INVIERNO, ¿te odio?

La rutina desde aquella fría mañana de otoño incluía siempre un café.

Y no cualquier café.

Y no con cualquier persona.

No. Era sagradamente un Moccha y un Ristretto, sentados estratégicamente en la barra, un café junto a Malfoy, Draco Malfoy.

Inesperadamente había surgido una especie de complicidad, ninguno de los dos programaba nada, simplemente ambos llegaban puntuales a esta extraña cita donde compartir los primeros minutos de la mañana para hablar de cosas impensadas, sin nunca dejar de lado el sarcasmo, sin nunca dejar de combatir codo a codo en esa batalla de intelectualidades y ocurrencias, sin nunca dejar de ser en definitiva una serpiente y un león. ¿Cómo había sucedido esto?: cupido tenía demasiado caminos que Hermione y Draco aún no acababan de comprender.

Y así pasó todo el Otoño, las hojas cayeron y la lluvia comenzó. Oficialmente comenzó el Invierno y una vez más la odiada primavera se acercaba.

Esa mañana Hermione se despertó inusitadamente feliz. Había planeado exactamente qué decir para sobreponerse a Draco, aún no podía creer que las últimas dos mañanas él la hubiese vencido. Estaba ¿ansiosa? sí, quizás había una mezcla de ansias, de nerviosismo y ahora último de necesidad; el café de la mañana junto a él se había convertido en una adicción más potente que la cafeína. Nada pasaba entre ellos, no claro, ¿cómo podía llegar a imaginarse eso?, ¿ella emocionada?, ¿por Malfoy?, ¡qué va!, eso sólo sería posible en ... en ... bien al parecer eso no sería posible simplemente en ningún lugar, ¿o sí?.

Mientras caminaba al habitual punto de encuentro pensaba en lo extrañamente rápido que podía pasar un año. El tiempo se volvía caprichoso cuando juagaba con sus estados de ánimos, y vaya que había tenido cambios. No quería ni recordar su primavera pasada, quizás la peor que había tenido en años, tan sólo había una cosa que la había salvado: un par de ojos grises, claro que eso era algo que ella no iba a admitir con facilidad.

Luego Verano ¿en dónde tenía la cabeza cuando decidió ir a Francia?, al menos eso sólo le iba a demostrar que ver a Ron Weasley junto a Gabrielle Delacour no era un castigo tan grande, "tan" si estaba a tu lado alguien ofreciéndote una mano para salir de la oscuridad (es decir, de debajo de la mesa), pero claro, eso tampoco lo iba a admitir con facilidad.

Otoño, aún le sacaba una sonrisa recordar que esa era su época favorita, lo cual sólo había confirmado este año, ¿por qué?, se preguntó a sí misma ¿por qué este año había sido mejor que el anterior, quizás el mejor incluso de sus 26 años?: el color de las hojas era el mismo, la tenue lluvia era la misma, los atardeceres eran similares, ¿había algo cambiado?.

Su estómago se estrechó ante lo evidente: nada había cambiado, su vida seguía siendo la misma, seguía en el mismo trabajo, seguía con los mismos problemas, con los mismos amigos, seguía sóla... excepto por él, excepto por su presencia, porque él, de algún modo le había dado vueltas las cuatro estaciones, ¿qué es esto Hermione Granger?, ¿qué es esa quemazón que ninguno de tus libros puede explicar?, ¿qué es ese frío que sientes cada vez que piensas en él?.

¡Pero él está comprometido! Se gritó a sí misma buscando la treintava objeción, nada de "eso" que estaba sintiendo podía ser verdad... quizás era el exceso de trabajo, quizás era una desesperada medida de escapar de Ron (diablos, ¿qué tenía que hacer Ron en esa lista?). Era quizás el exceso de cafeína en su cuerpo, sí, eso debía ser, porque ella, la perfecta Gryffindor, la ratón de biblioteca, la mejor amiga de Harry Potter, la mejor empleada de la sección legislativa no podía estar... ¿o sí?.

Por primera vez dudó en tomar el pomo de la puerta del acostumbrado café y encontrarse con aquellos dos ojos que tan inesperadamente se habían metido en su vida.

