Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi

Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi

Marido & Mujer

por

Freya & Sakura

Hola a todos, hemos vuelto luego de un par de meses con una idea que nació hace bastante tiempo y que comenzamos a trabajar en ella con Sakura cuando terminamos con nuestra "biblia"(Ai wa yasei da y todas las historias que nacieron de éste crossover).

Nuestras historias siempre parten luego de lo que ocurrió en el último tomo del manga de Ranma ½, por lo tanto (al menos eso es lo que pensamos nosotras) Ranma y Akane ya tienen más que claro en sus cabecitas que sienten el uno por el otro, aunque sigan no muy propensos a exteriorizarlo lo cual es muy divertido para las autoras que somos felices poniéndolos nerviosos xp.

Aprovecho para desearle feliz cumpleaños a Maia-chan (mañana es 21 de Abril así que ya es válido saludar :P)

Esperamos que les guste muestro nuevo proyecto ;)

Capítulo 1: ¿Marido y Mujer?

La luna llena iluminaba a los dos hombres que contemplaban en absoluto silencio el cielo estrellado, parecía que se preparaban mentalmente para una gran batalla.

—El momento decisivo se acerca —espetó el hombre de negros cabellos de forma solemne. El melódico cantar de los grillos fue lo único que se escuchó durante algunos segundos, el otro hombre parecía estar cavilando sobre las dificultades que podrían presentarse—. Tendremos éxito, ella lo aseguró.

El hombre de gi blanco torció el cuello notablemente tensionado. —¿Y si algo impide su realización? Hay muchas personas que están en contra de nuestra misión —murmuró bastante preocupado con voz casi taciturna.

—Empezando por ellos —murmuró mientras su expresión se ensombrecía repentinamente—. Pero esta vez tenemos todos los frentes cubiertos... tendrán que aceptarlo... el futuro del Dojo estará asegurado —añadió riendo triunfalmente.

—¿Usted cree? —preguntó algo dudoso. Acomodándose sus lentes suspiró—. De todas formas las cartas ya están jugadas, ahora sólo nos resta llevar a cabo el plan, tengamos fe y festejemos con un bocadillo ¿no le parece una excelente idea? —rió escandalosamente.

—Estoy completamente seguro, Saotome-kun —pronunció riendo de igual forma—. Mañana a esta hora ya todo dependerá de su hijo.

—¿De mi hijo? Si fuera así ya habría perdido las esperanzas, Tendo-kun —murmuró el hombre del turbante acomodándose los lentes—, también depende de Akane…

Trató de no pensar en las palabras de su ex compañero de entrenamientos, pero inmediatamente recordó que su pequeñita no dudaría en acabar con el pobre muchacho si éste intentaba algo que ella no quisiera. —Saotome-kun... ¿y si Akane no reacciona bien y perdemos a su muchacho? —preguntó al borde de las lágrimas.

—No se preocupe, Tendo-kun… el encanto Saotome es muy poderoso, mi muchacho va a hacer algo y su hija va a caer rendida —sonrió orgullosamente consolando al otro hombre—. Hay que ser positivos… ahora comamos algo, la charla me abrió el apetito —propuso acariciando su estómago.

De un segundo a otro Soun recuperó su anterior confianza. —Vamos a la cocina, seguro Kasumi dejó algo preparado —afirmó antes de reir escandalosamente mientras se dirigía hacia la cocina.

Estaba seguro que su plan era excelente y que esta vez tendrían éxito.

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Era una mañana muy agradable, el aire fresco se colaba en las rendijas de las ventanas de los durmientes. Algunos pajarillos fabricaban sus nidos mientras otros cantaban alegremente desde ramas aledañas.

Akane y Ranma conversaban animadamente en el escalón previo al jardín. El muchacho parecía bastante interesado en saber cuál sería su regalo de cumpleaños por parte de la jovencita.

—Al menos puedes decirme si me vas a dar algo —espetó insistente al obtener negativas de la muchacha con respecto a sus preguntas.

—¿Y por qué debería regalarte algo? —preguntó intentando reprimir la traviesa sonrisa que comenzaba a formarse en sus labios—. Pareces un niño... ¿no cumples dieciocho años mañana? —preguntó lanzándole una burlesca mirada.

—¡Oe! Yo no me comporto como un niño —se quejó molesto el muchacho de la trenza—. Eres mi prometida, estoy seguro que las demás van a regalarme algo —sonrió egocéntricamente.

La muchacha presionó con fuerza la tela de su falda, intentando contenerse. "Ranma no baka... estúpido, engreído, insensible, hentai...¡Shimatta! ¿Por qué me importa tanto lo que él haga? No debería importarme... ¡Kuso! ¿Por qué tenía que ena...". Frunciendo el entrecejo prefirió dejar de lado sus pensamientos. Ella jamás se delataría frente a un engreído como él. —¡No me importa! Es su maldito asunto si quieren estar como idiotas detrás de ti, engreído —gruñó clavando una llameante mirada en los ojos azules del muchacho.

Ranma sonrió perspicaz. —¿Acaso estás celosa? —preguntó con el ego elevado en la cima, notablemente feliz por la reacción de su prometida.

—¡Ja! ¿De ti? —preguntó volteando el rostro para mirar en dirección opuesta al muchacho—. En tus sueños, ¿por qué tendría que estar celosa?

El muchacho sonrió seguro de sí. Ayudado por sus manos se movió girando el rostro para mirar a la chica sonriendo burlonamente. —¿Entonces por qué te enojas tanto?

—¿¡Quién está enojada!? —preguntó demostrando claramente que lo estaba—. Poco me importa lo que hagas con ellas...

Ranma clavó su mirada azul en el rostro de la jovencita sin despegarla por un largo tiempo. —¿Estás segura de eso? —preguntó serio.

