Este es un viejo reto, que propusieron en Amortentia, Sandra y vicus. Por supuesto no gané, es mas, no participé porque como hago la mayoría de las veces, no seguí las pautas para la publicación. Y como estamos en festejos por el cumpleaños de nuestra mas adorada pelirroja, decidí publicarlo. Prometo el fin de semana, terminar lo que vengo prometiendo hace rato, pero con las enfermedades, y el trabajo se me ha hecho imposible. Espero que les guste!

El regalo más importante… el mejor.

Todo sería más fácil si viviese en un pensadero, pensaba James mientras escuchaba que su hermana lloraba y lloraba por la noche reclamando su leche. Al menos así lo creía él después de que su mamá le leyera, "Penny y el pensadero principiante". Antes dormía la noche entera sin percatarse de que su hermanita tuviese pulmones capaces de albergar suficiente aire para inflar una piñata. Después de unos minutos de suplicio, su padre había arrastrado los pies por el pasillo hacia la habitación de "Lily la tirana", y la había atendido. Gracias, Merlín, por inventar a los padres…

Desafortunadamente su madre había ido a cubrir un evento deportivo de emergencia, y ahora estaban solos con su padre. Bien, pensó James… Papá puede ser el mejor auror del planeta mágico, pero atendiendo la casa no era mamá. Como la extrañaba cuando se ausentaba. Incluso en las horas que estaba en la escuela. Podía pasarse la jornada en la escuela muggle, jugando con plastilina, pintando con esos pinceles gruesos o jugando con sus nuevos amiguitos en el arenero… siempre dibujaba la melena pelirroja de su madre, sus hermosos ojos castaños, su sonrisa… él a su lado, su casa, su perro, su padre, alto, imponente, y fuerte… más al costado Albus... Y lo más lejos posible, su chillona hermana. Al era diferente a Lily, por eso era su hermano preferido. Al no chillaba como una banshee cuando quería comer. Al no requería la atención de su mamá cada segundo del día… ni siquiera ahora, a pesar que la extrañaba, Al se quejaba. Al era como papá. Callado y tímido, nunca iba a levantar la voz para protestar por algo. Salvo por una injusticia…

El sol estaba apareciendo por la ventana del cuarto cuando su exasperante hermana decidió que era el momento de que la tuvieran en cuenta. Y lloró harto rato. James bufó, y trató de amortiguar los alaridos, tapándose la cabeza con la almohada. Eso no surtió efecto. Lily, se escuchaba peor.

¡Por los pañales sucios de los bisnietos de Merlín! ¿Por qué su papá no hacía algo para callarla? Era un auror, ¿no? Y con Al, como siempre nunca contaba. Levantó la almohada para observar a su hermanito. ¿Qué, nada lo despertaba? Ahora mismo dormía cómodamente con su pulgar en la boca y con su pequeñito trasero apuntando al cielo. Suertudo. Pateó las frazadas con rabia y se sentó en su cama… Lily chillaba peor. Colocándose sus pantuflitas de hipogrifo que Hagrid le había regalado, decidió que era tiempo de ejercer el papel de hermano mayor.

¡Ya...! Iría él en persona a hacerse cargo. Decidió que si su padre estaba ausente, él tenía el deber de entretener a la "princesa tirana de la casa", remedando a la forma en que su padre hablaba de Lily. "su hermosa princesa pelirroja". "¿Por que princesa?" le preguntó cuando la trajeron del hospital después de nacer. Y su padre, observando a su madre que acomodaba la ropita de la beba en su armario, respondió: "porque tu madre es mi reina"… ja, eso era fácil de deducir… su madre era la reina de todos, y punto. Ella llevaba la casa de maravilla, y lo que era mejor, podía con el dragón rojo que dormía en la cuna y que clamaba por un biberón.

Caminó hasta su armario de donde sacó su varita de juguete y su colección de enchufes y calculadoras heredadas de su abuelo, todo lo guardó en una bolsa. Luego se quedó mirando a Al unos segundos meditando la manera más eficiente para despertarlo. No dejó pasar mucho tiempo, lo empujó con fuerza y Al abrió los ojos desorientado y molesto. Pero en el momento que vio a su hermano mayor listo para la aventura sus ojos crecieron como un par de platos.

- James… - balbuceo Al, rascándose los ojitos – ¿qué haces?

- ¿Acaso eres sordo?

- ¿Que es sodo? – preguntó Al mirándolo curioso. James bufó.

- ¿No escuchas?

- ¿Lily ta llodando?

- Vamos… tenemos que hacernos cargo de ella… ya ni papá la soporta. – abrieron la puerta despacito y se deslizaron hacia la habitación de sus padres. Su papá no estaba allí.

- ¿Donde ezta papi? – dijo Al temeroso.

- Quizas tuvo que ir a cazar mortifangosos…

- ¿Que zon motisanozoz?

- Hombres malos.

