Nota: Este fic lo tengo escrito desde mis comienzos. Y aunque es de los primeros que escribí de Rurouni Kenshin, he de decir que con esta historia he sentido lo que es el PLAGIO. Lo tengo desde hace muchos años ya que estoy metida en este mundo desde hace MUCHO TIEMPO. Y me he animado a publicarlo bajo mi propio nombre y mi imaginación.

En esta ocasión el fic será más largo y mejor adaptado, he tenido que Reformarlo completamente ya que su antecesora no estaba en muy buenas condiciones.

Nos vemos y disfruten de el. Saludos y chao.

Capítulo 1 - El pacto del pasado

La noche era bastante oscura en la ciudad y la luz de la luna no ayudaba mucho para mejorar la visilidad de las personas que estaban reunidas bajo un árbol, las personas que estaban reunidas se miraban fijamente, entrecerrando sus ojos a una posible traicción y en completa guardía esperando el ataque de la persona que tenían enfrente. La desconfianza era el sentimiento que mejor les estaba rodeando.

Un hombre se giró a su derecha para acariciar a su esposa y luego depositar sus ojos en el pequeño bulto que llevaba entre sus brazos, acercó sus labios al pequeño ser que había y besó su frente.

-Mi pequeña ángel..-murmuró con cariño.

El otro hombre que estaba enfrente de él, gruñó ante esta actitud cariñosa hacía su retoño y carraspeando fuertemente, atrajo la atención del ninja gentil.

-¡Veamos Mackimachi no tenemos tiempo para muestras de cariño!..-le recriminó el ninja...-ya sabes por que estamos aqui, así que no te retrases.

Mackimachi entrecerró su mirada y curvó sus labios, no le gustaba nada esa tradición tan antigua y llena de injusticias, pero no veía otra solución para el mal que había en su ciudad. Él se había reunido con su enemigo mortal para hacer frente a esa tradición, juntar en matrimonio a los dos hijos de los clanes de ninjas más poderosos de Japón para que se unieran en uno y marcaran un nuevo destino para la vida de todos. Apretó con fuerza sus puños al ver la mirada victoriosa de su enemigo, iba a decir algo cuando notó como alguien colocó una mano en su hombro, le miro por el rabillo del ojo y sonrió con tranquilidad, allí estaba su mejor y fiel amigo, el mejor ninja de todos los tiempo y la gran felicidad que le inundaba al saber que era de los suyos.

Detrás de Machimachi había un hombre alto, con los cabellos puntiagudos a cada lado de su cabeza, con un enorme bigote y una sonrisa irónica.

-¡Okina-san me alegra saber que has podido venir!..-exclamó con suma felicidad.

-Siempre estaré contigo Makimachi...-le dijo en un susurro...-además es un honor...-su rostro se ensombreció..-aunque presiento que esta solución no le está gustando nada.

Makimachi agachó su rostro ante esa veracidad de palabras, no quería ni pensar en el cruel futuro que le había impartido a su hija. Desvió su mirada y vio como su esposa se colocaba a la pequeña en su mejilla y la acariciaba, aunque también veía que sus ojos estaban lacrimosos. Bufó con desgana. La guerra sucesiva que había entre los dos bandos estaban consiguiendo mermar la supervivencia de todos los miembros de ambos clanes y una unión matrimonial supondría el final de esta cruel batalla. Odiaba pensar eso, pero cuando su hija se hiciera mayor debería unirla a alguien sin que el sentimiento de amor interfiriera en esa relación.

El otro hombre chasqueo los dedos y atrajo la atención de Mackimachi, esté escupió al suelo y mirándole fríamente..

-¿Cuánto tiempo vas a esperar Mackimachi?..-le preguntó con rabia...-la noche es fría y hay que resguardarse de ella, así que no pierdas el tiempo con pensamientos cariñosos y firma el pacto...-inclinó su rostro para mostrar una sonrisa cruel...-¿o es qué no le gustaría ver a su niña con mi hijo?.

Mackimachi gruñó y meneó la cabeza ante esa pregunta.

-Debería estar honrado de que acepte a su hija como pacto..-explicó el hombre...-por que mi hijo se merece a otra ninja capaz de atraer la atención de cualquier ninja, aunque...-desvió su mirada al bulto que llevaba la Sra. Mackimachi...-puede que de mayor sea aceptable.

