A/N Disculpen por el excesivo tiempo que me llevo poder publicar el último capítulo, espero que disfruten de su lectura como yo lo hice escribiendo pensando en ustedes.


Capítulo 29: "Kannazuki no Miko dakara Parte VI"

Nuestro Amor

La familia conformada por las antiguas sacerdotisas del mes sin dios y de la diosa que las salvo de su insufrible destino, permanecen en silencio en el interior del vehículo conducido por Chikane, cada una tiene distintos pensamientos, cada una tiene su opinión frente al descubrimiento que sus vidas fueron manejadas por un dios todopoderoso, pero hay un factor que tienen en común, la alegría de permanecer juntas una semana más.

Abriendo las puertas de su hogar, fueron recibidas por la servidumbre, especialmente por Otoha-san.

- Buenas Noches, Ojou-sama- Le da una reverencia, ordenando a una de las empleadas para acarrear los bolsos y el atril, que sostenía Himeko, después de recoger sus pertenencias del departamento de su amiga Marker Karin

Saluda respetuosamente a Himeko y Konemi.

- Por aquí, Himeko, Konemi- Dice Chikane guiándola hasta el segundo piso de la remodelada mansión. El esplendoroso ángel queda maravillada por la exquisita decoración, por la refinada luminaria ubicada en el centro del techo y por el primoroso andar de la antigua sacerdotisa de la Luna. La pequeña Konemi se queda embelesada por la magnificencia de la entrada y por los detalles del pasamano, mientras ascendía por los escalones.

La habitación que tenía preparada para la estadía de Himeko y Konemi estaba ubicada en el ala oeste, aún no estaba segura si su ángel desearía compartir las noches en una misma cama, no quiere apresurar su decisión, sabe que su perdón fue sincero, pero hay un detalle que le ha rondado la mente desde su encuentro, la ausencia de su colgante en forma de Sol o la simple concha rosada.

-Pensándolo bien, mis colgantes están aún guardados en la pequeña caja, espero que Himeko aún los conserve.- Abre la puerta del dormitorio

- Acomódense, la cena estará servida en diez minutos más- Se retira, sin ingresar a la recamara.

- ¿Por qué no compartimos la misma habitación con Chikane?- Pregunta la pequeña Konemi, sentada en la espaciosa cama, con sus brazos cruzados.

"No sé, quizás quiera mantener su privacidad" Indicó Himeko antes de acomodar su bolso en una de las sillas que adornaban la habitación

-¿Su privacidad?, pero antes dormíamos las tres en la misma cama- Le recordó la pequeña.

"Lo sé"- Represento las dos sílabas con una mirada seria, sin pensar demasiado en su nueva situación, vivir bajo el mismo techo que su amor predestinado, pero en diferentes cuartos.

- Si… le digo que nos sentimos incomodas en esta habitación, ¿crees que cambiara de idea y nos permitirá dormir con ella?- Konemi deseaba con todas sus fuerzas vivir esta semana de la misma forma que lo habían hecho en la casa de dos pisos, hace más de un año.

"Es mejor no decirle nada, ella tendrá sus motivos, de todos modos yo…"

- ¿Tú qué…?- la interrumpe

"Siento que ha cambiado desde la última vez que nos vimos, pareciera que fuera otra Chikane-chan"

- ¿Otra?, no te entiendo, ¿qué tratas de decir?

"Me imaginé que actuaría más natural… "

- Natural?, lo que tú quieres decir, es que actúe más románticamente, no tan distante, pero compréndela, recién se han vuelto a reencontrar, su mente debe estar repleta de conjeturas, por sobre cómo debe comportarse a tu lado, por todo el tiempo que han estado separadas creo que Chikane no me perdonara tan fácilmente – finalizó mentalmente la defensa de la antigua sacerdotisa lunar-

"Bueno, sí tienes razón, disculpa por 'decir' tantas tonterías"

- No te preocupes, ya sabes, en el viaje me acostumbre a ellas- soltó una leve risa

Himeko sólo se limitó a darle un leve coscorrón a la niña, para después bajar hasta el comedor donde sería servida la cena.

Día Uno

- ¿Qué quieres hacer este día Konemi?- preguntó Chikane después de terminar sus desayunos.

- Sólo quiero tener un día normal, con ustedes, quedarnos en casa, quiero conocerla por completo y descansar, han sido meses duros de viaje, alojamientos en hoteles por algunos días, traslados en tren, taxis y barco, fue entretenido todo lo que viví, pero a la vez fue exhausto.

- Bien, si así lo quieres, podemos recorrer el vasto jardín, tomarnos fotos o hacer que Himeko nos haga un retrato, que te parece la idea.- Mira hacia donde está Himeko.

"Es una gran idea, pero al igual que Konemi, solo deseo descansar, no quiero nada de trabajo por el día de hoy, mañana o al siguiente puedo hacer lo que quieras, Chikane-chan"

- Tienes razón, fue egoísta en pensar en de esta forma…. Que les parece entonces si hacemos un tour por la mansión, y después vamos a la sala de baño, para relajarnos, creo que es lo mejor que podemos hacer durante este día.

Cuando el paseo se inicio, Chikane no se imaginó en la curiosidad de Konemi por mirar detalladamente cada habitación, cada rincón de la magnifica estructura, incluso las habitaciones de las sirvientas las quiso conocer, bueno menos una, la de Otoha-san, ella era demasiado reservada para exponerla a personas extrañas. Durante su caminata, Chikane y Himeko mantenían sus distancias, de vez en cuando sus manos se rozaban, pero al momento en que ambas sentían el roce de sus pieles, las apartaban de inmediato, desviando sus miradas.

- Ahora, solo falta que vayan hasta sus habitaciones y ….

Fue interrumpida por una de sus sirvientas.

- Disculpe, Ojou-sama, pero ya es hora de almorzar.

- ¿Tan pronto?, ¿se ha adelantado por algún motivo?

- No, Ojou-sama, es a la hora acostumbrada

Chikane mira su reloj de pulsera.

- El tiempo vuela cuando estoy con ustedes- Fija su mirada en Konemi y en Himeko- Bueno, lo dejaremos para más tarde.

Chikane ordenó a su empleada para que el almuerzo fuera servido en cinco minutos más, y a sus visitantes les ofreció escoltarla hasta la mesa del comedor.

En la tarde

- Wow… ¿esto es una sala de baño o una piscina interior?- Konemi se sorprendió, en el mismo momento que dio el primer paso para ingresar a la vasta habitación.

Himeko supuso que luciría más o menos como lo recordaba desde su vida anterior, pero eso no impide que se fascinara con el entorno.

- Es una sala de baño, Konemi, la piscina está en el patio trasero, en cualquier caso, por allá está las duchas y las toallas están colgadas en el otro extremo- Apuntó con el dedo índice la locación de los artículos de baños, la botella de shampoo y el jabón.- Si necesitan algo enviaré a una de las empleadas para satisfacer sus necesidades.

- ¿Te irás?, no nos acompañaras, Chikane- Pregunta Konemi,

- Solo por un momento, estaré devuelta lo más pronto posible, sólo tengo que hacer una llamada que tengo pendiente desde ayer. Si me disculpan- Chikane giró hacia su derecha para dejarlas en la gran sala.

"Quieres que te talle la espalda"

- No, esta vez quiero estar debajo de la regadera por laaaarrrrgooooo tiempo

"Como quieras"

Las dos mujeres empezaron a desnudarse, dejando en un cesta sus ropas, Himeko fue la primera en dejar que su cuerpo estuviera bajo la lluvia de agua cálida, masajeando su larga cabellera, le llegaba hasta la mitad de su espalda, con la botella de shampoo en su mano, la apretó un poco, lo suficiente para hacer espuma y lo extendió por encima de su cabeza. Ahora es el turno de su cuerpo para envolverlo con la fragancia del jabón.

-Himeko, ¿terminaste de ducharte?- Grita Konemi al borde de la colosal tina de baño

"Espera, ya salgo"

Al minuto después de darle las señas para que la esperara, aparece la figura de Himeko, detrás del vapor, sin que ninguna toalla cubra su cuerpo.

Chikane, recién había ingresado a la sala, contemplando la espalda de Himeko, inmediatamente sus mejillas se sonrojaron como no lo había hecho durante un excesivo tiempo.

- Chikane, que bueno que volviste- Dice Konemi desenvolviendo su toalla para ingresar a la 'piscina'

Himeko no se voltea, solo apresura sus pasos cubrir su cuerpo con el agua.

- Listo, solo faltas tu Chikane, para que disfrutemos de esta tarde, me preguntó si seré capaz de nadar.- Konemi se aleja de Himeko

"No lo sé, pero puedes intentar", Himeko aún no puede voltear su cabeza, no puede ver a Chikane, con sus mejillas tan rojas.

Chikane sale de su estado de alucinación, caminando hasta la cesta para depositar su ropa y entrar en una de las duchas.

