Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp; lo único de esto que me pertenece es la historia.


El Príncipe Multicolor

By

Goddess Aeris

Cuando sientes que tu vida está vacía y no puedes ver a quienes te rodean; te encierras en tu propio mundo de ilusiones y esperanzas… pero alguien puede cambiarlo… ¿existirá ese príncipe azul del que tanto hablan los cuentos de hadas?... S&S

Capítulo 1

«El Príncipe Multicolor… ¿Existe?»

"… fue entonces cuando miró sus ojos… esos ojos de fuego que tanto amaba, que se dio cuenta de que él sentía lo mismo por ella… porque con tan sólo esa mirada pudo saber todo lo que nunca había sido dicho… todo lo que nunca, ninguno de los dos fue capaz de pronunciar. Y en ese momento… en ese preciso momento, fue cuando sus almas se conectaron con una simple mirada en la que demostraban que todo lo que habían vivido había dado sus frutos, porque su amor pudo triunfar por sobre todo…

Todo…

Porque ella sabía que él la amaba… porque él sabía que ella lo amaba… porque ambos se amaban y nada, ni nadie podría separarlos nunca más… a pesar de todo…porque él era su príncipe multicolor… y ella… ella era su princesa, la princesa multicolor de un cuento de amor… de uno que se presumía imposible… pero con la perseverancia y esperanza, ellos siempre supieron que jamás… que nunca… algo podría ser imposible mientras estuvieran juntos…

Simplemente porque todo estaría bien…

Porque… porque nada… porque, absolutamente, nada era imposible…"

FIN

La joven escritora se desperezó en su asiento, estirando cada tenso músculo de su cuerpo. Otra vez lo había logrado, había terminado otra de sus muy famosas historias… ésta, sería, nuevamente, otro de los éxitos del mercado por el que todas las personas del mundo se matarían por obtener.

Siempre se formaban extensas filas para conseguir sus libros… hasta había veces en las que la gente se quedaba días enteros fuera de la librería para obtener alguno de los tomos…siempre era así… y eso, generalmente, causaba demasiados disturbios.

Sonrió con ironía… no entendía a esas personas; claro que no se quejaba, después de todo, gracias ellas tenía su sustento, y mucho más que eso. Su sueldo era una suma excesivamente, alta; quizás más de lo que ella creía que se merecía, pero eso era su trabajo. Solamente tenía que volcar todas sus ideas en las páginas de Word de su computadora para que luego sean revisadas por su editor, quien le hacía unas correcciones que –por cierto –le fastidiaban, y finalmente, el libro se anunciaba para, luego, salir a la venta.

Suspiró con pesar y se frotó los ojos, enfocando su vista a la pantalla de su lap top, donde el cursor parpadeaba intermitentemente al final de la página quinientos ochenta y seis de su escrito. Le había salido una extensa narración de su nueva historia 'El Príncipe Multicolor', que saldría próximamente.

Aún no entendía el significado del título de su propia historia… no lo entendía. Ella pensaba ponerle 'El Príncipe Azul', pero su amiga Tomoyo le había dicho que eso no iba a quedar bien, que los príncipes azules no existían en la actualidad, pero había príncipes multicolores.

—"¿A qué te refieres con 'príncipes multicolores'?" –le había preguntado algo confundida, ante aquel comentario de su loca amiga.

—"Sakura, Sakura… ¿a dónde has visto a un hombre como los que describen en los cuentos de hadas? Esos hombres son imposibles, al igual que esas mujeres… nadie es tan fuerte; además ¿qué sería del mundo sin los defectos? Creo que sería un poco aburrido". –contestó Tomoyo con una sonrisa que no pudo descifrar.

—"Pero no has respondido a mi pregunta, Tomoyo ¿a qué te refieres?"

La muchacha había reído y sólo negó con la cabeza. —"Algún día te darás cuenta, Sakura… pero por ahora, te recomiendo que comiences a mirar más a tu alrededor… te puedes encontrar con cosas que quizás nunca imaginaste y que pueden hacerte muy feliz".

Suspiró de nuevo al recordarlo; por más que lo pensara y lo pensara, no podía encontrar una buena respuesta al comentario de su amiga, y lo que más le molestaba era que le importaba, y le importaba mucho. Era algo que se había quedado en su mente desde que lo habían hablado, y no podía descifrarlo.

¡Encima Tomoyo no quería decírselo!

Eso, definitivamente, la ponía de malas.

Volvió su vista a la pantalla de su lap top… debería sentirse satisfecha ¿no? Ya había terminado otro de sus trabajos y, en su criterio, éste sería un éxito también… pero algo le faltaba… al igual que a todas las demás historias. Nadie lo notaba, pero ella sí; Sakura sabía que algo le faltaba porque nunca podía quedar satisfecha.

¿Qué faltaría?

¿O sería ella la que alucinaba eso?

Sacudió la cabeza y corrió el aparato a un lado, para poder recostarse sobre el escritorio. Como desearía vivir una historia parecida… como desearía… como desearía poder amar así, y que la amaran de la misma manera.

Ella deseaba con todas sus fuerzas encontrar a su príncipe azul, pero sabía que eso eran sólo tonterías de niñas.

Tenía casi veinticuatro años y nunca había encontrado a alguien que valiera la pena… cuando era una adolescente, siempre había soñado encontrar a alguien como en los cuentos o novelas. Pero eso jamás pasó, ni pasaría. Hubo tantas veces en las que se sentía tan vacía y desolada que, a pesar de estar siempre rodeada de personas, se sentía irremediablemente sola, y no había nada que pudiera hacer contra eso.

Ese sentimiento de soledad azotaba su alma…

Matando las esperanzas e ilusiones de la niña que había sido

¿Por qué la vida tenía que ser tan aburrida?

Tomoyo había dicho que si todo fuera perfecto, sería bastante aburrido… pero es que ahora mismo ya lo era; todo era tan aburrido

Golpeó su cabeza contra el escritorio, sacudiendo todas sus neuronas. No quería pensar en eso… otra vez.

¿Por qué siempre era igual?

Volvió a mirar su escrito con una expresión en blanco… con sus ojos esmeraldas vacíos.

Pronto tendría que presentarlo a su editor… y como siempre, él haría sus correcciones.

Odiaba cuando hacía eso… realmente lo odiaba… no es que ella fuera soberbia, ni nada por el estilo, pero es que a nadie le gusta que le corrijan tantas cosas y que le den innumerables consejos a tener en cuenta en un futuro ¿verdad?

Ese hombre nunca cambiaría

Siempre con esa actitud arrogante que tuvo desde que había llegado de China…

Como la fastidiaba

El teléfono sonó sobresaltándola; su corazón comenzó a latir muy fuerte y jadeó del susto.

Dios… quien quiera que sea, casi la mata de un paro cardiorrespiratorio.

Se paró vagamente de su asiento para ir en busca del diabólico aparato que la había dejado en un estado nervioso bastante alterado; tendría que cambiar esa musiquita de 'Barbie Girl', era ahora cuando se daba cuenta de que era terriblemente escandalosa.

Encontró su celular y lo abrió. No pudo evitar rolar los ojos cuando vio quien era la persona que llamaba…

Demonios… nunca podría escapar…

Jamás podría escapar de él

Una maliciosa sonrisa se formó en su delicado rostro, mientras sus ojos verdes destellaban travesura. ¿Qué pasaría si no lo atendía? No era que ella fuera a estar siempre pendiente de él, ni que fuera su esclava.

Iba a dejarlo sonar hasta el cansancio, cuando recordó una oportunidad en la que no lo había atendido. Esa vez, ella no había llevado su celular consigo, lo había olvidado en su casa; y cuando había regresado en la noche, tenía cincuenta y dos llamadas perdidas.

Realmente el tipo era un obsesivo con el trabajo

Justo en ese momento, Tomoyo la había llamado y le explicó que él había estado como loco, tratando de ubicarla, porque según le había dicho, ella era muy importante para la editorial, y era su responsabilidad la seguridad de su empleada… ¡hasta había informado a la policía! ¡Por una estúpida supuesta desaparición de cinco horas!

Volvió a rolar los ojos… también recordaba ese largo discurso que le había dado sobre llevar el móvil a todos lados por alguna emergencia; y por poco, quiso obligarla a tener guardaespaldas; pero gracias a la intervención del amigo del editor y novio de Tomoyo, pudo salir de esa encrucijada en la que se había metido.

En la que él, la había metido

—"No vuelvas a desafiarlo…" –se recordó a sí misma.

Tomó una gran bocanada de aire y atendió su celular. –"Hola". –dijo con voz seca y desganada.

—"Tardaste mucho". –escuchó del otro lado de la línea. Sakura frunció el seño ¿quién demonios se creía? Iba a mandarlo a un no tan bonito lugar, de una forma no tan femenina, ni sutil, cuando él la interrumpido. —"Da igual… Sakura ¿cómo vas con el trabajo?"

Otra cosa más que odiaba de él… ¿Por qué la llamaba por su nombre? Ella no le había dado el permiso, a pesar de que trabajaban juntos hacía ya, casi dos años.

—"Ya terminé mi trabajo… Li". –contestó resaltando su apellido. No soportaba que él la ahogara todo el tiempo, no soportaba al 'gran' Xiao Lang Li, o, en su traducción, Shaoran Li. Era un arrogante de lo peor.

—"¡Wow! ¿En serio? Sí que eres rápida, te felicito. Estoy seguro de que será otro de tus grandes éxitos". –exclamó del otro lado con su voz profunda. Sakura trató de descubrir un significado oculto en sus palabras, pero no lo encontró… quizás estaba siendo sincero.

—"Emm… gracias, eso espero".

—"Aunque…" –comenzó, haciendo que ella levantara una ceja. —"No tienes que tratarme con tanta formalidad, hace tiempo que nos conocemos; hemos trabajado juntos y… lo seguiremos haciendo… ya te lo había dicho, pero nunca haces caso, sería hora para que dejáramos las formalidades, sobre todo tú ¿no lo crees?"

Ya sabía que eso se venía. Suspiró pesadamente, no quería entablar ninguna clase de amistad con él, no sabía muy bien las razones de aquello, pero simplemente, no quería.

—"No". –contestó cortante.

Un silencio se formó después de eso. Ella sólo quería cortar la comunicación, no soportaba tener que escucharlo cuando no lo veía… era como que estaba metido en su vida las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, y los trescientos sesenta y cinco días del año desde que lo conoció.

No.

No lo soportaba.

