CAPITULO 28: UNA CRUEL TRAMPA DE LA OSCURIDAD. INTENTANDO VOLVER A LA REALIDAD. ¿UN AMOR REAL?

¿Por qué estoy tan feliz?

¿Acaso no lo sabes Shaoran?

Es porque estás aquí, conmigo.

Siempre lo estaré, nunca lo olvides.

¿No te parece curiosa la manera en el que el destino nos juntó?

No fue el destino, solo nació el amor.

¿Cuánto crees que dure esto?

¿Qué?

Esta tranquilidad, esta paz…Tarde o temprano se presentará algo que enfrentar…Y tengo miedo

No deberías, juntos podemos afrontar lo que sea…lo que sea…

Sakura ¡¿qué te hicieron?!

Estoy mal, Shaoran…Creo que esta fue mi última pelea…

¡Sakura! ¡Sakuraaaaa!

Te amo y siempre lo haré

Yo también te amo… Yo también te amo


-¡Noooooo!-gritó desesperado incorporándose de la cama en la que estaba.

¿Dónde se encontraba?

Temerosamente el castaño se fijó en cada uno de los detalles de esa habitación: los muebles, los adornos, las cortinas que se movían al ritmo del invisible viento que se deslizaba por una de las ventanas entreabiertas, los rayos del sol que entraban radiantes, alumbrándolo todo. Ahora lo recordaba, estaba en casa. En Tomoeda, Japón. No tenía de que preocuparse, todo se había tratado de un terrible sueño, nada más. El timbre del teléfono resonó desde el escritorio sacándolo de sus divagaciones, inmediatamente se apresuró a contestar.

-Hola

-¿Shaoran? ¡Vaya! Hasta que me contestas. Llevo toda la mañana marcándote. Todos nos hemos estado preguntando que pasó contigo. Se supone que nos veríamos en el centro comercial a las 9 y ya son más de las 10. ¿No me digas que te quedaste dormido?

-¿Meiling?

-Así es. No puedo creerlo: para una noche que duermo en la casa de Daidouji y ya ni me recuerdas ¡Que malo, eh!

-Lo lamento, yo…

-Descuida. Y bien ¿Qué esperas? ¿Vas a venir o no? ¿Quieres que te pase con tu novia para que te reprenda?

-¿Mi novia?

-Sí, tu novia… Sakura. ¿Lo olvidaste?... Parece que aun sigues dormido… Escucha, nosotros daremos una vuelta por los almacenes hasta que llegues, me llamas cuando estés cerca ¿sí?

-De acuerdo

Dando un último bostezo, ya más tranquilo, tomó su ropa del armario y se vistió rápidamente. Sin desayunar salió corriendo hacia el centro de la ciudad... Debía haber estado profundamente dormido para no escuchar el ruido del teléfono… Suspirando, observó el paisaje a través de la ventana del transporte en el que se trasladaba: todo lucia tan común…Un espléndido cielo azul se abría ante sus ojos, el ambiente era agradable, la gente conversaba entre ellos... Ese era su mundo, su vida…Una vida normal y tranquila…Aun así, había una sensación de desconcierto en su corazón que lo inquietaba, pero ¿porque? Hace tiempo ya que habían acabado con la cacería de las cartas Clow y a pesar de que momentáneamente aparecía una que otra que causaba problemas esto no perturbaba la paz de la ciudad entonces ¿porque se sentía de esa manera? Como si nada de lo que veía fuera real, como si algo no encajara…

La parada en la que debía bajar se acercaba. Deslizándose ágilmente, se abrió paso entre la multitud de gente, subió las escaleras para salir de la estación y corrió. Casi sin aliento llegó al fin al centro comercial, sacando su celular marcó el número de quien hace algunos minutos atrás lo había llamado.

- ¿Shaoran? ¿No me digas que ya estás aquí?

-Sí, ya llegue…Estoy en la planta baja…Ustedes ¿donde están?…

-Detrás de ti…. ¡Sorpresa!

Asustado, el chico se volteó enseguida. El pequeño grupo conformado por Meiling, Tomoyo, Chiharu, Rika, Naoko, Yamazaki, Eriol y Sakura parecía estar muy divertido con su expresión de asombro.

-Hola -se acercó Sakura plantándole un tierno beso en la mejilla.

-Supongo…-sonrió Eriol - Que ahora si podremos entrar al cine

-Obvio. Ya estamos todos ¿no?-asintió Meiling-Y ¿qué película veremos?

-Saben escuche que hay una de terror muy interesante en la cartelera-empezó Yamazaki

-Así y ¿qué tiene de interesante?-preguntó la castaña entrelazando su mano con la de Li, quien no pudo evitar sonrojarse.

-No lo sé, no la he visto.

-Y ¿cómo sabes que es interesante?-dudó Rika.

-Porque todos los actores que la protagonizaron murieron en la casa en la que se filmó la obra…

-¡¿Qué?!-se sorprendió Naoko

-Tal y como lo escuchan, dicen que hay una maldición sobre este film y que todos los que lo vean podrían morir porque…

Chiharu tomando a Yamazaki de una oreja lo alejó del grupo al percatarse de las mentiras que este decía. Todos soltaron sendas carcajadas ante esto. Ya era costumbre ver a esa parejita comportarse así. Entre risas se dirigieron a la sala del cine. Mientras los demás discutían por la película que verían, Sakura cogiendo por el brazo al castaño se lo llevó a una zona apartada.

