ex-with-EdwardCullen

Traduciéndose como: sexo-con-EdwardCullen

ADVERTENCIA LEGAL: esta historia es exclusiva para mayores de 18+ o la edad legal correspondiente en tu país para la mayoría de edad. Este fic contiene lenguaje fuerte, erótico y con alto contenido sexual. Esta historia esta clasificada como M+ así que no podrá ser vista entre la lista historias al menos que intencionalmente busques por este tipo de historias así se entiende que eres completamente responsable al leer historia. En esta historia se presentan historias hombre-hombre (HARD-YAOI), si no disfrutas del género, no leas. Comentarios sobre la redacción son aceptables, pero no se permiten comentarios negativos contra el genero, pues resultara ofensivo para las personas que disfrutan de el.

Si ya llegaste hasta este punto y aun deseas seguir, adelante, DISFRUTA.

"No comprendo que me pasa, tengo una fiebre que me vuelve loco, tengo delirios, de un hombre que es un vampiro, ¿será real este placer?"

Ha sido un largo día hoy en La Push; Embry, Quil y yo hemos pasado todo el día en el garaje de mi casa trabajando en mi auto. Es un proyecto personal en el que estoy clavado y ellos siempre están aquí para ayudarme; son mis dos mejores amigos, los conozco desde que tengo memoria. No hay nada que no compartamos, casi nada.

Este lugar es como una maldición, en vez de contar los días que llueve, podríamos mejor hacer la cuenta con los dedos de una sola mano de los días en que sale el sol al año. Muy a pesar del frio, no puedo evitarlo, pero siempre estoy caliente. Es como una fiebre permanente, la sangre dentro de mi se encuentra siempre en ebullición, mientras que el rostro se me ruboriza y el intenso calor me mantiene en un estado aletargado, como una droga. Una droga que me vuelve loco, y hace correr pensamientos por mi mente, algunos son vagos pero otros son bastante extraños.

- Hey chicos, ¿no tienen sed? Creo que voy a ala cocina a traer unas bebidas.

Me paro y me escapo a dentro de la casa. Tener a Embry y a Quil en mi garaje se ha vuelto una constante pesadilla, tras pasar todo el día en el garaje, trabajando en el auto, llenos de grasa y sudados; siempre acabo por sentirme incomodo y termino huyendo de la misma manera que acabo de hacer. Antes de regresar con las bebidas, me doy la vuelta para espiarlos por una ventana atrás del garaje, Embry es alto, casi tan alto como yo, de piel rojiza y cabello largo, tiene un cuerpo musculoso, de espalda ancha, siempre viste con sus jeans ajustados que delatan su enorme paquete, el cual va acorde a su cuerpo.

Como amigos de toda la vida no hay nada que no conozca de ellos, sus vergas no eran la excepción, tiene una palo enorme, rebaza los 20 cm, gruesa desde el tallo y con una cabeza del tamaño de una enorme bellota; es la envidia de las duchas del colegio, pero Quil y yo no tenemos mucho que envidiarle, Quil tiene un mazo que alcanza los 19 cm, aun mas gruesa que la de Embry y cuando se erecta se le marcan la venas a lo largo; por su puesto igual que Embry, acorde a su cuerpo, el cual es realmente musculoso, tiene un pecho inmensurable y todo su cuerpo esta cubierto por enormes músculos.

Demonios, no puedo soportarlo, es esta fiebre que me vuelve loco, dejo las bebidas, me recargo contra la pared de garaje, me bajo la cremallera y tomo mi verga entre mis manos, como lo hago todos los días que trabajamos en mi auto. Estoy realmente empalado, saco mi pene de unos 18.5 cm, es casi tan grande como Quil y casi gruesa como la de Embry; la tengo empapada en precum, pasar tantas horas excitado, aguantando las ganas, el deseo; estoy en mi limite. Empiezo a jalarme mientras mis amigos de la infancia se pasean casi desnudos en la habitación, parecen inmunes al frio del lugar, casi, como si sufrieran de la misma fiebre que yo.

