CINCO

Las cosas no están bien. Al principio, cuando Evans y James aún no estaban juntos, pero de todas formas James moría por una cita con ella, las cosas estaban relativamente aceptables. Luego, cuando James y Evans estaban juntos, las cosas estaban mal, es verdad, pero al menos James era feliz. Ahora todo está pésimo porque él está triste. Triste en realidad es poco decir. James está devastado. Antes, cuando Black me insistía con "solucionar lo de la carta" James era un tanto gruñón. Ahora ni siquiera eso. Simplemente pasa de la vida como si nada tuviera la suficiente fuerza como para hacerlo feliz nuevamente.

En la tarde escucho como Mc Gonagall lo felicita.

-¡Esto no tiene precedentes en la historia! Desde que usted es el capitán, nuestro equipo aventaja a Slytherin en más de 100 puntos. Lo hemos repetido tres años y este último superamos los cien puntos. No sé qué decirle, señor Potter, además de que estoy muy agradecida por su desempeño con el equipo.

-Genial.

Mc Gonagall da tregua a su verborrea y lo mira con una ceja alzada, aunque esta vez no sea en tono de censura.

-¿Genial? Es más que genial. Es decir, nos falta sólo un partido, pero es evidente que obtendremos la copa. Supongo que desde hace tiempo no estaba tan seguro de la victoria.

-¿De qué victoria me habla? – James está tan animado que hasta esa pregunta no ha sonado en tono interrogativo. Es como si murmurara mientras intenta no mover los labios. Mc Gonagall adivina que es una pregunta retórica.

-Estoy hablando de Quidditch – contesta sin embargo - ¿Está bien, señor Potter?

-De maravillas – eso ha sonado en tono de "tengo resaca, no me moleste"

James, prestándole cero atención al quidditch (y no exagero) es como pedirle a Slughorn que no le mire el culo a una jovencita, cuando ésta se agacha a recoger algo; una cosa sumamente extraña. Y las cosas extrañas no se ven bien en James.

-¿Sigues sin ir a clases? – me pregunta Rose, llegando a la habitación con las manos ocupadas de tanto cargar pergaminos y biblias empastadas.

-No tengo corazón para ver a James.

-No tienes clases con James – me responde ella con cara de querer decir algo mala leche por mi falta de compromiso estudiantil – Y hasta hace poco pensaba que no tenías corazón.

Yo, que estoy acostada en la cama con las cortinas abiertas, tomo las mantas y me tapo la cabeza.

-¿Cómo no voy a tener corazón, Rose, cuando siento que el pobre de James me lo ha roto en mil pedacitos? – Por supuesto algo como eso no puedo decirlo a cara descubierta.

-Si ha sido tan malo contigo ¿por qué le dices el "pobre" James? – siento el peso de Rose que me carga desde los pies de la cama.

-¿No lo has visto? Tiene un aspecto peor que el de Snape ante la perspectiva de un baño.

Rose me saca las mantas de un tirón.

-Te prometo que no te entiendo. James dijo cosas muy feas de ti y aún así lo quieres.

-Rose te voy a decir algo y puede que no me creas, pero James no está enamorado de mí – ok, es algo bastante creíble – James está enamorado de Evans – eso sí es fácil de creer – Y como yo entiendo qué es todo esto de estar enamorada, puedo dar fe de que uno hace y comete estupideces por conseguir a la persona que quiere. Creo que quizás James no piensa lo que dijo si no que simplemente lo dijo como un recurso desesperado para que Evans lo perdonara.

Rose abre los ojos (mucho)

-Has madurado demasiado en el tiempo que has estado en esta cama – ya lo creo que en una cama siempre se madura… en un buen aspecto, claro – Pero creo que ya es tiempo de que salgas y enfrentes a James de una vez. No has hablado con él en toda una semana.

-No quiero salir – vuelvo a esconderme bajo las mantas.

-¿Por qué?

-¿Acaso es una broma? – me destapo – Todo el mundo me odia. James y Evans eran como la pareja de ensueño que le faltaba al culebrón de Hogwarts, y vengo yo para arruinarles el espectáculo y convertirme en la rompe hogares. Soy la perra número uno después de que Bellatrix Black se metiera con los dos hermanos Lestrange en una misma noche.

-Eso no es verdad – se escandaliza Rose. La pobre todavía no se convence de que una parienta de Black pueda ser así – Eso pasó antes de que nosotras llegáramos a Hogwarts y ya sabes que aquí todo se magnifica.

