Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD


Final de capi! uno menos wii! =D ya saben, nunca deben estar seguros de lo que pasará en mis fics jajajaja, en especial con los finales, estos aparecen como milagros y ni modo que los ignore n.n disfruten!


Todo había acabo en menos de un parpadeo. Solo unas horas, su esposa se había ido, su hijo tres metros bajo tierra. Uno de sus dos mejores amigos yacía entre las tumbas de sus dos hijas y la familia que había logrado en una semana se había desvanecido. Sirius ya se había alejado con Crux, el muchacho no podía asimilar todo lo que había pasado en unas inocentes vacaciones. Sentía en su garganta esa disculpa que le debía a Isis por lo de su sostén amarillo, pero ahora todo había muerto entre ellos. Literalmente.

James limpió su solitaria lágrima con la manga de su saco. Se alejó del lugar sin mirar atrás. Solo había una cosa por hacer y era continuar, vengar la muerte de aquellos a quienes había amado y hacerlo pronto.

El valle de Godric parecía tan lúgubre como cuando había sido abandonado por su familia. Claro que ahora no había mucha diferencia ahora, él era una concha vacía que era obligada a caminar, comer, respirar y dormir. Desde que había pasado, desde que se había quedado solo.

-Papá…-

Era un tormento escuchar la voz de Harry por las noches en su sueño. Quizás sonara mal pero a Lily no la extrañaba tanto como a su hijo. A ella la había conocido desde antes, incluso después de la muerte siguieron juntos. Pero su hijo que apenas comenzaba a vivir, a conocer lo que en realidad hacía un adolescente normal. Y todo había acabado.

-¿Papá?-

¡Diablos! Rodó en la cama, una cama que ahora se le hacía demasiado solitaria y fría. El recuerdo de Harry seguía atormentándolo y no había nada que pudiera hacer para pararlo más que cerrar los ojos e imaginar que no estaba pasando.

-¡Papá!-

Y ahora su alucinación sonaba indignada. ¿Qué le debía a esos guardianes para que lo pudieran dejar en paz? ¿No era suficiente que se hubieran llevado a su hijo? Siempre le habían caído mal, pero no era motivo para lo trataran así. Jaló una de las almohadas a su lado y la puso sobre su cabeza, esperando no poder escuchar ni a su propia mente.

Funcionó, creía. Hacía demasiado frío en la habitación, siempre desde los últimos días, pero ahora creía tener un dementor a lado, aunque si fuera así, ¿Por qué ninguno de esos espectros le hacía el favor de matarlo de una buena vez?

-Oh por favor- sintió otro escalofrío recorrerlo. ¿Había sido su conciencia o el recuerdo de su hijo? -¿Piensas seguir ignorándome?- notó que un peso era puesto sobre su cama, sintió el hundimiento cerca de sus pies.

-¿Sirius?- se atrevió a preguntar. –No estoy de humor para que…- al quitarse las cobijas y sentarse, esperaba sermonear al animago sobre su fallido intento de animarlo, pero lo que encontró a cambio no era reconfortante. Sin embargo logró arrancarle una sonrisa de locura del rostro –Genial, solo esto me faltaba- musitó tallando sus ojos.

Cuando volvió a mirar, la figura seguía ahí. Mirándolo un poco confundido pero sin dudad decidido a quedarse. James tanteó su mano sobre la mesita de noche, buscando algo sólido. Tomó un florero vacío y lo lanzó con fuerza, solo logrando que el objeto se hiciera añicos contra la puerta.

-¿Harry?- el aire abandonó completamente sus pulmones al decir su nombre. La pálida figura en escala de grises le sonrió mientras asentía. El Potter mayor abrió y cerró la boca varias veces tratando de comprender lo que pasaba. Intentó bajar de la cama para pedir la ayuda y confirmación de Sirius, pero las piernas se le enredaron entre las sábanas y se dio un santo golpe contra el suelo sin amortiguación.

-Harry…- se levantó enderezando su pijama –Por Merlín ¿Qué haces aquí?-

En eso la puerta de la entrada se azotó cuando un animago sin pantalón y sin camisa, entró en ropa interior con varita en ristre. Maldijo al pisar los pedazos del florero destrozado, comenzó a brincar sobre su pié bueno, doblando hacia arriba el otro para quitar los pedazos de cristal. Tal acción hizo que el fantasma tratara de cubrirse el rostro –sin mucho éxito- con su mano transparente. James susurró el nombre de su amigo en vano, la vergüenza le estaba ganando cuando la ropa interior del animago comenzaba a resbalarse de su lugar.

Pero cuando Sirius vio la transparente figura frente a James, negó con la cabeza musitando: -Estoy dormido- y se retiró por donde vino sin hacer más comentarios, subiéndose con una mano la prenda roja que iba a medio camino hacia el suelo.

Dejó estupefactos al fantasma y al vivo.

Harry regresó su vista a su padre y con una sonrisa contestó su pregunta anterior:

-Vengo en son de paz- pareció pensarlo por un momento. –Si… eso, amor y paz- ladeó un poco la cabeza dedicándole una inocente sonrisa a su padre. De esas que solían usar los merodeadores cuando eran atrapados al final de una buena broma, o cuando todos los miraban culpablemente.

Por la mañana, se sirvió una taza de café negro. Evitó el azúcar a toda costa, después de su sueño de anoche seguía creyendo que había alcanzado su punto máximo y la locura lo estaba consumiendo poco a poco de la manera más cruel. Sentado en la mesa de la cocina se concentró en mirar solamente el fondo vacío de su taza. Lo que sea con tal de no ver a la transparente figura sentado frente a él, esperando sin decir palabra alguna, pero esperando al fin.

