Epilogo: Luz en la oscuridad

Epilogo

Bella POV

La única solución a todos nuestros problemas desde siempre había sido convertirme en uno de ellos y eso era algo que todos sabíamos.

Era tan irónica la vida, en el pasado había pensado cientos de veces la mejor manera de acabar con mi vida e incluso lo había intentado y finalmente había optado por vivir eternamente, definitivamente Edward había cambiado mi perspectiva de la vida en muchos sentidos.

Era mi destino ser un vampiro, esa era nuestra única opción, las cosas eran sencillas, era eso o mi muerte y la de todos mis seres queridos, porque simplemente los Vulturi no tendrían piedad, las visiones de Alice eran claras.

Y así fue como tras un dulce "te amo" los labios de Edward recorrieron mi cuello hasta situarse en el lugar que me llevaría a la vida eterna, la ponzoña entro en mi organismo llenándome y matándome lenta y dolorosamente, esa era el alto precio que debía pagar para poder conseguir estar con mi amor eternamente, la cuota de la vida eterna.

Y como estaba previsto me convertí en lo que soy, después de tres días de agonía abrí mis ojos a este nuevo mundo que era tan distinto a como fue siempre desde mi perspectiva humana. Por primera vez veía, antes era como si mirase a través de unas desgastadas gafas empañadas, hasta el simple arte de respirar era magnifico sintiendo los millones de olores que se filtraban por mi nariz transportándome a lugares mucho más lejanos, esto era realmente maravilloso.

Ahora era veloz, fuerte y hermosa, ahora si podía mirarme al espejo sintiéndome digna de Edward, no tenia absolutamente nada que envidiar ni siquiera a Rosalie, y claro lo más importante el estaba a mi lado, amándome tanto como en un principio, siempre junto a mi.

Al momento de renacer en mi surgió un poder, quizás no era tan maravilloso como el de Edward, Alice o Jasper, pero si que ayudo a que las cosas se hiciesen mucho más fáciles en nuestras vidas. Se suponía que mis primeros meses como vampiro serian un espanto en donde solo estaríamos yo y la sed, mi don consistía en el poder de la mente.

Según Carlisle mi don venia conmigo desde que era humana, era imposible que en mi mente penetraran los poderes de los otros vampiros y ni siquiera mi propia naturaleza e instintos podían ser capaces de dominar mi mente. Por eso nunca deje de ser Bella, ni siquiera el deseo por la sangre me domino.

Como era de esperarse según las visiones de Alice los Vulturi y Tanya aparecieron a las pocas semanas en nuestro nuevo hogar, nos habíamos mudado a una mansión cercana a los bosques de Canadá para que de esta visita no salieran humanos heridos. Lo que ellos no esperaban era encontrarse con un aquelarre de ocho vampiros y ningún humano, ni siquiera se encontraron con un sediento neófito gracias a mi don.

Aun recuerdo aquel día como si fuese ayer.

---Flash Back---

De la nada aparecieron frente a nosotros diez vampiros cubiertos por oscuras capas, Tanya venia entre ellos, nos miro con cara de suficiencia al momento que se acercaron.

-Saludos… Carlisle ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos- dijo amablemente uno de ellos, su piel parecía ser muy frágil y sus cabellos blancos adornaban su rostro pálido y frío.

-Mucho tiempo Aro- respondió Carlisle educadamente. -¿A que se debe vuestra visita?- pregunto.

-Hemos tenido noticias de que alguien ha roto las reglas- dijo un segundo vampiro de rasgos similares al anterior que parecía mucho más joven.

-No se a lo que se refieren- dijo Carlisle, Edward me presiono mucho más a su lado, estaba realmente preocupado, ¿me pregunto que estarían pensando aquellos seres?.

-Esta señorita… Tanya, nos ha contado una singular historia, según ella ustedes han develado a una humana nuestro preciado secreto Carlisle- dijo el tercero de ellos.

-Bueno Marco, esta es mi familia, hace poco tiempo hemos convertido a nuestra ultima integrante Bella- dijo señalándome.

-Un placer joven dama- con un movimiento de manos y una sonrisa tétrica el que se hacia llamar Aro pidió que me acercara, Edward sujeto a mi brazo.

-Tranquilo Edward querido… No le haremos nada a tu joven hermana- dijo sin convencerme en ningún momento, Edward soltó el agarre tras una mirada de su padre, me acerque hacia aquel canoso hombre esperando lo peor, cuando llegue frente a el simplemente cerro sus ojos y tomo mi mano entre las suyas que eran frías y ásperas.

-Interesante- susurro, finalmente al momento de soltarme, giro a hablar a sus hermanos, los demás vampiros miraban la escena atentos y dispuestos a atacar a la menor provocación.

Luego de eso volví aterrada a mi lugar junto Edward que me tomo de la mano prometiendo que no me soltaría más. Los otros tres vampiros se alejaron del resto unos minutos a conversar en privado y finalmente luego de varios minutos de incomodas miradas y silencio volvieron a unirse a nosotros.

