Teddy RemusTonks

Al darle la noticia a mi madre, me abrazó. No recuerdo un abrazo más amoroso que ése, de contención, de solidaridad, fuerte, muy fuerte. Supongo que tuve una regresión. Yo me calmé al escuchar su corazón, igualmente acelerado, en sincronía con el mío. Sentí, de pronto, que todo estaba bien.

Y así fue, a los pocos días Remus regresó, y en esa ocasión no discutimos más, hablamos nuestros temores, y coincidimos en el gran amor que nos teníamos y el cual había dado origen a esta nueva vida.

Así fueron pasando los días y las primeras semanas. Fueron días gozosísimos salpicados de dudas, de pequeños ataques de miedo a los cuales juntos fácilmente pudimos vencer.

El embarazó también me hizo más torpe, y las 24 horas del día me encontraba vigilada, ya que fácilmente con mi voluptuoso vientre tiraba todo tipo de cosas, y ni de diga de los tropiezos, pero es que realmente era difícil caminar sin verse los pies.

Mi consumo de azúcar alarmó a Remus, así que muchas veces sin que yo me diera cuenta escondía los dulces en lugares inalcanzables para mí, o que por lo menos él pensaba que así eran, ya que para mí no había imposibles y con algo de esfuerzo los conseguía. Al final y para evitar una caída por parte mía se rindió, y muchas veces terminaba recostado junto a mí degustando toda clase de chocolates a la vez que contaba dirigiéndose a mi vientre fantásticas historias, y nuestro hermoso hijo le respondía con pequeñas pataditas.

En momentos como esos lograba olvidar que estábamos en plena guerra, pero el efecto no duraba mucho puesto que día tras día amigos y compañeros morían en la lucha. Remus y yo nos preocupábamos mucho por los chicos, los cuales se mantenían incomunicados en su propia misión.

El momento más triste fue cuando papá tuvo que marcharse, intente tomar todo con calma pero mi interior hervía como nunca lo había hecho. Era totalmente horrible que Voldemort hubiera ordenado una caza sobre los mestizos. Papá beso mi vientre antes de irse, y prometió volver para conocer a su nieto

Desafortunadamente no fue así, y a las pocas semanas nos enteramos que él había sido capturado y asesinado por secuaces de Grayback, lloré como nunca, y Remus intentó ir en búsqueda del Lobo Alfa para darle muerte, pero yo no lo permití. Era suficiente una pérdida en la familia, y si él a mi lado me perdería tanto como en esos momentos mi madre lo estaba.

Remus y yo habíamos decidido no saber cuál sería el sexo del bebé, preferimos que todo fuera una sorpresa. Así que esa mañana de finales de abril, cuando desperté con fuertes contracciones la emoción fue completamente infinita.

Mi madre fue la que contuvo todo el control en todo momento, porque Remus parecía un chiquillo nervioso y con una gran sonrisa esperando conocer a su hijo, y la espera realmente fue poca porque en unas horas pudimos escuchar su primer llanto.

¡Es un lindo niño! – Gritó Remus emocionado.

¡Es precioso Dora!- Le siguió mi madre.

Realmente era hermoso, totalmente igual a su padre, los mismos ojos color miel, su cabello café.

- Ted Remus Lupin, es tu nombre, amor mío. – Fueron las primeras palabras que le dije al sostenerlo en mis brazos.

A pesar de tanta felicidad el miedo seguía ahí, aún era muy pronto para saber cuál de los dos genes había ganado. Pero tratábamos de no pensar en eso, y cuando menos no lo esperábamos la respuesta salió a la luz.

- ¡Remus trae la cámara. Quiero una foto con él para que todos vean que es igualito a ti!

Mamá le quitó la cámara de las manos y le pidió que se acercara a mí para tomar nuestra primera foto familiar. Todo estaba perfecto, hasta que el flash impactó directo a los ojos de Teddy y empezó a llorar.

Intenté consolarlo, pero al momento yo también estallé en lágrimas y no por no poder controlarlo, sino porque su cabello hasta hace unos instantes café ahora era azul celeste.

Remus lo beso por todo su rostro, al darse cuenta, y después me besó a mí con toda la pasión del mundo.

¡Dora, es un metamorfomago! Gritó él dejando con esas palabras en el pasado todos los miedos.

Lo sé amor. Lo sé. – Afirme con toda la felicidad del mundo.

Los tres nos unimos en un gran abrazo, y no paramos de sonreír. Esa misma noche Remus y yo decidimos que Harry sería el padrino, pues él había sido el responsable del cambio de actitud en Remus, además de que para los dos era un ser muy querido.

A partir de ese día nuestra vida se llenó de momentos maravillosos, y los cuales mi madre se ha encargado de capturarlos en un sin fin de fotografías las cuales Remus no se cansa de mostrar a todos nuestros conocidos.

Su primer baño. Vestirlo y controlar los ataques de hipo que le dan provocando unos constantes cambios en su físico... Las primeras visitas al medimago, el excesivo celo de Remus para que no le de ni el aire de una cobija.

Definitivamente nuestra vida ha cambiado, pero para bien. El amor entre los dos ha crecido y se ha hecho extenso a nuestro hermoso hijo.

Gracias a Teddy hemos "nacido" de nuevo. Teddy nos regaló otro par de ojos para ver el mundo. Nos dio una mayor capacidad de amar y de hacerlo sin condiciones. Aunque aún es muy pequeño nos ha demostrado que a pesar de ser un metamorfamago como yo , su personalidad es muy parecida a la de Remus, pues es muy inteligente , dulce, y paciente. A ambos nos maravilla, poder ver reflejado en nuestro pequeño hijo lo mejor de los dos, y no nos cabe duda alguna de que será un gran mago, pero sobretodo una gran persona.

La guerra aún no termina pero estoy optimista y esperanzada con el futuro porque estoy trabajando en ello. Me queda claro que tengo que contribuir a cambiar esta sociedad para que nos acepte a todos como quiera que seamos. No lo hago sólo por Remus o Teddy, sino por mí, como convicción de que todos somos parte de este mundo y tenemos derecho a habitarlo y gozarlo por igual. Y luchar por esas oportunidades.

Mi pequeño Teddy, pase lo que pase quiero que sepas que eres y siempre serás lo más importante para tu padre y para mí, jamás estaremos separados pues invariablemente encontraremos la forma de estar a tu lado.


Wow, me alegra mucho poder llegar al final de esta historia, que tanto me costó escribir, pero que al final me ha dejado un gran sabor de boca. Creo que no es necesario decirles que la familia Lupin Tonks ocupa un lugar preferente en mi corazón, y una vez que he contado todo aquello que JKR nos negó, me siento liberada.

Mil gracias por su paciencia y por sus valiosos comentarios, que fueron mi energía para continuar. Los quiero y espero volverlos a leer pronto.

BeSoS.