Sirius había bajado temprano, todavía secaba su cabello por la reciente ducha. Saludó a James, pasó de largo al fantasma que lo miraba con curiosidad. Fue a la cocina y se preparó un sándwich, volvió en menos de 5 minutos para reclamar su lugar de la mesa pero este estaba ocupado. Dejó el desayuno intacto y subió de nuevo las escaleras, murmurando algo sobre un baño con agua helada. Minutos después bajó Crux en su pijama con dibujos de escobas, bostezando todavía. Cuando bajó del último escalón otro bostezo de reprimió a la mitad de su salida y se giró para subir de nuevo, pensando en que ya no debería de ver tantas películas muggles de terror en una sola noche.

-¡Papá, ¿Me puedo bañar con agua helada hoy?- gritó en la cima de los escalones.

James se llevó una mano a la cabeza con frustración. Los Black no podía aceptar todavía lo que tenían en frente, pero él comenzaba a diferir en eso.

-Yo solo quería saludarlos- argumentó Harry, indignado.

No tomó mucho tiempo, pero tuvo que recurrir a medidas drásticas para que alguien le prestara atención. Estaba muerto, pero no era invisible. Cerró la llave de la regadera cuando su padrino se enjabonaba el cabello, hubiera preferido no hacerlo de ese modo por las condiciones en las que encontró al hombre pero no tenía mucho tiempo. Hizo que los aros de la cortina del baño se soltaran y el animago –asustado- se envolvió en ella y bajó corriendo las escaleras para contarle de su nuevo descubrimiento a James. Pero el Potter ya lo esperaba en el sofá con una botella de Whisky de fuego en la mano.

-Bien Harry, ¿Qué te trae aquí?- preguntó finalmente su padre.

-Si…- se unió Sirius -¿Acaso después de muerto no hay paz?- comenzó asustado, el planeaba pasar el resto de su vida entre las nubes, mirando la desgracia de la gente. Con dos alas saliendo de la mitad de su espalda y un halo flotando sobre su cabeza. Sin ropa, al natural.

-Vengo solo con un motivo en específico- regañó su ahijado. El muchacho podía saber lo que pensaban y la última imagen mental que se había hecho Sirius no le había causado una sonrisa. –Se me ha encomendado una nueva labor ¿Sabían ustedes de las reliquias de la Muerte?-

Ambos merodeadores se miraron al principio, confundidos, pero luego asintieron.

-¿Y eso tiene que ver…?-

-Oh no, en nada- sonrió Harry –Simple curiosidad-

-Ajá…-

El muchacho sonrió aún más. Digamos que no podía decir su completo motivo de estar presente en la tierra de los vivos. Solo él podía sonreír así, conociendo lo que se avecinaba.

o-o-o-o

La noticia de la muerte de Harry Potter, el niño que vivió, ya se había esparcido por todo el mundo mágico y las personas lo comentaban en las calles. La esperanza se había ido por el caño y una vez que se había dado por cierto ese rumor, las calles comenzaron a verse invadidas por los seguidores de Lord Voldemort.

Como era de esperarse, el mago cara de serpiente no estaba contento con eso. Alguien, alguien le había quitado ese derecho y privilegio de asesinar a Harry Potter. Llevaba intentándolo 14 años y llegaba algún novato a formarse al frente de la fila, encontrando la manera de llegar al muchacho y terminándolo. Ni siquiera sabía el nombre de su nuevo enemigo. Tendría que hacer una visita a Hogwarts.

o-o-o-o

Los profesores, los alumnos. Todo el mundo tenía un gran luto sobre sus cabezas con las noticias del verano. La casa de Gryffindor difícilmente se veía animada por el nuevo año escolar, Ron se veía más malhumorado, Hermione muy pálida. El trío dorado se había disuelto.

Incluso el jefe de la casa de las serpientes se había trago sus comentarios sarcásticos e hirientes contra sus alumnos. Ninguna de las dos partes estaba dispuesta a discutir. Albus Dumbledore sabía el motivo del cambio de humor en el maestro de pociones, y por eso Severus lo había estado evitando todo este tiempo. No quería recibir charlas emocionales sobre el amor perdido de un mortífago y las malas decisiones que se pueden tomar en el lapso de una vida.

Entonces las puertas se azotaron abiertas. Los jóvenes magos suprimieron gritos de sorpresa y terror cuando Lord Voldemort entró avanzando por el medio del comedor, su túnica negra ondeando detrás de él. Sus seguidores se quedaron apostados en la puerta impidiendo la salida de cualquiera, pero el mago oscuro siguió hasta posicionarse frente a la mesa del profesorado.

-Solo lo diré una vez…- siseó peligrosamente, rendijas en lugar de ojos clavados en Dumbledore -¡¿Quién asesinó a Harry Potter?-

Terapia, Lord Voldemort necesitaba un psicólogo de San Mungo. Por lo menos eso fue lo que pasó por la mente de Dumbledore cuando vio al mago tenebroso apuntarle a cada uno de sus maestros, esperando que confesaran que ellos habían matado a Harry Potter, solo para quitarle la victoria a él. Estaba a punto de decir algo a su favor, para calmar al tenso mago oscuro, cuando una maldición verde fue conjurada y pasó a pocos centímetros de su rostro, atinando de lleno a quien tenía a su derecha.

Minerva McGonagall cayó sobre la mesa, su rostro golpeando el plato de la cena frente a ella y su varita rodando escaleras abajo. Varios parpadearon perplejos, no esperaban un ataque tan rápido.

Voldemort se echó hacia atrás y se dio una vuelta sobre sus pies, sonriendo de manera desquiciada como solo Bellatrix lo podía hacer. Volvió en pocos segundos a una postura seria y malvada, preguntando lo que dijo no preguntaría otra vez.

-¿Quién-asesinó-a-Harry-Potter?- una mano en la cadera y con la otra apuntando a su siguiente víctima.

Nadie contestó la interrogante y se pudieron escuchar las risas malvadas de los mortífagos. Después se volvió a conjurar la maldición asesina y la enfermera de Hogwarts cayó sobre su silla, su cabeza colgando de lado, sin vida.

