Won't You Please Stay With Me

Won't You Please Stay With Me?

¿Te quedarías conmigo, por favor?

Autora: XMizzfreestyleX

Pareja: SS/HP

Clasificación: M, romance, drama

Advertencia: Esta historia es slash, es decir, relación chico/chico. Si no te gusta el ema, éste es el momento de retroceder

Resumen: Antes de su cuadragésimo cumpleaños, Snape debe conseguir un esposo potencial o el Ministerio le conseguirá uno. De todas las personas, él elige a Harry. Todos parecen pensar que es una gran idea, excepto el joven. ¿Podrá Snape ganarse el amor de Harry antes que sea demasiado tarde?

Disclaimer: No soy propietaria de nada relacionado con HP. Todo pertenece a JK Rowling, Bloomsbury Books, Scholastic Inc., Warner Bros. y demás entidades involucradas

N/A: Cho Chan fue movida al año de Harry. Estoy consciente que se supone está un año por encima de él.

N/T: Aquí les traigo una nueva traducción. Esta historia me gustó un montón, espero que a ustedes también. Besitos.

Won't You Please Stay With Me?

¿Te quedarías conmigo, por favor?

Capítulo 1/26

El desmayo de Harry

Nadie estaba realmente seguro de cómo había sucedido, ni nadie sabía cómo se lo plantearían a Harry, quien aún seguía arriba, profundamente dormido, en su mundo de sueños. Si sólo supiera la nueva pesadilla que lo esperaba al bajar las escaleras, probablemente nunca despertaría. Sirius Black, Remus Lupin, Ojo Loco Moody, Tonks, y los señores Weasley estaban sentados juntos ante la chimenea, con las manos plantadas firmemente en sus regazos o con los brazos cruzados. Cada uno parecía estar sumergido en sus pensamientos. Sus rostros no tan impenetrables como preocupados.

Cada uno fue regresado a la realidad cuando escucharon crujidos en el piso superior; la tensión se multiplicó por diez. La señora Weasley alargó la mano hacia su esposo antes de renovar su ansiedad.

—Simplemente tendremos que ser sinceros con él. Es la mejor manera.

—Pero va a pensar que ni siquiera intentamos luchar y lo vendimos como un pedazo de carne— Sirius estaba frustrado y angustiado por no poder salvar a su ahijado de una adversidad.

—Es lo mejor, Sirius. Su seguridad siempre será lo primero— Remus alargo la mano y frotó la espalda del animago—. Si te conviertes en perro, te frotaré la barriga.

Sirius gruñó.

—Bien— dijo Moody—. ¿Quién va a ser el que destrozará al pobre Harry?

Todos permanecieron en absoluto silencio. Todo lo que se podía escuchar era el crepitar del fuego mientras quemaba la madera y el correr del agua en el piso superior. Ese día Harry regresaría a Hogwarts, y los adultos no querían darle una razón para entrar en pánico.

—Quizás no deberíamos decírselo— sugirió Tonks.

—¿Y esperar hasta que él lo aborde?— la señora Weasley se puso de pie—. ¡El pobre niño tendría un ataque al corazón!

—Ya no es un niño. Ya pasó esa edad— comentó Remus.

De repente, la puerta crujió, abriéndose, y todos los adultos jadearon y se pusieron de pie. Cuando Hermione y Ron entraron en la habitación, pudieron sentir la intranquila tensión presente. Notaron que los adultos se mostraron aliviados apenas momentos después de haber estado a punto de sufrir un ataque cardiaco.

—¿Qué les pasa a todos?— preguntó Ron—. Muchos de ustedes lucen como si acabaran de ver a Ya—Saben—Quien.

Los otros rieron entre dientes y se sentaron nuevamente. De nuevo se percibió la tensión. Hermione y Ron intercambiaron miradas.

—¿Qué está sucediendo?— interrogó Hermione.

—¿Está Harry arriba?— preguntó Sirius.

—Sí, bajará pronto— informó Ron.