-¿Qué ocurre?

-Shaoran… –susurró la joven colocando su mano sobre la mejilla del chico-¿Eres feliz aquí?

-Bueno, no es que me encanten los centros comerciales pero…

-No me refiero a esto. Quiero decir, aquí, conmigo

-Siempre estaré feliz mientras estés conmigo Sakura. Creo que eso quedo bien claro el día en el que oficialmente te pedí que fueses mi novia.

-Entonces prométeme que no te alejaras de mí, que siempre estaremos juntos.

-¿Porque hablas así?-susurró Li consternado. Definitivamente cada vez entendía menos.

-Solo prométemelo.

-Te lo prometo… Jamás me alejare de ti, de tu lado.

La muchacha sonrió y lo abrazó.

Una extraña sensación de frío penetró el cuerpo del chico pero este prefirió ignorarlo. Después de todo estaba feliz. No tenia de que preocuparse. Todo estaba bien. Se encontraba en su hogar, con sus amigos, con Sakura, la persona que siempre ¿amo?


¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que había ingresado a aquel lugar?

¿Cómo encontraría a quien tanto la necesitaba?

¿Qué tendría que hacer para salvarlo de las garras de la oscuridad?

¿De qué manera saldría de allí?

Preguntas y más preguntas, eso era todo lo que su cerebro podía formular en aquel momento ¿Y las respuestas? Lamentablemente, desconocidas aun. Lo único que tenía claro a esas alturas era que, de alguna extraña forma, que solo los misteriosos poderes de Ángeles pueden explicar: Ella, Helga G Pataki había ingresado al corazón de Li Shaoran con el propósito de salvarlo de la maldad que intentaba consumir su alma por completo. De allí a saber qué camino tomar había mucho trecho. Eso era realmente frustrante. Estar parada en medio de la nada con el silencio como compañía mientras afuera el más poderoso de los demonios tomaba el control de todo la sacaba de quicio. Pero ¿Qué podía hacer? Nadie aparecía para enfrentarla, ni un camino, ni una señal que le indicara al menos por donde ir y qué hacer.

-¡¿Por qué no das la cara, eh?!-reclamó la rubia con la esperanza de que quien en un principio le había hablado, se dirigiese a ella nuevamente.

No obtuvo respuesta.

Con decepción empezó a caminar, desesperándose cada vez más al ver que no iba a ninguna parte. Una horrible sensación de desazón empezaba a apoderarse de ella. Sentía que caía en un abismo sin fin. Sentimientos de dolor, ira e incluso odio se iban apoderando lentamente de su corazón. Acaso le estaba pasando lo mismo que a Li. El sonriente rostro del muchacho vino fugazmente a su mente. No, no podía dejarse abatir. Y menos en ese momento.

-Guíame hacia ti, déjame encontrarte Shaoran-susurró la muchacha cerrando sus ojos.

Los recuerdos de los momentos felices que había vivido a lado del chico desde que este apareciese en su vida vinieron a su mente, una sonrisa curvó los labios de la pequeña. Poco a poco se sintió más tranquila. Empezó a caminar dejándose llevar por una fuerza que ni ella misma entendía de donde había salido. Se sentía segura, a salvo, a pesar de no saber con exactitud a donde se dirigía. Iba a recuperar a ese Shaoran sonriente, alegre, tímido, luchador, valiente. A esa persona que ella recordaba y que guardaba en su corazón. Esa era su misión.

-La oscuridad no pudo consumirte. Que interesante

De nuevo esa voz…

La rubia abrió de inmediato los ojos. Esta vez se encontraba en una, según su concepción, reducida habitación rectangular llena de luz. En el otro extremo una muchacha de su misma edad cabello castaño, ojos verdes pero impresionantemente fríos, la miraba.

-¿Dónde estamos? –interrogó Helga.

-Este pequeño cuarto es lo único puro y bueno que queda en el corazón de Shaoran. Estaba intentando llenarlo de oscuridad hasta que tú llegaste. Me encantaría saber cómo hiciste para localizarlo.

-No lo sé. Solo me deje llevar por los recuerdos, los momentos felices que pasamos juntos, cuando luchábamos.

-Ya veo, el amor que te tiene fue lo que te guió. Así que después de todo aun estas en su corazón. Y yo que me he empeñado tanto en borrarte de aquí.

-Pues no lo vas a lograr, lo que yo tengo con él es más fuerte que toda la maldad que puedas esparcir.

-Sabias que lo que yo tengo con él es igual de fuerte e incluso más.

La castaña se acercó lentamente a la chica quien solamente se limitó a verla con firmeza desde el lugar en el que estaba. Después de rodearla y examinarla durante lo que parecieron varios minutos, se alejo pensativa.

-Tú eres Ángeles ¿verdad?

-Y si así fuera que-contestó desafiante la rubia.

-No lo entiendes. Todo es una mentira. Estas aquí porque supuestamente "amas" a Shaoran, porque supuestamente lo conoces, pero basas esos conocimientos o la mayoría de ellos en la memoria de Ángeles. En lo que ella siente por Gabriel. Tus sentimientos no son genuinos. Tú no sabes lo que quieres. El destino se encargó de jugarte una mala pasada y pasaste de ser una niña gruñona y peleona a una guerrera que lucha por el bien del mundo enamorándote de un muchacho que a duras penas llegaste a conocer en su totalidad ¿Te suena lógico?