—"¿Cuándo puedes traer el bosquejo?" –preguntó, cambiando de tema. Sakura se alivió ante eso. —"¿O prefieres que yo valla a buscarlo?"

Eso la aterrorizó. No, no, no y no.

—"¡No!" –exclamó. –"Quiero decir… yo iba a ir de todos modos… iré ahora".

—"¿Estás segura? No quiero molestarte".

-'Siempre me molestas. Tu sola presencia me molesta'. –quiso decirle, pero se mordió la lengua para que esas palabras no salieran de sus labios.

—"Está bien… yo iré, no tengo nada más que hacer. Nos vemos en un rato, Li".

—"Te estaré esperando. Hasta luego, Sakura".

Cortó la comunicación y quedó mirando su teléfono. ¿Por qué ese hombre la confundía tanto?

Ese 'Hasta luego, Sakura' había sido dicho con cariño… un cariño que no tenía precedentes.

¿Se estaría burlando de ella?

No podía afirmar nada. Muchas veces tenía confusiones como esa. Él siempre se mostraba arrogante y la molestaba todo el tiempo, aún cuando ella estaba en silencio y sin ganas de hablar. Debía admitir que cada vez que estaba triste, las pequeñas riñas que tenía con Li, la sacaban de ese estado para adentrarla a los límites del enfado; y de cierta forma se lo agradecía interiormente, aunque él ni se diera cuenta de ello.

Suspiró… tendría que ir a llevarle su escrito al señor perfecto para que él hiciera lo que siempre hacía… pisotear sus cursilerías y cambiar, imperceptiblemente, el carácter de los personajes.

Siempre se preguntó el por qué él hacía que siempre la protagonista fuera ingenua y despistada.

Sakura se encogió de hombros, era seguro que no lo sabría hasta que se lo preguntara... y eso, seguramente, no pasaría.

Nunca

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Miraba el reloj como si fuera a acabarse el mundo en un par de segundos.

Quería verla

Hacía como una semana que ella no se aparecía por ahí, ni él la llamaba; esa tarde, con la excusa del nuevo libro, tuvo la oportunidad. Sabía que en ciertas ocasiones la atosigaba demasiado y que a ella le molestaba, pero no podía evitarlo. Quería saber todo de esa mujer; quería saber de sus gustos, de sus ilusiones, de sus sueños, de sus expectativas; quería conocerlo todo de ella, y que ella lo conociera también.

Sí, a veces sonaba algo desesperado, pero así era, no podía negarlo. Podrían considerarlo alguien obsesionado, pero Sakura era muy importante y podrían lastimarla; y eso sería algo que jamás permitiría que sucediera.

Se pasó una mano por sus cabellos chocolates, desordenándolos aún más de lo que ya estaban; y aflojó el nudo de su maldita corbata. Hacía calor y ese traje lo estaba asfixiando, pero él era la autoridad de allí y tenía que vestirse como tal, aunque odiara tanta formalidad.

Hizo una mueca amarga…

Ella siempre lo trataba con formalidad a pesar de conocerse hacía ya un tiempo.

Shaoran Li estaba acostumbrado a ser el centro de atención de las mujeres; con tan sólo una pequeña insinuación por parte de él, ellas ya estaban encima… queriendo desvestirlo.

Pero ella no

Desde el primer día que había llegado a ese lugar, le habían presentado a la famosa escritora de novelas de romance y fantasía… le habían presentado a Sakura Kinomoto; una hermosa y fascinante mujer que cualquier hombre quisiera tener. Lo primero que lo había encandilado de ella, habían sido sus ojos… esas enormes orbes verdes que decían más que mil palabras; parecía una niña pequeña con ese bello rostro angelical.

Pero, a pesar de todo, ella lo había saludado con formalismo… con un absoluto formalismo que despabiló su sonrisa de galán.

¡Demonios!

A sus veintiséis años, ninguna mujer había hecho caso omiso de él… de sus encantos… ninguna lo había mirado de una manera tan indiferente… ninguna.

Supuso que quizás eso había pasado porque la chica era tímida, y era la primera vez que se veían. En la mitad de eso había tenido razón, ella sí era tímida, pero no con él, no demostraba la típica timidez que tendría una muchacha a la que le gusta su jefe. Sakura siempre mostraba su profesionalismo por sobre todas las cosas, cuando –por la gracia de los cielos –le hablaba, y eso no hacía más que molestarlo de sobre manera porque sabía que la chica no era un bloque de hielo, por el contrario, era cálida y tenía una hermosa sonrisa.

Una sonrisa que lo hacía fantasear

Una sonrisa que lo dejaba como idiota…

Una sonrisa que lo hacía olvidar hasta de su nombre

Al principio había pensado que era el orgullo de macho herido lo que le impulsaba a pensar de esa manera… pero no, no era eso lo que pasaba por su mente…

Por su corazón

Eso pudo haber sido en un principio… pero no después… después de conocerla más, se dio cuenta de que ella no era como las otras mujeres que había conocido…

Por eso era que

Por eso era que

Sonrió taciturnamente; recordaba que desde que la conoció, había dejado de andar con tantas mujeres… hasta que, finalmente, abandonó por completo sus conquistas. Si quería ganarse su corazón tenía que hacer algunos sacrificios… ¿no?

Volvió a pasar una mano por sus cabellos; ganar su corazón se había transformado en la misión más imposible que pudiera haber intentado superar en toda su vida, y eso que ya estaba hablando de un futuro.

De un futuro que encontraba, totalmente, incierto

No sabía como llegar hasta ella, y –por el momento –nadie había podido conseguirla… si algún día, alguien lo hacía… él no tendría otro remedio que hacerse a un lado y dejar que fuera feliz… con quien quiera que sea… pero sólo quería verla feliz… sólo eso

¡Mierda! ¿¡Por qué!?

¿Por qué? ¿Por qué ella no lo miraba como hombre? Jamás vio que Sakura lo mirara como alguien más que una persona molesta, como su estúpido editor; el que la molestaba, el que la hacía rabiar, el que corregía las niñerías de sus escritos…

El que moriría por ella

El que estaba profunda, loca y estúpidamente enamorado de Sakura Kinomoto

Y es que así era. Se había percatado de eso la vez en la que se había angustiado tanto por su 'desaparición', que no resultó ser más que una visita a su hermano, incluyendo el olvido de su teléfono celular. Hasta ese momento, el castaño sabía que ella le gustaba, le gustaba como mujer, le gustaba como persona… la deseaba, en todos los sentidos; pero aún no sabía que lo que sentía por ella era algo tan fuerte. Se había vuelto muy sobre protector; moría de los celos cada vez que un espécimen masculino se le acercaba –sea cual fuera el motivo –simplemente no lo soportaba…

Cuando creyó que algo malo le había sucedido, su desesperación no encontraba límites imaginables, sólo sentía un nudo en la garganta y un enorme malestar en el estómago que le provocaba nauseas.

¡De tan desesperado que estaba hasta llegó a creer que estaba embarazado!

Pero luego se dio cuenta de una cosa… sólo las mujeres podían tener niños.

Es que Sakura causaba ese efecto en él, desconectaba todas las neuronas de su sistema nervioso, volviéndolo un idiota.

Un idiota, idiotamente enamorado

Al fin y al cabo la habían hallado, y fue entonces cuando pudo respirar tranquilo. Le había enfadado que no llevara su teléfono ¡él tenía que saber en donde estaba!, sin embargo, se dio cuenta de su error en el instante mismo en el que ella frunció el seño.

Él no era nada de ella como para que le diera explicaciones…

Él no era nada para ella… nada

Al pensar en ello una y otra vez llegó a la conclusión que le había marcado su amigo, hacía un tiempo… pero la cual, él no había querido creer…

"'Te estás enamorando de ella… si es que ya no lo estás'"

Maldita sea que el cuatro ojos tenía razón…

Y hablando de Roma

—"¡Hermano!" –exclamó un joven de cabellos negros que ingresaba por la puerta de roble al despacho. —"¿Por qué tan decaído? ¿Acaso estás en tus días?" –sonrió.

—"Eriol, ¿por qué nunca dejas de molestar? Esa maligna boca que tienes es una maldición del infierno". –masculló un muy mal humorado Shaoran.

Eriol no hizo más que reír. —"Créeme que no, sino pregúntale a Tomoyo, ella puede decírtelo".

El castaño suspiró; a veces envidiaba un poco que la novia de su amigo lo quisiera tanto como él a ella. —"Siempre con tus morbosidades… no me interesa lo que diga tu noviecita".

—"¡Ajá! ¿Lo que escuché ahí es envidia, mi querido amigo?" –se mofó el moreno… como siempre. —"Vamos dime, ¿en qué día estás? ¿Apenas ha comenzado o se está yendo?... ¡Ah! ¡No me digas! ¡Es la menopausia!"

Shaoran lo miró con un fuego asesino en sus ojos color miel. —"Eriol…" –soltó entre dientes.

—"Bueno, bueno, está bien, me callo, sé que debe ser algo incómodo, pero no te preocupes".

El joven de ojos ámbar le dio una mirada cansada y volvió a ver el reloj.

Aún no llegaba

—"Ya llegará". –escuchó decir a su amigo.

Se volteó hacia él. —"¿Qué?"

—"Sakura… debe estar por llegar, tú sabes, su casa no queda tan cerca y, además, el tránsito está algo pesado hoy".

¡Maldición! ¿Tan obvio era?

—"¿Cómo sabes que la estoy esperando?"

—"Porque se te ve en los ojos". –sonrió Eriol. —"Cada vez que sabes algo de Sakura, o piensas en ella, te pones así de nervioso… lo que en conclusión serían las veinticuatro horas del día descontando las que duermes; claro, a menos que también la tengas presente en sueños".

Es que así era

En el rostro de Shaoran se formó una pequeña sonrisa… desde que la conocía se había vuelto un pobre tonto… un tonto cursi, un tonto que jamás pensó que llegaría a ser…

Hasta que le sucedió

Y eso fue tan repentino que no se dio cuenta del rumbo que habían tomado las cosas. Para él, el cambio no había sido drástico, pero quizás sí lo fue para su entorno. En especial para su perspicaz amigo, Eriol Hiragizawa, a quien no se le escapaba ni una oportunidad para molestarlo.

—"Además…" –lo escuchó continuar. —"Te escuché hablando por teléfono con ella, y le pediste el 'escrito' porque estás desesperado por tenerlo ¿verdad?"

Shaoran levantó una ceja. —"¿Siempre escuchando detrás de las paredes?"

