En el amor y en la guerra todo vale

En el amor y en la guerra todo vale

El tiro por la culata

Sirius estaba harto. Para él, todo había acabado. No soportaba ya más a esa chica. ¿Cómo se podía ser tan inmaduro, se preguntaba el chico, como para llevar más de siete meses en una estúpida guerra para conquistar su corazón?

Con todo aquello May Sniders sólo había conseguido que Sirius la aborreciera. Ahora iba a dejarla. Estaba dispuesto.

Entendía que las chicas se hubieran molestado cuando esas Barbies las amenazaron con quitarles sus novios, pero no entendía porque se habían picado de ese modo, ¿Quizá no confiaba en él May? ¿No veía que de verdad la amaba? ¿Qué todo aquello era una pérdida de tiempo?

Llegó al lugar dónde habían quedado.

Apoyada contra el alfeizar de una ventana, May Sniders, una muchacha de cabello azabache, como el de James Potter, su primo, la miraba con un aire contrariado.

-Chico, no sé porqué me llamas aquí a estas horas- empezó ella-. ¡Estábamos terminando un plan con las chicas y ahora se ha quedado a medias!

-¿Las chicas?- preguntó él, un tanto mosqueado.

May hizo una mueca, pues se percató de lo que se refería. Desde hacía unos meses apenas recibían algún tipo de ayuda de Lily. Ella, se había percatado de que a James todo aquello le era tan molesto como a Sirius, así que le lanzó un ultimátum que la pelirroja captó al momento.

-Vale, sólo con Anne, pero ya sabes…- despistó ella-. Era muy importante, Sirius, estoy segura de que esta es la última ofensiva antes de ganar la guerra.

Sirius arqueó una ceja. Había escuchado todo aquello una y otra vez en los últimos meses, y ya no se creía ni una sola palabra.

-May, cariño- empezó él, con aire serio-. Yo estoy ya harto de todo esto.

La muchacha tardó un poco en percatarse de lo que le decía. En cuanto lo hizo, se puso a la defensiva, se cruzó de brazos y lo miró altiva.

-Mi niña, es que apenas si te veo en clase- continuó él-. Debes escoger: orgullo o amor.

La muchacha sonrió, escéptica.

-A mi nadie me hace escoger, Sirius. No me puedes dejar. No después de todo lo que he hecho por ti estos meses y…

-¿Hecho por mi?- exclamó él, sorprendido-. ¡Pero si ni te he visto! ¡Estabas tan ocupada planeando capulladas contra las Barbies que…

-¡¿Capulladas?!- rugió la chica-. ¡¿Capulladas?! ¡Tienes mucho morro!

-¡¿Qué yo tengo morro?!- bramó él, acercándose amenazadoramente a la chica-. ¡¿Quién se olvidó hace dos semanas de mi cumpleaños?! ¡Pero si la primera en felicitarme fue Audrey Simmons de Hufflepuff!

-¡¿Qué?!- exclamó celosa May, empujándolo contra la pared- ¡Te felicito antes que yo! ¡¿Cómo se atrebe?!

Sirius suspiró. Amaba a May, no podía negarlo, pero estaba ya tan harto de todo. La miró nuevamente, esperando encontrar un deje de súplica en sus preciosos ojos, pero sólo vio como la muchacha lo miraba furiosa, cargada de celos.

-No me gustan las relaciones así, Mayne- le dijo, llamándola por el nombre-. Si tú no estás dispuesta a cambiar, yo no estoy dispuesto a continuar.

-¿No me estarás dejando de verdad, Black?- se le cortó la voz a la muchacha.

-Lo siento, pero si- dijo al final-. Yo no puedo aguantar más esta tontería.

Mayne se acercó a él y le pegó un bofetón. Luego se fue llorando, seguramente a buscar a sus amigas del alma. Suponía que, cuando llegara a la torre, Anne Ryan intentaría matarlo, si es que se encontraba en fuerzas tras la agradable sorpresa que debía darle Remus. Quizás la única que lo miraría con buenos ojos fuerza Lily…

-¿Black?- preguntó una voz femenina desde el fondo del pasillo-. ¿Qué haces aquí a estas horas?

Sirius sonrió. Había reconocido la voz. No podía ser nadie más que Celia O'Brien. Su siempre adoraba Celia O'Brien, la chica más inocente y a la vez, más caliente, de Hogwarts.

Sonrió mientras se aceraba a ella. Necesitaba desahogarse con alguien.

-¿Te importaría repetirlo?- rugió Anne Ryan mirando a su, desde hacia tres minutos, ex novio.

-Lo siento- repitió Remus, sin una pizca de remordimiento-. No puedo hacerle nada, pero, ¿Qué quieres? Tú no me hacías caso, empezaste a quedar con ese chico yo…

-¿Pensabas que te había puesto los cuernos?- rugió ella, molesta.

