Disclaimer: nada de esto me pertenece, lástimamente todo se le ocurrió primero al gran ingenio de J.K.Rowling.

Este es un mini-fic para "Reto de las estaciones" propuesto por Bella Becquer en el foro "Weird sisters". Espero lo disfruten!

Primavera, cero.

Hermione Granger odiaba la primavera y no tenía ningún problema en repetirlo cada año. Total, ya llevaban más de veinticinco y la muy desgraciada aún no se detenía pese a sus súplicas.

Cada 21 de Marzo, ella decidía encerrarse en su casa y tratar de cerrarle la puerta en las narices a una primavera que no se detenía.

¿Por qué todos tenían que amar la primavera?, ¿por qué tenía que ser la estación más ansiada?.

Nada de eso, primavera cero.

No entendía por qué le revolucionaba las hormonas a todo el mundo, no entendía por qué todo el mundo andaba con una sonrisita estúpida en la cara. Detestaba escuchar eso de que alguien había encontrado "un nuevo amor", tan sólo había pasado un día de la primavera y ya había escuchado unos cuantos buenos romances, ¿acaso había cambiado algo?: no, sólo había habido un insignificante equinoccio que parecía haber cambiado el mundo de la noche a la mañana.

Todo florecía. Bien, qué bueno estaba eso para las florerías, para las tumbas, para los hospitales, pero no estaba nada de bien para los que eran alérgicos: como ella. Era inevitable andar con una caja cargada de pañuelos y unos cuantos pañuelos usados en el bolsillo, y mejor ni hablar de la voz gangosa y los ojos llorosos porque a los árboles se les ocurre tirar una pelusa que revoluciona todo tu sistema inmunológico.

Hermione no conocía ninguna buena razón para que la primavera realmente fuese esa época esperada. Además, lo único que hacía la primavera era recordarle que estaba un año más sola.

Sola.

Sí, y ni siquiera tenía un gato para hacerle compañía desde que Crookshanks había desaparecido. Ni hablar de las plantas; la ocupada "mejor empleada del año" en la sección legislativa del ministerio de Magia no tenía tiempo de regarlas.

Para concluir el desolador panorama, desde ayer andaba cor romadizo; claro, otra vez culpa de la primavera que te engaña con mañanas hermosas y frías noches. Tuvo que sacar un pañuelo y maldijo al guapo del tiempo que nunca acertaba a la real temperatura del día, estaba casi segura que Trewlaney lo hubiese hecho mejor, y eso era mucho que decir.

¿Desde cuando estaba sola?, ya había perdido la cuenta de los días. Después de terminar Hogwarts estuvo junto a Ron por tres hermosos años, pero algo había fallado; quizás había sido su obsesión por el trabajo, quizás exigió demasiado al pelirrojo, quizás él dejó de encontrarla atractiva, quien sabe... ella, nunca lo sabría. Y ahora estaba con otra, con nada más ni nada menos que su con-cuñadita, con Gabrielle Delacour, y a tan sólo tres meses de noviazgo anunciaban al mundo su futuro matrimonio. ¿Por qué?, ¿por qué a la rubia platinada con dos centímetros cúbicos de cerebro le había resultado y a ella no?, ¿acaso la suerte en el amor era inversamente proporcional al cerebro?.

Odiaba que todos tuviesen a alguien excepto ella.

Harry y Ginny eran felices hace mucho tiempo y habían sido elegidos todos estos últimos años como "la pareja del año" de Corazón de Bruja, ¿envidia?. Incluso Luna estaba más en las nubes que de costumbre por andar con Seamus Finnigan. ¿Y ella?, nada, nada, nada. Había salido con un par de compañeros de oficina, pero no había dado resultado y no había pasado de un par de encuentros.

Era domingo, no tenía excusas para trabajar, así que decidió hacer uno de sus pasatiempos favoritos: ir a una librería y pasar horas y horas releyendo los títulos, los autores, abriendo los libros y escuchando ese crepitar de las hojas que tanto le llamaba la atención.

La librería estaba a sólo unas cuadras de su departamento así que no se preocupó mucho de su aspecto, después de todo, ¿con quien se encontraría en la librería además del dueño, el viejo Jack?.

oOoOoOo

Paseó por las estanterías en busca de algo interesante y algo llamó a primera vista su atención. Casi aterrorizada se dirigió a la sección de "auto-ayuda", ¡Merlín!, ¿qué hacía allí ella?.

"De cómo sobrevivir a la primavera y no morir en el intento".

Buen título. Qué va, ¡perfecto para ella!. Discretamente lo puso en su mano y lo disimuló tras su abrigo... que nadie fuera a ver que la premio anual, que la empleada del año tenía problemas con la primavera, no. Paseó una vez más con su ojos las grandes estanterías, y allí los vio.

Un par de ojos grises se enmarcaban a la perfección en el espacio que dejaban las estanterías. Merlín, ¡qué ojos!, por esos ojos grises hubiese estado dispuesta a vivir en invierno todo el año; de tan sólo una mirada eran capaz de congelarte, de paralizarte y estremecerte, ¿quien será su dueño?.