-…

-Tú eres Helga, no Ángeles. Son dos personas completamente distintas. Y ¿Helga a quién quiere?

-Yo quiero a…

-No lo sabes verdad. Aun no te das cuenta pero todo este tiempo desde que tu aventura empezó adoptaste la vida de Ángeles. No la de Helga, perdiste tu esencia lo único que te queda de esa niñita es el nombre. Nada más.

-¡Mentira! No quiero oírte

-¿Vas a llorar?

La ojiazul bajó la cabeza ante estas palabras. Quería llorar, se sentía triste. Tenía razón, hace ya tiempo que había dejado de ser la Helga que un día había sido.

-¿Crees en realidad que el amor hubiese nacido entre Li Shaoran y Helga G Pataki, si la vida de Ángeles y Gabriel no estuvieran ya enlazadas desde el pasado?

Sorprendida la chica observó a Sakura, jamás se había puesto a pensar en ello. Acaso era cierto ¿La única razón por la que ella amaba a Shaoran era porque en el pasado Ángeles y Gabriel se amaron? Entonces, todos sus sentimientos eran falsos.

-No me importa lo que digas-susurró la rubia- Independientemente de lo que sienta por él. Shaoran es una buena persona y no se merece ser víctima de lo que tú estás haciendo, no se lo merece. Y pienso sacarlo de la oscuridad que lo invade así sea lo último que haga.

-Qué valiente eres.

-Pues ya lo ves. Ahora, ¡pelea!

-¿Me estas desafiando?

-…

-Sabes que si pierdes no solo reinaré en el cuerpo de Shaoran sino que empezare a dominar el tuyo.

-¿Qué?

-No hay luz sin oscuridad y viceversa. Toda la luz que ahora tienes dentro de ti puede transformarse en oscuridad con la más pequeña duda que entre en tu corazón

-Yo no dudo, sé que lo que hago es correcto.

-Si así lo crees…

-Basta de hablar ¿Vas a pelear o no?

-No necesito hacerlo. Puedo vencerte fácilmente aquí.

Sonriendo la castaña extendió su mano, enseguida aparecieron una cadenas que apresando a la rubia contra el suelo empezaron a apretar su frágil cuerpo hasta hacerla sangrar. Helga lanzó un grito de dolor. No podía creer como había terminado en eso.

-Lo ves-sonrió Sakura- Seria tan fácil para mí destruirte.

-¡Hazlo entonces! ¡¿Porque no lo haces?!

Las cadenas desaparecieron al instante.

-Tú no eres mi objetivo-respondió la ojiverde-No me interesa eliminarte. Aquí no hay batallas por ganar, solo es cuestión de preferencias y lo que en este momento Shaoran prefiere: es la oscuridad. Entiende. Yo no entré porque quería doblegarlo, entré porque él así lo quiso y sigo aquí porque así lo quiere.

-Esta no es una pelea-pensó para sí misma Helga-Es simplemente persuasión. Hacer que Shaoran vea la luz, que regrese a mí.

-Eso, si logras someter tu propia oscuridad-advirtió Sakura.

-¿A qué te…? ¡Ahaaaaa!

Un enorme abismo se había abierto bajo los pies de la muchacha tragándosela por completo. A medida que caía todo en su mente se iba tornando negro, todo lo vivido desde aquel terrible incidente que había arruinado su vida se iba borrando.

Todo


-Helga, despierta...Helga, Helga

El suave zarandeo al que era sometido su cuerpo provocó que la joven abriese los ojos en contra de su voluntad. Con la vista aun borrosa, despegó su cabeza del pupitre y fijó sus azules ojos en el extraño chico que en el asiento de adelante la observaba con una expresión anhelante.

Bostezando, se desperezó en la misma silla. Afuera, se escuchaban los gritos y las risas de los niños que hace rato habían salido al recreo. Adentro, todo estaba calmado: la puerta del aula entreabierta, todas las ventanas cerradas y ningún maestro a la vista. Lo único que quizás era irritante era el calor sofocante que reinaba no solo en la escuela sino en toda la ciudad.

Poniéndose de pie, la recién despertada decidió ir al baño de las niñas a refrescarse. No le importaba la presencia de su compañero en ese sitio. Por primera vez en su vida estaba enojada con él.

-Helga…-volvió a escuchar insistentemente.

-¿Qué quieres cabeza de balón? Ya obtuviste lo que querías ¿no? El señor Simons me castigó por tu culpa.

-¿Por mi culpa? Acaso ¿yo te lancé un bote de pintura al pantalón? ¿Yo coloqué tachuelas en el asiento para que te pincharas? ¿Yo te llené la cabeza de bolas de papel? ¿Yo te hice tropezar con todos los libros que acarreabas frente a la clase entera?

-Está bien, está bien... ¿A dónde quieres llegar con eso?-musitó resignada a medida que tomaba asiento.

Si había alguien que debía estar furioso en ese momento era Arnold, no ella. Conteniendo la risa, intento mantener su postura de víctima, algo imposible ante el deprimente espectáculo que su pobre compañero mostraba: la cabeza con una que otra bolita de papel aun no exiliada y el pantalón teñido de verde.