—De... deja de preguntarme cosas... —balbuceó bastante nerviosa. Desde que la mirada de Ranma había comenzado a escrutar su rostro, un notorio rubor comenzó a colorear sus mejillas—. ¿Po... por qué no lo estaría?

—Porque parecías enojada… y ahora estás algo sonrojada… ¿Qué sucede? —preguntó sonriente.

—Nandemonai —respondió sonriendo nerviosamente—. ¿No vas a seguir preguntándome que te voy a regalar? —preguntó sonriéndole dulcemente, esperando que Ranma dejara el interrogatorio.

—¿Qué vas a regalarme? —preguntó automáticamente sonriendo totalmente embobado por la sonrisa de su prometida.

—Es un secreto —rió la muchacha traviesamente sacándole la lengua—. ¿Crees que Ryoga-kun venga mañana? En su última carta dijo que llegaría en un par de días, pero eso fue hace más de una semana —comentó de forma distraída.

Ranma giró los ojos bastante molesto. Sabía que Ryoga no estaba más interesado en Akane pero de todas formas los conflictos entre ellos persistían. —No sé, seguramente debe estar perdido por ahí ese cerdo —murmuró entre dientes.

—¿Cuándo vas a dejar de decirle cerdo? —preguntó la muchacha frunciendo levemente el ceño, recordar aquel tema realmente no le hacía mucha gracia.

—¿Y cómo quieres que le diga? ¿P-chan? —sonrió divertido sin darse cuenta que la muchacha estaba bastante irritada.

El puño de Akane se movió rápidamente dando de lleno en la mejilla izquierda de Ranma. —¡Baka! Ya sé que fui una idiota al dejar que me engañaran tantos años, pero como vuelvas a recordármelo te irá peor —espetó amenazante.

—¡O… oe! —se quejó frotándose la mejilla con una de sus manos por causa del fuerte golpe de su prometida—. ¡No tienes que ser tan ruda! No recordaba que te molestara tanto…

—Idiota... —farfulló Akane rodando los ojos—. ¿Por qué me molestaría tanto que me mintieran durante casi dos años? —preguntó irónicamente.

El muchacho se asustó bastante con la mirada de la chica. —Yo no tuve la culpa, Ryoga debió decirlo, era su responsabilidad —murmuró volteando la cabeza.

—También la tuya, lo sabias y nunca me lo dijiste —afirmó con un notorio resentimiento en su tono de voz—. Hasta me dejaste dormir con él...

Ranma frunció el ceño apretando levemente los puños. —¡Kuso! No tenías que recordarme eso —bufó molesto.

La expresión de la muchacha se suavizó considerablemente al notar la reacción de su prometido. —¿Es la verdad, no? —preguntó sin poder ocultar una satisfecha sonrisa—. ¿Por qué te molesta recordarlo?... ¿Estás celoso?

Las mejillas del joven se colorearon al instante. —¿Yo celoso? ¡je! ¿de ese baka? —volteó para mirar el rostro de su prometida—. ¡Nunca! —negó notablemente molesto demostrando lo contrario.

La sonrisa de la muchacha aumentó gracias a la respuesta. —¿Entonces por qué te molestas tanto? —preguntó fijando una inquisidora mirada en el rostro de Ranma.

—Yo no estoy molesto —respondió intentando fingir demencia rodando los ojos.

Sonriendo traviesamente y sin dejar de hacer contacto visual se acercó levemente. —¿Seguro? Porque recuerdo que cada vez que P-chan se aparecía por la casa no dejabas de pelear con él...

Bastante nervioso el muchacho sintió arder sus mejillas, colocó las manos detrás de él en el suelo para evitar caer intentando ascender al sentir a su prometida tan cerca suyo, si se acercara un poco más sería capaz de descontrolarse. "Kuso… esta mujer sabe como ponerme nervioso…" Pensó intentando formular alguna respuesta. —Nu… nunca le caí bien a Ryoga, tú sabes… por eso peleábamos —se excusó balbuceando siguiendo la mirada de la muchacha.

—Pero él es tu amigo... si no lo fuera no le hubieses prometido guardar su secreto —comentó bastante complacida por el creciente rubor en las mejillas del chico—. Aunque de todos modos lo culpaste de todo —añadió sonriendo de medio lado.

—¡Je! No tenía de otra… demasiado lo ayudé a ocultar el secreto, no podía exigir más de mí —espetó con una media sonrisa.

—Tienen suerte que no haya acabado con los dos por mentirme así —comentó Akane observando divertida como la expresión del muchacho cambiaba rápidamente al claro nerviosismo.

Ranma miró hacia un costado mientras comenzaba a recordar el inicio de ese acontecimiento, seis meses atrás…

Flash Back

El muchacho de la coleta se encontraba en la sala viendo televisión mientras comía unas papas fritas de bolsa bastante entretenido con la película de acción.

Unos pasos interrumpieron su diversión, sólo podía tratarse de su prometida, conocía a la perfección su manera de moverse, intranquilo volteó al sentir un silencio extraño seguido de su llegada a la sala.

—¿Qué sucede? —preguntó poniéndose de pie avanzando unos pasos hacia ella.

—P-chan...él... —murmuró subiendo el rostro para mirar a su prometido—. ¡Ranmaa! —gimoteó abrazándose con fuerza a él, ocultando su rostro contra su pecho—. Yo... yo... lo vi... Ry...Ryoga-kun y el agua... Ranmaa...—balbuceó entre fuertes sollozos.

Ranma comenzó a tiritar bastante nervioso por la cercanía de la muchacha y a su vez por la posibilidad que descubriera que también sabía acerca de ese secreto. Nervioso intentó consolarla correspondiendo su abrazo pero los fuertes temblores causados por su pánico lo evitaron. —Tra… tranquila… ¿qué… qué sucedió?

