EPÍLOGO: NUESTRO NUEVO MUNDO

Lo sabía el autobús la iba a dejar y todo era culpa de él… el reloj indicaba que faltaba poco para las ocho de la mañana y a esa hora comenzaba su primera clase… si, era culpa de Syaoran, si la noche pasada no se hubieran trasnochado tanto con sus caricias y con sus amores, pero es que se habían descontrolado, y habían estado despiertos casi hasta las tres de la mañana, seguro no habían dejado dormir al pobre de Bocado.

Las mejillas de Sakura tomaron un tono rojo antes de ver el autobús 22 que era el que la llevaría a la universidad, no estaba bien que se pusiera a pensar en eso y por suerte al correr alcanzó a llegar, casi todos tenían un carro, ellos no eran la excepción, pero Syaoran se lo había llevado esa mañana, ya que se fue primero, por eso había recurrido al transporte público.

Era su primer día de Universidad, se sentía nerviosa, sabía que Syaoran era maestro allí, pero que no le correspondería a él darle ninguna clase, ya que como él había hecho en Tomoeda, era maestro de matemáticas, Sakura al final se había inclinado por estudiar veterinaria y lo bueno de todo es que al parecer Syaoran había hablado con los directores de la universidad y había comentado que ella y él eran esposos, por lo cual no sería raro que llegaran juntos a veces, ellos parecieron entender o eso le había dicho su esposo unos días atrás.

No vieron problemas al saber que la carrera de Syaoran no tenía nada que ver con la de ella, y aceptaron que llegaran y se fueran juntos, siempre y cuando al maestro, Syaoran, no se le viera acaramelado con la estudiante, Sakura, pero ¿para qué estar acaramelados en la universidad cuando en la casa se la pasaban…? Bien, Sakura se sonrojó más, algunas personas la veían.

Ella y Syaoran habían llegado a Suecia más exactamente a Akersberga unos meses atrás, aun recordaba la despedida en el aeropuerto de Tokio, no se arrepentía de estar con Syaoran y se hablaba con su hermano, padre y amigas semanalmente, pero tenía la despedida clara en su cabeza, muchas habían llorado, incluso Syaoran y Tomoyo se habían abrazado, su padre y hermano por poco no la sueltan y después de amenazar a Syaoran ellos abordaron el avión.

Syaoran al parecer había negociado la casa, y la pagó con lo de la venta del carro, habían pasado unos días buscando trabajo y universidad, al final terminaron en el mismo lado, Syaoran trabajaba también enseñando japonés a niños pequeños por las tardes en su casa, Sakura lo ayudaba, ya que eran unos cuantos, su casa era de dos pisos, hecha de madera, con en hermoso césped donde Bocado tenía su casa, tenía una cerca de madera y era muy acogedora, estaba pintada de blanco con detalles verdes.

Sakura dio un respingo cuando escuchó anunciar su parada, se bajó y comenzó a caminar a la universidad.

Syaoran le había dicho que se iría primero por ser el primer día, ella aceptó, además aun le gustaba dormir mucho, de cierta manera, desde que se habían casado hacían casi todo juntos, eran una familia pequeña, no tenían roces y así estaba bien.

La chica miró de un lado a otro, esperando verlo, seguro él ya estaba en clase, por eso se dirigió a su salón directamente… al ingresar ya habían muchas personas, como era costumbre en Tomoeda, Sakura se sentó en uno de los puestos de atrás, todos se veían las caras, algunos con temores ya que era el primer día, Sakura se sentía un poco mas segura ya que Syaoran le había dicho como comportarse.

Pero igual sentía cierto cosquilleo en su estomago… las personas comenzaron a acercarse unas a otras, algunas chicas la miraron y sonrieron, ella correspondió y en dos segundos ya se habían sentado a su lado dos chicas más.

Una era delgada, rubia, ojos azules, la otra era más robusta, alta y con ojos negros, la chica de ojos azules se presento como: Dalhia, mientras que la chica de ojos negros se presentó como Azul, Sakura correspondió y supo que se iban a llevar de maravilla desde ese mismo momento, las personas comenzaron a hablar animadamente mientras los segundos pasaban, los grupos ya se habían formado, por decirlo de alguna manera y todos esperaban la entrada del primero profesor.

Sakura se había enterado que Tomoyo iba a estudiar periodismo y sintió un poco de nostalgia, pero le deseaba mucha suerte.

—¿Y dices que es un adonis? —preguntó Azul, eso llamó la atención de Sakura —¿Y es profesor de aquí?

—Eso creo —comentó Dalhia —no es la primera carrera que intento hacer, así que conozco a muchos de los profesores y puedo asegurarte que él es nuevo… creo que viene de Japón y va a dictar matemáticas… es una pena… lo hubiera visto antes hubiera estudiado alguna ingeniería —las dos chicas rieron y Sakura sintió una punzada de celos ¿hablaban de Syaoran?

—Este… ¿como dices que es? —preguntó, Dalhia lo pensó.

—Bueno… la verdad lo vi de pasada ya que se nota bastante serio —por el momento la descripción encajaba —pero su cabellos era castaño, se nota que tiene entre veinticinco y treinta años —veinticinco, quiso decir Sakura, aunque aun no estaba segura si se refería a Syaoran —pero sus ojos fue lo que más me llamó la atención, son de un café difícil de ver, parece ámbar… vaya, debe ser fascinante estar con un hombre así.

Sakura tosió recordando que mas o menos doce horas atrás ellos bueno…

Luego de eso se acercaron más chicas y algunos chicos, que no perdían el tiempo Sakura se sujetaba su argolla, dándoles a entender que tenía dueño, aunque al parecer todos veían su argolla como algo de adorno nada mas, ya que era complicado ver en pleno siglo XXI a una chica casada tan joven, claro que no era algo de lo que se arrepentía.

—¿De donde eres… Um…? —preguntó uno de los chicos, de los mas altos que se había acercado, se llamaba Josh, según había oído

—Sakura… —dijo ella —Sakura Li y… soy de Japón.

—Vaya… igual que ese profesor que también es de Japón —comentó Azul —¿así como describe Dalhia son todos los hombres de allí? —Sakura se sonrojó ahora que todas las miradas estaban sobre ella, vaya, se sonrojó más cuando lo notaron y comenzaron a reír.

—Bueno… algunos.

—¿Y porque viniste a Suecia a estudiar, cuando los japoneses son unos genios? —preguntó Josh.

Sakura sonrío, esa era la oportunidad de decir que estaba casada, que no le sonrieran porque no iban a obtener nada, que amaba a su esposo y que su esposos era ese japonés por el cual sus dos compañeras ya estaban botando la baba, aunque no tuvo tiempo ya que cuando iba responder, una maestra, bastante gorda llegó de la nada, mirando y mandando de una vez, se presentó y todos le prestaron atención, recordó la vez que fue a la universidad cuando trabajaba Syaoran en Tomoeda y le fue inevitable preguntarse como trataría a sus estudiantes esta vez.

Bueno en Tomoeda él era bastante malgeniado ¿Cómo sería ahora? Suspiró… estaban tan cerca, pero tan lejos.

La clase terminó rápido ya que solo fueron presentaciones, normas a seguir, modo de evaluación y demás cosas de primer día, así prosiguió la segunda clase… también termino rápido y sus compañeros no vieron problemas en ir a ver como era la cafetería de la universidad, se dirigieron sus dos conocidas de la mañana, Josh y otro sujeto este mas flaco y pequeño que el primero, se sintió incomoda ya que Josh estaba muy cerca, lo último que quería era que Syaoran la viera así, aunque ella tampoco quería verlo con sus estudiantes demasiado cerca.

—¿Dónde estas viviendo? —preguntó Josh, de nuevo las miradas hacía ella.

—Unas calles al norte, cerca al lago Studerg —todos asintieron antes de llegar a la cafetería, Sakura tenía dinero ya que Syaoran le ayudaba mucho, y a veces lo ayudaba en sus clases de japonés a los niños, pero sabía que tenía que empezar a conseguir su propio dinero, Syaoran no se quejaba, pero igual ella no podía pagarle con sexo, por mas que ambos lo disfrutaran, se sonrojó de nuevo.

Pero de verdad necesitaba comenzar a trabajar, Syaoran no podía solo con todo.

Todos pidieron lo que iban a tomar y se sentaron en una mesa de metal, las personas iban y venían, algunos profesores también, Sakura hallaba la esperanza de verlo, pero no lo veía.

—Vaya… —escuchó que exclamaba una de sus compañeras… ¿Era Azul o Dalhia? —es mejor que como lo describiste —si, era Azul, entonces cayó en cuenta de que hablaban, se volteó a donde miraban y se dio cuenta que efectivamente hablaban de su esposo

oOoOoOoOooO

Syaoran había dictado dos clase esa mañana, o bueno si a eso se le podía llamar clase, ya que sólo se había presentado y había dejado unos ejercicios para ver que sabían ellos, a muchos eso no les agradó, pero era él el encargado de hacerles notar que ya no estaban en el colegio y que esa vida se acababa, mal por ellos, por eso ahora después de sus dos "clases" estaba en la cafetería de la universidad leyendo el periódico sin prestar atención a nada ni a nadie.

Era una suerte que las profesoras supieran que era casado, ya que no se acercaban como alguna vez lo hizo Yuuko, aunque al parecer a sus estudiantes, mujeres, la idea de que fuera casado las emocionaba más, ya que se habían acercado una gran cantidad de chicas a preguntarle si esa argolla que llevaba era de casado, él sonreía y les decía que si, ahora lo veían como un reto, uno que no iban a obtener, ya que no lo lograron las mujeres cuando era soltero ¿Qué les hacía creer que casado iban a lograr algo?

Syaoran suspiró y se preguntó como le estaría yendo a su esposa, la palabra le alegraba, pero era momento de pensar en ella con ese título, aunque ellos muchas veces le había hecho honor al título de esposos desde que se habían casado, antes de llegar a Suecia habían vivido en su casa, esas dos semanas después del matrimonio… bueno… dos semanas, catorce días y estaba seguro que Bocado no había dormido ninguno de esos catorce… se recriminaba por eso, eran esposos, si, pero no eran conejos.