Pensamientos sucios corren por mi mente mientras me deleito con el cuerpo de mis amigos, me jalo cada vez mas duro mientras el semen dentro de mis testículos hierve, el deseo junto con mi fiebre lo lleva a una temperatura que me quema por dentro, lentamente, mientras se desliza por mi interior, siento el semen en la base, concentrándose, quemando por salir mientras un ardor comienza a subir por toda mi cuerpo hasta concentrarse en la cabeza, la cual palpita llena de sangre, mas de la que puede soportar, es un dolor placentero. Ya me e aguantado por mucho tiempo, y mi leche quema por salir, me concentro y me empiezo a masturbar mas rápidamente, el placer arde y siento el semen bombear a lo largo de mi verga hasta terminar en la punta justo cuando comienzan los espasmos y lo expulso en un gran chorro. Es el éxtasis máximo de mi droga.

Pero la fiebre no baja.

¡Mierda, las bebidas! Me cago en la leche y mi chorro caliente, pues ha caído dentro de los vasos de agua, mi pobre escusa para escaparme y poder desahogar mi excitación; me siento una bestia, en todos los sentidos, tanto por ser tan animal para cometer tremenda atrocidad y por mi bestial chorro de leche que alcanzo a llenar los vasos que coloque a un metro de distancia.

Me olvido de las bebidas, dudo que mi leche caliente apague la sed de mis amigos. Regreso al garaje con la intención de fingir demencia pero mis amigos ya se están apurando a vestirse.

- Hey Jacob, -es Embry quien me habla-, te estábamos esperando, Quil y yo nos tenemos que ir, tenemos… planes.

- ¿Planes?

- Si es que, veraz… el y yo… bueno es que el padre de Quil ha salido y me ha pedido que le ayude con unas cosas en la casa.

- Ah vale, yo también voy, me hubiesen dicho antes, ya saben los cuates.

- Este… no, no te preocupes, sabes mejor otro día. Quisimos ayudarte hoy pero creo que mejor trabajes con tu carro.

- No digas tonterías, yo también voy.

- Jacob –ahora es Quil quien me dirige la palabra, suena un poco ansioso- esta bien, nos vemos luego vale.

Y así se retiran dejándome solo en el garaje, preguntándome ¿Qué coños les ha metido a estos dos? La temperatura de mi cuerpo empieza a subir con desmedida, la ira ahora es la que hierve por dentro. Esto ha sido siempre así, los nativos de La Push siempre hemos sido hombres temperamentales. Creo que viene en la sangre.

La palo todavía me palpita en los pantalones, no se si es por el coraje o por que cuando se retiraban les eché un ojo a sus paquetes, los cuales no pude evitar notar, estaban rebozando en duras erecciones. La ira se acumula en mí y no puedo evitar preguntarme la verdadera razón de su huida, me habrán visto pajearme, es una idea que me excita aun más pero el coraje nubla mi juicio.

Tomo mi moto y me subo en ella, siento vibrar el motor bajo de mi y eso me vuelvo loco. Escucho a Billy hablarme desde la ventana, mi padre siempre se preocupa por mí, soy su único hijo y único descendiente vivo de la familia Black. Tomo rumbo con mi moto hacia Forks, la ciudad vecina de mi hogar La Push, las dos ciudades forman parte de la historia local, de la cual mi padre siempre alardea.

Justo hace unas semanas conocí una chava que recién llego a Forks, hija del sheriff, Bella Swan, curiosamente me pregunto sobre estas historias, mi padre me dice que nunca platique de esto con foráneos pero yo siempre eh pensado que son tonterías. Estaba particularmente interesada en que le contara sobre una familia, los Cullens; según cuentan, los ancestros de mi familia hicieron un trato con los de esta familia, un pacto de sangre, una tregua; pues ellos son vampiros.

