Hola!

Este minific de dos capítulos está basado en una historia secundaria de mi Dramione "Fatales Consecuencias"...

Está inspirado en la Rima 56 de Gustavo Adolfo Bécquer... personalmente, mi poeta favorito.

Espero que lo disfruten y los invito a dejarme algún mensaje.

besos...

Ember.

"XLVI"

"Me ha herido recatándose en las sombras,"

Sirius Black siempre había sido ese tipo de chico que lograba sacar una sonrisa de las mujeres incluso en los momentos más absurdos, tanto así que su magnetismo personal era la base de los mejores chismes que circulaban durante meses en las distintas Casas.

Con su lustroso pelo negro y sus ojos grises, una magnífica herencia de su familia Black, no había chica en el colegio Hogwarts que fuera indiferente a él. Las Hufflepuff sólo tartamudeaban cuando le veían pasar y suspiraban anonadas ante su sexy andar despreocupado; Las Ravenclaws lo vigilaban expectantes cuando hacía esas ocasionales entradas a la Biblioteca, sobre los gruesos volúmenes que aparentaban leer; Las Gryffindor se lanzaban a sus pies y hacían cualquier locura para llamar su atención... sólo las Slytherin, y sólo algunas... está bien, sólo una, no lo tomaba en cuenta.

Aquella tarde que por primera vez Ella le dirigió la palabra sería recordado por el apuesto chico todos y cada uno de los días que pasó encerrado en Azkaban y sería para Ella el último recuerdo que evocó en su mente antes de que su cuerpo desapareciera tras el velo...

Después de una planeada broma, que había significado un mes de investigación con el "mapa del merodeador" y exhaustivos estudios por parte de Lupin en un viejo libro de magia antigua, por fin se habían vengado con todas sus letras de las serpientes rastreras que habían hecho que los leones perdieran muchos puntos a base de jugarretas tramposas y mal intencionadas.

Fue así que Sirius Black caminaba muy satisfecho de sí mismo rumbo a su Sala Común, donde James, Remus y un asustado Peter debían estar esperándolo para celebrar en grande el éxito del maravilloso plan... ¿Qué fue lo que demoró tanto a canuto en su llegada?.

Justo cuando pretendía tomar un atajo a la escalera que lo llevaría al quinto piso del castillo un grito calmado, pero exigente, lo hizo detenerse y bloquear sólo por un segundo el ritmo de su vivás razonamiento.

Sirius Black!" gritó una suave voz femenina desde su espalda y escuchó claramente unos ágiles pasos acercarse hacia él "detente".

El chico volvió a sonreír y se dio vuelta con toda esa galantería que le era propia, le habría sido imposible no reconocer la voz de la llamada "Reina de Hielo de Hogwarts".

Eileen Lownstain... la mujer más codiciada de Hogwarts se encontraba de pie frente a él. Su pelo oscuro caía cual seda sobre sus hombros hasta su fina cintura, sus labios rosados se veían empequeñecidos bajo sus pepas azul pálido que decoraban un rostro elegante, astuto y atemporal, digno de una estatua griega o del retrato de una Emperatriz antigua. Su mentón levemente alzado le daba esa condición de autoridad que superaba aún a esa placa de Premio Anual que tan orgullosamente llevaba prendada sobre el lado izquierdo de su pecho, justo sobre su corazón y sus pálidas y pequeñas manos sostenían con destreza una varita de madera oscura y de, por lo visto, el más exquisito material.

"¿Hice algo malo?" preguntó con tono inocente y dejó que un mechón de pelo le cubriera un ojo, dándole ese aire rebelde al cual todas las chicas parecían sucumbir.

"Eso mismo te vengo a preguntar..." respondió fríamente la chica sin dejarse inquietar por el movimiento de seducción hecho por el muchacho "me pregunto por qué Lucius Malfoy, Crabble, Goyle, Nott y el mismo Snape parecen una bandada de lechuzas gigantes que no pueden hacer otra cosa que batir sus alas y ulular"

Sirius no pudo evitar reír al escuchar eso y se maldijo por no estar ahí, justo en el momento que la pócima había hecho efecto. Pero al ver como la mirada gélida y astuta de la chica atravesaba sus pensamientos, casi como si estuviera practicando legremancia con él, se volvió serio y se acercó a ella, a pesar de la varita que aún estaba bien sujeta en su mano.