—Yo...hace un rato vi a Ryoga-kun, entonces lo seguí para preguntarle por qué no se había ido a entrenar a las montañas como dijo la última vez que lo vimos —respondió dejando de lado las lagrimas por algunos segundos—. Entonces fue que yo... la anciana estaba tirando agua... y él...se convirtió en P-chan —finalizó volviendo a estallar en lágrimas, presionando con fuerza con una de sus manos la camisa de su prometido—. Soy... una to...tonta...me mintió todo este tiempo le conté tantas cosas... yo no pensé...¡no sabía!...

Dejando de lado aquellos estúpidos nervios, el muchacho de la coleta estrechó entre sus brazos a su prometida. —¿Y él te pidió disculpas? —preguntó intentando reconfortarla.

—Él no me vio...—murmuró levantando suavemente el rostro para mirar al muchacho—, cuando lo vi no pensé en nada... sólo quería volver a casa...fui una cobarde, debí enfrentarlo y darle su merecido por ser un cerdo mentiroso —farfulló resentida.

Ranma abrazó con más fuerzas a la jovencita. —Estúpido cerdo… yo sabía que si seguía ocultándolo no iba a ganar na… —Se detuvo al hablar bastante nervioso. Era un estúpido. Temeroso rogó mentalmente que su prometida no lo hubiese escuchado.

El cuerpo de la muchacha se estremeció suavemente cuando notó que Ranma correspondía a su abrazo y que sus manos reposaban con absoluta confianza sobre su espalda. —Ran... Ranma... yo... —balbuceó mirándolo a los ojos, más pendiente de sus acciones que de sus palabras.

El muchacho de la trenza olvidó por completo aquel miedo, los labios de su prometida le suplicaban por un beso y él lo deseaba más que a nada en este mundo. Lentamente acercó su rostro al de ella buscando concretar aquel deseo que lo consumía hacía mucho tiempo. Casi podía sentir su respiración, sus labios prácticamente rozaban los de Akane.

Estaba a punto de besarla cuando sintió un aura de calor, y precisamente no era el mismo calor que él estaba sintiendo. Dudoso abrió los ojos y lo único que alcanzó a ver fue el puño de la muchacha estamparse contra su cara.

—¿¡Por qué nunca me lo dijiste!? —exclamó Akane con las mejillas bastante sonrojadas por lo que había estado a punto de ocurrir segundos atrás—. ¡Me viste creer que era mi mascota y no fuiste capaz de decirme la verdad! ¡Baka! —gruñó presionando con fuerza sus puños, fulminándolo con la mirada.

Era demasiado bueno para ser verdad. Su prometida había entendido a la perfección. Bastante asustado retrocedió algunos pasos. —¡Ryoga me hizo prometerle que jamás diría su secreto! Además… yo pensé que en algún momento lo confesaría —afirmó intentando justificarse.

—Ah ya entiendo... ¡¿Y crees que eso te libera de haberme mentido tanto tiempo? ¡Mentiroso! —exclamó avanzando amenazante hacia su prometido.

—¡Siempre intenté evitar que estuvieras tanto tiempo con ese maldito cerdo! —exclamó bastante ofendido.

—Eso poco importa, debiste decirme la verdad...¡¿Por qué querría alejarme de la que se suponía era mi mascota?! —replicó con un tono de voz cada vez más agresivo.

—¡No es mi culpa que fueras tan lenta! ¡Te lo intenté decir de tantas maneras! ¿Y todas las veces que desapareció Ryoga y viste a P-chan? —se defendió mirándola desafiante.

—¡Baka! —exclamó mientras estrellaba su mano con todas sus fuerzas contra la mejilla del muchacho—. No me importa lo que digas, pensé que podía confiar en ti , pero me mentiste —pronunció con la voz temblorosa, casi al borde de las lágrimas—. ¡No vuelvas a hablarme porque no pienso dirigirte la palabra! —espetó sin poder controlar las rebeldes lágrimas que rodaban por sus mejillas.

Sin dejar que el muchacho le respondiera, giró sobre sus talones para luego subir rápidamente a su habitación.

Ranma quedó bastante nervioso en el mismo lugar. Realmente había sido un estúpido cobarde por no contarle la verdad. —Baka, mil veces baka… —dijo para sí totalmente devastado al recordar el rostro de la muchacha cubierto de lágrimas.

Fin del Flash Back

—Creo que habría preferido que me golpearas a verte llorar —murmuró por lo bajo mirando hacia un costado.

Akane sintió arder sus mejillas al instante, había escuchado claramente las palabras de su prometido. —Ranma... yo...—balbuceó consiguiendo que el chico volteara el rostro para mirarla a los ojos—. Etto... ¿qu... qué dijiste? —tartamudeó nerviosa.

—¡Na… nada! —sonrió algo sonrojado—. ¡Y no cambies el tema! Recuerda que te estaba preguntando por mi obsequio —espetó intentando cambiar de situación.

—Yo... no debí ponerme a llorar de esa forma en tus bra...brazos... —balbuceó ignorando al muchacho y sintiendo como sus mejillas comenzaban a arder con mayor fuerza al sentir la mirada de Ranma sobre ella.

—Tú… tú estabas mal por lo de P-ch… etto, Ryoga… no… no te preocupes —Se sonrojó recordando aquel momento. Unos milímetros más y la habría besado.

La muchacha asintió notablemente sonrojada. Una vez más sintió deseos de golpearse por haberse dado cuenta justo en el peor momento que Ranma siempre había sabido toda la verdad sobre P-chan. —Hai, recuerdo muy bien lo que pasó —afirmó mirando de reojo al chico—, to... todo lo que pasó...

—¿Re… recuerdas? —preguntó tontamente embobado mirando el rostro de su prometida. Si tuviera nuevamente aquella oportunidad la aprovecharía muy bien.

