Diclaimer: Harry Potter no es de mi propiedad.

Advertencias: insinuación al slash. Spoilers de DH

Tipo: Cuatro drabbles de cien palabras.

Personajes/Paring: Albus Dumbledore y Gellert Grindelwald

I

El poder de la varita lo invadía por cada vena de su cuerpo, inyectándole esa fuerza que había concebido a muchos y que tarde o temprano terminaría por sobrepasarlos; la que ahora reforzaba su magia y le juraba una especie de extraña lealtad se convertiría en una cruel traicionera llegado con el tiempo su sucesor.

Mientras la varita se convertía en un artefacto mayor, se preguntaba si el delirio que sentía, esa embriagante sensación de ser el amo del mundo, lo habría sentido él. Podría ser, pero…

… A diferencia suya, Gellert no sintió el dolor mezclado con la euforia.

II

—Tu varita es muy… hermosa —confesó Albus, observándola desde la palma de Gellert; él la sostenía firmemente—. Jamás he visto una tan bien hecha.

—¿Sabes de varitas? Si es así, entonces sabrás que ésta es única. —Gellert sonrió, con esa picardía y arrogancia características de él.

Albus se demoró en quitarle la vista antes de posarla de nuevo en la varita.

—Se respira la magia, ¿sabes? Creo que sólo Ollivander podría crear una que se le igualara.

Gellert frunció el gesto, imperceptiblemente, sin gustarle en nada su comentario. Adquirió un matiz sombrío cuando le aseguró:— Nadie podría igualarla, nadie.

III

La anormalidad con la que la cuidaba y trataba Gellert no había pasado desapercibida ante él, tampoco ese aire oscuro, antiguo y reverencial que expedía en las veces que Albus conseguía observarla, siempre a resguardo de su amigo.

Se culpaba al pensar, después de observarla y repasarla en su mente, que su amigo le escondía un secreto con respecto a ella. La culpa aumentaba cuando concluía que el secreto podía ser lo suficiente para permanecer callado hasta la muerte. Y luego venía Gellert con su pasión y entrega animal para hacerle sepultar sus sospechas.

"No es nada, no te preocupes"

IV

Su felicidad desapareció abruptamente dejando sólo recuerdos.

Todo ocurrió demasiado rápido. Le daban arqueadas los acontecimientos tan enjutos uno del otro.

Transcurrido un tiempo, no sólo él, sino su varita volvió a atormentarlo. Había averiguado antes sobre ella consiguiendo poco, pero ahora tenía una resolución inamovible por saber sobre su naturaleza. Le costó conseguir lo que quería pero al final fue así.

Desde el momento en que Albus reveló todo, la varita de Gellert fue bautizada como Varita de Saúco. No tardó en concluir lo que había efectuado Gellert con ella.

Inesperadamente, los crímenes le dolieron menos que su pérdida.

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