-Eso no es bueno. Quiere decir que si la historia de "dos hermanos en una" fue magnificada… ¡quizás qué se está hablando ahora sobre mí!

-Chloe, no quiero alarmarte – dice Rose en tono apaciguador – pero lo último que escuché fue que le escribiste una carta de amenaza a Lily para que dejara a James y que le diste de beber a él un filtro de amor, pero que a pesar de eso, gracias al amor tan puro que siente hacia Lily, logró zafarse del filtro y mandarte a la mierda. Addams apostó cinco galleons a que no te quedabas tranquila hasta matar a Lily y dicen que aseguró su habitación con polvo picante de duende.

-¡Pues a Addams le hace falta que Pettigrew se la pague! – aunque la historia de la carta ya se ha filtrado. No es tan así, pero créanme, es uno de los chismes más acertados ¿por qué no se me habrá ocurrido lo del filtro? No sé cómo me he puesto de pie – Rose no sé qué hacer – comienzo a pasearme por la habitación – Los chismes ni siquiera me importan, pero no sé qué hacer con James. No me dirige la mirada y dudo mucho de que quiera habar conmigo. Durante la cena pasada, traté de hacer contacto visual con él y en ningún momento me miró…

-Oh, por eso derramaste todo el puré en tu túnica.

-No sé qué es exactamente, pero tengo una sensación de malestar y como un peso desagradable entre la garganta y los pulmones. Y no se pasa con nada. Sé que James no me perdonará.

-¿Perdonar?.¿Ya se enteró de todo?

-Es amigo de Pettigrew, el chismoso número uno ¡por supuesto que terminó enterándose! Le contó todo lo de la carta. En cierto sentido encontré un detalle muy noble el que Evans no se lo haya contado… no lo hubiese esperado de ella.

-Al final te convenciste de que Lily es la mejor persona – a veces Rose es una mamona por valorar tanto a gente odiosa como Evans – Date cuenta de que a pesar de todo lo que le hiciste y ser la causante de la ruptura con su novio, además de haberte metido con él; ella tuvo la consideración para no dejarte mal frente a James – aunque me dejó mal frente a todos los demás.

-Supongo que tienes razón. Pero ella no tiene que ver en esto. Creo que es James el que me causa ese peso en la garganta.

Rose me mira como si yo nunca comprendiera nada.

-Eso es culpa, tonta. Este último tiempo has hecho las estupideces más grandes. Conseguiste que una de las pocas parejas que se quieren de verdad, se separara. Estuviste a punto de separar también a los merodeadores. Creo que es bastante para atormentar tu conciencia sin escrúpulos.

-¡Tienes razón! No tengo escrúpulos.

-Pero eso que sientes es un buen signo. Debes arreglarlo.

-No puedo arreglarlo. Ni siquiera Black sabe cómo arreglarlo.

-Yo sé que tú sabes como arreglarlo. Después de todo, tú lo comenzaste.

-Quizás sé cómo hacerlo, pero el resultado no me gustará.

Rose se encoge de hombros y me sonríe. Es una de las pocas personas que lo hace con sinceridad luego del incidente con James.

-No todo nos puede gustar siempre. Pero al menos la sensación de culpa se irá. Además, se lo debes a James y Lily. Ahora anda a solucionar el problema porque tengo tareas que hacer y las haré más rápidamente si es que tú no me estás hablando todo el rato.

Termino dejando la habitación. Y no sé qué es lo que tengo que hacer. Aunque lo sospecho… mejor hablo con James primero. Y como si fuese citado con el puro poder de la mente, veo cómo James entra a la sala común a través del retrato. Viene de un entrenamiento porque tiene las zapatillas cubiertas de barro. Me mira por primera vez desde una semana, pero no tiene intenciones de saludarme y sigue su camino. Lo detengo con una mano.

-Tenemos que hablar – creo que es la primera vez que digo eso y no es para terminar con un chico. Si no todo lo contrario.

-No tengo nada que hablar – ni siquiera lo dice en tono enojado. Lo dice simplemente como si no tuviera nada que hablar.

-Pero yo sí. Por favor siéntate. Sólo será un momento.

James obedece sin ganas y se mira las manos.

-Supongo que ya te enteraste de…

-Sí, lo sé todo.

