El Amor de Zoro

¿De quién estaba enamorado Zoro?

¿Es que estaba enamorado de alguien, tal vez?

Pues sí. Ese espadachín frío, reservado, sereno y tan fantástico también perdía la cabeza cuando se encontraba con el objeto de sus deseos. Y es que a pesar de parecer inmortal y no morir por mucha sangre que perdiera, seguía siendo un simple humano con sus pecados, defectos y virtudes.

Aquello que le volvía loco sin duda había sido lo mejor de su vida. Le conocía desde hacía mucho tiempo ya pero sabía que continuaría a su lado hasta el día de su muerte y que tanto en los buenos como en los malos momentos siempre estaría ahí para darle ánimos a seguir.

Disfrutaba de admirar su fina silueta, con aquel cuello tan delgado y recto, el cual siempre rodeaba entre sus dedos. Sin cruzarse nunca ninguna palabra, saboreaba con la palma de su mano el suave tacto que poseía.

Pero lo mejor era cuando juntaban sus bocas, aquel amargo sabor que le recorría la lengua, como una caricia, y notaba arder su interior, alcanzando el éxtasis y perdiendo la razón por unos momentos, deseando con toda su alma que aquel contacto no se terminara jamás, que no le hiciera falta de nuevo el aire para no tener que separar sus labios de su pequeña boca

Sin embargo todo tiene su fin y cuando separaban sus labios, el espadachín contemplaba con la mirada perdida el horizonte, saboreando los restos del sabor que le había dejado en su boca y, en poco tiempo, necesitando con desesperación volver a notar aquella deliciosa caricia en su lengua.

Tal vez aquello era amor. Él no sabía muy bien qué se sentía cuando uno está enamorado pero tenía toda la impresión de que sería algo parecido a aquello.

—Qué lástima que las hagan tan pequeñas —se quejó en un suspiro, y el espadachín volvió directo a la cocina a buscar otra botella de sake para continuar aquella noche de amor.

FIN

*Troll* 8D