Los adultos se miraron unos a otros como si las respuestas estuvieran escritas en los rostros de los demás. Hermione y Ron se sentaron a la mesa y la señora Weasley comentó:

—Traeré el desayuno.

Luego se alejó del grupo y comenzó su rutina diaria de preparar la comida. Justo entonces, la puerta volvió a abrirse y todos palidecieron. Harry estaba entrando con su habitual cabello despeinado y bostezando.

—¡Buenos días a todos!

Cuando todos murmuraron sus saludos, Harry los miró con sospecha.

—¿Pasa algo?

—Harry, tienes huevos y tocineta listos en la mesa— la señora Weasley lo empujó lejos del grupo y lo condujo a la mesa, donde le había servido el desayuno.

Mientras Harry escarbaba en sus huevos, notó que todos lo observaban con preocupación.

—¿Qué les pasa?— preguntó.

—No lo sé. Han actuado así desde que nosotros llegamos— explicó Ron—. Creo que están ocultando algo.

—Y sea lo que sea, no puede ser bueno. Sólo mira el rostro de Sirius. Se vio absolutamente mortificado cuando entraste— comentó Hermione.

Después que Harry terminó de desayunar, decidió abordar el asunto, pero entonces Sirius comentó:

—Bien, a conseguir sus baúles. Nos vamos ya. ¡No querrán perder el tren!

Tonks, Remus y Sirius corrieron escaleras arriba para traer las cosas de todos, dejando a los tres amigos completamente embaucados.

—¿Quízás sólo son ideas nuestras?— comentó Harry.

Una vez que los otros regresaron, cargaron todo rápidamente el autobús. Luego Remus sacó lo que Fred y George llamaban un sombrero incógnito y lo colocó sobre la cabeza de Sirius. Instantáneamente, Sirius lució como un anciano vestido con un traje; no se parecía a si mismo en nada.

—¿Te gusta el sombrero?— preguntó Sirius a Harry, su voz sonaba anciana—. Lo compramos en la tienda de bromas de Fred y George.

—¡Es malditamente brillante!— jadeó Ron.

—Ahora puedo ir a despedirte— Sirius lanzó un brazo sobre los hombros de Harry y lo guió fuera de la casa. Remus los siguió, con la jaula de Hedwig bajo el brazo.

Una vez que todos se montaron en el enorme autobús púrpura de tres pisos, éste partió a toda velocidad, lanzando a Harry hacia la mitad del vehículo. El joven chocó contra una de las camas, y de alguna forma consiguió cortar su mejilla. ¿Contra qué? Algo afilado sobresalía de la manilla.

—Auch— Harry observó la mancha de sangre en su dedo y tomó un kleenex. Limpió su mejilla suavemente, mientras Sirius, Tonks y Remus corrían hacia él.

—¿Estás bien?— preguntó Sirius—. Oh, no— corrió su dedo sobre la cortada de su ahijado.

—A él no le va a gustar esto— susurró Remus.

Cuando dijeron 'él', Harry pensó que se estaban refiriendo a Dumbledore, ¿pero por qué se inquietaría por un pequeño arañazo en su mejilla?

—¿Qué?

Una vez más, ahí estaba el aura de ansiedad. Teniendo suficiente de tanto secreto, Harry interrogó:

—¿Qué está sucediendo? ¿Por qué todos están tan preocupados?

—Quizás deberíamos contarle. De todos modos está destinado a descubrirlo— Remus se sentó al lado de Harry, pero Sirius sacudió la cabeza.

—Si alguien va a contarle, seré yo. Después de todo soy su padrino.

—Por supuesto— Remus y Tonks se alejaron.

Sirius comenzó a caminar de un lado a otro frente a Harry. El joven nunca había visto a su padrino actuar de esa forma.

—¿Sirius?