—"No". –dijo el joven de gafas con firmeza. —"Esta vez fue detrás del tubo del teléfono de tu secretaria".

El castaño bufó. —"Eriol ¿por qué no te metes en tus asuntos y dejas de inmiscuirte en los míos?"

—"Porque tus asuntos también son los míos… tú eres mi mejor amigo; Sakura es… bueno Sakura es una clase de amiga, después de todo es la mejor amiga, casi hermana, de Tomoyo… y tú eres lo mejor que puede pasarle, dentro de todo…" –Shaoran gruñó al escuchar aquello, haciendo reír a Eriol. —"No, pero en serio, no hay nadie más que tú que la merezca… bien lo dije, y espero no arrepentirme, ¡y no te atrevas a burlarte!".

Shaoran se quedó estático… ¿su amigo le había dicho un cumplido? ¿¡Había escuchado bien!?

¿¡Era el mismo Eriol Hiragizawa del que hablábamos!?

Se aclaró la garganta para recuperarse del asombro. —"Supongo que aquí viene la parte en la que debo agradecerte… pero esto no tiene que ver con lo que tú, Tomoyo, o yo queramos… es lo que quiera Sakura… ella tiene la última palabra". –musitó con algo de pesar, aunque quería mantenerse firme.

Eriol levantó una ceja, a punto de fruncir el seño… era extraño que lo hiciera, dado su carácter burlón; eso sólo quería decir que estaba hablando en serio…

¡Dios! ¡Agárrense fuerte! el tornado debe estar por venir…

¿¡Eriol siendo serio!?

—"¿Quieres decir que la esperarás una eternidad hasta que ella abra los ojos para que pueda verte? ¿Es eso?; Shaoran ¿estamos hablando de la misma Sakura que todos conocemos?"

El ambarino suspiró, nuevamente. —"Lo sé… sé como es Sakura… y también sé que si hago algo mal, la espantaré… y no quiero eso".

Eriol tenía la mandíbula por el suelo… a veces Shaoran podía confundirlo ¿dónde había quedado esa actitud altanera y segura que siempre destilaba en cada una de sus acciones? ¿Por qué tanta inseguridad?

Y es que lo sabía… su amigo le temía al rechazo… el rechazo de la mujer que amaba.

—"Shaoran… creo que si te quedas quieto sin hacer nada, las cosas no avanzarán… ¿cómo quieres que ella se entere de tus sentimientos? Todo el mundo lo sabe, hasta los extraterrestres de Marte quizás; pero Sakura es Sakura y a menos que no se lo digan no lo notará".

—"Lo sé". –musitó para luego largar una amarga carcajada; Eriol lo miró con pesar. —"Pero aunque no lo creas, no sé como demonios decirle lo que siento, si no hacemos más que discutir cuando hablamos; eso es lo único que obtengo de ella… al principio me alegraba un poco porque al menos obtenía algo; ella se quedaba en silencio y yo no sabía qué hacer más que hacerla rabiar, y eso era lo que hacía, lo único que estaba a mi alcance para obtener un poco de ella. Tampoco entendía por qué con los demás no era así… solo lo es conmigo, y eso no es algo que me alegre mucho… pero con el tiempo las cosas fueron cambiando porque yo quería más, sin embargo ya había formado una imagen mía en su mente, y déjame decirte que no es nada buena… cada cosa que digo en serio, ella cree que es en broma o con doble sentido… ¿y sabes qué es lo peor?". –Eriol negó. —"Lo peor de todo es que estoy seguro de que no siente nada por mí más que fastidio… debería alegrarme ¿no? Al menos siente algo por mí".

El joven de ojos azules no sabía como mirar a su amigo, en verdad la situación debía ser para él algo desesperante… no podía decir que lo entendía porque no era así; jamás había pasado por nada parecido, y nunca se imaginó que algo como eso le llegaría a suceder a Shaoran, siendo el rompe corazones que era… y que seguía siendo.

Siempre tenía alguna burla debajo de la manga, pero cuando se trataba de hablar en serio… le era un poco imposible.

Se aclaró la garganta. —"Shaoran… ¿la amas?"

Eriol sabía que preguntarle eso era una obviedad, pero no sabía bien cual era la fuerza que lo llevaba a preguntárselo… quería corroborarlo, nunca lo había escuchado de los labios de su amigo.

Shaoran se extrañó ante la pregunta ¿acaso no se notaba? ¿No se notaba cuan tonto podía ponerse cuando Sakura estaba cerca?

¿Que si la amaba?

La amaba tanto que ni él podía creerlo… ¿cómo había llegado a eso?; Siempre, desde que fue adolescente, había dicho que jamás podría enamorarse tan estúpidamente como veía a alguno de sus amigos, o como en las películas. Todo eso era una utopía… algo imposible… algo irrealizable, algo que sólo ella había vuelto posible…

Con la magia que destellaban sus ojos

Suspiró, enfrentando la mirada de su amigo con sus ojos de oro. —"Con todo el corazón". –confesó, y al instante sintió las mejillas arder… nunca lo había dicho, pero se sentía bien, por lo menos al confesárselo a Eriol podía sentirse un poco menos presionado por esos sentimientos.

El ojiazul sonrió. —"Bien, esto es un avance… ahora necesitamos que se lo digas a ella, sólo tienes que decirle que la amas y esperar por su respuesta".

—"Es muy sencillo para ti decirlo ¿qué haré si me rechaza? ¿Y si se ríe en mi cara? ¿Cómo serán los días de trabajo después de eso? ¿Cómo podré verla a la cara cuando lo único que quiero hacer es besarla con desesperación?"

—"¿Por qué estás tan seguro de que te rechazará? ¿Por qué no puedes pensar que las cosas pueden ser mejores?"

Shaoran rió sin humor. —"¡Por favor! Eriol, ella no puede ni verme ¿y tú dices que las cosas podrían ser mejores?"

—"Shaoran…" –comenzó el moreno mirándolo firmemente. —"No entiendo ese pesimismo que te traes, estoy reconsiderando que esa broma de que estás en tus días, es cierta… ¿dónde quedó el Shaoran Li de antes, eh? ¿Ese Shaoran Li que cumplía todo lo que se proponía y que no se dejaba vencer?".

El castaño guardó silencio… ese Shaoran Li ya no estaba porque ahora no podía estar seguro de nada. Le dolía saber que lo que quería con toda su alma, esta vez, le era inalcanzable. Le dolía saberlo, aunque siempre trataba de no demostrarlo… pero ya no estaba tan seguro de poder conseguirla como antes.

—"¿Sabes lo que veo ahora?" –preguntó Eriol, de repente. —"Veo a un hombre que está bajando los brazos sin siquiera luchar, sólo porque tiene miedo… ¿es eso lo que quieres ser, Shaoran? ¿Un cobarde?... que yo recuerde, siempre has odiado la cobardía. ¿Así quieres terminar? ¿Convertido en alguien que odias?"

Shaoran se asombró de las ácidas palabras del moreno… sabía a lo que se refería… a sus padres.

Siempre se había decepcionado de ellos por no luchar para estar juntos en el momento en el que debían haberlo hecho. Se habían separado por cuestiones de orgullo, y ninguno de los dos había dado el brazo a torcer, a pesar de amarse… ninguno lo hizo… y ahora cada uno estaba con otra pareja… ahogándose en la miseria.

Él siempre lo había tenido en cuenta… todo el sufrimiento de sus progenitores… por eso nunca había buscado enamorarse, jamás. Pero entonces llegó Sakura para voltear su mundo, sin ningún aviso previo.

—"No…" –murmuró suavemente. —"No quiero eso… no quiero ser un cobarde".

Eriol sonrió levemente. —"Entonces prepárate para volver a ser el rompe corazones porque te daré otra oportunidad si no quieres que actúe yo mismo… ¡y quita esa cara! Esto ya parece toda una telenovela… y mira que das como imagen del galán".

El castaño sonrió con sinceridad, ese amigo suyo sí al final había resultado ser una gran persona, aunque quisiera esconderse detrás de ese carácter bromista y despreocupado.

Unos golpes en la puerta interrumpieron el silencio que se había formado en el ambiente.

—"Pase". –concedió Shaoran con calma.

Entonces, la chica que irrumpía sus sueños ingresó con ese aire inocente y cargado de sensualidad innata que siempre la acompañaba a donde quiera que fuera.

El joven de cabellos chocolates dejó de respirar en ese mismo instante. ¿Acaso cada vez que la vería le pasaría lo mismo? ¿Cada día se ponía más hermosa?

—"Hola… siento la tardanza, pero el tránsito estaba fatal". –se disculpó.

—"No te preocupes, Sakura… eso era lo que le estaba comentando a Shaoran". –dijo el ojiazul, mirando al castaño que apenas podía retener la saliva contenida en su boca. —"Creo que mejor me voy para que puedan trabajar solos, sin ninguna molestia". –agregó, dirigiéndose a la salida, no sin antes, enviarle una seria mirada a Shaoran.

—"No, no… Eriol no es necesario que te vallas". –dijo Sakura, deteniéndolo. Realmente no quería estar a solas con ese sujeto que se hacía llamar su jefe.

—"Lo lamento, tengo que terminar unas cosas para luego poder salir con mi Tomoyito…" –contestó, provocando que Sakura suspirara con pesar. Eriol vio que Shaoran desviaba su mirada dolido… tenía que hacer algo. —"¡Ya sé! ¿Por qué no vamos los cuatro juntos? A Tomoyo le gustaría que saliéramos todos, nunca lo habíamos hecho. Sería en 'Enchanted' a las siete de la tarde ¿qué les parece?"

Ambos castaños quedaron sorprendidos ante tan repentina propuesta, pero antes de que alguno pudiera abrir su boca para decir algo, él los interrumpió.

—"Bueno, mis queridos amigos… tengo que irme… los esperaremos, ¡sean puntuales!" –dijo rápidamente, para luego retirarse sin más.

Sakura y Shaoran miraron la puerta del despacho y suspiraron.

La castaña se acercó al despacho y se sentó en la silla que se encontraba en frente de Shaoran; comenzó a rebuscar algo en su bolso –ante la mirada penetrante que el ambarino le daba a cada uno de sus movimientos –y, finalmente, sacó de ahí un pequeño disco.

—"Aquí está la historia". –señaló, extendiéndoselo.

—"Gracias". –musitó Shaoran. —"¿Quieres comenzar a revisarlo ahora, o prefieres algo de tomar? ¿Un café? ¿Un refresco?"

—"No, gracias… puedes comenzar a revisarlo; por mi parte ya lo he hecho y nada me parece fuera de lugar… pero le dejo el trabajo al experto".

