Holaaaa!

Otro desafío del PPC. Muy agradecida por los reviews recibidos! Los responderé uno a uno a penas tenga un poquito de tiempo!.

Pareja : Blaise / Luna

Categoría : Romance

Canción : Chocolate (Kyle M.)

Solicitado por : Karix (Te quiero 7890!)

Ps: no estoy muy convencida con el resultado, pero bueno. Eso tiene de interesante los desafíos. Te obliga a hacer cosas que te son dificultosas...

PLAY

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Apariencias Engañosas

Su piel era tan oscura como la noche, pero a la vez, más clara que sus intenciones... era digno representante de la casa de Slytherin, y el segundo al mando en el nido de serpientes, lo cual le daba un titulo nobiliario intangible que él portaba con soberbia, orgullo y elegancia.

Su astucia para conseguir lo que se proponía era imponderable, y sus ansias de poder casi se igualaban a su abultado ego, sobretodo en lo que se refería a cuestiones de faldas...Pues estaba invicto...

Ninguna muchacha se había resistido a sus encantos. Todas terminaban inevitablemente por sucumbir ante el moreno de ojos verdes que podía aparentar desde inocencia hasta caballerosidad solo para engatusar a su presa y arrastrarla bajo sus sábanas, en noches largas de sudor y placer donde a la mañana siguiente las desechaba como un trapo sucio, enfocando inmediatamente su atención en la siguiente víctima...aunque ya nada le era imposible... todo estaba fríamente calculado y estudiado...

Las de Hufflepuff eran sencillas, con un par de gestos bondadosos caían redonditas en su trampa. Las de Ravenclaw eran un poco más complicadas, pues debía demostrar toda su inteligencia para captar su atención. Por su parte, las Gryffindor eran todo un reto, pero tenían una cualidad en común... eran unas románticas empedernidas que con un acto de príncipe azul se lanzaban a sus brazos a ciegas. Y no contaba a las Sly, ya que le pertenecían por derecho mientras el propio Draco Malfoy no les hubiera puesto el ojo encima.

Cuando Blaise Zabini reflexionaba acerca del origen de su adicción al sexo, solo a su mente acudía la imagen de su madre, que ya iba en su séptimo matrimonio y en ninguno había podido practicar la virtud de la fidelidad...Lo heredado no se hurta...pensó restándole importancia al asunto, ya que el sexo solo era sexo, y el amor era un sentimiento de débiles o maricones.

Se arregló su corbata y abrochó sus pantalones, sin darle ni una mirada a la mujer que hace unos minutos yacía desnuda a su lado, la cual sonreía entre sueños ignorando que despertaría sola y abandonada...y que probablemente terminaría llorando a mares por sentirse utilizada... pero eso poco le importaba al muchacho, ya que había cumplido su cometido.

Caminó entre los pasillos oscuros de regreso a su sala común - atento a que nadie lo fuera a atrapar - cuando un silbido agudo lo alertó de una presencia extraña. Por instinto, se escondió detrás de una armadura oxidada, asomando solo la nariz para ver de quien se trataba.

En dirección contraria venía acercándose Lunática Lovegood, tarareando una melodía desconocida para él mientras daba brinquitos, deslizando juguetonamente su cabello de un lado a otro... estaba enfundada en un pijama de franela celeste como sus ojos, con pequeños unicornios estampados y llevaba los pies descalzos.

Se veía tan inocente...tan niña...tan pura... que una idea atractiva se cruzó por la retorcida mente del moreno: Corromperla, depravarla y dañarla... borrar de sus ojos ese brillo infantil...y devolverle la cordura perdida a mordiscos.

Claro, eso sería un proyecto personal, ya que jamás trataría de alardear con haberla seducido, ¡por ningún motivo! Constituiría un agravio a su perfecta lista de bellas conquistas.

Solo una cosa lo podía retener, pero tan solo un poco... Theodore Nott estaba colado por ella desde segundo año...pero ¿Qué más da? Jamás ha hecho nada para acercarse, y ya estaban en séptimo año... por otro lado, Blaise no conocía ese tipo de lealtades con los amigos, y Theo no tenía porqué enterarse...

El moreno solo se preocupada por una persona, y aquella era el reflejo que todos los días le devolvía el espejo.

- Lindo pijama – soltó de pronto saliendo de su escondite con un aire seductor - ¿Qué haces merodeando por ahí a tan altas horas de la noche?

- Quizás lo mismo que tú – respondió con tranquilidad la rubia - ¿Qué tiene que salga a esta hora?

