Ángel de la Guarda XXIX

Los recuerdos siempre forman parte de nuestros sueños y de nuestra vida, siempre recordamos con cariño a los seres que no están con nosotros pero que no deseamos o no podemos olvidar; vivos y muertos, los momentos hermosos que se han vivido, las tristezas y la desesperanza que alguna vez se tuvieron, todo esto forma parte de nosotros y eso el tiempo lo puede cambiar; tampoco me atrevería a olvidar los sentimientos, en especial el que sentí cuando un ángel me toco dejándome ver lo bello de la vida y enseñándome una nueva forma de querer que nunca había conocido; gracias por estar en mi aunque te deba olvidar mi querido Inuyasha. Esta tarde el medico entro en la habitación 21, junto con una enfermera quien se sentó junto a mi madre. (Kagome)

-Medico: ¿Desea que la durmamos? O se la llevara?

-Sra. Higurashi: deseo… que despierte…

-Medico: creo que lo mejor es dormirla definitivamente señora Higurashi…

La enfermera se levanto y cerro la puerta, se acerco hasta mi quitando el suero de mi mano, yo seguía al lado de mi madre quien parecía ajena a todo lo que ocurría; no había razón para mantenerme conectada a aquel aparato que me dejaba respirar, mi cuerpo estaba muy delgado y pálido, mas que vivo estaba muerto, el medico hizo un ultimo chequeo pero el resultado era el mismo, ningún signo de mejora; la enfermera preparaba la aguja para que yo nunca mas despertara, y el doctor quitaba la mascarilla de oxigeno, y de pronto la puerta se abrió. (Kagome)

"¡¡No la desconecten!!"

-Enfermera: Señor no puede estar aquí…

Aquellas alas doradas resplandecían detrás de aquel cuerpo mortal, me miro a pesar de que nadie podía verme, sus ojos ya no estaban vacíos, su voz era la misma, y sus alas habían regresado, era el mismo hombre del que me enamore; no pude reaccionar, el se acerco al medico y le sostuvo la mano. (Kagome)

-Inuyasha: No la desconecte… haremos un traslado, usted tendrá su habitación y ella mejorara en una clínica…

-Medico: ¿Quién es usted? Nunca lo había visto visitar a la paciente…

-Inuyasha: Usted lo que debe hacer es acelerar el traslado, nada mas…

-Medico: Señora Higurashi, ¿lo conoce?

Mi madre se levanto de la silla y miro a Inuyasha renovada en fe, sonriéndole mi madre seco sus mejillas. (Kagome)

-Sra. Higurashi: No… pero es un santo…

-Inuyasha: por favor quédese con Kagome, yo llamare a la clínica de mi seguro, yo correré con los gastos…

-Sra. Higurashi: ¿Por qué? No te conozco y haces todo esto…

-Inuyasha: No lo tome a mal, pero no es por usted… es por ella…

Inuyasha me veía fijamente, yo estaba detrás de mi madre llorando al saber que había regresado, regreso por mí, regreso para mí. (Kagome)

-Inuyasha: Ya regreso…

-Sra. Higurashi: le pagare… le juro que pagare es una promesa…

-Inuyasha: Mi señora, no me prometa nada… este es el pago de una deuda, su hija me salvo la vida señora… me salvo en mas de una forma… esto es poco en comparación con lo que hizo…

Tomo las manos de mi madre y las beso, sabia que esas palabras no eran solo para ella, también me las decía a mí; Inuyasha abrió la puerta y dejo que el medico y la enfermera salieran primero, dio una ultima mirada atrás y me toco tan suavemente tan solo con verme, y entendí que toda mi vida estuvo vivida a la mitad hasta que el llego. (Kagome)

-Inuyasha: Ya regreso…

-Sra. Higurashi: Gracias… dime ¿cual es tu nombre?