El joven suspiró. —"Sakura… yo no hago esto para fastidiarte; es mi trabajo corregir lo que está mal".

—"Tú corriges lo que se te da la gana, Li".

—"No, te equivocas… todo lo hago es porque deseo que tengas éxito, cada vez te superas mucho más… tus historias son más profundas, y las emociones pueden sentirse tal y como las describes… todo lo que hago, lo hago por ti… todo es por ti".

Sakura lo miró a los ojos… él no estaba mintiendo, y ella todo el tiempo estaba a la defensiva. Se sintió un poco mal por su actitud, estaba descargando su mal humor con su jefe, y esta vez, no le había hecho nada… aún.

—"Lo siento… últimamente he estado algo estresada y me la estoy agarrando contigo; lo siento… en serio".

Shaoran la miró con la preocupación latente en sus orbes miel. —"¿Te sucede algo malo? ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? Cualquier cosa… sólo tienes que decirlo y estaré ahí".

Sakura sonrió ante su acelero, esta vez sí le había dedicado una sincera sonrisa… sólo a él. No sabía a qué se debía tanta preocupación, lo único que podía notar era que lo decía en serio.

—"No es nada que tenga importancia… soy yo, no sé qué es lo que me pasa".

—"¿Es que te sientes enferma? Puedo llamar a un médico o llevarte a algún lado…"

—"No, no… no es eso". –volvió a sonreír la castaña, dejándolo encantado con esa bella sonrisa. Al fin estaban manteniendo algo que podría llamarse conversación. —"No es nada físico… es otra cosa ¿sabes? En este caso creo que será lo mejor que revises lo que hay ahí…" –dijo señalando el diminuto disco. —"Esta vez no estoy segura de nada… siento que no transmito nada".

—"¿Qué?" –Shaoran no podía creerlo ¿Sakura Kinomoto insegura sobre una de sus historias?

—"Es que no lo sé… ya te dije, me siento insegura".

—"¿Y eso a qué se debe?"

—"¿No entendiste que te dije que no lo sabía?" –preguntó con sarcasmo.

Shaoran omitió el tono en el que ella le había hablado. —"Sí lo dijiste… pero es extraño que no lo sepas… es decir, si algo te molesta… tienes que saber qué es".

—"Lo sé… no me hagas caso". –contestó, restándole importancia, acercándose al castaño. —"¿Comenzamos?"

Él la miró sin entender… ¿¡Cómo quería que la entendiera si estaba tan cerca que revolucionaba sus neuronas… y otras cosas!?

—"¿Eh?"

—"Te pregunté si comenzábamos a revisar el escrito".

—"Ah, sí… comencemos".

&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&

—"¡Al fin!" –exclamó Sakura desperezándose. —"Ahora me convence un poco más".

Shaoran miró la computadora que tenía en frente y luego volteó para verla. —"Me alegra que te convenza. En verdad me gustó toda la historia, fue muy loco el hecho de que ambos estaban enamorados del otro sin saber que eran correspondidos, hasta que al final se dieron cuenta".

Sakura asintió. —"Sé que no es una historia muy profunda, no hay tantas historias alternas, ni unos villanos tan malvados, pero sólo quería resaltar aquello… estoy segura de que deben haber casos muy similares".

—"Puede ser, pero a veces puede ser solamente uno el que ama sin ser correspondido".

—"Mm… es posible, pero que no sean correspondidos sería algo muy triste y desalentador, sería demasiado real para mi gusto… por eso escribo, para mostrar cosas que en este mundo no existen, eso da algo de ánimo ¿no lo crees?"

El ambarino la miró a los ojos y luego desvió la mirada… sí, realmente era algo muy triste no ser correspondido. —"Tienes razón". –dijo, simulando una sonrisa. —"Me alegra que al menos ahora estés más conforme".

La castaña sonrió. —"Sí, creo que es la primera vez que no me molesta que modifiques lo que escribo… al menos lo dejaste más decente para que pueda leerse".

—"Lo más extraño de todo es que lo que has escrito es mucho más de lo que esperaba de ti… pero en los momentos de describir las emociones y sentimientos de los protagonistas te faltaba ese toque".

Los ojos verdes de la muchacha se desviaron al suelo del despacho. –"Lo sé, es por eso que sentía esa insatisfacción… algo me falta… cada vez pierdo más la esperanza".

—"¿La esperanza de qué?" –cuestionó el joven de cabellos chocolates, haciendo que ella lo mirara algo dubitativa. —"Sakura… yo… yo sé que no nos hemos llevado del todo bien, ni que llegamos a ser amigos, ni por poco". –eso causó una sonrisita en ambos. Entonces Shaoran continuó. —"Sé que no tienes que confiar en mí, pero a veces contarle cosas a alguien que no es… tan cercano a ti, puede ayudarte… quiero ayudarte".

Sí, a veces hablaba demasiado desesperado para su gusto… pero no podía evitarlo ¡estaba desesperado!

Ella lo miró directo a los ojos… nunca había notado la profundidad que podía haber en los ojos ámbar de su editor… eran unos ojos grandes, con destellos cobrizos y marrones, todo resaltado por el color oro que adornaba el pigmento de su mirada…

Eran unos ojos increíbles

Desvió el rostro, sin poder soportar la intensidad con la que esos ojos la miraban. –"Creo que tienes razón, Shaoran".

El castaño parpadeó ¿había escuchado bien? ¡Lo llamó por su nombre! ¡Que bien sonaba saliendo de esos hermosos labios rosados!

Ella pareció notarlo y se tomó las manos, nerviosa, jugando con sus dedos. —"Digo… quiero decir, quise decir Li… ¡sí! Eso quise decir…"

—"No, me gusta que me digan Shaoran… Li me hace sentir viejo". –explicó regalándole una sonrisa. Sakura pudo darse cuenta de los sensuales hoyuelos que se formaban en cada una de sus bronceadas mejillas cuando sonreía… ¿es que nunca lo había notado?

Claro… ellos nunca hablaban, podría decirse que esta era la primera vez que mantenían una conversación por más de diez minutos, estando juntos sin discutir por algo. Habían pasado toda la tarde leyendo y acordando lo que pondrían, lo que cambiarían, lo que quitarían…era increíble como juntos se ponían de acuerdo como nunca antes lo habían hecho.

Pero lo que más sorprendía a Sakura, era como él entendía cada uno de los sentimientos de los protagonistas mucho mejor que ella… lo que había descrito, todas las emociones de tristeza no eran nada… nada a comparación de lo que Shaoran había mencionado.

Por eso se preguntaba si alguna vez él sufrió por algo como eso… él parecía conocer tan bien todo… le había explicado tan bien que hasta ella pudo sentirlo… ¿cómo era posible que un hombre como Shaoran Li sufriera por amor? ¿Alguien como él podría enamorarse?

—"Está bien, Shaoran… suena algo raro llamarte así".

—"Pero a mí me gusta como suena". –musitó bajito, haciendo que ella se sonrojara. —"Dime, Sakura ¿con qué pierdes la esperanza?"

La castaña suspiró. —"La esperanza de encontrar a la persona correcta… no lo sé, a veces pienso que nadie llegará a ser, realmente, alguien para mí".

Shaoran la miró, fijamente, al escucharla… ¿Qué nadie llegaría a ser para ella? ¿Él estaba pintado o qué? ¿Por qué no podía ver en sus ojos como la protagonista de la historia había visto en los ojos de su amado?

—"¿Sabes?" –continuó. —"Cuando era una adolescente creía que el amor era como el que podía leerse en un buen libro, pero me di cuenta de que nada es así… ahora todo está lleno de divorcios, separaciones… ¿en dónde está el amor en esos casos? Al final terminaré creyendo que eso que dicen sobre que el amor dura sólo tres meses es cierto". –terminó haciendo una mueca amarga.

Él apartó su mirada… no entendía cómo, precisamente, ella podía pensar así cuando escribía historias de amor tan bellas… Shaoran nunca se había considerado un romántico empedernido, pero sí le gustaba leer, por eso había optado por ese trabajo, a pesar de las empresas de su familia.

¿Que el amor duraba tres meses?

Maldición…

Si eso era así ¿dónde quedaban los casi dos años que él había pasado amándola en secreto sin obtener nada de ella?

Ella no tenía idea de lo que estaba pensando… pero quizás tenía razón en algo… si bien la amaba con locura, ella no sentía nada parecido por él, y ahí jamás podría haber amor… o por lo menos, no uno mutuo.

—"No creo que sea como dices". –dijo Shaoran, rompiendo el silencio que se había formado. —"Cuando una persona ama, lo hace por sobre todo, sin importar nada más que esa persona… porque una vez que entra a tu corazón se transforma en el centro de tu vida". –Shaoran no era un cursi sin remedio, pero no pudo evitar decirle eso. Se levantó de su silla y caminó en medio de la oficina sin darle la cara, sabía que unos ojos esmeraldas estaban clavados en él, pero si llegaba a verla, un tonto sonrojo asaltaría sus mejillas y no quería verse tan estúpido frente a ella. —"¿Te has enamorado alguna vez, Sakura?"

Bien, ya lo había preguntado, y la respuesta a esa pregunta le daba pavor… sabía que podría dolerle, pero no pudo evitar su curiosidad… simplemente quería saber

—"Yo… no, nunca me he enamorado… por eso es que lo creo… pienso que quizás no hay alguien para mí; ya tengo veinticuatro años y no tengo a nadie en mi vida; todas las personas que conozco sí tienen con quien compartir sus sonrisas, sus tristezas… todo… pero yo no. Ningún hombre que he conocido ha causado esa corriente eléctrica en mí, por eso es que escribo de amor; y lo que le puede faltar a mis escritos es el verdadero sentimiento porque a pesar de que me lo imagino, no creo que sea ni un tercio de lo que debe sentirse… para quienes, efectivamente, lo sientan… parece que tú sabes sobre eso, lo has hecho mejor que yo". –concluyó con una sonrisa conciliadora.

Ciertamente, sus palabras lo lastimaron… a pesar de saber que ella no estaba enamorada de alguien más –lo que le daba una pequeña esperanza –pudo darse cuenta de que nadie ocupaba su corazón… nadie

Ni un poquito

Eso le dolió… en lo más profundo de su alma.

"'Ningún hombre que he conocido ha causado esa corriente eléctrica en mí'"

Él se consideraba uno de sus conocidos… ¿por qué? ¿No le había causado nada?