- Dudo que estés haciendo lo mismo que yo cariño – dijo el moreno avanzando unos pasos hacia ella – Y lo de la hora... ¿no sabes que es peligroso salir sola cuando el sol se pone?

- No veo nada peligroso por aquí.

- ¿Segura? – replicó él con una sonrisa encantadora

- Tu no eres peligroso – aseguró encogiéndose de hombros e ignorando la indirecta – Ahora si me disculpas...

Blaise casi se atragantó con su propia saliva cuando se vio ignorado por aquella insignificante Ravenclaw...¿Qué se creía? ¿Pretendía pasar de largo como si él fuera cualquier cosa? ¡Por Morgana!, ¡Y él que en un acto de caridad le estaba poniendo un poco de sabor a su patética vida!

- Espera – dijo tomando su brazo justo cuando ella estaba por pasarle – Tu no me conoces. No sabes si soy o no peligroso.

- Cierto. No te conozco...¿ahora puedes soltarme? Me vas a dejar una marca – contestó impasible Luna, mirándolo fijamente a los ojos sin rastro de perturbación.

El moreno no se había percatado de que estaba apretando el blanco brazo de la rubia más de la cuenta, por lo que aflojó la presión aplicaba sin soltar el agarre... esa loca no se saldría con la suya...no lo dejaría con la palabra en la boca.

- ¿No estás nerviosa? – inquirió acortando las distancias.

- No. ¿Por qué habría de estarlo? – respondió con su típica voz de niñita que le dio una corriente eléctrica al muchacho.

- Por quien soy, por donde vengo...

- Ambas cosas me dan lo mismo.

- ¿Segura? – insistió él, acariciando con su nariz el níveo cuello de Luna.

- No eres mi tipo – aclaró la chica – Y yo tampoco el tuyo. Así que supongo que los Nargles deben estar afectándote el cerebro.

Eso fue una gran puñalada para la autoestima de Blaise...¿De que planeta extraño había salido ella? ¿Cómo se mantenía tan digna mientras el derrochaba todos sus encantos infructuosamente? ¿En que minuto había perdido las riendas de la conversación?...

- ¿Y cual es tu tipo? – preguntó acorralándola contra la pared, bajando la cabeza a la altura de sus ojos para iniciar una lucha de verdes contra azules.

- No trates de intimidarme Zabini – espetó seria, manteniéndole la mirada sin pestañear – Tu tampoco me conoces. No estoy chiflada como el resto piensa.

- ¿Entonces porqué te comportas de una manera tan...especial? – inquirió con sorna, recorriéndola visualmente hasta llegar de nuevo a su rostro.

-No es tu problema serpiente.

El brillo de inocencia que adornaba sus ojos soñadores cambió radicalmente a uno amenazante y soberbio, que tomó desprevenido al muchacho...pensó que en cualquier momento terminaría petrificado.

- Dime que es lo que quieres y lárgate. Tengo cosas que hacer – añadió ceñuda, con un tono de voz completamente distinto al utilizado unos segundos antes.

- Yo...este...- balbuceó desconcertado.

- ¿Te comió la lengua un Troll? – ironizó Luna sonriéndole de lado.

Ok.

Esto se había vuelto demasiado macabro incluso para él... lentamente fue retrocediendo para liberarla de la pared, mientras ella lo observaba con una mueca victoriosa.

- ¿Sabes? – esbozó mirando desinteresadamente el piso – No te dejes llevar por las apariencias... puedes equivocarte estrepitosamente...

- Jamás me imaginé que tenías un lado oscuro Lovegood – confesó impactado.

- Todos tenemos un lado oscuro Zabini. Incluso la Luna.

Con lentitud se fue acercando al moreno, entrelazando sus dedos por detrás de su cuello con tanta dulzura que le dio miedo.

- ¿Intentabas seducirme? – le susurró al oído, desarmándolo por completo - ¿Intentabas corromperme?

- Cómo...

- Lo siento serpiente. Ya es tarde... alguien ya te ganó...- interrumpió con falsa decepción – Ojalá tengas suerte para la próxima vez.

Rozó brevemente sus labios con el aliento y luego se separó de él, retomando la expresión amable en su rostro y sus aires infantiles tan característicos... Le sacó la lengua juguetona y luego le dio la espalda.

- ¡Ah! mándale mis saludos a Theo por favor... dile que lo estoy esperando...

Agregó antes de retirarse brincando tan alegremente como había llegado... dejando a un moreno espantado a sus espaldas... incapaz de moverse de la impresión.

Pues él no sabía, que las apariencias engañan... y muchos juegan a ser personajes dentro de la vida...