"No estoy al tanto del por qué esas serpientes están así... pero seguramente se lo tenían bien merecido" le señaló, usando a su vez un tono susurrante, aterciopelado, otra de sus tantas armas de conquista.

"Puede ser que tengas razón..." murmuró ella, para asombro de él "si es que llegas a enterarte quién pudo ser el responsable, dile de mi parte que bien hecho... la vengaza ya fue servida, pero que para la próxima vez... deberé hacer cumplir el orden como prefecta que soy" y tras una pícarona sonrisa, una sonrisa que jamás se había visto salir de sus labios con anterioridad, se volteó cual sigilosa gacela y caminó rumbo a su Sala Común, viendo qué haría para devolver a su estado normal a sus compañeros.

OoOoOoO

"Sellando con un beso su Traición."

Dos semanas pensando en ella... ¡Sirius Black llevaba más de dos semanas pensando en Eileen Lownstain y no podía sacársela de su cabeza!. ¿Qué tenía esa mujer que lo había dejado así?, si hasta James parecía menos anonadado que él cada vez que Evans pasaba frente a ellos.

Tenía que haberlo embrujado, quizás una pócima de amor, no sería la primera vez que una mujer usaba trucos así para tratar de engatuzarlo. Pero no, él sabía que Eileen no sería de esas, él sabía que esa fría indeferencia y esas miradas a escondidas que le dirigía de vez en cuando le habían cautivado el corazón... o la cabeza por lo menos.

"¡Sirius!" le gritó por cuarta vez seguida James a su lado, tentado de golpear a su amigo si no le prestaba atención.

"¿Qué quieres?" le preguntó cansado. Estaba harto de que siempre lo sacaran de sus cavilaciones a gritos... sobretodo cuando James era el responsable de andar como unos locos espiando los pasos de Evans por Hogsmeade.

"Acaba de entrar a las Tres escobas, debemos entrar también" declaró el muchacho, arrastrando consigo a Sirius hacia la entrada.

"Por qué no mejor la dejamos tranquila y vamos a ver esa escoba nueva que están exibiendo" refunfuñó Sirius, pero James no le tomó atención y entró disimulando cualquier gesto de extrañesa al ver a Lily Evans, la pelirroja temperamental y correcta prefecta de Gryffindor, sentada frente a otra chica a un costado del negocio.

¡No!... ¿Qué hacía Evans conversando tan secretamente con Lownstain?. Parecía que los planetas se habían alineado para reunir a las dos culpables de tanto suspiro, peleas y catástrofe entre los merodeadores. Parecía que Merlín tenía algo en su contra... ¿siempre antes se había topado con la Slytherin en todas partes, tal como sucedía en el último tiempo?

"Vamos..." le murmuró a James, el cual también veía idiotizado como el objeto de sus deseos se reía abiertamente de algún comentario suscitado enter ambas chicas.

"Olvídalo, ésta es mi oportunidad... y tú podrías aprovechar de seducir a esa chica que no está nada de mal. Recuerda que las Slytherin no son nada de malas usando sus rastreros encantos"

Y sin más James Potter caminó, con su arrogancia que tanto hacía enfurecer a la pelirroja, al encuentro de las dos chicas arrastrando a su paso a un Black de pelo oscuro y ojos grises que no podía creer que sus manos sudaban, tal como le sucedía cuando iba en primer año y quería invitar a salir a las chicas de cuarto.

Lily paró de reír abruptamente al sentir el perfume pasoso y masculino que James emanaba a su camino y lo observó con sus ojos esmeraldas listos a lanzar rayos ante la menor provocación, aún no entendía cómo se las arreglaba Potter para fastidiarla a cada momento, incluso cuando no se hayaba presente, algo le hacía recordar algún comentario del muchacho... que la enojaba.