Pero son solo una sarta de estupideces por que de ser cierto eso me convertiría a mí en un hombre lobo.

Me encuentro en la carretera rumbo a Forks, no se en que estaba pensando, sin destino mas que el de la demencia. El frio viento que se estrellaba contra mi cuerpo era incapaz de disminuir la fiebre, el motor calienta mis cojones y el vibrar de la maquina hace estremecer mi cuerpo, especialmente mis posaderas, dentro de las cuales provoca un delicioso placer en el ano, no quiero bajarme de esta moto.

Maldita sea la sangre de mi familia, que me dio este cuerpo, comienzo a preguntarme si las historias serán verdaderas, por que me cuesta trabajo pensar, que una persona normal sea capaz de experimentar estas sensaciones, este placer perpetuo que me causa la temperatura de mi cuerpo.

Maldito delirio, maldito seas. No solo me haces sentir cosas que no deseo, pero tampoco desprecio; si no que me haces ver cosas que no creo posibles… pero si deseo que lo sean.

Enfrente de mi, en la carretera veo una de las cosas mas maravillosas que e visto en mi vida. Un hombre alto, de piel clara, tan blanca como el marfil se encuentra parado a la orilla del camino. No logro distinguirlo bien pues todavía se encuentra muy lejos, acelero para verle de cerca mientras mi corazón libera una dosis alta adrenalina, es este el placer que busco, este es el éxtasis del éxtasis. Mi verga aprieta tan duro contra mi pantalón que rompe la comisura y se libera, acelero por la carretera mientras el motor hace el favor de masajearme el agujero, la adrenalina me inunda y la temperatura aumenta,

¡Bendita seas fiebre, bendita seas!, que en tu grandeza provocas el delirio mas delicioso de la tierra.

Me encuentro ya a solo unos metros de distancia, mi "delirio" parece inmerso en su mundo, con la vista fija en el bosque. Pude verle por un instante, el último instante de mi conciencia. Calculo media unos 1.85 de estatura, era delgado, pero su camisa, mojada por la lluvia, delataba un delicioso cuerpo poblado de grandes y muy marcados musculoso, su rostro… su rostro; recuerdo que este fue el momento en que todo se volvió mas lento, sucedió tan rápido: su rosto era de un blanco marfil, de rasgos finos y muy hermosos, cabello largo lacio y castaño. Era la cosa más hermosa que jamás haya visto en toda mi vida, el y sus ojos dorados.

Fue entonces cuando todo acabo, el placer era incontenible dentro de mis cojones el semen reventaba por salir y en un golpe de inmensurable placer me vine despidiendo un increíble chorro. Fue el orgasmo más increíble de mi vida, mis manos, ambas en el volante, perdían el control de la moto, mi mente sumergida en un éxtasis de placer entro en un momento de inconsciencia. Increíble pero cierto, había experimentado lo que se le llama alcanzar "La Petit Morte."

Lo ultimo que recuerdo fue el ruido de la moto estrellándose contra mi delirio. No por accidente, pues eso era lo que buscaba, atravesar ese delirio mío, fusionarme con el. Pero inesperadamente mi moto se estrello con el, destruyéndose en mil pedazos. Y yo… ¿y yo?

- ¡QUE MIERDA! –me levanto exaltado, estoy en una cama que no conozco, en un cuarto a oscuras, la luz de la luna llena el cuarto atravesando por una pared completamente de cristal.

- Veo que ya te has levantado – me habla una voz de terciopelo, volteo y las miradas se cruzan y unos ojos dorados me ven desde el otro lado de la habitación. Es mi delirio, toco mi frente. La fiebre sigue ahí.- Has estado dormido por casi un día. En verdad que eres un problema, mi padre ya te ha revisado, el es medico, dice que estas bien, solo te has dado unos golpes.

- ¿Donde estoy? ¿tu padre? ¿quien eres?