Luego de cinco minutos, camina hasta la tina, sin ingresar en ella, sólo deja que sus pies entren contacto con el agua, dejando su cuerpo a la vista de Himeko, quien la miraba de reojo, pero deteniendo su vista en el cuello, notando la ausencia de los collares, ni siquiera la concha rosada, la lleva consigo.

Es verdad, aún tengo las mías en el bolso, uno de estos días tengo que volver a usarlas. Sellando su pensamiento, vuelve a mirarla, descendiendo su cuerpo hasta que su boca provoque burbujas por el contacto del agua.

Konemi, ensayaba su estilo de nadar, el único que sabía, era el de espalda.

Esta familia gasto más de una hora en ese lugar, pero las dos se mantuvieron alejadas, y su conversación fue mejor que anoche después de la cena.

Día Dos

"¿Qué quieres qué?, estás loca… no puedo hacer eso, sabes lo miedosa que soy"

- No digas eso, además estaré contigo no tienes porque preocuparte, todo estará bien, además él es muy manso, Konemi está entusiasmada con la idea. Vamos.

"No quiero, primero me gustaría ver como lo hace Konemi, para estar más segura"

- Si esa es la única forma que lo hagas, está bien". Chikane arrastró a Himeko fuera de la habitación, Konemi ya estaba en la puerta de entrada esperándolas para vivir una nueva experiencia.

En las caballerizas.

- Todo es tan amplio, a cualquier lugar que vamos, me impresiona más que el anterior- dijo Konemi caminando por el interior de corral.

Chikane esbozó una sonrisa.

- ¿Dónde está?- Preguntó curiosa Konemi

- Unos metros más allá, debe estar preparado para el paseo.

Ahí estaba el caballo negro de Chikane, Sungest, con su pelaje lustroso y con el arnés en su cabeza.

- Vamos, acércate Himeko, acarícialo, para que entres en confianza.

"Ok"

Himeko se acercó al majestuoso animal, que desde lejos parecía atemorizarla, pero mirándolo directamente a los ojos podía transmitir seguridad, asimismo, Chikane le había dado su palabra que él nunca se ha comportado irascible, frente a personas que veía por primera vez. Y extiendo su mano derecha, acaricio el puente de la nariz del noble corcel, en un movimiento descendente. Sungest, respondió al gesto con un relincho.

- Mira Himeko, le gustaste, te dije que era muy manso.

"Es verdad, ahora me siento más segura para montarlo, eso sí después de Konemi"

-¿Iré yo primero?, ¡fantástico!… Vamos Chikane, apúrate- Ordenaba Konemi impaciente por cabalgar por la vasta propiedad de los Himemiya.

- Espérate, tengo que asegurarme que las riendas y las monturas, estén correctamente atadas, no quiero que sufran ningún accidente.

Chikane lo sacó de su lugar de descanso, tirándolo de las riendas, verificando dos hasta tres veces, cada atadura. Confirmándoles que todo está perfecto, ayuda a subir a la pequeña niña, enseñándole como debe sentarse en la montura y colocar los pies en cada estribo.

- Llevare las riendas, por los primeros minutos, hasta que te acostumbres, al movimiento, después podrás pasearlo por ti misma, pero sin correr con él. Entendiste.

- Si, Chikane.- Konemi no podía borrar la sonrisa que se le había dibujado cuando vio al noble animal, siendo una diosa, nunca se había divertido tanto como lo ha hecho durante los trece meses que ha vivido en la tierra, con un comienzo impredecible abandonada en medio de la capital de Japón, la bienvenida que le dieron la sacerdotisas, con el desagrado de Chikane, por interrumpir su felicidad y entrometerse entre ellas, la navidad, su extraña gripe, el comienzo del desafío, y para terminar con un largo viaje por todo el país, en compañía de Himeko. Nunca se arrepentiría en toda su vida inmortal de haber detenido las reencarnaciones sin fin, y estos momentos jamás serán olvidados, cada día haría el esfuerzo por mantenerlos vivos en su mente.

- Konemi, Konemi- Le grita Chikane por tercera vez

- ¿Ah?

- Veo que no me has escuchado.

- No, lo siento

- Bueno, entonces te repetiré las instrucciones para que cabalgues libremente por este lugar.

Chikane le explico rápidamente cada movimiento de la rienda, con paciencia tal cual lo había hecho cuando le enseñó a leer.

- ¿Alguna duda?

- No, entendí todo perfectamente.

- Recuerda una cosa, no te alejes demasiado, recuerda que después le toca a Himeko, antes de que se obscurezca.

- Ok.

Chikane se aleja de Konemi, para hacerle compañía a Himeko, que estaba sentada con las piernas cruzadas, sobre el verde césped.

Después de la cena.

- Eso fue divertido, ¿puedo pasear otra vez con Sungest, Chikane?- Preguntó Konemi.

- Sí, lo hiciste mejor de lo que esperaba, superaste mis expectativas, pero no estás ¿adolorida?

- Siendo sincera, sí, me cuesta sentarme, no sabía que cabalgar fuera divertido pero doloroso a la vez.

- Eso fue porque estuviste más tiempo de lo acostumbrado para una primera vez, ya mañana, el dolor disminuirá y disfrutaras de su compañía.

- Y tú Himeko, ¿cómo lo pasaste?- Mira hacia el lado derecho.

"Bien, aunque al principio tuve miedo de caerme, pero fue mi error al agitar tanto las riendas y los estribos"

- No tienes que decirlo, salí corriendo asustada, por suerte Sungest, se calmó por si mismo.

"Si aún tuviera mi voz, el grito hubiese sido descomunal, lo había asustado más". Se esforzó por crear una sincera sonrisa, pero no lo logró

- Por suerte- Intervino Konemi

- Oye no seas tan cruel, pero tienes razón- Rió Chikane, para alivianar el ambiente y desviar el tema de la voz de Himeko, un asunto aún pendiente.

- Ya es tarde es mejor que descansen ya mañana, podrán disfrutar de un paseo mas largo con Sungest, se los aseguro.

Días Tres

En medio del amplio pasillo que conectaba los cuartos de las habitaciones de la mansión del ala oeste, Himeko, camina acompañada con la tenue luz que se cuela entre los ventanales, gracias a la luz de la luna que brillaba intensamente en medio de la noche, con cierta torpeza al no encontrar el interruptor para facilitar su ida hacia la cocina. Todavía le costaba trabajo memorizar el camino correcto, además no quería solicitar la ayuda de las sirvientas ni tampoco de la pequeña Konemi, no tiene intenciones de despertarla; aventurándose por la mansión por sí misma

El simple camino fue transitado el doble de tiempo que normalmente se hace durante el día. Después de abrir la puerta, encendió la luz principal de la cocina, y fue hasta la despensa para elegir un vaso para llenarlo con agua mineral que había sacado con anterioridad de la nevera. El primer sorbo fue bastante largo, el vaso casi queda vacío, necesitaba refrescar su garganta, su cara ya había sido sumergida entre sus palmas llenas de agua antes de iniciar su aventura hasta la cocina. Pero ¿que hacía Himeko despierta a estas horas?, ¿porque no estaba durmiendo placidamente en su habitación? Un sueño del cual no puede recordar con claridad la ha sacado de su estado de ensoñación y ha hecho que realice su viaje hasta el otro extremo de la enormidad de la mansión.

Con esto será más que suficiente para reconciliar el sueño…. supongo- Dejó el vaso encima de la mesa y fue hasta la puerta para volver a su habitación. Pero su recorrido no estaba siendo el mismo, sus pasos la están guiando hasta la otra ala de la vivienda.

Cada puerta es igual que las otras tantas que existen en la mansión, al girar la perilla no observó con mayor atención, como están distribuidos los muebles ni tampoco a la persona que está profundamente dormida; se recuesta y acomoda su cuerpo con algunos centímetros de separación del otro cuerpo sin mirarlo, cae en un profundo sueño.

Pero la mujer de largos cabellos azulados nota la presencia en su cama, pero piensa que es sólo su imaginación o la continuación de uno de los tantos sueños que ha tenido los últimos días, después de volver a reencontrarse con su ángel, pero siguió en su misma posición hasta que el dulce aroma, inundó sus sentidos y la hizo abrir sus ojos y con un delicado movimiento giró su cuerpo hacia el lado izquierdo y comprobó que su mente no le estaba jugando una mala pasada por el contrario, en su cama al fin estaba su ángel, sin que hubiese presiones de ambas partes, pues sabían que tenían que remediar un asunto realmente importante.