"Inuyasha, mi señora…"

Cerró la puerta, y mi madre se acerco hasta mi cuerpo, arrodillándose al lado de la cama. (Kagome)

-Sra. Higurashi: Ves Kagome mis ruegos fueron escuchados… no se que hayas hecho por ese joven, pero te esta pagando al parecer con la misma moneda… te mandaron un ángel mi amor y su nombre es Inuyasha…

Mas que un ángel era mi otra mitad hecha persona, los papeles se habían invertido ahora yo era su protegida e Inuyasha era mi ángel de la guarda. Zota entro al cuarto y mi madre lo abrazo, junto a el llego Rin quien sonreía picadamente. (Kagome)

-Rin: Sabia que llegaría…

-Kagome: Gracias Rin… no por haber salvado mi cuerpo, sino por habérmelo devuelto…

Me arrodille y la abrace, esta niña había logrado lo que yo o pude, devolverle sus alas a Inuyasha, ella me abrazo con sus pequeños brazos y me dio un beso en la mejilla. (Kagome)

-Rin: Yo creo que tú mereces ser feliz…

-Kagome: Sabes tus padres estarán orgullosos cuando vuelvas a su lado…

Después de un rato Inuyasha llego hasta la puerta de la habitación, hizo señas a mi madre para que saliera, Zota la siguió y a su lado siempre estaba Rin. (Kagome)

-Inuyasha: Vaya a recepción, necesitan los datos de Kagome…

-Sra. Higurashi: gracias hijo… vamos Zota, tu hermana quedara con su guardián…

Los tres se fueron, mi madre, Zota y Rin, ella abrazo a Inuyasha, y el sonrió, dándole las gracias moviendo sus labios, luego ella corrió tras Zota, Inuyasha se acerco hasta mi cuerpo, tocando mi frente, yo estaba parada al pie de la cama y el a un lado, viendo el rostro pálido de mi cuerpo. (Kagome)

-Inuyasha: Estas muy delgada…

-Kagome: Aun tienes tus poderes para ver a los Ángeles… y puedo ver tus alas…

-Inuyasha: Tome posesión completa de mi cuerpo mortal… ¿Por qué decidiste darme vida a pesar de que pudiste volver a tu cuerpo?

-Kagome: porque… no hay vida sin ti… no hay sueños sin ti… no hay luz si no estas…

-Inuyasha: de todas formas no debiste hacerlo…

Inuyasha no me veía; solo miraba el rostro de mi cuerpo, y entendí que solo simulaba, estaba prohibido que nos acercáramos. (Kagome)

-Kagome: Yo… no me arrepiento…

-Inuyasha: Pero yo si… que no ves… no se como devolverte a tu cuerpo… por poco estuve a punto de perderte, otra vez…

-Kagome: Yo te perdí… eso me destrozo Inuyasha…. Deseaba verte respirar, soñar incluso amar aunque no fuera a mi…

-Inuyasha: eso nunca va a pasar Kagome…

Se acerco hasta mi cuerpo quitando la mascara de oxigeno, lo beso en los labios y yo sentí la calidez de aquel beso; antes de colocar la mascara tomo de su bolsillo aquel frasquito que yo había dejado anoche al lado de su cama, lo coloco en la boca del cuerpo y levanto un poco el cuello para que lo tomara; coloco suavemente la mascarilla, pero aun no me veía a la cara. (Kagome)

-Inuyasha: esto ayudara a reponerte… esta noche entra a mis sueño, no importa que nos descubran…

-Kagome: allí estaré…

-Inuyasha: esta noche no estaré buscando a Kikyo, te estaré buscando a ti… sino llegas se volverá pesadilla…

Mi madre, llego y hablo con el sobre el traslado, estaba todo listo. Esa noche se llevaron mi cuerpo a una clínica allí mismo en la capital; Inuyasha se despidió pero antes de salir mi madre lo detuvo. (Kagome)

-Sra. Higurashi: Puedes venir cuando gustes hijo…

-Inuyasha: No puedo volver… yo seguiré pagando la clínica, por ello debo regresar a mi trabajo, pero le aseguro que sabrá nuevamente de mi… el destino de su hija esta enlazado con el mío señora…

