Vulnerant Omnes, Ultima Necat

Hola chicos, les traigo otro fic mas de la genial Florencia, llamado Vulnerant Omnes, Ultima Necat La autora también me permitió traducirlo y yo estoy mas que feliz por eso.

Para las que no han leído el otro fic, les dejo las mismas explicaciones en este y espero se animen a leer ¿Nos conocimos antes? Versión en español.

Ambas nos dimos cuenta de que hay muy pocos fics en español que sigan a la pareja de Jack y Elizabeth, la cual es nuestra favorita, no con esto queremos cambiar gustos ni preferencias, solo quiero darles a conocer este bello escrito y que sea de su agrado.

En la actualidad lleva escritos 23 capítulos y yo también ya llevo algunos capítulos de traducción adelantados por lo cual que también publicare un capitulo por semana, solo que serán los viernes.

El fic en su idioma original lo pueden encontrar aquí mismo en en ingles para quien guste leerlo y dejarles algún review a ella, de todas formas yo le haré llegar todos los comentarios que ustedes tengan y aumentar la cantidad de mensajes que ya rebasan los 500.

Espero de verdad, de verdad que les guste tanto como a mi y que dejen sus reviews que no les cuesta nada hacerlo.

Y ahora si el primer capitulo.

CAPITULO 1

Elizabeth abrió los ojos y miro a su alrededor con aprensión. ¿Dónde estoy?Su cabello le molesto y escondió algunos mechones detrás de su oreja, solo para darse cuenta de que su cabello estaba muy húmedo… Y también su vestido… Parpadeo y luego una gran ola la golpeo por la espalda, quitándole el equilibrio, luchó por no ser arrastrada de nuevo al mar. Se acostó sobre la arena para que las olas la golpearan, hasta que ya no llego ninguna. Sostuvo el aliento, miro alrededor una vez más. Era el mar y la costa, detrás de ella había luces, ruido de voces del pueblo que se arremolinaban en el aire, gritando, riendo, hablando, cantando: Talvez llorando.

Tal vez llorando también.

Se limpio los ojos con la palma de la mano. Sus ojos le picaban, pero no estaba segura si era solo por el agua del mar… De repente, todo volvía a ella… Esa sensación de vació… Esa ola de frió sobre ella, envolviéndola, remolcando sobre su cuerpo y alma… Su alma… Si algo estaba ausente eso era su alma.

… Si algo estaba ausente, extrañamente después de haber hecho su camino a través de la cubierta de arena del Perla Negra… el barco estaba silencioso y vació…Vació. Había sentido como si el barco estuviera muerto… Nunca había sido un barco fantasma antes de… Pero ahora lo era… El Perla Negra estaba muerto. Sus velas negras estaban de luto, tan negras como la oscuridad misma. El día era brillante, pero era un día suficientemente bueno para un funeral. No había viento. Pero si humedad. Y frió… tanto frió que no podía sentir los dedos de sus pies.

El armario.

No podía sentir nada. Los rayos de sol apuñalaban fuertemente su corazón con fiereza y frialdad como si fueran cuchillos de acero.

Su corazón… Así que tal vez aun sentía que había algo…

Había sentido… algo, camino por debajo de la cubierta, lentamente, muy lentamente, cada paso mas pesado que el anterior, cada uno de los pasos mas reacios que el anterior, cada uno de los pasos…

No estaba segura porque estaba ahí sola. ¿Por qué sus pies la llevaron hasta ahí? O tal vez tenia que… Pero no pudo notarlo… No había cruzado por su mente… Tenia que… Tenia que…

Llego a la perilla y la presiono, sus labios estaba involuntariamente secos y partidos… camino dentro y paso saliva…

La cabina del capitán del Perla Negra.

Tan oscura.

Tan vacía. Vaci…

Cayó en sus pies gritando. ¿Por qué gritaba? Todo estaba tan quieto, no se había atrevido antes… había hablado en susurro por semanas… ahora… Y ahora… Estaba gritando. Había sentido los brazos de alguien alrededor, pero lucho por liberarse y lo consiguió, sollozo fuera de si misma avergonzada, tirándose hacia la inmóvil, pálida figura en el suelo.

"¡Jack!" su voz había sonado asustada, quebrada. Tomo una de sus manos y lloro, la dejo ir, pero luego la tomo de nuevo con urgencia, con impaciencia, con consternación… "¡Jack!" estaba fría, su mano estaba fría… ¿Por qué esta tan frió? "¡Jack!" él nunca había estado tan pálido.

Alguien había intentado tirar de ella de nuevo, pero fue ella quien lo empujo y se inclino hacia abajo, tomando la cara de Jack entre sus manos.