Habían llegado a Suecia después de dejar Tomoeda y a sus amigos, es decir: Fujitaka y Touya, sentía tristeza, pero prometió visitarlos cada vacación y así lo haría, pero bueno, habían llegado y se habían instalado en la casa rápidamente, las primeras noches durmieron en el piso mientras llegaban las cosas de Japón, una semana después, pero llegaron, por lo menos después de eso…

¿El piso era incomodo para que Sakura…?

De nuevo se recriminó… aunque si era incomodo el piso.

Se instalaron y él les daba clase a niños, al parecer aprender japonés era interesante para sus padres, había conseguido su trabajo en la universidad y de paso estudios para Sakura, eso era bueno, ya que le había prometido a la familia Kinomoto velar por su educación.

Los dolores de cabeza estaban aun, si, a veces eran frecuentes, a veces suaves, a veces los pasaba, las pastillas ayudaban y cuando de verdad no lo hacían estaba ella, siempre estaba ahí por las noches cuando se sentía mal, y eso era amor, no solo estaba el sexo, ya que cuando no lo hacían disfrutaban igual, eso le decía que lo quería mucho, sin duda alguna, a veces la sorprendía velando por su sueño, eso era enternecedor y una gran chispa, pues cuando se encendía ella siempre preguntaba: ¿te duele la cabeza?

¿Esas no eran las excusas utilizadas por las mujeres cuando no querían? Bueno no había escuchado de hombres que la usaran, sólo él, aunque por lo general no se negaba casi nunca, si lo había hecho a veces

La noche anterior no lo había hecho, aun tenía la marca de su baja falta de voluntad, ella en su momento de éxtasis había usado los dientes y su pecho había salido mal librado por sus filosas armas, Sakura le había pedido perdón una infinidad de veces en toda la noche o bueno hasta las tres de la mañana que fue cuando finalmente quedaron dormidos, pero igual, tenía que controlar sus dientecitos.

Sonrío… sabiendo que no lo haría.

Dobló el periódico que leía y miró la hora… tenía mucho tiempo libre, y nada que hacer, bien, era mejor concentrarse en su café, aunque luego sintió como si alguien lo mirara, levantó la cabeza y se sorprendió al encontrase con esos ojos verdes tan cerca ¿desde cuando estaba ahí? No la había visto, aunque luego frunció el ceño, había dos chicos y dos chicas con ella, las chicas no le importaban, pero había un chico que estaba muy cerca, aunque Sakura parecía notarlo, porque se veía que quería alejarse.

No lo lograba.

Syaoran de nuevo suspiró, los celos podrían traerle problemas, pero era inevitable no tenerlos, luego ese chico le susurró algo a Sakura, todos la miraron y ella se sonrojó, ante eso los vio sonreír ¿se reían de su esposa? Eso lo hizo fruncir el ceño, pero Syaoran comprendió de que iba eso, seguramente le estaban diciendo a Sakura que se acercara ¿acaso ya sabían que eran esposos? Tal vez.

Él vio como se levantaba, ante la mirada de los tipos que se entretuvieron viéndole donde terminaba la espalda, eso lo hizo fruncir mas el ceño, pero luego se perdió ante su postura y su manera de caminar, si, era una mujer hermosa, muy hermosa y ahora entendía porque doblegaba tanto su fuerza de voluntad cada vez que quería que hicieran el amor, Sakura sonrió tímidamente para ver si la amonestaba por acercarse en la universidad.

Syaoran negó, no había mucho problema, desde que no demostraran nada, es decir, nada de besos, nada de caricias y apenas uno que otro roce y todo estaba bien.

—Buenos días profesor Li —saludó ella sonriendo mientras se sentaba frente a él.

—Hola Sakura… ¿Qué tal el primer día? —dijo mirando atrás al grupo de Sakura que miraban intrigados, bueno, eso estaba bien, el sujeto que la miraba fruncía el ceño.

—Bueno… bastante fácil… no hemos hecho nada como ves y por eso estamos aquí el la cafetería… ellos son compañeros que conocí hoy… son bastante amables…

—Si… eso veo —Sakura miró a Syaoran, seguro había notado que Josh estaba muy, muy, muy cerca.

—Syaoran Li… —reprendió Sakura —¿Por qué te pones así, tonto? Mírame… no tienes que estar celoso de nadie.

—No estoy celoso —comentó evitándole la mirada.

—Syaoran… somos esposos… no puedes mentirme —le recordó Sakura —sé que no te gusta que se me acerquen otros chicos, pero te aseguro que no tienen ninguna oportunidad conmigo… además no he tenido tiempo de decirles que estoy casada, seguro cuando lo diga se harán a un lado… ya que no querrán enfrentarse a Syaoran Li… y si lo hacen estoy segura que no ganarían.

—¿Qué te dijeron para que vinieras? —preguntó para cambiar de tema

—Bueno… creyeron que no podía hablarte, y si podía… me pagaban lo que compré… mal por ellos, no sabían que eras mi esposo… y que me perteneces —dijo acercando la mano levemente a la que él tenía puesta en la mesa, el acto sorprendió a Syaoran, pero vio que no había mucho peligro a la vista así que permitió el contacto, ella comenzó a acariciarle por sobre la mano.

Syaoran la miró y ambos se perdieron en sus miradas, si, las cosas habían cambiado, pero estaban bien, muy bien, aunque hacía falta sus seres queridos, ellos no se perderían de sus vidas, ahora, sólo tenía que preocuparse de cuidar el uno del otro.

—Si, te pertenezco y te lo tomas muy enserio —Sakura levantó una ceja, Syaoran explicó —bueno… mi pecho aun tiene un morado del tamaño de tu boca, esta mañana conté marca de seis dientes —Sakura se sonrojó y llevó sus manos a las mejillas separando la unión.

Syaoran sonrío, eso era lo que quería, sin duda ponerla en esa actitud, le encantaba verla así, pero era cierto; de verdad tenía esas marcas, se las había visto esa mañana mientras se bañaba.

—Pero hablando de otra cosa —continuó Syaoran queriendo calmarla —¿llegaste temprano a la universidad, no te costó mucho trabajo tomar el autobús esta mañana? —Sakura asintió —lo lamento… mañana si podremos empezar a llegar los dos, pero sabías que hoy era el primer día, tenía que madrugar.

—No hay problema Syaoran… después de todo nos iremos juntos.

—Tienes razón.

Ambos continuaron charlando a medida que el café de Syaoran y el chocolate de Sakura se acababan, las personas y compañeros de Sakura miraban con curiosidad como esos dos hablaban con tal naturalidad, es decir, para sus compañeros recién conocidos, ella era tímida, lo habían visto esas horas, pero con ese hombre se comportaba como si nada y eso era raro ya que para muchos la mirada de ese profesor era intimidante y alguien con mirada intimidante como ese profesor, podía intimidar a una chica como Sakura.

—Al parecer se llevan muy bien —dijo Josh un poco molesto, le había gustado Sakura desde el momento en que la vio y no le parecía justo, que un profesor con cara de niña la enamorara y quedara sus oportunidades de un noviazgo universitario —¿Qué dicen si vamos a ver de que hablan? Después de todos somos compañeros de Sakura… si ella habla con él… nosotros también podemos.

—¿Crees que esta bien? —preguntó Dalhia.

—¿Por qué no?

—Pues… si a ella le gustó el profesor… creo que no le gustaría que fuéramos a meter las narices en donde no nos han llamado.

—¿Y acaso a ti no te gusta? —preguntó

—Si, pero no me voy a pelear por un profesor que esta de rechupete… eso es infantil… si, no te niego que me quiero acercar a conocerlo al menos, pero no soy la clase de chica que se le va a lanzar con uñas y garras a ese profesor y mas si eso me pone en problemas con una chica como Sakura que se nota es buena persona —finalizó Dalhia

—Bien dicho —comentó Azul.

—Vaya… —dijo el otro chico… identificado como Mark —¿Tienes novio Dalhia? —bromeó, la chica se sonrojó un poco y negó.

—Bueno… el punto es que quieres acercarte Dalhia, yo quiero acercarme… supongo que Azul y Mark quieren acercarse ¿qué dicen? —los tres nombrados se miraron, si, querían acercarse, entonces ¿Por qué no? Después de todo, estaba claro que si Sakura quería ligar con ese profesor, ninguna de ellas interferiría.

—Supongo que esta bien… espero que Sakura lo tome bien.

Josh sonrió, posibilidades: que ese profesor tuviera el don de la palabra y hubiera encaprichado a Sakura que se notaba que no tenía experiencia, segunda: que él evitara eso, tercera: bajar la cabeza… bueno… primero ver como estaban las cosas, luego decidir si enfrentar a ese tipo por Sakura la inexperta.

Syaoran vio como los compañeros de Sakura los miraban ¿acaso estaban dando mucho espectáculo? No, no lo hacían, ella estaba frente a él y él a penas le había rozado la mano, pero igual lo miraban, sobretodo ese sujeto que Sakura en cierto momento de la conversación le había dicho era Josh, pero si algo había aprendido Syaoran, era dejar que el chico se estrellara solo y así él: no fruncir tanto el ceño, ya que Sakura les iba a contar que eran esposos, aunque al parecer iban a ser los dos los que lo hicieran, ya que vio como los cuatro los miraban y se dirigían a ellos.

Sakura que estaba de espaldas no vio nada.

Pero lo que si hizo fue sentir, y dejar de ver, alguien había tapado su visión con unas manos, se asustó, de seguro era uno de los hombres del grupo y según se habían comportado, lo mas posible es que fuera Josh.

—¿Adivina? —comentó Josh sin ver la mirada que le mandaba Syaoran.