Sirius no advirtió ese intercambio de odio de la pelirroja y sólo fue capaz de clavar sus brillantes ojos plata sobre la sabia mirada de una Eileen que observaba seria la llegada de ambos destractores del orden del colegio de Hogwarts y, sintiéndose más estúpido que de costumbre, se limitó a sonreír... con una mueca más nerviosa que galante.

"Evans... ¡qué casualidad!" exclamó James, sentándose junto a la pelirroja y sonriendo tal como siempre lo hacía cuando hayaba una nueva forma de conquistarla.

"Una muy mala casualidad" respondió Lily molesta sin desviar su iracunda mirada del rostro de Potter.

Sirius seguía de pie junto a la mesa y observaba de reojo a la Slytherin que parecía escuchar cansada el intercambio de malas vibras entre la pareja de Gryffindor. Nada peor que dos leones orgullosos en peleas absurdas.

"¿Cómo que mala?, vamos Evans, admite que te encantaría salir conmigo y así no seguimos con este juego de odio" propuso James, seguro de que por vigésimo sexta vez la pelirroja se negaría y le gritaría sacándole en cara su desfachatez y las idioteces que hacía, con las cuales jamás podría interesarse en él.

"Potter... ¡NO! ¿Entiendes?, ¡yo jamás saldré contigo, porque jamás podría salir con un imbécil que no piensa más que en el Quidditch y que con suerte pasa transformaciones haciendo cambios en las pruebas sin que nadie... lo encuentre!, aunque yo estoy segura que lo haces, porque nada más explicaría que hayas pasado los Timos." declaró conforme, algo avergonzada quizás por emitir sus graves sospechas sin haber encontrado aún las pruebas que demostraran ese fraude.

Eileen pronto se aburrió de escuchar un diálogo con tanto grito exasperante y se puso de pie con esa gracia que le era tan propia, esa gracia que le había hecho ganarse el apelativo de "Reina de Hielo" entre todas las Casas.

Sirius se tensó al sentirla tan cerca de él, incluso pudiendo rozar el brazo de ella con el suyo si se inclinaba unos milimetros a su lado. Sentía calor, mucho calor... y no sólo era el calor que él emanaba por sus revolucionadas hormonas y su cabeza que le daba vueltas, también era la tibia sensación que brotaba en ella, haciéndola parecer Reina, pero no de hielo... Reina de algo más.

"Ya es tarde, iré a organizar a los alumnos para que vuelvan al Castillo" avisó la muchacha a la Gryffindor que detuvo su mirada en ella un segundo, suficiente para asentir, antes de embaucarse en otra larga riña con el fastidioso de Potter.

"¿Te importa si te acompaño?" preguntó Sirius con un dejo tiritón en su voz, para luego sacudir su cabeza y hablar con ese tono áspero que tan practicado tenía "llevo muchos años escuchando las mismas peleas... y siempre terminan igual".

Eileen lo observó de lado, penetrando nuevamente con su mirada los pensamientos del chico, y antes de que éste se pudiera sentir violado en su interioridad, ella asintió sin sonreír y dejó que la siguiera fuera de las Tres escobas.

Caminaron a través de caminos laterales en silencio, siempre era por ahí donde era mejor empezar a buscar a los alumnos escurridizos, y sin mirarse a los ojos se detuvieron frente a la reja de una pequeña casa colorida con un antejardín de seguro hermoso, aún cuando las plantas estaban muertas por la capa de nieve que las cubría.

Eileen pareció tensarse al dirigir su mirada hacia una callejuela que daba a la calle principal y al detenerse casi provoca que Sirius, distraído como andaba, la empujara por atrás.

"¿Pasó algo?" la interrogó el chico extrañado, observando qué era lo que la chica miraba con atención y vio a todo un grupito de Slytherin, liderado por Malfoy cual rey, que caminaba hacia las Tres escobas atentos buscando algo o a alguien.