Hermione, ¡está comprometido! - Se reprochó- pero no ama a la idiota de Astoria... ¿por qué estás pensando estas cosas Hermione? - Se preguntaba algo asustada por esta "charla interior", ¿se estaría volviendo loca? - Sí tiene que dejarla... quizás podría... ¡no!, concéntrate Hermione Jane Granger, es Malfoy: M a l f o y. Sí el mismo Malfoy al que odias, ¡alto!, ¿odias?, ¿desde cuando te sientas a tomar café sagradamente son alguien que odias?, ¿desde cuando piensas dos tercios del tiempo en alguien que simplemente odias? - ¡MERLÍN!, ¡se estaba volviendo loca!, si no paraba de hablar consigo misma tendría que conseguir un psicólogo... - quizás Draco me pueda dar el número del suyo- Arg! ¡Ya basta!.

Decidida tomó el condenado pomo de la puerta y la abrió como cualquier mañana. Dejó su abrigo colgado como cualquier mañana y miró hacia el lugar de siempre como cualquier mañana. Pobre Hermione, no sabías que esa no era cualquier mañana, que esa mañana no te ibas a encontrar con un rubio, sino con dos.

Astoria Greengrass.

Astoria Greengrass besando a Draco Malfoy. Besando a su Draco, ¡alto! ¿SU DRACO?.

Luego de un momento de parálisis mental y física salió de su estupor. Claro, ¿por qué le extrañaba que Astoria Greengrass estuviese tomando un café con su prometido?, ¿por qué le llamaba la atención que Astoria Greengrass estuviera besando al hombre con el cual se iba a casar?.

¡Idiota!.

Idiota Hermione Granger por haber pensado que... que... bueno ¡no importa!, simplemente idiota por haber confraternizado con Malfoy, por haber confiado en él, por haber reído con él, por haberle creído el maldito cuento de que era un hombre profundo y que no estaba enamorado de las superficialidades de su prometida. ¡Idiota Hermione Granger por haber siquiera pensado que Draco Malfoy podía convertirse para ti en simplemente Draco!. No, él nunca iba a dejar de ser una serpiente, un cínico, un capullo, un cruel mortífago, un superficial: un Malfoy.

Cerró la puerta tras de sí y tomó aire, como por si fuera poco, la lluvia comenzó a caer sin compasión de la gente que -como ella- no llevaba paraguas.

No vas a llorar Hermione, digna, digna ante todo - Se repitió mentalmente al menos unas mil trescientas veces mientras caminaba empapada a su camino al ministerio.

No vas a llorar, no vas a llorar.

- ¡¡Sorpresa!! - gritaron al unísono al menos una veintena de personas cuando entró al área legal del Ministerio de la Magia.

- Hace su entrada la quinta vez ganadora del premio a la mejor trabajadora del área legal del Ministerio de la Magia - vociferó el ministro de justicia mágica esgrimiendo una perfecta sonrisa y con un reconocimiento en las manos.

- ¿Por primera vez te has quedado muda?, ¿no vas a decir nada Hermione? - preguntó una de sus colaboradoras.

- Yo... yo... - balbuceó torpemente. Diablos, odiaba esas efusiones de cariño, las odiaba cuando justo coincidían con el peor día de su vida, ¿por qué siempre tenía que ser la mejor?, ¿por qué siempre tenía que ser la fuerte, la mujer a la que todos tenían prácticamente que admirar?, a la mierda su trabajo, a la mierda todos, a la mierda su vida, ¡a la mierda Malfoy!

- Gracias - concluyó amablemente en un tenue quejido apenas audible. De la nada lágrimas de impotencia comenzaron a caer por su rostro, ¿porqué sentía que esa premiación era un castigo?, ¿por qué se sentía pequeña y con ganas de simplemente esconderse tras las sábanas de su cama?, ¿por qué si debía sostener una sonrisa triunfal sus ojos se llenaban de lágrimas que no podía controlar?.

- Oh, pequeña, ¡te has emocionado!. Es primera vez en los cinco años que logramos hacerte llorar - exclamó entusiasmado el ministro.

