Kagome a sido poseída por un extraño espirito de amor, producto de los rechazos y decepciones de la mujeres en el tiempo… ahora no se detendrá hasta hacer suyo a Inuyasha, así tenga que utilizar las mas bajas artimañas de la seducción… Lemon explicito.

Disclaimer : El precioso de Inuyasha y el resto de la manada no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo descargo mi fanatismo con historias de ellos, producto de mi cabecita loca XD…

Este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo lee X3

….Lemon Explicito…..

.. UN ESPÍRITU DE SEDUCCIÓN…...

Diálogos entre - . - y pensamientos en cursivas

Capitulo 7: El Juego Llega A Su Fin… A Repartir Las Barajas Nuevamente…

Era difícil por no decir imposible, el no perderse en esos siniestros mares azules, tan opacados de deseo que parecían acariciarte con solo mirarte, el gruñido de su voz al fondo de un murmullo gutural anunciando su estado salvaje, el calor abrasador de su cuerpo que parecía aumentar con cada momento que pasaba, sumado a su tamaño que la envolvía completamente sin dejarle ninguna posibilidad de salida, aun si ella así lo deseara, Kagome se sintió débil dentro de sus brazos, aun podía asegurar que si no fuera por él, ella probablemente estaría tumbada en el piso sin fuerza en las piernas ni en ninguna otra parte de su cuerpo, a cambio era completamente consiente de la magnitud y fortaleza del cuerpo que la mantenía apresada contra la fría pared de su propia casa… lo vio descender con suavidad, dándole la visión de cada centímetro que su rostro se acercaba a ella, lamiendo sus labios y sus colmillos en un sugerente movimiento anunciándole que se anticipaba al dulce sabor de su piel, mientras su mejilla con esos descuidado tatuajes violetas se rosaba contra la piel de su cuello y sus cabellos parecían sumergirla en un mar de plata, el aroma a sándalo tan presente que se sentía absorbida en un universo alterno a su realidad, el inminente cosquilleo de su húmeda lengua contra esa zona tan enrojecida y marcada que le hablaba de lo delicioso que había sido el ser unida a esta criatura mística que parecía querer devorarla con cada suspiro y cada gruñido que le brindaba solo a ella, cerró los ojos y se dejo envolver por las cálidas sensaciones que esa húmeda lengua le provocaba, levanto las piernas que si bien ya no la mantenían en el piso si le daban una falsa ilusión de estar parada con sus propios medios, nada más lejos de la verdad, rodeando esas caderas que la presionaban con fuerza y que su endurecido centro parecía querer perforarla aun con toda la estorbosa ropa de por medio, así ella careciera de esa barrera ya que con solo el aori rojo , sus piernas y su intimidad quedaban a la libertad de aquel que la poseía en mas de un sentido… se aferro del kosode blanco y hundió una de sus mano en ese manto plateado de esos suaves y sedosos cabellos, le era difícil creer que algún humano ostentara una melena tan suave como esta además del color místico impropio de ningún ser humano, únicamente una criatura tan fantástica como lo era él era capaz de poseer algo así, sumado a sus hermosa y aterciopeladas orejas, esos peligroso colmillo y fieras garras concluyendo en esos ojos oscurecido de rojo y azul que lo marcaban como un demonio en su faceta más peligrosa y al mismo tiempo en lo más hermoso, sensual, erótico, poderoso, peligroso y deseable que hubiera experimentado nunca en su vida y que dudaba que alguien pudiese siquiera despertar una decima parte de lo que sentía por este demonio… y aunque fuera una fantasía pasajera arraigado al verlo por siempre marcado con esas línea violetas esas largas garras esos colmillo que sobresalían de sus labios, esa mirada sínica y vehemente de azul y rojo, aun era consciente de lo mucho que lo amaba y lo mucho que lo deseaba, youkai, hanyou o humano, solo podía pensar en volver a enredarse entre sus brazos y a desfogarse con su potente cuerpo de dios griego, tan perfecto en cada uno de los sentidos, quería ahogarse en esa tórrida pasión que solo él le despertaba y aunque no quería aceptarlo se sentía agradecida de gustarle al menos a una de sus tres facetas si bien la más peligrosa, la más exótica y sexual que todas… su espalda y su vientre fue abordada por una torrentada de anticipación al placer que ese exquisito demonio era capaz de sumergirle por completo…

