Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi

Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi

Agradecimiento y dedicatoria: Quiero expresar públicamente mi agradecimiento a mi querida amiga Suikaze. Si no hubiera sido por su insistencia y apoyo, difícilmente esta aventura hubiera sido posible. Gracias por tu paciencia, tiempo y entusiasmo, y por favor recuerda que este proyecto es de las dos.

"EL CASTIGO"

Nota preliminar de la autora

En primer lugar deseo agradecer a todas las personas que dediquen un poco de su tiempo para leer este fic. Siendo la primera historia larga que publico, probablemente algunas partes no alcancen sus expectativas pero trataré de hacer un buen trabajo.

Aclaro que la historia está basada en el concepto de un ánime diferente al de Inu Yasha, cuyo título prefiero no revelar por el momento para dejarls un poquito con la intriga. Tal vez podríamos calificarle de adaptación propiamente dicha, pero decidí hacer unos cambios sustanciales que la apartan de la idea original. Una vez que la historia y el argumento se encuentren más avanzados, por supuesto que manifestaré de cual ánime se trata.

La extensión de los capítulos puede variar. Habrá algunos más o menos largos y otros cortos. Recuerden por favor que es mi primera historia.

Reitero mi profundo agradecimiento por su tiempo y espero su visita por esta historia. Las actualizaciones probablemente no sean cada ocho días, pero haré lo posible para que no pasen más de quince para subir un capítulo nuevo. Ojalá que todas y todos ustedes disfruten la lectura.

C. Weller Chan

"EL CASTIGO"

Por C. Weller chan

Prólogo

-¡Esto se pasó de la raya! ¡Es intolerable! ¿Cómo fue posible que llegaran a estos extremos? –

- A pesar de que han pasado varios días, aún no asimilo que fueran capaces. Realmente, me han dejado perplejo.-

Los tres hombres que se encontraban reunidos en la hermosa habitación, cuyos muebles, cortinas y telas denotaban su carísimo origen, mostraban una expresión de extremo enojo algunos o aparente indiferencia otro.

- Esto no puede quedarse así. ¡Se nos ha salido de las manos! ¡Debemos hacer algo! –

- Tienes razón. Esta situación es en extremo delicada. ¡En esta ocasión debemos tomar medidas drásticas! – las delicadas tazas de te no habían sido tocadas desde que la reunión diera inicio. Los hombres se encontraban demasiado molestos y totalmente concentrados en el problema que estaban tratando. Dos permanecían sentados en los sillones y sillas tapizados con fino terciopelo, y el restante parado junto a la ventana.

- El castigo no podrá ser tan simple. Tendrán que atenerse a las consecuencias de su proceder que fue totalmente inadmisible e imprudente, por no decir casi fatal. ¡Deben aprender su lección! – exclamó uno dando un manotazo en la pequeña mesa donde estaban las tazas, que tintinearon con fuerza.

- Mucho me temo que las cosas hayan llegado al límite. Me estremezco de pensar en la posibilidad de que para ellos no fue más que un juego divertido. Es imperativo quitarles esa idea de la cabeza, sino, quién sabe de qué serán capaces después. – decía el otro mientras metía las manos a los bolsillos de su pantalón de vestir, elaborado con fina tela. Su interlocutor, vestido de manera similar, asintió con gestos.

- ¿Pero qué podrá ser lo suficientemente determinante y definitivo como para que ni siquiera piensen en repetir alguna de sus locuras? – preguntó el que encontraba sentado dubitativamente. Un carraspeo se dejó escuchar de la garganta del tercero de los presentes, que había permanecido en silencio durante toda la conversación. Sus compañeros voltearon hacia él, expectantes.

- ¿Qué sucede Taisho? ¿Tienes algo que decirnos? – el aludido, que se encontraba sentado frente a la mesa, tomó su taza de te y por primera vez, le dio un sorbo, saboreándolo. Los presentes esperaban su respuesta, en cuya voz grave y ronca podía apreciarse la calma.

- Caballeros, tengo una idea de cómo castigar de manera decisiva a nuestros hijos... –