Luz en la oscuridad

Capitulo 1: Oscuridad

Bella POV

Solo deseaba dejar este mundo, no había nada en el que me diera deseos de continuar con mi vida. Me sentía tan sucia mientras salía de la cama de aquel tipo que tanto detestaba.

Michael me había adoptado con su esposa Rosie cuando tenia ocho años después de haber perdido a mis padres en un trágico accidente de coche del que yo resulte ilesa, ¿Por qué no morí?, esa siempre fue una pregunta que me carcomía los sesos,

Ahora seria feliz en el cielo junto a mis padres, libre como un ave y lejos de la miseria que vivía día a día.

Rosie nunca fue una buena madre, siempre me humillaba, me golpeaba y me maltrataba, Michael no era mucho mejor ya que desde los trece me toqueteaba y se me insinuaba de formas que un padre nunca trataría con su hija y ahora a mis dieciséis años el había abusado de mi, fue horrible, aun tenia la sensación de sus manos en mi cuerpo y su lengua sobre mi cuello.

Llore, grite y patalee, pero el era mucho más fuerte y grande que yo, por la fuerza bruta consiguió lo que quería, tenia un gran dolor, ya que no uso ni un poco de delicadeza, me había dejado llena de moretones y sangrando por partes que no deberían.

Las lagrimas caían aun mientras estaba en la ducha después de repetir aquella horrenda experiencia, esta seria la noche más oscura que he vivido jamás, porque tenia que quedarme sola en casa con el, esto lo hacia por despecho, había descubierto que Rosie tenia otro hombre, se sentía dolido con ella por eso recurrió a mi, ya no más con unas simples caricias si no con el paquete completo, dejándome despedazada.

Vivíamos en Nueva York, aunque suene raro, mi horrible familia era bastante respetada y tenían mucho dinero gracias al trabajo de Michael que era abogado, un abogado del diablo ya que con sobornos y las más desleales mentiras no había casos que no ganara.

Cubrí con maquillaje mi rostro amoratado luego de haberme vestido con una falda corta, con botas y una ajustada blusa azul que dejaba mis curvas muy al acecho, Michael siempre me compraba este tipo de ropa para ver todo más cómodamente mientras estaba en casa, el siempre me había deseado al igual que a la mayoría de los hombres cuando me veían.

Yo nunca me encontré sensual o bonita, pero aparentemente no era así para ellos, ya que siempre se me quedaban mirando, sobre todo los amigos de Michael que tenían en su mayoría unos treinta años, en la escuela pasaba igual, por eso no tenia amigas, todas siempre estaban muy celosas de lo que ellas imaginaban una vida perfecta, bonita, inteligente y adinerada, no podían estar más equivocadas.

Sonó la puerta Rosie había llegado venia ebria ya que comenzó a gritar mi nombre y a llamarme mujerzuela desde el primer piso, no quería bajar, siempre que venia así era yo la única perjudicada.

Baje de todas formas antes de que ella subiera y destrozara mi cuarto, el único refugio que tenia, me abofeteo mientras me mostraba las sabanas ensangrentada en las que Michael me había robado la inocencia.

-Eres una maldita perra, una prostituta- me gritaba yo lloraba, ella no sabia el calvario que estaba sufriendo, había sido violada y ahora ella me trataba de esta forma, era demasiado para mi, me encerré en mi cuarto mientras escuchaba los gritos del otro lado, Rosie se iba, se mudaría con un tipo llamado Robert por lo que logre escuchar, le gritaba a Michael todo tipo de maldiciones y obscenidades, agarro sus cosas y se fue.

Cuando dieron las seis de la mañana me levante rápidamente, había dormido vestida y encerrada por el pánico que sentía de que Michael quisiera repetir aquella horrible experiencia, tenia unas terribles ojeras y los ojos hinchados de tanto llorar solo había logrado cerrar mis ojos dos horas en las que cruzaron pesadillas del horrible momento que había vivido.

Me maquille nuevamente desenrede mi cabello y subí a mi ostentoso carro rápidamente solo quería escapar, huir lo más lejos posible, no quería seguir viviendo, no tenia nada por lo que luchar, a mi alrededor todo se veía como un gran borrón verde mientras agarraba una gran velocidad mientras mi mente volaba lejos muy lejos, y todo paso en una fracción de segundo, perdí el control del carro y este se desplomo conmigo dentro, el auto patino por una curva y finalmente se estampo contra un árbol, sentí como se me iba la vida de las manos, pero no tenia miedo.

Horas después o eso creía desperté, estaba en el hospital según lo que pude notar por mi entorno, estaba conectada a varios tubos, y pude ver mis brazos llenos de agujas como las aborrecía, me dolía completamente todo, demonios ¿que acaso no podía morirme de una vez?, a los pocos minutos apareció un doctor era bastante anciano y algo robusto con un bigote gris, y unos ojos verdes cubiertos por un par de gafas.

-Señorita Isabella, que bueno que por fin despierte, hemos estado muy preocupados por usted estos días- ¿días, había oído bien?, no podía llevar tanto tiempo inconciente.

- ¿días?- pregunte finalmente.

- Llego el día Lunes muy temprano, tuvo mucha suerte que justamente a esa hora pasaran por allí unos motociclistas que dieron aviso de su accidente- termino, si claro hubiese sido mi día de suerte si no me hubiese encontrado nadie, pero estaba tranquila más que mal ya había decidido que de alguna u otra forma acabaría con mi vida sin sentido.

-¿Qué día es?- le pregunte, realmente estaba perdida en el tiempo.

-Hoy es miércoles- me dijo con una gran sonrisa, el debía estar satisfecho de mi recuperación, pero yo solo quería una dosis del veneno más letal, las lagrimas comenzaron a brotar con los feos recuerdos que se desplegaron en mi mente.

-Te duele algo- dijo preocupado acercándose a tomarme el pulso.

- No, estoy bien- le respondí, que gran mentira.

-Tu padre esta aquí, ha estado muy preocupado desde el día del accidente, lo haré pasar quizás eso te haga sentir mejor- lo mire perpleja, no, la persona que menos quería ver estaba fuera de esta sala esperando por entrar a hacer mi vida más tétrica y más atormentadora de lo que ya era.

Salio lentamente por la puerta y volvió junto a Michael para posteriormente retirarse y dejarnos a solas.

-No puedo creer lo estupida que eres- dijo apenas el doctor se perdió de nuestra vista.

–Esta te costara bastante cara mosquita muerta, no sabes lo caro que saldrá todo esto del hospital y el auto que quedo hecho polvo- estaba enojado, se veía claramente la ira reflejada en su rostro.

–tendrás que pagar por esto, y ya se me ocurren varias formas de cómo- un extraño destello cruzo su mirada y se sonrió un poco, no me gusto para nada aquello, ya sabia que me costaría demasiado caro.


Hola a todos, este es mi primer fic de Crepúsculo, soy amante de los buenos dramas así que aquí les presento mi historia.

Espero les guste ya esta planeada casi al 100 pero ya saben sus comentarios pueden inspirar algunos giros.

Reviews por favor es importante para mí, me inspiran a seguir escribiendo, así que no sean malos y denle a GO.

Saludos a todos y no olviden dentro de la oscuridad siempre hay una luz que brillara mostrando el camino.