Sonrojada movió la cabeza asintiendo. —¿Tú no lo recuerdas? —preguntó mirándolo a los ojos.

—Muy bien… —afirmó clavando su mirada en los ojos color chocolate de su interlocutora.

Hipnotizada por el intenso azul de su mirada se movió suavemente acercándose un poco más a él. —Ranma... yo... etto nosotros...—murmuró suavemente alzando el rostro—. Ranma... —pronunció el nombre del muchacho casi en un suspiro.

—Akane… —susurró moviéndose un poco para acercarse más. Nuevamente tenía la oportunidad que deseaba, era perfecto, todos en la casa estaban muy ocupados como para ir a la sala.

Casi perfecto, de un segundo a otro un sonido molesto proveniente de la película que estaba mirando interrumpió la magia del momento.

—Yo… tuve que molestarte mucho para que dejaras de estar molesta ¿recuerdas? —sonrió nervioso moviéndose hacia atrás con la ayuda de sus manos.

Ella miró algo confundida a su prometido, luego de algunos segundos pareció entender sus palabras. —Deberías agradecer que no te golpeé como lo hice con Ryoga-kun —respondió con una media sonrisa.

—El mayor culpable fue él —se excusó aún levemente sonrojado—. Además recibí un par de golpes —rió divertido.

—Pudieron ser más —habló con un claro gesto de diversión dibujado en el rostro mientras recordaba lo mucho que le había costado a Ranma que hicieran las paces.

Flash back

Seis meses atrás.

Akane suspiró frustrada mientras se dejaba caer sobre una de las banquetas del parque central de Nerima. "Shimatta... Ranma no baka ¿por qué no puede entender que no pienso dirigirle la palabra?... Idiota". Pensó frunciendo el ceño.

Ya había pasado una semana desde lo sucedido con Ryoga; de él se había encargado un par de días después descargando toda su furia contra el muchacho.

Tal vez con Ranma podría haber hecho lo mismo, pero estaba segura que el mejor castigo para su prometido era no prestarle atención.

"Aunque es raro estar sin hablarle...no es que me haga falta hablar con él... es sólo que yo... yo... Ranma no baka". Pensó dejando escapar un suave bufido.

—Lo mejor será que deje de pensar en eso —murmuró para si misma disponiéndose a disfrutar del paisaje.

Comenzaba a relajarse cuando una trenza demasiado familiar sobresalió por sobre unos arbustos.

Sin pensarlo ni un segundo más se puso de pie y se dispuso a alejarse del lugar rápidamente.

—¡Oe! ¡espera! —espetó Ranma saliendo de los arbustos para evitar que la muchacha huyera—. ¿No te parece que exageras? Hace una semana no me diriges la palabra —comentó desde el mismo lugar frunciendo el ceño porque su prometida ni siquiera había volteado hacia él.

"Y hoy no será el día en que te vuelva a hablar, baka" Pensó la muchacha acelerando el paso.

Sin perder un poco la paciencia el muchacho de la trenza la siguió rápidamente. —¿Qué te pasa? ¿vas a estar así toda la vida? —preguntó aún detrás de ella.

Ella continuó avanzando como si no hubiese escuchado sus palabras, aunque por dentro librara una dura batalla por contenerse y no gritarle que era un idiota.

Irritado por la falta de respuesta Ranma acabó con la distancia que los separaba de un salto. En menos de un segundo se colocó frente a la chica. —¿Ahora sí vas a hablarme?

Instintivamente retrocedió un paso. Manteniéndose en su postura le dirigió una fulminante mirada antes de avanzar orgullosa pasando por su lado rápidamente.

—¡Kuso, onna! ¡Al menos dime algo por educación! —se quejó acercándose a ella para tomarla del brazo.

La muchacha miró por algunos segundos la mano de Ranma que sujetaba su brazo, luego subió el rostro para clavar una fulminante mirada en los ojos del chico. —¡Suéltame, baka!

—¡No hasta que hablemos! —respondió de manera firme mirándola intensamente.

Moviendo bruscamente el brazo logró que la soltara. —No tenemos nada que hablar, me mentiste y como tú mismo dijiste fui muy lenta para notarlo —pronunció con fiereza, manteniéndole la mirada—. Ahora déjame en paz —gruñó reanudando su camino a toda velocidad para alejarse de una vez por todas de él.

Nuevamente el muchacho corrió tras su prometida, rápidamente la tomó de los brazos para evitar que escapara otra vez. —No lo voy a hacer, yo no te mentí… sólo no te conté lo que ese cerd… etto, Ryoga debió decirte hace un par de años —afirmó convincente.

—¿Y cuál es la diferencia entre mentir y ocultar la verdad? —preguntó frunciendo el entrecejo—. Ahora déjame ir, tengo cosas que hacer —farfulló mirando hacia otro lado.

—¿Cuánto tiempo vas a estar así? —preguntó sin soltarla, mirándola fijamente. —Sé que no debí ocultarlo… pero… ¡ya es demasiado!

En ese instante la mirada del chico parecía transmitir lo mucho que había extrañado estar con ella. Sus ojos le decían que necesitaba estar a su lado, aunque fuese sólo para seguir discutiendo como hacían a diario. —Ranma... ¿tú... etto...me extrañas? Etto... iie... es decir... ¿te hace falta discutir conmigo, es eso no? —preguntó algo ruborizada.

—Yo… sí… etto ¡no!... nosotros… yo… —balbuceó totalmente sonrojado imposibilitado de articular una frase coherente. Nervioso apenas pudo sostener los brazos de su prometida débilmente.

Inevitablemente sus labios se curvaron en una dulce sonrisa, delicadamente se separó del muchacho para luego avanzar algunos pasos. Luego de algunos segundos se detuvo para voltear el rostro y mirar a su sonrojado prometido. —¿Te vas a quedar ahí todo el día?