—Josh —dijo Sakura quitando las manos de sus ojos —no hagas eso… —miró a Syaoran, él sonreía, pero se veía celoso —No me gusta —el chico se sentó a su lado y se quedó viendo al profesor, Sakura se apresuró a presentarlos —profesor Li… ella es Azul… —la chica se sentó al lado de Syaoran —ella es Dalhia y él es Mark —se sentaron juntos acercando unas sillas —muchachos él es el profesor Li.

Ninguno pareció notar el asunto de los apellidos.

—Hola profesor Li… ¿sabe que es la sensación en este momento? —dijo Azul mirándolo, a diferencia de Syaoran, Sakura sabía que no eran necesarios los celos o eso pensaba, bien estaba un poco celosa, pero muy poco.

—¿De verdad? No veo porque.

—No sea modesto profesor Li… aunque creo que también Sakura va a ser sensación… ya que se nota que ustedes dos se llevaron de maravilla… —Sakura se sonrojó un poco. Azul prosiguió —y sin ánimos de que Sakura se sonroje mas… fue realmente eso lo que nos impresionó a nosotros… ella es tímida pero con usted se comportó muy normal…

—¿Será química? —Bromeó Syaoran, las chicas y Mark hicieron algo de ruido ante ese intento de flirteo de Syaoran, él sonrió, no era común que hablara con personas así, pero lo estaba disfrutando —bueno… es natural que me lleve bien con ella, después de todo los dos somos de Japón también.

—Creo que eso es, un profesor no puede tener amoríos con una estudiante —dijo Josh.

—¿Y tú quien eres? ¿El hijo del rector para que nos lo recuerde? —los chicos se rieron de Josh —No… es broma, es broma, tranquilo me sé las normas de la universidad, de no ser así no estaría trabajando aquí, así que pierde cuidado, solo encontré alguien con quien hablar y la paso bien… y creo que cambiemos de tema… Sakura está como la bandera de China —bromeó Syaoran.

Sakura lo miró mal en broma, pero su comentario la hizo sonrojar, aaah, pero se desquitaría, esa misma noche cuando lo mandara a dormir al sofá, seguro que le pediría perdón, así fuera de rodillas.

—Pero eso te gustaba ¿no es así profesor Li?, hace unos segundos ¿no me decías que te encantaba verme así? —Sakura sonrió ante las risas de sus compañeros, aunque a Josh de nuevo pareció no gustarle, a Syaoran menos, venganza, dulce venganza.

—¿Lo dije?

—Si, lo hiciste

—Veo que ustedes dos se conocieron bastante bien ¿no? —Josh miró a Syaoran hostilmente —no es por nada profesor Li… pero debería saber cual es su sitio… —Sakura se asustó, Syaoran tenía esa sonrisa burlona que le decía que nadie podría con él —usted es profesor, ella es estudiante… se vería mal que usted andará con ella y que flirteara de esa manera —Syaoran apoyó su codo sobre la mesa y se recostó sobre su mano, la que tenía la sortija, Sakura la vio con agrado pero el chico siguió hablando —nosotros pagamos, usted enseña, usted cobra gracias a eso… no se le esta pagando por coquetear.

El silencio se hizo presente en la mesa, era evidente que Syaoran disfrutaba con el ridículo que estaba haciendo Josh, Sakura hubiera querido advertirle, pero es que nunca pensó que botara tantas palabras de la nada.

—¿Es todo? —preguntó Syaoran sonriente. Josh asintió —Mira… —dijo señalando al rector de la universidad que pasaba en ese momento —¿Por qué no le dices ese bonito discurso a él? ¡OH! No tienes que llamarlo… viene hacía aquí.

Sin duda Syaoran quería hacer quedar en ridículo a Josh, pero a ella el chico no le caía mal, ni le iba ni le venia, era eso, pero cuando Syaoran se le metía algo en la cabeza era testarudo, aunque al parecer sólo pasaría de un ridículo ¿cierto? De pronto se quedaba sin compañeras por no contarles las cosas desde un principio.

—Buenos días muchachos… Buenos días profesor Li… —miró a la pareja de esposos, ya que sabía que lo eran, las personas importantes de la universidad lo sabían —¿Cómo va su situación? —la pregunta seguro era de que fueran esposos.

—Muy bien… aunque creo que tenemos que acostumbrarnos.

—¿Acostumbrarnos? —Preguntó Josh —¿Querrá decir… acostumbrarme?

Syaoran sonrió, Sakura se sonrojó y se encogió de hombros.

—¿Qué no lo saben? —preguntó el director… venía la noticia, los esposos se miraron y los chicos se miraron las caras para ver si alguno sabía la respuesta, al no ser así el rector terminó —Están delante del señor y la señora Li… —todos los miraron sin saber en cual detenerse —ellos dos son esposos —comentó al ver la pareja que parecía todo menos esposos.

—¡Vaya! —dijo alguien

oOoOoOoOooO

El día estaba por acabar y Sakura presenciaba su última clase, sus amigas se habían quedado con la boca abierta los primeros minutos, luego habían comenzado a hacer un ruido de emoción por todo lado, notablemente excitadas y para nada molesta, cosa que agradó a Sakura demasiado, pensó que las chicas no volverían a mirarla, en cambio Josh se había retirado, evidentemente apenado por su comportamiento, pero era inevitable, Syaoran había hecho ¿bien? No sabía, había formas más sutiles de hacerlo, eso inclinaba a que había hecho mal.

Josh había entrado a la clase y no la había mirado a diferencia de sus compañeras que aun brincaban y no se lo creían.

Sakura dio un respingo cuando la profesora indicó que era el final de la clase y antes de poder alistar sus cosas, sus dos nuevas compañeras corrieron a donde ella, Sakura no levantó la vista, pero sabía que estaban allí.

—¿Cómo esta señora Li? —bromeó Azul.

Sakura levantó la vista y le sonrío.

—Oye… no me digas así, entre menos personas sepan que estoy casada mejor —dijo bajando la mirada —además creo que Syaoran se comportó mal… creo que debí decirles que lo conocía… él se aprovechó de eso para incordiar a Josh… siempre hace eso… no es de lo que pierde una batallita —comentó Sakura recordando todo lo que Syaoran había hecho en Tomoeda hacía meses.

—Pero Josh no se comportó muy bien… creo que lo tenías impactado desde que te vio entrar por la puerta esta mañana… aunque creo que no podrá luchar contra ese espécimen de esposo que tienes.

—Aun así… actúe mal por no comentar.

—Óyeme —dijo Azul —no actuaste mal, es normal que no quieras que tu relación con él se divulgue, primero: él está cañón y eso te traería problemas ¿sabes cuantas chicas le miraron el trasero cuando se despidió? Si me cuentas a mi, podrías apostar que mas de diez.

—Oye —reprendió Dalhia —podrías ser mas sutil… aunque yo también lo vi —las chicas comenzaron a reírse, incluso Sakura se sorprendió haciéndolo, aunque apenas conocía esas chicas, sabía que no harían nada, además, ella era quien apretaba el trasero de Syaoran por las noches o por… —pero en fin —prosiguió esta vez Dalhia —es cierto que ustedes dos no pueden andar diciendo que son señor y señora Li… el profesor o tu esposo… como prefieras, hizo bien… le siguió el juego a Josh y ganó.

Sakura escuchó las palabras de sus compañeras, tenían razón, ellos solo estaban guardando sus sitios y que todo el mundo se enterara de su relación podría ser un inconveniente, pero igual… Syaoran se había portado un poco mal, Josh solo se había equivocado, nada más.

—No sé

—Sakura, Sakura, Sakura… ya deja ese tema zanjado… pero dime ¿Cómo se conocieron?

Sakura decidió dejar el tema por ahora ahí, luego reprendería a Syaoran y comenzó a narrar como se había conocido con él, les contó que fue su tutor y que fue su hermano quien se lo presentó y algunos detalles de la relación, no muchos, ya que no podía ir ventilando así todas las cosas, les dijo de la ceremonia de la boda y les mostró el anillo, a ellas les brillaron los ojos, y se veían súper emocionadas.

—Y eso es en gran parte todo

—Oye —comentó Azul —y tu hermano no tiene otro amigo así… si lo tiene dime. Dame tu dirección y me voy ya mismo a Japón a buscarlo —todas rieron de nuevo, Sakura se sintió contenta… había conseguido dos buenas compañeras y seguía hablando con Tomoyo… al parecer era buena socializando.

—¿Y… como es él en la cama? —Sakura se sonrojó de inmediato ¿había escuchado bien? Bueno, la respuesta a eso era simple o sino que lo dijera el pecho de Syaoran que sufría cuando ella se emocionaba de más, pero igual, no podía hablar de eso.

—Bueno… yo…

—No tienes que responder —lógicamente la pregunta era por probar —al parecer hacen tanto que no sabes por donde empezar —de nuevo se rieron y se dirigieron a la salida.

Por ser primer semestre veían las mismas clases ellas juntas así que todas ya acababan, Syaoran le había comentado que se irían juntos, así que seguro él ya la esperaba… pero igual, Syaoran se las pagaría, no solo por su falta de sutileza, sino también por decirle a ella que se ponía como la bandera de China… si señores, el señor Li, ahora sería el señor casto.

Si, claro

Seguro

La chicas salieron de la universidad, Sakura comenzó a mirar de un lado a otro para divisar el carro de Syaoran, lo vio en el parqueadero, se despidió de sus amigas y se dirigió a él que estaba afuera con una botella de agua, al parecer acababa de tomarse una pastilla ¿le dolería la cabeza? bueno, mal por él, no, se recriminó, si bien estaba un poco molesta no tenía la fuerza para ignorarlo de esa manera.

Él la miró ¿venía frunciendo el ceño? Si, Sakura se veía con el ceño fruncido ¿Qué la había molestado? Al parecer ella se había tomado muy enserio como le aclaró las cosas a ese nuevo amigo suyo.

—Hola Sakura… ¿te ocurre algo?

—Ya me habías saludado esta mañana —si, efectivamente le pasaba algo… bueno, tenían una tarde para arreglarlo.

oOoOoOoOooO

—Y así es como se tendría que pronunciar —comentó Sakura mirando al pequeño niño que estaba en su casa, ayudaba a Syaoran a dar algunas clases extras y eso representaba unos ingresos adicionales que no le iban a caer mal, nada mal.

