

Antes de que se diera cuenta, todo el mundo se había sentado y empezaron los retos: Terry Boot y Parvati Patil tuvieron que ponerle una bufanda de Hufflepuff a la estatua de Dimas el Deshonrado que estaba en las mazmorras; Ernie McMillan tuvo que colarse en la lavanderia y robar un calcetín de Millicent Bulstrode y Padma Patil tuvo que subirse a la mesa e imitar a un Colacuerno húngaro. Cuando le tocó el turno a Ron, envió a Harry y a Ginny a buscar una snitch a los almacenes de la señora Hooch, que estaban junto al estadio de Quidditch. Y cuando Hanna Abbot giró la varita y apuntó a Hermione, ésta se echó a temblar.

- Debes...- dijo la rubia con una sonrisa - ...mmmm...¡ ya sé! Debes beberte un vaso de Whisky de fuego... de un trago.

Todos comenzaron a aplaudir y a jalearla. Ver a la prefecta de Gryffindor bebiendo alcohol era un espectáculo que no se veía todos los días.

Alguien dijo "No lo hará" y Hermione, envalentonada, cogió el vaso que Hannah le ofrecía y lo llenó hasta el borde de líquido dorado. Sin pensárselo dos veces lo precipitó entre sus labios y sintió que su garganta se estaba desintegrando en fragmentos muy pequeños. Pero pronto aquel ardor dejó paso a un calor suave, muy agradable que le inundó el pecho. Sus compañeros aplaudieron y gritaron con júbilo y ella pensó que quizá, después de todo, aquella fiesta no estuviera tan mal.

Pero todo su optimismo se evaporó cuando Dean Thomas, con una sonrisita maquinadora en los labios, hizo girar la varita al tiempo que decía:

Esto es un juego de niños. Es hora de empezar con cosas más fuertes.

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Aquí estoy otra vez. El primer capítulo es bastante aburridillo y no pasa nada digno de mención. Pero luego se irá volviendo más emocionante, lo prometo. El segundo capítulo lo colgaré en pocos días, y prometo que esta vez si voy a cumplir los plazos de publicación. Estoy escribiendo más rápido que publico así que no va a haber problema.

Como veis, Ron está de lo más tranquilo… pero será Hermione la que sorprenda a todos. Ahí lo dejo;)

Y por favor, dejadme review para decirme que os parece el fic. Se admiten sugerencias:) Muchos besos para todas

Luxx