Si él supiera el motivo de sus lágrimas... si tan sólo él supiera...

oOoOoOo

Ese día, como premio, el Jefe la dejó ir antes a casa.

Tenía una cara espantosa y los labios le dolían por tanto esbozar una magnífica y absolutamente falsa sonrisa mientras todos la felicitaban.

Estuvo como una zombie todo el día prohibiendose a sí misma llorar o siquiera recordar a Draco Malfoy. Pero llegaba la noche, y en la noche no podía evitar sentirse una vez más sola y desamparada.

Se había sentido sola e idiota varias veces, pero ahora las cosas parecían ir peor. Definitivo, Hermione Granger había encontrado algo que odiaba aún más que la primavera donde todo era rosa, alergias y amor en el aire: El invierno.

¡Condenado y frío invierno!, lo odiaba y no sin razones: no hay nadie para abrazarte cuando tienes frío, no hay nadie para que te caliente agua para un té, no hay nadie para que te tape los pies si se te destaparon, no hay nada peor que el frío como para recordarte lo sola que estás.

¡Diablos! No podía resistir una noche de invierno más, no podía quedarse esa noche en su apartamento. Tenía que salir, tenía que olvidar, olvidar todo y todos.

- Ginny, necesito salir - fue todo lo que dijo cuando escuchó la voz de la pelirroja al otro lado del teléfono (sí, les había regalado teléfonos a todos sus amigos más cercanos para hacer más fácil la conversación, prefería lejos el invento muggle a andar de chimenea en chimenea siempre llena de hollín).

- Hermione, no puedo, Harry tiene invitados a comer - fue la excusa de la flamante señora de Potter. Hermione sintió un duro golpe en su estómago, otra prueba más de su irremediale soledad- ¿quieres venir? - preguntó animada Ginny.

¿Y mostrarles lo patética que soy?

- No gracias Ginny, pensaré en otro panorama, pásenlo bien - se despidió cortando la línea.

No se iba a dar por vencida, todavía.

- Luna, ¿podemos vernos?.

- Lo siento Herms, estoy con Theo, pero puedes venir a cazar ubitrubis con nosotros, ya sabes son ... - comenzó a decir la rubia, pero Hermione dejó de escuchar, de hecho, separó el teléfono de su oído.

- Suena interesante, pero mejor dejo que cacen otrotubis juntos.

- Ubitrubis Hermione.

- Eso mismo... Bien, adiós.

Fracaso.

La idea de ir a comprar chocolates y quedarse con el pijama puesto no era malo. No, ¡cómo iba a tener una noche tan mala?, estaba harta de su vida, harta de que no pasara nada, harta de que las pocas veces que pensaba que todo iba bien, todo se iba a la mismísima mierda. ¿mejor trabajadora?, ja ja ja, qué cómico, ¡qué patético!, claro, no tenía más vida que su trabajo.

Por dignidad se iba a arreglar, iba a salir e iba a tener la noche más increíble de la vida, porque era Hermione Granger, porque había pasado toda su vida intentando ayudar a los demás sin darse cuanta que ella misma se quedaba de lado, que ella misma se iba perdiendo. No, no quería más, se merecía una buena noche, y quedarse en casa llorando no era una opción.

Se puso preciosa y fue al bar de moda, quizás alguien sí tenía compasión de ella.

oOoOoOo

Tímidamente se acercó a la barra mirando a su alrededor. Podía reconocer a muchos, pero estaba increíblemente avergonzada, ¿donde rayos tenía la cabeza cuando ella decidió ir al pub de moda?, ¿para qué se engañaba? Ese no era su ambiente, ella no era un chica sexy ni parrandera ni nada, era simplemente Hermione, la sabelotodo, la buena amiga, la mejor trabajadora del área legal.

Por primera vez envidió a todos aquellos que no tenían el cerebro suficiente como para siquiera plantearse un problema personal, envidió a todos aquellos que sólo se preocupaban de si mismos y cuya existencia carecía de más profundidad que un vaso de whisky.

Envidió a gente como Astoria Greengrass, que seguramente en este momento estaría colgando del brazo de Malfoy, exibiendo su gigantesco solitario.