El chico asintió. Tendría alrededor de 5 años.

—¿Y donde esta el perro? —preguntó asumiendo que la clase estaba terminada, tenía razón y sus padres pasarían en unos diez minutos —la otra vez casi me muerde, pero quite mis dedos a tiempo, ese perro es tan gruñón como el maestro Li, no es como tu, tu si sonríes, él es mas… ogro, si, Syaoran es un ogro, aunque sabe cocinar, la otra vez me dio una galleta que preparó… estaba deliciosa —Sakura recordó las galletas mientras el pequeño seguía hablando, si, ese día las galletas le habían quedado exquisitas —pero eso no importa… yo quiero ver al perro… mi hermana de tres años —mostró tres dedos de su mano —dice que es el perro que actúo en "La mascara"… esa película del tipo verde, pero yo le digo que no… ¿es verdad o es mentira? Si es falso y él no actuó allí yo gano si es verdad ella gana…

Sakura se preguntó si lo llevaban a las clases solo para hacer que sus padres tuvieran un respiro, era de esos chicos que hablaban hasta por los codos

—Este… no, creo que ganaste… Bocado no actúo en "La mascara".

—¿Y qué significa ese nombre? —Ignoró la respuesta de Sakura —No tiene sentido para un perro, ¿quién lo bautizó? ¿Fuiste tú? Si, seguro que fuiste tu, con lo que es el maestro Li, él hubiera querido ponerle… no sé… Rocky o perro rabioso y furioso —en eso si se equivocaba —pero seguro escogiste Bocado…

—Chico —dijo Syaoran desde la puerta de la sala —tus padres vinieron por ti ya —el niño asintió y se despidió de Sakura, luego de Syaoran, y por fin salió, el profesor vio a su novia sentada en la salita, no lo miraba, no lo había hecho desde que llegaron a la casa, pero no era para tanto, tal vez aceptaba que se había comportado mal, pero no era para tanto —Oye Sakura… ¿sigues enfadada por el asunto del tipo ese? —Ella negó —vamos no puedes mentirme… estas exagerando…

—No exagero… ahora si me disculpas —dijo pasándole por el lado —voy a preparar la cena.

—Sakura… —la chica sonrió, la ley del hielo no fallaría con su esposo.

—Dime

—Déjame yo cocino… prefiero que me hagas el favor de sacar a Bocado ¿o preferías sacar a perro furioso y rabioso? A mi me gusta Bocado —bromeó Syaoran. La chica estuvo a punto de echarse a reír ahí mismo, pero no lo iba a hacer.

—Ya lo sacó.

Syaoran suspiró, la ley del hielo… bueno, la dichosa ley del hielo le duraría a Sakura hasta las diez de la noche que era cuando apagaban el televisor y las luces… derretir ese hielo era fácil, aunque tampoco le apetecía otra noche como la anterior, ya que tenía un poco de sueño y trasnochar de nuevo no era aconsejable, bueno, por derretir ese hielo podía hacer cualquier cosa.

Vio como Sakura sacaba a Bocado y le hablaba, diciendo algo como: es un desconsiderado, eso nos puede traer problemas, evidentemente lo decía duro para que él escuchara, Sakura, Sakura, Sakura, ahí el adolescente no era él, porque si, podrían estar casados, pero de que ella era adolescente lo era.

Sonrió un poco antes de irse a la cocina, bueno, una noche más de trasnocho, pero la aprovecharía.

Pasados minutos cuando Sakura ya estaba en la casa la cena estaba en la mesa, el olor a pollo con el toque secreto de Syaoran llegó a su olfato, seguro que lo acompañaba con ensalada, con arroz blanco y con algunas patatas que le quedaban tan bien, pero si con eso pretendía llegar de nuevo a su corazón… rayos… lo estaba logrando y muy rápido, pero prefirió no prestar atención al olor y si a Bocado

—La cena esta lista —gritó Syaoran y antes de terminar de hablar Bocado ya había salido corriendo.

Sakura suspiró, ley del hielo estaría bien, no podía comportarse así, es cierto, nunca ella había tenido quejas del comportamiento de su esposo, pero antes vivían en Tomoeda, eso era otro lugar, aquí apenas conocían a las personas, y que Syaoran se comportara así podría traerle problemas y era mejor andar con pie derecho, por eso… abstinencia.

Sakura llegó a la mesa, no había fallado la comida, él siempre tendía a combinar así los alimentos y a ella le gustaba, pero lo que realmente la hizo botar la baba no fue la comida, Syaoran ignoraba su presencia, pero ella tenía clara la de él y es que con ese delantal con dibujos de fresas y árboles se veía realmente sexy ¿de donde lo había sacado? Se veía tan tierno, tan único, además la manera en que acomodaba los platos y como dejaba uno en el suelo para Bocado.

Fuerza de voluntad era lo único que pedía ella.

Syaoran vio como Sakura se sentaba en su puesto de la mesa, frente a él y lo esperaba para comenzar a comer, sonrió, estaba sonrojada y eso era buen síntoma a menos que el sonrojo fuera de ira y no lo creía así ya que no había algo realmente fuerte que los hiciera alejar, a veces era común eso, ella tirando para su lado y él para el suyo a ver quien ganaba, confiaba que esa noche fuera él.

—¿Tienes hambre? —preguntó Syaoran.

—Un poco.

Syaoran comenzó a servirle a Sakura y le besaba el cuello conforme le pasaba algo, Sakura cerraba los ojos con cada roce… si, era su esposo y la conocía tan bien, que sabía donde, como y por cuento tiempo tenía que besar y eso hacía, sentía como se reía detrás de ella, pero no, nada señor Li, esta noche era de ella.

—¿Y… que tal estuvo el final del día? —Syaoran terminó su insinuación y se sentó frente a ella sonriendo.

—Normal… no muy distinto al principio.

Syaoran asintió, no estaba dando resultados, bueno, mejor comer en silencio, ella tarde temprano caería o caerían ambos, Syaoran probó su comida, si, desde que vivía con ella su sazón había mejorado bastante y la paz que le corría a él era grande, tenía claro que a ella le pasaba algo similar.

La comida siguió hasta que ambos terminaron, Syaoran la miró, ella seguía rehusada a hacerlo, pero bueno no podía esquivarlo por mucho tiempo, seguro que no, Sakura se levantó de su silla.

—Voy a estar en la habitación…

—Ya subo —dijo Syaoran —necesito cuadrar unas cosas y te alcanzó.

Sakura no dijo nada, pero sonrío. Era lo que necesitaba, un tiempo en su habitación a solas, por eso se retiró rápidamente y comenzó a buscar en el cuarto, uno de los cajones y debajo de toda su ropa. Si, allí estaba la primera prenda con la que logró alterar a Syaoran ¿él se acordaría de aquel pijama? De seguro si y es que la había usado en Tomoeda por primera vez y habían pasado meses que ya le quedaba pequeña, mejor se dijo, mientras se desvestía para meterse en ella.

Efectivamente estaba más pequeña, pero sin duda ayudaba a mostrar sus buenas piernas y es que no era mentira, Syaoran se lo decía en muchas ocasiones, cuando…

Pero decidió no pensar en eso, pensar en él haciendo cumplidos no la iba a ayudar a mantenerlo abstinente.

La chica se metió bajo la cama, era alrededor de las nueve y media, por eso empezó a ver televisión, nada bueno y eso que eran más de cincuenta canales, pero se puso alerta cuando escuchó a Syaoran cerca… ¡bingo!.

Sus miradas se encontraron, él en la puerta ella en la cama.

—¿Tienes frío? ¿Por qué estas abrigada hasta el cuello? —Preguntó él mientras comenzaba a quitarse su chaqueta, Sakura miró sus pasos hipnotizada pero no respondió, esta vez fue Syaoran quien dijo ¡bingo!, ya que notaba como lo miraba —¿No tienes respuesta? —Syaoran se desvistió delante de ella ¿Por qué de repente su espalda estaba más ancha y sus piernas más torneadas? Se preguntó Sakura, pero era lógico que cuando salía a correr con Bocado no desaprovechaba el tiempo, pero se perdió cuando lo vio colocarse su pantalón para dormir y no colocarse una camisa, las noches eran frías en Suecia y más cuando ella tenía pensado dejarlo sin…

Syaoran se abrió paso entre las mantas y se acostó al lado de Sakura, Bocado se había quedado abajo.

El maestro sonrío cuando vio que le daba la espalada, no se lo haría fácil, pero él no iba a dormir sin camisa para que ella le diera la espalda, por eso pasó sus manos sobre el estomago de Sakura, la sintió estremecerse, pero él hizo lo mismo cuando vio el material que tocaba, así que se había puesto de nuevo aquella pijama ¿Qué significaba? ¿Una promesa para la noche que comenzaba? Bueno, si era así, valdría la pena llegar mañana cansado a la universidad.

Las manos de él comenzaron a jugar con el estomago de ella, trazando círculos por la delicada e ínfima prenda para jugar con su ombligo, Sakura quería voltearse, pero no, él ya había empezado, ahora que pagara su castigo, aunque ella estaba perdiendo también y más cuando sintió la mano que jugaba con su ombligo bajar un poco más por sus costados, por eso y haciendo fuerza de voluntad lo detuvo.

—No

—¿No? —Le dio un beso en la nuca —¿estas segura? Yo creo que quieres otra cosa cariño… —Sakura se estremeció, que ahora él no comenzara a tratarla con tantos mimos porque la tendría en la palma de la mano, y hablando de mano, la que ella le había sujetado se escabulló y le acariciaba las piernas —¿te la pusiste para mi?

Si, pero no para emocionarte, sólo para dejarte con las ganas pero a este paso… no voy a poder.

—No… sólo que si no la uso… ¡ah! —La mano de Syaoran subía y los besos eran más intensos —cuando quiera hacerlo… seguro las polillas la acabaran.