-vamos arriba Inuyasha…-

su voz había salido tan oscurecida por el deseo de esa simple frase, murmullo contra su oído un nuevo gruñido plagado de un sentimiento de saberla suya en más de un sentido, su dócil y frágil cuerpo olía a excitación y anticipación, delicioso a sus sentidos que lo apartaban de toda realidad que no fuera su bella hembra arraigado a él, la deseaba ahora y sentía en el pecho una sensación de desearla así por siempre, de absorber su fragancia como se desea el aire para vivir y aun así lo primero se le sugería más importante…

Dentro de los recuerdos de su mente sabia y era consciente que la habitación de ella se encontraba en el segundo piso de esa casa que identificaba como parte de ella y su familia… nimiedades sin verdadera importancia mas allá de saberse seguros en ese lugar, bajo las manos hasta apretar esos carnosos muslos femenino y acaricio su espalda una última vez antes de apresarla contra él y dar un salto que a ella se le antojo como caer de repente a un vacio tan intensa y velozmente que estuvo a punto de pegar el grito si no fuera porque estaba demasiado ocupaba aferrándose a ese kosode blanco con toda la fuerza que sus manos y sus brazos le permitieron en esos segundos de angustioso vértigo… antes de preguntar o de maldecir al hanyou se vio en el borde del marco de la ventana de su habitación y sin detener la secuencia de movimientos él los metió con un grácil salto dentro de esa pequeña recamara que olía perfectamente a ella con su dulce fragancia tan pura e individual que era un delicioso perfume a sus sentidos, recordándole lo hambriento que estaba por poseerla de nuevo y para siempre, una sonrisa sínica adorno su rostro al saber que dentro de poco esa habitación olería igual que él y su hembra deseoso dejar su aroma en todo lo que ella significara y que no exista vestigio alguno que contradiga su unión…

La depósito directo en la cama cayendo sobre ella y envolviendo de nuevo, se perdió en sus labios capturándolo con apremio y salvajismo, a la morena se le dificultaba seguir su imperiosa necesidad, correspondiendo apenas como su propia pasión le respondía, sintiendo esa lengua revolverse en lo profundo de su boca saboreándola y dejándole un gusto tan enardecido, que solo podía pensar en el calor de su piel, en su peso aplastándola con una delicia de posesión que recién se daba cuenta de lo excitada que estaba por sentirlo de nuevo dentro de ella, de rozar su piel desnuda y de ser ella quien ahora lo mordiera hasta marcarlo con su propio dientes… aventuro sus manos debajo del kosode arañando esa piel bronceada de sus anchos hombros tensos por mantener la posición para no aplastarla con su peso, descendiendo y abriéndose paso por su pecho ardiente sintiendo el palpitar apresurado de su corazón que parecía golpear su manos intentando alcanzarla, el ojiazul abandono sus labios y busco esa marca en su cuello, saboreándola y lamiéndola con recelo y apuro, rasgándola suave y superficialmente con sus colmillos bebiendo las ligeras gotas de sangre que le había arrancado aunque ella pareció no notar la herida, apoyando todo su peso en un solo brazo abrió con premura el aori rojo que escondía el sublime cuerpo de su tennyou, deleitándose con solo mirarla, sonriendo perversamente ante las marcas y heridas que sus garras habían dejado en su anterior encuentro, sabiéndose como el único que había osado tocarla de esa manera y aun más profundo…

Sintió la cinco enormes garras de él acariciarla en un toque superficial pero que se antojaba indescriptiblemente mortal y a la vez delicioso, trazando líneas enrojecidas que perduraban un par de segundos antes de desvanecerse, bajando desde su cuello abordando sus dos pechos rodeando las aureolas endurecidas y bajando con lentitud por su abdomen, podía verlo admirarla y disfrutar de esa caricia como si el tiempo no existiera, el hormigueo que su mortal tacto le dejaba a su paso le provocaba unas sensaciones que las asemejaba a ligeros calambres placenteros que tensaba sus músculos y su vientre haciéndola desearlo aun mas, rogando internamente por que aumentara el contacto y poder devorar esa bronceada piel con sus labios, estaba tan hambrienta de él que no le importaba el tiempo o el lugar ni nada que no fuera ese hermoso y peligroso youkai sobre ella,

I don't know what you've done to me,

No sé que lo que me has hecho,

But I know this much is true:

pero se que tan cierto es esto:

I wanna do bad things with you.

