Disclaimer Desde lo más profundo del bosque prohibido, hemos surgido fraguando esta intrigante historia, desde las cenizas, hemos osado resurgir al ser más tenebroso del último siglo, porque alguien como él… ¡No debe morir!Claro que le pertenece a J.K. Rowling.


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EL REINADO DE LORD VOLDEMORT

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que están en el cielo.

Siempre vivirán en nuestros corazones.

D.B.M

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En Hangleton...

Ginny se encontraba parada junto a la ventana, observando el manto estelar, bajo su mirada hacia la aldea que se vislumbraba, algunas nubes de humo salían de las chozas, podía distinguir algunas personas aun paseándose con libertad, realizando sus actividades. Sentía tanta envidia, ella ni siquiera podía salir de ese cuarto, extrañaba tanto a su familia, las praderas… la libertad; se estaba muriendo lentamente encerrada en los muros de ese maldito castillo.

Entrecerró sus ojos, reprimiendo nuevamente las ganas de llorar, debía ser fuerte… de alguna forma ahora tenía una aliada en Sypha y estaba segura que más allá de ese reino había personas buscándola.

Suspiró cansinamente, pronto llegaría Sypha con su cena y la ayudaría a quitarse todas esas prendas, aún no lograba acostumbrarse a ellas. Además de que sentía una gran opresión en el pecho a causa de ese corsé tan ajustado.

Se llevó una mano a sus cosquillas, de seguro estarían resentidas cuando se quitara eso, sonrió con amargura, era tonto que estuviera pensando en esa nimiedad cuando su vida se había vuelto una terrible tormenta.

Lo único bueno de que la noche hubiese caído era que ese nefasto hombre posiblemente ya no la visitara, Sypha le había hecho saber que él quería verla, pero ella en el fondo guardaba la esperanza de que eso no ocurriera, no quería verlo… lo odiaba.

Caminó hacia la chimenea, observando el fuego crispar, de repente escuchó un crujido proveniente de la puerta, de inmediato sus pupilas se concentraron en la entrada, esperaba encontrarse con la imagen de la adivina, pero estaba muy equivocada, la imponente figura de Ryddle se hizo presente con toda su gallardía.

Un temblor estremeció su cuerpo y su piel se erizó, el miedo comenzaba a apoderarse de cada centímetro de su cuerpo. "No debo temerle… él no puede hacerme daño". Se mantuvo en la misma posición enfrentando aquellas pupilas llenas de oscuridad.

- Vaya… vaya – pronunció recorriendo con descaro el cuerpo de la pelirroja - ¿quién diría que quitándote esos harapos y las capas de mugre, podrías lucir así? – concluyó cerca de ella, estaba a un solo pasó de que sus cuerpos se tocaran, dirigió su mirada al escote, sin duda el corsé le había beneficiado logrando que su busto se realzara y eso no pasó desapercibido para Tom, quien sin duda sabía disfrutar de la belleza de una mujer, notó como su piel estaba salpicada de pecas, siguió su recorrido hasta llegar a la pequeña boca rosada, sin duda sus labios eran hermosos, carnosos… pero no se detuvo hasta que llegó a sus ojos que lo miraban con recelo.

Ginny no se dejó amedrentar por su cercanía y mucho menos influenciar por sus palabras.

- ¿No piensas hablar? ¿Acaso te comieron la lengua los ratones? ¿O es que no deseas hablar conmigo? – preguntó manteniendo aquella sonrisa torcida, cerró el espacio que había entre ellos rodeándola, ahora se encontraba a su espalda, acercó su rostro a la piel descubierta de su cuello, percibiendo el suave aroma, con un brazo la tomó de la cintura pegándola a su cuerpo, mientras su nariz acariciaba su cuello.

Ginevra no pudo evitar que de sus labios escapara un suspiro ahogado - ¡Suéltame! - trató de alejase de él, jamás pensó que él se atreviera a tocarla de esa manera, pero claro era un ser vil, quién sabe de cuantas inocentes jóvenes se había aprovechado.

Se removió incomoda tratando de zafarse de su agarre, trato con sus manos de separar aquel brazo de su cintura, pero todo era en vano.

Tom dejó salir una risotada divertido – vaya, has recuperado tu voz… interesante – la arrastró hasta la pared, girándola y pegándola con poca delicadeza, tomó sus manos y las reunió arriba de su cabeza.