-¿Qué debo hacer?, vaya pregunta… piensa bien Chikane, Himeko está a tu lado, no puedes dejar pasar la oportunidad, tienes que hacerla comprender que tu entrega hacia Usui, fue por el bien de ella, para protegerla…- Y lentamente fue acercándose hasta su amada y apoyo su mano derecha en el colchón y su codo izquierdo en su almohada para así soportar su peso y admirar la bella figura de su amor, lo único que deseaba es que ella se diera la vuelta para mirar más fácilmente su rostro, en pocos segundos su deseo fue concedido, su ángel apoyó completamente la espalda, haciendo que su corazón latiera más a prisa, ahora instintivamente dejo descansar su cuerpo sobre el colchón y con su mano derecha apartó uno de sus mechones de la frente de Himeko, sus dedos fueron delineando su rostro llegando hasta su mentón, con las suaves caricias, Himeko permanece inmóvil durmiendo pacíficamente.

-Creo que esto es lo único que me atreveré hacer esta noche, no quiero asustarla… pero ¿cómo llegó hasta acá?… ¿qué estaba haciendo despierta a estas horas?… acaso… ¿esta es su manera para hacerse entender que quiere estar conmigo?, pero ¿por qué no me dice nada?… tonta… si Himeko aún no recupera su voz…. Regresa hasta su inicial posición, cuando vuelve a cerrar sus ojos, siente los movimientos de las sábanas y de una cálida mano sobre su cadera, su corazón otra vez se sobresalta y su cuerpo adquiere rigidez, ante tan inesperada caricia, tan cálida, transmitiendo tantos sentimientos con ese simple roce, ¿cuántos meses han sido desde la última vez que estuvimos así de juntas? ¿Cuántas noches añorando volver a estar junto a ti, mi amor predestinado? ¿Cuántas noches de insomnio he soportado cuándo aún vivía atada a Usui?, pero Chikane detiene sus preguntas sin respuestas, al sentir más cerca el cuerpo de Himeko, agarrándola con más fuerza, ya no puede permanecer estática, tiene que mover su cuerpo para observar el rostro de Himeko en las penumbras. Y así lo hizo, sus rostros quedaron con escasos centímetros de separación, Chikane sentía la lentitud de la respiración de Himeko, tan calmada, tan relajada en comparación con la suya, estaba en su límite tenía que remediar su deseo de abrazarla, besarla, amarla, sentir su piel como tantas veces la ha sentido, pero hay algo que aún no puede obtener, la sinfonía de gemidos cuando la posee con pasión. Y rellena el espacio entre ambas con un ligero roce de ambos labios, acompañado con un enérgico abrazo, bastante contradictorios ambas acciones, pero esa es la forma en que Chikane comenzaría con sus expresiones de un amor arrebatado por un juego de los dioses. Al ver que Himeko no despierta con su beso, le adhiere más pasión, al hacerlo Himeko inconscientemente abre su boca, esto es lo que estaba esperando la princesa Himemiya, tiene la oportunidad de degustar la suavidad de su lengua, la calidez de su aliento, el sabor de sus labios, pero Himeko aún sigue creyendo que es una fantasía, no quiere romper el mágico trance, pero le es inviable seguir meditando que es un sueño y abre sus ojos, pero siente que no es lo correcto, siente que fue atacada de improviso por su único amor, y hace lo que nunca había hecho cuando se demostraban el fuerte sentimiento de amor que se tenían una a la otra, con su mano izquierda en el hombro de Chikane, la aparta. Esto destroza toda esperanza de un posible vendaval de besos y caricias. Con sus ojos capturando la mirada amatista por unos breves instantes, Chikane desvía su mirada para alcanzar la lámpara de su mesa de noche.

- Perdón, mi idea no fue asustarte, Himeko- su tono era de total frustración.

"No me pidas disculpas, Chikane-chan, soy yo la que tiene que hacerlo por interrumpir tu descanso, mi torpeza me condujo hasta tu dormitorio"

- Torpeza?, supuse que había sido tu corazón.

"Mi corazón"- Hay un brillo especial en su ojos amatistas

- Sí, tú sabes, creí que me habías estado buscando esta noche… que necesitabas estar conmigo de esta forma, pero fui una ingenua al anhelar esta situación.

Himeko sacudió su cabeza "No, Chikane-chan, fui hasta la cocina para beber una vaso de agua, lo necesitaba para reconciliar el sueño, estaba teniendo una pesadilla, creo y erré mi camino de vuelta"

-Pesadilla?, puedes contarme, para que te sientas mejor, si quieres.

"No puedo, es confuso, sólo tengo una sensación de pesadumbre en mi pecho"

-Veo…

Himeko, estaba enderezando su cuerpo para salir de la cama de Chikane, pero ella lo evita tomando su antebrazo.

-Espera… ¿adónde vas?, quédate, si caminas a estas horas quizás en que habitación terminaras durmiendo- Chikane se rió al pensar que podía experimentar una situación vergonzosa con Otoha-san.

Himeko después de sonrojarse le expresó un simple. "Gracias, Chikane-chan"

Con la habitación una vez más en penumbras, las dos mantiene sus distancias, sus corazones comenzaron a latir fuertemente, ninguna ha cerrado sus ojos, lo único que ambas desean es terminar de una vez con la incertidumbre de su apresurado perdón en aquel parque.

Esta vez la que inicia las acciones es Himeko, en un principio, sorprendida por su audacia, pero actuando de forma decidida, ella también necesitaba demostrar desde el fondo de su corazón que la había perdonado totalmente por su 'traición' que fue justificada por las diosas que habían descendido a la Tierra en su lugar secreto. Sin pensarlo dos veces, mueve su cuerpo para atrapar a su único amor, colocando sus manos con unos pocos centímetros de distancia de la cabeza de Chikane, para soportar su cuerpo, se ayuda con sus rodillas muy cerca de las estilizadas piernas de Chikane, baja su cabeza lentamente, admirando el rostro de la mujer que está frente a sus ojos, recordando las anteriores situaciones en las que han estado así, buscando alguna diferencia pero no la hay, sigue siendo la misma persona que ha estado amando durante su tiempo de separación, pero descubriendo en la mirada zafiro un dejo de tristeza, en ellos hay escondido un sumo arrepentimiento, en lo más profundo de su alma, dejando de lado sus pensamientos, atrapa los labios de su princesa, suavemente.

Sintiendo los delicados labios de su pequeño ángel, traslada sus brazos hasta la frágil cintura, empujándola hacia si. Cada cuerpo disfruta del calor del otro, ambos sintiendo las mismas sensaciones de la primera vez que se dieron el abrazo en esta nueva vida. Las manos de Chikane, ascendía y descendía por la espalda de su Himeko, encendiendo su necesidad de tenerla sólo para ella. Su mano derecha toca directamente la lozana piel de su amada. Cuando sus bocas se separaron solo por la necesidad de respirar.

- Oh, Himeko, como ansiaba tenerte una vez más entre mis brazos desde la noche que cruzaste la puerta de la mansión, como te amo mi dulce Himeko- Una de sus manos toca la mejilla de su amada. Himeko solo responde con una sonrisa.

En un cambio de posiciones, Chikane es la que se encuentra encima de Himeko, atrapando sus muñecas por encima de su cabeza, mientras que su mano libre desabrocha los botones del pijama, uno por uno muy lentamente, quería disfrutar al máximo esta noche. Teniendo frente a ella el torso desnudo, planta un beso en medio de su pecho, en el lugar donde estaba la cicatriz en forma de sol. Moviendo su boca hacia el lado derecho para dar otro encima de uno de sus senos, la mano izquierda de Chikane libera las muñecas para empezar a recorrer libremente el cuerpo que tiene debajo suyo. Comienza por acariciar las finas hebras doradas, cruza la oreja derecha, para pellizcar la mejilla sonrojada y así delinear sus labios, baja hasta el mentón y con el dedo índice recorre el sinuoso camino hasta llegar al pezón semi-endurecido. Ahora la lengua de Chikane degusta centímetro a centímetro el vientre de Himeko, con sus manos en las caderas del excitado ángel. Himeko se sienta y captura los hombros de Chikane para tenerla de frente y comenzar a deslizar sus tirantes, quería observar el cuerpo desnudo de la persona que más ama y le da ligeros besos. Con ambos cuerpos semidesnudos, se inicia otra ronda de besos apasionado, su lenguas luchan en una guerra sin control ni dominio, secretando abundante saliva. Encendiendo más el interior de ambos cuerpos que solo hay una forma de apagar dicha pasión. Eliminando por completo el pantalón de dormir juntos con las bragas de Himeko se recuesta una vez más en el colchón, sin antes despojar el camisón y la prenda interior de Chikane, estaban desnudas, adoptando una nueva posición para que sus cuerpos crearan una conexión. Cubiertos en sudor por los movimientos sensuales, que provocaba Chikane, Himeko agarraba las sábanas, soportando la dulce tortura en la que estaba envuelta, recordando la primera vez que se había entregado en cuerpo y alma, en un modesto departamento a la antigua sacerdotisa. Los movimientos seguían con fluidez, Chikane gemía, perdida en el éxtasis, Himeko con su boca queriendo expresar las sensaciones que estaba viviendo, ansiando ser la segunda voz de la sinfonía que estaba componiendo Chikane con su voz ronca, pero no podía y ya estaba llegando a su clímax, pero algo inesperado sucedió.