—Aquí no hay polillas —no tuvo respuesta para eso, pero él si —y como no hay… supongo que es para que hagamos las paces.

Syaoran comenzó a acariciar lo largo de sus piernas y con sus labios seguía la tortura, sabía lo que él quería y seria muy mentirosa si ella decía que no quería lo mismo, pero ese no era el plan, por eso le detuvo de nuevo la mano, se volteo y lo miró, lo más mal que podía, que no era mucho.

—Ya déjame… no quiero… —Syaoran la miró, hablaba casi enserio lo cual le provocó un poco de ira, es decir, no le importaba que esa noche no tuvieran relaciones, ese no era el punto realmente, el punto era que Sakura le estaba dando importancia a algo que realmente no la tenía, además, él se había puesto celoso y esos celos fueron los que causaron que hubiera engañado a ese tipo, no podía darle más importancia a eso que a él.

—No… No… lo puedo creer Sakura… te estas comportando como una niña… y no… —la interrumpió al ver que iba a decir algo —no lo digo porque en este momento no este sobre ti… solo quería hacer las paces contigo de esa manera… lo digo porque le estas dando relevancia a algo que no la tiene Sakura… ¡por Dios! Tu misma lo dijiste… estaba celoso ¿Qué querías? ¿Ver como intentaba ligar contigo mientras yo me hacía el de la vista gorda?

—Hay formas más sutiles de decir las cosas.

—¿Desde cuando he sido sutil con las personas? Nunca he sido así y lo sabes Sakura… ¿acaso te olvidaste de cómo era en Tomoeda?

—No… no lo olvide… pero… pero esto no es Tomoeda… —Sakura lo vio suspirar y darle la espalda en la cama —¿ahora me ignoras? ¿Acaso hace dos segundos no me querías tocar? Sé que estoy diciendo la verdad ¿cierto? Vamos Syaoran Li… solo quiero que aceptes que estás mal… pero claro, estabas tan entretenido burlándote de él que no lo harás… aunque en las burlas también estaba yo ¿no?

—¿Qué?

—Ahora te haces el loco… "ya dejemos de hablar de eso… no queremos poner a Sakura como la bandera de China" —Syaoran se volteó de nuevo e intentó colocarle la mano en la cara, pero Sakura la esquivó, ¿ese era el motivo de sus molestias? Al parecer era eso y lo del amigo, pero… ¿era para tanto? —te burlaste de mi… te burlas de todos.

—¿Sabes lo incoherente que estas siendo?

—No, no sé.

—Eso supuse —sin previo aviso Syaoran la sujeto de la nuca y le dio un beso que destruyo todas las defensas de Sakura, simplemente no pidió permiso, la besó mucho más apasionado que la noche anterior, su lengua no perdió tiempo y empezó a explorar la boca de la chica, ella no reaccionó, sus labios jugaban unos con otros y sus manos la acariciaban también apasionadamente, perdió el hilo de lo… molesta que quería parecer pero ¿Cómo no hacerlo cuando él la besaba así? Aunque la magia se evaporó cuando lo sintió retirarse y levantarse de la cama, dejándola respirando agitadamente y con ganas de más.

¿Ahora la iba a dejar… con las ganas? Si, lo iba a hacer, Syaoran tomó su almohada y una cobija.

—Voy a estar en el sofá… si me quedo aquí… bueno… no aseguro que no te ponga como la bandera de China —quería molestarla, lo sabía, pero no iba a dejar que lo hiciera, por eso vio como sacaba una pastilla de un cajón se la tomaba y se retiraba.

Sakura trató de pensar con claridad ¿eso que había pasado era verdad? ¿Syaoran de verdad iba a dormir en la sala? ¿Ese inconveniente era para tanto? Por Dios, desde que vivían juntos no había pasado una noche sin recostarse en el pecho de él y no quería empezar, pero al parecer… siempre hay una primera vez y él no tenía intenciones de volver… tal vez si estaba siendo incoherente o tal vez no, pero en algunos puntos Syaoran tenía razón, tal vez era ella quien había interpretado mal las cosas… no, no sabía.

Por su parte Syaoran ya estaba abajo recostado en el sofá, vaya, seguro sería una noche larga, desde que vivía con Sakura nunca había dormido solo y siempre su calor lo abrigaba, pero bueno, era la primera vez, pero igual, la chica se estaba comportando… un poco infantil; es decir, él era él y la sutileza para los demás no le iba… así que eso lo sabía ella… primer error de la chica y otro como ella dijo: había que guardar apariencias, por eso la había hecho el comentario de la bandera china, también por verla de ese color, ya que le encantaba, si, le gustaba verla sonrojada y mas cuando estaba sobre o bajo él…

Se reprendió.

—Vaya momento de pensar en eso… —se dijo… luego oyó del cuarto de arriba que Sakura gritaba:

—Bocado… —así que eso era lo que quería, que el perro le hiciera compañía… pues bien… no lo conseguiría, pues él también llamó.

—Ven conmigo Bocado… ven aquí amigo.

El perro comenzó a escuchar los llamados de Sakura y de Syaoran y no sabía que hacer, decidió quedarse donde estaba, ya que no tenía preferencias, por más que Syaoran hubiera sido por tanto tiempo su amo, el perro se acostó donde ninguno de los dos lo veían, lo que dejó a Sakura creyendo que se había acostado con Syaoran y a Syaoran creyendo que se había dormido junto a Sakura

oOoOoOoOooO

Ambos se miraron las caras, o bueno, lo hacían de reojo, Sakura miraba a Syaoran conducir y no sabía por la cara de él cual de los dos había dormido peor… esa mañana a la hora del desayuno… cada uno había preparado lo que quiso, Sakura unos huevos con jugo de naranja y Syaoran unos sándwiches con café… pero a decir verdad la indiferencia de él no le gustaba, quería hablarle, pero… bueno… iba a mantener su orgullo un poquito más… ya que de seguro esa noche no aguantaría él de nuevo en el sofá, pero de algo estaba segura… tenía que arreglar las cosas… era martes y el viernes cumplían un nuevo mes de esposos.

No podía pensar que llegado ese día siguieran peleando.

Aunque se sintió un poco mal de nuevo, ella no tenía mucho dinero y eso traía problemas o no problemas, pero era Syaoran quien daba el regalo más grande, esta vez ella le había comprado un libro, aunque de seguro le gustaba, quería darle más, un libro y una noche de hacer el amor, no iba a ser suficiente para toda la vida, por eso soltó un suspiro que llegó a los oídos de Syaoran.

La miró de refilón ¿en qué pensaba? Le importaba mucho y ella estaba pensativa… mierda… realmente quería hablarle y más que eso, no quería volver a pasar una noche en el sofá… eso estaría bastante malo, ya que le dolía el cuello horrible y para colmo… si las cosas salían mal… tal vez Sakura no aceptara su invitación a comer el viernes por la noche y la había planeado con tiempo… teniendo en cuenta que el mes pasado había tratado de cocinar, esta vez prefería salir con ella a comer.

Tal vez era eso lo que la preocupaba también a ella… pero bueno… su orgullo aguantaría un poco.

—¿Dormiste bien? —preguntó de la nada ella, no era un "hagamos las paces" tenía que hablar, eran esposos.

—Si… soy de piedra —mintió

Nadie dijo nada más, y así llegaron al parqueadero de la universidad, algunas personas, conocidas de Syaoran, lo miraron y se sorprendieron al verlo con aquella chica, pero él no prestó atención…

—Te espero cuando salgas —comentó Syaoran.

—Esta bien —dijo Sakura que se acercó a darle un rápido beso que terminó dando en la cien de Syaoran y sin más bajó del carro.

Él se quedó mirando por donde partía su esposa, la vio y en dos segundos ella ya estaba rodeada por esas compañeras de el día anterior, no supo cuanto tiempo se quedó en el carro, pero supo que si no se daba prisa llegaría tarde y no quería que los estudiantes comenzaran a hablar de que era un irresponsable, por eso se bajó, se arregló la corbata y se dispuso a entrar, no sin antes ver si ella todavía estaba por allí.

No la vio.

Syaoran se dirigió al salón, la mayoría de personas ya estaba adentro, pero faltaban personas, se sentó como si nada y esperó a que pasaran quince minutos, cuando se cumplieron cerró la puerta.

No tardó en escuchar el primer golpe.

—¿Si? —dijo abriendo la puerta… cinco personas lo miraban.

—Bueno… es la clase de matemáticas del profesor Li ¿no es así? —preguntó un chico, Syaoran lo miró de arriba a bajo, claramente queriendo intimidarlo.

—Si, así es… pero resulta que al profesor Li no le gusta que sus estudiantes lleguen tarde y esperó más de quince minutos para que entraran, después de eso… ya no deja entrar a nadie… así que… la próxima los espero más temprano.

Las cinco personas comenzaron a intentar que los dejara entrar, al final se rindieron y después fueron más de diez personas quienes se quedaron afuera, eso les enseñaría a los que estaban adentro que así estaba bien llegar y a los que estaban afuera a que madrugaran, Syaoran empezó con su cátedra mientras las personas lo miraban, realmente estaba cansado y lo peor es que era por su esposa, quien se estaba comportando tan incoherente y para colmo, comenzó a dolerle la cabeza.

Vaya, al parecer el estar lejos de Sakura o discutiendo con ella causaba esos dolores, cosa sin sentido alguno, suspiró y minutos después dio por terminada la clase, las personas no discutieron esa parte como era común.

Salio a la cafetería donde se pidió un café con leche, y sacando una pastilla se la tomó, reconoció la silueta de Sakura sentada unas sillas a su lado, pero decidió que era mejor ignorarla, ya que podía creer que se estaba volviendo un celoso maniático y eso no lo quería, por eso y sacando un periódico que por lo general llevaba comenzó a descubrir que había de nuevo en el mundo.

Nada nuevo.

Syaoran no tuvo la necesidad de levantar la vista, sabía que ella lo estaba mirando, luego fueron las sombras de unas chicas lo que lo alertaron, bien Sakura se iba a dar cuenta de lo que era que le coquetearan delante de las narices.