Ryddle disfrutaba de tenerla así, era una vista bastante estimulante, quién diría que esa chica enclenque, sin gracia a primera vista… podía lucir así, quizás debía haberle puesto más atención la primera vez, aún con el estorbo de su vestimenta podía sentir el cuerpo de la joven.

- ¿Sabes? Sé que no puedo matarte, ni hacerte daño… pero al parecer si puedo hacer esto – acercó su boca al lóbulo de la oreja Ginny, calentándolo con su aliento para después morderlo, arrancándole un jadeo.

Ginevra abrió ampliamente sus ojos al escuchar lo que él había dicho, ahora si el miedo se había adueñado de ella, contuvo la respiración al sentirlo tan cerca, incluso su cuerpo tembló con horror, ella jamás había tenido ese tipo de acercamientos, cuando sintió la caricia de Ryddle no pudo evitar gemir.

Se removió nuevamente, pero debía reconocer que el no comer en tantos días la había hecho perder parte de fuerza, su corazón se encontraba latiendo tan fuerte contra su caja torácica, preso del pánico que vivía.

- O esto – susurró con su voz aterciopelada, bajo por su cuello acariciándolo con la punta de su nariz sintiendo como la piel se erizaba a su paso, llegó a donde sentía su trémulo pulso y lo besó con suavidad, para después morder la zona provocando un estremecimiento de parte de su víctima.

- ¡Aléjese de mí! ¡Suélteme! ¡Maldito! – trató de patearlo, pero Ryddle la apretó más contra la pared, dejando que sintiera el peso de su cuerpo.

- Eres demasiado salvaje, vas a tener que aprender a comportarte… si no te enseñaron modales… créeme que yo si – espetó con aquel tono seductor que rayaba en amenaza, siguió besando su cuello hasta llegar a la clavícula, donde concentró sus caricias, adoraba saber que la tenía acorralada y temerosa, pero le gustaba más escucharla gemir.

Ginny dejó salir un suspiro sofocado, sentir el cuerpo de ese chico de esa forma la había dejado pasmada, cerró sus ojos rogándole a Merlín que la ayudara, pero cuando sintió los labios de Ryddle volver apoderarse de su cuello, gimió sin poder contenerse, apretó sus labios tratando de evitar que de saliera un nuevo sonido que pugnaba por salir desde su garganta.

Era horrible pero cierto, una maldita parte de ella estaba disfrutando lo que ese ser le estaba haciendo y eso no podía perdonárselo, se removió buscando separarse, pero él no tenía ninguna intención de dejarla ir, incluso dejó que la mano que reposaba en la pequeña cintura se deslizara de forma accedente lentamente, podía sentir las costillas de la pelirroja detrás de las costuras del vestido, continuó hasta llegar a la base de su busto donde se detuvo al sentir como ella se tensaba.

Ginevra sabía que si tenía poderes ese era el mejor momento para utilizarlos, se concentró y de repente ahí dentro de su pecho podía sentir una calidez, de la nada notó como Tom se alejaba quejándose llevando sus manos a su cabeza.

- Pero qué… argghh – gruñó apretando sus dientes con fuerza, sentía un horrible dolor en su cabeza.

La pelirroja lo miró asustada logrando desconcentrarse, dándole la oportunidad a Tom de recuperarse, había terminado hincado en el suelo.

Ryddle respiró dificultosamente, abrió sus ojos buscando a la causante de tal dolor, su mirada irradiaba odio en el más puro estado, atrás se había quedado su pasión, de repente notó como de su nariz salía sangre.

Ginny se asustó todavía más, no podía creer que era capaz de causarle aquel daño a ese joven, que a pesar de conservar aquella aura de maldad, lucia tan frágil y vulnerable.

Tom intento incorporarse pero su cuerpo aún no se recuperaba de aquella oleada de dolor, se sentía tan humillado. "Eso lo va a pagar caro, lo juro".

Ginny despegó su cuerpo de la fría pared, avanzó como pudo aún temblorosa hacia el baño.