-¿Porqué lo haces?-soltó inesperadamente el niño.

-¿Qué?

-¿Porqué lo haces? ¿Por qué haces todo esto? ¿Acaso te gusta tener problemas con el señor Simons? ¿Te gusta estar castigada?

-¿Qué si me gusta estar castigada? ¿Estás loco o qué...? Escúchame bien cabeza de chorlito si no fuera porque abriste tu enorme bocaza yo estaría con los demás en el patio.

-Yo no te acuse, él lo vio todo.

-Sí, creo que debí ser más discreta. Pero cuando él te preguntó si yo te había hecho todas esas bromas se lo confirmaste ¿no?

-Y que querías que hiciera, quién mas podría hacerme esto. Desde que entré a esta escuela has hecho lo mismo. Hasta un ciego podría saber que fuiste tú.

Helga resopló enojada.

-Aun así intente defenderte...-continuó -Le dije que si hacías lo que hacías era porque algo te molestaba o te motivaba a hacerlo pero cuando el maestro me preguntó que era ese "algo" no supe responder.

-Ahí fue cuando soltó mi sentencia. Gracias por nada Arnoldo.

El chico permaneció con la vista perdida en la nada. Cuando la ojiazul harta de esperar se disponía a salir, él l tomo su brazo.

-Hey, ¿Qué crees que estás haciendo zopenco? Suéltame.

-No. No te dejaré salir de aquí.

-¡¿Qué?!-gritó la chica zafándose del agarre del rubio.

-Quiero que me digas por qué haces todo esto y no vas a salir de aquí hasta que me respondas- con firmeza se dirigió hacia la puerta, se arrimó y se mantuvo allí evitando que su amiga pudiera escapar.

-No...No entiendo

-Claro que sí. Durante años he tenido que aguantar tus agresiones no te parece que al menos debería saber el motivo de las mismas ¿Tanto me odias?

-Sí, te odio. ¿Contento? Ahora déjame salir

-¿Porque me odias? ¿Qué te hice?

La pequeña se sentó en una de las sillas. Estaba empezando a sentirse acorralada.

La única vez en la que Arnold la había enfrentado de esa manera se había atrevido a confesar sus verdaderos sentimientos por él y no quería volver a pasar por tal vergüenza. No quería ver reflejado en el rostro de su amado la confusión y el miedo.

No otra vez…

Era definitivo que él no se veía en ningún escenario amoroso con ella. Su pequeño corazón le pertenecía a Lila y eso hace rato que lo había comprendido. Él estaba enamorado de la Señorita Perfección y nada de lo que hiciese podría cambiarlo. O eso era lo que al menos ella creía en aquellos momentos.

Inhalando una enorme bocanada de aire la muchacha pensó cuidadosamente cuales eran las palabras que iban a justificar su comportamiento. Sabía que la persona con quien trataba no era fácil de engañar y no se tragaría cualquier respuesta, menos si estaba tan decidido a obtener una.

-Yo tengo mis motivos-empezó-Algo que tú jamás entenderás...

-¿Cuales son esos motivos?

-Eso es un secreto cabezota. No te lo voy a decir.

-Pues tendrás que hacerlo si quieres salir de aquí.

-Puedo gritar o simplemente esperar a que terminen las clases. No hay apuro.

Arnold suspiró resignado. Definitivamente su táctica improvisada no iba a funcionar.

-Y bien ¿me dejas salir?

-No. Solo contéstame una última pregunta y te prometo que no te molestare más e incluso hablare con el señor Simons para que te quite el castigo.

"Tu jamás podrías molestarme amor mío-pensó- pregunta todo lo que quieras que yo encantada responderé"

Una bofetada propinada por ella misma la hizo poner los pies sobre la tierra. Algo dudosa analizó la reciente propuesta.

¿Que podría haber pasado por la cabeza del chico para que cambiara tan radicalmente de secuestrador a negociador?

-Está bien-asintió poco convencida.

-¿Que sentiste por mí la primera vez que me viste? Cuando te cubrí con mi paraguas aquel día tan lluvioso.

-¿Aún lo recuerdas?-se sorprendió.

-Respóndeme Helga.

-Yo...Yo...Bueno digamos que no me desagradaste... Eras muy amable conmigo…De hecho aun lo eres...Este...No sé Arnold… No sabría decirte con precisión que sentí y tampoco entiendo a que viene esa pregunta ahora... ¿Qué es exactamente lo que quieres escuchar?

-La verdad, algo que me ayude a entender tu comportamiento.

-Yo soy así Arnoldo y punto.

-No, tú no eres así. La primera impresión que tuve cuando te vi fue que eras alguien fuerte pero también dulce y amable ¿Porque cambiaste? ¿Qué paso con la Helga que conocí la primera vez?

-Dejo de existir. Desapareció gradualmente gracias al abandono de mis padres, a Olga, a la estúpida actitud de algunos compañeros de clase. La única persona que evitó que me derrumbara por completo fuiste tú...

-¡¿A qué te refieres?!

Helga enmudeció pero ¿qué demonios acababa de decir?

-¡Uf! ¿Qué calor hace no?-cambió rápidamente de tema-Bueno ya te respondí. Déjame salir.

Deslizándose entre los asientos la chica intentó en vano llegar a la puerta pero antes de alcanzar el pomo unos brazos la acorralaron contra la pared.