Con curiosidad se adelantó, el dueño de los ojos grises estaba en la parte de poesía, no podía ser más perfecto. Después de todo... podría convertirse en un buen día.

No Hermione, no iba a ser un buen día.

Rozó con su abrigo un montón de libros que se vinieron de una al suelo causando un gran estrépito. Alterada y compungida se agachó a recogerlos, Merlín, ¡qué vergüenza!. Como pudo ordenó todo y el dueño vino en su rescate. Se levantó y buscó con la mirada aquellos dos ojos grises que la miraban de modo intenso. No estaba, se había ido.

"Por supuesto Hermione, es primavera, nada bueno puede sucederte en ella", se dijo a sí misma y se dispuso a hojear el libro, quizás podría ser útil.

Lo hojeó un momento y la único consejo que parecía útil fue comprar flores. Sí, según la autora las flores suben el ánimo... bien, no perdía nada con probar.

Había una florería mágica cerca que en más de una ocasión había visitado en busca de ingredientes o de plantas mágicas. La verdad es que Hermione Granger rara vez había comprado flores en su vida por su propia voluntad, demás está decir que era la primera vez que se compraba flores a sí misma, en un ya muy desesperado intento de apreciar aunque sea algo esa odiosa primavera.

Paseó por todos los rincones, encontrándose flores exóticas y horribles plantas que tiraban pus si osabas tocar sus horrendas flores. Se decidió por unas simples margaritas, eran las que se veían más inocentes y ese aspecto solar de seguro sólo podían incrementar su ánimo ¿verdad?. Antes de pagar se acercó a una planta que llamó especialmente su atención, era hermosa, roja carmesí y un capullo de rosa llevaba a la perfección, iba a tocarla cuando de pronto la rosa (sí, la rosa) emitió un fuerte chirrido que la hizo cubrirse los oídos y retroceder inconscientemente hacia atrás.

- ¿Granger? - preguntó alguien a sus espaldas. Al deslizar su cuerpo para alejarse de la condenada flor (otro motivo más para odiar las flores) chocó con algo, más bien dicho con alguien, y aunque la voz le sonaba más que conocida no reconoció a su dueño sino hasta darse vuelta dispuesta a pedir perdón, pero en vez de eso...

- ¿Malfoy? - ¡Merlín! esos ojos, lo ojos de la librería. ¿Malfoy?, ¿la mirada de Malfoy la había congelado?. No podía ser, ¡pero qué guapo estaba!, ¡cállate, es... es Malfoy!. - ¿Qué haces aquí?.

- No es obvio... - pronunció arrastrando las sílabas y elevando los ojos disgustado por la evidente respuesta- ...estoy comprando un manual para acabar con sangresucias entrometidas como tú - soltó con su dejo irónico y mordaz característico. Hermione elevó los ojos fastidiada; vaya, a pesar de los siete años fuera de Hogwarts parecía todo ser lo mismo.

- ¿Qué haces comprando flores?, ni ellas llevarán primavera a Azkaban - intentó replicar sarcástica.

- Son para mi novia, ¿y tú? - soltó sin muchas ganas Draco sin ser capaz de seguir la absurda discusión. Habían pasado cuanto ¿siete, ocho años?... ya no estaba para que una sangresucia le anduviese sacando en cara el pasado. "Diablos" pensó Draco echándole una mirada descarada a la castaña, Hermione Granger había perdido su cuerpo infantil y había definido sus facciones como una mujer fuerte y decidida... si no llevara ese horrendo atuendo y si su pelo estuviese ligeramente más ordenado... hasta podía decir que la había encontrado guapa.

Hermione empalideció "¿y tú?" rayos, ¿qué le decía?, ¿qué se inventaba?, "detesto la primavera y este es un intento desesperado por no querer suicidarme este año", ¡no! eso jamás, menos a él.

- También - soltó sin mucho pensar. Draco elevó con maestría una sola de sus cejas claras y Hermione recapacito "también", ¿qué había dicho Malfoy? "Son para mi novia", ay no, ¡que ni se imaginara Malfoy que ella...! - Es decir, no para tu novia - se intentó corregir, pero el rubio arrugó el ceño, ¿qué habría pensado ahora?, ¡ay no, peor aún!- Ni para la mía - aclaró en un intento desesperado por salir de la embarazosa y absurda situación - ¡no, por favor! - intentó sonreír... pero el rubio la seguía observando expectante, ¿qué se inventaba ahora? - Ehh, bueno, son para alguien que está muy enfermo en el hospital - terminó muy satisfecha de sí misma.

- ¿Quién? - la verdad es que preguntaba sólo por preguntar, le era entretenido ver a la castaña contrariada.

- Alguien... - ¡rayos!, esta había sido la conversación seguramente más extensa de toda su vida, ¿por qué tendría que haberla pillado justo en el peor momento?.

- Qué elocuente, me doy cuenta de porqué fuiste premio anual - comentó nuevamente con su tono sarcástico el ex-Slytherin. Hermione arrugó su frente, ¡a no!, a ella nadie le venía a insultar su inteligencia, que Malfoy la hubiese encontrado en su peor momento no significaba que no siguiese siendo la bruja más inteligente a su edad.

