Capítulo 1

Capítulo 1. La Decisión de Carlisle

Esme POV

Mientras Carlisle metía las últimas maletas al auto les dirigí una última mirada a los niños. Mis seis hijos (y digo seis porque considero a Bella uno de ellos) seguían parados en el porche esperando a que nosotros nos fuéramos. Esa semana Carlisle y yo nos iríamos de vacaciones, para celebrar nuestro centésimo aniversario.

Los chicos tenían diferentes expresiones en sus caras, Bella nos veía feliz porque por fin íbamos a darnos un tiempo. Edward, bueno Edward simplemente esperaba a que partiéramos; Alice estaba ansiosa por irse de compras y Jasper se veía algo asustado por la idea de acompañarla. Emmett y Rosalie, ellos se lanzaban miradas insinuantemente sensuales, esperando que la casa se quedara sola para... Bueno mejor no pienso en lo que van a hacer solos en la casa.

"Ay mis niños cuando su padre les diga…" pensé para mis adentros, voltee a ver a Edward pero al parecer no me escuchó, menos mal.

Carlisle cerró la cajuela y volvió conmigo, pasando un brazo alrededor de mi cintura. Yo le sonreí para que supiera que iba a estar junto a él.

- Bueno chicos nos vamos- dijo Carlisle

- Que les vaya bien, que se diviertan- nos respondieron nuestros hijos

En ese momento Alice cerró los ojos y se quedó inmóvil. "¡Ya se enteró!" pensé algo asustada. Alice abrió los ojos nuevamente y nos miró con incredulidad, mientras que sus hermanos la veían interrogantes.

- ¿Cómo pudiste?- le preguntó a Carlisle.

- Bueno no creerán que los iba a dejar aquí solos a los cinco ¿o sí?

- ¡¿Qué?!- gritó Edward rompiendo por fin su máscara de impasibilidad

"Hijo por favor, eres el más sensato de los cinco por favor entiende a tu padre" le supliqué mentalmente.

Al parecer Jasper se empezaba a dar cuenta de que algo andaba mal por las emociones de todos. Rosalie y Emmett nos miraban confundidos y molestos por ser siempre los últimos en enterarse de las cosas, ya que sus hermanos siempre lo averiguaban antes de que su padre o yo dijéramos algo.

Bella estaba aún al lado de Edward pero se mantenía callada y al margen de la situación. Esa niña era definitivamente la correcta para Edward, pero ahora tenía otras cosas en que pensar.

- ¿Qué sucede, Carlisle?- preguntó Emmett algo molesto- ¿Por qué siempre hemos de ser los últimos en enterarnos de todo?

- Chicos no pasarán esta semana solos en la casa- dije yo- su padre y yo hemos estado pensando y no creo que sea prudente, así que contratamos una niñera para que se quede con ustedes.

Los gritos y las quejas no se hicieron esperar, por supuesto. Y lo entendía a mí tampoco me hubiera gustado dejarlos a cargo de una mujer humana, pero Carlisle tenía razón al hacerlo. Últimamente Rosalie y Emmett eran cada vez más desvergonzados en cuestión de su vida privada como pareja. Eso hacía que Jasper se sintiera cada vez más incómodo al sentir tanta…lujuria por parte de ambos.

Alice, para evitar que Jasper estuviera cerca de ellos mientras intimaban, lo llevaba consigo al centro comercial, aumentando las compras de Alice a tal grado que mucha de su ropa ahora se encontraba en casa de Bella. También Edward evitaba estar en la casa, pues los pensamientos de Emmett y Rosalie lo fastidiaban.

- Niños por favor escuchen a su padre un momento- les pedí amablemente. Ellos dejaron de gritar y protestar, aunque sus miradas eran hostiles.

En ese momento agradecí dos cosas: una, que ya estábamos muertos y dos, que las miradas de los chicos no fueran pistolas, sino…

- Lo hago por su bien- dijo Carlisle- Las cosas no marchan del todo bien entre ustedes estos días y no quiero tener que escuchar sus quejas a cada rato.

- Pero no tenías que llamar a una niñera- replicó Rosalie- Somos lo bastante grandes para resolver nuestros problemas solos. Además de que podremos cuidar bien de la casa.

- No lo dudo Rose, sabes que confío mucho en ustedes, pero no quiero que se queden solos y menos como están entre ustedes.

- Todo está bien, no entiendo por qué tienes que dejarnos a cargo de una niñera- se quejó Alice – y a parte humana, ¡¡podríamos ser sus abuelos!!

- Alice lo sabemos, pero no les dejaremos la casa hasta que dejen de pelear a cada rato, no quiero regresar y encontrar ruinas.

- Mamá eso no sucederá - prometió Emmett.

- No lo sé Emmett y no me voy a arriesgar, la niñera llegará pronto y espero que obedezcan y se porten bien con ella- les pedí

Jamás me había visto tan dura con ellos, pero era necesario que entendieran que por más grandecitos que se creyeran aún actuaban como adolescentes. Todos se quedaron callados al ver que no bromeaba. Incluso Bella me veía un tanto sorprendida.

A mi lado Carlisle me veía con una sonrisa en la cara y agradecimiento en sus ojos. Su mano aún seguía en mi cintura y yo también le rodee la cintura con los brazos, esperando que los chicos entendieran que lo que había dicho yo lo apoyaba su padre.

- Pero en serio no es necesario- volvió a protestar Rosalie.

- Sí lo es, y no nos vamos a retractar señorita y es mi última palabra- dijo Carlisle con autoridad- Y mientras formen parte de esta familia tienen que acatar las decisiones que tomamos y tienen que entender que lo hacemos por su bien.

- ¿Cuándo dijiste que llega?- preguntó Jasper. Todos lo volteamos a ver sorprendidos

- En la tarde- respondió Carlisle sonriendo complacido

Pude ver como Jasper asentía y los demás lo veían con sorpresa y enfado porque con esa pregunta daba a entender que nos apoyaba. Le sonreí agradecida por su comprensión. Poco a poco las expresiones de sus hermanos se tranquilizaban, gracias a él por supuesto.

"¿Puedo contar contigo, Edward?" El chico me volteó a ver y asintió levemente para que ninguno notara que hablaba con él. "Escucha, confío en que mantendrás las cosas con calma, y espero no abuses de esa confianza" Él negó con la cabeza asegurándome de que se comportaría.

- De acuerdo, nos comportaremos- se rindió Emmett y Rosalie le miró furiosa.

- Bien- Alice se veía molesta pero ya había aceptado.

- ¿Rose?- pregunté.

- ¿Es que tengo alternativa?- preguntó.

- No.

Me dirigí hacia donde estaban mis hijos y los abracé pidiéndoles que se comportaran, y más que nada que no asustaran a la pobre mujer que había aceptado cuidarlos, o peor, que la mataran.

Después de despedirnos nuevamente, Carlisle y yo entramos al coche y les eché una ojeada a mis hijos por última vez. Todos aun se mostraban enojados, pero al menos sabía que se comportarían bien.

- Bueno, espero que esto haya sido una buena idea- dije

- Descuida querida, son buenos chicos a pesar de todo- dijo Carlisle acariciando mi mejilla. Yo asentí.- Ahora vámonos y disfrutemos de la semana.