—¿No estás más enfadada? —preguntó sonriendo como un pequeño niño ilusionado.

—Nunca dije que no lo estuviera —comentó mirando divertida como la frustración se dibujaba en el rostro del muchacho—, pero si me invitas al cine y luego a tomar un helado tal vez deje de estarlo...

Fin flash back

—¡O.. oe! Esos dos golpes dolieron —se quejó por lo bajo con una pequeña sonrisa en sus labios—. Fue difícil convencerte, pero pude lograrlo después de una semana —rió triunfal.

—Debiste admitir que extrañaste discutir conmigo durante todos esos días... tal vez te hubiese perdonado antes —comentó sonriendo traviesa—. ¿Me extrañaste, ne? —preguntó mirando con curiosidad al muchacho.

"Kus… kuso… esta mujer va a volverme loco, yo… yo… quizás si la extra… ¡chikuso!". Pensó mientras sus mejillas se coloreaban al instante, intentó balbucear algo pero gracias a Kami-sama fue salvado por la llegada de alguien de la familia.

—¿Interrumpo su romance? —preguntó la mediana de las Tendo. Volteando levemente el rostro posó su mirada sobre el rostro del sonrojado muchacho—. Akane, no está bien jugar con los sentimientos de los chicos... sobre todo a la edad de Ranma-kun...ellos suelen ser muy imaginativos...

—¡Yo no le hice nada! —exclamó una abochornada Akane poniéndose de pie para separarse considerablemente del muchacho.

Nabiki rió abiertamente. —Sólo bromeaba...¿o es que realmente interrumpí algo?

—¡De… deja de molestarnos Nabiki! —espetó Ranma bastante acalorado. Pensando nervioso se preguntó a sí mismo si era tan evidente o solamente se trataba de la habitual mordacidad de la hermana del medio de su prometida.

—No los estoy molestando —afirmó la muchacha mirando perspicaz el ruborizado rostro del muchacho de la trenza—, sólo vengo a avisarles que esta noche papá quiere tener una conversación con ustedes.

Akane miró con curiosidad a su hermana. —¿Sobre qué? —preguntó mientras una rara sensación se instalaba en su pecho, algo le decía que esa conversación sólo le traería problemas.

Nabiki se cruzó de brazos. —¿Creen que si supiera algo se los diría gratis?

—De todas formas lo sabremos en la noche, no vale la pena pagar por la información —sonrió burlón Ranma.

Nabiki avanzó hacia el muchacho, con una media sonrisa se inclinó un poco y apoyó su mano derecha sobre uno de sus hombros. —Si yo fuera tú me prepararía para lo peor —afirmó guiñándole un ojo para luego alejarse y avanzar hacia la sala—, pero si no quieren saberlo... no es mi problema...—añadió antes de seguir con su camino.

—¿Crees que debamos preocuparnos? —preguntó Akane clavando una mirada llena de aprensión en el rostro de su prometido, suavemente volvió a sentarse a su lado.

—¿Qué podrían decirnos? ¿Un pedido para que nos casemos o morirán de una enfermedad grave? —comentó bostezando.

Akane frunció el ceño. —Ya han intentado casarnos más de dos veces... tal vez lo intenten otra vez...—masculló algo molesta por lo relajado que se veía el muchacho.

—De alguna forma sabremos como arreglárnosla, ¿na? —espetó arqueando una ceja extrañado por la repentina molestia de la chica—. ¿Qué sucede?

—Nada, ¿por qué tendría que pasarme algo? —preguntó bastante molesta por el poco interés que él le prestaba al tema de la boda.

—Algo sucede… cambiaste de expresión —murmuró observadoramente acercando su rostro al de la chica sin darse cuenta.

—Ya te dije que no me pasa nada —farfulló volteando el rostro para mirar en dirección opuesta a Ranma—. ¿Ya olvidaste la última vez que trataron de casarnos? Si lo intentan de nuevo seguro vendrán Shampoo, Ukyo y Kodachi a tratar de impedir la boda —pronunció enfureciéndose sólo con pensar en el trío de locas peleándose por Ranma como siempre—. Y no es que me interese casarme... no me agrada que vengan a destruir el Dojo con sus estúpidas peleas.

Ranma frunció el ceño algo irritado. —Yo no tengo la culpa que ellas vengan a pelear… nunca las llamo para que lo hagan —comentó doblemente molesto por el comentario de la chica acerca del casamiento.

—Si no las alentaras aceptando su comida y sus regalos no seguirían insistiendo —afirmó la muchacha volteando el rostro para clavar una furiosa mirada en los ojos azules del chico—. ¿No puedes vivir sin sus atenciones, ne?

—¿Me estás tratando de hambriento? —se quejó mirándola molesto—. No tengo la culpa que ellas insistan en darme de probar su comida, tú también lo haces ¿estás celosa porque ellas cocinan mejor que tú? —sonrió burlón.

—¡Poco me importa que cocinen mejor que yo! —exclamó tomando bruscamente por la camisa—. Por mi pueden estar contigo todo el día...¡Baka!

—¿Y por qué te enojas tanto? —sonrió tranquilo disfrutando de la exasperación de la muchacha.

—No me agradan ver a tres mujeres peleándose por un estúpido engreído como tú —respondió soltando al muchacho—. Ni creas que estoy celosa, nunca lo estaría —añadió sonriendo de medio lado.

—Yo no soy un estúpido engreído… —murmuró bastante molesto por el insulto—. ¿Y por qué no te agrada verlas pelear por mí? —preguntó sonriendo divertido recuperando sus ánimos.