-¡Mi hija es digna de cualquiera!...-alzó la voz Mackimachi...-es tu hijo que debe sentir ese honor.

Okina tenía las manos en sus kunais listas para atacar ante el menor síntoma de rebelión.

-Sempay no seas prepotente y acaba con esto..-comentó Okina seriamente.

Sempay comenzó a jugar con la punta de su bigote al escuchar el mandato de Okina. Mackimachi asintió a las palabras de su amigo y volvió a mirar a su pequeña, ójala hubiera una manera para impedir esto, pero la vida de todos sus hombres dependían de este pacto. Ahora mismo se odiaba terriblemente.

-Acepto el pacto Sempay...-habló Mackimachi ante la satisfacción de su enemigo..-pero quiero una cosa a cambio.

-¿De qué hablas?..-preguntó Sempay con desconfiaza...-es un pacto auténtico y podrá beneficiarse todos los miembros de nuestros clanes..-vio la mirada de determinación de Mackimachi y bufando con rabia...-¡está bien, ¿de qué se trata?!.

-Solo aceptaré el pacto si en un futuro próximo algun hombre reta a su hijo por la mano de mi hija, si ese joven vence a su hijo el pacto será nulo pero si lo gana...habrá matrimonio entre los clanes.

Sempay se llevó las manos al mentón y comenzó a pensar en esa idea, no le gustaba nada pero no debía confiarse y aceptarla, tenía toda la niñez y adolescencia de su hijo para hacerlo el mejor ninja de todo Japón y así no salir perdiendo ante nadie. Emitió una sonrisa..

-Aceptó el trato Mackimachi pero ahora pondré la mía...-dijo ante la curiosidad de Mackimachi y Okina..-para que tu hija se case con su "salvador" tendrá que ser un ninja, si no, el reto no servirá.

Tanto Sempay como Mackimachi estrecharon las manos en señal de acuerdo ante ese pacto. Y en el interior del ninja, estaba la esperanza ciega de que algun ninja impediría que su hija se unierá con ese niño.

Largos años pasaron desde ese pacto de matrimonio y algunos de los presente murieron años después. Solo quedaban con vida Okina y Sempay, junto con los niños. En todo este tiempo Okina no volvió a pensar en ese pacto del pasado, ya que la guerra que había habido hace tiempo, eliminó un gran grupo de clanes de ninjas y pensó que entre ese grupo estaba el futuro marido de su flor de loto.

Era una mañana bastante normal en el Aoya y Misao entró en el interior de la taberna dando saltos y gritando, con su vista captó a Okina escondido detrás de una silla y con un brillo de malicia fue directo hacía él, lo cogió de la oreja y..

-¡¿Y la carta Okina?!..-le preguntó con rabia..-¡¡dámela!!

-¿De qué carta me hablas?..-le volvió a preguntar con lágrimas...-¡¡suéltame Misao que me haces daño!!.

-La carta de Kaoru...-le recordó.

Okina metió la mano en el interior de su gi y comenzó a removerlo, aunque todo era vigilado por la jovencita. Pasaron unos cuantos minutos y cuando iba a volver a sentir las represalias de su flor, extrajó la mano y con ella una pelota de papel. Los ojos de Misao se agrandaron ante esa visión.

-Aquí tienes tu carta...-comentó con una sonrisa.

-¡¡ES UNA PELOTA!!..-le gritó al cogerla entre sus manos y mirarla detenidamente...-¡¿qué le has echo?!..-le miro furiosamente.

Okina carraspeó su garganta y mirando a ambos lados, vio como sus camaradas se hacían los desentendidos y lo dejaban solo en esa guerra., entrecerró su mirada al verse abandonado por ellos.

-Ha sufrido un pequeño accidente..-le confesó.

Misao se guardó la pelota entre sus ropas y enseñándole sus kunais comenzó a ir hacía su presa, sus ojos estaban bañados de odio y venganza, se iba a tirar hacía su "abuelo" cuando, Shiro abrió la puerta y le mostró la carta que antes estaba buscando..

-Es para tí Misao, así que no mates a Okina..-le dijo Shiro con una sonrisa...-solo te estaba gastando una broma.