—Hola profesor Li ¿Cómo está? —Syaoran sonrío de tal manera que podría derretir las montañas de Suecia de haberlo visto, pero no fue así, pero las chicas si lo miraron y estaba seguro que Sakura también.

—Bien… muchas gracias señoritas ¿quieren algo?

—Bueno… tal vez no me recuerde, estuvimos en su clase de ayer y me pareció un gran maestro —risa coqueta, Syaoran sonrío, era típico, eso no le gustaba, pero iba a utilizar su encanto para comprobarle a su esposa un punto —por eso… bueno… —las chicas se sentaron en su mesa, una demasiado cerca de él, la que hablaba principalmente —no sé, podríamos ir el viernes a conocernos mejor.

—Suena placentero —Syaoran levantó la vista y su mirada se encontró con la de Sakura.

A juzgar por el rojo de su cara estaba celosa, bien, así era como quería verla, aunque le hubiese gustado saber en que pensaba, aunque ella daba suficientes señales, es decir, tenía lo que al parecer fue una servilleta en la mano y la despedazaba como si de eso dependiera su vida.

—¿Acepta entonces?

Syaoran sonrió ¿aceptar? Bueno, realmente no podía hacerlo, ya que el viernes estaba cumpliendo un nuevo mes de esposo con Sakura, así que mejor, solo seguía sonriéndole a las chicas y listo.

—No… no puedo el viernes… —levantó su argolla de matrimonio, a algunas chicas les brillo la mirada —ya saben… estoy casado.

Luego de eso y unas insistencias más para otro día, las chicas aceptaron que al parecer no iban a salir con Li, aunque el hecho de que fuera casado agregaba un toque de emoción a invitarlo en alguna ocasión, pero con la cara de enamorado que tenía iba a ser complicado.

Por su parte y al otro lado de la cafetería, Sakura miraba como Syaoran sonreía a las chicas sin reparo de que ella estuviera presente, sus compañeras, Azul y Dalhia la veían con sonrisas en sus rostros.

—¿Problemas en el paraíso? —preguntó Dalhia.

—No… solo se esta vengando… no le gustó mi comportamiento por defender a Josh… y quiere darme celos… es bastante infantil cuando se lo propone.

—Y lo esta logrando, mira como estas… por Dios, creo que si no te amarramos a la silla saldrás y degollaras a la chica que esta más cerca de tu esposo, pero supongo que es natural, no sé como se comportan ustedes los casados, pero debe ser cosa de ustedes.

—Bien… ya estuvo bien… si Syaoran puede espantar a Josh yo puedo espantar a esas viejas que se acercan a él.

Las dos compañeras de Sakura se quedaron en la mesa viendo como se dirigía a la de Syaoran… con sonrisas en sus rostros, al parecer él también se dio cuenta que ella se acercaba porque mientras recorría la cafetería no despegó la vista de ella.

Las chicas siguieron la mirada de Syaoran y una frunció el ceño, Li parecía tonto viéndola venir y eso que era menor, mientras que a ellas no les había demostrado eso y era extraño, ya que en primera eran mayores y en segunda sus atributos también lo eran.

—Disculpa nenita… el profesor Li esta ocupado… hablara contigo más tarde —dijo una chica cuando la oji-verde llegó a la mesa, Sakura se quedó viendo la chica y luego a Syaoran y entonces comprendió lo que había sentido él el día anterior cuando Josh estaba tan cerca.

—¿Ocupado? ¿Syaoran estas ocupado?

—Para nada Sakura.

—Profesor Li ¿Qué pasa? Esta niña parece menor, usted no puede andar con una chiquilla así ¿sabe que eso podría traerle problemas? Y tu chiquilla… compórtate como lo que eres no una…

—Basta —Syaoran había callado a la chica un poco fuerte, por suerte la cafetería no estaba llena —en primer lugar señorita… ella esta en su derecho, en segundo lugar: ella si es mayor, se lo aseguro y en tercer lugar: si puedo andar con una chiquilla así, si se fijan en su mano… se darán cuenta de algo bastante curioso.

Las chicas quedaron de piedra mientras veían en anillo de Sakura, para luego pasar al anillo de Syaoran, era increíble que esos dos fueran esposos, por eso salieron de allí casi corriendo, algunas molestas por el ridículo y por los celos.

Sakura aprovechando que por fin quedaban puestos al lado de Syaoran se sentó, no lo miraba, pero sabía que él si a ella, y eso la ponía nerviosa.

—Lo siento… —comentó Sakura, él la miró —veo… que tenías razón… no hay formas sutiles de decirlo y tratar de disimular es complicado… no me gusta el Syaoran coqueto de hace unos minutos, pero así mismo, me gusta el Syaoran gruñón que espanto a Josh… me gustas Syaoran y… me comporte muy mal.

Syaoran levantó la mirada de Sakura tomándola por la barbilla, sus ojos verdes brillaban un poco y el detalle le encantaba y de no estar en la universidad la hubiera besado, Sakura pareció notarlo porque le sonrío, y eso aumentó el deseo de posar sus labios sobre los de ella.

—Bueno… Sakura… ya veremos como perdonarte —y haciendo fuerza de voluntad se separó de ella para evitar besarla.

Sakura trató simplemente de intimidarlo acercándose, bueno, había entendido el punto de Syaoran, y si se sintió como ella, bueno, el sentimiento era horrible, era normal a estas alturas ser celosa y ella lo era, él lo era también, pero ya muchas personas se estaban enterando de lo que en verdad ellos dos tenían, eso tal vez en algún punto les trajera problemas, pero siempre los habían superado juntos.

Y de verdad que no habían sido fáciles, ya que ellos dos al parecer atraían los problemas, pero bueno, que se le iba a hacer

oOoOoOoOooO

—¿Y dices que está embarazada? —gritó Touya desde el otro lado de auricular

Syaoran tuvo que alejar un poco el oído del aparato ya que lo último que quería era quedarse sordo, la reacción de Touya era de esperase ¿o no era así? Bien, al parecer había cosas que nunca aprendería de él.

—Si… esta embarazada… no sé como paso, pero paso Touya… ahora no sé que hacer…

—¿Cómo qué no sabes que hacer? No salgas con eso ahora… y nada de que "no sé" que hacer —enfatizó en el plural —tienes que decir: no sabemos que hacer… Sakura también está metida en esto, lo esta desde que dijo acepto en la notaria.

Syaoran escuchó las palabras de Touya, era cierto, pero de alguna manera él era el más responsable.

—Yo sé eso… pero ella…

—Syaoran… deja de hacerte el tonto… simplemente respondan… Bocado se metió en esas.

Syaoran decidió que si, que era mejor responder, el día anterior había ido el dueño de la Jack Russell a acusar a Bocado de aprovechado, Syaoran y Sakura se habían quedado de piedra, pero entendieron de que iba todo eso y a qué se debían algunas constantes escapadas de Bocado… así que el perro había conocido el amor el Suecia, el dueño del perro había exigido que ya que no habían podido controlar al perro tendrían que hacerse cargo de los bebes que nacieran, ya que él no estaba dispuesto y también de la Jack Rusell.

Un perro más en la familia… y también los cachorros, aunque regalar los cachorros sería fácil, muchas personas del vecindario amaban a Bocado y tener uno en miniatura les encantaría, el Jack Rusell si seria para conservar.

—Lo sé… sólo queda regalarlos.

—Es lo mejor… —comentó Touya dando por finalizada la charla de Bocado y para cambiar a otro tema —y por cierto… ¿que harán… Sakura y tu? Cumplen un mes hoy.

—Vaya… no has perdido esa curiosidad ¿eh? —Comentó Syaoran —pues para no matarte la cabeza, ella esta arriba cambiándose… la invite a cenar esta noche… después iremos a bailar un poco.

—¿Bailar? ¿Dónde te vas a meter con ella?

Syaoran sonrío, nada había cambiado a parte del embarazo de la "novia" de Bocado, Touya seguía siendo el mismo hermano preocupado y eso estaba bien. Por eso le contó a donde la llevaría y lo que tenía planeado para la noche, sin contarle lo que quería que pasara al final de esta, ya que a Touya eso si no le importaba, Touya dijo que no quería interrumpir el ritual de belleza de su hermana y por eso la llamaría al día siguiente, y también le mando saludos de todos los amigos de la chica y del profesor Fujitaka, es decir el padre de ella y amigo de Syaoran.

Touya le comentó a Syaoran acerca de Kyo, al parecer estaba mejorando, cosa que alegró al maestro ya que en algún momento ellos fueron amigos y Syaoran no le podía estar mas agradecido.

Eso podía sonar incluso mal.

Segundos después Touya colgó el teléfono y Syaoran se quedó en la sala esperando a su novia, eran las ocho de la noche y tenía reservaciones para las nueve, suficiente tiempo aun, no era el restaurante del siglo, ni mucho menos, era un sitio donde vendían comida excelente, un poco costosa pero valía la pena, todo en Sakura y por Sakura valía la pena, pero ya estaba tardando.

Seguro estaba preocupada por lo que tendría que llevar, es decir, Syaoran era profesor y trajes tenía muchos, Sakura no contaba con demasiados, bien, Syaoran quería ver con que salía.

A Syaoran se le secó la boca al verla bajar las escaleras, llevaba una falda negra que le llegaba hasta debajo de las rodillas, se apretaba a su cadera y dejaba ver lo bueno de su figura, la camisa con botones dorados y del mismo color de la falda producían un efecto igual de impactante en ella, hermosa; sus cabellos peinados y recién bañados por poco y vuelve loco a Syaoran, unos cuantos mechones caían por aquí y por allá, su carita en forma de corazón con poco maquillaje, pero sus labios llenos y dispuestos para ser besados lo dejaron sin habla…

Hermosa

Sakura sonrío tímidamente… al parecer le había gustado, pero igual causo un pequeño sonrojo, orgullosa por los resultados y es que no fueron fáciles, no contaba con ropa para salir a cenar o no con mucha ropa elegante, cosa que de una u otra manera la ponía un poco mal, es decir, ella le iba a dar un libro, él una cena y quien sabe que más…

—Estas hermosa —eso fue lo que la sacó de sus pensamientos, eso y verlo acercar, estaba muy guapo, fue lo único en lo que pudo pensar Sakura antes de estar en sus brazos —muy hermosa.

