Capitulo 6: comenzar a conocerte

Capitulo 6: comenzar a conocerte.

Las llamas eran altas, cubrían todas las casa y las consumía a medida que avanzaba a lo largo del camino, las personas gritaba y gemían de dolor ante tal escena tan devastadora y cruel.

¡¿qué esta pasando?! - pregunto la pelirosa con desespero mientras corría por las calles sin rumbo alguno, buscando a sus seres querido y rogando por que su madre y los demás estuvieran a salvo - ¡MAMAAA!! – gritaba con terror viendo a todas la familias devastadas.

¿mama? – pregunto al ver a una pobre y herida mujer acurrucada en el piso - ¡mama!! – grito y la volteo para verle el rostro devastado y tembloroso por el shock.

Eres una desgraciada, traicionera – repetía constantemente mientras ladeaba la cabeza con brusquedad – tú, esposo...maldita como pudiste traicionarnos...- dijo y de improviso la empujo para ponerse de pie y verla de arriba.

Mama...¿qué tienes? – le pregunto con los ojos llenos de sangre - ¿qué...?.

Uchiha...nos mando esos ninjas...todo...nuestra aldea...y tú – dijo temblorosa - ¡MALDITA; COMO PUEDES TENER SU HIJO BARTARDO EN TU VIENTRE!! – grito desgarradoramente y con brusquedad señalo al vientre de la pelirosa el cual estaba grande y redondo – TRAICIONERA...

¡yo no...!! – trato de decir, pero luego palpo su vientre y toco el gran bulto que era en ese momento - ¡HHHAAAAAAAA!! ¡NO; ESO NOOOOO!!.

Los gritos eran desgarradores y se esparcían por el piso del castillo, logrando llamar la atención de mucho sirvientes que pasaban por ahí, los cuales con temor avisaron al pelinegro que en cuestión de segundos subió por la escaleras para luego dar con la puerta de la habitación y abrirla de par en par.

Que demonios le pasara – pensó al ver como la pelirosa se retorcía en el sofá – al parecer tiene pesadillas – dedujo y con irritación se dirigió a donde ella para luego exclamar - ¡ya levanta!! – no sucedió nada, seguía abrazada a un cojín rollando y gritando.

Molestia – susurro y la sacudió por los hombros – ¡despierta de una vez! – ordeno y tomo su cara entre manos.

¡hahaha!! – grito de la sorpresa al verlo tan de cerca de repente - ¡suéltame!! – grito con desespero y como si la quemaran salto del sofá y callo al otro lado, temblando y respirando con dificultad.

Llevas rato gritando como loca – dijo con frialdad – todos me molestaron por tú culpa.

¡nadie pidió tú ayuda!! – exclamo endureciendo el semblante - ¡lárgate no quiero ver tú asquerosa cara!! – grito poniéndose en posición de ataque - ¡¿qué esperas, largo?!.

Hmp, solo te diré una cosa... – dijo sin darle importancia a sus gritos – si quieres que tú pueblo sea liberado hoy, compórtate – finalizo y se marcho por la gran puerta.

¡ESPERA!! – grito siguiéndolo y quedando en medio pasillo - ¡quiero ver cuando liberes a mi villa, quiero estar presente!.

Ya te dije que te comportaras...- dijo con detenimientos y de improviso se apareció a centímetros de ella – antes que entraras a este castillo te lo deje claro, te dije que me obedecieras y que guardaras silencio en presencia de los demás – explico en un susurro ya que percato a tres presencias de chismosos cerca.

¡quiero ver a mi villa!! – grito sin importarle la advertencia - ¡llévame a verla!! – grito mas fuerte y desafiante a lo que sasuke frunció el seño irritado para luego tomarla de la funda del kimono y empujarla dentro de la habitación, con la consideración de lanzarla sobre la gran cama.

¡te lo advierto un chillido mas y te olvidas de tú villa!! – exclamo desde el marco de la puerta para luego serrarla dejando a la pelirosa atónita y frustrada ante su inutilidad.