Tom la vio salir huyendo, trató nuevamente de levantarse e ir en su busca, pero fue en vano aún las fuerza no volvían a sus extremidades, estaba por dejar salir una amenaza cuando la observó acercarse a él, por un momento tuvo que reconocerlo sintió una punzada de miedo, creyendo que había llegado aquel momento en que su vida terminaría a manos de esa chiquilla, cerró sus ojos con impotencia y de repente todo se ennegreció.

Con lo que él no contaba era con las verdaderas intenciones de Ginevra, la cual se hincó a su lado al verlo desvanecerse y caer al suelo, alzó su mano en la cual llevaba un pañuelo húmedo, titubeó antes de tocarlo, al notar que él no respondía, se apresuró a buscar entre sus ropas su varita.

Claro que ella no contaba con que se desmayaría, su intención al acercarse a él había sido ofrecerle el pañuelo para que limpiara su sangre, porque lo había hecho si ese ser era terrible, porque ella no quería terminar siendo como él, ya bastante asustada estaba con lo que era capaz de causarle, no quería sentir aquella sensación de crueldad, ella no era así… no quería matar a nadie, ni siquiera a él.

A pesar de haber buscado por toda su ropa, no había encontrado la varita y ahora que debía hacer, lo miró asustada si no fuera porque había tocado su pecho y había sentido su corazón latir creería que si lo había matado, aunque la sangre seguía corriendo de su nariz logrando manchar sus ropas.

"¿Qué debo hacer?... no lo puedo matar. Piensa Ginny… bueno sé que Sypha vendrá pronto… puedo esperar a que venga, quizás esa sea mi oportunidad para escapar, pero y si él le ordeno no venir… estaría aquí con él hasta que despertara".

Regresó su mirada a él, concentrándose en su rostro… su expresiones se habían relajado, parecía como si estuviese dormido, ella no podía negar su belleza, estando así recordaba que era solo un chico apenas unos años mayor.

Observó cada detalle de su cara, su rostro de facciones aristocráticas. Era de verdad muy atractivo, tenía un cuerpo atlético, no pudo evitar recordar cuando lo había sentido pegada a ella, un sonrojo se apoderó de su cara.

"¿Qué diablos hago pensando en eso y mirándolo así… él es un monstruo… aunque tenga la apariencia de un buen mozo, no puedo dejarme hipnotizar por su belleza…".

Tomó de nuevo su pañuelo aún con duda y tomando valor, resignada a que de cualquier forma tendría que estar con él hasta que recobrara el sentido, pasó titubeante la tela por la frente del moreno, llegando hasta su nariz donde limpió la sangre, dejándolo ahí, con su mano libre tomó el mentón del joven. "Su piel es tan suave y cálida"… haciendo su cabeza hacia atrás tratando de parar su hemorragia.

"No puedo creer que yo fui capaz de hacerle eso, por qué me siento culpable… se lo merecía, él… me… bueno… yo solo quería que se detuviera".

De repente respingó al sentir la mano de él cerrarse en su muñeca, dejó escapar un gritillo de sorpresa, mirándolo con los ojos abiertos como platos, clavando su vista en su rostro, estaba recuperando el conocimiento.

Ryddle atrapó su muñeca, deslizo sus parpados tratando de enfocar la figura que tenía enfrente, le tomó unos segundos acostumbrarse a la media luz de la habitación, sentía una horrible punzada en su cabeza, al reconocer a la chica, se quedó estupefacto, podía sentir un extraño cosquilleo donde ella tenía su mano.

- Suéltame – soltó su mano, aventándola.

Ginny se alejó de él cuanto más pudo. Tom tomó el pañuelo aún perturbado por las acciones de la pelirroja, intento levantarse ayudándose de la base de la cama, lográndolo con dificultad, avanzó hacia el baño para lavarse su rostro debía ir por su varita, la había dejado en su cuarto previendo que algo así podía pasar y no quería que ella se adueñara de ella y así escapar.

"No comprendo por qué no terminó conmigo, pudo hacerlo". Salió del cuarto de baño enfrentando la mirada interrogante de Ginevra.

- Quiero que sepas que si se te ocurre volver a hacerme algo parecido, tus padres se mueren… por ahora solo me desquitare con alguno de tus hermanos – siseó tenebroso, dirigiéndose a la puerta.

- ¡No! Por favor… - dijo arrebatadamente, impidiendo que saliera.

- Mmmm ahora es cuando decides comportarte, no me interesan tus suplicas - profirió fúnebre.

