Mi corazón seguirá.


(Bella POV)

Imaginé la sensación de libertad absoluta de la caída. También evoqué la forma en que la voz de Edward sonaba en mi cabeza: furiosa, aterciopelada, perfecta… El vacío de mi pecho de hizo mas angustioso.

Tenía que haber una forma de aliviarlo. El dolor se volvía más insoportable por segundos. Miré hacia los farallones y las olas rompían contra ellos. Lo que sentía comenzó a remitir, como si mi cuerpo supiera que en cuestión de segundos escucharía la voz de Edward.

Me acerqué al borde y los dedos de mis pies tantearon a ciegas, acariciando la repisa hecha de ropa cuando lo encontraron.

Respiré hondo y contuve el aliento, esperando.

- Bella.

- ¿Sí? – no contesté en voz alta.

- No lo hagas – me suplicó.

- Querías que fuera humana – recordé y los pedazos de mi corazón crujieron en mi pecho – Bueno, pues mírame.

- Por favor. Hazlo por mí.

- Es la única forma de que estés conmigo…eternamente.

Me puse de puntillas en el borde. Se podían ver todas esas rocas puntiagudas, mortales.

-¡No, Bella! – ahora estaba furioso. Su voz se escuchaba lejana.

…y me tiré al acantilado.

El viento oponía resistencia, tratando en vano de combatir con la inoperable gravedad. Mis ojos permanecían cerrados, pero los abrí cuando sentí el aire empujándome. Me volteaba en espirales como si fuera cohete, y me precipitaba contra el suelo.
Sollocé al vislumbrar a pocos metros de mi las rocas, anunciando mi destino final.

Mi vida pasó frente a mis ojos. Reneé, las memorias con ella y Charlie. Los ultimos meses de juegos con Jacob y…Edward.
Quizá será doloroso, pero…al fin podré soñar con él eternamente. Soñar un eterno reencuentro con el amor de mi existencia.

- Adiós, te amo – fue lo último que salió de mi boca.

Y…las rocas me golpearon con dureza como barras afiladas de hierro. El aire escapó de mis pulmones y después todo se volvió negro…


50 años mas tarde…


(Pensamientos en 3ª persona)

- ¡Eh, Casablancas! – gritó alguien, haciendo que la joven volteara, agitando los brazos. Topó con un bote de pintura, tirándolo al suelo.

Casablancas se paró asustada y apenada tratando se limpiar el desastre. Se tropezó repetidas veces, cayendo a trompicones sobre el suelo de madera. Su amiga, la que antes le gritó, corrió a ayudarla con el desastre. La tomó del codo para que se pusiera de pie.

Su cabello lacio castaño estaba hecho a un lado, haciendo contraste con su tez clara – un poco albina - . Sus ojos caramelo brillaban de nerviosismo.

- Me asustaste, Sophie…- la miró entrecerrando los ojos – podrías haber entrado mas civilizadamente.

- Ah¿Qué dices? – le recriminó Sophie – estabas muy absorta dibujando a ese…de nuevo – se acercó - ¿Algún día me dirás quien es?

- Hum…¿Por qué no te metes en tus asuntos? – contestó sarcástica.

- ¡Trampa! – chilló Sophie, revolviendo la melena castaña de su amiga – no se responde a una pregunta con otra pregunta.

La joven Casablancas se paseó por la sala llena de mesas, caballetes y utensilios de pintura ignorando un poco a su amiga Sophie, que la seguía hacia donde iba. Dejó de pasearse hasta llegar de nuevo a la pintura que hasta hace un momento dejó. Sólo era un bosquejo de un rostro masculino, simétrico. Había especial atención al cabello revuelto y los ojos penetrantes…angelicales.

Casablancas se perdió mirándolo. Dejando que los ojos del joven del retrato la hipnotizaran.

- ¡Escúchame! – sacudió Sophie a su amiga.

- Esta bien, soy toda oídos -

- Prométeme que me dirás quien es ¿Si? – hizo un puchero, pero no se aguantaba la risa.

- Lo prometo ¿Ok? – dijo cansadamente – Sino, no me llamo Isabella Casablancas.

Sophie le abrazó, pero dentro de Isabella, esa promesa era incierta por dos razones.

La primera era que ese joven era lo mas preciado que podía soñar, y la segunda era que no estaba muy segura de ser Isabella Casablancas o Isabella Swan.


Aquí con otro fic. Espero que les agrade esta idea que tuve hace unos días.

Cualquier duda, sugerencia u opinión ya saben que pueden mandármela en un review.

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Carlisle todo poderoso
te mandará sus bendiciones.