—Vale, simplemente te lo diré directamente— se sentó a su lado y tomó su mano—. Ahora, lo que voy a decirte puede ser un tanto impactante. Prométeme que vas a tomarlo como un hombre, Harry— el joven asintió—. Bien, no estoy seguro cuánto va a afectarte esto; no he ensayado nada para confortarte después de la impresión. Bien, aquí va. Anoche, mientras dormías, tuvimos un visitante. Éste… eh… fue Severus Snape— Harry hizo una mueca de desagrado—. Pero esa todavía no es la peor noticia— Sirius metió la mano en su bolsillo y sacó una pequeña caja verde, que en la tapa tenía escrito con letras de plata 'Harry Potter'. La abrió y en su interior encontró un anillo en oro blanco, con varias esmeraldas incrustadas. Sirius pudo ver el pánico en los ojos de Harry, pero continuó—: Supongo que sabes el resto.

Los ojos de Harry se pusieron en blanco y cayó sobre la cama. Todos habían estado observándolos, y de la reacción de Harry, dedujeron que Sirius se lo había contado. Ron y Hermione, que no tenían idea de lo que estaba pasando, sólo habían visto a Sirius despidiendo a los otros dos, luego tomando la mano de Harry entre las suyas, hablándole mientras su amigo se veía asustado, y luego sacando una pequeña caja con un anillo dentro antes que Harry se desmayara.

—¿Sirius?— Ron y Hermione corrieron hacia él—. ¿Le pediste matrimonio?— ellos se veían enfermos—. ¡Eres su Padrino!

—Tranquilos— musitó Remus, quien acababa de aparecer detrás de ellos—. No es lo que parece.

—Pshhh. Por favor. ¿Creen que yo le daría a Harry una caja verde y plateada? Y miren ese anillo. ¿Piensan que yo podría costear eso?

Hermione se mostró impactada cuando miró detenidamente los colores.

—¿Slytherin? ¿Un Slytherin le propuso matrimonio a Harry?

—¿Fue Pansy?— preguntó Ron.

Remus y Sirius sacudieron sus cabezas.

—¿Crabbe o Goyle?

Negaron de nuevo.

—¿Draco?

—No— contestó Remus.

—¿Alguien que conozcamos?— indagó Hermione.

Ellos asintieron vigorosamente.

—Oh, sí. Lo conocen muy bien.

Así que era un él. Hermione tomó en cuenta el precio del anillo. Debía ser alguien con dinero. Y si no era Malfoy… entonces…

—Por favor, si estoy en lo correcto, no digan nada. ¿Fue… Snape?

Remus y Sirius permanecieron en silencio ante la pregunta de Hermione.

Ron se mareó y Hermione pareció que iba a vomitar.

—¿Cómo pudieron hacerle a Harry algo como eso?

—Él le ofreció seguridad, Hermione— explicó Remus—. Con el regreso de Ya—Saben—Quien, no estamos seguros en que medida podamos ser capaces de proteger a Harry. Snape es un mago dotado de un conocimiento excepcional en todas las áreas. Tiene un hogar seguro que está lejos de todo esto, tratará bien a Harry y le dará lo que nunca ha tenido.

—¿Pero lo amará?— preguntó Hermione.

—Severus nunca pronunció esa palabra— contestó Sirius—. Pero estoy seguro que le demostrará que lo ama de algún modo… si es que lo siente.

—Sí, ¿pero Harry ama a Snape?— insistió Hermione—. La última vez que verifiqué, eran enemigos jurados.

—El asunto no es si Harry lo ama o no— replicó Remus—. En este momento, necesitamos asegurarnos de que esté a salvo mientras la guerra continúe.

Tomaron otros cinco minutos antes que llegaran a la estación, y una vez allí, descargaron sus equipajes para dirigirse a la plataforma nueve y tres cuartos.

—¿Todavía duerme?— preguntó Remus.

—No, está despierto pero rehúsa moverse— dijo Sirius, transportando a Harry a través de la entrada del andén.