-Lo siento mucho James. De verdad de verdad que no quería que las cosas terminaran así. Sé que he sido tonta e irresponsable, inmadura, egoísta y hasta una perra. Pero tienes que perdonarme. Por favor, tienes que perdonarme. Si quieres hago lo que quieras. Me tiro al lago o beso a Snape. Hasta me puedo inscribir en las clases extracurriculares de Herbología o de historia de la magia. Lo que quieras. Sólo necesito que sepas que lo siento mucho y si pudiera hacer cualquier cosa para retroceder el tiempo, volvería el tiempo atrás para no haber hecho lo que hice. Pero lamentablemente soy tan mala estudiante que nunca me darán uno de esos giratiempos. Sin contar con que usarlos para ese tipo de motivos es ilegal.

James me mira sin demostrar emoción alguna.

-¿Sabes Chloe? – hace una pausa – Jamás me esperé algo así de ti. Pensé que nos parecíamos mucho, pero cada vez que lo pienso e intento ponerme en tu lugar, llego a la conclusión de que nunca podría hacer algo como lo que tú hiciste.

-Te equivocas. Si estuvieras en mi lugar y Evans hubiese sido la que andaba con otro chico, estoy segura de que habrías intentado separarlos.

-¡Pero no con algo tan cruel como lo que hiciste tú! Por la mierda, que no te das cuenta de que metiste la pata hasta el fondo. No hay vuelta atrás con Lily. Me ayudaste a cagarla para siempre.

-Lo siento James. Creo que si Evans hubiese salido con otro chico no hubieses tenido que hacer algo tan cruel para separarlos porque el amor entre ella y un chico hipotético nunca sería tan fuerte como el amor entre ella y tú.

-¿De qué hablas? Lily me odia.

-Sólo porque está enamorada de ti, y tú la hiciste sentir mal.

-Oh, muchas gracias. Eso también es parte tuya.

-Lo sé ¡Ya dije que lo sentía!.¿Qué más quieres que haga?

-No lo sé. De ahora en adelante no me interesa lo que hagas o dejes de hacer.

-James necesito que me perdones.

-¿Porque te sientes mal?. Pensé que era eso lo que querías lograr – yo niego con la cabeza – Lo siento, Smith, pero al menos en el mundo de los hombres no nos bastan las palabras. Para que un hombre te perdone tienes que demostrar que lo sientes con actitudes. Todo lo que has dicho no me sirve para nada – se levanta y en realidad no sé que hacer para que se quede. Es mejor que se vaya. Black lo está esperando en las escaleras y lo acompaña hacia las habitaciones de los chicos

Por el contrario, Lupin que había venido con Black, se acerca a mí y se sienta al lado.

-Quiero que tengas claro que la culpa no es sólo tuya. Puede que James nos haya perdonado y que la gente no nos apunte con el dedo por los pasillos, pero todos juntos la hemos cagado. Me siento mal por lo que le hicimos a Lily y a James.

-Pero ahora Lily está libre ¿no es eso lo que querías?

-No. Lily nunca me ha querido como algo más que a un amigo. James es del que está enamorado, y el haberlos separado sólo los hace sufrir. Prefiero la compañía de ambos cuando están bien.

-Supongo que yo también. James ahora me odia y me porté muy mal con alguien que no se lo merecía.

-Sólo quiero que sepas que nosotros también nos sentimos mal. Creo que la culpa todavía nos pesa a los tres y estamos claros en que tú no eres la mayor responsable. Después de todo accedimos a contarte nuestro secreto, sólo para que lo usaras como un recurso para separar a Lily y a James.

Aunque Lupin no sea santo de mi devoción, a veces tengo que reconocer que es el más amable de los merodeadores. No sé por qué lo que ha dicho me ha hecho sentir mejor. Esto de compartir la culpa. Le sonrío.

-¿Crees que si Evans y James volvieran a estar juntos, serían tan odiosos como en un principio?

-No lo sé. Ojalá lleguemos a comprobarlo.

Me levanto con determinación.

-No te preocupes, Lupin. Tu secreto me lo llevo a la tumba. No tengo intenciones de enemistarme con alguien más en mi vida. Con esto es suficiente.

Sé donde tengo que ir. Subo las escaleras y voy hacia la habitación frente a la nuestra. Addams abre la puerta justo antes de que yo llegue a tocarla.