-Arnold...-pronunció asustada en un hilo de voz.

-¿Porque haces todo lo que haces? ¿Porque me agredes?

-Si no te quitas, voy a golpearte-amenazó.

-Hazlo, golpéame.

Amenazadora alzo su puño esperando que el niño se percatase del peligro y la dejase ir pero esto jamás sucedió. Los firmes ojos del rubio se clavaron en los suyos. Cielos, estaba tan cerca. Ya no podía más.

-¿Quieres saber por qué hago todo lo que hago? Bien, lo sabrás. Es porque te amo ¡Eres el amor de mi vida! -confesó la joven-Sueño contigo noche y día y la única forma de que quizás te fijes en mi es con las estúpidas bromas que todos los días sin descansar te gasto, de esa manera si quiera sé que estoy presente en tus pensamientos. La razón por la que no te lo he dicho, por lo que me negaba a responder tus preguntas es porque quería evitar a toda costa ver el rostro de terror que pusiste la otra vez cuando te lo dije todo en Industrias Futuro. ¿Feliz?

Usando toda la fuerza que tenía tiró al pequeño al suelo y abriendo la puerta salió corriendo al baño de las niñas. El timbre anunciando el final del recreo resonó por todo el lugar. Los alumnos se encaminaron a cada una de sus respectivas aulas.

-¿Alguien ha visto a Helga? -interrogó el maestro Simons.

Arnold bajo su cabeza avergonzado.

En uno de los baños con la llave abierta y la cabeza hundida en uno de los lavabos la rubia intentaba "enfriar su cabeza"

¿Cómo había podido decir toda esa sarta de barbaridades? ¿Cómo? Qué momento tan vergonzoso, tan bochornoso

¿Qué iba a hacer ahora?

¿Qué?

Nuevamente se encontraba entre la espada y la pared

Ahora ¿qué excusa iba a inventar? Que lo había dicho todo por los nervios, por gastarle una broma. No, esta vez el no se tragaría ese cuento. Esta vez no

Cerrando la llave salió y pasando a gatas el aula para no ser vista se deslizó hacia la salida. No podía volver a la clase, no con Arnold allí. No en ese momento. Distraída caminó a través del parque recordando cada una de las palabras que le había gritado a su amado. Nuevamente le había dicho lo que sentía, y de nuevo se había quedado sin respuesta. Se sentía mal pero su confesión no era la razón de ello. Había algo mas pero ¿Qué?

Tomando asiento en uno de los columpios empezó a balancearse. ¿Qué era lo que le perturbaba a tal grado de enviar lo que sentía por el cabeza de balón a segundo plano? ¿Qué?

-Mami, mami –la voz de un pequeñín de unos 5 años llamó su atención- ¡Quiero un helado! Me lo compras ¿si, si?

-Mami no tiene dinero en este momento, entiende.

-¡Quiero un helado, quiero un helado!

-Está bien-suspiro la mujer-¿De qué sabor lo quieres?

Después de haber tenido lo que deseaba el niño sonrió y agarrando de la mano a su madre se dirigió a la salida del parque.

Una sonrisa curvó los labios de la ojiazul

Todo se veía tan normal, tan autentico.

Entonces ¿Por qué sentía como si todo lo que estaba viviendo se tratara de una farsa muy bien simulada?

¿Por qué tenía esa sensación de extrañeza en su pecho? Como si nada allí estuviera bien.

¿Por qué?

Estaba en Hillwood, en la escuela, con su familia a pesar de todo, con sus compañeros ¿qué le pasaba, porque se sentía así? ¿Qué faltaba en esa realidad para hacerla dudar tanto sobre la veracidad de la misma?

Se estaba desesperando. Quizá todo se debía a la confesión que le había hecho a Arnold. Quizá inconscientemente pensaba que no estaría completa hasta que él la rechazará y todo volviera a la normalidad.

No, claro que no.

No era eso...

Sentía que debía hacer algo pero que ¿Tarea? ¿Llamar a alguien? ¿Golpear a alguien? ¿A Brainy quizás? Una suave brisa sopló en aquel momento adormeciendo su confundida mente. Tenía sueño, mucho sueño. Bajándose del columpio se recostó sobre uno de los árboles y cerrando sus ojos se dispuso a olvidar todas esas ideas, en una reconfortante siesta...

"Corría, corría con todas sus fuerzas. Quería llegar cuanto antes a casa. En la puerta, esperándola se encontraba Arnold. Llevaba un inmenso ramo de flores. Sonreía tímidamente. Sin pensarlo dos veces se lanzó a sus brazos y lo besó. Cuántas veces había esperado ese momento, eso era todo lo que ella había querido desde pequeña, aun así había algo ¿no se sentía feliz? ¿Porque? Algo faltaba. Algo no estaba bien pero ¿qué? "

El fuerte impacto de un balón de futbol contra su cabeza, interrumpió esa extraña fantasía. Gruñendo contra quienes la habían despertado pateó la pelota muy lejos.

-Más vale que tengas una buena razón para haber hecho eso- se acercó el entrenador del grupo de muchachos que habían estado jugando-¿Nos vas a comprar un balón nuevo acaso?

-Y ¿usted me va a comprar una cabeza nueva? No, verdad. Tienen ojos, pues busquen lo que se les perdió. No creo se les haga difícil.