¡maldición! – exclamo sobre la gran cama y se sorprendió de si misma al darse cuenta de las lagrimas que salían amargamente, llenas de impotencia y frustración – ¡desgraciado!! – exclamo y se acurruco en la sabana para luego apretarla desgraciado toda la ira posible.

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ya era 4 horas desde que sakura yacía en la cama sin haberse movido, trayendo la misma funda del kimono de la boda, ella se sentía devastada y aterrada con solo pensar en el echo que Uchiha le pidiera hijos, ya que con el echo de solo cargar con un uhciha en el vientre podría significar la traición a su aldea.

Eso nunca – pensó negándose mil veces mientras apretaba las sabanas de la cama – nunca dejare que me toque.

Sin embargo sus frustrados pensamientos fueron interrumpidos al sentir que ponían unos papeles sobre la cama, junto a ella.

Estos son los derechos que tendrá tú villa de ahora en adelante – dijo una fría voz – con esto tus tierras serán protegidas de ser atacadas nuevamente, desde hoy todos los uchihas que estén ahí desalojaran el lugar por ordenes superiores.

Quiero, ver a mi madre – susurro sin verle y aun acurrucada – sino me dejas ir, te matare.

Hmp, Puedes ir, pero cuida que no te vea nadie – dijo sin interés – y te quiero ver en la noche, sino iré por ti...- dijo con frialdad y detenimiento – lo cual será muy malo en tú caso...

Ja, crees que si escapo podrías detenerme – se burlo sarcástica mientras se daba vuelta para verlo – soy muy lista, rápida y...

No me subestimes – la interrumpió con la voz profunda y amenazante – ese podría ser el peor error de tú vida – añadió tomándola por el cuello del kimono.

Suéltame – pidió sin quitar los ojos de sus amenazantes azabaches – sino lo haces veras lo que te pasa.

Hmp – soltó en señal de burla y seguido la soltó pero a la vez empujándola a la cama para luego ver algunos descotes que brindaba el maravilloso kimono – aun no es el momento – pensó y se retiro del lugar con sorna y tranquilidad.

Momentos después de que el Uchiha se fuera la pelirosa se puso de pie y se dirigió al otro cuarto donde había dejado su otra ropa para casos espaciales, sin embargo al estar en medio del camino se perdió ya que era la primera vez que andaba sin apuros.

¿dónde esta esa habitación? – se pregunto al momento de caminar por los amplios pasillos para luego divisar otro puerta mas pequeña la cual estaba medio abierta - ¿abra alguien ahí? – pregunto y se puso a observar por la ranura logrando divisar a unos empleados comiendo una merendada en la hora de descanso.

Oye viejo ¿y por fin que decidió el señor sasuke? – pregunto un muchacho de aspecto gordo - ¿va a destruir esa aldea?.

No lo se, recuerda que el señor nunca a demostrado decisión por algo – respondió – la verdad, es como si hubiera nacido sin expresión alguna y tal vez mate a todas las personas del lugar sin compasión alguna.

¿y no sabes quienes son los desafortunados? – pregunto con interés el gordo - ¿o porque los va a matar?.

Bueno, e escuchado que los visitara por desobediencia y desacato a la ley – explico mientras comía – y el pueblo es uno cercano, llamado rocuro, uno de esos ya sabes sin mucha riqueza.

Al escuchar ese nombre el alma le volvió al cuerpo, sin embargo estaba preocupada por todas esas vidas, mujeres, niños, ancianos y jóvenes, los cuales morirían de la peor manera posible en manos del sangriento feudal.

Debo detenerlo – pensó con decisión y sin buscar una ropa decente quedando con tan solo la funda del kimono busco el chakra del Uchiha para luego ir tras él con sigilo y cuidado de ser vista.

Salió por una ventana la mas cercana al suelo, luego corrió por el bosque guiada por aquel chakra tan fuerte el cual se movía a gran velocidad a unos cuantos metros mas que ella y para su sorpresa iba acompañado de otro chakra.

Al parecer no puede destruir solo el pueblo – pensó al detectar aquel chakra – malvado, de seguro ese pueblo no pago la cuota y él pretende cobrársela de esa manera.