Quiero hacer cosas malas contigo.

I wanna do real bad things with you.

Quiero hacer cosas realmente malas contigo.

Zafo torpemente su brazo de ese aori rojo y coló su mano desesperada entre ese kosode blanco, zafando la segunda mano para ayudarse haciendo gala de torpes y mal calculados movimientos apenas logrando medio abrir esa molesta prenda blanca y fallar en la tarea de desnudar al hanyou, que solo la veía divertido esperando con malicia el desespero de ella, en vista de su poca productiva tarea y la paciencia divertida recién adquirida del ojiazul, la morena se hecho hacia atrás mordiendo con impaciencia su labio inferior y capturando sus propios pechos acariciándose ella misma intentando tentar al demonio para que aceptara sus intenciones… sonriendo triunfante al sentirlo reemplazar sus manos por los labios de él, que capturaron uno de sus pezones con fuerza, sintiéndolo medio incorporarse y quitarse él mismo esa prenda blanca seguida casi de inmediato por esos hakama rojos, dejándole a su entra visión ese miembro endurecido bordeado de risos blancos y tan grande como lo recordaba, vibro por la expectación de sentirlo dentro una vez mas

Abandono ese par de suaves pechos levantando las perfectas y femeninas caderas dejándola en una incómoda posición con solo los hombros de punto de apoyo y las piernas al aire apretando su esbelta cintura contra su pecho, hundiendo su rostro en ese centro femenino que lo traía extasiado con su dulce aroma, ella gimió fuertemente al sentirlo saborearla sin reparos ni vergüenza alguna, provocándole sacudidas de placer mientras la relamía, la succionaba y la devoraba con urgencia, la excitada miko apenas y atino a mover las caderas en busca de su propio placer mientras su manos buscaban el contacto que la aferrara a esta delirante realidad encontrando en su paso el par de orejitas aterciopeladas, aferrándose de ellas y tratando de acariciarlas perdida en las electrizantes sensaciones que iban en un apresurado aumento tensionándole el vientre, anunciando que pronto un placer sublime la abordaría, fue una exclamación mas que un gemido proclamando a una deidad que en estos momentos no recordaba la que acompaño a su orgasmo mientras toda su piel y su espalda se tensionaba al sentir esa explosión en su cuerpo y esa vibración al saberlo aun devorándola causándole sensaciones poco ortodoxas deseando que finalizara esa dulce tortura que la enloquecía, anhelando que finalmente la poseyera como solo ese demonio podía hacerlo…

Casi como su hubiese leído sus pensamientos el peliplateado detuvo sus lengüetadas y la acomodo de nuevo sobre la cama tomándose poco tiempo para girarla y dejarla boca abajo, Kagome fue consciente de lo que el hanyou pretendía, sin meditarlo ni medio segundo se levanto a cuatro patas y antes de desearlo de nuevo el semidemonio se introdujo en su cuerpo con una fuerte envestida acompañada de una fuerte exclamación de ella y un gruñido profundo y fuerte de él, ella apreso las sabanas bajo ella sintiendo que su mundo comenzaba a girar pues la fuerte intromisión le había provocado un placer inimaginable al sentirlo llenarla por completo, no hubo dolor alguno solo la angustia y la expectación de lo que sabía que seguía, mientras el ojiazul disfrutaba de esa exquisita sensación de ella rodeándolo y apretándolo en esa húmeda cavidad tensándolo y provocándolo a danzar con fuerza contra esas hermosas y redondeadas caderas que le daban una vista de toda la espalda de su bella hembra, se tomo sus segundos para acariciar la curvatura de su espalda sintiéndola reaccionar con su caricia, sonriendo por lo receptiva que estaba la morena acoplada a él, se inclino lo que la posición le permitía y degusto del suave y salado sabor de esa nívea piel mientras empezaba a moverse, la escuchaba murmurar y gemir aun entre sus propios gruñidos, acariciaba con frenesí sus glúteos, sus piernas y esos redondos pechos mientras envestía contra ella sintiendo aproximarse su propia culminación, aumentando el ritmo a un desespero y a una fuerza que la habían derrumbado a ella y el tuvo que aferrar sus caderas para evitar que escapara, no es porque pensara que realmente fuera a hacerlo, simplemente porque él mismo sentía que si no se aferraba de ella su mundo desaparecería… un fuerte gruñido que hizo eco en la habitación y una última estocada tan poderosa que apenas y cubrió la fuerza de su culminación rebosándola con su simiente y llenándola de su aroma…