-Dime en donde estudias…Me iré a quejar con tu maestro de tu conducta...

-Ja, hasta cree que le voy a decir donde estudio… ¿Me cree tonta o qué?

-Mira muchachita no me provoques…Si no fuera porque a esta hora ya se terminaron las clases me iría de escuela en escuela preguntando si alguien te conoce.

-Uy, que miedo me da. Espere, ¿Ya se terminaron las clases? Oh, no

Dándose cuenta de la hora, la muchacha dejando atrás al hombre con quien había estado discutiendo salió corriendo a casa. No quería recibir un regaño del Gran Bob por llegar tarde a comer.

A medida que avanzaba el sueño que había tenido vino a su mente. Había sido tan extraño. Muchas veces se había imaginado a Arnold declarándosele en diferentes escenarios pero jamás se había sentido tan desolada ¿Que acaso no era eso lo que quería? Definitivamente esa visión había acrecentado la sensación de vació e incertidumbre que de por sí ya tenía ¡Que rabia! La siesta en vez de aliviar el caos en su cabeza para lo único que había servido era para provocarle un chichón en la misma.

La figura de alguien a quien ya conocía oculta en la esquina de su casa hizo que la ojiazul detuviera sus pasos y se acercara sigilosamente para interrogarla.

-¿A quién vigilas Phoebe?

-¡Helga!-gritó asustada la pelinegra.

-Silencio, ¿quieres que mis padres me descubran?

-Por supuesto que no… Helga, el señor Simons te envió un reporte por fugarte de las clases ¿Dónde estuviste?

-No es de tu incumbencia- contestó la chica de malas pulgas.

-Claro que sí... Estaba preocupada por ti...Ten tu mochila, la dejaste en la escuela.

-Phoebe, lo siento. No quise contestarte así…-musitó arrepentida la rubia- Es que estoy algo ansiosa...Es todo...

-Sí, ya lo note pero no te preocupes. Por algo somos amigas ¿no?

-¿En serio? Sabes que no me había dado cuenta.

-Helga

-Era broma, era broma. Y ¿qué tal la clase?

- La tarea que nos mandaron te la anoté en tu cuaderno de borrador, uno de tus padres tiene que firmar el reporte por fuga del maestro y nos asignaron un proyecto en grupo trabajamos Gerald, Yo, Arnold y Tu…Eso es todo…

-¡Genial! Una excusa para tener que hablarle ¿Por qué a mí?

-¿Te sientes bien Helga?

-No, no estoy bien pero ya se me va a pasar. No te preocupes.

-Si necesitas algo no dudes en llamarme. ¿De acuerdo?

-Si señora.

- Hasta mañana y cuídate.

"Gracias Phoebe-pensó a medida que veía a su amiga alejarse."

Colocándose la mochila, se cercioró que ningún miembro de la familia la estaba esperando afuera de su casa y se dirigió hacia allá. No tenía muchas ganas de regresar a su "hogar dulce hogar" pero si no lo hacía cabía la posibilidad de encontrar por las calles a cierto rubio que en aquellos momentos no deseaba ver. Solo quería acostarse en su cama y pensar. Dejarse llevar por la gama de emociones que amenazaban con enloquecer su corazón. Descansar, organizar su atribulada mente. Al menos en casa, estaría segura, ¿qué posibilidades habría de encontrar a Arnold allí?

Con una triste sonrisa tomó el pomo de la puerta y cuando se disponía a girarla escuchó que la llamaban. La chica volteo a ver lentamente, ya sabía de quien se trataba. Por lo general el destino se empeñaba en juntarla en los momentos menos adecuados con quien menos deseaba ver. Eso ya no era ninguna sorpresa.

-¿Qué quieres Arnold?-interrogó con firmeza, intentando mantener la calma para no salir huyendo.

-Quiero que me escuches…

-Tienes 5 minutos, habla.

El pequeño guardó silencio. Después de escuchar la confesión de amor, de recuperarse del impacto, de recordar los momentos vividos junto a aquella niña que ahora le salía con que lo amaba. Había llegado a una conclusión...Conclusión que en esos momentos quería expresar pero que algo en su garganta no lo dejaba.

-Si no vas a decirme nada será mejor que dejes que entre a mi casa.

-No, no vas a entrar hasta que te diga todo lo que siento, todo lo que pienso.

-No necesitas decirme nada por lástima...Yo…

-Nada de lo que te voy a decir es por lástima. Más vale que te graves eso bien. Tú siempre has sido un gran enigma para mí. Durante todos los años que te conozco he tratando inútilmente de entenderte. De hallar una respuesta a tu comportamiento sin éxito alguno. ¿Sabes lo difícil que es lidiar con amigos quienes aferrados a tu personalidad intentaban de una u otra forma convencerme de que tú eras así y ya?

-Yo nunca te pedí que me entendieras.

-Lo sé pero dentro de mí algo me decía a gritos que te ayudara, que te protegiera, que te defendiera ¿Lo ves? A pesar de todo lo que me hacías, de todas tus maldades, bromas, insultos e incluso golpes. Quería protegerte. ¿Por qué? No lo sabía. ¿Por qué cuidar a alguien que todos los días intenta dañarme? Quizá porque instintivamente sabía lo que en realidad eras y lo que estabas tratando de ocultar. Muy en el fondo sabía que no eras mala, solo estabas sola. Por eso quería estar contigo, que confiaras en mí como todos los demás, que me abrieras tu corazón. Algo que nunca logré.