"Jack." No había voz, ya no mas… Un susurro turbio, rompiendo el sonido de sus labios sin saber si quiera que decía… "Jack…" Las lágrimas fluían de sus ojos rectas al rostro de él. Su rostro… Se veía como una mascara… Tan pálido… Por lo tanto vació… Sus ojos… Sin ojos… Sus ojos ocultos detrás de sus parpados… "¡Abre los ojos por favor!"
"Jack" Elizabeth lo sacudía por los hombros, lo sacudió muy fuerte, pero él seguía sin moverse.

"Elizabeth..." Alguien le había susurrado suavemente, inclinado sobre ella. "Elizabeth... Él no puede... "

Ella hizo caso omiso de la voz que le hablaba. "¿Jack?", Se había inclinado hacia abajo tan cerca que sus labios casi tocaban los de él... Y entonces ella lo notó... Sus labios...

"Siempre supe que eras un buen hombre."

... Estaba tieso... Y frío... Y pálido... Casi azul... Era de color azul...

"Elizabeth... Él es…"

Y ella no había escuchado la ultima palabra. Su mente se había bloqueado. Había perdido la conciencia.

... Y era sólo por esa palabra, un reflejo inconsciente de su mente... No podía siquiera decírsela a si misma… Hizo eco en su cabeza… Incesantemente, interminablemente, aparte la desgarraba, pero se lo negaba, gritando, golpeando, gritando...

¡Muerto! ... Muerto, muerto, muerto, muerto, muer..

"¡No!" Elizabeth gritó fuera de sí mismasaliendo de ese trance, cubriendo su cara con sus manos, tratando de reprimir la memoria.

A pesar de que era la memoria que la había traído hasta aquí… ...

Deslizó lentamente sus manos de su rostro y miro a su alrededor...

El mar estaba en calma, y las luces de la ciudad le hacía sentirse aún peor y más asustada de lo que ya estaba….

¿Dónde estaba? Todo le parecía familiar... La orilla...

Una ola pasó más cerca de ella y entonces notó que todavía estaba sentada en la arena, tan cerca del mar, que sentía las olas de nuevo, que sin problemas llegaban a ella. .

Parpadeo. Llevaba puesto un vestido. ¿Un vestido? Estaba vestida diferentes cuando llego al armario…

¿Cuál es la diferencia? pensó con cautela, poniéndose de pie. El vestido era de color azul claro, casi blanco... Vagamente suavizó el vestido y miro la cuidad y las luces le daban la bienvenida. Comenzó a caminar lentamente hacia esas luces, hacia la gente y sus vidas...

Vivos. Ellos vivían. Ellos estaban vivos.

Él está vivo también.

El corazón de Elizabeth se le detuvo dentro del pecho. Así que realmente estaba pasando. Lo había hecho. Tía Dalma... Ella realmente lo había hecho...

Elizabeth miro el amanecer y luego recordó donde estaba... Y sonrió, todavía podía...

De repente recordó algo, toco su cuello y tomó un pequeño medallón de plata en su mano... Lo miró... Nueve números... Nueve horas...

El reloj del adiós.

Y ya había perdido una hora. Una de las delgadas franjas de plata ya se había oscurecido... Había perdido una hora, sentada en la playa...

Elizabeth sostuvo el aliento y miro las luces del pueblo con determinación y comenzó a caminar de nuevo. Con paso acelerado y de pronto empezó a correr, estaba casi sin aliento cuando alcanzó las calles de Tortuga.

Miro a su alrededor, abrazada a sí misma.

¿Dónde estás?

Nadie le prestaba demasiada atención y pronto se encontró envuelta en la noche, las voces de extraños, lejanas risas, y...

... ¿Cuánto falta? ...

... ron, mientras caminaba hacia adelante, mirando alrededor y examinando su entorno.

Él debe estar en alguna parte. Él debe estar en alguna parte. Repetía obstinadamente en su cabeza, como si las palabras pudieran ajustarse a la realidad de sus deseos.

Y tal vezsi podían.

Después de todo, se lo había dicho Tía Dalma...

"Pero tienes que prometer que no vas a hacer nada para cambiar su destino o el tuyo. Sólo podrás estar allá estas nueve horas, es tiempo suficiente para decirle adiós. Pero nada más."

"Lo entiendo."

"Aquí, toma esto. Te medirá el tiempo, de las nueve horas. Y antes de que el tiempo se halla terminado, tienes que soltar este medallón en el mar. "

"¿Y si yo no?"

"Es mejor que te asegures de que si. Sino tendrás el noveno accidente cerebro vascular, y si no vuelves en ese tiempo, morirás. "

"Solo voy... a hacer eso. "

"Chronos es un poderoso y despiadado dios. No querrás hacerlo enojar".

Elizabeth caminó dentro de una de las tabernas, sin siquiera darle importancia a ese nombre. Suspiro, de repente viéndose a sí misma en medio de una ruidosa, iluminada habitación, llena de humo, llena de gente y llena de ron.

