Capítulo 1- Confusión Carmesí

Cuando atravesó el árbol, ese maldito árbol, ese despiadado e injusto árbol, que nos separaría durante el resto de nuestras vidas...solo pasaron unos 30 segundos para darme cuenta de que quería estar con él, el resto de lo que me quedara de existencia y después de esta. Tan sencillo como eso.

Lo crucé, crucé esa grieta entre ambos mundos, o lo que fuera eso, sin importarme a donde me llevaría; miéntras que fuera en su mundo, al que yo por derecho pertenecía.

Para así verlo nuevamente y estar a su lado, aunque suene realmente ridículo. Me encontraba nn una especie de cueva, y aunque había muchas personas caminando o más bien, empujando y sobretodo...que tenían aspectos de enojados o más bien de estar verdaderamente cansados, y no lo creerán pero, había unas especies de máquinas que iban a gran velocidad por los túneles. Eran irrelevantes, al lado de lo que iba a buscar con tantas ansias pero una pregunta ya hacía en mi mente. ¿Acaso este era su mundo? No se veía muy...encantador.

De cualquier forma, libré mi mente de dudas o distracciones y empecé a llamarlos, por lo menos esperaba que estuvieran cerca, aunque sea alguno de ellos.

-Lucy!, Edmund!, Susan!...Peter!

Varias personas fijaron su vista en mi, no sabía por qué, solo me hacía paso entre ellos, tratando deencontrar a cualquiera de los Reyes y/o Reinas de Narnia, sin éxito por el momento.

-¿¡Caspian!? -oí la dulce voz de Lucy y me volteé para poder verla-

-Si Lucy, soy...yo.

-¿Pero qué haces aquí?

-Yo también quiero saber... -interrumpió el mayor de los Pevensie-

-Me di cuenta de que...es aquí donde pertenezco, no a Narnia.

-Como puedes siquiera saberlo? Nunca has estado aquí. -parecía algo furioso-

Vi que Susan trataba de calmarlo, poniendo su mano en el hombro de su hermano. Edmund lo miraba y después se fijó en mí, por otro lado Lucy era la única que parecía estar contenta al verme.

-Peter... por favor. -dijo Susan-

-¡Déjame Sue!, él acaba de dejar a su suerte a todo un mundo, simplemente por que siente que este es su lugar y ¿tú lo vas a apoyar?

-¡Hey! Escúchame, tampoco soy un tal mal rey como tu lo fuiste como para abandonar a todo mi pueblo. -simplemente me enojaron o más bien me hirieron sus palabras-

-Yo, un mal rey? Espero que retractes tus palabras Caspian o sino...

-¿O sino qué? Enfrenta la realidad, además no dejé a Narnia sola...Aslan prometió que guiaría al pueblo en mi ausencia.

-Y acaso tu no sabes que la forma en la que Aslan guía a alguien es diciendole un discurso enorme sobre valentía o algo por el estilo y después se va por la noche dejándolos a su suerte!?

-En realidad solo lo hace con nosotros.. -susurró Edmund-

-¡Cállate! -dijo en un tono severo-

-!No le grites a Edmund! -le regañó Susan-

-Yo le grito a quien yo quiero, así que no te metas Susan...acabamos de arriesgar nuestras vidas para que Narnia fuera libre de nuevo y él simplemente se va, seguramente por alguna razón estúpida y sin sentido!

-En eso tienes razón, regresé por ti.

Entre los cinco hubo un gran silencio, es más, parecía que todo se había silenciado, no oía ni las máquinas extrañas, ni los murmullos de los demás que estaban presentes, todo estaba en un frío y mortal silencio. Hasta que unos segundos después, Peter, reaccionó y me tomó de la camisa de mi ropa, agarrando el cuello y estrellándome contra una pared, había odio en sus ojos, lo sé. Sus hermanos trataban de detenerlo, sabían lo que venía, hasta yo sabía lo que venía. Un fuerte golpe por parte del mayor de los ahí presentes. Y ciertamente, así fue. Me golpeó y hasta un pequeño hilo rojo apareció en mi rostro, originándose en mi labio inferior. Estúpido Peter.

Solo sé que después de esa vergonzosa escena y digo vergonzosa porque no le respondí al golpe, era capaz de hacerlo pero no lo hice porque...no quise. La más pequeña de los hermanos me extendió un pañuelo color rosa, con el cual limpié el líquido de color carmesí. Al darme cuenta, el que había causado todo esto ya no estaba, ni él, ni Edmund. Por mi parte, no sabía que hacer referente a él, ni referente a mi vida.

-Vamos chicos, ellos fueron a otra cabina del tren o más bien Peter fue y Edmund lo siguió. -comentó Susan-

-Aún no sé la razón de su odio hacia mí, pensaba que...hacía lo correcto.

-Él no te odia. -dijo Lucy-

-Sí lo hace, lo vi en sus ojos, lo sentí...si soy experto en algo, es en eso.

-Yo tampoco creo que sea cierto y síganme, que no quiero llegar tarde a clases. -se notaba la ausencia en su voz-

No sabía de que hablaba pero me hizo seguirla hasta una pequeña sala dentro de esa extraña máquina, las puertas se cerraron y algo de claustrofobia me entró, pensando que era una trampa y que habíamos caído directamente en ella.

Una mirada de Susan bastó para que no hiciera una escena en aquel lugar. Al ver cómo aparecía una sonrisa en el rostro de ella me hacía ver que disfrutaba esto, o por lo menos eso creía yo.