El mago tenebroso se pasó una mano por su calva cabeza y luego por la cara, desentumeciendo sus músculos que comenzaban a petrificarse en una sonrisa malvada eterna. Volvió a erguirse recto y azotó su pié izquierdo contra el suelo con insubordinación. Le dolió, debía admitirlo. Andar descalzo no era una buena idea. Aún así apretó los labios mientras pasaba el ardor en la planta de su pié. Escuchó alguien de entre los alumnos corear:

-¡UUUUUU, se vale sobar!- ese alguien tenía agallas. Voldemort había pensado un momento en matar a ese alumno –quien quiera que fuera- pero después de meditarlo unos momentos, seguía sin conocer al asesino de su tan querido enemigo Harry Potter, y alguien había tenido el valor de abuchearlo en frente de todos. Meditó por un momento, podría hacerle una cicatriz en la frente y darle unas gafas…

No, era demasiado optimista. ¿Qué sentiría él si Harry lo hubiera cambiado por otro?

-¿El asesino?- acortó su pregunta, debía vengar a su enemigo. Le había jurado que él lo mataría.

Dos rayos más impactaron y con sonidos sordos, Pomona Sprout y el Profesor Flitwick se derrumbaron en sus lugares sin la oportunidad de decir: -Yo ya no juego-

Tom Marvolo Riddle podría seguir hasta que no quedara ningún alma, no tenía prisa. Y sus mortífagos se hacían espacio al final de las mesas de las casas, tomando comida y deleitándose de esa masacre.

Cuando volvió a mirar a los miembros en pie, no hubo necesidad de preguntar nada. Solo una mirada bastó para comprendieran lo quería, por Merlín, ya lo había repetido 3 veces. Comenzó desde su izquierda a asesinar profesores, en el orden en el que estaban sentados. Cuando Hagrid cayó lo había hecho sobre el diminuto cuerpo del fallecido profesor de Flitwick.

Ahora quedaba frente a frente con Dumbledore. Si el viejo no quería una masacre en sus manos –bueno, una masacre estudiantil- debía hablar ahora o callar para siempre.

En eso las puertas se volvieron a abrir, dos merodeadores entraron corriendo con esperanzas de detener lo que ya había pasado –entonces habían llegado 15 maldiciones tarde- y detrás de ellos, se abrió paso una figura transparente que al principio fue confundida con un fantasma de Hogwarts. Por lo menos hasta el momento en el que Lord Voldemort gritó:

-¡HARRY!- con una felicidad digna de alguien que se reencontraba con un viejo enemigo. Harry le sonrió mientras se acercaba, dejando a más de uno con la boca abierta.

-¡Cara de serpiente!- saludó el Potter

-¡Muchacho insolente!- le regresó Voldemort todavía entusiasmado, pero volvió adoptar su tono serio-siniestro -¡¿Cómo te atreves a morirte, sin decirme?-

El joven espíritu se encogió de hombros –Fui atropellado, no es nada personal-

Con tristeza en su rostro, negó el mago oscuro.

-Aún así… tratar de conquistar al mundo, sin nadie que arruine mis planes año tras año, no tiene ningún sentido- utilizó la manga de su túnica para limpiar disimuladamente una lágrima –La vida no es justa- reclamó

-Nunca lo ha sido- aseguró Harry dándole palmaditas invisibles en el hombro –Perdí a mi madre dos veces en menos de 14 años- ambos suspiraron.

Alrededor del comedor podían escucharse susurros que apoyaban eso. Pero Lord Voldemort no era conocido por darse por vencido, él terminaría su labor de una manera o de otra.

-No lo harías…- musitó Harry dando un paso hacia atrás cuando el pensamiento del mago cara de serpiente pasó por sus ojos. Su enemigo asintió mientras acomodaba su varita, apuntando a su propio ¿Corazón?, Bellatrix se levantó con un terrible gemido y protestando por esa tonta acción, pero ya era tarde.

-¡Avada Kedavra!-

El cuerpo del mago tenebroso más grande de todos los tiempos azotó contra el suelo con magnífica gracia, al mismo tiempo que un espectro se formaba a un lado. Sonrisa malvada, manos huesudas, ojos de serpiente.

Miró a Harry, y el muchacho le sonrió. Entonces el ojiverde comenzó a correr como si su vida en el otro mundo dependiera de ello. Después de eso Voldemort rompió en una carcajada maligna antes de seguirlo.

Y vivieron en el otro mundo, atormentándose el uno al otro por siempre.

Fin

"La vida de quienes quedaron vivos"

James Potter: Volvió al ministerio como auror, esperanzado de que en alguna misión fuera asesinado y así no habría necesidad de suicidarse para seguir a su familia. Para su desgracia, los mortífagos restantes –tan devotos al Señor Tenebroso- se asesinaron entre ellos mismos por órdenes de su jefe, para ayudarlo en la captura del espíritu de Harry Potter. Según Lord Voldemort, es difícil conseguir partidarios en el otro mundo cuando no tienes dinero con qué pagarles. Así que permaneció el resto de su vida como un auror con deseos suicidas que de una u otra manera eran frustrados.

Crux Black: El joven Heredero de la familia Black fue internado en un centro psiquiátrico pues decía que el fantasma de una niña lo seguía. En sus TIMOs de Hogwarts solo dibujó un sostén amarillo, durante clases comenzó a usar un sostén amarillo sobre el uniforme y a la hora de la comida se limpiaba las manos y la boca con un sostén amarillo.

Sirius Black: Padre del joven Crux, quedó devastado por la salud mental de su hijo así que decidió lanzarle por el velo de la muerte en el Departamento de misterios. Fuentes de poca confianza dicen que terminó en una dimensión alterna donde actúa como mamá, papá y padrino de Harry Potter. También se dice que tiene una hija, pero poco después de llegar parece haber sido asesinado por un grupo de mortífagos. Se aclara que la fuente de esta versión no es mucho de fiar. Solo nos mandó una lechuza con las iniciales de su nombre R.A.B.