Sólo fastidio

Le devolvió la sonrisa, aunque no tenía nada por lo que sonreír. —"Sí… yo sé bien lo que se siente".

—"¿Y? ¿Qué puedes contarme de la experiencia? Aunque…". –la vio dudar, pero le dio un asentimiento con la cabeza para que continuara. —"Yo… nunca te veo con nadie…"

—"No estoy con nadie".

Sakura parpadeó, confundida. —"Pero ¿no habías dicho que…?"

—"No". –interrumpió él, con brusquedad. —"Ella no me corresponde"

—"Lo siento, no pensé que fuera así". –murmuró la esmeralda, bajando su mirada.

Shaoran la miró… no le gustaba verla así, tampoco quería contestarle de ese modo. Ella no tenía la culpa de los sentimientos que despertaba en las personas… no tenía la culpa de que la amara.

—"Siento haberte contestado así… pero ¿por qué pensaste eso?"

La castaña se quedó callada y sus mejillas se tiñeron de un muy sutil tono rosado. Dios… ¿qué la había impulsado a decir eso? Comenzó a mover sus manos, chocando sus dedos índices, mientras balbuceaba cosas inentendibles.

Escuchó una leve risita, y levantó la mirada, encontrándose con unos ojos color miel.

—"¿Por qué estás nerviosa?" –preguntó él.

—"Yo no… ¿cómo sabes que estoy nerviosa?"

Shaoran señaló sus manos. —"Cada vez que estás nerviosa por algo, haces eso".

Sakura dejó quietas sus manos, y el pequeño sonrojo se convirtió en un tono completamente rojizo. ¿Por qué siempre se metía en esos líos? Pero… ¿cómo sabía él eso?

Era muy observador, al parecer

—"¿Entonces? ¿Por qué lo dices?" –volvió a indagar, ante el silencio de ella.

—"Pues… tú eres… un h-hombre bastante… mm… a-atractivo, y tienes muchas chicas a tu alrededor ¿no?"

El joven no pudo evitar sonreír ante el tierno tartamudeo, pero también sintió un sabor amargo… si tan sólo ella supiera

—"Ella no es como todas… ella es muy especial".

La castaña quedó pensativa… ¿una mujer que no se rindiera ante Shaoran Li? Si casi todas las que conocían estaban que se deshidrataban de tanto babear por él.

—"¿La conozco?" –preguntó.

Shaoran le lanzó una mirada muy significativa que ella no pudo descifrar. A él le parecía algo completamente incómodo charlar del tema con ella, siendo que justamente, la persona que le quitaba el sueño por las noches y que lo hacía soñar en los días, estaba ahí… en frente… preguntándole quién era la persona que amaba.

No podía hacer más que mentir… después de todo él había sido quien propuso la plática; pero no quería mentirle… no a ella… no, no podía mentirle cuando lo miraba con esos hermosos ojos transparentes…

—"Sí… la conoces… la conoces más que nadie". –confesó… no sabía en qué terminaría esto, pero estaba seguro de que ella no lo comprendería… porque la conocía, y sabía que jamás se imaginaría cuanto la amaba.

Sakura lo miró más confundida que antes. —"¿Quién es?"

El castaño suspiró pasándose una mano por los cabellos… ¿por qué tenía que ser tan inocente?

Sonrió levemente… ella era la persona más ingenua que había conocido… y eran esas características las que lo habían enamorado… toda ella lo había encantado… ¿para qué cambiarla si la amaba tal y como era?

Escuchó su melodiosa risita y levantó una ceja… ¿había hecho algo gracioso o qué?

—"¿Por qué estás nervioso?" –la oyó preguntar.

—"¿Qué?"

Sakura se puso en la misma postura en la que él se había puesto, señalándolo. —"Cada vez que haces eso es porque estás nervioso, siempre te revuelves los cabellos cuando no sabes qué hacer".

El ambarino la miró sin podérselo creer… ella conocía sus costumbres… bueno, él también conocía las suyas… después de todo habían estado trabajando juntos por dos años ¿no?

Sonrió. —"Tienes razón… me atrapaste".

Se quedaron callados por unos segundos, hasta que Sakura rompió el silencio.

—"No tienes que decírmelo si no quieres… entiendo que es algo muy íntimo, y nosotros no tenemos más que una relación profesional". –dijo de repente… aunque esas palabras le causaron una pequeña molestia en el estómago.

Era verdad… él no tenía por qué contarle sus cosas

—"Sakura, yo… yo…" –quería decírselo… sentía esa necesidad, pero las palabras no salían… maldición que no salían. Ella levantó una ceja ante semejante suspenso ¿tan difícil era de decir el nombre? —"Yo…" –paró súbitamente al sentir algo vibrar en su cintura, pegó un respingo involuntario y soltó una maldición que hizo reír a la muchacha.

Shaoran le dio una mirada a ella, y luego sacó su móvil de la funda de cuero que colgaba del cinturón de su pantalón.

—"¿Hola?" –contestó.

—"¿Dónde demonios están?" –escuchó del otro lado, se extrañó al notar que era su amigo. —"Hemos estado esperando por una hora".

¿Una hora? Pero si tenían que encontrarse a las siete…

Shaoran miró su reloj de pulsera y maldijo en voz baja… se les había hecho tarde, y ni lo habían notado.

—"Estaremos ahí cuanto antes, no te preocupes". –contestó.

—"Está bien… no hagan travesuras". –rió su amigo.

—"Cállate ¿quieres?" –dijo para luego cortar la comunicación.

Sakura lo miró interrogante. —"¿Qué sucede?"

—"Eriol… olvidé la salida".

—"¡Es verdad! Lo había olvidado por completo… ¿tenemos que ir?"

El castaño sonrió ante el mohín que ella hizo con sus labios… era tan hermosa

—"No tenemos opción… si luego no quieres soportarlos… sabes como son Tomoyo y Eriol juntos".

La ojiverde sonrió. —"Tienes razón… serían capaces de armar la tercera guerra mundial, ellos solos".

Shaoran sonrió, sería la primera vez que saldrían juntos sin que fuera por trabajo. Se acercó a ella y le extendió el brazo para que lo tomara. —"¿Vamos?"

—"Sí, vamos". –dijo tomando el brazo que él le ofrecía.

&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&-O-&

Y ahí estaban, en el famoso restaurante 'Enchanted', viendo como las parejas bailaban en la pista, mientras sonaban las canciones de diferentes tonadas.

Se encontraban, ambos, solos en la mesa, debido a que la 'gran parejita feliz' de sus amigos estaba bailando como todas las demás.

Shaoran observaba aburrido la escena. Desde que habían llegado, los únicos que hablaban eran Tomoyo y Eriol, mientras que ellos sólo podían hacer comentarios de vez en cuando… y una vez que se quedaron solos, nadie rompía el maldito silencio… la cosa estaba mal.

Ya no soportaba ver las lascivas miradas que eran lanzadas a Sakura… a su Sakura; le hervía la sangre no poder hacer que esos malditos diablos se mordieran la lengua y se tragaran toda la saliva que se escapaba de sus asquerosas bocas; no podía hacer nada porque él no era nadie.

Suspiró cansinamente por enésima vez en ese día… nada podría ir peor.

Escuchó que una nueva canción, con una tonada no tan lenta como todas las que se habían tocado hasta entonces, estaba comenzando.

Dirigió su mirada de fuego a ella, que miraba aburrida a las parejas moverse en la pista.

—"¿Quieres bailar?" –preguntó, llamando su atención.

Sakura lo miró. —"No sé bailar muy bien".

Shaoran sonrió con arrogancia… hacía tanto que no hacía eso. —"Estarás con el mejor… no te asustes. Te aseguro que de esa pista sales hecha una profesional".

Él la conocía… y sabía que eso le sonaría a un desafío.

Sakura Kinomoto jamás, de los jamases rechazaba un desafío

Vio que sus ojos verdes destellaron con una malicia que no era tan común en ella. —"¿Ah, sí? ¿Tan bueno te crees?"

—"Pruébame". –la incitó, mientras le extendía la mano.

—"Vamos a ver de lo que eres capaz, profesor". –desafió, levantándose.

¡Dios! Dijo eso tan sensual que apenas pudo controlarse… lo único que quería era besarla… probar esos carnosos labios que eran, para él, como la fruta prohibida

Los ansiaba tanto… tanto…

Pero no era sólo eso…no era sólo deseo… eran tantos sentimientos juntos…

La amaba tanto… tanto, que quería darle todo… hasta lo que no poseía…

Fueron hacia la pista y se ubicaron. Ella pasó sus manos por sus hombros, rodeando su cuello… nunca había notado la amplia espalda que tenía su editor…

Jamás había visto esos amplios hombros…

Nunca lo había tenido tan cerca

Se notaba que hacía ejercicio… su espalda era dura y podía sentir sus fuertes brazos sosteniendo su cintura… se sentía tan protegida asítan agradabletan cálida

Él la tomó de la cintura… era mucho más pequeña de lo que imaginaba. Se la veía tan indefensa… tan hermosa… siempre había deseado tenerla así… en sus brazos… poder besarla… hacerle el amor… hacerle el amor con todo lo que pudiera entregarle… todo lo que tenía dentro… quería entregarle su vida con cada beso… con cada caricia…

Con cada mirada…

Aunque sería genial, si las palabras fluyeran solas,

Como cuando una carta,

a un amigo, intento escribir.

—"Es una bonita canción ¿no lo crees?" –preguntó Sakura, tratando de salir del trance en el que se encontraba. ¡No podía tener esos pensamientos con su jefe!

Pero demonios, que nunca había notado lo guapo que era ese hombre de verdad… ahora entendía a todas esas mujeres de la editorial.

—"Sí, es bastante emotiva". –dijo él con voz profunda, muy cerca de su oído. —"Puede ser perfecta para describir muchos sentimientos".

Estaban uno frente al otro respirando el mismo aire… sintiendo sus propias respiraciones… el latido de sus corazones

Y al tiempo quizás...

pedirle tiempo, para poder así…

conocernos algo más...

—"Ouch". –gimió Shaoran ante el gran pisotón que había recibido en su pie derecho.

—"Ups, lo siento". –se disculpó la castaña con una sonrisa, sacando la lengua. —"Te dije que no sabía bailar bien".

—"Aquí está el profesor… para el final de la pieza, saldrás muy bien, te lo aseguro". –indicó, sosteniéndola fuertemente.

Aunque es cierto y lo sé,

que tu familia no te traiciona.

Es algo solitario, el amor necesita más.

—"¿Shaoran…?". –musitó la joven de ojos verdes, mirándolo.

