Las apariencias engañan!

Hogwarts es un colegio solo para hombres: Y Hermione en su ambición de recibir educación será capaz de todo, incluso de hacerse pasar por un chico. ¿Que pasara con Ron, cuando piense que es Gay por estar enamorado de uno de sus mejores amigos? RW/HG

Momento de revolución

Era la última clase que tenían en el año, y luego de esto, vendrían dos meses de gloriosas vacaciones para las niñas que asistían a la "Academia para Brujas-Señoritas de Miss Umbridge". Aquello provocaba que todas las jovencitas estuvieran más entusiasmadas de lo normal, sin embargo, había una de ellas que no lo estaba tanto, en realidad, le daba absolutamente lo mismo que este fuera el último día de colegio. Para ella, todo el año habían sido unas largas y aburridas vacaciones, y eso la estresaba. Desde las clases de hechizos domésticos hasta la de bordados, la colapsaban de tal forma que odiaba a la academia más que a cualquier cosa. Y no es que esta chica fuera tonta o algo retrasada, si no que al contrario, pese a que odiaba la Academia con todo su ser, Hermione Granger era la primera en todas sus clases, la mejor de todas las Señoritas-Brujas …

-Bien, señoritas. Quiero que cuando terminen de llevar al horno sus pasteles, pasen a la sala de comedores para que las evalúe en como servir de manera correcta una cena- dijo una alta mujer, de figura estilizada y elegante paso.

Todas las niñas que estaban en aquella sala se quedaron maravilladas viendo como su profesora de administración doméstica se paseaba por la clase dando instrucciones, y es que esta mujer era un verdadero símbolo de feminidad y elegancia, sin embargo a Hermione esto no le causaba admiración, si no que pena.

-Miss, ya termine mi pastel ¿Puedo pasar de las primeras a la sala de comedores?-

-Claro señorita Granger, por favor acompáñeme

Profesora y alumna salieron de la sala dejando atrás una serie de miradas de envidia, y es que a todas las chicas le causaba demasiada rabia que Hermione fuera la primera en todo, no entendían como una chica tan normal y desaliñada, fuera a ganarles.

Mientras las dos mujeres caminaban por un pasillo hacia la sala de comedores, Hermione miraba en uno de los cuadros a la directora del colegio. Una fea mujer bajita casada con el ministro de magia ingles

-¿No estas emocionada?- preguntó de pronto la profesora, mientras avanzaban por un corredor de paredes blancas ahora llenas de cuadros con mujeres que habían hecho historia por ser un ejemplo para la sociedad.

-No entiendo por que tendría que estarlo Profesora-

-¡Por que hoy es el último día de clases! cuando acabes la prueba en la sala de comedores, serás libre hasta el próximo año, y el otro año será el último ¡por fin se acabaran tus siete años de educación mágica!-

Hermione se dio cuenta de que, pese a que Miss Tonks le estaba dando animo, el tono de su voz no demostraban la alegría que suponía el mensaje, si no que al contrario, denotaban una melancolía profunda que se veía claramente en sus ojos.

-Salir de la academia no me emociona- respondió Hermione con tono frío. Y era la verdad, la Academia en su vida no significaba nada más que un engorroso proceso a superar. Además le incomodaba esta conversación con su profesora, es decir la hacía pensar en el futuro y no le agradaba nada imaginar que quizás el suyo no distaría mucho del presente de la persona que en estos momentos caminaba a su lado.

-¿Por que no te emociona, querida?, haz pasado la mitad de tu vida esforzándote. Eres la mejor estudiante que la academia ha tenido en generaciones, lo más probable es que te den el premio anual

-Miss tonks se detuvo y le preguntó: ¿no te emociona ver por fin el fruto de tus esfuerzos?

- La salida de esta academia el próximo año, para mi no significa ningún logro, nunca lo será, solo es un imposición que debo cumplir - le respondió Hermione con voz firme, sabia que no era la mejor respuesta, pero el estar a solas con su profesora le brindo la valentía necesaria para expresar su sentir.

Miss Tonks siguió mirándola y esto incomodó un poco a la castaña, no obstante, ésta no se amedrento, si no que le respondió la mirada. Hermione se sorprendió al ver que fue su profesora la primera en desviar los ojos, sin embargo se volvió a incomodar cuando notó que ésta ahora la examinaba detenidamente.