Bellatrix Lestrange: Al ser una mortífago importante del señor Tenebroso, no se suicidó con los demás. Fue la última en pié antes de volver a la mansión Malfoy, en un intento de morir con dignidad y honor, tomó una daga japonesa (Posesión de Lucius Malfoy) y se la enterró en el abdomen. Así murió. Pero lo que Bellatrix Lestrange nunca supo es que el ritual para morir con dignidad solo era para samuráis y que debía vestirse con un kimono blanco, además de hacer un corte horizontal y luego vertical. Tampoco supo que la autora de este capítulo la obligó a cometer seppuku (lo anteriormente hablado) solo porque encuentra el tema fascinante y no sabía a quién más matar.

Albus Dumbledore: El viejo Director de Hogwarts siguió siendo el viejo Director de Hogwarts por 100 años más, ya que no había amenaza de magos oscuros y cabe mencionar que no tuvo remordimiento alguno por la muerte del niño-que-vivió. Cuando Rita Skeeter lo entrevistó, respondió: "Estaba en el destino de Harry el morir". Después de la peculiar declaración, se acusó a la reportera de estar de nuevo cambiando los hechos reales, pero Dumbledore en verdad lo dijo. Murió por que la muerte estaba cansada de esperarlo y una noche hizo que se resbalara con una cáscara de plátano, cayendo de la torre de astronomía, lo cual debió haber sido. Gracias a la muerte por su participación y respeto por el cannon.

Los Weasley: Uno de los gemelos se rebanó una oreja por accidente cuando trataba de escuchar un radio dentro de una licuadora muggle. El otro murió de risa por susodicho evento. Molly Weasley murió de un infarto al saber que su hija se había quedado sin esposo –Ja!- y Arthur Weasley no le quedó de otra más que seguir a su esposa –Esta autora no lo hizo pasar por el seppuku-. Bill y Fleur vivieron felices por siempre. Ginny Weasley se quedó solterona por el resto de su vida –Doble ja!-

Los Dursley: Vernon Dursley vivió el resto de su vida con una marca en su mejilla "JP" nadie sabe quién la infringió. Petunia Dursley misteriosamente regresó a la edad de un año, pero teniendo la mente de su verdadera edad. Fue regresada en el tiempo y alguien la puso en la puerta de la familia Black. Walburga Black se hizo cargo del pequeño estorbo. Duddley Dursley, mejor conocido como "El gran D" es un conocido bailarín de Striptease. Se esconde la localización del lugar donde trabaja por seguridad de la vista de los lectores.

Ronald Weasley y Hermione Granger: Harry James Potter regresó al mundo de los vivos solo para matar a sus dos mejores amigos. La versión oficial habla de que el ojiverde –ojigris ahora, cualidad de un fantasma- vino por ellos para que lo ayudaran a pelear contra Voldemort en la otra vida. Hasta el día de hoy no se sabe si lo lograron, a todos aquellos que quieran saberlo, favor de pasar al rectángulo que dice: [Review this story/Chapter] y dejarle la petición de un nuevo fic por escrito a la autora.


¡Feliz día de los inocentes!

Les doy dos segundos para que adivinen quien soy, porque aunque esto es tan retorcido como siempre –lo siento Sion, es la verdad- no soy Sion! Soy una persona muy cercana a ella que cayó en las garras de su maligna influencia y es demasiado fuerte como para no dejarme. Y aquí me tienen conspirando con ella para un lindo intercambio del día de los Santos Inocentes.

¿No saben quién soy? Awww, me presento ante la sociedad de lectores con TIC (Tratan de Incendiar mi Cuerpo) Mejor conocida como anypotter, ¡Hola!

Anypotter: la autora saluda con una gran sonrisa triunfal por el reto cumplido. Señala a sion-allegra como la culpable de toda desgracia en este capítulo. Sion regresa una mira de pocos amigos. Esta autora sonríe nerviosamente, -suerte que tengo seguro de vida-. Sion saca un bate de beisbol de la nada, any lo desaparece porque esto sigue siendo su capítulo falso y puede poner que sion no tiene bate. Pero Sion saca un objeto afilado de Merlín sabe dónde y anypotter lo vuelve a desaparecer por su bien. Sion ahora saca un hacha que solo Hagrid podría levantar y anypotter hace su milagrosa desaparición una vez más. Sion saca…

-¡Vamos, Sion! ¿De dónde sacas todo eso? No me contestes, es retórico. ¿Por qué sonríes así? No…NO ¡Espera! Ufff, ¡Casi me decapitas! ¿Qué intentas hacer? ¡Que no me contestes! Tengo una orden de que te alejes a mínimo un continente… bah, encontrarás la forma de burlar esa orden. Así que puff me desaparezco. Puff aparecí

P.D. Espero señales de vida

Wii plagié a Sion, ahora puedo morir en paz. P.D (verdadera) Sion se divirtió con mi fic, favor de pasar a ver los resultados de dejar a tremenda autora hacer lo que quiera con MI fic. Se recomienda llevar paramédicos –en caso de que a mí me dé un infarto-

P.D.2. Favor de dejar review sobre cómo les pareció este capítulo del día de los inocentes, aquí mismo en éste fic. Tengan por seguro de que Sion me hará llegar cada una de sus opiniones.

Anypotter


Ahora el verdadero capitulo! Por si alguien sigue vivo y quiere leer Pasen al segundo capi de Diferencias Similares de Anypotter, ahí metí yo mi cucharita linda n.n

Ya sin bromear, les agradezco que hayan llegado hasta aquí, hasta el final de uno de mis interminables fics! Aunque yo misma no me la crea XD pero síiii es el final aunque no pretendía serlo pero... solo salió, no acostumbro planear los fics y los termino cuando escribiendo me dirijo inconscientemente hacia ahí y muchos de ustedes lo saben =D así que disfrútenlo


No podía hacer más que mirar el cuerpo sobre la cama que tenía enfrente, el corazón le latía dolorosamente al mirarle la cabeza vendada. No miraba que su pecho se moviera y extrañaba la regañona voz de su Lily. Respiró hondo, el corazón le dio un piquetazo. No había permitido que nadie además de la enfermera estuviera en la enfermería. Se recargó contra el respaldo de la silla y miró el amplio techo del lugar. Cuántas veces había terminado ahí mientras estudiaba y cuántas veces no había visto a su hijo pasar noches ahí. Para Harry la enfermería también representaba un tercer hogar.