-Sra. Higurashi: Doy gracias a dios por ello… cuando despierte ella te buscara…

-Inuyasha: No lo creo… hasta pronto…

No entendí las palabras de Inuyasha, ¿Por qué no podía regresar a verme?; no pude acompañarlo en el viaje en su auto, podría vernos alguno de los dorados, mi madre rezo esa noche en la capilla de la clínica, me acerque a Rin y le sonreí, pasaban de las 12 de la noche, y decidí ir a su encuentro, las sabanas de ceda siempre llegaban al destino pensado. (Kagome)

-Kagome: Mi querido Inuyasha…

Estaba dormido con la cara a un lado, me acerque y me hice visible, me acosté a su lado lo abrace y toque su frente, este sueño era diferente, no buscaba a Kikyo, me esperaba a mi llevaba su traje de ángel, con su espada en la espalda y sus alas resplandecientes color oro. (Kagome)

-Inuyasha: Pensé que no vendrías…

-Kagome: verán mi cuerpo al lado del tuyo…

-Inuyasha: hay tiempo para decirte lo que pienso.

Inuyasha se acerco hasta mi, tomo mi rostro entre sus manos y me beso, cerré mis ojos que estaban llenos de esperanza y me entregue a aquel beso de ilusión, aquel sueño se convirtió en un cielo y nosotros estábamos en la cima de una montaña tapada por nubes. (Kagome)

-Inuyasha: quiero… volar una vez más contigo…

Extendió su mano, y juntos caímos por el risco de aquella imponente montaña; abrimos las alas y una brisa calida dejo elevarnos; las estrellas eran innumerables y las nubes de algodón se deshacían al tocarlas; Inuyasha sonreía y para mi su felicidad era la mía, en aquel pequeño instante en que su mano apretó la mía con fuerza me sentí completa y dichosa; en aquel sueño todo me parecía posible, y así lo era, Inuyasha se detuvo sobre una de las nubes, esta era nuestro suelo mientras que debajo de mi las nubes paseaban y la luna casi se podía tocar. (Kagome)

-Kagome: No quiero despertar…

-Inuyasha: mira la luna Kagome, es llena…

-Kagome: es muy hermosa…

-Inuyasha: como esto que sentimos… la luna aparece y desaparece Kagome, así es nuestro amor, aparece y desaparece ante los ojos de los demás pero tu y yo sabemos que siempre esta allí creciendo para convertirse en luna llena… nunca te voy a dejar de querer.

Inuyasha me abrazo, y supe que algo pasaba; lo abrase con fuerza y me arme de valor para saber que ocurría, porque sabía que lo que ocurría era nada más un sueño. (Kagome)

-Kagome: ¿Qué pasa Inuyasha? Se que no me trajiste aquí solo para estar conmigo, te despediste en el hospital, ¿Por qué ya no quieres ir a verme?

-Inuyasha: hay una forma de que regreses, pero olvidaras al revivir… me olvidaras.

-Kagome: yo no quiero olvidarte… no lo haré…

-Inuyasha: sino regresas a la vida esto nunca podrá ser, allá afuera deben estar los 14 dorados para llevarte… si cambias tus alas de oro por las blancas, tienes el derecho de intentar regresar, le di a tu cuerpo el néctar de Kaede, seguro te aceptara…

-Kagome: como blanca no podré recordar, quiero entrar a mi cuerpo como dorada para poder recordar todo… así como lo hiciste tu.

-Inuyasha: Un rango mayor al del ángel blanco no tiene derecho a regresar a la vida mortal, su alma queda a servicios de la señora Kaede, hasta que un acto de valor y desinterés le de la oportunidad de pedir un deseo, como ocurrió conmigo y contigo, yo desee vivir para olvidar el horror de la humanidad y tu deseaste que yo regresara… eso no se repetirá, pero si entregas tus alas puedes intentar volver… es como una segunda oportunidad…

-Kagome: ¡NO! ¡Te olvidare! No quiero que eso ocurra….

-Inuyasha: yo no te abandonare… yo haré que el amor renazca en ti como la luna llena…

-Kagome: ¿Y sino lo logras?... entonces ¿Qué?