-Vaya veo que aquí no hay humanos hermanos- dijo Cayo fulminando a Tanya con la mirada.

-Pero si ella era humana, mi señor usted lo vio en mi mente- Tanya desesperada se puso de rodillas frente a Aro, este acaricio sus cabellos para calmarla, y en ese momento vi la escena más horrible de toda mi vida.

-La traición no es algo que se pague fácilmente mi dulce niña- dijo Aro aun acariciando sus cabellos, Tanya aun no entendía el significado de aquellas palabras.

-Así es corazón, no hay peor crimen que la deslealtad ante tus amigos- dijo Marco sonriendo esplendorosamente. Tanya solo asimilo aquella conversación cuando cientos de navajas la habían hecho pedazos y sus restos eran quemados en una gran hoguera por la guardia de los Vulturi.

-Una pena… era bastante bonita- dijo Cayo tras la macabra tarea.

Finalmente seguido por sus hermanos comenzaron a alejarse, la visita había terminado, yo solo asimile a esconder mi rostro tras el pecho de Edward, eso había sido simplemente tétrico.

-Esperamos verlos de nuevo amigos- se despidió Aro a los pies del bosque siendo seguido por su guardia lejos de nuestro hogar.

---Fin Flash Back---

Desde ese instante no hemos sabido más sobre ellos, ni tampoco es que queramos saber. Bueno, mejor me dejo de pensar en este tipo de cosas, ya ha pasado mucho tiempo desde que ocurrió aquello y el día de hoy no es el ideal como para ponerme nostálgica.

Han pasado cincuenta años de eso y hoy es mi matrimonio ¿que sorpresa no?, me caso por tercera vez con el amor de mi vida, son nuestras bodas de oro aunque esta más que claro que los invitados no lo saben. Ellos solo ven a una joven y disparatada pareja de adolescentes enamorados.

-Ya han llegado los invitados que tanto esperabas- dijo Alice entre risitas arreglándome el vestido. Sabia perfectamente a quienes se refería y no pude evitar salir corriendo de la habitación velozmente.

-¡Bella el vestido!…- una ajetreada Alice venia corriendo y gritando detrás de mi.

-¿Que haremos si te ve el novio? y el vestido ¡Oh mi dios!, ¿sabes lo que costo?- seguía parloteando, dijo algo más sobre un pintoresco diseñador pero yo ya no le prestaba atención, estaba demasiado ocupada concentrándome en aquellas cuatro personas situadas junto a la puerta.

-Noel- grite lanzándome a los brazos de aquel hombre mayor de ojos azules sin previo aviso, el me miraba lleno de cariño y felicidad, junto a su esposa, mi querida amiga Ángela, que lucia bastante bella en un vestido Azul eléctrico.

A su lado venia Kendra junto con Jacob que parecía disgustado, el siempre había odiado más que nada por su nariz las visitas que me hacia su joven y guapa esposa, mi querida hermanita, que a pesar de nuestras naturalezas nunca me había negado su apoyo y amistad.

-Te ves preciosa- dijo sonriéndome cuando lo solté del abrazo, a sus sesenta y siete años lucia bastante bien, era una replica exacta de Sophie con sus ojos azules y su cabello blanco alocado, su rostro aun conservaba algunos rastros del pícaro niño de hace tantos años atrás.

-Así que matrimonio por tercera vez- dijo Kendra observándome feliz, lucia exactamente igual que en el pasado, la edad no le pasaba la cuenta por su naturaleza de mujer lobo.

-Estoy tan feliz de que estén aquí- dije esta vez abrazando a Ángela y los demás.

-No podríamos perdernos tu tercer matrimonio, no seas guarra- dijo Noel burlándose de mi, Ángela le pego una colleja con su bolso.

-Es un loco, ni siquiera crece con la edad- dijo mi querida amiga mientras todos nos reíamos de la escena.

-Bella sube tu trasero ahora mismo a la habitación, aun no acabo con tu peinado y quedan pocos minutos para la boda- grito Alice dando saltitos con nada de amabilidad en sus palabras.

Tras las puertas de la cocina aparecieron Esme y Carlisle, más tranquila por no dejar solos a mis invitados me despedí y subí con Alice a terminar rápidamente con todo este martirio, odiaba hasta el día de hoy ser su muñeca Barbie, supongo que eso no cambiaria nunca, ni aunque pasaran un millón de años.

-Muy bien, ya estas lista- dijo tras media hora entre maquillaje, coloretes y cepillos, me mire al espejo y me veía absolutamente preciosa, debía admitir que Alice siempre sabia lo que hacia.

-Gracias- dije dándole una calida sonrisa.

-Será mejor que nos vayamos, llevamos veinte minutos de retraso y Edward debe estar pensando que te arrepentiste- dijo jalándome hasta llegar a la carroza que me esperaba a las afueras de la casa.