Corrió y salto por el bosque ignorando el atuendo que tenia e imagen ya que ni siquiera se había llevado puesto las sandalias, sin embargo continuo, ya quería salvar por lo menos a algunas vida de aquel lugar.

Es aquí – pensó desde un gran árbol que estaba a las afueras del pueblo – debo ocultar mi chakra, sino Uchiha me descubrirá – susurro y oculto toda su energía para luego saltar al suelo y caminar como cualquier persona del lugar, sin embargo al verla unos pueblerinos se le quedaron viendo gracias al atuendo que dejaba poco a la imaginación.

Deben pensar que soy una cualquiera – dijo y luego se oculto con sobresalto al ver como sasuke se acercaba y caminaba con altivez en frente de todos – ¿pero que esta haciendo?, ¿por qué no ataca o ellos?.

Señor feudal, los intrusos están por allá – aviso señalando con el dedo un hombre de alta edad que salió de una cabaña – dicen que sino le damos a nuestras hijas destruirá nuestro pueblo y a todos nosotros – explico con preocupación para luego arrodillarse en frete de él – por favor señor, ellos ya tienen a mi hija, se lo ruego sálvela.

Sakura espero a que sasuke pateara al viejo, sin embargo, sasuke solo se limito a observarlo desde arriba para luego preguntar con detenimiento - ¿desde cuando esta aquí?.

Desde hace una semana – respondió el pobre señor que comenzó a llorar – es un ser monstruoso y gigantesco, desde que llego a pedido a todas las mujeres del pueblo y ayer se llevo a mi hija con él.

¿por qué no avisaron antes? – pregunto con frialdad – la verdad no los entiendo, se supone que estoy aquí para estos casos – añadió y paso por el lado del anciano y se dirigió a donde había señalado.

Ja, de seguro no lo hicieron por miedo a que los mataras – dijo burlesco suigetsu que lo siguió por detrás – tontos ignorantes.

La verdad, no entiendo para que sirven los ANBU de aquí si no resuelven el problema – dijo con molestia el Uchiha – son unos incompetentes.

Por otro lado la pelirosa no había escuchado palabra alguna y tan solo se limito a seguirlo con sigilo para ver que era lo que haría.

¿Ya te diste cuenta que tú esposa nos a seguido? – comento por lo bajo suigetsu.

Si – respondió sin mayor interés – y nos servirá de señuelo – comento y se detuvo en un punto especifico para luego tomar asiento – cuando grite atacaremos.

Jajaja!!, eres cruel!! – se burlo y siguió su ejemplo – y pensar la hiciste mujer en la noche.

Sasuke no respondió tan solo lo ignora y serró los ojos para meditar un rato – veamos si con esto aprendes, sakura – pensó y dirigió la mirada a otro lugar cercano a donde estaba sakura – se acerca.

¿qué pesara hacer ahí sentado? – se interrogo al verlo desde unos matorrales lejanos - ¿a quien espera?.

Hmp, hmp, hmp – escucho una risa por la espalda por lo cual volteo rápidamente - ¿qué hace una señorita como tú por estos lugares? – pregunto un gigantesco hombre.

¡¿quién eres?! – pregunto con desafió ignorando la falta de armas y vestidura adecuada – ¡¿y qué quieres?!.

¡Quiero que seas mi mujer!! – grito y la tomo de la cintura de manera hostil para llevársela a su guarida – ¡jajaja!!, ¡las otras estarán contentas de tener a una nueva amiga!!.

¡suéltame animal!! – gritaba y forcejeaba contra el agarre del gigante – ¡monstruo, te dije que me dejaras!! – grito y alzo su puño lleno de chakra para golpearlo, pero este extrañamente absorbió todo lo que cargo en el puño – ¿que hago? – se pregunto respirando con dificultad gracias a la precion.

¡AUXILIO!! – grito como ultima opción ya que si bien el Uchiha la había tocado, menos lo aria ese ser tan asqueroso y repugnante - ¡SUÉLTAME, AUXILIO!! – grito y comenzó a patalear.