-Inuyasha: no importa que tanto puedas olvidar lo que importa es cuantos recuerdos y momentos estés preparada para hacer y para vivir conmigo… no recordaras este amor, pero haré que nazca algo nuevo en ti…

Comencé a llorar y lo bese con el alma en un hilo tan delgado y tan frágil como el cristal; entendí su despedida del hospital y sus palabras "quiero… volar una vez más contigo…", eran tantas veces las que nos habíamos despedido, que deseaba creer que esta era solo una mas, y que pronto estaríamos juntos otra vez. Al salir del sueño Inuyasha podía verme, mi tristeza ahogaba mi corazón, no podía hablar solo quería sentir su respiración cerca de mi, me abrigo con sus sabanas el se recostó de la cabecera de la cama y yo me refugie en su pecho. (Kagome)

-Inuyasha: ya vienen… yo te encontrare Kagome…

-Kagome: Te esperare… siempre seré para ti…

"Esta prohibida esta relación…"

-Inuyasha: Yo la llame mi señora Kaede…

-Kaede: veo que recuperaste tu vida… y tus recuerdos…

-Inuyasha: así es señora… Kagome debe decirle algo mi señora…

Mire a Kaede, a Altrius y a Hojo luego busque la mirada de Inuyasha, negaba con mi cabeza pero el tenia tanta esperanza en su mirada, seco mis lágrimas, me beso y luego se levanto de la cama. (Kagome)

-Kagome: mi señora deseo… entregarle mis alas de oro y que me devuelva las blancas…

-Kaede: ¿Cómo has dicho?

-Kagome: Lo que ha escuchado mi señora… deseo mis alas blancas para intentar una vez mas regresar a mi cuerpo…

-Hojo: Ya lo has decidido?

-Kagome: si…

-Kaede: con las alas blancas no puedes recordar una vez entres a tu cuerpo… deberás morir para volver a ser un ángel y así recordar…

-Kagome: es lo que mas me duele señora… pero el amor entre ángeles y mortales esta prohibido… y mi ángel me ha dicho que aunque lo olvide el me volverá a enseñar a volar…

-Altrius: si es tu última palabra así será…

Altrius alzo sus manos y de mis alas salían unos hilos dorados que parecían descoser mis alas frente a mí, poco a poco quedaron blancas, inmediatamente escuche que mi propia voz me llamaba por mi nombre, mi cuerpo solicitaba la presencia de su alma, me arrodille en la cama y abrace a Inuyasha, comenzaba a amanecer, Inuyasha y yo quedamos frente a frente tomados de manos, y antes de darnos el ultimo beso, mi alma comenzó a desvanecerse. (Kagome)

-Kagome: Te amo Inuyasha…

"¡Doctor esta reaccionando!"

La luz del amanecer llegaba a aquella habitación por la ventana, mi madre estaba tomando mi mano, con los ojos llenos de lágrimas, mi hermano había salido gritando y yo me sentía muy débil, pero en mi boca había un sabor muy dulce como el de la miel. (Kagome)

-Sra. Higurashi: Gracias a dios has despertado después de ese sueño tan largo…

No podía hablar, hacia mucho tiempo que no usaba alguno de mis músculos, el Doctor entro, y escuche como le decía a mi madre que era prácticamente un milagro, se iba a cumplir el año de haber estado en coma, y yo solo recuerdo aquellos faros que se acercaban a mi, era mi ultimo recuerdo. (Kagome)

-Zota: hermana no sabes cuanto me alegro que estés bien…

-Sra. Higurashi: No intentes hablar cariño, debes esperar un tiempo, pero veras que todo será como antes, las terapias te harán bien… y volveremos a casa…

Tal como había dicho aquella vez mi madre, las terapias me ayudaron a recobrar mi fuerza, cada día mejoraba ya podía sentir mis dedos incluso podía levantarme, una tarde mi madre estaba sentada en el sofá muy pensativa. (Kagome)

-Kagome: ¿Qué ocurre mama?

-Sra. Higurashi: no puedo localizarlo…

-Kagome: ¿A quien?