Mi delirio parece encontrar divertida mi reacción, deja el libro que tenia en sus manos y se acerca a la cama, se sienta a mi lado y fija su mirada en mis ojos, que mi padre se asegura en recordar, son negros como la noche.

- Estas en mi casa, después del accidente tenía que llevarte a algún lado y mi casa queda cerca del lugar donde chocaste conmigo. Mi padre es Carlisle Cullen, eso me convierte a mi en Edward Cullen; tu delirio, o por lo menos así es como me has llamado en tus sueños. No traías identificación así que no se tu nombre ni donde vives.

- Me llamo Jacob Black –contesto con cautela, asimilando cada palabra para comprender lo que sucede.

- Black, de los Black de la reserva, no cabe duda de que tu olor es tan particular.

- Mi olor…

- Así que, el dueño del chorro de leche que me baño el otro día pertenece a un lindo perrito abandonado, eh? No tengo esos fetiches por los animales pero debo decir que encontré un delicioso sabor de tus fluidos. Lo siento no pude evitar probarlos, en especial cuando te viniste todo sobre mi.

Mi mente es incapaz de seguir con el momento, todo me da vueltas, y la temperatura de mi cuerpo esta por lo cielos. Edward es como una escultura, una hermosa creación, un hombre que excita cada poro de mi cuerpo. No puedo contenerme, esto es un sueño, debo de estar dormido, inconsciente tal vez en una cama por el accidente o si mi suerte es tan grande, estoy muerto y esto es un hermoso infierno, por que puedo sentir las llamas que arden en mis pantalones.

Lo tomo del brazo, parece sorprendido pero no se mueve, me mira con atención. No, yo soy el que esta sorprendido, su piel es dura, dura como una roca y fría, helada como el hielo. La diferencia de temperaturas entre mi cuerpo hirviendo y el suyo helado quema nuestras pieles, arde. Retiro mi mano y Edward se ríe a carcajadas.

- Jama pensé que regresando de mi viaje de Alaska habría de encontrarme con tan lindo cachorrito. Dime donde esta tu dueño, ¿estas perdido? ¿quieres ser mi mascota? Esta realmente caliente, debe ser la sangre que posees, ya no falta mucho, antes de que te conviertas.

No comprendo, no entiendo ni una palabra de lo que me dice. Pero ya no importa más. Hace rato que la verga me palpita y se estremece, quiero ser suyo, quiero ser su mascota.

Pienso: "Tómame, amo"

El ríe una vez más, y de inmediato comprende, es como si pudiera leer mi mente. De un jalón me despoja de mis cobijas, estoy desnudo y hasta este momento no me había percatado de ello, que idiota.

Esto completamente erecto, realmente empalmado en una erección colosal. El se deleita los labios, se moja con la lengua, ese par de labios carnosos y rojos como la sangre. Y se acerca de mi, habré la boca dejando ver un par de dientes tan blancos que deslumbran. Los caninos son peligrosamente afilados, amenazan con hacerme daño cuando hagan contacto con mi pene. Pero majestuosamente desliza su boca por mi palo, se lo traga y lo enguiñe hasta la garganta. ¡Dios, su boca esta helada!. Es un placer diez veces mas grande de lo que me imagine, su aliento helado revienta los nervios de mi pene el cual se encuentra fácilmente rebosando los 40°C.

La Petit Morte, llamada el nivel mas alto de placer concebible; pura basura, este placer escupe y blasfema sobre ese supuesto placer de los dioses; no este placer es mucho mayor, mas grande aun. Me parte en dos, su boca es tan deliciosa, es suave y carnosa, sus dientes afilados parecen no existir pues todo lo que sienten mi verga es incontenible placer duplicado por su helada lengua, la cual desliza por toda mi cabeza y la introduce por el orificio de mi glande.