-¡Es ella, Lily! Te dije que debíamos poner más seguridad. Vendrá a matarte o algo.

-Karen no seas ridícula – dice Evans asomándose a la puerta.

-¡Sal de aquí, engendro demoníaco! - me dice Addams mientras intenta bloquearme la puerta - ¿Crees que no sé lo que intentas hacer? Vienes a vengarte de Lily por haber declarado en público de que eres una zorra. Ja, como si no nos hubiésemos dado cuenta antes. Ahora ándate antes de que avise a Mc Gonagall.

-Quiero hablar con Evans.

-¡Tendrás que pasar por sobre mi cadáver! – Addams es alguien realmente ridícula. Creo que ya les había dicho que tiene debilidad por Pettigrew. Supongo que ese es bastante ejemplo.

-Karen por favor. Déjala pasar.

-¡Pero Lily…!

-Será sólo un momento – dice Evans – Mientras tanto podrías ir a dejar estas cartas a la lechucería.

-¡Pero Lily…!

-O si quieres, podrías ir a conseguir polvo picante de duendes. Si algo nos aleja a las zorras, es el polvo de duende en los dinteles de las puertas. Seguro que si lo pones allí no podré venir a matar a Evans – le digo con falsa convicción. Por supuesto que la muy idiota se lo cree y baja corriendo para adquirir el polvo en el baño de contrabando del quinto piso. Entro a la habitación y Evans cierra la puerta.

-Tú dirás lo que necesitas, Chloe – ya está de nuevo con el famoso "Chloe" Creo que hasta preferiría que me llamara perra ¿ por qué está siendo tan amable?

-La verdad, Evans, es que había venido hasta aquí con la intención de pedirte perdón por todo el daño que te causé. Supongo que escribir esa carta e intentar por medio de todos los métodos sucios que te separaras de James, es un daño.

Evans asiente.

-Pero al entrar en tu habitación me doy cuenta de que tu perdón no me interesa – Evans me mira con mala cara – No te lo tomes a mal. Creo que has demostrado ser una persona genial todo este tiempo. Es decir, el no haberle dicho a James que fui yo la que escribí esa carta, después de verme encima de él, es… algo muy noble. Escucha esto no lo quería decir, pero en cierto sentido te admiro. En todo caso no es tu perdón lo que quiero conseguir. A pesar de lo mala que fui contigo, que no te lo merecías para nada, creo que no necesito tu perdón. Entre todas las personas involucradas parecer ser la menos molesta conmigo.

-Es verdad, no estoy enojada contigo. Eres sólo una chica un poco inmadura que se encaprichó con James. Es él el que tiene la culpa de todo esto.

-No vengo a tirarme al piso para pedir que me perdones, porque no merezco ser perdonada y si quieres que te sea sincera, soy demasiado egoísta como para que eso me interese. Pero creo que… estoy enamorada.

-¿Estás enamorada?

-No estoy segura, sólo lo creo. James me importa mucho y lo he visto muy mal estos últimos días. Es casi irreconocible.

-No te preocupes por James. Se le terminará pasando. Tiene el ego demasiado arriba y ahora lo tiene un poco desinflado. Pero las personas tan engreídas como él, no aman a otros más que a ellos mismos. Más temprano que tarde volverá a correr detrás de otras faldas y todo esto no será más que un mal recuerdo.

-Quisiera creerlo. Así me aseguraría que esas próximas faldas fueran las mías. Pero sé que eso no sucederá. Créeme, he estado intentando que James te saque de su sistema desde hace tres años. Lo he hecho todo. Realmente no te imaginas todas las cosas que he hecho. Y nada. James no se olvidará fácilmente de ti. Está enamorado.

-Puede ser. Pero ya no me interesa. James se ha conducido muy mal. Sé que tuviste mucho que ver y lo he meditado. En realidad, a pesar de todas las cosas que hiciste, James debió haber actuado de otra forma. Tú eres menor, es comprensible que te portaras como una niña.

-Evans, sólo tengo un año de diferencia con James. Creo que él tiene razón cuando dice que tú esperas demasiado de su actitud. En todo caso, estoy segura de que él está dispuesto a cambiar ¿qué digo? Haría cualquier cosa por ti. Sólo tienes que darle una oportunidad.

-Ya le di una oportunidad. La primera cita que tuve con él fue su oportunidad, yo siempre supe que James era un presumido y al final de la relación lo demostró. No puede confiar en nadie más que en él.