- Ahhh… Ahhh… Ahhhhh- fueron las primeras palabras que salieron desde el interior de la boca de Himeko- Chi..ka..ne…chan… no … te … detengas... más- Fue la frase que su mente construyo y expresada en una voz llena de lujuria.

- Himeko- dijo Chikane continuando sus meneos, no prestando atención a las palabras de su amor.

Momentos después, el orgasmo había terminado primero en el cuerpo de Himeko y después en Chikane.

Desplomándose encima de ella, susurra cerca de su oído derecho.

- Gracias por concederme esta maravillosa noche- Descansa su cabeza en la almohada, y su cuerpo en el colchón, mientras que su mano, acaricia el vientre de Himeko.

- Ehmm, no tienes porque decirlo Chikane-chan.

-Ah?,- el rostro de Chikane literalmente se desfigura al escuchar la voz de Himeko- ¿Puedes hablar?- Chikane se sobresalta y la mira directamente a los ojos

- Oh!!!, es verdad- lágrimas de alegría descienden por sus mejillas sonrojadas.

Se entregan un hermético abrazo, añadiéndole una lluvia de besos.

La verdadera razón de la pérdida en la voz de Himeko, fue el accidente, no estaba relacionada con el desafío del supremo dios, su tardía recuperación estaba fundamentada en la ínfima sombra de rencor que nació en el corazón de Himeko el día de la boda de Chikane, y confirmada en la visita a la mansión en compañía de Aoba Mamoru y Konemi. Ahora por la autentica entrega, la voz de Himeko volvió a renacer.

Desde este día comenzaron a dormir en la habitación de Chikane, excluyendo la presencia de la diosa de las Espadas.

Día 4

Aunque el día fuera de la habitación de Chikane, era totalmente gris, dentro de ella, era soleado, alejado de toda tormenta, tanto en sus mentes como en sus corazones, las dudas habían volado lejos de ellas, para nunca más volver.

Con su habitual saludo de los buenos días, ambas se regalaron triunfales sonrisas, miradas llenas de amor, contactos de ambas pieles, una vez más el aroma de cada una se había mezclado con la otra, repletando el dormitorio con una sensual atmósfera, lo extraño de esta situación es que no hay necesidad de hablar, tenerse de esta forma era más que suficiente, pero tenía que comprobar que lo sucedido en la noche no era producto de su traviesa imaginación.

-Buenos días mi amor- La voz estaba saturada de adoración.

-Bueno días, Chikane-chan- El brillo en los ojos era distinto

-Es verdad que no lo he imaginado, has recuperado tu voz, ay Himeko- Chikane le dio un fuerte abrazo, para retenerla en sus brazos y asegurarse que ella jamás volaría a ningún otro lado- Te amo, Himeko.

- Y yo también te amo, Chikane-chan.

Se dieron un profundo beso, que las estaba llevando muy lejos.

- Es mejor que nos separemos, Chikane-chan, no quiero que nos vean así.

- Pero nadie puede entrar al cuarto sin mi autorización.

- ¿Y Konemi?, no creo ser capaz de verla a la cara.

- ¿Por qué no?, por lo que sé ustedes se vieron desnudas muchas veces, no veo por que te avergüenzas, ahora.

- Si pero no después de haber hecho el amor contigo- Se sonrojó duramente.

- Oh por… mi Himeko es tan vergonzosa, entonces, me levantare primero para asegurarme que nadie invada nuestra privacidad- Chikane, le da un beso en la frente y muestra una vez más su gloriosa forma desnuda, Himeko abre sus ojos de par en par, era como lo recordaba. Omitiendo el hecho de que ella no había sido la única en ese cuerpo.

Chikane se arropa con su bata de baño, aún no quería despojarse del aroma de su autentico amor, le gustaría tenerlo para toda la vida. Saliendo del cuarto, el estado de ánimo de Himeko, iba creciendo, al explicarse como había recuperado su voz, muchas veces pensó que era un trauma creado por el accidente, algo físico, provocado por el golpe en su cabeza y que jamás obtendría su voz de vuelta, se había resignado, después recuperó su esperanza cuando las diosas, explicaron el suplicio vivido, pero que estuviera ligado a sus emociones, nunca fue una posibilidad. Por un breve instante cerró sus ojos, por el cansancio que aún tenía su cuerpo, estaba a punto de volver a la tierra de los sueños, cuando el clic de la puerta sonó.

- Problema resuelto- dijo Chikane- Ahora te gustaría tomar un baño conmigo

- Pero sólo vamos hacer eso, ¿no?

- Si, ¿qué más podemos hacer, Himeko?- Algo se enciendo otra vez en su interior

- Eh, nada- Desvió su mirada hasta las ventanas

- Estás pensando en hacer cosas traviesas, Himeko.- Le lanzó una mirada sexy

- NO!!!- Se sonrojó

- Te creo, vamos- Chikane le extendió su mano, ayudándola para salir de la cama, cuando agarró su mano, trajo el cuerpo de su ángel para sí, besándola lujuriosamente.

Cuarenta minutos más tarde

- ¿Himeko dónde has estado?, ¿por qué desapareciste?

- No desaparecí, me perdí- Le explicó con brevedad

- Te perd… espera…. Himeko… recuperaste tu voz.- Lágrimas se asomaban por los ojos de Konemi.

- Si, al fin.- Miró con alegría a la niña

- Que bueno, estoy tan feliz, por ti, no por ustedes dos. Las hermanas, tienen que haber batallado duramente con el dios Izanagi para restablecerla.

- Supongo- dijo débilmente Himeko.

- ¿Cómo fue?, ¿cuándo?, ¿dónde?- Está ansiosa por conocer cada detalle del gran acontecimiento.

- Anoche, cuando estaba con Chikane-chan, pero no te diré nada más- Se sonrojo una tercera vez en menos de una hora.

-Pero….

Chikane cortó en seco la pregunta de Konemi.

- Bajemos al comedor, tengo hambre, no sólo yo- Le guiñó a Himeko, agarrando su mano fuertemente, Konemi, solo las contemplaba sin decir nada.

En la tarde

- Es un buen lugar, debes apurarte, creo que comenzara a llover pronto.- Habló Chikane, sentada en el césped, apoyada en el tronco del árbol de la entrada de la mansión

- Un poco más y terminaré con el rollo de fotos- No apartó su vista de la cámara- Listo- Está es la última- el contador de la cámara fotográfica, estaba encendido.

- Corre Himeko, pero ten cuidado- Gritó Chikane, justo cuando Himeko se tropezó.

- Estoy bien- Gritó y siguió corriendo. Ahora donde debería colocarme. Lo tengo

Himeko se lanzó en medio de Chikane y Konemi, en el instante que el flash las alumbró.

- A tiempo- Soltó la respiración detenida durante el flash

- Solo por poco-Dijo Konemi- Deseo ver esta sesión antes de mi despedida…

- Seguro mañana las tendré listas y guardadas en un álbum.

Chikane sintió una pequeña gota en su mano, señal que la lluvia se aproxima.

- En la mansión seguimos con la conversación, no quiero mojarme y agarrar un resfriado.

- Si lo obtienes con gusto te cuidaría, tal como lo hiciste conmigo- La miró con el profundo amor, como siempre lo había hecho, suprimido por todo este tiempo

- Yo también ayudé-Protestó Konemi.

- Si lo recuerdo...

Las tres corrieron hacia la puerta principal, pero no lograron escaparse de la lluvia, entraron con sus ropas mojadas.

Día 5

Las imágenes que se iban recreando en el sueño de Himeko, eran breves escenas que se detallaban al igual que una vieja película de terror. Una de ellas, se mostraba una sombra en forma de halcón sobrevolando una ciudad, escupiendo fuego, arrasando todo a su paso. En otra, una especie de calamar arrojaba bombas desde sus tentáculos, en otra una esfera lanzaba láser, en todas direcciones, en otra un humanoide, agarraba una…

- Himeko estás bien, que te pasa, ¿por qué gritas?- La voz de Chikane era de preocupación

- Estaba… teniendo una pesadilla

- Otra vez, ésta es peor que la anterior, ahora estas con la cara llena de sudor y tus gritos me despertaron, tienes que contarme más detalles para ayudarte.

- Sólo con tenerte a mi lado es más que suficiente, sólo abrázame, sintiendo esta calidez mis pesadillas me abandonaran- Chikane rodeo la cintura, apegándola más a su lado.

Himeko sintió verdadero temor, algo dentro de ella le ordenaba que no podía decirle de este mal sueño a su Chikane, algo le decía que esto terminaría dentro de pocos días, y que no sería más allá de un desagradable sueño.