Se sentía fuera de lugar y fuera de tiempo... sentía como si no tuviera derecho a estar allí, a ser parte de esa realidad, como si al haber enviado a una persona al armario de David Jones, hubiera matado a más de una persona...

Miro a su alrededor, hasta sentirse como si fuera un fantasma entre los vivos, aunque no podía estar segura de cuántos eran fantasmas a su alrededor, mientras que ella era ciertamente real y viva.

Vivo. Estaba vivo. En alguna parte de aquí, estaba vivo.

El pasado... Ella estaba en el pasado. Aunque era difícil notarlo. Tortuga era claramente una de esas ciudades que no habia cambiado mucho a lo largo de los años. Se preguntó hasta qué fecha se había ido. ¿Cuántos años¿La conocía¿La reconocería? O tal vez había viajado hasta el tiempo en donde ni siquiera se conocían...

"¿A qué fecha del pasado me vas a enviar?"

"No sé. No puedo determinar eso. Eso no es importante¿Qué importa la fecha exacta? Lo que no cabe duda es que será una fecha en la que él sigue vivo ".

"Con eso es suficiente."

"Sí. Pero recuerda que no debes decirle nada sobre el futuro. "

"Lo se, ya me lo dijiste..."

"Bien. ¿Estás lista? "

"Lo estoy."

Pero no estaba.

Entre más pensaba acerca de eso, más estaba comenzando a darse cuenta de que realmente no lo estaba. Ella no estaba lista para verlo. Para verlo... Vivo después de verlo visto…

Elizabeth detuvo abruptamente sus pasos, congelada en el lugar.

Al final de la sala había una mesa muy grande en la que se sentaron un grupo grande de personas. Los hombres y mujeres hablaban en voz alta, riéndose a cada dos minutos, bebiendo, cantando. Bueno, por lo menos tratando de cantar.

Pero ella apenas si podía oír nada. Se apoyó contra un pilar de madera de los que sostienen el techo y miro hacia delante, asfixiada.

"Una palabra, amor: Curiosidad. Añoras la libertad. Deseas hacer lo que quieres hacer porque te encanta, ser egoísta con tus impulsos. Deseas ver que se siente. . Un día... No podrás resistirte."

Escuchó su voz en la cabeza... Su voz, su rostro...

Su rostro.

Él se sentó allí, como si... Como si. No Él realmente estaba allí sentado. Viéndose igual... Viéndose como habitualmente se veía; libre, tal vez un poco... Ella no está segura. Había algo distinto en su apariencia, pero no podía identificarlo.

Él estaba hablando. Por supuesto, ella sonrió y sólo entonces, cuando sus labios se torcieron en una tímida y triste sonrisa, fue cuando sintió lágrimas calientes bajando por sus mejillas. Se limpió las lágrimas apresuradamente de su rostro con la palma de su mano, y miró de nuevo a Jack.

Elizabeth vio a más gente alrededor de él. Piratas, sin duda, su tripulación, lo más probable, pero no podía reconocer a nadie. ¿Qué momento del pasado era, entonces?

Elizabeth parpadeo, cuando de repente, una mujer empezó a acariciarle con la mano la mejilla. Y sólo entonces ella notó que había una mujer sentada junto a Jack a su lado izquierdo... Y otra a su lado derecho. Y por alguna razón eso le molesto. Y el hecho de que le molestara, incluso la molesto aun más...

¿Por qué me debía importar? No tiene nada que ver con nada. Conmigo... Con... No importa. Tengo sólo nueve horas para estar aquí ... Para verlo ... Para decirle adiós, para decir ... Lo siento, incluso si él no tiene idea de por qué le estoy diciendo todas esas cosas...

Ella estaba en silencio, mirándolo sorprendida, mirándolo sorprendentemente vivo, estaba vivo y ella lo había matado.. No, lo mataría y él estaba sentado aquí, sin ni siquiera saber que un día ella lo encadenaría al mástil de su querido barco y lo dejaría morir...

Elizabeth parpadeo sintiendo de nuevo las lágrimas y mordió su labio. ¿Por qué estaba aquí¿Por qué había estado de acuerdo con Tía Dalma cuando le dijo que ella podría darle la oportunidad de verlo una vez más?... Estaba devastada, estaba quebrada y ella... Lo extrañaría. Lo había extrañado desde el momento en que se sentó en el bote. Y conoció desde ese preciso momento el dolor, supo que el dolor nunca desaparecería. Y entonces, tuvo esperanza... Cuando había ido a la Armario, ella creyó, que realmente podrían rescatarlo... Que era posible traerlo de vuelta...

Pero no fue posible.

No fue posible. Trató de sonreír, pero no pudo.

Sacudió esos pensamientos de su cabeza y se concentro de nuevo en verlo y entonces de repente noto que él... También la estaba viendo.

CONTINUARA...