—Gracias.

Ambos se fundieron en un tórrido beso cargado de promesas, de te quieros y de amor, Sakura lo abrazó con fuerza, mientras él se dejaba hacer, Syaoran sintió como ella se esforzaba, no entendió el motivo, pero lo notó, eran esposos ¿Quién la iba a conocer más que él? Y sabía que el beso estaba siendo esforzado para tratar de dar el máximo, ¿Por qué? Incluso en cierto momento tuvo que alejarse un poco ya que de verdad ella estaba dando todo.

—¿Nos vamos Sakura? —al estar tan cerca vio un brillo de algo que no pudo descifrar en sus ojos, pero no era bueno, estaba seguro y más cuando la vio solo asentir para que salieran

oOoOoOoOooO

El camino al restaurante estaba cargado de algo que Syaoran no sabía como descifrar a ciencia cierta, ella estaba algo… cabizbaja, preocupada, incluso triste ¿Qué pasaba? ¿Por qué no le hablaba? Pero de algo estaba seguro: no iba a dejar que así entraran al restaurante, si a ella le pasaba algo, él quería saber que, era su esposo, estaba en su derecho.

—¿Qué ocurre Sakura?

Ella sabía que lo iba a preguntar, pero no podía responderle ¿Qué le iba a decir? No quería contarle lo fatal que se sentía por todo lo que hacía él, Syaoran era la parte monetaria de la casa y eso era lo que la afectaba.

—Toma —dijo Sakura cambiando de tema y entregándole el libro que había dejado en el carro desde la tarde, pero sabía que eso no era suficiente para desviarlo de su estado.

Syaoran aparcó a un lado de la carretera, recibió el libro, sonrío con honestidad, notó Sakura, lo hojeó un poco y lo guardó en la guantera del carro para dedicarle su completa atención a ella, Sakura desvío la mirada de inmediato, Syaoran reprimió las ganas de tomarla y obligarla a que lo mirara a la cara ¿Qué demonios le estaba ocurriendo a ella?

—Sakura…

—¿Quieres que te haga algo hoy en la cama Syaoran? —dijo ella rápidamente mirándolo a la cara, pero la bajó al ver el interrogante en él —lo que sea… yo… te lo puedo hacer… lo que sea… lo que quieras —y fue en ese momento cuando vio la lágrima caer de ella, el corazón de Syaoran se encogió.

Sakura lloraba.

Sakura lloraba y él no sabía el porque.

La chica escuchó como él se bajaba del carro, seguro quería estar a su lado, abrazarla o algo así sin que la palanca de cambios lo incomodara, ella se sentía fatal, no había querido llorar delante de él, pero había sido inevitable, le dolía mucho sentirse inútil y lo único que se le ocurrió para tratar de aliviar ese dolor fue ofrecerle un buen sexo a Syaoran, también le dolió en ese momento no pensar en ofrecerle "hacer el amor"

Lo vio pasar frente al carro y luego abrirle la puerta, lo que ella no esperaba era que Syaoran la sacara del carro para mirarla de frente, ella sentía pena y esta se mezclaba con tristeza.

Syaoran la miró sin entender de que iba todo eso ¿quieres que te haga algo hoy en la cama Syaoran? Había dicho ella, pero ¿Por qué? Es decir ¿acaso creía que estaba siendo insatisfecho? Si era eso la chica estaba equivocada, muy equivocada ¿acaso no habían noches en las que no dormían por estar perdidos en la pasión? ¿Acaso aun no tenía una marca pequeña en su hombro de lo que ella provocaba? ¿Acaso ella quería experimentar algo más y la lágrima era por la timidez que decirlo lo provocaba? No entendía.

Ella lo miró, él la miró.

Un carro que pasó cerca alumbro a la pareja unos segundos y luego los volvió a dejar en una pequeña oscuridad, las lágrimas de ella brillaron por la luz ante Syaoran, él las apartó de inmediato.

Sakura se estremeció ¿Qué tanto estaba haciendo sufrir a Syaoran por no explicar su comportamiento? Sabía que mucho, pero… se sentía tan mal, le había dado muchas vueltas al asunto en los últimos días y Syaoran realmente hacía mucho por la casa, ella muy poco ¿ofrecer sexo había sido una opción precipitada? Ciertamente, pero su mente estaba nublada, ella seguía siendo la adolescente que dejó Tomoeda y… ahora tonta… ¿Qué pensaría él de ella en ese momento? Pero es que no había podido hacer nada más.

Es decir, quería darle una gran alegría a Syaoran, por lo que hacía y esa alegría trataría de dársela aunque fuera en la cama, si él quería algo, ella no se lo negaría, por todo lo bueno de él.

—¿Qué dices? —Preguntó Syaoran acercándola a su pecho y acariciándole su melena castaña —No te entiendo Sakura… de que va todo esto.

Si, ella sabía que lo estaba lastimando.

—Yo… quiero hacerte feliz…

—Ya lo haces…

—No lo hago.

—¿Qué te hace pensar eso? —Nada, era su respuesta, nada hacia pensar eso, sólo que esa era la única manera de agradecerle a él —vamos Sakura… no sé de que va todo esto, pero quiero una explicación… ahora mismo… me importa un comino la reservación en el restaurante… de aquí no me muevo sin que me hayas dicho qué demonios te ocurre

Ella levantó la vista y lo vio, se vio en los ojos de él y se odio por incomodarlo.

—Yo… no puedo decirlo.

—¿Cómo que no puedes? Sakura, somos esposos, lo que te pasa a ti me pasa a mi, lo que te preocupa yo lo puedo aliviar ¿acaso no hiciste tú eso con mi vida? —Syaoran le sonrío, Sakura se agachó de nuevo ante el brillo de sus ojos cafés —y… si es por algo… que hicimos mal en la cama… dilo… lo arreglaremos —ella negó ante ese disparate

¿Ellos dos problemas en la cama?

—Me siento inútil Syaoran… —lo dijo tan rápido que él creyó oír mal.

Aun él no entendía

—¿Inútil dices? ¿Por qué?

—¿Acaso no lo ves, Syaoran?

—No… no veo absolutamente nada y tu eres quien debe explicarlo… ¿Qué demonios está pasando? Hoy cumplimos un mes más y en vez de estar cenando en un restaurante, estamos hablando de un tema que ni siquiera sé que es con claridad aun, me has hablado de sexo, de inutilidad y en pocas palabras; de nada, y eso no me gusta —la tomó por los hombros y la alejó para poder verla a los ojos —Por favor… quiero saber que te pasa… aquí y ahora.

—Es eso… —dijo ella y al ver que él iba a decir algo continuó —tu lo gastas todo en nuestra relación Syaoran… esta noche es la cena… ayer fue la gasolina para el carro, mañana será cualquier cosa que me pidan en la universidad… y después ¿Qué será después?

La boca de Syaoran se secó en el acto y no supo que decir unos segundos, pero tenía que decir algo… algo bueno, algo que convenciera a Sakura que se equivocaba, pero nada se le ocurría, o sólo decirle que era la chiquilla más tonta del mundo y que se estaba preocupando por tonterías.

—¿Eso es lo que te preocupa? —Ella asintió —¿Y por eso estas dispuesta a ofrecerme, lo que según tú, será el mejor sexo de mi vida porque yo te diré lo que quiero y tú me lo darás? —Esta vez ella no dijo, ni hizo nada, solo sonrojarse hasta las orejas —bien… —Syaoran la abrazó —no seas tonta Sakura… ahora tu preocupación es la universidad y nada más… no te preocupes por el dinero, de eso me encargó yo.

—No

—¿Por qué?

—Te aburrirás de dármelo todo y además no me gusta.

—Sé que no te gusta Sakura, pero no tienes otra opción de aquí a que te gradúes y déjame decirte, amor mío, que eso será dentro de cinco años si no pierdes nada.

—No quiero Syaoran —sin duda él sabía lo testaruda que era ella —no me gusta esta situación, es incomoda para mi…

Ella lo vio alejarse y sentarse el capo del carro como había hecho en alguna ocasión cuando él tenía el BMW, ella lo siguió e hizo lo mismo.

Él pensaba

Un nuevo carro pasó y los iluminó de nuevo.

—Bien… no sé que hacer Sakura… la idea no le gustara a Touya en lo más mínimo si se entera —dijo Syaoran —supongo que no se enterara… y a mi tampoco me gusta… pero…

—¿Qué quieres decir?

—De pronto puedo conseguirte algún trabajo en la universidad… hablare con el rector, él nos ha visto y nos apoya, no es nada seguro, pero es algo —esta vez el brillo que vio Syaoran en los ojos de Sakura no se debió a ningún carro —pero quiero que me prometas… que si ese supuesto trabajo no resulta… no buscaras más, no quiero verte buscando en el periódico ni nada, una oportunidad nada más, solo una ¿aceptas?

—No

—Vaya… sin mi el rector no te ayudara mucho ¿aceptas? —la vio titubear —Vamos Sakura…

—No

—Solo lo diré una vez mas, aceptas o no hay ayuda…

—Esta bien… pero quiero hablar con él cuando tu lo hagas —él aceptó sabiendo que no iba a servir negarse —y… tampoco quiero… muchas cosas de regalos… poco de vez en cuando.

—Como digas.

Ambos asintieron y cuando ella se iba a bajar del carro él tiro de ella para besarla con pasión, ella no se resistió y se dejó llevar por él y por su boca, terminando sobre Syaoran y sobre el capo, seguro lo hundirían un poco, pero no importó, otro carro pasó solo que este se detuvo frente al de ellos y fue la voz de un oficial de transito lo que los obligó a separarse.

Sakura estaba roja ante la mirada del oficial que los veía reprobatoriamente.