- No lo volveré a hacer, yo no volveré a atacarlo – agregó con los ojos acuosos, desesperada por lograr la compasión de ese ser.

Ryddle posó sus pupilas en el dulce rostro – Mmm está bien por ahora no tocare a tu familia solo no olvides tus palabras – sentenció saliendo del cuarto, topándose con sus guardias, a los cuales no les pasó desapercibido la sangre en el rostro de su amo.

Tom ingresó en su habitación, de inmediato tomó su varita que yacía sobre la cama, se realizó un sencillo hechizo.

- Si cree que cumpliré mis palabras es demasiado tonta, se ha puesto en bandeja de plata… mandare capturar a alguno de sus hermanos quizás ese que la acompañaba en la Feria, lo encerrare en el calabozo y haré que ella lo vea, quizás así aprenda a comportarse como se debe y hasta darse cuenta con quién debe estar su lealtad – enunció malicioso, dejó salir una risa.

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En la habitación de Ginevra…

Sypha ingresaba con una bandeja de comida que dejó sobre la mesa, al ver a la pelirroja llorando sobre su cama, se acercó de inmediato.

- ¿Qué pasa? – cuestionó tocando su hombro.

Ginny alzo su rostro – Ese… desgraciado estuvo aquí – pronunció con voz entrecortada.

- ¿Te hizo algo? – dedujo al ver su estado.

- Él… se atrevió a tocarme – exclamó entre sollozos.

La adivina la abrazó - ¿Sólo hizo eso? – inquirió pensando lo peor.

- S-si… porque yo… lo ataque, no sé cómo lo hice… simplemente pensé en defenderme y él comenzó a quejarse y terminó desmayado, sangrando de la nariz, yo no quería hacerle daño, pero él… si él no hubiese hecho eso… tengo miedo, yo… este poder pudo destruirlo, yo no quiero matar a nadie ¿qué me está pasando?

Sypha no encontraba las palabras para tranquilizarla – Hey… está bien, es normal, aprenderás a controlarlos, nadie te está pidiendo que lo mates… la leyenda no dice realmente lo que tus poderes le harán, sabemos que lo puedes dañar pero no si lo puedes matar.

Ginny no encontraba consuelo en eso de cualquier forma era aterrador lo que podía hacerle – Yo le dije… que no volvería a atacarlo, él va a dañar a mi familia si no hago lo que él quiere.

- Shhh no pasara, hoy tratare de hacer conexión con mi hermana, no sé si pueda hacerlo, pero si lo logró le haré saber todo lo que está ocurriendo aquí, le pediré que le avise a tu familia que tenga cuidado – manifestó esperanzada.

- ¿De verdad harás eso? – preguntó incrédula.

- Si, antes no funcionaba cuando yo lo deseaba, pero ahora he desarrollado todos mis poderes, quizás si pueda hacerlo.

- Si, inténtalo… por favor – añadió suplicante tomando sus manos.

- Esta bien, ahora limpia tu rostro y cena, lo necesitas… - mencionó separándose de la pelirroja.

-oOo T&G oOo-

Horas más tarde ya recostada en su cama con las cortinas recorridas evitando que las corrientes de aire entraran, daba vueltas de un lado a otro sin conciliar el sueño, no podía olvidar su encuentro con Ryddle.

Aún recordaba los labios de ese ser quemando su piel, se llevó su mano a su cuello en el lugar que él la había besado, nunca había sentido nada parecido, porque eso no estaba bien, una chica decente jamás permitiría que le faltaran el respeto de esa forma.

Pero lo peor resultaba que entre su desesperación por quitárselo de encima, en momentos había sentido cosas… y eso no estaba bien, la asustaba.

- ¿Por qué tuvo que pasarme esto a mí? No puedo dejar que se me vuelva a tocar, pero si no hago lo que quiere, mis papás podrían pagarlo – su pecho se oprimió dolorosamente.

- Yo nunca pensé que él fuera a tocarme, pensé que me repudiaba… que lo único que haría era herirme por otros medios.

Abrazó un cojín con fuerza – Merlín, por favor ayúdame…

****** T&G ******

En Grimmauld….

Harry se encontraba sentado en la sala, acababa de llegar aquella extraña adivina, la cual se había escapado de la Feria donde trabajaba.