"Sí, no quiero que ellos me vean" explicó, indicando con su fina mano al grupo que caminaba con la espalda erguida hacia el frecuentado local.

"¿Por qué?, si te hicieron algo me dices y yo voy con James y Remus y..."

"Shhh..." lo calló, aún sin dejar de mirar como el grupito entraba por la puerta del lugar, hasta que se dejaron de escuchar sus comentarios sisantes en la calle. "Me tiene aburrida Lucius, no puedo entender que no se rinda..." comentó, más para sí misma que para el chico Gryffindor que la escuchaba a su lado.

"Veo entonces que el albino aún no se rinde en acosarte" lanzó Sirius al aire, con una de esas magníficas sonrisas que lo hacían merecedor de todos y cada uno de los suspiros que se emitían a su alrededor.

La chica lo observó alzando una ceja y su rostro se puso rígido ante el comentario del chico.

"¿Qué sabes?, ¿qué sabes acerca de Lucius y yo?"

"No mucho la verdad, sólo lo básico" comentó con un tono erudito "Sé que Lucius te acosa no sólo porque seas la prefecta y la mejor alumna de Slytherin, sino también porque nunca han habido más que rumores que te han vínculado con personas, pero que todos saben falsos y que jamás has tenido nisiquiera un amorío fugaz dentro de Hogwarts" le explicó, satisfecho con el rostro impresionado de la chica. Después de todo él había hecho un buen trabajo averiguando todo ¡todo! sobre ella. "Aparte está el hecho que nunca has ido a una fiesta del colegio acompañada y en las últimas dos te has dedicado a ser la Organizadora y rechazar a cuanto pobre se ha decidido a invitarte"

Eileen sonrió ante lo último dicho y asintió confirmando todas y cada una de las palabras del chico. Luego bajó un segundo su mirada, para volverla a alzar más orgullosa que antes.

"Es que no entiendo cómo Lucius o cualquier hombre de los que deambulan por el Colegio, realmente creen que yo me rebajaré a ser una más de sus conquistas cuando sé, porque también soy muy observadora, que ya tienen entre sus manos a la que serán las oficiales una vez que salgan de aquí. No hay que ser muy genial para estar seguros que Lucius pedirá la mano de Cissy una vez ella también termine la escuela"

Sirius sonrió, pero pronto puso el rictus serio al percatarse de algo que lo inquietó... de sobremanera.

"¿Te gusta Lucius?" soltó de golpe, con su pecho apretado ante la posible respuesta. No sería extraño que Eileen fuera una más del grupo de chicas de Slytherin que idolataban a Malfoy como un Dios o algo por el estilo, parecía que al albino ese le iba muy bien con las chicas de su Casa, pero por alguna extraña razón él sentía que ella era diferente, no quería afirmarlo, pero estaba casi seguro que ella no se enamoraría de esa petulancia y finesa Malfoy por la que todas las chicas serpientes babeaban.

"¿Qué dices? ¡claro que no!... era sólo un ejemplo. No sólo Lucius tiene escogida a la oficial, Rodolphus ya escogió a Bellatrix, James probablemente ya se decidió por Lily... y así la gran mayoría de los chicos" explicó, analizando fríamente todas y cada una de las parejas que andaban de la mano, o peleando en otros casos, por el colegio.

Sirius volvió a respirar y sonrió ante la lógica y absolutamente creíble explicación de la chica. Él jamás había visto tan claro el panorama amoroso del colegio, pero ahora que ella le explicaba su punto de vista... muchas cosas cobraban un completo sentido.

"Y según tu analogía, ¿quién sería mi oficial?" le cuestionó, alzando su mentón y con sus ojos grises brillantes en su rostro.

Ella sonrió con suficiencia y lo desnudó con su mirada, o por lo menos eso sintió él al ver esos ojos azul pálido observarlo como si supieran qué cosa pasaba por su cabeza en cada momento.

"Parece que tú todavía no la encuentras" le murmuró, pero manteniendo ese tono altivo y delicado a la vez.