La azabache se revolvió siendo presa de los últimos matices de ese forzado y poderoso orgasmo que había experimentado con esa ultima y suprema estocada de él, además del calor de su esencia derramándose entre sus piernas sin haber sido capaz de contenerla toda y ese hermoso gruñido que la habían hecho vibrar con solo la fuerza de su resonancia, sentía como si algo hubiese absorbido toda su energía de golpe, dejándose caer en la mullida cama intentando regresar su respiración a la normalidad, con un agradable cosquilleo lo sintió salir de su interior, cerrando lo ojos con fuerza y aferrándose a las rosadas sabanas regresando a su realidad y suplicando internamente que el hanyou no la abandonara…

Intentando recuperar la tranquilidad en su respiración, sus ojos dorados la miraban recostada boca abajo mientras aun sostenía esas suaves caderas, su lado consiente le decía que se apartara de ella, que le pidiera una soberana disculpa a la azabache y que la dejara para siempre, ya que era imposible mantener dormido su lado salvaje aun menos cuando este ya había escogido pareja y la había marcado… ahora se daba cuenta lo imposible que era el controlarse cuando él mismo había perdido los papeles con la morena, marcándola suya dos veces en un mismo día aun cuando se había prometido no hacerlo nunca mas, que poco le había durado su fuerte convicción… quería soltarla pero su fuerte instinto le impedían moverse sintiéndose atrapado en una encrucijada, sin poder obedecer a su mente conciente o a su sentido youkai… su corazón latía aun a prisa y sus músculos se tensaban deseando obedecer esos instintos de acostarse a un lado de la azabache rodearla con sus brazos y acariciarla suavemente…

Podía sentir, casi palpar la indecisión del hanyou a su espalda, le destrozaba el alma el sentirlo de esta manera, preguntándose cuanto mas podría repudiarla después de esto, sabia que era imposible el simplemente obviar el haber tenido sexo dos veces en un mismo día, quería derrumbarse llorar como una chiquilla que ha perdido la razón, pero aun tenia un fuerte pendiente y el frió dije rojo con plata que aun colgaba de su cuello se lo recordaba cada segundo, sabia que probablemente solo le quedaría esta única oportunidad, pues el hanyou aun estaba indeciso de su siguiente paso y era ahora o nunca, si no continuaba, si dudaba solo un segundo, los espíritus la abordarían hasta matarla en un colapso de energía espiritual que literalmente destrozarían su alma hasta el grado de desintegrar su existencia… haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad se decidió a dejar de lado esos sentimientos que la hacían sentir oscurecerse su mente precipitándose en un odio por si misma…

Se escondió de su mirada pues sabia que si lo miraba le seria imposible a cualquiera de los dos seguir con esto, se mordió los labios aguantándose una exclamación de perdón que se ahogaba en su garganta deseando salir… intentar componer lo que había echo no era posible, no aun…

-ven… ven aquí… Inuyasha…- su voz salió dócil y suave, como una amante pidiendo cariño, se revolvió como gata mimada sin mirarlo y evitando su mirada a toda costa…

-Kag… Kagome?…-

-olvidémonos de todo por unos momentos… onegai…- apretó la mandíbula para que un sollozo no rompiera su teatrito… si Inuyasha la rechazaba ya podía ella misma irse tirando de un acantilado… si la aceptaba, aunque el acantilado seguiría en el menú, al menos se desharía de los espíritus y tal vez terminara renaciendo en una persona menos manipuladora y que no se odiara a si misma… lo sintió moverse acercándose a ella y fue como respirar de nuevo al sentirlo recostarse a su lado y abrazarla por la espalda, oh¡ kami¡ deseaba disculparse desde lo profundo de su alma, pero maldición que apenas y lograba controlar su llanto… se revolvió entre sus brazos y antes de que se encontrara con esos ojos dorados se refugió en su pecho, su aroma a sándalo la abordo en unos segundos que todo quedo sumergido en un lapsus de tiempo donde nada más que él y su aroma eran lo único que importaban… deseo quedarse extraviada en esta realidad por el resto de su vida, pero el mismo palpitar en su pecho le hicieron ver que era una realidad imposible…