-…

-Ahora entiendo porque no pude hacer que me abrieras tu corazón. Era imposible que lo hicieras estando yo en él.

-¿Qué me vas a decir?-murmuró la joven-¿Qué todo lo que siento es un error?

-¿Cómo podría decirte algo así? Hiciste muchas cosas por mí, enfrentaste a tu padre por defender algo que ni siquiera te incumbía, estuviste a mi lado cuando más te necesitaba y sabes ninguno de mis amigos, ni siquiera Lila ha hecho por mí lo que tú has hecho por amor. No sé como agradecerte.

-¿A eso viniste? ¿A darme las gracias?

-No. Vine a contestar una pregunta que durante años ha rondado mi cabeza. ¿Porque hacia todo lo que hacía por ti? ¿Por qué? Ahora lo sé. De la misma manera en la que tú expresabas tu amor yo indirectamente te expresaba el mío.

-¿¡Que!?

-La razón por la que preferí ignorar tu confesión en Industrias Futuro fue porque no quería perderte, sabía que te alejarías de mí si intentaba corroborar tus palabras. Quería que todo fuese normal, pero ya no, ¿no te parece que nos merecemos una oportunidad de expresar de manera diferente lo que sentimos?

Los azules ojos de la muchacha estaban abiertos como platos al igual que su boca. Jamás en toda su vida había pensado que Arnold sintiera lo mismo que ella. Jamás. Y menos que se lo confesaría así, sin más. Eso definitivamente debía tratarse de un sueño, porque de que otra manera lo que siempre había anhelado podría estarse convirtiendo en realidad.

-¿Helga?

La voz de rubio la sacó de sus cavilaciones.

-Es una broma ¿verdad?

-Claro que no. Tú eres la persona más importante para mi...Entiende… ¿Quieres?…-su rostro se había tornado de color rojo aun así continuo-¿Quieres ser mi novia?

-Lo siento, es que no lo puedo creer. Tu aquí, yo….Todo es tan genial…Si Arnoldo, por supuesto que quiero ser tu novia.

El pequeño se acercó contento y dándole una abrazo a su ahora pareja permanecieron así durante varios minutos. Juntos, sin que nada pudiera separarlos.

-¿Eres feliz?

-Claro que si-respondió la rubia -Mucho.

-Me alegra…Prométeme que estaremos así juntos. Que nada nos separara.

-Te lo prometo… Te lo prometo.

Arnold se separó un poco y observó el hermoso rostro de Helga. Poco a poco acortó la distancia entre sus labios y los de ella. Una extraña sensación de frío subió por la espalda de la muchacha aun así esta le resto importancia, después de todo nada iba a arruinar ese bello momento, el momento en el que al fin se unía al chico que ella ¿amaba?


Delicadas, juguetonas, llenas de vitalidad las hermosas flores de cerezo de aquel inmenso árbol se elevaron en el cielo orgullosas ante el regocijo de quienes abajo lo observaban todo, maravillados. Estaba atardeciendo. Aun así, la diversión parecía no haber terminado. En aquella colina, provistos de cometas aquel grupo de amigos corrió en distintas direcciones esperando que estas se alzasen gloriosas en el viento. Pasaron algunos segundos y la primera al fin se elevó.

-Bien hecho Li-felicitó Yamazaki.

-Miren Meiling, también lo ha logrado-se emocionó Tomoyo.

No fue necesario esperar mucho para ver a todos esos juguetes adornando el cielo con su gama de colores y diseños extravagantes. Cayéndose, parándose, evitando que estas se enredasen los pequeños lograron mantenerlas así durante un buen rato. La felicidad que experimentaban era indescriptible. Aquel día sin duda quedaría entre uno de los mejores recuerdos que tenían.

Después de una hora, al percatarse de que la noche había caído decidieron marcharse. La limosina, cortesía de Daidouji, esperaba para llevarlos a sus respectivas casas. Uno por uno, la abordaron. Li intentó seguirlos pero la mano de su novia lo detuvo. Este la miro extrañado. Ella se limitó a sonreír. El motor del auto arrancó, y este paulatinamente se fue alejando de aquel sitio.

-¿Qué pretendes Sakura?

-Quiero disfrutar de este agradable lugar junto a ti…Es todo

Llevándolo bajo uno de los árboles, la ojiverde se recostó a los pies del mismo e invitó a su novio a hacer lo mismo. Pasando su brazo por la espalda de su pareja, el joven resignadamente observó el panorama: el viento parecía haberse quedado dormido, las estrellas fulguraban en el cielo, la luna imponente lo veía todo desde las alturas, las luces de la ciudad y el ruido de la misma parecía no llegar a ese sitio en el que solo se respiraba calma…Paz….Todo absolutamente normal…Aun así…

-No me siento bien Sakura, quiero irme a casa.

Algo incomodo, se incorporó y empezó a caminar. No sabía a ciencia cierta a donde iría pero lo que tenía claro es que no quería estar ahí.

-Me lo prometiste, dijiste que no te alejarías de mí ¿Por qué te vas ahora?

