Hi!! espero esten muy bien, aquí haciendo acto de aparición jejeje, nos alegramos que la historia este siendo de su agrado. Este capi esta escrito por una espectacular escritora, su nombre es Marisu y seguro muchos también la conocen.

Los personajes de Naruto no nos pertenecen.


Una de aquellas noches sofocantes llegó, y aunque la Luna resplandecía enormemente bajo el cubierto de unas cuantas nubes, ya nada llenaba un vacío inexistente que ella había dejado… Y me recordé a mi mismo, me recordé como en un principio… En mitad de una nada inmensa que luce infinita, con el eterno desasosiego de mi razón a media luz. Solo… Estúpidamente solo, hoy, como antes, como siempre.

"Dame un solo motivo para olvidarte"

Sentía el mundo sobre mi pecho, y en realidad pensaba ¿Para esto es que he regresado a Konoha? Quizá era eso… Debía toparme con algo mayor a mi odio por Itachi… Algo mucho más grande: La desesperación de saberla distante, la impotencia de ver que aunque se hubiera entregado a mí, no puede ser mía completamente en cuerpo, alma y corazón.

Quise correr, escapar de aquella cama que sólo me recordaba a Hinata, huir de aquellas calles que solamente me conducían hacia sus brazos, retroceder el tiempo para no verle jamás…. Evitar sentir.
Pero no puedo más… Con esta tortura de haber probado sus labios, su piel delicada y no volverlo a hacer nunca más… Sí… Si así era necesario, lo haría.

"No te buscaré más…"

Ya no importaba más… Y con la tormentosa imagen de aquellos labios sobre mi piel en mi mente, no me di cuenta a la hora en la que cerré los ojos para dormir.

Día tras día, la monotonía continuó su curso… Y en eso una misión se nos atravesó… Y como era de esperarse tendría que estar con aquél par de tórtolos que no me dejaban en paz…

Naruto… Había evitado verlo a como de lugar mientras me fuera posible; no podía comprender el sentimiento enfermizo que me producían nuestros encuentros casuales, ni siquiera en las misiones se le despegaba a Sakura un momento; no es que me molestara aquello, sino que me enfurecía que él pudiese tener lo que deseaba… Pero yo no, por ser un pobre diablo; me daba rabia de sólo pensar que era el poseedor del corazón que yo deseaba ¡Y él ni siquiera lo sabía! Como me flagelaba su mera imagen por dentro…

Regresábamos de nuestra misión al país del té… Cuando súbitamente su imagen apareció justo frente a mi, llevando una bolsa de víveres y sonriéndole a otro… Un idiota de quién iba tomada del brazo de aquél sujeto de su misma sangre que al parecer le ayudaba con otras bolsas más… Como me revolvía el estómago al verla junto a otro, sonriendo…

"¿Acaso no podrías encontrar la felicidad dentro de mí?"

Y sin poder evitarlo, siendo impulsado por un deseo más grande que mi voluntad, comencé a seguirlos a lo largo de las calles, eso sí, sin perder detalle alguno de sus movimientos…. Cada paso, cada sonrisa, cada suspiro… ¿Qué hacía él a su lado?

Al parecer iban hacia el departamento de Hinata, y ya comenzaba a arder en ganas de asesinar a ese tipo… ¿Por qué la miraba de esa manera? No quería pensar nada más… Incluso dudaba en seguir tras ellos, pero deseaba saber que sucedería después; y tal como en esos momentos, continué imperceptible entre la muchedumbre a pleno día en aquella calle principal.

Al llegar a su apartamento, me oculté tras un árbol con intención de saber más allá de lo que mis ojos podrían ver… Llegaron tranquilamente, a paso normal… Carajo… ¡Cómo la deseaba! Y el ver como aquél Hyuuga la acompañaba hacia su apartamento… Ya nada me daba buena espina.