—Vaya... recibimos llamadas de un posible carro varado y una discusión en la calle —dijo el oficial a su compañero que se bajaba hasta ahora de la patrulla —pero nos encontramos con otra cosa… creí que lo normal era hacerlo dentro del carro.

Sakura vio que Syaoran fruncía el ceño mientras ella se ponía roja como un tomate, pero si el oficial seguía con esos comentarios, ella y su esposo terminarían uno de sus meses como esposos en el calabozo de una celda.

—No… nosotros… cumplimos… otro mes de esposos hoy… íbamos a un restaurante —los oficiales rieron —tenemos reservaciones.

—Vamos ¿Qué excusa es esa? Tienes cara de menor de edad… no puedes decir que eres su esposa.

—Si lo es —la voz de Syaoran sonó gruesa y sin interés —mire la argolla… ahora si nos disculpan seguiremos con nuestro camino.

A ninguno de los dos oficiales les hizo gracia que él les diera la espalda, por eso en la media hora que siguió y aprovechando que tenían uniforme y agredir a alguno de los dos metería en problemas a Syaoran, el profesor tuvo que someterse desde preguntas de rutina, luego por una prueba de alcohol, caminar sobre una línea, y una requisa que llamarla exhaustiva se quedaba corto, ya que lo revisaron de principio a fin, a Sakura solo le pidieron los papeles para ver si era cierto que era mayor, eso por lo menos le sacó una sonrisa a Syaoran…

Al final eran las nueve y media y su cena romántica se había perdido ya que no llegarían temprano.

oOoOoOoOooO

—Creo que así esta mejor —dijo Sakura acostándose sobre Syaoran.

—Bien… después del discurso que tuvimos esta noche supongo que estas feliz —ella sonrío mientras le pasaba una porción de pizza —No, no más, si como otra rebanada creo que reventare —la vio a ella hacer un puchero y comenzar a comerse la pizza anteriormente ofrecida, era increíble que tuviera tan buen cuerpo ya que cuando decía comer, comía.

—Si, si estoy feliz… además creo estar en el lugar correcto.

Después de que los oficiales los dejaran ir, ya era muy tarde para llegar al restaurante, lo más posible era que su mesa fuera ocupada, por eso no fueron, dieron vueltas en el carro un rato buscando un sitio donde comer, al final, habían optado por pizza y películas en el sillón de su casa, habían cambiado el espagueti por la pizza y la champagne por coca-cola en lata.

Llegaron a la casa a las diez de la noche y se acostaron a ver las películas, tenían pronosticado ver por lo menos dos de las 5 que habían alquilado, para rematar con… bien, las palabras de Sakura dichas en el carro estaban en la cabeza de ambos, la chica aun se sonrojaba ante lo que le había dicho ¿acaso él querría algo?

Sakura levantó la vista y lo vio directo a la cara, él miraba la película… ¿perdidos en Tokio se llamaba? No se acordaba la chica, solo sabía que mostraban, lógicamente: Tokio, ahora ella tenía algo mejor que ver y ¿Por qué no? Que hacer, subió por el cuerpo de Syaoran, cuando él lo notó ella ya estaba besándole el cuello, lenta, pastosa, húmedamente.

—Sakura.

—Dime —comentó ella hundiendo más la cara en su cuello.

—¿No quieres ver la película? —La vio negar —entonces ¿quieres oír lo que quiero que me hagas? —en ese momento la chica se separó de su cuello y lo miró a la cara, así que si había algo que él quería, bien, sus deseos eran ordenes.

—Si Syaoran, si quiero —él sonrío, era tan sincera y estaba seguro que de pedirle cualquier estupidez ella lo haría, así era su esposa.

Syaoran la volteó y la hizo quedar debajo de él, ella ahogó un grito de sorpresa al igual que de excitación, las ultimas semanas quien estuviera arriba y abajo había sido un tema bastante gracioso, al parecer esa noche él iba a ganar y tomar las riendas.

—Yo quiero… que no hagas nada —Sakura no pudo protestar, Syaoran había ocupado su boca con la de él y sus manos comenzaban a subir la falda para tocar mejor.

—Eso… eso no se vale Syaoran —cuando Sakura quiso voltear a Syaoran ambos cayeron en el piso, Syaoran dio un grito de queja mientras Sakura reía sobre su esposo —te lo mereces… esta es mi noche y me toca complacer

Syaoran la volteo

—De eso nada —Sakura comenzó a tratar de moverlo de un lado a otro sin lograr voltearlo de una vez, era casi imposible, Syaoran era fuerte y ella no tanto, solo pataleaba de un lado a otro mientras él la debilitaba con besos por aquí y por allá, primero el cuello, luego las mejillas sonrojadas, para terminar en la boca.

—Syaoran, amor… —Sakura comenzó a bajar la mano por el pecho de él y en el trayecto y por la necesidad de sentirlo tiró con fuerza la camisa de Syaoran haciendo que varios botones salieran disparados en múltiples direcciones.

—Oye era una de mis camisas favoritas Sakura… —dijo él mientras comenzaba a trabajar también con los botones de la camisa de ella.

—Tienes dos opciones señor Li… que me dejes arriba y yo te la arregle o que aprendas a zurcir… —la mano de Sakura que había comenzado a bajar segundos atrás llegó a su destino haciendo que Syaoran ahogara un jadeo —mira como estas… —lo toco y Syaoran de nuevo jadeó —creo que si me dejas arriba puedo aliviarte.

Syaoran sonrió ante el atrevimiento de ella, pero él ya había contemplado algo que la pondría a ella también en evidencia, por eso comenzó a bajar el rostro por el cuello de Sakura y con sus manos quito el cierre delantero del sujetador de la chica dejando dos hermosos senos al descubierto y provocativos, la cara de Syaoran bajó y se posó sobre uno haciendo que Sakura apretara más la mano sobre su ingle.

—Yo… también —se separó un poco pero el aliento seguía torturando a la chica —puedo aliviarte… estamos igual… ríndete y… —bajó de nuevo y usó los dientes —déjame arriba

Y justo cuando Sakura se dio por pérdida oyó como Syaoran se quejaba de un grito, al principio se asustó, pero al mirar bien notó que Bocado le estaba mordiendo los pies a su amo, al parecer el juego al perro le pareció interesante, ya que no quería soltar a Syaoran.

—Vete, Bocado

El perro no entendió y para animar el juego comenzó a correr de un lado a otro, pasando de la sala a la cocina, volviendo a la sala, subiendo al segundo piso, trompicando con todo, bajando de nuevo, volviendo a la sala para terminar exhausto al lado de la pareja que aun estaban un poco enredados y bastante frustrados pues al perecer, Bocado quería atención.

Syaoran se separó de Sakura y el perro al advertir eso cambio del frío suelo de la sala a la calidez de las piernas de ella, haciendo que el profesor frunciera el seño, Sakura sonrió cuando Syaoran volvió a abrocharle el sujetador y sonrió más cuando vio lo emocionado que aun estaba él, aunque seria una mentirosa si decía que no quería tirársele encima en ese momento y saborearlo todo, pero es que Bocado era Bocado y para ellos dos era como un niño, y negarle una caricia a Bocado era como negársela al mismo Syaoran, por eso Sakura le guiñó el ojo a su esposo dándole una promesa que el perro se cansaría en poco tiempo.

El poco tiempo al final resultó ser mucho y cuando quisieron hacer algo estaban tan cansados que decidieron subir y acariciarse un rato antes de que ella se quedara dormida en los brazos de él que la contempló, ambos con una promesa:

Ver quien despertaba primero al otro con caricias.

Claro… si Bocado se quedaba en la sala o salía con la madre de sus cachorros.

UM… eso sin duda… podría llevar tiempo

¿Qué queda por decir? ¿Qué puede ser?...

—Syaoran deja de moverte… y abrázame que tengo frío…

¿Entonces que era lo que quedaba por decir…?

—Que dejes de moverte

¿Acaso Sakura no quería que se enteraran?

—Ya Syaoran Li… me abrazas o llamo a Bocado.

Bien lo que queda por decir… tendrán que averiguarlo por su cuenta… ella tiene frío y es muy, muy cálida para que Syaoran la dejara pasar.

—Sakura… te am…

—Abrázame…

—Solo te iba a decir que te amo pequeña friolenta.

Ella abrió los ojos

—Lo sé, siempre lo sé —y con un beso él se encargó de callar las protestas y de quitar el frio que ella tenía… además no quería que Bocado le quitara su puesto al lado de ella por segunda vez en la noche

NOTAS DE AUTOR:

Hola

Bueno sin duda ha pasado mucho tiempo ¿eh? Recuerdo si mal no estoy que dije que me demoraría un mes, se convirtió en más de 5, pero espero que con esto queden felices y puedan leer algo durante unos minutos, se trata con este capitulo extra cerrar la historia de ese par, lejos de todo lo que conocieron.

Quiero agradecerle a Mariana López (Ángel Zafiro) porque siempre ha estado ahí, ella resulta ser una gran musa y sin duda es una gran escritora, bien sin duda a esto no se le puede llamar epilogo, ya que un epilogo es algo de pocas hojas, esto es uno de mis tantos capítulos largos a los que espero se hayan acostumbrado a medida que publicaba.

La vida de Sakura y Syaoran en Suecia… espero que disfruten el vistazo que les di, siendo honestos tengo escrito el epilogo desde hace rato pero jejejeje se me pasaba publicar y así hasta que bueno paso mucho tiempo, otra cosa es que he estado lea y lea y lea así que también eso es culpable ¿escritura? Estoy flojo, ahorita no tengo ideas buenas (a diferencia de cierta escritora que mencione arriba) que si no publica rápido me le robare la de ella (es broma y lo sabes) y por esa falta de una buena idea no me siento bien, además quiero escribir algo cortico, como de dos a cinco capítulos, bueno ustedes entienden.

Espero de verdad que les haya gustado este capitulo y me dejen sus comentarios como siempre lo hicieron, al menos para darme ánimos jajajajaja

Cuídense y hasta luego