Chikane puede sentir los leves temblores de Himeko con una de sus manos recorren su espalda, reconfortándola, y regalándole ligeros besos en su cabeza

- Tranquila, estoy aquí para protegerte nada malo sucederá, no hay nada que no podamos enfrentarnos, si estamos juntas. Intenta dormir

Himeko no respondió, solo cerro sus ojos orando que la seguridad que emanaba su princesa, la alejara de las pesadillas.

Media tarde en un estacionamiento.

Chikane detuvo el motor de su auto, retirándose su cinturón de seguridad, tal como lo hizo Himeko y Konemi.

- Díganme la razón por la que termine aceptando traerlas a este lugar- Chikane se da media vuelta para dirigir su pregunta a la niña.

- Recuerda que perdiste el piedra, papel y tijeras, cada una tenía un lugar al que quería ir, pero todas estábamos en desacuerdo y después de diez rondas, gané- Con su dedo índice y medio de su mano derecha formó una 'V' representado su victoria.

- Correcto, solo porque me deje ganar, pero mi lugar era más interesante que el acuario.

- No lo creo, Chikane, debes ser una buena perdedora, quizás mañana ganes.

- La oferta era solo por el día de hoy, jamás sabrás del esplendido lugar que tenía pensado, te quedaras con la duda para el resto de tu vida.

- No te confíes, cuando vuelvan mis poderes por completo, me adentrare en tu mente y extraeré la información que me ocultas.

- Jajaja- se rió Himeko con el tono de broma que cada una se lanzaba.

- Y tú de que te ríes-Chikane le pellizco una de sus mejillas.

- De nada, Chikane-chan. Lo bueno es que Konemi aprendió a responder cada una de tus bromas.

- Ya no es la niña llorona que se asustaba por todo, has madurado en poco tiempo, Himeko hizo un gran trabajo contigo.

- Claro que tenía que madurar, tenía que proteger a Himeko de cualquier amenaza, alejarla de tentaciones.

- Tentaciones, no tuve ninguna siempre fui fiel a Chikane-chan

- Y de tu cercana amistad por Karin-san.

- Pero ella nos ayudo- La defendió Himeko

- Pero la pintaste semidesnuda…

- Pero….

- Ya deténganse, no quiero que hablen más de ella- En Chikane estaba aflorando una vez más un negativo sentimiento, sus celos.

Un silencio se apoderó del vehículo.

-Salgamos, quiero recorrer por completo el acuario, antes de que lo cierren- Himeko abría su puerta. El ambiente estaba tenso. Igual que Konemi

Chikane sale del auto para activar la alarma, camina hasta donde está Himeko y entrelaza sus manos, Konemi, las sigue con pasos apresurados.

Día 6

- Ya no estás enojada, Chikane-chan- Himeko ronroneo en la oreja derecha de Chikane para después lamerla.

- Mmm… - fue su respuesta.

- No te entendí, ¿que dijiste?- La mano de Himeko descansa sobre el seno izquierdo de Chikane, apretándolo delicadamente.

- Ah- Gimió Chikane.

- Esa no es la respuesta que estoy esperando, Chikane-chan- Sopla en su oído.

- No…

- No qué, Chikane-chan- Su mano se desliza por el abdomen de Himeko para levantar su camisón y dejar a su vista, las bragas con encaje rojas. Dos dedos se deslizan por encima de ellas.

- Hi… me … ko- Chikane comienza a excitarse fácilmente, con la manera seductora que su ángel está actuando está madrugada, aún no amanecía por completo.

- Ese es mi nombre, ¿lo has olvidado?- Besa su frente, sus parpados, sus mejillas, la punta de la nariz, su mentón, mordisquea su cuello, todo muy lentamente. Sus dedos acarician ligeramente su zona más débil.

-No-

- ¿No quieres que siga?- Tira uno de los tirantes hacia un costado, la línea de su clavícula es saboreada por la lengua de Himeko.

- Si… por favor- Ruega Chikane esto era una locura.

- Recuerda que no puedes tocarme, ese fue el trato- Chikane maldijo el momento en que su cabeza ideó aquel dulce juego, ella lo había disfrutado, pero no creyó en las palabras de Himeko que después ella se vengaría, no creyó que aún tuviera energías esa noche, no después de todo lo que le había hecho.

- Pero no puedes ir más rápido.

- No, lo haré con más lentitud, padecerás lo mismo que yo, o aún más.- Miró directo a los ojos zafiros, saturados de lujuria.

Oh, dios, de dónde aprendió a actuar así.- Pensó Chikane.

La mano que descansaba en al entrepierna de Chikane, la retira para que ambas acaricien los costados llevándose consigo el camisón, la cabeza de Himeko descansa encima del vientre, degustando su cremosa piel, dejando una huella de saliva hasta la mitad de su pecho. El camisón fue lanzado lejos, ahora, su princesa solo le quedaba una sola prenda. Con la totalidad de la espalda de Chikane recostada sobre el colchón y sus manos agarrando frenéticamente las sábanas, comenzaba por fin, el juego de Himeko, lo anterior era un preludio.

Su boca hizo el recorrido inverso hasta el ombligo de Chikane, dónde gasto varios minutos, mimándolo, sus manos acariciaban los senos de Chikane, como nunca lo había hecho. Luego besó por encimas de las bragas la parte íntima, notando la humedad en ellas.

Recién comenzamos y ya está excitada…- Pensó Himeko

Pero los besos no era lo único que recibiría esa parte, sino que succionó y lamió con maestría, aunque su tiempo de separación estaba cerca del año, Himeko jamás olvido como complacer a Chikane. Con sus pulgares deslizo la prenda empapada con el amor de Chikane hasta sus rodillas, se movió hacia un lado para tomarlas y arrojarlas en cualquier dirección.

Bajándose de la cama para desnudarse, Chikane vio como Himeko se deshacía de sus prendas, muy seductoramente. Lo único que faltaba en ese momento era música, Chikane lo anotó mentalmente en su lista.

- No Chikane, tampoco puedes hacer eso- Himeko la reprendió porque la mano derecha de Chikane se movía rápidamente hasta su entrepierna.

-Entonces apúrate...- Himeko solo se había quitado la parte superior de su pijama de dos piezas.

Minutos más tarde, estaba desnuda, regresando en donde se había quedado.

- Qué estaba haciendo Chikane-chan, no lo recuerdo, estaba por dormirme, ¿cierto?

- No… estabas por concluir con el juego.

- Gracias por recordármelo, seré buena contigo, te has portado bien.

Con sus dedos hundiéndose por la cara interna de los muslos de Chikane, llego hasta su objetivo final, tantos sus dedos índice y medio de su manos acariciaron la entrada de Chikane, burlándose de ella, no queriéndole poner fin.

- Por… favor…. Hime… - Jadeó Chikane. Un par de dedos rozó su entrada.

- Ah Ah- Lentamente Himeko empujo sus dedos

- Más rápido- Levantó su pelvis

Pero Himeko hizo caso omiso de la súplica ahogada de Chikane.

-Ah, Ah.-Dos dedos no eran lo suficiente y agregó uno más, lentamente.

Los bombeaba lentamente adentro hacia fuera, cada vez que estaban dentro de Chikane, quedaban atrapados dentro de sus paredes, pero aún así Himeko siguió con sus movimientos. Chikane no era la única que gemía, Himeko estaba completamente excitada, por lo que estimo conveniente hacer un ligero cambio. Retirando sus dedos, coloca su pierna en la entrada de Chikane, frotándola, así mismo, ella frotaba la suya en Chikane.

Himeko gemía cerca del oído derecho de Chikane, ella hacía lo propio en el de su ángel.

- Estoy lle…, más Hi- me…

Himeko se detuvo, por última vez cambiaría su posición.

- Está vez podrás usar tu lengua, pero no tus manos

- Que vas a hacer…

- Espera, ya verás.

El cuerpo de Himeko se retiro encima de Chikane, caminando a gatas, su cara quedo con algunos centímetros de separación de la entrepierna de su princesa, en tanto sus rodillas las acomodó cerca de los hombros de Chikane.

Sin esperar más, Himeko, comenzó a lamer el botón endurecido, Chikane casi desagarraba las sábanas por su imposibilidad de tocarla, pero al menos podía enterrar su rostro en la feminidad de su ángel, introduciendo su lengua.

- Oh… por… sigue así.. Chi..ka..

-¿Te gusta?

No le respondió verbalmente sino que siguió jugando con su lengua

- Casi… estoy- Chikane rompió la regla y agarro el trasero de Himeko con ambas manos.

- Ah.. yo…

Las dos gritaron, culminando. Himeko sin desplomarse encima de Chikane, se retira hacia un lado para recobrar el aliento, cuando reunió fuerzas recostó su cabeza en el hombro derecho de Chikane.