Primero ella abrió la puerta y entró… Pero luego pasó algo que casi me hace perder el control por completo: Él miró hacia mi ubicación y una sonrisa llena de soberbia de dibujó en su rostro, para luego entrar a su apartamento… ¡Me desquiciaba! Seguramente había sabido que los seguí y se burlaba de mí ahora… Ese maldito…

Tardaron una eternidad ahí adentro… Tanto que me cansé de esperar oculto en la misma rama durante tres horas… Así que de una manera casi forzada por la poca cordura que me quedaba, fui a dar a mi casa… De nuevo.

Nada me habría costado ir… Buscarla para verme reflejado en sus ojos cristalinos y sentir esa perturbadora paz dentro de mi pecho de nuevo; Pero no, ella bien sabía donde hallarme… Pero no había venido, no regresaba a mi lecho, que por aquellos días me parecía más frío que nunca.

Las misiones continuaban, y la manera en la que pensaba en ella afectaba directamente a mi desempeño como ninja responsable de llevar a cabo un claro objetivo, en cuanto llegaba a la aldea, no deseaba ver nada más que a ella sobre mi cama, para hacerla presa de mis deseos más desesperados… Pero solamente lograba revolverme entre mis sábanas junto a mi propia soledad.

Hasta que un día, un par de golpes llamaron mi atención… Alguien llamaba a mi puerta, fue entonces cuando mi alma entera se agitó, por la manera en la que la puerta fue golpeada, pude darme cuenta de que no era aquél Dobe… Sino tal vez una chica… Me apresuré a abrir la puerta, con toda la cautela que me fue posible simular.

- Hola, Sasuke-kun – Saludó mi interlocutora
- Ah, Sakura… - No pude evitar decepcionarme un poco - ¿Qué se te ofrece?
- Bueno, en realidad Naruto y yo queríamos saber si te gustaría ir a Ichiraku con nosotros… Junto a Kakashi, como en los viejos tiempos. – Dijo con una mirada llena de ilusión
- Verás… En realidad ya comí – Mentí satisfactoriamente – Quizá sea en otra ocasión…
- Está bien… Pero si cambias de parecer, no dudes en alcanzarnos – Se despedía con una sonrisa

En realidad no había comido nada desde el día anterior… Simplemente porque no me apetecía, en estos momentos el alcohol ni siquiera valía la pena y sentí… Sentí que tal vez yo no era tan importante para Hinata como quería creer.

Un par de golpes secos volvieron a sonar sobre la puerta, esta vez casi hastiado me dispuse a abrir con una cara de pocos amigos. Mi vista se deleitó totalmente ante lo inesperado de aquella visita.

- Eh… S-Sasuke… san – Ya me parecía que me desmayaría
- Hinata… - Dije aún con dificultad, sin dar crédito a mis ojos – Adelante – Abrí mi puerta de par en par enseguida y la hice pasar - ¿Qué es lo que te trae por aquí? – Le pregunté tratando de mostrar un poco de indiferencia, sin voltear a mirarla mientras cerraba la puerta
- P-pues… Quizá sólo…. N-No lo sé… - Contestó nerviosa buscando mi mirada – Y-yo… Traje algo… P-para ti – Pronunció en tono avergonzado, no pude evitar voltear a mirarla y contemplar aquél rubor sobre su rostro, mientras me extendía una pequeña canastilla cubierta por un pañuelo de tela, el cuál descubrí para ver que se trataba de galletas
- Muchas gracias – Hice mueca de indiferencia y las coloqué sobre la mesa - ¿Quieres algo de tomar?
- Lo mismo q-que tú… G-gracias…

¿Gracias?... ¿Por qué diablos me estaba dando las gracias? Se supone que era yo quién debía de agradecer su gesto inesperado, sin embargo, no pude evitar pensar que era simplemente un acto lastimoso hacia mí… Así que con la botella de Sake y un par de vasitos de porcelana me dispuse a servirnos… Quizá eso ayudaría a que un poco de sinceridad aflorara de nuestro interior.

Tomé asiento a su lado en el sillón de la sala y en un instante en silencio en el que mi piel pudo sentir cerca la suya… Mi cuerpo comenzaba a despertar, sin embargo, a ella no se lo iba a hacer notar; comenzábamos a beber y platicábamos acerca de nuestras misiones y de lo rutinario en nuestras vidas.