—Porque es tonto pelear por un chico, no vale la pena —respondió sonriendo internamente por la molestia que se reflejaba en cada una de las facciones de Ranma—. Ni siquiera eres tan guapo —añadió sacándole la lengua antes de ponerse de pie rápidamente para alejarse en dirección a la sala.

—¡Kuso! ¡Cómo te atreves! —gruñó Ranma siguiendo a su prometida—. ¡Es mentira! Seguramente debes pensar que soy muy atractivo ¡y no quieres admitirlo! —exclamó llegando a un lado de ella.

—¿Tanto te importa mi opinión? —preguntó la chica sonriéndole traviesamente.

Bastante nervioso por la expresión de la muchacha retrocedió un par de pasos. —¡Je! A mí no me interesa para nada… ¿para qué mientes? Estoy seguro que piensas lo contrario de lo que dices… —murmuró mirando hacia un lado.

—Sigue soñando, no pienso subirte el ego... ¡niño engreído! —rió abiertamente, sacándole la lengua una vez más antes de subir corriendo las escaleras en dirección a su habitación.

—¡Chikuso! —maldijo bastante alterado apretando los puños—. Kuso, mejor voy a entrenar… esta mujer me altera… —gruñó molesto caminando hacia el dojo. "Estoy seguro que estaba mintiendo … debe sentir lo mismo que yo… aquello que siento por ella… shimatta, me confunde…". Pensó levemente sonrojado pero aún molesto con la actitud de su prometida.

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Una voluptuosa jovencita de cabellos púrpura avanzaba sonriente por el distrito comercial de Nerima. "Mañana todo tener que salir perfecto, las hierbas especiales que Shampoo comprar ayer harán realidad todo lo que haber soñado con airen desde hace mucho tiempo". Pensó ruborizándose al imaginar lo seductor y desinhibido que podría llegar a ser Ranma bajo el efecto de aquella mágicas hierbas.

El vendedor le había asegurado que con su producto conseguiría que el chico del que estaba enamorada perdiera por completo la timidez y fuese absolutamente sincero con sus sentimientos.

—¡Aiyaa! —exclamó llevando sus manos a sus ardientes mejillas—. ¡Mañana ser día especial! ¡Shampoo finalmente lograrlo!

Ukyo pasaba justamente por el mismo centro comercial que la jovencita china con el objetivo de comprar algún obsequio para su adorado Ranma. El gritito de emoción de la amazona había llamado su atención. No podía ser otra más que la estúpida de Shampoo. Sonriendo con falsedad levantó la mano para llamar su atención mientras se dirigía hacia ella.

—¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar atendiendo el Neko hanten? —preguntó burlonamente.

—La que nunca dejar el negocio ser otra —respondió la amazona sonriendo burlesca—. Shampoo estar aquí comprando algo especial para airen, Ukyo no debería perder su tiempo... Ranma mañana sólo tendrá ojos para Shampoo —afirmó completamente convencida de sus palabras.

—¿Con qué porquería pretendes hechizar a mi Ran-chan? —preguntó amenazante.

—Shampoo sólo necesitar de su belleza para embrujar a airen —espetó guiñándole pícaramente un ojo—. Lo mejor ser que Ukyo rendirse.

—Estás loca… yo soy mucho más bonita que tú —gruñó Ukyo colocando una de sus manos en su espátula más grande—. Y también más fuerte… sin contar que vi a mi Ran-chan primero —sonrió triunfal tomando su instrumento de batalla.

La amazona le dedicó una gélida sonrisa mientras que de la nada hacia aparecer sus bomboris. —Shampoo ser la más fuerte de todas las amazonas de su pueblo, poder vencer a Ukyo en un abrir y cerrar de ojos —pronunció mirando amenazante a la otra muchacha—. Poco importar quien verlo primero... Shampoo al menos ya haber besado a airen...

—¡Idiota! —exclamó lanzándole un espatulazo a la amazona que desafortunadamente fue esquivado por ésta—. Lo hiciste a la fuerza, Ran-chan no quería besarte —gruñó molesta por la ligereza de la joven china.

—Airen no quejarse —sonrió complacida con la furia de la chica de cabellos castaños—. Ranma nunca dejar de ver a Ukyo como un chico... ser mejor que tu rendirte de una vez.

—Deja de decir tonterías, Ran-chan está enamorado de mí… tanto que siempre va a mi negocio para visitarme… estoy segura que al Neko hanten sólo va porque lo obligas con alguno de tus trucos baratos —sonrió burlonamente.

La amazona frunció el ceño —¡Eso no ser verdad! A airen sólo gustarle la comida gratis que tú darle... —espetó relajándose levemente—. Él a veces tener mal gusto para escoger que comer.. por eso ir a tu negocio.

—¡Tus fideos chinos no saben a nada, estúpida! —gritó totalmente alterada lanzando otro ataque a la amazona totalmente poseída por su orgullo culinario que venía de generaciones.

El violento choque entre la espátula y los bomboris sacó de sus pensamientos a una jovencita de cabellos negros atados en una coleta que caminaba por el centro comercial siendo seguida por su cargado sirviente.

—¿Estas plebeyas estarán comprando algo para intentar seducir a mi Ranma-sama? —Se preguntó a si misma mirando con el ceño fruncido hacia el lugar de la pelea—. ¡Jo, jo, jo! Poco importa lo que ellas hagan... mi Ranma-sama sólo tendrá ojos para mi...iré muy temprano a su habitación a despertarlo... entonces él... —Las palabras se negaron a salir de sus labios cuando imágenes de Ranma suplicándole que lo acompañara durante todo el día invadieron sus pensamientos.

Estaba segura que al día siguiente Ranma sería completamente suyo en cuerpo y alma.