- Un whisky de fuego, por favor- pidió al camarero quien se fijó descaradamente en su escote.

Se lo tomó al seco, dejando que el alcohol quemara su garganta y fluyera por sus venas. No estaba acostumbrada a tomar, así que la bebida hizo rápidamente efecto.

Segundo Whisky.

El mundo se hizo difuso, los colores se hicieron más brillantes y las voces más tenues, ¿quién era?, ¿qué hacía allí?, poco importaba, ahora lo único que le interesaba era tomar, ¡bravo por los que ahogaban sus penas en alcohol!, al parecer el "inocente" líquido era bastante efectivo. Sus sentidos se acrecentaban, su entendimiento cedía ante las emociones y las alucinaciones, su lengua ardía y su cuerpo temblaba.

- Otro whisky camarero - exigió golpeteando su vaso en la mesa. Definitivamente no estaba acostumbrada al alcohol ni sabía tomar.

- ¿No crees que es suficiente? - escuchó como "a lo lejos" que alguien decía.

Pero no era cualquier "alguien". No, ella supo desde el momento en que escuchó la entonación, desde el momento en que tocó su mano para impedir que se acercara al vaso que era él.

Su corazón latió más rápido si es que eso era posible y al posar sus ojos sobre aquellos dos pozos grises comenzó a temblar de frío pese al calor que le provocaba el whisky.

¿Qué hacía allí?, ¿no debía estar revolcándose con la Greengrass esa?, ¿sería una ilusión?, no descabellado pensar eso, pero... si eso era una imagen, ¿por qué se sentía tan real?, ¿por qué se veía como él, hablaba como él, olía como él?, ¡demonios, se estaba volviendo loca!.

Draco la miró profundo en sus ojos chocolate desorbitados. Todos la habrían visto como una borracha más de los que llenaban el lugar, pero él sabía que ella no lo hacía por gusto, que ella pese a su aire de mujer valiente no era más que una niña insegura pidiendo un poco de cariño, ¿alguien alguna vez la había llegado a conocer tanto como él e el último tiempo?, ¿alguien la había llegado a querer tanto como él?.

Pero ella no sabía eso. Ella sólo sabía que había un vaso servido de whisky frente a ella, y que sus labios y su boca anhelaban un sorbo más de aquel líquido ámbar que la habían olvidar el gris de sus ojos.

¿Cómo había llegado a esta absurda situación?, ¿ella por primera vez borracha?. Se tomó el tercer vaso de whisky al seco, sin importar que él la estuviese intentado detener. Ya no había caso, tenía que intentar olvidar, ¿cuántos vasos harían falta?, ¿cuántos vasos de whisky harían falta para olvidar que ella se había enamorado de Draco Malfoy?.

- ¡Maldito frío! - chilló algo inconsciente de que él realmente estaba ahí mientras otro escalofrío recorría su espalda, era la inevitable sensación que él provocaba y recién ahora entendía por qué ¿qué había recién reconocido?, rayos, era casi ridículo que un vaso de Whisky le hubiese aclarado las ideas, casi tanto, o quizás aún más ridículo que el haber acabado de reconocer que se había enamorado de él.

- ¿De qué hablas Granger?, estás borracha - aseveró Draco.

- Vaiia deshcubrimento Malfoy, 50 puntosh para Slytheeerin.

- Esto no les va a gustar a tus jefes, por algo te dieron el premio a la mejor - soltó severo, no entendía por qué ella había reaccionado de tal modo, ¿por qué estaba borracha?.

Hoy la había esperado en el acostumbrado café e incluso había llegado un poco antes, estaba ansioso sin saber porqué. Tenía una noticia importante que contar: Había dejado a Astoria la noche anterior, sin importarle lo que fueran a pensar sus padres, sus suegros o la prensa sensacionalista. La muy patética había llorado toda la noche frente a su puerta rogando que no la dejara (aduciendo que las revistas la iban a mortificar), es más, lo había seguido al café de la mañana e incluso en un deseperado y patético intento se había tirado a su cuello tratando de robarle un beso. ¡Qué mujer más fastidiosa!, tres segundos después se encargó de despacharla (la amenazó con publicar fotos suyas en corazón de bruja) y se sentó a esperar a Hermione.