La joven comadreja la recogió y se fue a una silla a leerla atentamente mientras evitaba mirar a su "abuelo", en cambio Okina se sobó la cabeza y sonrió, le gustaba mucho meterse con ella. Se fue hacía sus camaradas y se sentó con ellos mientras reían y le recriminaban ese comportamiento tan infantil. Justo en ese momento la taberna se abrió y sin que nadie le prestará demasiada atención, las personas que habían entrado permanecieron en la puerta observando el lugar e intentando encontrar alguien familiar..

Sus vistas se clavaran en la figura de Okina que reía con sus amigos.

-¡Okina-san, ¿cuánto tiempo?!..-rugió la voz de la visita.

Okina tembló y su piel se erizó, giró levemente su rostro hacía la entrada de su taberna y su rostro de volvió pálido, los demás ninjas clavaron sus miradas a las dos personas que habían entrado. El anciano tragó saliva y se levantó de la silla para acercarse a ellos, aunque su corazón bombeaba con mucha fuerza la sangre y apenas podía pensar con claridad.

Sus pasos se detuvieron justo enfrente de ellos y alzando su rostro, tragó saliva. Mientras tanto Sempay le devolvió una sonrisa y estaba realmente orgulloso de verlo con vida para poder llevar a cabo el pacto del pasado, ahora y nadie podría romper eso.

-Okina-san ¿me has echado de menos?..-le preguntó con humor.

-No..-le respondió fríamente...-ójala no te hubiera visto nunca.

-Eso siempre me ha gustado de ti, tu sinceridad...-dijo Sempay al jugar con su bigote...-¿ya sabes a qué he venido?.

Okina desvió su mirada para buscar a su "nieta" y poder librarle de ese cruel destino, pero desgraciadamente ella estaba más pendiente de leer la carta que de prestar atención a lo que había a su alrededor.

-Okina-san ¿Dónde está la hija de Mackimachi?.

-No permitiré que el pacto se lleve a cabo...-explicó entre dientes...-eso fue hace muchos años y ella no sabe nada de eso.

Sempay colocó una mano en el hombro de Okina y acercando sus labios al oido de este..

-Lleva existiendo desde hace 16 años y ahora no se va a romper por que tu quieras..-gruñó...-esa chica es la mujer de mi hijo y nadie puede arrebatársela así por las buenas...-se alejó del anciano...-además sabes que hay una condicción para que no se cumpla y por lo que veo...no hay ninguno disponible.

Okon se acercó a Okina que segía paralizado y acercándose al rostro del anciano, la mujer habló pausadamente..

-Okina, ¿qué pasa?.

Los ojos del anciano se llenaron de lágrimas y girando su rostro, bajo la atenta mirada de Okon..

-¡Misao acércate!..-ordenó con dolor.

Tanto Sempay como su hijo clavaron su mirada hacía la joven que se acercaba a ellos, mientras tanto Okina respiraba ondamente y pensaba en la manera de alejar a la joven de ese destino. Cuando Misao se acercó a ellos, Sempay sonrió..

-Muy hermosa como su madre..-comentó asombrado.

-¿De qué habla este hombre?..-le preguntó Misao a Okina...-¿le conoces?.

Sempay se acercó y clavando más su mirada...

-He venido a que se cumpla un acuerdo del pasado pequeña..-explicó ante la curiosidad de todos...-me alegra saber que serás una buena hija.

-¿De qué está hablando este hombre?..-preguntó con rabia Osamu.

Justo en ese momento el semblante de Okina volvió a recuperar su color normal y suspirando con resignación..

-Es el suegro de Misao...-la sorpresa fue mayúscula entre todos...-y el joven que lo acompaña es el marido de nuestra pequeña..

-¡No puede ser!..-exclamó con horror Shiro.

-Efectivamente vuestra pequeña ninja fue entregada a mi hijo en matrimonio cuando eran unos bebes..-verificó..-así que estoy aquí para que mi hijo obtenga lo que se merece, a Misao Mackimachi.

Todos hicieron una barricada para impedir que Sempay se llevará a Misao de su lado, en cambio la joven estaba paralizada al descubrir esa verdad. Sus ojos se llenaron de lágrimas, ella no quería casarse con ese joven, ella amaba a Aoshi Shinomori.

Fuera de la taberna, Aoshi Shinomori caminaba con tranquilidad por las calles de la ciudad, aunque no lo reconociera estaba un poco molesto por la falta de puntualidad de su protegida, ella tenía que llevarle el té y no había asistido a esa reunión.

Continuará.