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Dojo Tendo, después de la cena familiar…

—No entiendo para qué tanto escándalo y exageración con esta reunión —farfulló Ranma molesto mirando a su familia mientras recordaba lo extraña que había sido la cena. Kasumi había preparado unos panes de carne deliciosos y nadie había comido salvo él y Akane, el maestro intentó probar uno y, extrañamente, su padre lo golpeó para cederle el alimento sin probar uno solo. "Esto me huele mal… no sólo eso, ahora vienen con esta reunión… Nabiki con la cámara… kuso, no puedo equivocarme, ellos están en un complot…"

Akane volteó levemente el rostro para mirar al trío de mujeres que estaban sentadas a un costado de ellos. La madre de Ranma y Kasumi los observaban sonrientes mientras Nabiki, cámara en mano grababa cada uno de sus movimientos. —¿Podrías dejar de hacer eso? —preguntó fulminándola con la mirada.

La chica de cabellos castaños continuó con su trabajo, sin prestar atención a las palabras de su hermana se situó detrás de su padre para poder captar a la perfección los rostros de la pareja. —Ten por seguro que algún día me pedirás esta cinta —espetó guiñándole un ojo.

—Y le dejarás una copia gratis a otou-san, ¿ne? —sonrió abiertamente Kasumi.

—No, pero les haré un descuento del 2 por ser familia —respondió Nabiki sin tomar en cuenta la sonrisa nerviosa de su padre y el resto de su familia.

Carraspeando levemente, Soun Tendo llamó la atención de la pareja sentada frente suyo. —Hijos, ya ha pasado mucho tiempo desde su compromiso y con Saotome-kun tenemos que darles una noticia importante —espetó con seriedad, pasándole al otro hombre la responsabilidad de anunciarles la noticia algo intimidado por la furiosa mirada de su hija y su prometido.

Sin darle tiempo de hablar a su padre, Ranma le lanzó una mirada asesina al mismo. —¿Qué rayos planearon? Desde la comida que actúan muy extraño —gruñó molesto—. Sea lo que sea estoy completamente en contra.

Genma carraspeó intentando fingir tranquilidad. —Este asunto es muy delicado… estoy seguro que mi amigo Tendo-kun tiene más tacto para decirlo al tener la experiencia de vivir muchos años con tres mujeres.

Una vena comenzó a latir en la frente del patriarca de la familia Tendo, cruzándose de brazos miró de reojo a Genma. —Habíamos quedado en que usted les daría la noticia, Saotome-kun, después de todo yo me encargué de lo demás —afirmó recordando la enorme cantidad de dinero que había tenido que desembolsar.

—¿¡Nos van a decir de una vez de qué se trata todo esto!? —gruñó la muchachita de cabellos azulados mirando con el entrecejo totalmente fruncido al padre de su prometido.

Genma tomó un pequeño vaso de agua que tenía al alcance de su mano. —Creo que me estoy sintiendo enfermo… es mejor que… —espetó acercando el recipiente a su cabeza para intentar convertirse en panda.

Nodoka sonrió fríamente mostrándole el filo de la katana a su marido haciendo que el mismo sonriera tontamente optando por desistir de esa idea.

—¡Deja de hacerte el idiota y dinos de una vez! —exclamó Ranma tomando a su progenitor de la camisa sin ningún tipo de contemplación.

—¡Papá! —exclamó Akane poniéndose de pie, mirando a su padre con absoluta seriedad advirtió: —Si van a insistir en que nos casemos están perdiendo su tiempo, no pretendo casarme todavía.

—¡Yo tampoco quiero casarme contigo, tabla de planchar! —afirmó Ranma poniéndose también de pie—. Tengo mejores cosas que hacer… ¡así que dejen de inventar estupideces! —agregó mirando amenazante a su progenitor y al padre de su prometida.

—Como si a mi me interesara estar casada con un idiota pervertido y mujeriego —gruñó cruzándose de brazos—. No tengo tan mal gusto, baka.

—¡Kuso! ¡Yo no soy nada de eso! ¡Tú no quieres aceptar que te gusto por eso me dices esas cosas! —exclamó totalmente irritado—. ¡Kawaikune!

—¡Eso te gustaría, baka! —exclamó acercándose al chico con profundos deseos de hacerlo callar a punta de golpes—. Puedes olvidarlo... ¡nunca seré como Shampoo, Ukyo o la loca de Kodachi!

—¡Ni siquiera lo intentes, jamás podrás ser como ellas! —respondió totalmente poseído por la ira—. ¡Nunca podrás ser una buena esposa! ¡Por eso olvídense de la idea de casarme con esta niña algún día! —vociferó mirando amenazante a su familia.

—No es una idea… ya están casados —sonrió abiertamente Genma.

Ignorando la perpleja expresión de la jovencita, Soun rió escandalosamente. —Legalmente ya son marido y mujer... ¿tenemos que festejarlo, na? ¡Saotome-kun, por fin logramos asegurar el futuro de la Escuela de Combate libre! —exclamó emocionado al borde de las lágrimas.

Marido y mujer, esas palabras hicieron que la muchacha palideciera y olvidara de golpe su discusión con Ranma. A lo lejos escuchaba a su padre diciendo algo sobre una celebración y que la ceremonia religiosa se realizaría cuando ellos quisieran.

Tardó varios segundos en asimilar que por alguna extraña razón ahora era la esposa de Ranma.

—¡¿De qué demonios están hablando?! ¡No podemos estar casados! ¡No somos y nunca fuimos novios! ¡Ni siquiera nos llevamos bien! ¡Shimatta! ¿Cómo puedo estar casada con él? —exclamó furiosa y sin entender en lo absoluto como podían estar celebrando algo que ellos nunca habían aceptado.

—¿Qué mierda estás diciendo, oyaji?? —exclamó totalmente alterado el muchacho de la trenza tomando a su padre del gi con todas sus fuerzas—. ¿En qué momento nos casamos? ¡Ahora alucinan!, ¿verdad?