La sentía respirar contra su piel, se pregunto si era posible realmente "olvidarse" de todo y dar paso únicamente al sentimiento y a la satisfacción de lo que acababan de hacer, lo que más le sorprendía es que Kagome no lo repudiara, que no estuviera aterrada por haberlo tolerado una vez más en su forma youkai… no sabía que pensar ni cómo reaccionar, como mirarla a partir de ahora qué demonios era ahora su relación… la respiración de ella se volvió acompasada y el ojidorado busco su mirada descubriéndola dormida… sonrió con tranquilidad, amaba a la azabache más de lo que habría pensado nunca, acababa de responderle todas sus dudas con un simple acto tan inocente y a la vez tan significativo… no lo repudiaba, ni lo odiaba pues sería imposible que ella se durmiera entre sus brazos si albergara esos sentimientos, no… en absoluto… la morena aun confiaba en él al grado quedarse dormida mientras se abrazaba a su pecho, se miraba tan relajada que sentía su pecho calentarse con un sentimiento que solo pudo describir como felicidad, sabía que aun quedaban algunas cosas por aclarar pero ya habría tiempo, ahora estaba seguro de que tendrían mucho tiempo…

Aprovechando que la morena seria inconsciente de sus acciones, acaricio su tersa mejilla, beso su frente tomándose su tiempo para que sus labios calentaran esa nívea piel mientras respiraba con gozo el aroma de sus cabellos tan mesclado con el aroma a sexo que inundaba la habitación provocándole una torcida risa pervertida matizada con la felicidad que parecía llenarle cada poro del cuerpo…

-Kagome… Mi Kagome…- busco sus labios para depositar un corto beso apenas perceptible mientras él mismo cerraba los ojos dejándose abandonar al sueño, de manera imperceptible el dije de plata antigua se desapareció del cuello de la azabache liberando de su interior un pequeño fragmento de la perla…

Como un latido la morena se despertó de súbito, tenía una extraña sensación en el pecho y se sentía horriblemente cansada tanto física como emocionalmente tenía unas ganas increíbles de llorar, reír, tirarse de un bungi, bailar un vals y tomarse un chocolate caliente envuelta en cálidas mantas en sofá de su sala en un día frio y sin hacer absolutamente nada, por supuesto todo al mismo tiempo… con un suspiro que la convenció de no hacer nada de lo que le había venido a la mente primeramente, acaricio el cálido abdomen cuadriculado y los fuertes pectorales que tenia justo enfrente y que le impedían la visión de cualquier otra cosa, por supuesto que con esa hermosa vista no necesitaba realmente ver a ningún otro lado, lo único que valdría lo suficiente como para dejar de acariciar esa musculatura de campeonato era por supuesto la visión completa de ese cuerpo perfecto de dios griego, eso y aunque odiara admitirlo, el fragmento de shikkon que sentía apresado debajo de ese magnífico cuerpo masculino… la morena cambio sus caricias por un intencionado empuje que le valdría para despertar al peliplateado…

-que pasa Kag…- su voz había salido más grave y profunda debido al sueño, a Kagome se le figuro un hermoso tono de voz y aguantándose las ganas de perderse en esos labios simplemente se decidió por contarle la verdad la hanyou, se lo merecía… lo que pensara de ella después de eso seria solo su decisión…

-hay un fragmento debajo de… em… bueno debajo de ti…- el ojidorado se movió confundido por la afirmación liberando a su preciada hembra de ese abrazo posesivo donde aun la mantenía, sentándose sobre la cama y encontrando el pedacito adherido a la piel de su espalda baja…