- James… - dijo Al, acercándose a su hermano.

- Tranquilo, vamos. - Volvieron sus pasos y llegaron a la habitación de Lily. Se acercaron a la cuna. La pequeña tirana se calló al verlos. Al refunfuñó, y se acercó mas.- No la muerdas otra vez… - le dijo James- mami se enojó porque le mordiste los dedos…

- Motisanosa…

- Lily no es mala… y no es mortisarnosa, es mortifangosa… aprende a hablar de una vez, estoy cansado de corregirte cuando no esta mami…

- Quiero a mami, James…

- Yo también – bajó la baranda de la cuna y se percató de que Lily lloraba porque no tenía su chupete… lo puso en la boca de su hermanita, mientras ella los miraba detenidamente. James se dio cuenta que tenía el mismo colorde ojos de su madre… y el suyo… castaños. Y que Lily, tenía una hermosa matita de cabello rojo brillante… como su mamá. Le acarició el pelo y ella hizo una mueca de sonrisa. Era sedoso como el de su mamá. Un momento después Lily estaba plácidamente dormida. Cambió de idea. Su hermana no era insoportable… era adorable.

- Tengo sueño – dijo Al bostezando. De pronto, un sonido fuerte, se escuchó en la planta baja. James instintivamente tiró sus preciados juguetes, y levantó la varita… si su padre no estaba, era el hombre de la casa… e iba a defender el fuerte, como decía su tío Ron... aunque no entendía que quería decir, o mejor no sabía que era un fuerte. Salieron al pasillo y como su padre le indicara, bajó la escalera pegado a la pared "recuerda eso siempre James, del lado de la pared evitas que te ataquen por la espalda" le había dicho cuando lo llevaba al preescolar. Adoraba esas charlas que tenían de "hombre a hombre". Con su madre siempre hablaba de enjuagues para la ropa…

Al llegar a la puerta de la cocina, los ruidos eran más fuertes. Y su padre se quejaba efusivamente, mientras se escuchaba la canilla de agua abierta, y las palabras de su padre, que nunca James debía repetir. Se asustó. Y sintió que Al le apretaba el brazo mas fuerte.

- Shhh… cállate, podrías advertirlos…

- ¿Que es advertid?

- ¡Que van a saber que estamos aquí! – refunfuñó. Despacio, abrió la puerta y apuntó con la varita, mientras miraba alrededor. La cocina era un desastre… ollas acumuladas al lado de la pileta, y el horno estaba humeando.

- Maldición – jadeó Harry- se me cortó el huevo… - James levantó la varita.

- ¿Papá? – Harry de un brinco, se levantó del suelo.

- ¿Que hacen despiertos? – preguntó, mientras dejaba un recipiente y lo arrojaba a la basura.

- ¿Qué estás haciendo?

- ¿Se fueron los motisanosos? – dijo Al, resbalándose en algo… por la cáscara, James adivinó que era huevo…

- Yo… eh… no sé como su madre se las arregla para ser tan perfecta. – De un movimiento de varita, Harry limpió la cocina. – ¿Los desperté?

- No – dijo James, acercándose Harry lo alzó y lo sentó en el taburete del desayunador. El se sentó en el otro y levantó a Al para sentarlo en sus piernas – nos despertó Lily.

- La motisanosa… - Harry miró a James desconcertado por el vocabulario de Al.

- Mortifangosa – Harry sonrió – y no, Al, Lily no es mortifangosa…

- Mortífaga – lo corrigió Harry – creo que deben volver a la cama…. Y no deben ser duros con su hermana, ustedes también lloraban así cuando eran bebés…

- Pedo ahoda somoz hombez…

- Claro, - dijo Harry acariciando la cabeza azabache de su hijo menor – pero cuando son bebés, no saben hablar, por eso Lily llora para que la entiendan y la ayuden…

- Ta, beno… no ez una motifanogosa… yo la kiedo mucho. – Dijo Al no muy convencido.

- Papi…

- Hoy es el cumpleaños de su madre… y quería esperarla con algo especial, pero me he dado cuenta que ella es mucho mejor en la cocina que yo… - dijo algo decaído.

- ¿Extrañas a mami? – preguntó James. Harry miró a sus hijos. Los dos tenían los rasgos de Ginny y él mezclados, aunque Al era su reflejo, compartía con su madre las pecas en la carita.

- Claro que la extraño… - suspiró – James, tu madre es el motor de esta casa… si ella falta es como si algo fallara. Tu madre y ustedes lo son todo para mí. – y luego agregó – cuando ella falta, me siento medio vacío e inútil… ella me dio el regalo mas importante… el mejor. Me dio una familia, y me dio tres maravillosos hijos. ¿Crees que no la extraño? Me siento mal cuando no está con nosotros…

- ¿Eztaz enfedmo papi? – dijo Al acariciándole la mejilla, Harry cerró los ojos.