- Eso fue increíble, tenemos que hacerlo más seguido-Chikane apoya su mejilla en la cabeza de Himeko

- No, fuiste una chica mala, me desobedeciste, ¿tengo que castigarte?

- Si

- Dejaremos tu castigo para otro día.

- Te amo, Himeko

- Te amo, Chikane-chan

Se dieron un último beso, antes de dormirse.

Y pensar que esta noche se habían despertado por los llantos de Himeko, mientras dormía, Chikane consoló a su ángel sin alas, mejor de lo que esperaba.

Día 7

-Bien, creo que no necesito llevarme ninguno de mis objetos personales, ni cepillos para el cabello, ni cepillo dental, ni vestidos, pantalones, nada- Dijo Konemi

-¿Por qué?- Preguntó inocentemente Himeko

- Porque ya no tendré un cuerpo de niña, con seguridad, cuando regrese al país de Izumo tendré mi verdadero cuerpo.

- ¿En serio?, me hubiese gustado verte más adulta, Konemi- Dijo Himeko

- ¿A qué hora, te irás?- Intervino Chikane

- Creo que dentro de cinco minutos más, las diosas del Sol y la Luna son muy puntuales, dudó que me regalen un minuto más.

- Qué lástima, no me gustan las despedidas, después de todo lo que hemos vivido durante estos meses, no quiero que me abandones, bueno, que nos abandones, quiero que nos acompañes por el resto de nuestras vidas, quiero que seamos una familia completa- Dijo Himeko con voz quebrada.

- Pero no puedo extender mi estancia en la tierra, ya suficiente fue con esta semana que me otorgaron, además recuerda sus palabras, soy una diosa, soy inmortal, mi apariencia será la misma, mientras ustedes envejezcan.

Chikane se sonrojo ligeramente al imaginarse una vida entera con Himeko, esa sería la primera vez en todas sus reencarnaciones, viviendo más allá de su adolescencia.

- Entonces, debo aceptarlo, pero prométeme que vendarás a visitarnos al menos una vez, ¿si?

- Te lo prometo, Himeko, aunque el dios de los cielos me castigue, por mi desobediencia, vendré a verlas, me preguntó como serán cuando estén en sus setenta- Soltó una gran carcajada.

- No te rías de seguro que Chikane-chan y yo seremos unas adorables ancianitas- Himeko se integró a la broma soltando una risita.

- Bueno lamento arruinarle su diversión pero creo que es tiempo que inicien sus despedidas- Dijo Chikane, sin unirse a la pequeña broma.

- Creo que ya te he dicho todo lo que tenía pensado el día que regresamos a Tokyo y me reencontré con Chikane-chan, ahora solo puedo darte una abrazo, las palabras sobran- Acercándose a la diosa de las espadas, Himeko rodea el cuerpo de Konemi en un estrecho abrazo, mientras las lágrimas nacían en sus ojos, como en los de Konemi.

- Vamos Himeko, la estas ahogando, déjame despedirme de ella- Apartándola de los brazos de su único amor, abraza a la niña como nunca antes lo había hecho. Justo en el momento que ambas se separan una intensa luz aparece delante de ellas, anunciando la llegada de los seres celestiales.

- Buenas tardes, Chikane y Himeko- Inicio la conversación la diosa del Sol y su hermana repitió el saludo.

- Amaterasu-sama, Tsukiyomi-sama- las tres se sorprendieron, aunque Konemi había visto a las hermanas en incontables ocasiones, nunca terminaría de deslumbrarse ante la bellezas de aquellas diosas.

-Esta vez no tenemos tiempo para quedarnos conversando, solo vinimos a recoger a Konemi, estamos ocupadas.- Dijo la diosa del Sol

¿Ocupadas?,¿qué labores tendrán que hacer los dioses?- Se preguntó Chikane mentalmente.

- Está bien, estoy lista para regresar a casa- Dijo Konemi con resignación

- No hagas pucheros, estoy convencida que todos los días las estarás vigilando, a través del espejo plateado, ahora que ya no tienes que volver a tu forma de piedra o de robot- Dijo Tsukiyomi-sama.

Konemi se enrojeció furiosamente, eso era lo primero que haría cuando estuviera de regreso.

- Lamentablemente tendremos que finalizar esta charla, estamos tomando más tiempo para llevarnos a Konemi, no quiero que estas niñas tengan que recibir un nuevo castigo por nuestra culpa, ya bastante tuvieron con ganarle el desafío al dios de los cielos.

- Tienes razón onee-chan, es mejor que terminemos nuestro trabajo aquí, ven Konemi- la llamó la diosa de la luna.

-Adiós, Chikane y Himeko, disfruten cada minuto de su vida en compañía de la otra, no olviden que su amor lo puede todo, si hay adversidad, podrán afrontarla y superarla, porque la vida no puede ser siempre de color de rosa.- Dijo ceremoniosamente Amaterasu-sama.

- Onee-chan no seas tan seria, solo dile que sean felices por siempre hasta el final de los tiempos.

- Es lo que siempre quise decirles, bueno es mejor que nos vayamos.

Y viendo a las tres diosas, con Konemi al centro de las dos, un nuevo haz de luz apareció en medio del jardín trasero de la mansión, desapareciendo la figura de las mujeres.

- Vamos a dentro Himeko, está haciendo frío- Le coge la mano derecha para entrelazarla con la suya- Himeko sin decir palabras se deja llevar por Chikane.

Al siguiente día, Himeko hizo lo que tenía que haber hecho desde la primera noche que ha estado recibiendo los mensajes, el último había sido tan real que pudo sentir todos esos gritos de horror, explosiones, súplicas de la gente que quedaba mal herida por el ataque de los cuellos del Dios Orochi, que se extendía en todo el globo terrestre y entendió lo que el dios supremo de los cielos quería decirle, no lo aceptó de la mejor forma, pero quién puede hacerlo, así que pensando fríamente meditó las acciones a seguir ese día. Salió de su cama y fue directamente al baño, necesitaba con urgencia darse una ducha fría primero, para después relajar su cuerpo en una refrescante tina caliente, aromatizada con las sales que le había regalado Chikane el día anterior.

El desayuno, fue asombrosamente silencioso, sólo se escuchaba la voz de Otoha-san, que estaba a un costado de la mesa, para atender cualquier petición de su Ojou-sama o de Kurusugawa-sama

- ¿Tienes algún problema, Himeko?- miró de frente a su único amor

-¿Ehh, no nada, Chikane-chan. Cómo voy a estar preocupada, si estoy feliz de que puede recuperar mi voz antes de que se fuera Konemi… ?

-¿Estás segura?, creo que la extrañas, Es compresible estuviste mucho más tiempo con ella, sus vínculos deben ser más fuerte.- Su mano derecha descansa por sobre la de Himeko.

-Tienes razón, es por ella por la que estoy así, pero con el pasar de los días con seguridad me sentiré mejor, además ahora que estoy contigo no necesito a nadie más- Le regala una brillante sonrisa.

-Bien, que quieres hacer el día de hoy, estoy para complacerte, sólo seremos tú y yo.

- Mmmm, no sé, déjame pensar- el dedo índice de su mano derecha lo golpea varias veces en su mentón. – Nada viene a mi mente estos momentos, porque mejor me sorprendes, Chikane-chan.

- Sabía que responderías algo así, sólo lo pregunte por cortesía- Sonríe dulcemente

- ¿Ah?

- Que ya tenía planeado nuestro primer día sin Konemi

Una vez que estaban acomodadas en el BMW M5, Chikane encendió el contacto y verifico en su GPS, la mejor ruta para recorrer la metrópolis. Otra vez hubo un silencio sepulcral, que fue apagado por las canciones que salían de la radio, el itinerario era el mismo que alguna vez hicieron cuando se habían reencontrado. Saltándose el desayuno, eso ya estaba cubierto.

- La vista sigue siendo fabulosa, pero más nostálgica por las hojas esparcidas por el suelo, ne Chikane-chan- Observó todo a su alrededor, por el periscopio de la tercera planta de la Tokyo Tower.

- Si esto es más hermoso sólo porque estás tú- La abrazó por detrás.

- No Chikane-chan, hay personas.

- Y eso qué, en nuestra anterior visita no te molesto, porque hacerlo ahora.

- Porque me siento incomoda, observada, juzgada-

- No me importa lo que piensen ellos-

- A mí sí, porque ahora eres más importante que antes, puedo deducir que por las miradas acusadoras, todos te reconocen- Con su mano izquierda, alejo las manos de Chikane que estaban sobre su vientre.

- Qué pasa…

-Te dije que me molestaba….

- Está bien, no quiero que discutamos por cosas insignificantes, sino quieres demostrar afecto en público, lo aceptaré, pero prometerás que será lo único prohibido, nada más.

- Si Chikane-chan.

Después de visitar por completo, la estructura metálica, nuevamente se subieron al automóvil para su siguiente destino.

