La Última Esperanza

La Última Esperanza.

Capitulo 1.- Un mundo devastado y el despertar de la última esperanza.

Había pasado mucho tiempo desde que aquella región tenia ríos, bosques, planicies, aldeas, donde caía el agua cristalina y dulce en cada lluvia, donde el sol, la luna y las estrellas, daban vida a los días y noches con todo su esplendor, donde los aldeanos trabajaban tranquilamente en sus campos de cultivos y los niños corrían y jugaban desde el alba al atardecer. Si, mucho tiempo había pasado desde entonces, en los que algunos youkai se aventuraban en alguna aldea causando destrozos, la cual seria reconstruida posteriormente, tiempos en los que algunos humanos y youkai compartían su vida, si mucho tiempo había pasado, ahora nada de eso existía, los ríos y lagos, eran de veneno, los bosques y planicies eran pantanos, la lluvia era acida, y no había días, solo noches, noches en las cuales solo la luna alumbraba, no había aldeas, fueron destruidas, saqueadas, devastadas, al igual que sus habitantes, los pocos sobrevivientes se refugiaron en el monte de las Animas misteriosamente reconstruido, solo los humanos y algunos youkai y hanyou que los protegían vivían ahí.

En los demás sitios solo bestias horrorosas habitaban, provocando la muerte y terror. Todo había sido destruido desde aquel día en el que el demonio Naraku que reinaba ahora, había dado muerte a sus enemigos, o al menos eso pensaba el, pues sus peores enemigos jamás fueron destruidos y uno de ellos esta apunto de despertar, después de haber estado en manos de la muerte, y sumida en un largo y profundo sueno. Para después unirse al otro, convirtiéndose en la última esperanza del mundo.

La joven miko estaba en una especie de huevo transparente que estaba detenido en el aire por unas ramas blancas que salían de la tierra enroscándose para detenerlo. Ella estaba flotando en una especie de líquido, como un bebe que flota en el útero de su madre, tenía las piernas y cuerpo encogido, con las manos en forma de oración sobre el pecho, con su cabello flotando y ondeando en el líquido. Cuanto tiempo llevaba ahí, lo ignoraba, que había sucedido, no sabia. Pero el tiempo de despertar se acercaba.

La sacerdotisa abrió los ojos al fin en luna llena.

- ¿Donde estoy? ¿Que ha pasado? ¿Cuanto tiempo llevo aquí? ¿Días, semanas, meses, años quizás? Y... ¿Quien soy?- se preguntaba, no recordaba nada, miro a su alrededor, buscado respuestas, sin éxito, hasta que vio a una considerable distancia un huevo parecido al que la contenía a ella, solo que mas pequeño, no lograba distinguir que estaba adentro, así que hizo un esfuerzo para verlo, y un segundo después vio a la criatura como si la tuviera enfrente, se asusto y cerro los ojos, y volvió a mirar y paso lo mismo, observo a aquella criatura tenia dos colas- ¿que será aquello?- se pregunto y una voz interrumpió sus pensamientos.

- Por fin despertaste – giro su vista hacia el lugar del cual había provenido la voz, era una mujer mayor, tenía el cabello lila y ojos verdes, y de su ser irradiaba una luz dorada. – me imagino que muchas preguntas pasan por tu mente pero no podré contestarte hasta que no salgas de ese cascaron.

- ¿Pero como lo hago?- se pregunto la miko.

- Bueno eso tendrás que averiguarlo, tu sola, de esa manera aprenderás a no depender de las demás personas.- adivinando el pensamiento de la joven.

- Tengo que salir, pero ¿como?- de repente sintió que le falta aire, no podía respirar, tenia que salir de ahí, si no moriría, y no quería morir, no sin saber quien era ella, no, no quería morir, por instinto coloco sus manos en la membrana que la rodeaba y enterró sus unas que se trasformaron en garras, las cuales rasgaron el huevo dejando Salir todo aquel liquido. La joven esta sentada entre aquellas ramas que antes sostenían el huevo, esta totalmente desnuda y su cabello, caía hasta el piso, era demasiado largo.

- Bienvenida, mi niña.

- Ya estoy afuera ahora dígame, quien soy yo.

- No te preocupes, lo recordaras al cabo de unos minutos, pues que yo tampoco lo se, pero puede ser no muy agradable tu pasado- le dijo aquella mujer.

- Entonces dígame quien es usted.

- Mi nombre es Satomi, soy una youkai.

- Y yo soy una...

- No, pero ahora no eres tampoco una humana.

- No entiendo

- Cuando recuperes la memoria, te explicare todo.

Kagome bajo ágilmente como si flotara de aquellas ramas, su cabello se arrastraba por el suelo, camino hacia el pequeño huevo que había en aquella habitación, miro a la criatura detenidamente, y esta abrió los ojos al instante en que la miko recordaba quien era, y por que estaba ahí.

- Mi nombre es Kagome Higurashi.- dijo ella con lagrimas en los ojos mientras volteaba a ver aquella youkai y la criatura salía del huevo – Y ella es Kirara, la única amiga que me queda.