Capítulo 1. Ba Báit

(Volver a casa)

Murmullos, cuchicheos, miradas… todas centrados en un joven que recorría penosamente las calles de Anatevka, avanzando a cada paso con dificultad… recargado en un bastón…

Todos lo miraban… un segundo, dos, tres... pero nadie lo reconocía, y terminaban desviando la vista con desprecio o lástima.

-¡Rabbí!- exclamó un joven ataviado con las ropas de un rabino judío, llamando la atención del anciano que caminaba junto a él, de idéntica vestidura, tomado de su brazo, señalándole el penoso cuadro.

Distraídamente, el viejo rabino volteó hacia lo que el joven, su hijo, le indicaba.

-¡Dios Bendito!- exclamó también, reconociendo al atribulado caminante –Pero si es…-

-¡Pierchik!- llamó el joven, soltando el brazo de su padre y echando a correr hacia él.

Al escuchar su nombre, él volteó. Esbozó una débil pero sincera sonrisa al encontrarse con un rostro conocido… Mendel, el hijo del Rabino…miró un poco mas lejos, y alcanzó a ver también al anciano, que lo miraba con clara preocupación. Sintió que por fin estaba de regreso… en casa… a salvo…

…y se desplomó del agotamiento en los brazos de Mendel, mientras la oscuridad caía sobre él.

Luz… calor… un duro colchón debajo de él y un intenso dolor punzante en la pierna derecha fue lo que percibió alternativamente al abrir lentamente los ojos. Pierchik se encontró mirando un techo desconocido, y trató de recordar dónde y cómo había perdido la conciencia.

-Siempre llamando la atención, ¿eh, radical?- giró la cabeza al escuchar una voz a su lado. Mendel lo miraba sonriente, sentado en una simple silla a un par de metros del lecho.

-Aunque estoy muy molesto contigo, realmente asustaste a mi padre.- completó cambiando el semblante.

-Lo… lo siento…- pronunció torpemente, frotándose un poco los ojos para despertar completamente -…no quise detenerme, me sentía tan cerca, que pensé que podría soportar…-

-¿Tan cerca de dónde?- interrumpió con algo de mordacidad el hijo del Rabino, al notar que un ligero matiz rojizo había a aparecido en las mejillas del joven.

-Vamos, Mendel, lo sabes, no me hagas decirlo…- replicó Pierchik mirando el techo, avergonzado -…¿a dónde más podría ir?-

-A la sinagoga, tal vez…- respondió Mendel con reproche –Estaba MAS cerca, y terminaste ahí de todos modos… bueno, en mi habitación mas específicamente.

Así que ahí estaba… la sinagoga… la habitación del hijo de un rabino… eso explicaba la austeridad del cuarto y la dureza del colchón (no es que estuviera acostumbrado a dormir en las camas mas cómodas, pero esto era demasiado). Su emergente enfermero tenía razón: pudo haberse dirigido a la sinagoga desde un principio, lo hubieran recibido y permitido reposar… Hajnasat orjim… la tradicional hospitalidad judía.

Tradiciones… "Demasiado tradicional para un libre pensador como tú" repitió una voz en su cabeza, una voz que, aunque sonaba molesta, no perdía su candor. La voz de ella… de…

-Pues bien.- continuó su sentido regaño Mendel –Pudiste venir, y descansar y atenderte esa horrible herida que tienes en la pierna. No sé quien te la atendió antes pero lo hizo bastante mal, se abrió casi completamente…-

Pierchik recordó el dolor que había olvidado con esa voz en su cabeza, cerró los ojos con fuerza, intentando calmarlo.

-Gracias…- soltó entre dientes, apenado, tras pasar unos momentos en silencio con los ojos cerrados -…lamento haber sido una molestia.-

-No lo fuiste.- corrigió rápidamente el religioso joven –Es más, hemos enviado a que busquen a Jodel, seguramente ya debe venir en camino.-

El estudiante volvió a clavar la mirada en el techo, al sentir que se sonrojaba… Jodel… el nombre mas dulce y delicioso que podría escuchar, dulce se había escuchado incluso en la voz del hijo del rabino, que en un tiempo que ahora le parecía tan lejano le había parecido tan odiosa…

Ella sabía que estaba ahí, ella iría a encontrarlo… ¡la vería! Escucharía su voz de nuevo, y no solo los recuerdos…

¿Qué iba a decirle?

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Bienvenidos a mi nueva fanfic n.n Algunos musos siguen tomando vacaciones, y otros han venido a reclamar su lugar. Tal es el caso de Pierchik, que de pronto tuve mi etapa de "escuchar Violinsita en el Tejado" (largo de contar).

El título de "Hogar" es por la canción del mismo título, del musical The Wiz.

Esto será corto, a menos que ustedes pidan que lo continúe, ahora un poco de idiomas, que investigué para la ocasión:

Ba Llegar - Venir - Acercarse - Volver - Entrar

Báit Casa

Hajnasat orjim Hospitalidad. Es brindar al que llega a la morada propia una cálida recepción y todo lo que esté a disposición para su bienestar.

Hasta la próxima.