-Sra. Higurashi: al joven que esta pagando todo esto, me dijo que te buscaría pero ya ha pasado un mes desde la última vez que lo vi, me dijo que esta era una forma de pagar la deuda que tenia contigo…

-Kagome: a mi nadie me debe dinero… ¿Cómo se llama?

-Sra. Higurashi: es un joven que parece un ángel… se llama Inuyasha…

-Kagome: ¿Inuyasha?............ No conozco a nadie con ese nombre mama…

-Sra. Higurashi: seguro que cuando lo veas te acordaras de el…

Aquel nombre era vacío para mi, un hombre bueno se hacia cargo de los gastos de la clínica, pero no sabíamos nada de el, siquiera de donde era, al momento de darme de alta, nos fuimos a la casa, estaba muy sucia, pero al limpiarla era nuevamente mi hogar, Miroku y Sango se habían enterado del accidente, por esto Miroku no me boto del trabajo y también porque Sango le pidió que me diera mi puesto y mi vida fue la misma como siempre. Mi primer día de trabajo luego de casi un año de falta, me toco abrir el café, y como siempre Sango llegaba tarde, la campanita de la entrada sonó y un joven de cabellos color plata se sentó en una de las mesas. (Kagome)

-Kagome: Bienvenido ¿Qué desea?

"Un con leche grande unas rosquillas y pide tu lo que desees…"

-Kagome: ¿Cómo?

"Te invito el desayuno…"

-Kagome: No es necesario señor…. Yo comeré luego…

"es mi regalo de bienvenida para ti…"

Este joven tenia una luz tan hermosa cuando se fijaba en mi, me hacia sonrojar sin saber porque yo seguí el juego, luego del desayuno hablamos un rato hasta que llegaron mas clientes, cuando se iba Salí del mostrador y lo detuve. (Kagome)

-Kagome: ¿Cuál es su nombre?

"Inuyasha…"

No tuve palabras siquiera para decir gracias, se monto en su carro y se coloco unos lentes oscuros, al partir solo levante mi mano para despedirlo; Cada mañana era lo mismo, Inuyasha me brindaba el desayuno y se iba. (Kagome)

-Kagome: ¿Por qué hiciste todo eso por mi?... me salvaste la vida, mi madre me contó todo…

-Inuyasha: Tú Kagome, me has salvado más de una vez, era mi forma de pagártelo…

-Kagome: Yo nunca he hecho algo por usted…

-Inuyasha: en este momento estas de nuevo rescatándome con esa magia que llevas en tu mirada… yo quiero escribir una nueva historia contigo…

Poco a poco sentía un sobresalto cada vez que lo veía llegar al café, 2 meses pasaron y el siempre iba a verme, poco a poco me fui enamorando y el me correspondía abiertamente desde el primer día que lo vi supe que algo escondía detrás de su mirada, detrás de aquel brillo dorado detrás de sus ojos, todas las tarde paseamos por la playa y me cuenta historias de ángeles y demonios. (Kagome)

-Inuyasha: Cuando este cuerpo deje de respirar aun cuando nuestras almas salgan de nuestros cuerpo, seguiremos junto Kagome… este amor ya se ha transformado en luna llena…

Siempre hay leyendas de héroes y villanos, de princesas y dragones; yo vivo una historia de luz y oscuridad de ángeles y demonios; nunca en mi vida deje de rezar luego del accidente, Inuyasha me dijo que siempre rezara a mi ángel protector, porque el nunca me dejaría sola; ya que además de nosotros y de nuestros seres queridos que nos ayudan y nos enseñan cada día como mantener viva nuestra luz interior, existen los terceros aquellos que nunca te abandonan y a quienes nunca debes olvidar, aquellos que te cuidan a pesar de toda oscuridad...........Ángel de la guarda dulce compañía, no me desampares ni en la noche ni en el día porque entonces yo me perdería.....Amén. (Kagome)

"No importa que tanto puedas olvidar, lo que importa es cuantos recuerdos y momentos estés preparado para hacer y para vivir"

FIN