James jamás pensó que eso fuera a pasar, que algo como esto… pudiera ocurrir… sus pensamientos se cortaron de golpe al escuchar una queja, se limpió las lágrimas que sin darse cuenta había derramado y con las manos en la cama, se paró y se inclinó sobre la cama del muchacho. Dejó de respirar al verlo apretar los ojos, poco después, el muchacho empezó a removerse y James no quería ni apartar la vista siquiera para llamar a la enfermera. Se dijo que cuando Harry abriera los ojos, le gritaría a Pomfrey.

Había pensado que su hijo moriría cuando lo miró en ese estado. Aún antes de asegurarse de que no había solución, sintió como todo caía a sus pies… los pocos años que pudo pasar con él, cuando nació, su boda con Lily, su muerte, el día en que revivió… su misión estropeada, todo el futuro del mundo mágico y también del no mágico yéndose a la basura.

-Mamá -Harry susurró entre sueños. James dio tal brinco que casi se cae de la silla, se puso de pie y bajó la cabeza hasta quedar muy cerca de Harry pero el chico no abrió los ojos, solo parecía tener una pesadilla.

- ¿Nada? -la enfermera se asomó desde su despacho, James solo negó con la cabeza sin apartar la vista de su hijo.

Los días seguían pasando y Harry continuaba inconsciente, nadie sabía lo que había pasado, ni siquiera podían imaginárselo, lo único que era conocimiento de todos, era que él estaba muerto y nada más. El año casi terminaba, la información no avanzaba y todos se ponían más nerviosos, en especial James Potter que apenas si comía, no se apartaba más de lo necesario de su hijo y eso a Sirius no le agradaba en nada aunque no podía hacer mucho. A pesar de que James se debilitaba, por alguna razón que nadie se explicó tenía un increíble poder que lo hacía inmune a los hechizos que intentaban para dormirlo.

Y justo esa única vez que Sirius logró que James saliera de la enfermeria, fue con amenazas:

- ¡Si Harry despierta, te juro Sirius que…!

-Anda vamos a que comas ya -lo interrumpió tranquilamente mientras lo empujaba fuera.

Fue solo cuestión de que las puertas de la enfermería se cerraran para que los ojos de Harry se abrieran, pero no fue con alegría, una sombra cubría esas esmeraldas que habían alcanzado tanto brillo. Con un suspiro maldijo el solo hecho de poder abrir los ojos. Bajó de la cama para buscar algún adulto solo para que afirmara que sus primas habían muerto, que el mejor profesor que ha tenido en la historia del Hogwarts también había muerto… que ya no volvería a ver a su madre –volvió a suspirar- si tan solo pudiera saber que ella seguía en esa extraña vida no vida como había dicho su padrino. Pero ya no vería la nube cambiar de color sobre la cabeza de su padre ni escucharía la voz de su madre, prefería mirar la nube y escuchar esa voz aunque fuera a escondidas, que ella no supiera, que nadie supiera.

Extrañado porque la enfermería estaba vacía, era raro cuando la enfermera no estaba ahí para echar a los que importunaban a los pacientes. Más se sorprendió al salir en pijama y ver a Remus Lupin que sonriendo tranquilamente se acercaba a él, casi corría y lo peor de todo era que no estaba transparente como los fantasmas que él conocía, se quedó de pie ahí sin atinar a hacer algo más, aunque se estaba pensando el salir corriendo, mirar un fantasma normal como debían ser los fantasmas era una cosa… pero el mirar un fantasma tan extraño ya era totalmente diferente. Retrocedió un paso.

-De regreso a la enfermería, anda que tu padre viene corriendo hacia acá y no le gustará ver que estás descalzo, además ya van a salir todos, que bueno que ya hayas despertado Harry, ahora faltará ver si tu padre deja que te quedes lo que queda del año -Remus lo abrazó e intentó moverlo pero el muchacho no se movió -Harry vamos -se separó de él y lo miró

-Tío Remus -murmuró Harry, estaba tan apenado y se sentía lo suficientemente mal como para no darse cuenta de la sorpresa que cubrió al licántropo al escucharlo decirle tío -las gemelas, Isis ¿cómo está? -un escalofrío recorrió al chico al recordar el cuerpo, casi no se atrevió a nombrar a su otra prima -y… Anhelys -ansioso esperó la respuesta, estaba preparado para intentar atrapar al hombre, incluso se palpó el pantalón pero extrañado comprobó que no llevaba su varita.

- ¡Harry! -un piquetazo le atravesó la cabeza y se preguntó qué tanto tiempo había dormido al ver a sus amigos que llegaban corriendo. Hermione se colgó de él casi derribándolo pero Remus aún confuso logró detenerlos.

-Amigo creí que nunca ibas a despertar -dijo el pelirrojo y le palmeó el hombro por sobre Hermione

-Chicos, dejemos que Harry regrese a… -intentó decir Remus pero James lo interrumpió.

- ¡Te dije que te lo iba a arrancar Sirius! -exclamó el padre, Hermione se apartó rápidamente, se secó un par de lágrimas y dejó que lo revisara.

- ¡No es cierto, no dijiste nada! -regresó Sirius, sonreía alegre con los ojos en su ahijado, el muchacho se confundía con cada segundo que pasaba.

-Vamos a que te acuestes Harry -James lo empujó hacia él y casi arrastrándolo se lo llevó.

Caminó en silencio, los ojos le picaban pensando en lo que había pasado, pero también le carcomía el hecho de que sus amigos ya estuvieran en el colegio. Cuando su padre casi lo subía a la cama, el muchacho reaccionó y de un brinco miró a Sirius que volvía a bromear con su padre por lo sobreprotector que resultaba.

- ¿Y Crux?