-Más o menos.

Anne lo miró furibunda. Tenía un carácter muy explosivo, eso lo sabía, por eso no aceptaría jamás que un chico la dejara. Y menos por una tipeja más joven.

-¿Y cómo has dicho que se llama?- inquirió, con voz suave.

Remus se temió lo peor. Si le decía el nombre quizá ella estaba perdida pero, si no lo hacía corría el riesgo de que matara a cualquier chica que se le acercaba a menos de tres metros.

-Es Audrey Simmons, ya sabes, de quinto, de Hufflepuff- suspiró el chico.

Anne sospesó las posibilidades. No le gustaba esa chica, desde que la había visto el primer día la tenía más que atravesada en su mente. Con esa cara de niña buena, y esos cabellos tan lacios. No era más guapa que ella, eso desde luego, pero si quizás algo más amable.

-Fóllatela a gusto, Remus- suspiró ella, yéndose del lugar-. Pero esto no va a quedar así.

Se largó de allí con paso firme. No iba a llorar. Total, un chico más un chico menos. Ya les podían dar a todos por el culo, ella se iba a buscar a otro chico mejor que Remus, pero…

¿Acaso ese chico existía?

Le entró el pánico. Hacía tantos meses que no se fijaba en ningún chico, en que lo único que tenía en mente era su estúpida guerra y ahora, por quien había luchado, la debaja por una criaja sin pechos.

Tomó aire.

A lo lejos, escuchó unos sollozos. Extrañada, se fue hacia allí. Su sorpresa fue enorme el encontrarse con su amiga Mayne llorando a los brazos de Lily.

-No es justo- decía ella una y otra vez.

La pelirroja le mecía la cabeza, sin dar su opinión sobre el asunto. Al lado de ella, James Potter observaba como su prima lloraba, nada sorprendido. Seguramente sabía de antemano que su mejor amigo iba a dejarla esa noche.

-¿Tú también?- le preguntó a Mayne cuando llegó allí.

-Sirius la ha dejado- explicó con suavidad Lily-. Porque dice que no le hace caso. Y luego, cuando ella se ha acercado para pedirle perdón, se lo ha encontrado besándose con alguien.

-¡Con Celia O'Brien!- exclamó entre llantos May-. ¡El muy cabrón no ha esperado ni a que me fuera del pasillo! ¡Casi se la follaba allí en medio!

Anne notó como se le crispaban los dedos. No dudaba que Remus habría corrido al lado de esa estúpida Audrey Simmons.

-Potter, ¿Nos dejas solas?- más que preguntó ordenó la muchacha.

El moreno, que hasta entonces no había dicho nada, asintió. Le dio un fugaz beso a Lily y se fue de allí.

-Chicas- empezó la pelirroja-. Animaos, no es el fin del mundo.

-Espera- cortó Anne-. Tú dices esto porque a ti Potter no te ha dejado. Pero imagina que te hubiera dejado por una de más joven o que, tras cinco minutos de haberte dejado, se estuviera tirando a una rubia en medio del pasillo. ¿Cómo te lo tomabas?

Lily suspiró.

-Mal, me lo tomaba muy mal.

Anne sonrió, con aire de general militar.

-Este es mi plan- empezó entonces-. Nos vamos a aliar con las Barbies. Les haremos ver lo que ha sucedido, y vamos a intentar recuperarlos, entonces…

-No cuentes conmigo esta vez- cortó Lily, levantándose-. Es por culpa de estos estúpidos planes que los habéis perdido. Yo no me arriesgo a perder a James… otra vez.

La pelirroja todavía tenía en mente lo sucedido unos meses atrás. Había sido el aniversario de James, y ella había estado todo el día ocupada preparando un plan. Se olvidó, como hizo Mayne con Sirius.

James se había tomado aquello como que ya no quería estar con ella y, desilusionado, se había ido con otra chica. Apenas había pasado nada, pero sabía que corría el peligro de perderlo de nuevo. Y ese peligro era demasiado inmintente para olvidarlo todavía.

-No conteis conmigo- dijo ella, otra vez, antes de volverse a la sala común.

Anne la fulminó con la mirada. Lily les estaba fallando, sólo por querer ir con Potter, las dejaba de lado. Ya no era su mejor amiga.

-¿Y tú May? ¿Tú si, no?

La aludida negó con la cabeza.

-Me volveré a Beuxbattons. Lo siento.

Anne también la fulminó con la mirada.

De acuerdo, ella iba a encargarse de Remus Lupin. Le haría pagar lo que le había hecho. También se encargaría de Sirius Black, por su culpa su mejor amiga se volvería a Francia. Finalmente, Potter tambien caería, por haberle robado a su mejor amiga.

Pero, para todo eso, necesitaba la ayuda de las Barbies.

Porque, en el amor y en la guerra, todo vale. Se dijo a si misma.