Las dolidas palabras de su novia detuvieron su ida. Dando un suspiro regresó a donde parada, la chica sollozaba con el rostro enterrado entre sus manos.

-Lo siento, estoy cansado. No quise lastimarte, no llores ¿sí?

-Entonces quédate conmigo- susurró la chica limpiando sus lágrimas.

Delicadamente, Li se acercó y la abrazó intentando calmarla.

-Yo solo quería pasar un momento especial contigo, solo los dos. Sin nadie que nos interrumpa ni que interfiera. Eso es todo. ¿Acaso es un pecado amarte tanto como yo lo hago?

Una sensación de culpabilidad embargo al castaño, quien abrazó con más fuerza el frágil cuerpo de la chica.

-Siempre estaremos juntos, te quedaras conmigo para siempre, ¿verdad?

El chico no respondió, simplemente se perdió en sus pensamientos.

Lo había hecho ¿no? Se había quedado con ella después de todo. Con la persona que le gustaba, con la persona a quien su corazón había elegido, con la persona que él ¿amaba?

-Sakura-musitó el castaño colocando su mentón sobre la cabeza de la joven.

-¿Qué ocurre?

-¿Tú me amas?

-Pero claro que sí. Yo daría y haría todo por estar contigo para siempre. Nada ni nadie nos separará nunca. Porque los dos nacimos para vivir y morir juntos.

Esas palabras provocaron un escalofrío en el muchacho quien extrañado se alejó de la niña que dulcemente lo observaba fijamente.

Era eso…

Al fin había descifrado lo que pasaba.

Las palabras de "su Sakura" no sonaban reales, no parecían verdaderas. Al contrario sonaban vacías, frías, sin emoción alguna. Esa era la razón por la que su cuerpo estaba allí pero su corazón no. Por alguna extraña razón lo había abandonado. Todo lo que él sentía por Sakura se había desvanecido, ahora la veía como una amiga no como quien en realidad amaba. Todos esos momentos en los que la salvaba, se preocupaba por ella e incluso deseaba estar allí consolándola seguían pero no eran más que un recuerdo. ¿Por qué?

Acaso Sakura ya no existía más…

Sakura ¡¿qué te hicieron?!

Estoy mal, Shaoran…Creo que esta fue mi última pelea…

¡Sakura! ¡Sakuraaaaa!

Te amo y siempre lo haré

Yo también te amo… Yo también te amo

Esa pesadilla. De nuevo venia a su mente a perturbarlo. ¿No se trataba solo de un simple sueño? ¿En realidad había sucedido? Sakura, su Sakura ¿había dejado de existir? No, no podía ser cierto. ¿Quién demonios era entonces la persona con quien estaba en ese momento? ¿Un clon, una copia? Era ridículo. Aunque, eso explicaría esa sensación de vacío en su corazón. La persona a la que una vez amó no es encontraba viva por eso no se sentía conforme con lo que vivía.

La cabeza empezó a darle vueltas, lo que estaba sucediendo a su alrededor había llegado a asfixiarlo de tal manera que no podría evitar por más tiempo expresar lo que sentía.

-Shao…

-¡Basta! Estoy harto de esta farsa.

-¿Qué?

-No creo nada de lo que estoy viviendo ¿entiendes? Y no sé porque, siento que todo esto es una mentira. Y quiero… No… ¡Exijo salir de ella!

-No sabes lo que estás diciendo. Esto no es una mentira, es tu vida. ¿Qué te sucede?

-No lo sé-el muchacho cayó abatido sobre sus rodillas-Siento que me estoy volviendo loco...Este día fue tan divertido, tan especial y aun así me sentí vacío, hueco como si algo dentro de mi me faltase pero no se qué…

-Nada puede faltarte estando yo contigo.

-Te equivocas, algo me falta y es eso lo que no me deja tranquilo.

-Por favor no hagas esto, no te alejes de mi.

-No me estoy alejando, solo quiero recuperar mi vida, mi vida real y para eso necesito obtener lo que me está faltando para ser completamente feliz.

-No me saques de tu corazón-la pequeña se acercó e intentó abrazarlo pero esta vez este la apartó.

-No, Sakura no. No me siento bien. ¡Quiero salir de esta pesadilla!

-No te voy a dejar. No dejaré que me alejes de tu corazón. ¡No!

-Entiende-el chico tomó a la castaña por los brazos-Ya no quiero estar en este mundo.

A duras penas sabía si lo que estaba diciendo tenía sentido o no ¿acaso quería morirse? Lo único que en esos momentos tenía claro es que después de pronunciar esas palabras se había sacado un enorme peso de encima.

-Vas a volver, sé que lo harás-musitó fríamente la castaña alejándose del chico- Intentas apartar la oscuridad de tu corazón. Tratas de traer la luz de nuevo a tu vida. Vamos a ver qué tan fuerte es tu voluntad. Aun no he usado todos mis recursos…

Inesperadamente el suelo sobre el que aun se encontraba arrodillado, se abrió tragándoselo…Todo se volvió tinieblas…Ese mundo, el falso mundo que la oscuridad había creado para mantener apresada la esencia de Li había desaparecido.


Y con esto terminamos el capítulo número 28 de esta interesante historia...

¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Todas sus opiniones son bien recibidas. Dejen sus comentarios aquí.

Gracias por leerme. Nos vemos en el próximo capítulo.