-como demonios llego ahí un… un fragmento…- no pudo evitar devórala con la mirada al ver a la morena levantarse sin más para guardar el pequeño pedazo en el frasquito de cristal donde guardaba el único otro fragmento que tenían… la diferencia de tamaños era considerable pero era lógico pues el otro era la fusión de tres, en cambio este parecía ser uno simplemente y además más pequeño que el promedio… lo miro un tanto molesta, era increíble que al final de cuentas todo este lio hubiese sido por un bendito fragmento de la perla, debió de haberlo deducido, solo se preguntaba cómo es que había llegado al mugroso dije de plata y además ella en ningún momento había sentido su presencia pero posiblemente por eso había reaccionado con ella, no lo sabía con seguridad y tampoco le importaba mucho, se había librado de los espíritus y como bono extra habían conseguido un fragmento mas, eso era todo…

Se giro de nuevo sobresaltándose al encontrar a Inuyasha parado a menos de un metro de ella, con esa mirada dorada que se asemejaba al oro fundido, el calor que emanaba parecía querer calentar su propia piel, quiso hablar pero un suave ronroneo de él no le permitieron articular ninguna palabra, además de la visión de su perfecto cuerpo a su entera disposición esa masculinidad enhiesta robaba mucho la atención… aun con la turbación que le provocaba el hanyou frente a ella que se insinuaba sin reparos ni vergüenza… uso todas sus fuerzas para poder ver a algún otro punto de la habitación que no fuera el moldeado y bronceado cuerpo del ambarino y esos deliciosos labios de donde provenía ese sugerente sonido que aunque era un grueso ronroneo parecía gritarle que lo tomara ahora mismo una vez más… mirando el reloj en la pared que apuntaban las diez de la noche se recordó a sí misma la verdadera razón debajo de todo eso… comenzaba a sentir que empezaba a odiarse de nuevo, tendría que explicárselo antes de que el hanyou saliera mas lastimado y ella igual, si es que eso era posible…

-que ocurre Kagome… que quieres decirme…- ella se sorprendió de escuchar esa pregunta es que acaso había leído sus pensamientos?…

-bueno yo… Inuyasha…- miro esos ojos dorados y perdió el valor que apenas había logrado juntar, antes de que siguiera cuestionándose un soberbio gruñido proveniente de su estomago le indico a ambos que al parecer se estaba muriendo de hambre…

-keh¡ - el semidemonio se dio media vuelta mientras un severo sonrojo teñía sus mejillas al relacionar el hecho de que la azabache no había comido nada en todo el día por estar pegado a él aguantándole el paso a la pasión desmedida de su sangre youkai….

-gommene Inuyasha, es que apenas y había desayunado cuando cruce al otro lado y…- ella se sonrojo cuando sus pensamientos vagaron en lo que había estado haciendo por todo ese día y ese par de perfectos gruesos muslos torneados coronados por ese perfecto respingado trasero desnudo y esa ancha espalda bien musculada cubierta de hebras plateadas no la ayudaban mucho a regresar al rumbo de sus pensamientos… ajeno a la mirada hambrienta que la morena le daba a su excelsa retaguardia el ambarino se dirigió a la cama recuperando su aori rojo de entre las sabanas rosadas, poniéndose su pantalón rojo antes de redirigirse hacia la morena, extrañándose al verla con cara de estar decepcionada por algo se cuestiono si preguntarle lo que pensaba sería prudente…

La azabache supero fácilmente su decepción de volver a ver ropa sobre esa hermosa retaguardia que ahora se daba cuenta no le hacía justicia a tan perfecto, sexy y pellizcable contenido, se coloco el aori del hanyou maravillándose de su gesto, aunque no le extrañaba Inuyasha siempre era atento con ella en este sentido, cuando sentía frio o había peligro era como una manera de decir que siempre estaría con ella… sonrió triste hacia este sentimiento, pues aun quedaba una confesión pendiente, una muy mala confesión y que solo esperaba que el semidemonio no la odiara después de contarle… aunque si así fuera aceptaría la decisión del ambarino fuera cual fuera y guardaría en su memoria como el tesoro más preciado el recuerdo de este día…

Bajaron en completo silencio, no había razones para hablan, aun no… y sería una mala metida de pata despertar a alguien estando en estas condiciones, con Inuyasha solo con su hakama rojo y Kagome solo con el aori, ambos despeinados y no tenias que tener un sentido desarrollado del olfato para poder sentir ese aroma particular de que habían tenido sexo…