Él asintió y sintió sus manos sudorosas cual cera de vela derritiéndose por el calor de una llama. Su corazón bombeaba sangre con fuerza y sus mejillas parecían arder al sólo pensar la pregunta que se había decidido a hacer en aquel momento.

No quería recibir una negativa como respuesta, le temía a un No bien pronunciado... pero era un Gryffindor y era propio de su Casa tomar retos, sobretodo cuando los retos aún más difíciles son los retos del corazón. Así que cobrando fuerza de esa valentía que tan bien infundada tenía y de esos ojos azules que no lo paraban de observar analizando cada uno de sus movimientos, preguntó:

"En ese caso... ¿quieres ir conmigo a la fiesta de Navidad?

La muchacha pareció no impresionarse por la pregunta, no sonrió ni pestañeó con coquetería, no mandó un grito histérico ni se puso a mover las manos como loca, ni siquiera fue capaz de hacer un comentario lascivo y susurrante... sólo se límito a observarlo y sopesar la situación, o por lo menos eso le parecía a Sirius que ella hacía. Sus ojos aún lo observaba intensamente, capaces de traspasar cada una de las capas que él se ponía frente a una chica y sus labios rosa parecieron tensarse durante una milésima de segundo.

"Está bien" respondió finalmente, haciendo que el muchacho volviera a descubrir que el mundo tenía colores y que el frío del ambiente cada vez era peor. "pero ahora debo ir a preocuparme de que todos los alumnos vuelvan al Castillo" le explicó, acercándose a él ante lo cual Sirius se volvió a poner nervioso.

Eileen recién ahí sonrió y, casi como un suspiro cálido, besó su mejilla antes de voltearse para desaparecer.

"¡Hablamos entonces Lownstain!" le gritó antes de que ella doblara por una callejuela.

Ella se volteó y lo observó aún sonriendo.

"Dime Eileen... jamás me han gustado las formalidades" le respondió y giró nuevamente hasta desaperecer tras una cerca.

Sirius no pudo evitar reír, con una aliviada y melodiosa carcajada que brotó del fondo de su ser... algo le decía que esa chica era la mujer más maravillosa que conocería en su vida y, por cierto, no estaba equivocado.

OoOoOoO

"Los brazos me echó al cuello y por la espalda"

¿Era posible ser más feliz?. Esa era la pregunta que Sirius se hacía todas y cada una de las mañanas desde que había empezado a salir con Eileen.

No sabía si lo más increíble era su sonrisa cuando lo veía aparecer en el Gran Salón o su voz dulce cuando respondía alguna duda a Slugohorn en pociones, incluso podía ser sus ojos cuando lo veían acercarse hacia ella en cualquier lugar deshabitado para besarla tiernamente o sus pasos gráciles y hasta danzantes cuando llegaba a la cita diaria: a las siete de la tarde en el corredor donde habían hablado por primera vez.

Lo único que Sirius Black sabía en ese momento era que se había enamorado profundamente y que jamás podría amar a otra como la amaba a ella... Eileen se había transformado en la mujer de su vida.

Desde que había empezado su relación, hace ya dos meses, todo parecía andar mejor. Ahora no sólo ya no peleaba con James, sino que salían los cuatro, incluyendo a Lily quien porfin había aceptado sus sentimientos. Y Remus andaba de lo más dichoso porque sus amigos le dejaban algo más de tiempo para sus ÉXTASIS que se venían acercando y no lo fastidiaban con alguna nueva jugarreta todos los días, una por semana ahora, pero no todos los días.

No sólo eso... Sirius Black había mejorado sus calificaciones impresionantemente gracias a las constantes horas de estudio que ahora pasaba en la biblioteca, con el único fin de observar de lejos a su chica enseñar con una maestría nunca antes vista a algunos Slytherin de cursos inferiores. Ella se sentaba como una Reina frente a un grupo de pequeños que la escuchaban con atención y les explicaba con una enorme paciencia cada uno de los movimientos de varita que debían hacer... nadie podría no entender si ella le explicaba.