Sirius dejó de reír al escucharlo, James se giró hacia su hijo y sus amigos no comprendieron.

- ¿Se enojó? -volvió a inquirir, hablaría de su madre cuando todos se hubieran ido y lo dejaran con su padre.

- ¡Les dejé muy claro… -madame Pomfrey irrumpió en la silenciosa habitación, con su aire de mando se acercó -...que tenían que hablarme cuando despertara -regañó a nadie en específico, pero Remus sonrió sin remedio al ver a sus dos mejores amigos señalarse mutuamente a punto de echarle la culpa al otro pero la enfermera los interrumpió - no importa quien indujo al otro, recuéstate cariño -señaló la cama a Harry pero el muchacho no se movió hasta que ella lo empujó, hacía preguntas de forma rutinaria, para ella Harry estaba bien pero tenía que revisarlo.

-Creo que tiene alucinaciones -murmuró Remus. James y Sirius asintieron al unísono, Harry los miró en mitad ofendido, mitad confuso.

- ¿Qué clase?

-Pregunta por personas -contestaron los merodeadores

-Pero… mi mamá… papá ella…

James suspiró y se quedó con los ojos cerrados por un momento, después los abrió y con un brillo extraño en los ojos, un brillo que descolocó completamente a Harry –no era tristeza, pero el muchacho no supo decir con exactitud lo que era- habló muy tranquilo:

-Ella no regresó hijo

Harry se quedó mirando a su padre, sintió que la enfermera le recogía la manga de la pijama y le revisaba la mano, sin intención miró algo en su mano y se giró rápìdamente. Se acercó la mano a los ojos para asegurarse.

-Sigo sin entender como fue que ese hombre atrapó a Moody -masculló James, sonaba molesto -es un viejo difícil de engañar…

-Nah, lo que yo me pregunto es cómo engañó a Dumbledore, Moody es un bebé comparado con Albus, éste sí está viejo y es más difícil de engañar para que veas

- ¡Señor Black compórtese por favor! -lo regañó la enfermera, Remus no aguantó y se le escapó una carcajada, James se le unió no mucho después.

Harry se les quedó mirando, eso había pasado hacía casi cuatro meses no veía la razón para discutirlo ahora.

-Hijo -la risa terminó como si se hubieran puesto de acuerdo, James se giró muy serio hacia Harry. Ron y Hermione permanecían en silencio, se habían sentado en una de las camas junto a Harry, tenían la esperanza de que no los notaran y pudieran quedarse -crees poder decirnos lo que pasó en el cementerio?

Sin poder evitarlo, Harry abrió la boca sin comprender completamente.

-Solo sabemos lo que dijiste al llegar -miró hacia la puerta donde el director con una amable sonrisa lo saludó con la cabeza, era él quien había hablado, los demás asintieron rápidamente. Le dirigió una mirada a los dos muchachos y siguió hacia Harry.

-Pero… pero… Crux y las gemelas… mi mamá…

-Está confudido James -Harry dio un brinco al escuchar la voz, su mirada ansiosa se paseó por toda la habitación.

- ¡Mamá! -gritó

-Creo que van a dejarlo descansar -la enfermera intentó acostarlo pero Harry se bajó de la cama más rápido de lo que ella pudo moverse.

- ¡No alucino, escuché a mi madre! -exclamó alterado, James perdió el color y su boca se abrió solo un poco.

-Harry toma esto para que duermas sin soñar…

-Ya dormí suficiente -masculló el chico, empezaba a molestarle que los únicos que lo comprendían comenzaran a creer que estaba loco

-James crees que me escuche? -la voz sonaba sorprendida, pero para Harry se escuchaba perfectamente feliz

-Claro que te escucho mamá!

- ¡Dios mío! -murmuró la enfermera y sacó su varita dispuesta a usarla, James no lograba moverse.

- ¡Muévete Potter, no ves que lo van a hechizar!

Con esa orden, Harry dejó de buscar a su madre por la enfermería y se giró lentamente, posó sus ojos sobre la cabeza de su padre, una nube sonrosada flotaba ahí. Tuvo que recargarse en una cama al verlo, pero de reojo miró a la enfermera acercarse y en un segundo brincó sobre la cama y salió corriendo, tenía que aclararse antes de afrontar todo lo que parecía pasar. Escuchó pasos tan rápido como atravesó la puerta e hizo oídos sordos a los gritos histéricos de su padre, incluso más de una vez, se agachó para esquivar un rayo, no quería saber de que eran. Deseó haber llevado su capa de invisibilidad o al menos el mapa del merodeador, no querían que lo encontraran… al menos que saliera del colegio. Giró a la derecha en el siguiente pasillo y corrió hasta la estatua de la bruja jorobada, tocó con su varita, murmuró y entró corriendo, apenas si se detuvo para cerrar la trampa y siguió derecho por el maltrecho camino, recordó que iba descalzo cuando tropezó con una enorme roca y todas las palabras mal sonantes que sabía, acudieron a su cabeza. Sacudiéndose el pijama, volvió a caminar apresurado. Si había perdido a quienes lo seguían, no tardarían mucho en ir por el mapa y saber dónde estaba, tenía que salir cuanto antes para que no lo encontraran.

En Honey Ducks no había nadie, al salir no le pareció extraño que estuviera vacío un lugar como ese, solo quería pensar. Atravesó la tienda en silencio, imágenes de lo que había vivido lo invadían. Él recordaba todo con tanto detalle que no comprendía lo que pasaba, no sabía nada no tenía una idea de… de nada.