- ¿Y bien ahora dime todo lo qué sabes? – exigió Potter, aún no podía confiar del todo en ella, pero era su mejor opción hasta ahora.

- Ya te lo he dicho, debes ir al reino oscuro… con tus amigos, será un viaje peligroso pero tienes que hacerlo, debes rescatar a tu amiga, ayudar a tu padrino.

Harry la miró fijamente, estaba tratando de procesar toda esa información, cuando notó que la chica se tensaba y su mirada se nublaba – Oye ¿estás bien? – se acercó a ella, tocó su mano crispada y fue como si fuera transportado a otra dimensión.

Todo estaba oscuro inesperadamente una luz cegó sus ojos, parpadeó varias veces tratando de comprender lo que pasaba y acostumbrarse.

- ¿Dónde estoy? – y de repente vio a la adivina a lo lejos parada cerca de una lago, parecía ser de noche – dime ¿qué es lo que está pasando?

La chica se giró clavando su mirada turquesa en él – Silencio, observa lo que tengo que mostrarte, de repente apareció otra mujer parecida a la adivina, frunció su ceño confundido ¿acaso estaba soñando?

- Debo darles un mensaje – se aproximó a los dos y los tomó de la mano, transfiriéndoles la imagen de Ginevra desde que había llegado al castillo, su estado deplorable hasta lo último ella llorando, sus palabras resonaron en sus oídos "Yo le dije… que no volvería a atacarlo, él va a dañar a mi familia si no hago lo que él quiere".

Y entonces la conexión se rompió Harry soltó la mano de chica como si esta le hubiese quemado, mientras ella se desvanecía en el sillón.

- Pero ¿qué diablos fue eso? – barbotó aún abrumado por lo que había visto. Regresó su vista a la chica - oye… - trató de despertarla, tocó su cara quitándole el velo descubriendo su rostro – vamos despierta, tomó su varita y le lanzó un Ennervate.

La adivina se removió abrió sus ojos enfocando su mirada en el caballero que tenía enfrente.

- ¿Estas bien?

Ella asintió llevando su mano a la frente, tratando de recordar lo que había pasado – Si…

- ¿Qué fue eso? Explícame… ¿fue verdad lo que vimos? – preguntó en tono demandante.

- Si, fue verdad… eso es lo que tu amiga está viviendo. Debes avisarle a su familia lo que está ocurriendo, deben estar prevenidos para que no les ocurra nada – contestó aún presa de un mareo.

- Si, lo haré… pero ¿cómo fue posible qué viéramos eso? – enarcó su ceja confundido.

- Digamos que hice conexión con mi hermana gemela, ella vive en el reinado oscuro… fuimos separadas hace mucho tiempo, pero gracias a nuestros poderes de repente pasa esto y sabemos lo que la otra ve.

- Mmm todo esto es tan extraño.

- Lo sé, pero debes confiar en mí, solo te puedo decir que no quiero lastimarlos – agregó clavando sus pupilas en él.

Harry la miró cómo cavilando la posibilidad – Está bien, pero dime tu nombre… hasta ahora no lo sé y estas en mi casa.

- Soy Salih Szilagy, ya te he dicho que mis padres murieron y me quede a vivir con las personas de la Feria, debía darles el dinero que ganara y ellos jamás me hubiesen dejado salir, mucho menos viajar contigo por eso debía escaparme.

- Es tarde debes estar cansada, por ahora te enseñare donde dormirás, mañana les diré a Ron y Hermione lo que me dijiste y planearemos lo que haremos - anunció meditabundo.

- T&G -

Al siguiente día…

En el salón del Trono.

- Señor – Draco realizó una corta reverencia, sin atreverse a mirarlo, a su lado se encontraban Blaise y Nott.

- Les tengo una misión, deben ir al otro reino en busca de alguien…todo lo que necesitan saber esta en este pergamino – se los aventó – no creo que sea gran problema para ustedes, son tres y él solo uno.

Blaise lo tomó abriéndolo parcialmente pasando con rapidez sus ojos por las letras, mostrándoselo a Nott y Draco.

- Ahora, lárguense y espero resultados pronto o yo mismo me encargare de ustedes – los despidió con un ademán.

Al salir los tres se reunieron observando el pergamino.

- ¿Por qué querrá a ese pobre diablo? – indagó Blaise enarcando sus ceja.