No entendía por qué la primera persona a la que sentía debía contárselo era a la sangresucia, de hecho, no entendía por qué iba a ese corriente café todas las mañanas a compartir la cuota de cafeína diaria con ella, no entendía por qué había comenzado a poner azúcar en su café, ni por qué sostenía conversaciones con ella de los más sorprendentes temas.

Ella era interesante. Podía hablar de cualquier tema a elección, no había podido encontrar ningún tema en que la castaña no supiera decir alguna palabra (y había hecho un gran esfuerzo mental por encontrar temas que ella no dominara), podía sincerarse con ella... y eso era algo que no hacía con nadie. Para todos era hermético, pero de alguna u otra manera encontrarla constantemente este año y saberla vulnerable había resquebrajado esa coraza que frente a todos se alzaba inamovible. ¿Por qué?, ¿por qué demonios con ella era con la única persona con la que se sentía cómodo?, ¡por Merlín era una sangresucia!, ¡era la amiga de Potter!, ¡era la sabelotodo fastidiosa de Hogwarts!, Mierda... era, era... era quizás la única chica que había llegado a cautivarlo.

Entonces, definitivamente no entendía por qué reaccionaba de ese modo tan infantil. ¡Alto!, ella no habría visto...

- Essso es porque no tengo vida - resolvió ella tajante- Camalero, ¡otro whishkey!, y por favor pídale a sheguridad que saque de mi vista a este rubio oxigenado, petulante, cínico y mentiroso.

- ¿Cómo que no tienes vida? - preguntó Draco sin prestarle atención.

- Un shalud por el invierno, por el año más aterrador de mi vida, no quiero ni penshar cuando llegue a los treinta - intentó decir Hermione con humor mientras alzaba con dificultad el ya cuarto vaso de whisky, ¡a la mierda Malfoy!.

- ¡Basta!, deja de tomar - exigió Draco quitándole finalmente el vaso.

- ¿Por qué? ¿Sólo porque ahora tu vida es perfecta yo no puedo arruinarme una noche?, ándate a besar a tu prometida y déjame en paz. Malfoy, ¿no lo entiendes? estoy harta, harta de ser la perfecta, harta de ser la buena, la estúpida, estoy hastiada de que todos siempre esperen lo mejor de mi, ¿sabes? ¡Soy tan humana como todos!, puedo tener días malos, puedo tener noches malas, por Merlín, ¡puedo equivocarme!, y sí, puedo sentirme sola y querer venir a emborracharme por primera vez y ...

- ¿Terminaste? - cuestionó Draco interrumpiéndola, con una de sus cejas elevadas y con gesto de hastío. Por fin había comprendido todo, seguramente ella los había visto esa mañana, si ella tan sólo supiera...

- ¿Qué? - preguntó Hermione, ¿por qué rayos él la venía a parar a ella?, eso sólo logró enojarla aún más, necesitaba sacar todo lo que tenía dentro o sino corría el grave riesgo de explotar.

- Si terminaste tu larga, estúpida y aburrida lista, vaya ¿es que todo tiene que ser tan estructurado para ti?.

- No todo - aseveró quitándole nuevamente el vaso de las manos a Malfoy - no estaba en mi lista emborracharme.

- ¿Y qué más no estaba en tu lista Granger? - desafió Draco enojado por su reacción, ¿es que nadie le decía lo adorable que se veía vulnerable?, ¿lo hermosa que se veía cuando sus labios ardían de rabia e ira contenida?, ¿lo insinuante que podía verse vestida de ese modo y con un vaso de whisky en la mano?.

- No lo sé - ¡enamorarme de ti, idiota! Pensó inmediatamente ante la pregunta, pero aún tenía algo de dignidad como para no decir esa frase en voz alta.

- Estoy seguro de que esto no estaba en tu lista:

En ese momento Draco le quitó una vez más el vaso de la mano, se lo tomó al seco y mirándola fijo a los ojos la besó.