El Expreso de Hogwarts estaba silbando, lanzando el sonido al aire. Faltaban apenas unos minutos antes que el tren partiera, y aún menos para que Sirius pudiera despedir a su ahijado. Se lo entregó a Ron y musitó:

—No olvides escribirme, Harry. No tengo otra cosa que esperar que tus cartas. Después de todo, Dumbledore me mantiene encerrado en ese pequeño lugar todo el santo día.

—No te preocupes, lo haré— murmuró Harry.

Sirius asintió con una sonrisa.

—¡Vete ya! No quisiera que perdieras tu tren.

Harry sonrió débilmente mientras Ron lo transportaba al interior del tren.

—Levántate ya, Harry. Estás haciendo que nos veamos ridículos.

ºººººº

—¿Crees que estará bien?— preguntó Remus, mientras a escondidas aferraba la mano de Sirius.

—Mientras Snape no intente nada extremo.

—Ahora, apresurémonos en regresar. Ese disfraz está empezando a molestarme. Ya extraño lo guapo que eres.

—Remus, Remus— Sirius sacudió la cabeza, juguetón.

ºººººº

Unos cinco minutos más tarde, Harry estaba sentado en un compartimiento, junto a Ron y Hermione. Ninguno había dicho nada desde que habían abordado el tren. Harry estaba hundido en sus pensamientos, preguntándose cómo iba a hacer para evitar a Snape. Podía simplemente no mirarlo, no preguntarle nada, poner más esfuerzo en su materia para que no lo retuviera después de clases o terminara en detención.

—Estoy… comprometido con el cretino grasiento— se desplomó hacia adelante—. Nunca pedí esto. Nadie me preguntó si estaba de acuerdo.

—Remus y Sirius dijeron que era por tu propio bien. Él te ofrecerá seguridad y un hogar, Harry. Snape no es pobre. Puede darte todo lo que nunca has tenido.

—Aún así… Voy a ser su…

—¿Puta?— Ron rió entre dientes.

Harry tomó un cojín y se lo tiró a Ron. Luego sacó la cajita de su bolsillo y la abrió. El anillo era definitivamente hermoso y centelleó ante sus ojos.

—Me pregunto si podría regresarle el anillo a Snape.

—¡No deberías! ¿Es muy descortés, Harry!— dijo Hermione.

—¡Lo sé, pero no quiero casarme con él! Quiero elegir mi propia pareja, ¡y no soy gay!

En ese momento tocaron a la puerta. Los tres se giraron para ver a Malfoy saludando a Harry con su sonrisa usual. La puerta se deslizó, abriéndose, y Malfoy se dirigió derecho al puesto al lado del Gryffindor.

—Lindo anillo— apuntó al evidente objeto.

Harry cerró la caja y la regresó a su bolsillo.

—Sabes, creo que mi padrino apreciaría si usaras el anillo. Gastó una fortuna en él, según escuché. Realmente debe amarte, Harry.

Después que Malfoy dijo lo que necesitaba ser dicho, en su tono sardónico habitual, se levantó, dándole a Harry unas palmaditas en la espalda, y salió del compartimiento.

—¡Es Potter para ti, Malfoy!— gritó el otro tras él.

—¡Maldición! ¡Malfoy va a ser una nueva adición a la familia!— dijo Ron.

—Otra razón para regresarle a Snape su anillo.

—¿Crees que se dirigirá a ti de manera informal, Harry?— indagó Hermione—. ¿Y piensas que dejará que lo llames 'Severus'?

—Aunque quisiera, no se lo permitiría.

—Hum, disculpen por interrumpir. ¿Puedo hablar contigo, Harry?

Cho Chang había aparecido repentinamente en el compartimiento.

—Hum, seguro. Estaré ahí atrás— abandonó el compartimiento en compañía de Cho, que se veía algo nerviosa, mientras jugueteaba con sus uñas.

—Quería pedirte un favor.

—¿Si?