Fue tan fácil como calentar en el microondas la comida de ese día, Kagome estaba sorprendida del hecho que no había siquiera escuchado cuando su familia había regresado y agradecía al cielo de que no habían estado cuando ellos estaban en pleno acto, los gruñidos de un youkai en brama son imposibles de ignorar, aun recordaba tan nítidamente ese con el que Inuyasha la había hecho vibrar completa y estaba segura que la casa completa había sentido el poder de su resonancia… esta de mas decir que se habían acabado un par de platos cada uno y ahora parecía que el ambiente se tensaba con cada momento trascurrido donde ninguno habla ni se movía…

-estas bien… Kagome?...- el hanyou acaricio la melena azabache en un gesto tan suave que Kagome sintió retorcerse el corazón, estaba engañando al hanyou lo sabia y no sabia como empesar a deshilar esta sarta de mentiras que le comia el alma y que cada momento que el hanyou pasaba con ella amandola y mimandola seria una daga mas que rompería su oportunidad de ser perdonada por el cuando todo saliera a la luz…

-bueno… yo… no te hice daño?…- sus mejillas en un tono malva tan tierno y su mano acariciando sus cabellos negros, mientras buscaba la verdad en esos ojos canela… la azabache negó con una sonrisa mientras negaba suavemente…

-pero yo… bueno…- detuvo sus movimientos retrayendo las manos dejándolas sobre su vientre para extraviar su mirada en el piso de duela que estaba entre ambos…- estaba en mi forma youkai… y pues no fui muy…- se mordió sus labios como si recién recordara una fatídica verdad

– maldición Kagome¡ te hice sangrar¡…-

-no me lastimaste Inuyasha, fue perfecto… y si sangre fue por que yo era virg…- su mirada dorada regreso a ella con velocidad silenciándola

-las rasguñadas en tu piel y en tus caderas, demás la mordida que… oh kami¡- se escondió entre sus manos y la morena entendió a que Inuyasha no se refería a su virginidad si no a todas las otras heridas que le había provocado…

-bueno… solo fue la primera vez… y de todas la que aun me duele bueno…- él abrió sus dedos para filtrar su mirada entre ellos sin tener que quitar las manos de su rostro… Kagome soltó una simple risa por el comportamiento tan infantil y temeroso del mitad demonio…

-bueno pues… no eres para nada pequeño… y era mí primera vez… esa es la que aun me duele… las otras ya no las siento… deberás…- Kagome podía entrever el indiscutible sonrojo aun entre los dedos masculinos… ella igual sentía las mejillas arreboladas probablemente estuviera igual de sonrojada que el ambarino… él bajo sus manos y pareció meditar algo unos momentos antes de decidirse a hablar

-yo… no debí perder así el control… yo bueno… hubiera sido mejor en luna nueva… no te hubiera lastimado de esa manera… y además como humano… - suspiro sonoramente dándose el valor para no salir corriendo de ahí con la vergüenza entre las patas- como humano no soy… no soy tan grande…- el ambarino no buscaba donde parar la mirada era como si inconscientemente buscara un lugar donde esconderse… al menos mentalmente pues su cuerpo parecía haberse relajado después de esa vergonzosa confesión…

Kagome medito el simple y sencillo hecho de que como humano el probablemente jamás la habría pelado siquiera, menos aun hacerle el amor, esa era una carta importante o más bien el juego completo, la flor corrida imperial… el debía ser youkai, un youkai en brama tentado por una hembra en celo, tan simple como eso y a la vez tan complicado cuando esa jugada llegaba a su fin, justo como ahora, porque no solo gozaba el haber ganado la partida y después guardar la baraja, ojala la vida pudiera darse ese lujo…

-creo que subiré a darme una ducha… Inuyasha…- el no respondió apenas y se movió, parecía sumergido en sus propios pensamientos, la morena simplemente obedeciendo a su propia orden subió las escaleras, tomo de su cuarto una toalla y un piyama para meterse al cuarto de baño…

...

Continuara: si jejeje, me encanta esta historia y me encantan sus reviews y me encanta Inuyasha desnudo *¬* ejem digo XD y estamos empezando una nueva fase en la historia, me encantaría saber lo que piensan enserio

Dejen reviews porfa¡ son el alimento de mi musa =P

Atte: Kagome Nekko