Hermione no entendió nada en un principio ¿qué se creía él tomándose su alcohol?, pero no tuvo tiempo para encontrar una respuesta coherente, porque en ese mismo momento él eliminó el espacio entre ellos y juntó inesperadamente sus labios con los suyos.

La Besó.

Y sólo Merlín sabe cómo la besó. La obligó a pararse y la tomó por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo al mismo tiempo que su lengua reclamaba cada espacio de su boca. El beso al comienzo fue demasiado sorpresivo, Hermione intentó separase, já ¡qué ilusa!, cómo si ella misma no lo estuviese deseando, como si sus labios no hubiesen estado ardiendo desde que él la había mirado por primera vez esa noche.

Draco exigió cada gota de pasión que ella era capaz de imprimir en un beso. Pronto el oxígeno se convirtió en los labios del otro, como si fuesen la cura a una enfermedad que nadie entiende, como si sus labios fuesen el refugio donde todo era posible, incluso lo inverosímil, un mundo donde la sangre no importaba, donde los apellidos daban lo mismo, donde lo que los demás pesaran estaba demás; un mundo donde Hermione y Draco podían estar juntos y podían besarse, y vaya de qué modo.

Dejaron el bar y lo último que ella podía recordar era haber abierto la puerta de su apartamento. Pronto el frío del invierno era inexistente en sus cuerpos juntos e inseparables. Pronto las abrigadas ropas fueron innecesarias e incluso fueron un estorbo.

¿Qué pasó después?, el resto chicas, lo dejo a su imaginación.

oOoOoOo

La cabeza le daba vueltas. Se estiró lo que más pudo en su cama que se sentía tan acogedora a esa hora, se arreboló en las sábanas y lentamente comenzó a abrir sus ojos. Había mucha luz, mucha luz...

¡¡Mierda!! ¿luz?, ¿cama?, ¿resaca?, ¡¡Desnuda?!.

¿Qué diablos había pasado?. Todo se le vino de golpe a la cabeza. No, nononono, no podía ser. Miró aterrada el piso. Ropa tirada, sólo podía significar una cosa.

- ¡¡NO!! - gritó con fuerzas mientras se sentaba en la cama.

No podía creerlo, ¿se había acostado con Malfoy?, ¡con Malfoy!, ¡tenía novia!, mierda, quizás hasta estaba casado, quizás se casaba hoy y era su despedida de soltero. Qué patética, ¡¡qué patética!!. Estaba sola, una mañana más despertándose sóla y para más remate desnuda, sintiéndose culpable de un pequeño crimen nocturno.

¿Podía haber algo peor?: tenía resaca (definitivamente no estaba acostumbrada a tomar), se había acostado con Malfoy, se había despertado sola en su cama, ¿cómo lo iba a volver a mirar alguna vez a la cara?. No podía creerlo, esto debía ser lo más descabellado que había hecho en su vida, lo menos planeado, lo más impulsivo, ¡esa no era Hermione Granger!. Nada de eso hubiese pasado si se hubiese quedado en su cama anoche, pero no, ¡tenía que haber salido por no querer pasar una noche de invierno sola más!, era definitivo: odiaba el invierno.

- ¡¡LO ODIO!! - gritó una vez más, arrojando con furia inocentes cojines a su alrededor.

- ¿Por qué gritas tanto? - preguntó una voz masculina.

Hermione se paralizó.

- ¿Malfoy? - preguntó cohibida mientras se tapaba con las sábanas. ¿Malfoy ahí?, ¿no se había ido?, ¿se había quedado?.

- ¿Qué, acaso esperabas despertar con alguien más? - preguntó seductor mientras se asomaba por la puerta. La imagen hizo sonrojar entera a Hermione, ¡pero qué guapo!, debería andar así más seguido, definitivamente la noche anterior lo debía haber pasado muy, pero muy, muy bien. - Y bien , ¿qué es lo que odias? - cuestionó Draco divertido al ver el infantil gesto de la castaña de taparse con las sábanas mientras se sonrojaba, ¡cómo si él no hubiese conocido a la verdadera Hermione la noche anterior!.