- No lo sé…

- Pues supongo que al encontrarlo lo sabremos, es mejor partir ya… ese reino no está cerca y el Rey es impaciente… no deseo que descargue su ira en mí, vámonos – expuso Nott, dirigiéndose a la salida del castillo.

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En Caernarfon…

Remus terminaba de leer una carta que había llegado a sus manos de forma misteriosa. Respiró aliviado al saber que su gran amigo estaba vivo, quemó la carta guardando celosamente en su mente la dirección donde se encontraría con él.

La batalla seguía su curso, hasta ahora había un gran número de heridos. Por el momento los escuadrones de los caballeros de Walpurgis se habían replegado, seguro para preparar una nueva estrategia para vencerlos el día de mañana, por otra parte también tenían un número considerable de bajas.

Remus se levantó de su silla, tomó un poco de agua que alivió su reseca garganta, salió de su casa de campaña mirando a pequeños grupos de su ejército arremolinados en pequeñas fogatas improvisadas.

Algunos interrumpieron sus actividades para mirarlo, él simplemente les dio una señal tranquilizadora. Caminó sin grandes imprevistos a donde se encontraba su caballo, afortunadamente un elfo ya lo tenía listo.

Subió al animal, tomó las riendas – Volveré en unas horas, el mando queda a cargo de Moody.

Con una última mirada a su campamento partió, galopando por las praderas dirigiéndose a Acanthia Way.

En la profundidad de un bosque…

Sirius se encontraba sentado en la cama donde había pasado los últimos días en su agonía.

- Yo tenía que ir… es peligroso – refunfuñó molesto.

- Ni siquiera puede dar más de diez pasos fuera de esa cama, está demasiado débil aún ¿qué parte de eso es la que no entiende? – reprochó Yannel, acercándole un plato de comida, no era la primera vez que se lo decía y ya se estaba cansando del tono imperativo que usaba en ocasiones.

El pelinegro bufó exasperado, haciendo un lado el plato, descartándolo sin siquiera mirar su contenido.

- Si tanto desea aliviarse para marcharse, ¡debe comer! – señaló seria, regresando el plato, se armó de paciencia tomó la cuchara, sumergiéndola en el plato y la dirigió hacia la boca del hombre – ¡coma!.

El hombre miró la cuchara con seriedad, para después girar su rostro y clavar sus grisáceas pupilas en la dama, su expresión no podría ser más sería, sus labios estaban ligeramente apretados y sus cejas un poco fruncidas, lo que era señal inequívoca de que estaba agotando la paciencia de la mujer, de mala gana abrió la boca, mientras la miraba con recelo.

- Es peor que un chiquillo, es mas conozco niños con una mínima parte de su edad que se comportan mejor – espetó con una mueca, dirigió su mirada a la ventana notando la posición del sol – es mejor que se apure a comer, Nymphadora no tardara en volver con su amigo.

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Continuará…

¿Reviews? ¿Avadas? ¿Algo?

oXoXo

Sentimos la tardanza, se nos atravesaron muchas cosas que nos impidieron seguir, pero por fin hemos vuelto.

Rouse Malfoy: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por comentar, sentimos la demora. En este capítulo sabrás lo que pasara entre Tom y Ginn. Ojala te guste. ¡Feliz año nuevo! Saludos y abrazos.

Nymphadora Tonks Black: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por leer y comentar. No te preocupes pronto actualizaremos Seducción. Ojala te guste este capítulo. ¡Feliz año nuevo! Saludos y abrazos.

Kristy Malfoy: Hola ¿cómo estás? Gracias por leer y disculpa la tardanza. Esperamos que te guste el nuevo capítulo. ¡Feliz año nuevo! Saludos y abrazos.

Hope777: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer y comentar. Sentimos haber tardado tanto, ojala nos comprendas. Esperamos que puedas leer el nuevo capítulo. ¡Feliz año nuevo! Saludos y abrazos.

Kirtash: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por el apoyo y los comentarios. Sentimos la tardanza, ojala puedas leer este nuevo capítulo de Tom Ryddle. ¡Feliz año nuevo! Saludos y abrazos.

Muchas gracias a todos los que leen la historia, a los que nos tienen en favoritos y alertas. Esperamos que se animen a dejarnos un comentario.

¡Feliz año 2011!