¿Por que? ¿Por qué no se derrite este hielo? ¿Dime dios por que creaste tan delicioso hielo? ¿O fuiste acaso tu demonio? En cualquier caso te debo mi alma.

Toma mi verga ardiente entre sus dedos fríos, que buscan el equilibrio de temperatura en un ardiente y helado placer. Desliza su lengua por mi abdomen, el cubo de hielo, que se derrite en saliva, alcanza mis pezones que estaban dilatados por el calor de mi cuerpo, ahora se ponen duros, realmente duros, tanto que lastima mi pecho. El trozo de hielo que tiene por lengua destruye por completo mis sentidos, engaña mi tacto. No puedo con tanto placer

Alcanza mi boca por fin, y nos unimos en un increíble beso. Fresas o flores, no logro distinguir el aroma que exhala desde su garganta y derrite la mía en lugar de congelarla como habría de esperarse. Pero en cambio mi aliento ardiente no es capaz de afectar esta escultura helada.

Lo tomo de la camisa y lo aviento sobre la cama –dios cuanto pesa este hombre, una tonelada quizás- lo despojo de su ropa y dejo ver su piel desnuda, su cuerpo descomunal forjado en increíbles músculos, duros como la roca y tan marcados que es posible distinguir cada uno de ellos. Y deslumbro su herramienta, siento que mi corazón esquiva varios latidos y mis ojos se llenan en lujuria. Alcanzando fácilmente los 25 cm por redondear a menos la verdadera medida, era más gruesa aun que la de mi amigo Quil y tenía una cabeza que no tenía nada que envidiarle a la de mi amigo Embry.

Abrí mi boca todo lo que pude, forzando mi mandíbula para poseer toda su grandeza en mi boca, y se le empezé a mamar. Como era de esperarse, era fría y dura como la roca, quien hubiese pensado que me algo tan bizarro fuera capaz de dar tanto placer. Esta deliciosa paleta se derretía en fluidos dentro de mi boca, fresa, definitivamente de fresa era el saber de esta rica paleta de hielo.

Estaba en el éxtasis total, mi cuerpo estaba dilatado en cada centímetro, cada poro. Lo deseo, deseo esta verga dentro de mi, quemándome con el frio de su ser. Pienso: "La quiero, la quiero toda. Esta verga que me esta volviendo loco, mi culo la pide, la implora. Te lo ruego dámela"

Edward, sale del trance que le causa el placer de mi mamada y abre los ojos de golpe, su mirada dorada pierde su brillo, sus ojos se tornan negros, sedientos, lujuriosos… llenos de hambre. Y vuelve a reír. Y una vez mas toma la iniciativa, ¿en verdad es capaz de leer mi mente?, ¿es capaz de escuchar mis pensamientos? Será acaso, ¿que Edward Cullen es un vampiro?

Me toma de los brazos y con su descomunal fuerza me levanta por los aires; me coloca sobre la cama boca abajo con las caderas al aire y mis glúteos descubiertos. Mi cuerpo excede ya los 45°C pero a el no le parece importar por que desliza su lengua por mi entrada, la cual debe estar fácilmente a escasos 10°C de temperatura. Puedo sentir como los fluidos de mi y la saliva de su boca se evaporan al entrar en contacto. El calor es inmenso y el frio destroza todos mis sentidos.

Mí entrada esta mas que excitado. "Métela, por favor, por lo que mas quieras". Y mi amo me concede el favor. Pone su enorme palo en mi agujero, el cual ya tiene unos centímetros de dilatado solo de le excitación, por el calor y el placer que me provoca esta fiebre. En este momento me olvide por completo si esto es real o todavía un delirio.

Embiste de golpe y la encaja hasta la base, mi cuerpo la rechaza, se cierran los músculos con enorme fuerza y mis intestinos la estrangulan, pero Edward utiliza su enorme fuerza y encaja hasta mis riñones, el dolor es indescriptible, mi ano aprieta con fuerza y mis intestinos se revuelcan en dolor. Es una barra de hierro, no, un trozo de hielo. Evaporando al contacto mis jugos y llevándome a un climax indescriptible.