Hmp – expreso con arrogancia al escucharla gritar sabiendo que esos momento estaría temblando aterrada – ya tubo suficiente, vayamos por ella – ordeno y se puso de pie.

La verdad que eres cruel con tú mujer, sasuke – dijo y lo surgió para luego saltar y quedar al frente del monstruo impidiendo el paso.

¡seres como tú me ponen enfermo!! – exclamo el pelinegro desde abajo para ser escuchado - ¡y si yo fuera tú, la bajaría en este momento!!.

Uchiha – dijo con sorpresa la pelirosa que paro de patalear - ¿vino a mi rescate? – pensó dudosa.

¡eres una molestia, por eso e venido personalmente a liberar a esas rehenes que tienes!! – explico desasiendo toda duda de la pelirosa - ¡también porque me han dicho que eres fuerte!!.

¡¿y que pretendes hacer enano?! – grito creído el gigante - ¡¿golpearme el tobillo?!.

Hmp – expreso y luego en cuestión de segundo le corto la parte delantera del pie haciendo que el gigante se retorciera de dolor y soltara a la pelirosa la cual callo sin intención de caer bien – debería dejarte mas tiempo con ese tipo – le dijo al momento de atajarla y caer a unos cuantos metro del gigante.

Uchiha,... suéltame...– susurro y se soltó del agarre antes que su subconsciente le hiciera dar las gracias.

¿quieres que lo mate? – pregunto suigetsu desde atrás mientras sacaba la gran katana de la espalda – seria demasiado fácil.

No, solo le preguntaremos a donde esta su guarida – dijo y fue a donde el tipo para preguntar - ¿a dónde las tienes? – le pregunto mientras el tipo se retorcía de dolor.

Sasuke no escucho respuesta y en segundos se monto sobre este y clavo su katana el hombro izquierdo logrando sacar un grito desgarrador por parte del gigante – no soy paciente...- dijo y hundió mas la katana a medida que la torcía a un lado – responde – dijo profundamente y con frialdad.

¡BASTA!! – grito la pelirosa y fue hasta donde él para verle a los ojos - ¡déjalo en paz, buscaremos y encontraremos el lugar!! – grito y amenazo con atacarlo.

El pelinegro no hizo caso, pero se quedo un rato viendo la expresión de la pelirosa, la cual era de repugnancia hacia él, luego saco con lentitud la katana robando mas gritos al agredido –¿dónde están? – volvió a preguntar clavando su fría mirada en él para después levantar la katana a nivel de la sien del gigante – hmp – expreso y dirigió la katana directo al punto mortal.

¡ESPERA; TE LO DIRE!! – grito desgarradoramente el tipo antes de ser atravesado por milímetros - ¡están un la cueva a 20 metros de aquí!!.

siempre logras torturarlos al punto de que lloran – dijo divertido suigetsu – míralo, jaja, esta aterrado.

A sasuke no le importo su comentario, ya que se quedo viendo la cara de horror que puso sakura al ver tal escena y ciertamente sentía un leve remordimiento ante esto por lo cual se bajo rápidamente del tipo y se dirigió al lugar en donde se suponía están la mujeres secuestradas.

Cuando llego al lugar vio a muchas mujeres encerrada y mal tratadas por todo el lugar, luego se acerco a una cela para abrirla.

¿quién eres? – pregunto con timidez una delgada y poco nutrida mujer.

Soy quien las va a liberar – contesto y corto el candado para luego abrir las puertas – salgan, vallan a casa y no se preocupen, todo esta resuelto – dijo monótonamente y se dirigió a otra celda.

Por otro lado la pelirosa veía como salían las pobres mujeres del lugar, llorando y desnutridas – pobres mujeres – pensó viendo la triste imagen – creo que sasuke le dio su merecido a ese monstruo, pero fue demasiado cruel...- meditaba a medida que entraba en la cueva para ver el lugar – hubiera sido mejor que lo matase.

Ayuda...- susurro débilmente una mujer que estaba en el suelo muy débil y herida – por favor...- dijo y perdió el conocimiento.