- El... el - balbuceó Hermione sintiendose una completa idiota, aún no salía de su estado de shock (y ver a Draco semi-desnudo no la ayudaba en nada a racionalizar).

- ¿Qué? te quedaste sin habla... aunque después de anoche...

- Odio el invierno - respondió honesta y tímidamente sin pensarlo mucho.

- ¿Por qué?.

- Emmm, em, em... porque ¿es frío? - ¿qué tan estúpida podía hacer sonado esa respuesta?, ¿qué tanto más extraña podía volverse la situación?.

- Pues no tengo ningún problema en ir a meterme a la cama contigo y darte algo de calor... - dijo Draco seductoramente sonriendo de lado. Su cabello estaba desordenado y sólo llevaba bóxers, dejando poco de su cuerpo perfecto a la imaginación. Estaba apoyado seductoramente en el marco de la puerta mientras sostenía una taza humeante de café- ... y a propósito Granger, es 21 de marzo, desde ayer a medianoche empezó oficialmente la primavera.

oOoOoOo F I N oOoOoOo

De porqué Hermione Granger odiaba la primavera by Emma.Zunz

Junio 2008


¡Terminado! E increíblemente antes de plazo :) soy una exagerada, al final me llegó luego la inspiración y me di un tiempo para acabarlo.

¿Qué les ha parecido? A mi me gustó, logró sacarme esas sonrisitas mientras lo escribía y pensaba en las situaciones que más de una vez he soñado vivir.

Me ha quedado largísimo el cap, espero no se haya quedado dormidas!! (de hecho, el fic en su totalidad me quedó más largo de lo presupuestado, perdón por las que se lo han tenido que leer para votar)

Sé que ha quedado light, que no tiene mucha trama (¿mucha? Jó! Admito que no tiene!), pero esa fue siempre mi idea, no hacer un Crueles Intenciones II donde el debacle emocional fuera agotador (si quieren conocer mi faceta más seria y profunda, léanlo); además quería un final feliz, de esos que te dejan una sonrisita boba y que te hacen desear quedar enamorada, ¿lo he logrado?, bueno, si ahora mismo están suspirando y pensando en quién será el galán que venga a abrigarlas en este invierno prémienme con un REVIEW! (Siempre me hace emoción, no importa cuanto tiempo haya pasado), además no les cuesta nada apretar el botoncito Go, son sólo 15 segundos de su vida que van a hacer a una persona un poco más feliz.

Ahh! Casi se me olvidaba, recuerden que este fic fue escrito para el reto de Bella Becquer en el foro Weird Sisters de esta misma página, si les ha gustado este pequeño intento ¡voten por mi! Jajajja (Emma moviendo la mano cuan reina de belleza), bueno, tampoco es presión psicológica, me basta con saber que lo han disfrutado. Además, sé que compito con escritoras mucho más experimentadas y buenas, pero en fin, es la primera vez que participo en un reto y fue una bella experiencia :).

Saludos a todas las que leyeron el fic, a todas las que me dejaron rr y a todas y cada una de las que me puso en alertas o favoritos!!. Gracias por los rr del capítulo anterior (me han emocionado tanto, tanto!! Las que les debiera dar un premio soy yo), saludos cósmicos (frase de Feru), abrazos de oso y besos de chocolate para: oORianneOo, Victoria Malfoy, Coniwi-pops, Ly-Draco, Adriana, Marie Malfoy, Daymed (lloré con tu rr en serio!! felicidades por tu noviazgo!), Beautifly92, Mad Aristocrat (no colapses Feru!) , Fiona Garay, Araceli, Aiskel, Abril (fuerza en todo!! Y besos gigantes llenos de ánimos), Andy182, Pauli, Laurie.Namarie, innocentillusion, Santalia, Embercita, Gabyta Malfoy, Tentoushi Tomoe y Lorez.

Como siempre están invitadísimas a leer mis otros trabajos!, Nos vemos en otra hiperventilación Dramioniana (lo siento, por el momento tengo atravesados un par de ojos grises, si alguien tiene alguna idea en mente, bienvenida sea!).

Baci!

Emma.Zunz