-¿Y cómo fue darle esa oportunidad?

-Creo que… la verdad es que fue bueno. James se comportó muy bien en esa cita y en todas las que la siguieron. Pero eso no compensa todo lo demás.

-Yo creo que si le dieras una segunda oportunidad podrías comprobar que lo que sigue también puede ser bueno. Incluso mejor.

-¿Quieres que le dé una segunda oportunidad?.¿No que estabas enamorada de él?

-Quiero que los dos estén felices. James porque lo quiero mucho y tú porque eres realmente una buena persona. Odio admitirlo, pero ustedes son la pareja ideal. Lo que sucedió no fue tan grave, Evans. Estoy segura de que puedes perdonarlo. Tú mereces una oportunidad para conocerlo mejor. Sabes que es una buena persona.

-No sé.

-Al menos dí que lo pensarás. Además no has tenido la oportunidad de portarte mal con él.

-¿Qué quieres decir?

-Oh, vamos. Me refiero a "no sería buen ejemplo que nos besáramos en público, James" Te faltó tiempo para soltarte las trenzas, Evans. No has conocido el mejor lado de James.

Evans se sonroja.

-Yo no era así.

-Claro que eras así ¿Por qué crees que los merodeadores accedieron a ayudarme? Traías a James de cabeza. Lo tenías tan reprimido que se estaba convirtiendo en un ejemplo de moralidad barata.

-¿En serio? – Evans no parece complacida – Yo no soy así.

-Pues demuéstralo, Evans. Todavía tienes a James a merced tuya. Y tienes toda la vida para disfrutar una relación con él. Una relación con R mayúscula. No lo que tenían hasta entonces. Anda a buscarlo y deja de ser tan santurrona.

Evans me mira con el ceño fruncido.

-¿Santurrona?.¿Yo?

-Más que una solterona.

Ahora es Evans la que se levanta con decisión. Baja las escaleras a toda velocidad y por supuesto la sigo. Va en dirección hacia la habitación de los merodeadores. Abre la puerta de un manotón. Black apenas tiene tiempo de taparse sus partes con una toalla.

-Cubran lo que no quieren que sea visto – advierte Evans, aunque ya es un poco tarde.

-¡Oye Evans, estoy en mi habitación y tengo derecho a exhibirme si se me antoja! – reclama Black.

-No tienes nada que exhibir, Black, los rumores corren muy rápido por este colegio y ya te has tirado a la mitad de sus alumnas. No esperarías que alguien no se tomara la molesta de medirlo - ¡Por Merlín! Es la primera vez en mi vida que veo a Black sonrojarse – Ahora los quiero a todos fuera. Excepto tú, Potter.

Black se viste con un hechizo y sale de la habitación sin chistar, seguido de Lupin que me guiña un ojo y de Pettigrew que ante una fierecilla como Evans, teme por su vida.

-Tú también afuera, Chloe – me dice Evans esperando que obedezca en el acto. Y supongo que tiene razón. No tengo derecho a inmiscuirme en esto. Salgo con la sensación de que me he perdido una parte importante de la historia. Porque obviamente olvido que estoy con los merodeadores. Y que si yo soy una copuchenta, pues ellos son el doble. Sin contar con que además tienen una táctica para enterarse de todo lo que pasa en su habitación. Pettigrew me señala un agujero que hay junto a la puerta y todos nos colocamos unos "audífonos chismosos" el último invento de Zonko.

Pero a que no se imaginan lo que sucedió. Lo que se escuchan no son exactamente palabras, NO. Suena más a cuando se te cayó el jugo en la mesa, e intentas sorberlo sin una bombilla: asqueroso. Y es que Evans y James se están dando… duro. ¿Qué rayos está pasando?.¿Es que este es el Apocalipsis? .¿Es que Evans piensa que si no tiene bebés ahora no los tendrá jamás?.¿POR QUÉ ESTÁ HACIENDO ESO? No se suponía de que odiaba a James…

-¿Por qué estás haciendo esto? – Merlín, James tiene cabeza cuando hace cosas locas con Evans. Tanto así que logró separarse de ella. Tarjen cabeza y pongan cerebro, no vaya a ser que se malinterprete.