- ¿A dónde vamos, Chikane-chan?- Himeko no distinguía los edificios, ni calles, pero de lo que estaba segura que era una zona exclusiva.

- Es una sorpresa, ya te lo dije, este día lo tengo programado por completo- Le guiñó un ojo.

- Por la hora adivino que vamos a un restaurante. ¿Cierto?

- Sí, pero no te daré más información-Mantuvo su vista al frente, el semáforo había cambiado a verde.

- Bonjour, Mademoiselles- Reverenció respetuosamente, el anfitrión del restaurante Les Maitres

- Bounjour- Respondió el saludo Chikane, Himeko no entendió las palabras del hombre alto, que las acompañó hasta una de las mesas desocupadas, cerca del ventanal. Segundos después desapareció.

- Wow, Chikane-chan, por qué no me dijiste que vistiera más elegante, hubiese usado un vestido más acorde con el lugar de donde estamos.

- Te ves perfecta como estás, no quería arruinar la sorpresa.

El hombre volvió con el menú.

- Merci Beaucoup- Dijo Chikane antes que el hombre, se retirara una vez más.

Himeko miraba con extrañeza la carta que le había dado el hombre, no entendía lo que estaba escrito en ella.

-Quieres que ordene por ti, Himeko- Ofreció Chikane, después de ver el constante cambio en la expresión de su cara

- Si, Chikane-chan.- Dejo la carta sobre la mesa.

Chikane en silencio leyó cada plato detallado en el menú, eligiendo lo que más le gustaba a ella y considerando lo mejor para Himeko, por un momento quiso pedir caracoles, pero no sería conveniente, ese instante no era para jugarle bromas, la había traído por un asunto importantísimo.

El hombre volvió para recoger la orden. Himeko no entendió ninguna de las palabras que intercambio su amor con el garzón, pero si agudizo su oído para escuchar la pronunciación de Chikane.

- Deseo que no seas alérgica a ninguno de los alimentos que pedí.

Himeko negó con la cabeza- Sólo hay una cosa que no tolero, en lo demás no hay problema- Le sonrió.

- Bien…- Chikane aclaró su garganta- Antes que traigan nuestros platos, me gustaría hacer un brindis, por nosotras, por nuestro amor, que es capaz de derribar cualquier muro, de ganar cualquier batalla, de permanecer inalterable en el curso del tiempo, por brindarnos momentos de felicidad como de tristeza, por demostrar que nada en el mundo nos separara. Salud- Las copas con champagne sonaron una vez y después bebieron un sorbo.

- No llores Himeko, hoy es un día de felicidad, por los cientos que vendrán

- Es de alegría, no pude evitar recordar los meses separada de ti, de las noches que soñé contigo, de las veces que me pregunté porque me habías traicionado, de..

- Shh, mi amor, intenta olvidarlo, ahora hay un futuro que nos espera- Con su mano borra las lágrimas que descendían por las mejillas de Himeko- De su bolso de cuero, elige un pañuelo.

-Toma- se lo acerco hasta su mano derecha.

- Gracias- Limpió su nariz

- Ahora que estás más tranquila, tengo algo que decirte, algo que llevó guardado hace días, no estaba segura los primeros días después de nuestro reencuentro, pero al estar cerca toda las noches, es hora que te lo pida formalmente- bebió otro sorbo del líquido espumoso- Se levantó de su silla, saco una pequeña caja aterciopelada color burdeo, apoyo su rodilla derecha, mientras que con su mano izquierda agarró la de Himeko- Fui ingenua al creer que por el hecho de vivir juntas, en una modesta casa, no seríamos separadas por mi padre o por diversas circunstancias, pero lo experimentado durante once meses aproximadamente, me demostraron lo contrario, me abrieron los ojos, para pedirte formalmente que te cases conmigo y hacerme la mujer más feliz.

Cuando Chikane, terminó con su proposición en la cabeza de Himeko retumbó una voz grave, que la lleno de temor, una voz que le decía "Sufrirás la consecuencia de tu desobediencia, te lo he advertido durante tres noches, es hora que comience tu autentico sufrimiento, sacerdotisa del sol"

Chikane seguía esperando la respuesta de su otra mitad, las lágrimas era un signo de un buen augurio, pero cuan equivocada estaba con su apresurada suposición.

- No… - respiró profundamente- No puede convertirme en tu mujer, no puedo ser tu esposa.

El corazón de Chikane se rompió en mil pedazos, esa no era la respuesta que esperaba, ella estaba segura que su Himeko se lanzaría en sus brazos y ella la colmaría de besos, no importándole la gente a su alrededor y escucharía el simple pero importante Si.

En su estado de shock, Chikane no ve cuando Himeko está cerca de la puerta abandonando el restaurant. Volviendo su mirada hacia la silla, el desconcierto de Chikane era mayor, agitando su cabeza bruscamente busca a su amor predestinado, la encuentra.

- ESPERA HIMEKO, NO TE VAYAS, NO ME ABANDONES-Pero Himeko hizo caso omiso a las palabras de la antigua sacerdotisa de la luna, corre sin rumbo fijo.

Chikane sale de su estado de asombro recogiendo sus pertenencias, durante su andar es detenida por el garzón que pide cancelar su almuerzo, lo hace de mala gana, está perdiendo tiempo valioso.

Ve para ambos lados de la calle buscando a su mujer, por suerte aún sabe en que esquina doblo y sabe que hay más allá, se subió al auto para darle alcance más rápido.

Cinco minutos más tarde

Con su respiración agitada Himeko busca una banca vacía en la plazoleta, fuera de la vista de los vehículos que pasan por alrededor. Con su mano derecha limpia sus lágrimas e intenta pensar lo que tiene que hacer, mandar un mensaje a su amiga, pero no puede una mano cálida, le quita su teléfono celular.

- Chikane….- Mira a los ojos enrojecido por las lágrimas que han brotado desde el momento que ella la rechazó.

- Himeko no te escapes de nuevo, necesito escuchar una explicación de tu rechazo un motivo, dime que hecho mal, dime en que te he fallado, dímelo, para cambiar y mejorar y que me aceptes.- Llora una vez más

- Nada de malo hay en ti, tú eres perfecta para mi, tú eres la que me mantiene segura, protegida, soy yo la afortunada por obtener tu amor, soy yo…

- No te entiendo, si me dice todas esas dulces palabras… no

- Si te explico el verdadero motivo, una catástrofe se avecinará, no quiero ser la culpable de la muerte de gente inocente.

- ¿Gente inocente?, estoy más preocupada que antes, te exijo que expongas tus fundamentos… habla claro por favor.

Mirándose directamente a los ojos, Himeko reúne su valor para relatar las pesadillas que han inundado sus sueños durante tres noches seguidas, una peor que la otra, la siguiente más nítida que la otra y la última sintiendo que no era un sueño, sino una realidad.

- Eso nunca sucederá, hemos ganado, es un dios, no puede ser tan caprichoso, para no aceptar que perdió, tenemos que confirmarle que nuestro amor lo puede todo, no puedes rechazarme por unas pesadillas que no se harán realidad, NUNCA!!! Es por eso que te pido una vez más que seas mi esposa.

Aún con su inseguridad a flor de piel, le ofrece su mano izquierda, Chikane saca de la caja aterciopelada el anillo y lo desliza en el dedo anular.

- Siento mucho haber arruinado nuestro almuerzo, Chikane-chan, además del hecho que no tengo nada que regalarte – Suspiró pesadamente.

- No te disculpes, no sabías de mis intenciones- Sus manos las alza para depositarlas en ambas mejillas de Himeko, acercándose para eliminara el espacio de ambos labios, pero un enérgico viento evita que se besen. El cielo gris se oscurece aún más, transformando el día en noche.

- Qué sucede- Grito una mujer con desesperación.

- Es el fin del mundo- Aulló un mujer histérica.

- Chikane-chan, mira esta sucediendo, el dios está demostrando su furia, ¿que haremos?

- Nada- suspiró con pesadez- No tenemos la habilidad de ser ofrendas para el sacrificio que pide el dios, ya estamos fuera de las reencarnaciones. No podemos salvar a nadie.

- Pero… - Un rayo la interrumpió.

- Volvamos a casa, tenemos que refugiarnos corremos peligro quedándonos acá.

En la comodidad del vehículo, iban admirando el tétrico espectáculo, los rayos descendían por decenas, los vientos se convertían en tornados, la lluvia lo empeoraba todo, la gente corría con desesperación buscando un refugio para guarecerse, a media que avanzaban, el panorama se agravaba, explosiones por doquier, accidente de autos, vehículos de emergencia corriendo por la carretera, nadie estaba seguro.

Estacionando el auto fuera de la propiedad Himemiya, las dos futuras esposas, corrieron lo más a prisa que podían, ignorando los truenos que retumbaban por encima de sus cabezas, o del rayo que cayó a kilómetros delante de ellas, o de la lluvia que les impedía abrir sus ojos con totalidad.