Pero no todo era pura maravilla... a causa de las diferencias que se suscitaban en una y otra Casa había preferido mantener la relación en secreto para los Slytherin. Claro está que James y Lily sabían lo que sucedía y Remus algo sospechaba, pero aún nadie se lo había confirmado, y eso hacía que verla tanto como le gustaría y plantarse frente a todo el Gran Comedor y besarla como Merlín manda era algo imposible de hacer. Ella le había rogado que todo se mantuviera bajo perfil y, aunque costaba, él había aceptado.

"Te estaba esperando... llegas tarde" le señaló él, saliento tras una armadura y abrazándola firmemente por la cintura tal como le gustaba hacerlo.

"Hubo una pelea al interior de mi Sala Común y tuve que solucionarlo" le explicó ella y se dejó besar con pasión, mientras las manos del chico recorrían su espalda.

Siempre se sentía así cuando la besaba. Como si los minutos pasaran sobre él y que no pudiera hacer nada más que estar pegado a esos suaves labios que lo traían loco. ¿Cómo era posible que Sirius Black no pudiera sentirse completo si no besaba esos labios a su vez?, ¿dónde había quedado el Black mujeriego que tenía extasiada a cada una de las chicas de Hogwarts?...

Eileen rodeó con sus brazos el cuello del chico y lo atrajo más hacia sí, dejando con ello que él se acomodara aún mejor en su boca.

"Eileen..." le murmuró él, separándose unos centimetros de su rostro con sus ojos plata brillantes "te tengo preparada una sorpresa"

La chica pareció extrañada y se alejó con suavidad y lo observó.

"¿Qué cosa?"

Él sonrió de medio lado... le encantaba lo curiosa que Eileen podía llegar a ser y la tomó de la mano para que bajaran juntos las escaleras.

Hace días que había pensado en enseñarle aquel maravilloso lugar, pero no se había decidido a hacerlo hasta aquella misma tarde.

El año anterior, en uno de sus tantos paseos que hacía como canuto por el Bosque Prohibido, había descubierto ese hermoso jardín que seguramente era propiedad de los centauros que amaban la naturaleza. Siempre que iba y la luna estaba menguante, como ese día, nadie más aparecía por el jardín a excepción de él, que a veces necesitaba estar solo para lidiar con sus propios problemas.

Y fue esa tarde que escuchó a Eileen comentarle a Lily en una conversación de pasillo, que estaba algo aburrida y cansada de todas las responsabilidades que tenía. Estaba superada no sólo por ocultar su relación, que sólo se había hecho notar cuando habían bailado juntos en el Baile de Navidad, sino que no soportaba seguir siendo la alumna ejemplar y la chica de la ley y el orden dentro del colegio. Era por eso que romper las reglas le parecía la mejor sorpresa que le podía dar.

"Sirius, no podemos salir del Castillo. Está prohibido"

Él se limitó a asentir y cruzó el umbral de la puerta hacia los jardines que los llevarían al Bosque Prohibido.

"Sirius, si Flich o la Señora Norris nos llegan a ver, Dumbledore nos suspendería y después estariamos castigados de por..." Sirius detuvo su paso antes de llegar a los lindes del Bosque y besó los labios de la chica para que no siguiera profetizando desgracias.

"Lo sé, pero no nos verán... yo soy experto en esto" le señaló guiñándole un ojo y luego de sonreír, prosiguieron su camino hasta cruzar el Bosque.

Los árboles enormes no permitían ver el cielo nublado que sobrevolaba sus cabezas y el frío del amiente, que subía desde sus pies hasta la punta de su nariz hacía que los dientes de ella castañearan un poco. Sirius la observó de reojo y corrió aún más rápido... cada vez quedaba menos para el lugar adonde la quería llevar.