-Si claro, como si eso fuera posible, además es costumbre que la novia llegue tarde- dije irónicamente, Alice giro los ojos y se despidió de mí partiendo con Jasper a su auto, los demás ya debían estar en la iglesia.

Noel se subió junto a mi a la carroza adornada de cientos de rosas blancas, como ya venia siendo costumbre desde mi ultima boda, el me entregaría en el altar, haciendo el papel de padre de la novia.

Hablamos de muchas cosas durante todo el camino, me puso al tanto de lo que pasaba con sus hijos, Kate, Sophie y David, como andaban las cosas en la Push y luego con algo de nostalgia recordamos a Sophie, nuestra querida madre, había muerto hace ya muchos años, pero siempre la recordaríamos con amor, la extrañaba tanto, ella incluso siguió adorándome cuando supo la verdad de mi naturaleza y lo que ocurrió con Edward, siempre fue una mujer sorprendente.

Antes de que nos pusiéramos más nostálgicos llegamos a la capilla que estaba atestada de gente curiosa a las afueras de esta, todo por culpa de Alice que esta vez si había tirado la casa por la ventana, este era el gran mega evento del año de este pequeño y aburrido pueblo.

Me aterre un poco después de bajar de la carroza, no era la primera vez que traspasaba ese umbral hacia el altar, pero nunca dejaría de tener nervios al casarme con el amor de mi vida.

Nos posicionamos con Noel justo a la entrada cuando abrieron las puertas y comenzó a sonar la marcha nupcial, en ese momento mis nervios desaparecieron y fueron reemplazados por las típicas mariposas en el estomago que tenia cada vez que veía a mi adorado esposo que esta vez lucia espectacularmente guapo con su frac negro, mis ojos se situaron en los de Edward que me miraba con tanto amor y confianza que me sentí volar ansiosa de llegar a su lado.

Finalmente ya juntos nos tomamos del la mano y caminamos los últimos pasos hacia el altar sentándonos frente al sacerdote que comenzó con la misa, este hablo de muchas cosas, todas típicas de una boda, yo no estaba demasiado atenta, me lo sabia todo de memoria después de tantos matrimonios ya fuesen míos o de los demás miembros de la familia. Solo me di cuenta de que había terminado del todo cuando Edward corrió mi velo para besarme.

Tras de nosotros sentimos una ola de emoción totalmente desesperante.

-¡¡¡Es que son tan lindos, malditas bodas siempre me hacen llorar!!!- escuche a Emmett gritar entre cientos de sollozos de todo el mundo, hasta vi al cura soltar un par de lagrimas de emoción.

-Es culpa de Jasper, no lo pudo evitar- susurro Edward, haciéndome reír mucho más.

-Te amo más que nada en el mundo, ¿es eso suficiente?- pregunto Edward acortando la distancia que nos separaba, a lo que yo respondí.

-Si es suficiente… suficiente para siempre- Así, entre medio de todos los llantos. gritos y aplausos nos besamos olvidándonos del mundo, éramos tan felices, definitivamente la eternidad prometía ser una hermosa historia, porque en ese momento solo existíamos el, yo, y nuestro gran amor.


Disclaimer: Todo lo escrito aquí fue tomado prestado de la exitosa y genialísima historia de la genio, maestro y sensei Stephenie Meyer, por lo que yo solo me adjudico la historia y uno que otro personaje.


Jajajaja, siempre habia querido hacer un Disclaimer, pero al fin llego la hora. Bueno ahora si digo que este es el fin, espero haber aclarado las últimas dudas que nos estaban quedando y que les haya gustado.

Jajaja ojala no sea demasiado empalagoso para ustedes, trate que no saliera tan rosa como el final de Harry Potter pero creo que no resulto, soy una cursi ¿y que?

Agradezco a todas ustedes mis queridas lectoras haber leído mis desvaríos, realmente ha sido una experiencia muy hermosa escribir esta historia que iba surgiendo día a día según mi loca imaginación.

Agradezco también a todas mis betas de turno:

Tamara- te agradezco haber pauteado algunos de mis capítulos y que salieras con tu látigo obligándome a escribir cuando demoraba mucho (eso ultimo es broma).

Alita- mi sis querida por ayudarme con los puntos, espero haber aprendido donde van los puntos después de estos meses xD

Yrle- por ser la primera en leer tantas veces y hacerle propaganda a mi fic en tu pagina mexicana.

Katy- tu normalmente también eres la primera en leer, es muy grato saber que te gusta tanto mi historia, gracias por ayudarme con el pauteo del fic.

Crepusculo Chile- gracias mi linda comunidad por acoger a esta loca con los brazos abiertos y ademas dejarme colgar en el foro mi fic, xD chicas realmente las quiero nos vemos en las proximas juntas

Gracias a todos por creer en mi y en mi historia de amor.

Besos Katu.