Salió al deshabitado pueblo y caminó por el centro de la calle principal, no se puso a pensar en que era demasiado raro tanto silencio, solo pensaba en que todo lo que había vivido por meses era… lo que… lo que había vivido con su madre era mentira, todo. ¿Pero acaso no había deseado él, eso hacía solo unos minutos?. Suspiró y siguió andando, seguía preguntándose si todo había sido un sueño en realidad, si existían esos primos que él había llegado a conocer tan bien. De tener nada, había pasado a tener un padre y después un padrino que no huía de la ley ¿sería eso también algo que había soñado?. Volvió a mirar su mano, Wormtail le había cortado y agregado su sangre para regresar a su amo. Harry suspiró al ver que la cortada no parecía tener los cuatro meses que él recordaba haber vivido, sino todo lo contrario, ni siquiera había terminado de cicatrizar algo que solo podía significar una cosa, había pasado algunos días inconsciente después de regresar con el cuerpo de Cedric o… cómo pudo regresar, él no recordaba más que su madre lo que había ayudado a salir del cementerio y habían ido a parar a Privet Drive.

- ¡Maldita sea! -gruñó molesto, dio una patada a una piedra que encontró y volvió a maldecir, había olvidado que seguía descalzo.

-Sorpresa, sorpresa miren lo que traen los theastrals

Harry se giró de un brinco, su varita presta para lo que se le presentara. Un sujeto alto lo miraba desde sus casi dos metros, la raída túnica despedía un olor terrible, cabello grasoso que parecía rastas a los costados de la cabeza, las únicas partes donde había, desde el rostro redondo y sucio lo miraba un par de ojos casi desquiciados, algo brilló bajo la túnica, sorprendido, el muchacho miró una mano de plata que sostenía una varita.

- ¿Peter? -apenas masculló cuando un rayo le rozó la oreja, pecho tierra levantó la cabeza, Pettigrew le sonreía. Acababa de salir de la enfermería y lo atacaban, menos mal que había llevado su varita, contraatacó de inmediato, sabía que era más hábil que ese hombre.

No pasó demasiado tiempo para que Harry se enfrascara en una increíble pelea con Wormtail, el chico tuvo que retractarse, aunque no lo parecía, Pettigrew era hábil, o al menos tenía maña pues casi se había escapado y atacado por la espalda en más de una ocasión. La siguiente ocasión en que Harry puso atención a su alrededor, lo invadió un dolor agudo casi intolerable en la frente, se aferró la cicatriz con ambas manos, casi se sacaba un ojo con la varita, tardé se dio cuenta de que Wormtail había dejado de atacar y se retiró con una exagerada reverencia, ni siquiera había parpadeado cuando se vio rodeado por mortífagos y el mismo Lord Voldemort con su reptil mueca que asemejaba una tétrica sonrisa, se acercaba tranquilamente como si pensara cada paso que daba, no se miraba nada feliz.

-Pequeño Potter, tardaste bastante en despertar -su sonrisa se amplió de forma repulsiva, Harry rodó su varita entre sus dedos, empezó a retroceder solo un poco más rápido de lo que Voldemort avanzaba.

Eran aún más mortífagos que los que habían estado en el cementerio hacía cuatro o quizá menos meses, algunos días tal vez.

-A decir verdad me lo pusiste mucho más fácil -el Lord hablaba como si comentara lo perfecto que estaba el clima, de una forma tan casual que Harry casi se sintió tentado de responder -salir en esa forma, pensé que habíamos hecho mal en deshacernos de toda la gente -con un además le quitó importancia, fue cuando el chico comprendió la razón de que el pueblo estuviera tan silencioso… la gente estaba muerta -pero veo que no importó en realidad -buen trabajo Wormtail

Pettigrew se encogió con devoción temerosa, temblaba cuando Lord Voldemort lo miró

-No, no podemos intervenir

Harry olvidó por un segundo a su némesis que lo señalaba con una mortal varita y miró tras él, justo a su espalda a unos centímetros estaban tres seres enormes que él no recordaba haber conocido.

-Pero…

-No -interrumpió el más alto a los otros dos.

Harry miraba boquiabierto como tocaban a Voldemort y lo señalaban a él, como si nadie pudiera mirarlos, entonces pasó algo que descolocó más aún al muchacho, una imagen espectral de su padre apareció.

-Lo encontraron! Y por qué no me dicen nada? -estaba molesto, casi les llegaba al ombligo a… ¿serían los guardianes? ¿Los que habían armado todo ese circo? - espera hijo, voy para allá -por un segundo su padre lo miró, él intentó decirle que los miraba y escuchaba pero no tuvo tiempo, ya había desaparecido, aunque pudo ver una mirada de sorpresa en James o quizá solo la imaginó.

Harry no podía dejar de mirar a los enormes seres que discutían tan solo a unos metros de él. Tuvo que parpadear y agitar la cabeza varias veces para identificar la razón del tremendo dolor que lo invadía, cuando pudo enfocar, se dio cuenta de que estaba en el piso y alguien lo pateaba, levantó la mirada solo para mirar a Voldemort sobre su cabeza, lo miraba confundido, movió la mano indicándole a quien lo pateaba que se alejara y con su varita le ordenó a Harry que se pusiera de pie, el chico obedeció de un brinco y se puso a varios metros lejos de su enemigo. Los guardianes seguían enfrascados en su discusión.

- ¡Harry abajo!

No esperó a ver a quien le ordenaba aquello y se tiró pecho tierra. El dolor de la cicatriz empezaba a marearlo.

- ¿Estás bien? -alguien le acarició la cabeza, apenas logró mirar la mirada molesta que le lanzaba su padre antes de que todo se volviera negro, el dolor era inmenso y ya no pudo soportarlo.

Los tres merodeadores en el centro, en el medio de ellos estaba Harry protegido por excelentes magos que se las arreglaron para pelear espalda contra espalda.

- ¿Cómo te atreves a venir aquí Tom?

Albus Dumbledore apareció imponente tras los merodeadores que casi sin prestarle atención siguieron con su pelea.

-Me pareció una excelente oportunidad viejo -Voldemort dirigió su varita hacia el director y acto seguido desapareció con un grito de furia.

Cayeron muy pocos mortífagos, la gran mayoría huyó con su amo. Casi había pasado media hora cuando James se giró y posó la mirada en su hijo.

-Lo amo -murmuró.

Sirius y Remus se miraron un segundo antes de mirar a su amigo. Dumbledore molesto se mantenía al margen.