¡oye tú!! – la llamo alarmada la pelirosa y se agacho para examinarla - ¡Uchiha, esta mujer esta muy grave!! – grito con desespero al ver el estado que tenia - ¡la llevare a un hospital!! – aviso y la tomo entre brazos para luego salir corriendo del lugar.

Cuando el pelinegro volteo, vio que sakura había desaparecido del mapa con la mujer – esa muchacha, a leguas se nota que te odia – dijo desde afuera suigetsu – casi todos nos dimos cuenta.

Y eso que – respondió con desinterés – lo que importa es que sea mi esposa y que gracias a ello no molestaran mas.

Eso lo supe desde que la trajiste – dijo el dientes de tiburón – pero, ¿no te interesa la actividad conyugal? – pregunto con burla – digo, porque esa mujer no esta nada mal.

A veces, vale mas la espera que el desespero – espeto con frialdad – además, yo no soy como los otros Uchiha, me párese bajo obligarla.

Si, en eso tienes razón – dijo con naturalidad – sin embargo, tú clan pronto te molestara por otro punto y tú sabes bien cual es.

Para eso tendrán que esperar hasta que mi esposa lo decida – aclaro y comenzó a marchar de regreso al castillo junto con suigetsu – y dudo mucho que quiera a su edad, debido a que tan solo tiene 16 años.

Eso no tiene nada que ver, tú ya tienes 18 puedes tomar control de la situación – dijo pretendiendo molestar – además, se ve que ella es lo suficiente madura como para tener...

No la conoces – respondió cortante – aun le falta mucho por crecer y madurar.

Hablas como si tuvieras 60 años sasuke – se burlo suigetsu – y ni siquiera sabes si maduraste ya.

Lo hice desde que pase a ser feudal – dijo fríamente – aunque no lo creas serlo es lo mas fastidioso que existe.

Claro – respondió y saco una botella de agua – me di cuenta desde hace tiempo.

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la pelirosa saltaba y corría hacia las luces que indicaba el gran castillo iba llegando tarde, pero era justificado y el pelinegro sabia muy bien la razón; cuando llego a los terrenos vio de lejos la ventana mas alta y allí estaba sentado sasuke, esperándola con tranquilidad.

Confía tanto en su poder – pensó al verlo tan tranquilo sentado en la ventana con la pierna al aire – que ni siquiera se preocupa por si escapo.

Has vuelto – dijo con tranquilidad al ver como esta se subió por las paredes usando chakra – deberías darte un baño, apestas – comento al verla aun con el fondo del kimono y con todo su cuerpo sucio, sobre todo los pie.

¡No molestes!! – respondió ariscamente y se quedo parada en la puerta del baño – y si quisiera, no tengo ropa – susurro para si misma.

El pelinegro al oír el susurro solo se puso de pie y camino por la habitación buscando algo, después se detuvo en los que eran unas puertas para luego abrirlas de par en par.

Este es tú armario, aquí están todas tus ropas y sandalias que necesites...- dijo y se aparto para que ella observara – también me tome la libertad de poner aquí las prendas que traías en esa mochila – aviso logrado que las mejillas de sakura se pusieran de color rojo.

¿tú sacaste y ordenaste todas mis prendas? – pregunto amenazante.

Tuve que hacerlo, si lo mandaba a hacer descubrirían que mi esposa usa ropa inadecuada a la costumbre – respondió con frialdad y se dirigió a su armario para buscar ropa adecuada para dormir cómodamente.

¡pervertido!! – grito al otro lado de la habitación - ¡de seguro que te quedaste viendo mi ropa interior, como todo pervertido!!.

Di lo que quieras, no me importa – dijo y se saco la parte de arriba para ponerse una camiseta – en fin te bañaras o no, mira que quiero respirar aire puro.

¡IMBECIL!! – grito y serró con brusquedad la puerta de baño tras de si - ¡SI TE ACERCAS; TENDRAS LA MUERTE SEGURA!! – amenazo y el silencio reino en el cuarto.

Creo que tenia razón al pensar que estar casado seria una verdadera molestia – pensó y se recostó en la gran cama – ¿pensara acostarse en esta cama? – se pregunto y volteo a ver a la puerta del baño, la cual botaba vapor.