—Bien— Cho dio la impresión de que, lo que fuera que iba a pedir, sonaría definitivamente estúpido o difícil—. Verás, durante el verano, mis amigos intentaron enrollarme con Perry Meek, y yo realmente no quería, así que… les dije que ya tenía novio.

Harry tragó grueso.

"¡Oh, Merlín. Les dijo que yo estaba enamorado de ella, ¿cierto?"

—Sigue.

—Les dije que eras tú. ¡No, Harry, por favor, comprende!

Harry empezó a mover la cabeza, como si estuviera molesto por lo que Cho estaba diciendo.

—¿En qué demonios te metiste?

—Nada serio en realidad, sólo tenemos que representar nuestras partes.

Harry asintió. Sabía que, definitivamente, Cho Chang le gustaba antes… como el último año… Quizás, si era realmente afortunado, podría evocar esos sentimientos de nuevo y estar con ella verdaderamente.

—Está bien, lo haré.

—¡Muchas gracias!— Cho lanzó sus brazos alrededor de Harry, para después correr por el pasillo .

—¿Qué fue todo eso?— preguntó Ron.

—Sólo acepté fingir ser el novio de Cho hasta que ella consiga librarse de un tío.

—¿Qué? ¿Y si Snape escucha sobre eso? ¡¿Tienes idea de cómo puede afectarlo?!— amonestó Hermione.

—Tranquilízate. Ya te lo dije, voy a renunciar al compromiso de todas formas.

—¿Algo del carrito, queridos?— preguntó una dama en la puerta—. ¿Eres tú, Harry?— éste asintió—. Tengo un mensaje del Profesor Snape. Ordenó que cualquier cosa que gustes, con mucho gusto pagará por ello.

—No, gracias. Puedo pagar mis propias cosas.

—No vas a ser acosado por esto más adelante. Elige algunas cosas y siéntate.

Cediendo finalmente, Harry tomó unas cuantas golosinas para él y varias cosas para sus amigos.

—Podría también hacer buen uso de mi nuevo privilegio.

Treinta minutos transcurrieron antes que el Expreso de Hogwarts entrara en la estación. Una vez se detuvo el tren, los estudiantes saltaron al andén. Harry, Ron y Hermione fueron de los últimos en desembarcar. Harry quería asegurarse que todo estuviera lleno de estudiantes pululando alrededor, con la intención de dificultar el que Snape lo localizara, sólo en caso de que lo estuviera buscando.

—Vamos, y recuerden mantener sus cabezas bajas— instruyó Harry, mientras corría a través de las puertas abiertas para mezclarse con la multitud. Sabía que si Snape estaba buscándolo, intentaría ubicar los aspectos distintivos de sus amigos.

De nuevo, como el último año, estaban esas criaturas similares a caballos diabólicos jalando de los carruajes. Harry entró rápidamente en uno de ellos y cerró la puerta. Podría haber jurado que había visto el cabello grasiento moviéndose alrededor.

Afuera del carruaje, Snape, acompañado de McGonagall y Dumbledore, esperaba pacientemente para dar la bienvenida a Harry, pero ninguno de ellos, excepto Dumbledore, por supuesto, había visto al chico.

—Probablemente ya está en un carruaje, Severus— sugirió McGonagall.

Snape aclaró su garganta y asintió.

—Debes darle tiempo, Severus— Dumbledore colocó gentilmente una mano sobre el hombro de Snape—. Después de todo, uno no se despierta todos los días comprometido con alguien que pensaba odiaría por siempre. Además, sugiero que mantengas una distancia de él para que tenga tiempo de acostumbrarse. Si empiezas a consentirlo de repente, puede asustarse.

—Por supuesto, Director.

Los tres abordaron uno de los carruajes antes que todos estuvieran llenos.

Unos pocos carruajes más allá, Harry se sentó con sus dos amigos, nervioso. Éste no iba a ser como sus años anteriores. Ni siquiera había puesto un pie en el interior de las murallas del castillo y ya tenía una idea de lo que estaba reservado allí para él.

Continuará…..