- No Al, sólo extraño a su mami – sonrió – y quería que tuviéramos un desayuno especial, pero creo que olvidé como hacer una simple tortilla.

- Haz como mami…

- Eso quisiera.

- ¡Usa la cocina mágica! – dijo James sonriendo.

- Ni con magia puedo hacer las cosas tan perfectas como tu mamá, James – dijo riendo.

- Pues si no puedes con magia… haz como mami – dijo saltando del taburete, para mostrarle a Harry un imán con una publicidad- mami utiliza cocina mágica… - Harry leyó el imán, y sin razón aparente soltó una carcajada.

- Bien niños… pronto su madre estará aquí – les mostró el imán… - creo que debemos usar la cocina mágica… y prepararle una sorpresa.

Cuando Ginny llegó encontró la mesa de la sala puesta espectacularmente, con todas sus comidas dulces favoritas. Tres tazas humeantes de chocolate y el jarro con sorbete de Al… ah, y también el biberón de Lily. Sus ojos se aguaron… la habían estado esperando. Su lugar de la mesa estaba decorado con florcitas, y un dibujo algo desproporcionado de James, colgaba del espaldar de la silla. Suspiró acariciando la obra de arte de su hijo. Los había extrañado tanto… tanto que estaba dispuesta a dejar su nueva carrera para no volver a dejarlos solos. Su familia constituía todo para ella. Ahora entendía a su madre y su protectora actitud. Un carraspeo cerca de la escalera la hizo darse vuelta y morir de amor. Harry estaba con sus hijos James y Al de cada lado y con Lily en sus brazos… todos tenían un enorme moño de regalo como guirnalda en su cabeza. Aunque Al estaba medio molesto y se rascaba su alborotado cabello.

- ¡Feliz Cumpleaños! – gritaron todos y se acercaron para abrazarla.

- Lamento haberlos dejado solos – dijo abrazándolos uno por uno.

- Tranquila – sonrió Harry dándole un beso – somos hombres, podemos hacernos cargo del fuerte, ¿no? –James y Al rieron.

- ¿No me extrañaron?

- ¡HORRORES! – gritaron todos, comenzaron a apabullarla con miles de demandas.

- Bueno... – dijo Harry – vamos a desayunar...

- ¡Si! – dijeron los niños y salieron corriendo a ocupar su lugar. Harry abrazó a Ginny quien tomaba en brazos a Lily, para encaminarse hacia la sala.

- ¿Todo bien?

- No… - dijo Ginny – no volveré a viajar… no volveré a dejarlos solos mas de unas horas. – suspiró, mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su marido – no puedo dejarlos solos… son pequeños y me necesitan

- Todos te necesitamos…

- Si, ¡celoso! – dijo ella dándole un golpecito en el brazo – gracias por el regalo – dijo mirando a Al, luchar para sacarse el moño. – es el mejor de todos.

- Ey… yo agradezco todos los días por este regalo... el más importante que alguien me haya dado alguna vez.

- Por eso somos compatibles – sonrió – porque nos gustan las mismas cosas.

- ¿Eso crees? – dijo mirándola a los ojos.

- Eso sé… - y le dio un beso, dulce y pequeño, pero que Ginny había necesitado tanto. James los observó un segundo y sonrió.

- Mami… - dijo. Ella lo miró –Penny no sabe lo que se pierde viviendo en un pensadero… - Ginny sonrió a su hijo.

- ¿Por que piensas eso? – dijo Harry, ayudando a su esposa a acomodarse en la punta de la mesa.

- Dentro de un pensadero se pueden tener aventuras… pero no puedes estar con tu familia para contárselas…

- Creo James, que tienes razón – dijo Ginny, acariciando a su hijo mayor. – sin familia no tienes nada…

- Bien, vamos a comer… ¡no he estado toda la mañana intentando hacer algo decente para que se enfríe! – dijo Harry y sonrió a sus hijos, guiñándoles un ojo.

- ¡No sabia que tenías tan buena mano, Harry! – dijo Ginny mordiendo una masita de miel – si hubiera sabido, te pedía que cocinaras mas seguido – James y Al rieron, Lily hipó, lanzando burbujitas.

- Bueno, querida… creo que en eso soy como tú… - Ginny lo miró sin entender – cuando no puedo con mis manos – dijo y le mostró el imán- uso la "cocina mágica", comidas por encargo, envíos a domicilio – rió, mientras ella se ponía roja – de alguna manera eres su clienta preferida – Y rieron… rieron mucho, hasta que Al tiró la jarra con jugo de calabaza en la mesa, por lo que rieron a carcajadas… James miró a su familia y a su madre. Ella tenía la mirada brillante… Si, sentía pena por Penny, primero por el nombre, y segundo porque no sabía lo que se perdía, viviendo en un tonto pensadero.


Nota de la autora: Feliz cumpleaños Ginevra, gracias por alegrar la vida de Harry y por consiguiente la nuestra.