-Porque te perdono, James. Simplemente por eso – dice Evans mirándolo con una sonrisa (el agujero deja ver hasta esos detalles) – Comprendí que en realidad has hecho mucho para ganarte mi cariño y que yo nunca había tenido la oportunidad de demostrarte que también te quiero. Este es el momento. Me dijiste que era una traidora y que prefería ventilar tus secretos, aunque no haya sido verdad. Pero como te quiero, te perdono y espero que no se vuelva a repetir. Si estás conmigo, estás dentro de mi mismo bando. No voy a traicionarte por muy en desacuerdo que esté contigo; y en todo caso pienso que lo que hiciste por Remus, fue lo más noble que pudiste hacer. Te quiero James – Parece que a Evans le ha cansado hablar y prefiere utilizar su lengua para otra cosa.

James vuelve a usar el cerebro y se separa de ella. Quizás quiera decirle que ahora no quiere su perdón y prefiere tener una aventura conmigo. O quizás sólo se le haya acabado la respiración.

-¿Qué te hizo cambiar así de opinión?

Black murmura a mi lado.

-Jimmy no sabe cerrar la boca. Si una chica se te lanza sin que tengas que esforzarte… por Merlín ¡ocupa la cabeza, Potter! – si me preguntan creo que Black sí se refiere a la cabeza y no al cerebro.

-¿Realmente importa? – pregunta Evans coquetamente. Escucho a los merodeadores murmurar un ¡NO!

-Bueno, siento curiosidad ¿fueron mis amigos?

-¿Por qué nos mete a nosotros? – murmura Black – Yo no los meto a ustedes en mi cama – discriminen por su cuenta ¿Acaso alguno de los merodeadores ha tenido el deseo de meter a Black en su cama?

-No, no fueron tus amigos – dice Evans

-Ajá. Fue Mc Gonagall. Creo que está preocupada por mi estado de ánimo y que eso pueda afectar mi desempeño en quidditch – mi encantador James ha hablado.

Lupin y Black se golpean las caras con las palmas abiertas.

-Yo no los meto a ustedes NI a Mc Gonagall en mi cama – dice Lupin.

Black lo mira con curiosidad.

-¿Has metido a alguien en tu cama?

Lupin se sonroja inevitablemente y me mira cohibido.

-Técnicamente no fue en una cama, pero…

-¡Deja de meter a Mc Gonagall en nuestra relación! Finalmente terminaré culpándola de todos mis males – se queja Evans.

-Está bien, lo siento. Si no me quieres decir… - James toma a Evans de la cintura y en opinión de Black ahora sí que debe estar usando la cabeza. Besos y besuqueos y en realidad ya no me interesa ver esto. A los chicos parece gustarle. Peter murmura algo como pornografía gratis, aunque evidentemente lo que yo hacía con James podría haberse catalogado como más pornográfico que esto. En verdad sólo se dan besos dulces de gente empalagosa, enamorada y aburrida. Yo me voy ¡Pero momento, Evans se separa!

-Agradéceselo a Chloe – dice antes de volver a besarlo. Luego se separa – pero agradéceselo de una manera legal y distante. Porque si me llegas a poner los cuernos, Potter… - Es ahora James el que la hace callar con un beso.

Está bien, supongo que este es el fin. Hoy he hecho el bien, y más le vale a Rose y a su estupidez del karma que esto se me devuelva porque no veo que nada bueno me llegue a pasar después de entregar a James en bandeja de plata para Evans. Perdí irremediablemente al amor de mi vida.

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Creo que el asunto del karma tarda demasiado. No tengo toda la vida para que a ese caprichoso señor se le ocurra mandarme una compensación por haber perdido a James. He pensado en eso de lo que siempre habla el profesor de estudios muggles. Un asunto muy curioso llamado clonación. Si pudiese clonar a James, no me importaría que el original anduviera con Lily. Sí, ahora es Lily ¿ya? Que a nadie se le ocurra burlarse. Ya que James anda tan ocupado con sus entrenamientos o con su new girlfriend, me he tenido que dedicar a mis estudios porque Mc Gonagall me sermoneó por tenerlos tan botados. Resultado, me he tenido que buscar a alguien que me ayude con ellos porque los profesores no me bastan. Seguí el consejo de Rose y me he incluido en el looser grupo de estudio donde Evans es la jefa, y bueno hablando con ella me he dado cuenta de que es bastante agradable y a la gente agradable no la puedes tratar de Evans, y mejor dejémoslo en Lily que es un nombre bastante cursi, pero a ella le queda bien.(como todo)

Tomo mi libro sobre pociones. Tengo que memorizarme una estúpida poción sobre fertilidad en perros. Es estúpido ¿para qué querría que mi perro fuera fértil? Todo esto pasa por esa reforma de los viejos hippies del ministerio a cargo de la educación. Si mi perro no puede tener cachorros, pues me consigo otro y listo. Se estudian posibles efectos en seres humanos y al parecer por eso es tan importante estudiar sus componentes. Soberana estupidez.