Estaban cerca de las puertas de madera de la mansión, estaba a salvo, pero una voz profunda hace que volteen sus cuerpos para distinguir una divina presencia.

- ¿Quién eres?- Preguntaron al unísono.

- ¿No me reconocen?, soy Ame no Murakumo o Konemi, nómbrenme como más deseen- Les dio una triste sonrisa

- ¿Konemi?- Una vez más hablaron como si fueran una sola voz.

- Si-se acercó más caminando refinadamente, con su cabellera plateada ondulando al son del viento, las lluvias recorriendo su las facciones de su adulto rostro y su cuerpo esbelto y sinuoso.

- ¿Por qué has descendido a la tierra?, ¿tú sabes lo que está ocurriendo?, ¿una vez más seremos sacrificadas?- Chikane preguntó con voz entrecortada llena de temor.

- Por desgracia conozco las respuestas a tus interrogantes, Chikane, desde el día que retorne al país de Izumo, fui advertida de los planes del dios de los cielos, Izanagi, supe de los mensajes que le envió a Himeko mediante sueños, perdón me corrijo, pesadillas. No fue un buen perdedor y desea que ustedes revivan hasta el final de los tiempos, sus batallas contra el Orochi- Su mirada reflejo aflicción

- Noooooo- Gritó Himeko-NOOOOOOOOOOOOO- y se derrumbó en los brazos de Chikane.

- Tranquila, si está Konemi con nosotras es porque tiene una estrategia, ella no nos abandonara, nos remedirá de este infame destino, confiemos en ella.- Los sollozos de Himeko se atenuaron, entretanto Konemi, permanecía en silencio.

- ¿De verdad?, ¿has venido ha salvarnos, a esta ciudad, al país y al mundo?- Los ojos de Himeko reflejan un brillo de esperanza

- Sí, el pretexto de esta conversación es despedirme de ustedes, de aceptar mi castigo que eludí hace más de un año, gracias a la defensa de las diosas del sol y la luna y de su imprevista separación… yo.

- No lo digas, Konemi…- Himeko mira con ojos envueltos en lágrimas.

- Tengo que decírselos, lamento desde el profundo de mi ser no cumplir mi promesa de visitarla en un futuro, de no observarlas cada día cuando estén envueltas de felicidad, porque no exis…

- Cállate, lo prometiste, ayer dijiste que…- Su llanto la impide continuar con su alegato.

- Perdóname Himeko y Chikane, acepto con alegría este sacrificio, obtuve experiencias maravillosas, más de lo que había anhelado en mi vida inmortal, ustedes me enseñaron, lo más valioso de este mundo, que no puede ser entendido por libros, ni enseñado por otras personas, sólo que tiene que ser vivido y sentido con el corazón y no con la razón, es por eso que gustosa entregaré mi vida, para que de una vez por todas queden con plena libertad, sin que el dios interfiera en sus vidas mortales.

Caprichosamente el viento y la lluvia creaban una melodía conocida por las tres y por los asistentes al concierto de Chikane.

- ¿Lo estoy imaginando?- Himeko mira a Chikane y Konemi.

- No… este es el mayor secreto de la inmolación ancestral, sin que haya registro en mi memoria ni menos en las suyas.- Konemi con estoicidad, retiene su llanto para seguir con su despedida- Esta musicalidad es interpretada por las diosas que alguna vez las criaron en una vida antigua, creada la primera vez que se sacrificaron, como una desesperado anhelo para que quedaran excluidas de este rito.

- ¿Cómo fui capaz de componerla?, es igual!! no hay cambios en las notas.- Chikane está perpleja, ahora conoce el motivo de las sus llantos cada vez que la tocaba.

- Dejémoslo como un misterio más en sus vidas, pueden darle cualquier significado, cuando todo esto haya concluido. Antes de volver al país de Izumo tengo una petición, quiero un último abrazo con ustedes.

Chikane y Himeko caminaron lentamente hasta las escaleras para quedar atrapadas en el regazo de la diosa de las espadas.

- Es tiempo, el mundo tiene que ser restaurado, el día de hoy será borrado en las mentes de los habitantes de la tierra, pero no se preocupen, ustedes recordaran todo, será un día normal, con todo lo que conlleva. Por cierto, felicidades- Esbozo una autentica sonrisa.

- Gracias- Hablaron al mismo tiempo.

Su cuerpo se desvanecía lentamente, desde los pies a la cabeza, una ilustración desgarradora. Solamente porque Chikane mecía entre sus brazos a Himeko, ella no corrió hasta donde estaba la diosa, la sonrisa de Konemi permanecía dibujada en sus labios. Cuando el último mechón del cabello plateado desapareció, inmediatamente el clima cambió, la lluvia cesó, las nubes se evaporaron, el sol brillaba, al igual que en primavera, hasta el trinar de los pájaros se oían, y un último detalle, en el cielo se delineó un arco iris, sellando la promesa de Konemi que jamás serían perturbadas por ninguno de los cientos de dioses que habitan Izumo.

Varios días después

Nerviosa en su habitación estaba Himeko, dentro de su lista de "mejores días", este desplazaría a los demás situándose al tope, una y otra vez se miraba en el espejo, ansiaba lucir perfecta; su cabello suelto adornado por una tiara, su cuerpo envuelto por un precioso vestido blanco con straples bordado a mano, dejando sus hombros al descubierto, con una larga cola, su cuello adornado por sus dos collares, su mano cargando un ramo con calas y orquídeas estaba preparada para su boda.

Un golpe en al puerta le indica que ya es la hora. Contemplándose por una última vez deja la habitación, siendo escoltada por la sirvienta de confianza, Kisaragi Otoha, se encaminan hasta el jardín, donde se llevaría a cabo la ceremonia.

Y al fin la mitades de ese molusco bivalvo de tono rosáceo, han vuelto hacer uno, algo dentro de él se está formando, una perla que parece diminuta, pero que algún día hará a las antiguas sacerdotisas del templo lunar, las mujeres más plenas y felices, algo que jamás pensaron que pudiesen engendrar ni con todo el amor del mundo, pero gracias al sacrificio de una diosa y la recompensa del dios Izanagi, lo han conseguido, ser madres.

FIN?


Y se terminó, en este fic pasaron muchas cosas, una canción con fondo de Chikane´s Theme, una boda de ella con un personaje inventado, con accidente, con la perdida de voz de Himeko, con personajes inventados, con ausencia de otros, con dos capítulos eliminados, con problemas en el inicio.. con … *suspiro*

Pero estoy feliz con mi trabajo nunca me imagine que este fic tuviera sus propias alas y volara por sí solo, al crearlo solo tendría 15 caps, después fueron 25 y finalmente con 29… podría haber sido más, pero creo que fue un corte necesario con un final predecible…. O no? .. con una cantidad extra de lemonada… Espero con ansias sus comentarios.

fierainquieta Por tu comentario, de seguro que estarás feliz con el final, fue idea loca, pero dije ¿Por qué no?... el tiempo fue excesivo no? Gracias por comentar cada capítulo, por ser tan asertiva en alguno de ellos, por comentar en el otro sitio donde publico esta historia… y seguir siendo una fiel lectora

Kuronekochan13 Lástima que las historias tengan finales, también lo esperaba más largo pero creo que fue finalizado de una linda forma, ¿no?... espero que no llores ;D

DarkKougra Si concuerdas con fierainquieta también te gustó el final? Gracias por seguir esta historia desde un comienzo :D

melissa Esta vez si que tardé :P que sentimiento fue él que se apoderó al leer el final?

Luisafernandita La abstinencia fue demasiada, crees que la espera valió la pena … crees haber obtenido suficiente lemonada?.... estuviste con tu baber?.... tendrás que tomar una ducha fría… gracias por tus comentarios alocados ;D

Daisuki Otra vez seguí tu consejo, para este capítulo tome más tiempo para recrear nuevas situaciones con algo de drama (soy mala en ello) Gracias por tus incomparables comentarios me ayudaron a crecer como escritora.

Rei Chikane Se demoro, pero llegó gracias por tu comentario y seguir mi otra historia. Saludos.

.-chan. No te preocupes, por no dejar antes comentario, también soy para escribirlos, gracias por ser una fiel lectora, fue suficiente el lemon?

kurotenshi Otra de mis lectoras fieles… gracias por todo y cada una de tus palabras… Hablando del cap anterior… es que esta Chikane se sabe controlar… es toda una dama :D

Hiwatari Cybeles Gracias por tus palabras y que esta historia se convierta en una de tus favoritas. Saludos

Varelia Ashtray Girl Hace tiempo que no leía uno de tus comentarios, gracias por notar la mejoría de este escrito…un abrazo y beso.. Otra más que quería lemon jajajaj, ala perecer los escribi demasiado bien XD

Gracias a todos los que leyeron este fic, por su tiempo invertido. Hasta la próxima

Hotaka