Perdon por haberlo dejado durante tanto tiempo

Perdon por haberlo dejado durante tanto tiempo. Espero que les guste.

Todos los personajes (desgraciadamente) son de J. K. Rowling.

La historia esta situada aproximadamente en el 5º o 6º libro, no lo tengo muy claro, donde vosotros deseis.

La luna llena brillaba en el cielo, para algunos hermosa, para ellos significaba peligro. Hermione se encontraba en un claro del Bosque Prohibido, sin apenas aliento y aterrorizada. Habían recibido una llamada de socorro de los centauros y se habían lanzado a socorrerlos, tanto profesores como los mejores alumnos pertenecientes a la Orden del Fénix.

Lo que se habían encontrado había resultado espeluznante. Los centauros se defendían como podían pero los enemigos eran poderosos… una docena de hombres lobo había entrado en el Bosque Prohibido atacando a todos aquellos que se les ponían por delante.

Pues bien, cuando la lucha estaba encarnizada, Hermione había resultado herida en una pierna, y Teseo uno de los centauros se había apiadado de ella y la había subido sobre su lomo para que pudiera desenvolverse mejor.

Minutos más tarde ambos huían hacia el claro, pero fue peor: un hombre lobo se lanzó sobre el costado del centauro haciendo perder el equilibrio a Hermione, que cayó al suelo lanzando un hechizo. Otro hombrelobo saltó por encima de ella haciendole perder de vista la situación, se arrastró como pudo para tener una mejor posición, pero cuando se volvió ya no vio a Teseo por ningún sitio. Solo árboles, espesura, y la luna resplandeciente en el cielo. Intentó aguzar el oído mientras recuperaba el aliento, pero de pronto algo la aterrorizó. Veía pares de ojos rojos allí donde mirara, empezó a contar y calculó más o menos 6. ¿qué iba a hacer ella contra seis hombres lobo?.

Los lobos salieron a la luz de la luna, eran todos grandes excepto uno, que parecía apenas un muchacho. Hermione se puso en pie como pudo, con la pierna sangrando, y la varita en alto. Uno de ellos saltó hacia ella y le lanzó un petrificus totalus que le dejó en el sitio. No se le ocurría nada más, se le había quedado la mente en blanco de hechizos, quien diría que ella era la sabelotodo de Gryffindor.

De pronto, tres de ellos saltaron hacia ella, consiguió petrificar y repeler a dos, pero el tercero llegó hasta su costado, clavándola los dientes, haciendo que gritara de dolor. De pronto, vio un par de luces verdes, señal de que alguien por fin acudía a ayudarla lanzando maldiciones imperdonables. La mandíbula que la aprisionaba el costado se aflojó y la criatura cayó inerte al suelo.

Hermione solo alcanzó a ver a Severus Snape y Minerva Mcgonagall corriendo hacia ella antes de desplomarse inconsciente en el suelo.