-¿Qué lees? – me pregunta James…¡Es James! Me vuelve a dirigir la palabra.

-Bue...la...yo... – no logro decir nada.

James revisa la portada de mi libro.

-Pociones – dictamina como si hablara del cáncer – Al menos Slug es lo suficientemente idiota como para no darse cuenta de que copias.

-¿Copiar?

-Claro, es lo más fácil del mundo. Yo lo hago siempre que tengo que memorizar algo estúpido que no usaré nunca más. Memorizar recetas de pociones es una soberana estupidez – hey, piensa igual que yo ¿no seremos almas gemelas? – En un momento de urgencia, siempre puedes conjurar un libro de pociones ¿Para qué aprenderlo de memoria?

-Supongo que tienes razón.

-Bueno, ya que tienes la tarde libre porque decidiste que copiarás en vez de estudiar… ¿te gustaría ir conmigo a lanzarle bolas de pintura a algún slytherin incauto?

¡Por supuesto! Me pongo de pie y veo que Evans se acerca a nosotros. Digamos que tengo con ella una especie de pacto. Me alejo de su novio y ella me ayuda a pasar de curso. Me tiene la suficiente confianza y en realidad no quiero tener al colegio el doble de enojado de lo que ya está. Les digo que ahora que James se me ha acercado, todas las chicas de séptimo, y muchas de quinto me han querido asesinar con una sola mirada. Si quieren mi opinión, yo creo que están enamoradas de Lily, si no, no me explico.

Por suerte, antes de tener que darle a James una excusa convincente, llega Lily a nuestra altura y abraza a mi, es decir, su novio. Sí, está marcando territorio, lo tengo claro, quizás todavía siga siendo Evans la perra, porque me hace notar que lo que tiene entre sus brazos ya no es mío. Pero tengo que pasar de curso y por sobre todo tengo que olvidar a James. Ya no hay más remedio.

-¿Vamos a dar un paseo, James? – pregunta Evans.

-Está bien – asume el sometido de James – Adelántate un poco.

Lily, hum, Evans se va dirigiéndome una sonrisa. No sé si es por lo mala leche que hizo o qué, pero no me interesa. James me dedica una sonrisa también, no es una made in Jamie, esas de medio lado que intentó copiarle a Black pero aún así le salen mucho más encantadoras. Es como esas sonrisas de camaradería que se dirige con sus amigos.

-Gracias – me suelta antes de que logre entender bien a lo que se refiere – De todas formas me caes bien.

Se va y yo me quedo pensando. El "gracias" va por lo que Evans le contó, de que yo fui responsable de su reconciliación. Pero apuesto a que como me saco un cero en este examen de pociones, James ha querido decir "De todas formas me caes MEJOR… que ella" porque entonces no tendría sentido el gesto que me hace hacia Evans, o el hecho de que diga "de todas formas" Pero como Rose siempre dice, uno tiene amigos para "caerse bien" y novios para "amarlos". James no me ama, es verdad, pero al menos le gano a Evans en un terreno que es el de la amistad. Ahora, ¿De qué rayos me sirve un amigo hombre? Para nada… supongo que es la intención de hacerme sentir bien de James lo que cuenta.

-¿Todavía lees sobre escobas? – me pregunta Black sentándose a mi lado y revisando mi portada - ¡Pociones!.¿Lees sobre pociones? Creo que tienes que ordenar tus prioridades, simplemente NO PUEDES LEER SOBRE POCIONES.

-Está bien, Black, no te emociones. Sólo intento estudiar para mi examen de mañana.

-¿Estudiando a última hora? – me pregunta poniendo esa cara como si te invitara a hacer algo malo. O como si pensara que hacer cosas malas es lo único factible de hacer.

-Ah, qué rayos. Si igual sé que no podré estudiar – digo dejando el libro a un lado.

