Una pequeña tonteria que se me courrio. Con esto doy por terminada la historia. Gracias a todas por leerla.

Atracción

Epílogo

Las Locuras de Bella

En algún lugar del centro comercial...

-Oh, por favor, Edward- mis ojos brillaban mientras le rogaba por ¿milésima vez? lo que quería.

-No, Bella. No puedes hacer eso...-su tono era de total reproche y me miraba con desaprobación.

-Vamos, amor. ¿Qué tan difícil es?- Cuando a Isabella Cullen se le mete algo en la cabeza, nadie se lo saca de ahí. Y esta no iba a ser la excepción.

-Cielo, eso es completamente absurdo.-dijo. "Es ridículo lo que planea hacer. La amo y haría cualquier cosa por ella, pero esto es...-solté una pequeña risita al escuchar sus pensamientos. Él me miro frustrado al ver mi mente en blanco.

-Yo si puedo escucharte, Eddie.-pellizqué su mejilla juguetonamente. –Y Alice dice que vas a ceder.-su ceño estaba fruncido y su mandíbula apretada.

-Bella, ¿por qué?- su pregunta me hizo despegar la mirada de la vitrina en la tienda de mascotas.

-Solo te estoy pidiendo un conejo. ¿Qué tal difícil es eso?- ahora si estaba molesta. ¿Como es que no lo entendía?

-Escucha, cariño. Somos vampiros, VAMPIROS, no podemos tener un conejo como mascota.- me miraba como si yo estuviera loca, que aunque es verdad, no viene al caso.

-Talvez nosotros no, pero nuestros hijos si.-el tono despreocupado de mi voz lo dejó completamente helado, sin contar que nuestra piel ya es de ese modo.

-Bella, creo que la pequeña caída de ayer te afectó.-Fruncí el ceño al recordar mi pequeño accidente.

Iba caminando tranquilamente sin prestar atención a nada más que a mi conversación mental con Jasper, no vi una raíz en el suelo, mi pie se enganchó, me aferré a Jasper, nos caímos, él me cayó encima y nuestras parejas nos encontraron en una situación muy comprometedora...pero gracias a Alice que ya lo había visto venir no tuvimos problemas, pero si sacó algunas fotos para el álbum familiar.

-Estoy perfectamente bien. Gracias por recordármelo, Edward.- mi enfado iba en aumento y él parecía divertirse con ello.

-Amor, no podemos tener hijos. Somos vampiros, grábatelo, por favor.-

-No. Se lo que somos, lo se desde hace 50 años. Y también estoy enterada que no puedo embarazarme, pero podemos adoptar y...-

-No, ni lo pienses Bella. No podemos.-

-Alice dijo que dirías eso, por esa razón Jasper fingió ser mi esposo para los tramites. Hoy en la tarde iremos a recoger a nuestro pequeño bebé.-

-Bella, ¿Jasper y tu...?-ahora él estaba furioso.

-Si, ¿no es fantástico?-

-¡Bella!- en un radio de cinco metros todos se giraron a vernos.

-Solo piensa en el futuro, Eddie. Hoy vamos por nuestro pequeño, y dentro de algunos años lo mordemos y...-

-No. Definitivamente no.-

-Lo siento, pero tu hermana ya lo vio y todo será perfecto.-

Seis horas mas tarde...

-Debo reconocer que es un niño adorable.- dijo Edward al terminar de tararear su nana.

-Al fin muestras tu lado paternal, ¿dónde estabas cuando no dejaba de llorar hace tres horas?- estaba molesta.

-De caza-oh, claro. El Sr. Soy Perfecto estaba de caza mientras yo me mataba aquí.

-Oh, claro. Esta familia no va a funcionar si no estas cuando el pequeño Anthony y yo te necesitamos, Edward Cullen...-

-Creo que te estas poniendo melodramática- una sonrisa burlona se formó en sus labios y me sentí totalmente avergonzada.

-Lo siento, amor.-

Tres días después, en casa de los Cullen...

-Oh, mira Carlisle. Es precioso.- Esme cargaba al pequeño de 1 año en sus brazos.

-Si, lo es.- Carlisle abrazaba a su esposa por la cintura mientras contemplaba con sus dorados ojos al pequeño.

-Es tan tranquilo. Es el único miembro de esta familia que no me pone nervioso- decía Jasper mientras contemplaba al pequeño, que por alguna razón, no provocaba sed alguna en él.

-Tendremos que ir de compras, ropa, juguetes...-Alice saltaba por la sala buscando sus tarjetas de crédito, que sin razón aparente, estaban escondidas por toda la casa. Pero ella ya sabia donde gracias a sus visiones.

-Creo que no es necesario, Alice.-mi voz resonó en el cuarto y ella se giró indignada a verme.

-¿Qué no es necesario?- pegó tal chillido que el pequeño Anthony comenzó a sollozar. Yo la miré de forma asesina y ella se rió encantada.

-Oh, esta llorando.- Rosalie se veía feliz ante su descubrimiento.

-No lo había notado, Rose. –la burla de Emmett lo hizo ganador de un golpe en el hombro y una amenaza de "sexo prohibido por un mes, cortesía Rosalie Cullen Hale."

-¿Puedo cargarlo, Bella?-el tono dulce de Rosalie me obligó a acceder antes de que se iniciara la Tercera Guerra Mundial.

Ahora todo era perfecto.

En el cuarto de Anthony Cullen Swan, medianoche...

-¿Te arrepientes, Edward?-

-Nunca lo haría, Bella. Ustedes son todo lo que podría alguna vez haber deseado tener.- me abrazó por la cintura mientras contemplábamos a nuestro pequeño dormir tranquilamente.

-Sabia que dirías eso.-

-¿Alice?-

-No, se llama intuición femenina.- besé su mejilla tiernamente.

-Te amo, Bella-

-Y yo a ti, Edward-

Nuestros labios se encontraron suavemente. La promesa de una eternidad juntos seguía en pie, y el pequeño durmiendo ante nosotros era el testigo de un futuro lleno de felicidad y amor.