Poco a poco la conversación se hacía más fluida, no sé si debido al alcohol que ya habíamos comenzado a consumir una hora atrás y se le veía más relajada que al principio, el ambiente ya no era tenso.

Parecíamos unos niños, riéndonos, jugueteando… Le hacía cosquillas sólo como pretexto para entrar en contacto y ella reía con una dulzura impresionante… Aún en los momentos que se reía como una descosida.

Poco a poco sin decir nada, la fui acercando… Rostro frente a rostro, y noté aquél sonrojo natural que hacía de ella una cualidad imprescindible… No dude un instante mas lo que mi cuerpo me estaba pidiendo ya a gritos y la besé, tratando de controlarme al sentir su calor y su aroma inconfundible

Me embriagaba, eso era… Y lo peor era que me estaba haciendo un adicto completamente a su piel, a sus caricias… Cuando me di cuenta, ya estaba sobre su cuerpo… Juntos sobre el sillón.

La miré impaciente y una chispa en su mirada me hizo arder por completo, me despojé de mi camiseta y me apresuré a sacar su chamarra del camino… Ver como poco a poco nuestra ropa iba disminuyendo me hizo despertar por completo, y ya en ropa íntima comencé a besar todo su ser como un poseído… No me resistiría.

La escuchaba dar leves quejidos, pero aquello sólo me hacía querer seguir y en cuanto la despojé de aquellas dos pequeñas piezas que faltaban… Me pregunté si realmente la merecía… Si no estaba siendo yo el egoísta al quererla sólo para mí y por mí. Pero era tarde, el alcohol ya estaba dentro de mi sangre y en la de ella, así que me quitó el bóxer que incordiaba todo.

Era una diosa, y yo su esclavo… Todo en ella era perfecto. Recorrí de lleno todo su cuerpo con mis labios y mi lengua, cada íntimo espacio y rincón. Hinata apenas entreabría sus ojos pidiéndome que no me detuviera… Pero… Temía… Yo temía que fuera a suceder de nuevo…

Ya era imposible para mí, de cualquier modo, no podría detenerme, así que eché un vistazo desde arriba a su esplendorosa figura y me coloqué de nuevo sobre ella, rodeándola con mis brazos, mientras ella abrazaba sus piernas a mi cintura… Entonces me introduje en ella y aquella ardiente sensación volvía a mi alma otra vez.

Mi cuerpo se deleitaba con cada embestida, entre gemidos, fuego y pasión de nuestras miradas, todo era inigualable para mí y lo que más quería era que no tuviera fin… Poder besarla, tocar sus senos y poseerla por completo… La sensación era mayor que yo, mayor que aquél departamento que me parecía inexistente en aquél momento… Aquél momento entre el vaivén de nuestras caderas tan acelerado como podíamos, al compás de sus pechos y sus quejidos… El momento de nuestro éxtasis.

Al final, cuando pudimos recuperar el aliento, apenas nos sonreímos a manera de complicidad… Aunque sabía que lo que hacía no era lo correcto si es que no quería volverme más obseso aún con Hinata… Pero de nuevo me volvía a sentir completo junto a su piel y sabiéndome presa de sus ojos perlados.

- Entonces Hinata… ¿Qué es lo que sucede con nosotros?

Le pregunté a ella sin mirarla, mientras ella se cubría con mi propia camiseta y yo únicamente tenía mis bóxer puestos…

Yo necesitaba escucharla, Hinata lo sabía y esperaba una respuesta concreta y directa… Y si no podía dármela… Entonces ¿Había valido todo la pena?...

continuara...


agradecemos los reviews de...Murtilla, Nylleve, Gatsby-Gray, sussane.x, Liidii-sn, karina I, AC Akasuna y Lilith Uzumaki

muchas gracias en verdad, nos animan a seguir escribiendo n/n

esperamos este capitulo haya sido de su agrado

Saludos

Fc SasuHina