-Creo que tienes un problema de actitud y por eso no puedes estudiar – me dice como si diera una cátedra. Qué chiste, eso de Black y la cátedra.

-Black, jamás te he visto con un libro en la mano, que no sea porno claro.

-¡No tengo ningún libro porno!.¿Existen los libros porno? Yo sólo tengo revistas. Y claro que leo. No estudio mucho, pero mi actitud de "soy increíblemente inteligente" me basta para sacar buenas notas.

-Puede que tenga un problema de actitud – digo mientras observo a James y Evans reírse y darse besos en la entrada de la sala común. Black capta hacia dónde va mi mirada.

-¿Sigues encaprichada con Prongs?

Lo miro incrédula.

-Parece que ti jamás te ha gustado alguien de verdad. No se pasa así nada más… supongo que me tomará un tiempo.

-Tienes razón. Nunca me he enamorado. Pero sí que me han gustado chicas. Me gustas tú.

Yiaaa. ¿Black es de fiarse?.¿Por qué los hombres sueltan las cosas así, sin más? Definitivamente no tienen tacto.

-No te creo. El que quieras tener a otra de sexto en tu colección no significa que lo consigas.

-¡Vamos!.¿Por qué todos creen que eso es lo único que me interesa?

¿Te lo hago corto?

-Porque eres hombre, tienes dieciocho y eres Sirius Black.

-Esos no son buenos motivos – tiene razón, son los mejores.

-Como sea Black. El asunto es que no te das cuenta de que me gusta todavía tu amigo.

-Un clavo saca a otro clavo – dice guiñándome un ojo.

-No compararé a James con un clavo – digo sabiamente – Lo siento, Black. No me voy a olvidar tan simplemente de él.

-Está bien, te entiendo. Supongo que Prongs es la única persona por la cual podría perdonarte el no caer rendida ante Sirius Black.

James y Evans siguen en su plan amoroso, buag.

-Cuando tengamos hijos – dice James - ¿Me dejarás ponerle Lily a alguna?

-Sólo si es mujer – dice Evans – Pero no. Detesto eso de la repetición de nombres.

-¡Pero mi hijo debe llevar el nombre James!

-No mientras pueda evitarlo.

-Y si sale tan guapo como yo, necesitará un nombre a la altura de las circunstancias.

-Nadie es más guapo que tú – dice Evans mientras le da otro beso.

Y tiene razón. Dejo caer mi cabeza hacia el respaldo y Black ni tonto ni perezoso aprovecha de pasar su brazo por detrás de mi cuello.

-¿Se me pasará alguna vez? – digo con angustia.

-Por supuesto – dice Black son su genuina seguridad – Las cosas generalmente tienden a convertirse en simples recuerdos de los cuales algún día te burlarás. Sólo déjalo estar.

-Es decir que me quedarán sólo tristes recuerdos – digo mirando a Black y apegándome más a él.

-Mi padre siempre me decía que cuando uno es joven, tiene tiempo suficiente como para que los recuerdos se tornen dulces, pero cuando se es viejo ya está todo jodido – Black se burla de sí mismo – Pero no debemos hacer caso de lo que dice mi padre ¿cierto?

-Cierto, Sirius.

-¿Viste? Ya me dices Sirius. Estás progresando – Black me abraza y me da un beso en el pelo.

Y es verdad, no es James el que me está abrazando, pero como dice Sirius, o el padre de Sirius, si es que aún soy joven ¿todavía tengo tiempo como para que James y Evans se peleen por su propia cuenta? Es decir, nadie dice que su amor será eterno. Y por otro lado, no me molesta esperar.

Sí señor, no serán dulces recuerdos. Serán dulces esperanzas. Espérate Evans, algún día James volverá a ser mío, aunque tenga que esperar cien años más.

FIN


Me creerían si les digo que es la segunda vez que pongo fin en un ff?

ESo, nadie quedo con quien se esperaba...bueno, James y Lily si, pero lei algunos Rose/Sirius...nah, tampoco sera Chloe/Sirius, esos no hacen buena pareja...pero quien sabe si un Addams/Pettigrew, que a nadie le falta dios.

Saludos a todos los que comentaron (en especial liisa y draco-love por el chap pasado porque no le puedo poner reply a su RR :)), añadieron la historia a sus favoritos y por supuesto a los que leyeron. No estaria de mas que dejaran ahora un comentario porque despues del fin, no hay mas.