—"¿Sí?"

—"¿Qué me puedes contar de tu familia? Jamás te lo había preguntado".

É suspiró. —"Mi familia vive en Hong Kong… mis hermanas y mis padres, ellos son mi familia".

Y si dejara ese amor, me haría más fuerte,

tal vez lo sepa ¿y qué?

Eso es algo que no quiero hacer…

—"¿Vas a visitarlos a menudo?"

Shaoran miró sus ojos… en ellos estaba el fulgor de la curiosidad. No le molestaba que le preguntara cosas… pero no quería hablar de su familia… sonrió sin poder evitarlo; esa curiosidad era otra de las muchas cosas que le gustaban de ella.

—"Sí… antes lo hacía, pero no voy desde que llegué aquí… de todos modos, siempre tenía que verlos por separado… juntos armaban siempre escándalos con sus estúpidas discusiones".

¿No lo ves?

Por más que intento, no puede ser.

Ese milagro no llega, y mi corazón…

se preocupa...

—"¿Por qué?" –volvió a cuestionar. A veces podía parecer una niña pequeña.

—"Mis padres se separaron hace ya, muchos años… y luego de eso, jamás volvieron a llevarse bien, sus parejas se pelean entre sí… cada vez que se juntan, deberías verlo, parece un circo". –explicó con gracia.

Sakura sonrió. —"Pero debe ser algo muy incómodo ¿no?"

—"Puede ser… sí, realmente lo era, pero ya no importa porque a menos que no sea algo importante, no pienso volver… todo lo que soy, todo lo que quiero… se encuentra aquí… en este lugar". –musitó mirándola intensamente con sus ojos de fuego.

¿No lo ves?

Por más que finjo, tú sabes bien

que mi único temor,

es el dolor de perderte otra vez...

—"¿Te refieres a ella? ¿A la chica de la que estás enamorado?"

El castaño asintió con la cabeza… ella era tan inocente… ¿no se daba cuenta del deseo que reflejaban sus ojos cada vez que la miraban?

¿No notaba los estremecimientos que le causaba con tan sólo esas caricias… con ese contacto?

—"Sí, es por ella… todo lo que hago, lo hago, única y exclusivamente, por ella".

Un silencio se formó entre ambos, mientras dejaban volar sus pensamientos.

Cuanto tiempo esperé,

Pues los minutos fueron eternos…

y el silencio inundaba,

todo el mundo a mi alrededor.

—"¿Me dirás quién es?" –indagó la castaña, rompiendo el mutismo.

—"¿Aún no lo sabes… Sakura?"

Ella lo miró sin entender. —"No… ¿debería saberlo?"

Acabaos de darle color,

a un amor que ya..

hace tiempo palideció…

—"No lo sé…" –musitó en su oído. —"¿Ni siquiera te lo imaginas?"

Ella sintió un escalofrío recorrerle la espalda. —"P-Para serte, totalmente, s-sincera, no, no me imagino quien p-pueda ser".

—"Sakura… ¿No lo ves?"

¿No lo ves?

Éstas peleas tan sólo son,

una escapada de este amor…

que a los dos, nos asusta…

—"¿Ver qué?" –preguntó, aún más confundida.

—"¿Y qué me cuentas de tu familia?" –inquirió, cambiando, notablemente de tema. Lo sabía, claro que lo sabía… conocía todo de ella… pero quería escucharla… no consideraba el momento adecuado para declararle sus sentimientos.

—"¿Ah?" –el repentino cambio de tema la había confundido.

Él sonrió ante su expresión. —"¿Cómo es tu familia? ¿Los visitas?"

¿No lo ves?

Si en lugar de huir de él,

damos libertad, esta pasión…

tal vez pueda ser...

La esmeralda lo miró directo a los ojos. —"Mi familia son mi padre y mi hermano; mi mamá murió cuando yo era muy pequeña. Fui a vivir sola cuando tenía veintiuno, y continuamente los visito". –sonrió. —"Aún mi hermano me molesta porque no quiere que viva sola". –hizo un gracioso mohín que lo hizo sonreír. —"Digamos que él todavía cree que soy una niña… y a veces creo que tiene razón".

—"Créeme… no la tiene… eres toda una mujer".

Sakura se sonrojó por ese comentario… ¿a qué se refería con eso?

Don't you see? « ¿No lo ves? »

I'll never worry, tonight… «No me preocuparé esta noche»

I'll lay me down, tonight «Me acostaré esta noche »

You know, I do it for you «Tú sabes, lo hago por ti »

—"Sakura… sobre lo que hablamos antes… ¿en verdad lo crees? ¿Crees que nadie es adecuado para ti?"

—"No lo sé… a veces pienso que nadie querría a alguien como yo". –sonrió con pesar, haciendo que el ambarino la mirara con una expresión de desconcierto. ¿Qué nadie la querría? —"No soy como las demás mujeres… no sabría cómo atraer a los hombres".

Dios… ella estaba más loca que una cabra…

¿Qué no sabía atraer a los hombres?

Podía ser… porque no los atraía voluntariamente…

Los malditos babeaban con su sola presencia

¿No lo ves?

Al abrazarnos puedo sentir…

que tu latido me hace vivir,

y sin él, moriría…

Shaoran la miró… no se cansaba verla, una y otra vez… cada vez que sentía sus manos aferrarse más en su cuello, percibía que un calor le recorría las entrañas… la quería tanto… tanto… jamás se cansaría de repetírselo a sí mismo.

—"Estoy seguro de que cualquier hombre querría tenerte… y que pueden haber personas a tu alrededor que te aman como no te lo puedes imaginar… no te lo imaginas".

¿No lo ves?

No me importa qué haya de perder…

sólo quiero estar junto a ti.

—"No lo sé…" –murmuró Sakura contra su fuerte hombro… él olía tan bien… a chocolate, y a café… una deliciosa combinación. —"Realmente no lo sé".

Otra vez, sólo quiero volver…

Shaoran aspiró el aroma de su cabello… era tan exquisito. Se acercó a su oído. —"Sólo quiero estar contigo". –susurró.

—"¿Qué?" –preguntó, separándose ligeramente. ¿Había entendido bien?

—"Así termina la canción". –dijo él con una sonrisa.

—"Ah, sí… fue una pieza hermosa".

El castaño sonrió. —"¿Y qué dices? ¿No te sientes más experta al bailar ahora, luego de haber bailado con el mejor?"

Sakura levantó una ceja. –"No me siento más experta, me siento igual".

-"Pero no has vuelto a pisarme". —dijo Shaoran con una sonrisa autosuficiente.

—"¿No?" –preguntó ella con una sonrisa angelical, acercándose. —"Disculpa, se me había olvidado". –dijo para luego, darle un enorme pisotón al pie izquierdo del castaño, quién sólo soltó una maldición, mientras ella se alejaba a grandes zancadas, sonriendo.

—"¡Ya te atraparé!" –exclamó con una sonrisa en sus labios.

Las cosas estaban saliendo mucho mejor de lo que se imaginaba… no sabía cómo habían llegado a ese punto… quizás era parte del destino… pero lo estaba disfrutando…

Oh, sí… claro que lo disfrutaba… porque conquistaría su corazón… eso era lo que deseaba…

Vio que su amigo estaba, aún, bailando con su novia… lo mejor sería no molestarlos…

Si se arriesgaba… quizás las cosas podrían cambiar

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—"Aquí estamos". –dijo Shaoran estacionando su auto en la acera, frente a la casa de la castaña.

—"Muchas gracias por traerme, Shaoran". –sonrió ella. —"Creo que al fin y al cabo no fue tan malo tratar contigo".

—"¿En serio? ¡Ves! Te dije que yo no mordía". –ambos rieron ante el comentario.

—"Sí, me di cuenta… mm, ¿q-quieres pasar a… tomar algo?" –cuestionó con inseguridad, Sakura. No sabía si estaba bien dejar pasar a su casa a un hombre a horas tan altas de la noche, pero no podía ser tan descortés… además no quería que se fuera… no entendía por qué… pero no quería.

—"No, gracias, no creo que sea conveniente". –respondió él, abriendo la puerta del automóvil, para luego asistirla. Caminaron hasta la puerta de la casa de ella. Los ojos esmeraldas encontraron los de color ámbar, cuando lo volvió a escuchar. —"Pasé una velada maravillosa… hacía mucho que no me divertía tanto".

—"Yo también". –acordó la castaña. —"Creo que al fin y al cabo debemos agradecerles a los chicos".

—"Así lo haremos…" –musitó acercándose a ella, acorralándola en la pared. Sakura no sabía qué hacer… él estaba tan cerca que… que… sus sentidos se nublaban. —"Así lo haremos". –y sin más unió sus labios en el tan ansiado beso.

El beso comenzó siendo lento… Shaoran rozaba, suavemente, sus labios con los de ella, dando pequeñas mordidas a su labio inferior, y delimitando con su lengua sus delicados labios rosados… haciéndola enloquecer ante la lentitud de esa dulce tortura.

Sakura estaba algo sorprendida por ese contacto… pero la ternura de cada contacto… todo el cariño… el amortodo con lo que era hecho ese acercamiento, la embriagó de sobremanera, y comenzó a responder a esas insinuantes caricias.

Ante la aprobación de la joven, Shaoran intensificó el beso, aprisionando con sus brazos la cintura de Sakura, mientras que ella, pasaba sus brazos alrededor de su cuello, jugando con los cabellos de su nuca… estremeciendo cada parte de su cuerpo… poniéndole la piel de gallina.

Sus cuerpos estaban en un absoluto contacto… él podía sentir sus suaves pechos, presionados por sus duros pectorales… podía sentirla… podía sentir sus latidos, al igual que los propios… podía escuchar sus pequeños gemidos…

Ella podía sentir todo su musculoso cuerpo contra el de ella… ¡Por Dios! Nunca había tenido a un hombre tan cerca… nunca nadie la había besado de esa forma… nunca sintió nada parecido… el cuerpo de Shaoran era todo un monumento… podía sentirlo en cada contacto… en cada suave caricia que le daba en su cintura provocándole sensaciones nunca antes vividas. Sintió que algo le presionaba cerca de su abdomen… pero no quería saber lo que era… realmente, no quería saberlo…

Shaoran la aprisionó aún más con sus brazos y pidió permiso con su lengua para inspeccionar el interior de su boca con suavidad, no quería asustarla, pero quería conocer cada parte de ella… cada sector… toda su dulzura… todo. Sakura se lo concedió sin protestar, perdiéndose en un remolino de placer, podía sentir como la lengua del castaño recorría el interior de su boca con una maestría única… haciéndole suspirar y agotándole todo el aire que pudiera conservar.