La chica estaba vestida ordenadamente, una blusa blanca de mangas largas y sobre ella un Jumper gris tableado hasta las rodillas. Llevaba calcetas blancas que cubrían sus piernas y terminaban en unos lustrosos zapatos negros tipo ballerinas. Toda esta vestimenta, se encontraba adornada con una boina gris sobre su cabeza y ladeada ligeramente hacia la izquierda. Miss Tonks la observo fijamente, y luego se acerco a paso lento. Hermione sabia que lo que había dicho era una impertinencia, que la primera regla de una señorita era no renegar de sus deberes como mujer, sin embargo no se arrepentía: muy pocas veces se daba la libertad de expresar sus pensamientos, y si ahora que lo había hecho obtendría por ello un castigo, valía la pena.

Miss Tonks se acerco a su estudiante y se fijo en la Boina que estaba chueca

-Hemos pasado seis años educandote- le dijo mientras enderezaba su boina- y haz resultado ser un perfecto modelo de lo que una señorita debe ser. Sin embargo, lo que te voy a decir ahora, espero sea la mayor lección de tu vida que yo como mujer te pueda brindar.

Hermione se atrevió a alzar la vista, estaba segura que lo que vendría ahora seria un largo sermón sobre como el rol de la bruja era apoyar al mago en las decisiones que este tomara, y por eso que la instrucción que ella recibiera en la Academia debía ser fundamental. Sin embargo pudo observar que la mirada de su profesora no era la mirada dura que solía llevar en clases, si no que volvía estar llena de melancolía, era como si la frustración emanara por esos dos focos apagados que oscurecían su cara.

-El valor de una persona no recae en su sexo -Hermione interrumpió sus pensamientos, esto era algo que simplemente no esperaba, por lo tanto presto atención- en consecuencia lo que debe hacer en su vida tampoco recae en si es mujer u Hombre. Si tú crees que la Academia es una imposición que debes cumplir, entonces, busca cuál es la meta que deseas cumplir. No cometas el mismo error que cometí yo, no tengas miedo a alzar la voz. No dejes que la norma impuesta apague el fuego que llevas dentro-

Hermione se sorprendió al escuchar las palabras de su profesora. Pero bien sabía que solo eran eso: Palabras. Sus deseos chocaban frontalmente con lo que el mundo mágico le imponía.

-Sus palabras han sido muy bellas, pero nada alentadoras profesora. Estamos condenadas a servir a los hombres, yo tengo dieciséis años y lo asumí, sin ofender, pero usted que lleva más tiempo en este mundo debería asumirlo también.

-Pensé que eras distinta, veo que mis palabras sólo fueron palabras al aire- Miss Tonks, se separo de Hermione y siguió caminando. Sin embargo Hermione no se movió y luego de un momento le grito.

- ¡Por supuesto que soy distinta! mis deseos van mas allá de la utilidad domestica de una mujer, yo quiero ser alguien que pueda aportar en esta vida. ¡tengo sueños sabe!-le dijo apuntándola con un dedo. Hermione no sabía si era por la fecha o por que las palabras de su profesora habían calado a fondo en ella. Pero toda la rabia que llevaba contenida desde hace años estaba saliendo a flote y se manifestaban en delgados ríos que corrían por su cara.

Miss Tonks se acerco nuevamente hacia su alumna, tomo su mano que aun seguía apuntándola y la bajo.

-De nada te sirve llorar, yo lo he hecho los últimos diez años y nada a cambiado. Lo que debes hacer es actuar, tú estás a tiempo de cambiar las cosas. Y si crees que no tienes las herramientas para hacerlo, juega con las de ellos, si necesitas ayuda, sabes donde encontrarme-

¿Qué era eso? ¿Es que acaso Miss Tonks se estaba ofreciendo para ayudarla a rebelarse contra el sistema?.

Hermione no podía creerlo, nada podía salir de su boca, ni siquiera el aire que respiraba. Era como si el mundo se hubiera congelado, y cuando la profesora se alejo diciéndole que el examen en la sala de comedores se cancelaría, por que no lo creía necesario, tampoco fue capaz de responder.

En su mente solo se asomaba la idea de que un cambio no era imposible, si no que ahora, era la hora de actuar, sólo quedaba un año de educación y este año iba a ser el de la revolución.