Y sin importarle mi bienestar, embiste como una bestia mi culo. Fuerza su enorme verga hasta encajarla hasta la base, no puedo creer que toda su herramienta quepa dentro de mí. Al movimiento de su caderas el dolor provoca que me desmaye por unos instantes, pero al mismo tiempo que se transforma en inmenso placer recupero la noción de mi.

No puedo más con tanto placer. Pienso: "Me vengo, no lo puedo retener mas".

- Entonces terminemos juntos –me susurra al oído, no cabe duda que es capaz de leer mi mente y tal vez sea estúpido, pero no hay otra explicación lógica mas que este ser sea un vampiro, por que este placer no es real.

Ya no logro contener mas mi verga esta a reventar. Me voy a venir, y con la misma sincronización de mi mente, Edward deja soltar todo su carga dentro de mí. Quema, arde y me desgarra por dentro, es nitrógeno líquido lo que tiene por semen. Es un placer que no es real, no puede serlo. Por favor que no acabe mi delirio.

Y entonces siento que me parto en dos, mi pene revienta en un orgasmo, los musculo se tiran en fuertes espasmos de manera que no puede ser sano, es increíble que después de tantas corridas en el último día todavía tenga tanta carga. Peor aun, nunca me había venido de manera que lo hice ahora, el chorro de semen broto por encima de nuestras cabeza y calle como lluvia sobre nosotros, 1…2…3… bombeadas de hirviente semen. El placer agoniza en todo mí ser. El deliro se desvanece, o seré acaso yo el que esta pasando a la inconsciencia. De pronto todo desvanece y miro por última vez a mi vampiro, cuyos ojos se tornan dorados por haber saciado su hambre con mi ano.

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Me encuentro en La Push. Billy, Embry, Quil y otro grupo de sujetos que no reconozco se encuentran en mi habitación. Abro los ojos y de repente el silencio llena la habitación.

- Jacob, Jacob Black contéstame –es mi padre que me llama con voz alarmada- Dios mío hijo, gracias a dios. Estaba muy preocupado.

- Que paso –pregunto, en realidad no estoy seguro que paso, cual es la línea que divide mi delirio y la realidad.

- Estuviste desmayado por 3 días –una voz que no conozco me habla- chocaste con tu motocicleta en la carretera a Forks.

- Gracias a dios fue el Dr. Cullen el que te encontró, si no fuera por el no se que hubiese pasado. Pero como eres tan descuidado no traías tu carnet, el señor Carlisle no sabía a donde llevarte. Nuestro querido vecino Sam y sus amigos fueron los que buscaron por todos lados hasta que dieron contigo en la casa de los Cullens el día de ayer, ya llevabas dos días inconscientes y nos dijeron que no habías despertado. Pero que no corrías ningún peligro.

No hacia crédito de mis palabras, en realidad no había pasado nada. ¿Había estado inconsciente todos estos días? Entonces que fue ese sueño tan rato que tuve.

- Vamos Jake –me susurra mi padre mientras los visitantes salen de la habitación para dejarme descansar, pero una persona todavía permanece sentado en la esquina del cuarto- deja de hacerte el enfermo, este joven ha estado aquí toda la mañana preocupado por ti, es el hijo de los Cullens, ándale levántate y anda que ya has sido demasiado problema para esa familia.

Un enorme palpitar recorre todo mi cuerpo mientras recuerda todo el placer de mi delirio, toco mi frente y la fiebre no esta, pero el sigue ahí. Edward Cullen me mira con sus ojos dorados y una sonrisa de oreja a oreja mientras observa a mi padre salir del cuarto y entonces se voltea y sus ojos dejan de ser del color de la miel, para convertirse en un negro intenso, y se llenan de hambre… hambre de mí.

FIN de la primera parte