Luego de subir una colina y de esquivar enormes raíces de árboles milenarios que surgían de la tierra creando casi una carrera de obstáculos natural, llegaron a un claro repleto de flores jaspeadas en tonos azulosos, que tenía en su centro una cúpula verde oscura rodeada de una enredadera que, extrañamente, tenía todas sus hojas vivas y no quemadas por el frío invernal. Eileen abrió la boca impresionada ante el arreglado jardín que se extendía frente a sus ojos y observó a Sirius anonadada... jamás pensó que él fuera de esos chicos que supieran realmente sorprender así a una mujer.

"Entremos, no hay nadie así que no te preocupes" le señaló y rodeando con un brazo su cintura, la guió por el camino hasta la entrada de la cúpula en donde una gran puerta verde oscura se abrió para ellos, como si supiera que prentendían entrar.

Sirius le dio la pasada y observó atento como las pupilas de la chica se dilataban ante la acogedora habitación redonda, toda tapizada por una suave alfombra oscura y la chimenea de piedra de a un lado que entibiaba haciendo aún más acogedor el lugar. Eileen sonrió cuando vio la montaña de cojines color arena desparramados en el piso y se sentó sobre uno de ellos, sin dejar de lado la elegancia que ponía en cada uno de sus movimientos.

Sirius sonrió al ver el rostro de satisfacción de su novia, porque no era necesario que lo hablaran para saber que ella era su novia, y se sentó junto a ella apoyándose hacia atrás, a la vez que la rodeaba con sus brazos y la acercaba a su rostro para besarlo.

Eileen se dejó besar y también permitió que las manos de Sirius la estracharan aún más hacia su cuerpo. Él sintió el dulce y fino aroma de ella colarse por sus narices y sus manos delgadas y pálidas acariciar su espalda a la vez. Su corazón empezó a latir más rápido que de costumbre y pronto el calor que abrasaba su cuerpo se hacía cada vez más insoportable.

Su instinto perruno, ese que afloraba de vez en cuando en él, lo llevó a despojarse de su túnica que lo asfixiaba y de la corbata de Gryffindor que le parecía una soga en esos momentos. Eileen no dijo nada al respecto y desenrolló su bufanda y la lanzó a un lado, dejándose acariciar con cada vez más fuerza sobre la túnica que llevaba encima. Pero de pronto ella se alejó y lo observó con sus pálidos ojos azules brillantes y algo... ¿temerosos?

"Sirius..." susurró con sus mejillas pálidas encendidas por la situación "yo... yo soy virgen"

El muchacho se detuvo y la observó, sintiéndose absolutamente enternecido ante la confesión de la chica y besó la comisura de sus labios con toda la dulzura que le era posible.

"No haré nada que no quieras que haga Eileen, yo jamás haría algo que te hiciera infeliz" la reconforó, observando divertido el rostro no tan seguro de la chica iluminado por las llamas de la chimenea.

"Te amo Sirius... sólo tengo miedo de que me pueda doler"

¿Cómo no amarla?, ¡Por Merlín! cómo alguien podía no amar a esa mujer. Sirius se tuvo que aguantar para no ahogarla con el beso que estaba tentado a darle y la estrechó aún más, pero evitando hacerle daño.

"Déjame a mí preocuparme de eso... tú disfruta" le señaló, apoyando sus brazos alrededor de la cabeza de la chica y dejando sus rostros a sólo un centimetro "Te amo Eileen, te amo más que a mí mismo" y sin esperar contestación la besó, sintiendo como se fundía en ese beso.

Hay noches que serán recordadas como las más alegres que uno ha vivido... Noches que se han vuelto la imagen a la que volvemos cada vez que no queremos dar un paso más. Para Sirius Black, aquella noche, todo dejó de ser lo que era y todo pasó a ser una ráfaga de momentos divinos que se escurrieron como la arena de entre sus manos... aquella noche Sirius Black por primera vez hizo el Amor.

Esta es la primera parte... ya sabremos cómo será el desenlace de esta historia, aunque los que leyeron "Fatales Consecuencias" ya saben qué sucede... aunque no desde la visión de Sirius.

Espero que les haya gustado y pronto se viene el II y último capítulo

besos!