Se separaron ante la falta de oxígeno y se miraron directo a los ojos… ella vio en los ojos de él algo que no pudo descifrar… era un brillo extraño… sus ojos querían decirle tantas cosas… ¿por qué no podía entender a esos bellos ojos miel?

Deseaba… quería que la volviera a besa de esa forma…

Esta vez fue ella quien inició el beso empujándolo contra sí. Él no se negó y volvió a besarla con esa pasión… con el mismo deseo… aumentando la velocidad de los roces…

Mordía… y rozaba… mordía y rozaba… mordía y rozaba

La volvía loca… ¿cómo era posible que esa otra mujer no pudiera enamorarse de un hombre como él? ¿Cómo era posible que no pudiera ver la ternura de ese hombre… todo su valor?

Entonces lo recordó

Él estaba enamorado de otra mujer

¿Por qué la besaba?

¿Por qué la besaba si amaba a otra?

¡Ella no sería su juguete!

Sakura, con toda su fuerza de voluntad, se separó bruscamente de él, provocando que Shaoran la mirara confundido.

Se sintió usada… a pesar de compartir ese beso, se sintió terriblemente usada… porque Shaoran no la estaba besando a ella, sino a la otra

Y no entendía por qué eso le molestaba, pero le molestaba y mucho

Sintió los ojos arder… ¡nadie tenía derecho a usarla!

Se separó completamente, y le dio una bofetada. —"¡No vuelvas a hacerlo!" –gritó, con lágrimas retenidas en sus ojos verdes.

Shaoran no entendía lo que le sucedía ¿qué había hecho mal? Ella estaba respondiendo al beso… ¿qué hizo mal? ¿¡Qué!?

—"Sakura… ¿qué…?"

—"¡No te acerques!" –exclamó, alejándose. —"No te atrevas a volver a besarme". –dijo más calmada, mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas; era imposible retenerlas… le fue imposible no llorar en frente de él… se sentía estúpida… pero no podía evitarlo… sentía ese horrible malestar en su estómago…

En su alma

—"Sakura… ¿qué pasa? Si hice algo mal, por favor dímelo… Sakura, por favor". –estaba desesperado… sí, así se sentía… ¿por qué? ¿Por qué lo miraba de esa forma?

—"¡Todo! ¡Todo esto está mal! ¡Yo no soy la segunda a la que puedas besar cuando se te da la gana, imaginando que besas a otra! ¡Yo no soy así! ¡No soy alguien a quien puedas utilizar!"

—"¿Qué?" –exclamó Shaoran sin entender… ¿ella pensaba que…? ¡Dios! ¿Cómo podía ser tan ingenua hasta el límite de la estupidez? ¡Si él era más que obvio con respecto a sus sentimientos! –"¿Quieres decir que estaba besando a otra que no eras tú? ¿En serio piensas eso? Dime, Sakura… ¿eso es lo que piensas?" –masculló con los ojos más oscuros que de costumbre.

La castaña abrió los ojos sin entender, aún seguían cayendo las lágrimas… pero no entendía… esa forma en la que le había hablado… ¿por qué? ¿Por qué sentía esos escalofríos?

—"No me interesa… no quiero, sólo déjame tranquila… me voy". –sí, lo sabía… sabía que estaba tratando de escapar como una cobarde porque no entendía todo lo que le querían transmitir esos profundos ojos de fuego… pero es que le daba miedo… mucho miedo.

Sintió que una mano grande y cálida retuvo su avance, agarrándola fuertemente, pero de una manera muy delicada, sin hacerle daño. —"Ahora te quedas… me escucharás".

La firmeza de sus palabras la intimidó… la aterrorizó… tenía tanto miedo… no quería escucharlo. Se sentía tan estúpida… tenía miedo y ni siquiera sabía a qué era lo que le temía…

¿Qué sería lo que Shaoran iba a decirle? ¿Qué? ¿Qué amaba a otra mujer con locura y que sentía haberla besado? ¿¡Eso le diría!?

No quería escucharlo…

Le molestaba que fuera cierto lo que pensaba…

Le dolía

Y le dolía mucho saber que jamás había visto a Shaoran como otra persona… jamás lo había mirado como hombre… ¿por qué justo ahora? ¿Por qué justo el día en el que estaba más confundida que de costumbre tenía que pasar eso? ¿¡Por qué!?

—"No quiero escucharte… sólo quiero estar en casa… sólo eso". –dijo con voz estrangulada. Quería aparentar firmeza, pero a este punto, ya le era imposible.

—"Quiero que me escuches, Sakura". –musitó Shaoran, acercándose a ella… éste era el momento… ahora podría decirle todo… todo lo que guardaba desde hacía tanto… le diría todo… para aportar el todo por el todo… para ser valiente

Como todo príncipe azul lo era…

Sería fuerte por ella

Sakura se sintió aterrorizada… ya no… ya no quería escucharlo… ¡no más!

—"¡Basta!" –gritó, soltándose bruscamente de su agarre. —"¡No quiero volver a verte!" –dijo para luego, en rápidos y ágiles movimientos, escaparse de donde él la tenía arrinconada y meterse en su casa, cerrando la puerta en el trayecto.

Shaoran intentó seguirla, pero no pudo pasar de la puerta… ¡Maldición! Ella era rápida y escurridiza… tanto como el agua…

Se le estaba yendo de las manos

Golpeó la puerta con el puño, largando un gruñido de frustración…

Pero esto no se quedaría así…

—"¡Sakura, abre! ¡Sé que estás ahí detrás! ¡Abre ahora! Tenemos que hablar… ¡Sakura!"

Ella apoyó la espalda contra la puerta, suspirando melancólicamente. —"No quiero… solo vete, vete y no vuelvas".

—"No me pienso ir". –dijo golpeando la puerta. —"¿Me escuchas? ¡No voy a irme hasta no haber hablado contigo! ¡Sakura, demonios, no te comportes como una niña!"

—"¡Y a ti que te importa como me comporto, no tiene que interesarte nada de lo que yo hago! ¡Vete!"

—"¡Claro que me importa! ¡Todo lo que se refiera a ti me importa! ¡¡Tú me importas!!" –contestó él, gimiendo con frustración.

Dios… ¿por qué tenía que ser tan terca?

Sakura se quedó en silencio… ¿cómo que le importaba?...

-'Claro…' –pensó haciendo una mueca entristecida. Si no la tenía como escritora, él tampoco podría hacer su trabajo… la editorial no podría sacar los tomos de sus libros y ella sería acogida por la competencia… todo era interés… a él no le importaba en lo absoluto como otra cosa… como mujer

Quiso golpearse a sí misma… ¿por qué tendría que interesarle a Shaoran? ¿Por qué pensaba en eso justo ahora?

No valía la pena contestarle… que se quedara ahí hasta que se cansara…

Shaoran no escuchó nada del otro lado… sólo un profundo silencio. Se sentía cansado de la situación… muy cansado de tener que ocultarse… muy cansado de temer perderla… sólo quería… sólo quería que ella supiera de sus sentimientos, nada más que eso. En ese momento ya no le importaba nada, porque si ella no podía corresponderlo, lo mejor sería alejarse… para siempreintentar olvidarla, aunque sabía que eso sí sería algo todavía más imposible

Sonrió con amargura… si tan sólo las cosas no fueran así…

Tomó una gran bocanada de aire. —"¿Es que aún no lo entiendes? ¿No entiendes todo lo que me pasa?"

La castaña siguió en silencio… no le importaba… ¿Por qué demonios no se iba y la dejaba tranquila?

Tenía tantas ganas de llorar… ya no podía acallar más los sollozos, tenía una mano en su boca, pero los ojos le ardían y la garganta le dolía horrores… sólo quería llorar… llorar y gritar como nunca lo había hecho…

—"Sakura…" –continuó insistiendo Shaoran con voz grave. —"Todo lo que siempre hice… todo eso, siempre lo hice por ti… únicamente por y para ti… mi contrato en Japón era por tan sólo unos meses, pero luego de conocerte no pude evitarlo… quería quedarme… quise quedarme aquí… por ti".

El corazón de la chica dio un vuelco… ¿Qué…? ¿Él se quedó por ella?

No lo entendía… no entendía…

No pudo decir nada… no sabía que decir porque no sabía a qué se refería… ¿por qué la confundía de esta forma?

—"Querías saber quién era la chica de la que estoy enamorado como un idiota ¿cierto?" –preguntó el castaño. Sakura se quedó estática, mientras las lágrimas aún caían por sus rosadas mejillas. —"Bien, te lo diré…" –lo escuchó suspirar. —"Eres tú, Sakura Kinomoto… tú eres la chica que me vuelve loco… tú eres la chica que me hace suspirar… la chica que me persigue día y noche en mis sueños… eres tú quien se ha convertido en mi motivo de vivir y de ser… la chica que quiero para mí… eres tú la persona que amo más que a nada en este mundo… Te amo con el alma… Te amo, Sakura Kinomoto… te amo…"

La joven de ojos esmeraldas se quedó en silencio… tratando de asimilar esas palabras… Dios… no podía creerlo… no pudo reaccionar… quería decirle algo… quería hacer algo… ¿pero qué podría hacer si apenas podía respirar?

Su corazón martillaba con fuerza sin saber el por qué… pero sentía un revuelco en el estómago que no era desagradable… era una sensación tan placentera…

Shaoran entendió su silencio. Sonrió nostálgicamente… ¿acaso esperaba que le dijera algo?

Que tonto era… sólo un tonto podría tener esperanzas de ser correspondido…

Ya le había dicho todo lo que sentía… se sentía un poco menos presionado por haberle hecho saber lo que tenía dentro… en secreto hacía tanto… por lo menos ella había sabido una parte… pero como quisiera demostrárselo. A las palabras se las llevaba el viento… pero quería demostrarle todos sus sentimientos con cariciascon miradas… con besos… quería llenar su cremosa piel de besos para que ella pudiera saber cuan grande era lo que él verdaderamente sentía… para demostrarle todo su amor.

Sin embargo eso sería algo totalmente imposible, porque ella jamás podría sentir algo parecido… porque Sakura era tan inocente que nunca sentiría algo así por él… nunca.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar cabizbajo hacia su coche… ¿qué importaba ahora? Sólo tendría que rogar por no alejarla… porque ella se comportara como siempre, a pesar de sus sentimientos.