—No tienes porque molestarte, muchacho, es un hecho… y no van a poder anularlo… —sonrió abiertamente—. Ustedes ahora son marido y mujer —rió escandalosamente haciendo con sus dedos la señal de la victoria.

—¡No puede ser verdad! —objetó Akane acercándose un par de pasos hacia su padre, apenas había avanzando cuando se sintió extrañamente mareada y somnolienta. Moviendo levemente el rostro logró alejar esa extraña sensación—. Para casarnos Ranma y yo deberíamos haber dado nuestro consentimiento, no podemos estar casados —espetó levantando el rostro para fijar una inquisidora mirada en el rostro de Soun.

Ranma bostezó dos veces seguidas bastante debilitado. —¿Qué están diciendo? ¡Nosotros nunca firmamos ningún papel! A menos que nos hubiesen hipnotizado… —murmuró bastante nervioso por la seguridad de sus padres al hablar.

—No se preocupen… sólo tienen que pensar en su luna de miel… preparé las maletas de ambos —sonrió Nodoka afablemente.

—Tía Nodoka tiene razón...aprovechen muy bien el tiempo —sonrió Nabiki guiñando un ojo.

—Ranma-kun, contamos contigo hijo —afirmó Soun alegremente, ignorando las miradas asesinas que su hija no dejaba de dedicarle.

—¡Kuso! ¡Yo no voy a ir a ninguna luna de miel! —exclamó Akane furiosamente sonrojada—. No lo acepto... ¡Esto no puede ser verdad! —añadió girando sobre sus talones para comenzar a avanzar a toda velocidad hacia la salida del Dojo. Sin embargo, su recorrido no duró mucho ya que de un momento a otro sintió que un incontrolable sueño debilitaba sus piernas y la hacia desear cerrar sus ojos.

—Ak… Akane ¿qué te sucede? —espetó Ranma olvidando la pelea para dirigirse a la muchachita que había desfallecido en medio del Dojo. No pudo alcanzarla ya que un sueño abrumador se posesionó de él, extraordinariamente ya no poseía ni una fibra de sus energías habituales. Pesadamente cayó al suelo totalmente dominado por el sueño.

—Tendo-kun… ¡Somos unos genios! El trabajo está casi listo —sonrió abiertamente Genma tomando de las manos a su amigo.

—Saotome-kun... ¡Estamos a un paso de conseguirlo! —pronunció con los ojos brillantes por la profunda emoción que lo embargaba—. Ahora sólo hay que dejarlos solos el tiempo necesario para que consigamos a nuestro heredero...

—Sin mi ayuda no hubiesen conseguido nada —habló Nabiki sonriendo complacida por lo bien que había sido llevado a cabo el plan.

—Ya acordamos como sería el pago… ahora tenemos que llevarlos al tren antes que venga cualquiera de las amiguitas de Ranma —sonrió abiertamente Nodoka tomando el equipaje—. Soun, Genma… ustedes encárguense de llevarlos… con Nabiki llevaremos las maletas, la estación sólo queda a dos cuadras… —espetó totalmente animada.

Genma y Soun sonrieron animados mientras seguían a la mujer tarareando la marcha nupcial.

Continuará

Notas de las autoras:

¿Les gustó? Esperamos que sí, personalmente me agradó mucho escribir la primera escena. Genma y Soun son mis ídolos xp.

Como siempre la boca de Ranma lo traiciona en los peores momentos ¿qué me dicen de lo que pasó cuando Akane se enteró de la maldición de Ryoga xp?

¿Creen que la pareja de "recién casados" sobrevivirá a su luna de miel? Jajaja me imagino que deben tener muchas dudas sobre lo que pasará xp.

Pero no se preocupen, tendrán quince días para pensar qué sucederá en este fic porque pensamos actualizar sagradamente en ese período de tiempo ;)

Como siempre esperamos por sus comentarios, saludos, amenazas, sobornos, etc :P

No cuesta nada dejar un review y hacer felices a las autoras si les gustó nuestro trabajo.

Besos a todos y nos vemos el 5 de Mayo.

Freya

Palabras en japonés y chino

Oe: ¡Hey! ¡Oye!

Ranma no baka: Ranma eres un idiota, baka significa idiota, tonto, estúpido.

Hentai: significa fenómeno pero también pervertido, en nuestros fics sólo le daremos éste último significado.

Shimatta: ¡Maldición!, ¡Demonios!, ¡Maldita sea!

Kuso: Mierda

Nandemonai: No tiene importancia

Etto: Interjección de duda ¿Uhm? , ¿eh?

Hai: sí

Onna: Mujer

Iie: No

Ne: Pregunta que siempre requiere de una respuesta afirmativa (¿no?, ¿cierto? ) . Las chicas usan la partícula ne y los chicos el na.

Chikuso: Mierda, maldición

Kami-sama: Dios

Airen: esposo, marido (chino)

Otou-san: Papá

Kawaiikune: Algo no lindo, fea (apodo cariñoso de Ranma hacia Akane xp)

Oyaji: Papá dicho de forma muy informal, "viejo".

Pequeño dato extra que anoche olvidé idiotamente poner (gomen ne a todos los que ya leyeron la historia, de todos modos en el capítulo dos lo volveremos a poner)

El matrimonio civil en Japón es MUY fácil. Lo único que tienen que hacer es pedir un formulario en el municipio correspondiente, una vez llenado (sin que sea necesaria la presencia de un juez o alguien del municipio, lo puedes hacer en casa xp) tiene que ser firmado por los contrayentes y dos testigos. Luego debe ser entregado en el lugar donde se pidió, incluso puede ser enviado por correo.

De esta facilidad se nos ocurrió que Soun y Genma más la ayuda intelectual de Nabiki podrían conseguir una treta como la que presenta nuestro fic xp.