-Es tanto que… Sirius -se giró hacia él -prométeme que cuidarás de él…

-No James, no puedes estar hablando en serio

-Lo intenté amigo, lo…

- ¡Papá! -gritó Harry, se sentó como si hubiera presentido algo. El padre se arrodilló junto a su hijo y lo abrazó.

-Te amo Harry, siempre te amaremos

-No, no lo hagas, te lo prohíbo!

Harry se irguió de un brinco, miraba furioso a su padre.

- ¡Eres un cobarde, eso es lo que eres, por eso te vas, ya entendí todo! -imperioso señaló hacia donde hacía unos segundos había estado Voldemort y donde precisamente los tres guardianes lo miraron -ellos tuvieron que ver, ellos tuvieron la culpa de todo… Crux y las gemelas si existieron.

En los ojos de James se reflejó la sorpresa y después una sonrisa de burla apareció y fue directo hacia los enormes seres que miraban sorprendidos y hasta cierto punto asustados.

-Un mortal no debe conocernos -bramó el de piel oscura

-Los conozco, puedo verlos y escucho perfectamente, también miro a mi madre -furioso y hasta cierto punto confuso, señaló sobre la cabeza de su padre -siempre la he visto -enfurruñado se cruzó de brazos.

James empezaba a divertirse de lo lindo, en especial porque tenía de primera vista a los guardianes y él podía verlos claramente, no como Harry que solo tenía una visión espectral, es decir, los miraba transparentes como si fueran fantasmas. Los guardianes se miraron y empezaron a susurrar entre ellos, ni siquiera James pudo escucharlos. Solo unos segundos después, uno de ellos se giró hacia James. Jacob lució su gran altura, sobrepasaba por mucho a sus hermanos.

- ¿Qué darías James? Una vez fallaste en tu misión… por qué debemos creerte, nada tienes que ofrecernos

-Mi vida, sé que no me pertenece… ya no…

- ¡Papá! -Harry intentó acercarse a su padre pero Sirius lo abrazó, ni siquiera se había dado cuenta de cuando se había acercado el animago pero no lo dejó que se moviera.

Sirius ni siquiera se había dado cuenta de que lloraba, pero James ya se lo había explicado anteriormente y sabía lo que pretendía o al menos lo sospechaba, aún sin escuchar las preguntas a las que su mejor amigo respondía.

-Si de algo sirve, ofrezco lo mismo -murmuró Remus, tampoco escuchaba al más alto de los guardianes. Sirius pensó ofrecerse pero alguien tenía que cuidar de su ahijado.

-He vivido ya demasiado -agregó Dumbledore, pensaba que con su testamento, Harry tuviera suficiente para destruír a Voldemort… solo esperaba que pudiera encontrar el testamento secreto cuando leyeran el primero.

Mikkel, el guardián que llevaba la batuta en ese trío de inmortales, miraba sorprendido a los simples mortales que ofrecían su vida. Su piel morena brillaba tenuemente a los ojos de James, lo que más le asombraba era el hecho de que no lo miraban y que James estaba dispuesto a abandonar a su hijo, al chiquillo que había deseado cuidar en carne y hueso desde que habían llegado con ellos. Así como la madre había dado su vida para que todo se revirtiera. Se giró y miró a sus hermanos, ninguno estaba mejor que él.

-Tu vida… su vida será -Saíd se acercó hacia los tres magos.

Harry se debatía entre los brazos de Sirius, pataleaba y golpeaba al animago pero éste no parecía sentir nada. Lloraba mirando como perdería a sus amigos.

- ¿No me ofreces tu vida? -frente a Dumbledore, miró a Sirius. James se negó a hablar y Harry maldijo lo más fuerte que pudo al guardián. Pero ellos tenían la forma de saber lo que los mortales pensaban.

-Si supiera que estarías bien cuidado, haría lo mismo -susurró Sirius.

Harry quiso gritar cuando los guardianes sonrieron, pero no pudo porque casi de inmediate se sumió en un torbellino de colores, un torbellino invertido y que lo hizo ascender desde la ancha boca hasta el cono que cada vez se cerraba más y más hasta que se vio aplastado entre sus paredes, sentía que no podía respirar y algo lo empujaba desde más abajo como si el pequeño cono en el que se había atorado luchara por expulsarlo, sus pensamientos volaban frente a él, imágenes que él había atesorado en tan poco tiempo empezaron a esfumarse aunque él no quería dejarlas ir… gritó llamando a su padre pero no salieron palabras, todo estaba negro y de pronto se volvió tan blanco que no pudo ver y tampoco recordar… el cono por fin logró expulsarlo, las paredes se abrieron y sintió un dolor en el trasero, alguien lo había nalgueado…

-Es un saludable niño, felicidades -dijo el medimago, sostenía a un bebé que aún chorreaba sangre, los ojos esmeralda bañados en lágrimas contemplaron al milagro que tenía sobre ella a escasos milímetros de la cara - ¿tiene nombre?

En un rincón alejado, tres enormes seres contemplaban la escena con la esperanza de que nada volviera a repetirse. Nunca les habían gustado las misiones después de la muerte, pero siempre quedaban recuerdos inconscientes que los mortales solían llamar dejá vú y algunas veces, les hacían caso y otras tantas aparecían con tiempo suficiente para poder cambiarlas. Un flachazo de sabiduría brilló en los ojos de James Potter, tenía la sensación de que ese momento ya lo había vivido. En un segundo de incertidumbre o quizá de paranoia, miró hacia un rincón, pero no había nada… aunque su instinto le aseguraba que no era así.

-Harry, Harry James Potter -sonrió el orgulloso padre volviendo la vista junto a su esposa y contempló el mayor milagro que en ese momento pudo imaginar y ambos se prometieron que nada lastimaría al pequeño ser que intentaba tomar el primer alimento en su nueva vida, así tuvieran que morir para lograrlo.


Repito, no es broma! el final de un fic! y me gusta como quedó =D. ustedes qué opinan?

FELIZ AÑO!

P.D.Espero señales de vida...