Manejó por inercia a través de las calles, hasta llegar a su departamento sin, siquiera, darse cuenta.

Maniobró hasta el estacionamiento, y allí se quedó pensativo… pudieron haber sido segundos, minutos u horas… pero ya no importaba… se sentía tan devastado…

¿Quién diría que todo eso podía provocarlo una mujer?

Era irónico pero así era… Shaoran Li había caído tan bajo que estaba terriblemente destrozado por una mujer…

Era tan patético

Golpeó el volante del auto con fuerza y frustración… ya no podía más… ese horrible sentimiento de desolación estaba en todo su ser… era como si el mundo fuera a acabársele en tan sólo unos instantes. Por él, que acabara… total, había dicho todo lo que tenía que decir…

Se sentía tan furioso y lo peor era que no sabía el maldito motivo… no era con ella… ¿cómo podría culparla por no amarlo? Más bien, era consigo mismo… por no haber logrado capturar su corazón…

Por su barbilla descendió una gota de agua salada que se dispersó en pequeñas partículas en el volante de su coche. Tocó sus mejillas y las sintió mojadas…

¿Estaba llorando? ¿Shaoran Li, llorando?

Sonrió con ironía… no había llorado nunca… nunca

Y ahora lloraba como una marica por un amor no correspondido… eso sonaba tan estúpido; pero, mientras nadie lo viera, no importaba ¿verdad?

Dejó las lágrimas caer con libertad… para desahogarse como nunca antes, lo había hecho… para llorar por primera y última vez como un niño… como un niño herido… para que le quedara el recuerdo de todo el dolor… para no volver a enamorarse…

Y también para demostrar, que ese dicho de que los hombres no lloraban…

Era una completa porquería

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Sakura deslizó su espalda por la puerta hasta quedar sentada en el suelo…

¿Era ella? ¿Era ella? ¿Cómo? ¿Por qué?

¿Él la amaba?

¿Shaoran la amaba? ¿A ella? ¿A Sakura Kinomoto? ¿A la tonta y despistada Sakura Kinomoto?

¿Por qué alguien como Shaoran amaría a una persona como ella? ¿Cómo podía ser eso posible?

Entonces ese beso… ese beso…

Sí había sido para ella… todo había sido por ella

Entonces unos recuerdos asaltaron su mente…

Siempre había sido así… desde que lo había conocido…

Desde un principio

"' ¿¡Por qué demonios cambias tantas cosas, Li!? ¡Sería mejor que reescribieras toda la historia para hacerlo más sencillo!'"

"'Kinomoto, no lo hago para irritarte… es lo mejor, además sólo estoy ultimando algunos detalles deshilados… es por ti'"

Desde que había comenzado a trabajar con ella, él siempre había velado por su bien estar…

"' ¿Por qué tanta formalidad? No somos unos viejos, podemos tutearnos'"

"'No quiero, Li… para mí eres Li y seguirás siendo siempre Li, mi molesto editor'"

"'No me importa, para mí, desde hace un tiempo eres Sakura y nada más que Sakura, ya no más Kinomoto'"

Ella había sido siempre tan cortante… se sentía tan mal por eso…

Siempre se refugió en sí misma porque no quería relacionarse con un mujeriego como él… sin embargo, nunca cambió de opinión cuando Shaoran había dejado las conquistas…

"' ¿Cómo puedes ser así todo el tiempo? Estoy segura de que no quieres a nadie más que a ti'"

"'Estás equivocada, yo no juego con las mujeres… o por lo menos, no más… y si abrieras los ojos, sabrías de lo que puedo ser capaz'"

Como en el día de su supuesta desaparición…

"' ¿¡Cómo es posible que tendiendo un maldito celular no lo lleves contigo!? ¡Necesitamos saber en dónde estás o si te encuentras bien!'"

"' ¡No! ¿Quién te crees, Li? ¡No eres nadie para decirme eso! ¡A ti no tiene que importarte nada!'"

"' ¡Pero me importas, maldita sea! Eres lo más importante para mí… digo… quiero decir ¡eres muy importante para la editorial!'"

¿Cómo nunca se había dado cuenta? Todo… todo se lo indicaba…

Las miradas rencorosas de las demás empleadas y escritoras de la editorial…

Su amiga…

Eriol…

Todo se lo había dicho, pero ella había hecho oídos sordos… ¿por qué fue tan ciega?

"'Te recomiendo que comiences a mirar más a tu alrededor… te puedes encontrar con cosas que quizás nunca imaginaste y que pueden hacerte muy feliz'"

Tomoyo todo el tiempo se lo insinuaba… al igual que Eriol, pero jamás indagó demasiado en el significado de sus palabras…

Y Shaoran… él también… siempre se lo había insinuado…

"'Cuando una persona ama, lo hace por sobre todo, sin importar nada más que esa persona… porque una vez que entra a tu corazón se transforma en el centro de tu vida'"

Tan claramente…

"'Ella no me corresponde'"

"'Ella no es como todas… ella es muy especial'"

"'Sí… la conoces… la conoces más que nadie'"

"'Sí, es por ella… todo lo que hago, lo hago única y exclusivamente por ella'"

"'Sakura… ¿No lo ves?'"

"'Estoy seguro de que cualquier hombre querría tenerte… y que pueden haber personas a tu alrededor que te aman como no te lo puedes imaginar… no te lo imaginas'"

¡Maldición! ¿¿Por qué siempre tenía que ser tan estúpida y ciega??

Siempre con esos comentarios filosos… lastimándolo

"' ¡Claro que me importa! ¡Todo lo que se refiera a ti me importa! ¡¡Tú me importas!!'"

"'Todo lo que siempre hice… todo eso, siempre lo hice por ti… únicamente por y para ti… mi contrato en Japón era por tan sólo unos meses, pero luego de conocerte no pude evitarlo… quería quedarme… quise quedarme aquí… por ti'"

"'Eres tú, Sakura Kinomoto… tú eres la chica que me vuelve loco… tú eres la chica que me hace suspirar… la chica que me persigue día y noche en mis sueños… eres tú quien se ha convertido en mi motivo de vivir y de ser… la chica que quiero para mí… eres tú la persona que amo más que a nada en este mundo… Te amo con el alma… Te amo, Sakura Kinomoto… te amo…'"

"Te amo"

"Te amo"

Esas palabras se escuchaban una y otra vez en su mente… Dios… ¿¡Cómo… cómo pudo ser tan idiota!?

"…quise quedarme aquí… por ti"

"Todo lo que hice… lo hice por ti…"

Quería verlo… quería abrazarlo con todas sus fuerzas y volver a besarlo… volver a besarlo de la manera en la que él lo había hecho…

Quería que volviera a macarla con fuego… quería que él le enseñara a amar

Aunque estaba segura de que ya lo sabía

Si volvía a ver esos ojos color del fuego… si volvía a verlos lo sabría… sabría cual era su camino… el que siempre había buscado…

El que siempre había anhelado

Se levantó torpemente del suelo, secándose las lágrimas… pero no pudo evitar derramar más… aunque éstas eran de felicidad

Se sentía tan feliz… ¡Shaoran la amaba!

Pero al mismo tiempo se sentía fatal… ¿Por cuántas cosas debería haber pasado él? ¿Cuántos desprecios que ella nunca notó?

Se sentía tan horrible… pero feliz…

Lo recompensaría… sí, eso se había propuesto…

Le entregaría su corazón

Ansiaba verlo… nunca antes se había dado cuenta de lo necesario que se había vuelto verlo…

Iba a abrir la puerta para salir e ir a su departamento, del cual sabía la dirección. Seguramente él ya no estaría ahí, no sabía cuánto tiempo había pasado… pero quería verlo… no podía esperar un segundo más…

Ahora lo comprendía… comprendía el por qué del príncipe multicolor…

Dios… había sido tan sencillo… y ella nunca se lo había imaginado…

Quería abrazarlo y decirle que él era su príncipe multicolor… que él era todo lo que había esperado y deseado en su vida

Salió de su casa a toda prisa… cuando sintió que tomaron su muñeca con brusquedad. Le dolió el agarre, pero no pudo hacer nada… no pudo gritar porque un pañuelo fue puesto en su boca… trató de liberarse de esos fuertes y toscos brazos, pero la tenían, vigorosamente, agarrada de la espalda por su estómago y por los hombros…

No podía moverse… sintió que su cuerpo no le respondía…

Hasta que ya no pudo ver más nada…

Sino, una absoluta oscuridad


Notas de autora:

¡Hola a todos! ¿Cómo están? n.n j eje espero que bien… si llegaron hasta aquí abajo es porque no se aburrieron XD j aja espero que les guste este nuevo proyecto.

Esto es un ONE-SHOT que dividí en dos capítulos porque en sí era demasiado largo n.n.

Je je la idea estaba rondando en mi loca cabecita hace mucho tiempo, pero hablando con dos de mis amigas: L-Krinn y Angel Zafiro, se me ocurrió darle la forma que necesitaba. Quería tratar un tema interesante… porque ¿quién no ha querido tener un amor como el de las novelas que leemos o como el de las películas? Sinceramente, yo siempre he soñado con un amor así y quería mostrar como lo veo desde mi punto de vista.

Como ven, tenemos a Sakura como escritora y a Shaoran como su editor, sé que hay otras historias en las que ellos cumplen esos roles, pero es completamente diferente XD

Él está profundamente enamorado de ella, mientras que Sakura nunca se había dado cuenta de nada por estar sumergida en su frustración de no encontrar a su príncipe azul. Pero ahora sabemos que no buscaba a un príncipe azul, sino a uno multicolor… ¿entendieron el concepto? XD espero que sí, de todos modos no se preocupen… en el próximo y último capítulo lo explicaremos… claro, que si los protagonistas salen vivos de esta XD j aja

¿Qué pasó al final? O-O

Pues eso ya lo sabremos…

Por cierto… la canción que está casi a la mitad es de Charm

Nombre de la canción: "¿No lo ves?"

Artista: Charm

Si les gustaría escucharla y no la tienen, o no la consiguen, no duden en pedírmela mandándome un e-mail, o simplemente, escribiendo su e-mail en un lindo review XD

Je je sin más que decir, me despido agradeciendo a Angel Zafiro su ayuda para traducir una parte de la canción que estaba en inglés n.n ¡gracias!

Ahora sí, espero que si les gusta me dejen sus opiniones n.n en serio que me gustaría saber que piensan.

¡¡Dejen sus reviews!!

¡Besos!

Y hasta la próxima actualización…

¡Nos vemos! :D

24/05/08