- Bien, son para alguien. No tengo por qué darte explicaciones y menos a ti. Adiós - soltó brusca y enojada ¿pero quien demonios se creía Malfoy para sus sarcasmos y preguntas incómodas?. Pagó con rapidez las margaritas y salió rápidamente del local.

Draco vio perderse a la castaña por la puerta vidriada de la florería. Eligió las flores más costosas y prácticamente sin siquiera verlas las tomó para llevárselas a Astoria. Si no hubiese sido "Granger" hasta hubiese encontrado simpática su confusión y su posterior enojo, pero no, él no iba a olvidar a la presumida sangresucia amiga del trío de oro "al que todo el mundo mágico le debía la vida", él no iba a caer bajo esa imagen de perfección que ella proyectaba. No, él se sabía superior.

Se acercó al mesón dispuesto a pagar y en su camino encontró una bolsa de la librería cercana. Si mal no recordaba había visto a la castaña en el local mientras revisaba los últimos títulos... ¿qué podría leer la castaña?, "¿como aparentar la perfección?", "¿cómo ser miss-insoportable?", pero en vez de encontrar cualquiera de esos títulos su sorpresa fue mayor.

- Pero ¿qué demo...? - pensó en voz alta mientras sostenía el libro en sus manos. Já, ¿Granger deprimida por su patética vida?, ¡vamos esto se merecía una burla!, aunque tuviese 25 años...

Pagó y salió con rapidez para alcanzar a la castaña.

Maldito hurón botador, tan entrometido como siempre, ¿tenía que recordarle que la primavera se había olvidado de ella?: no, tampoco tenía por qué decirle que las flores eran para ella misma, maldito libro lleno de consejos inútiles, maldito li... ¡Alto!, ¿dónde había quedado el condenado libro?.

- Granger - llamó una voz ahora reconocible a sus espaldas.

- ¿¡Qué!? - gritó dándose vuelta enfadada. Mas todo fue demasiado rápido. Una motocicleta venía directo a ella. Alcanzó a gritar antes de que cientos de margaritas se vieran desplomadas por la acera.

oOoOoOo

Abrió sus ojos lentamente. Sus párpados no querían despegarse como si aún quisiese permanecer en sueños. Se estiró como habitualmente lo había, pero allí no encontró sus almohadas, no encontró su plumón, no encontró su propia cama, sino...

- ¿Qué hago aquí? - chilló asustada abriendo finalmente sus ojos miel y mirando aterrorizada la camilla en la que se encontraba. Comidilla del lugar

- Te desmayaste porque una motocicleta casi te mata... lástima que no lo logró.

- ¿¡Qué haces tú aquí!? - preguntó indignada y ahora tapándose con las mantas de la camilla, ¿qué habría hecho para merecer un castigo como ese?, ¡qué situación más embarazosa!.

- Bonita forma de agradecerme que te trajera.

Hermione vaciló. No había siquiera pensado en la posibilidad de que realmente él la hubiese traído, porque, ¿él la había traído verdad?. ¿Desde cuando Draco Malfoy tenía complejo de héroe?, y no con cualquiera, sino con ella... con una "sangresucia", con su enemiga declarada en el colegio, a ella... alguien tan "insignificante" para un Malfoy cuya fantástica vida era comentada con frecuencia en diarios y revistas del corazón.

- ¿Por qué lo hiciste? - preguntó finalmente con curiosidad.

Draco intentó alzar su mentón, en esa pose aristocrática de querer intimidar a alguien. ¿Por qué la había traído al hospital cuando la castaña se desmayó en la mitad de la calle?, ¿no habría sido más fácil simplemente abandonarla a su suerte?... la verdad es que no lo tenía muy claro, además todo había sido "por su culpa", por querer burlarse de la castaña por ese estúpido libro, quizás la había ayudado porque él también odiaba la primavera.

- Como tu dijiste primero, no voy a darte explicaciones a ti. - respondió altivo. Sinrió al ver el fastidio de la castaña ante su indiferente contestación. Mas hasta allí había llegado su cortesía, ya era hora de que se encargase de asuntos más importantes. Sonrió alzando tan sólo una comisura de su perfecto labio - A propósito: buen libro - soltó sarcástico apuntando a la mesita del lado de la camilla y saliendo de la habitación.

¡Maldito día!, ¡maldito hurón arrogante!, ¡maldito libro!. Tomó la inocente obra y lo primero que hizo fue tirárselo a la puerta donde segundos antes había pasado la cabeza rubia de sus delirios, ¡la primavera era imposible!, ¿quién la mandaba a intentar entenderse con ella?.


¿Les ha gustado?,

Se reciben comentarios y libros por la cabeza, sólo apretad el botoncito ¡GO!.

Porque como dicen por ahí, "un fanfic con reviews es un fanfic feliz"

Ps: el título del capítulo es el título de una canción de Soda Stereo, claramente, todos los derechos son suyos y bla bla, yo sólo lo tomé porque ese suele ser mi nick cuando la fatídica primavera comienza.