Por favor no digas Adiós

By: Mussainu

Disclaimer: Ranma ½ sigue perteneciendo a Rumiko Takahashi pero la historia sí es de mi autoría.

—aaa— Diálogos.

aaa— Pensamientos.

III –

Provócame

Loca. Eso es lo que se estaba volviendo con el continuo gotear que había casi sobre su cabeza. Las cosas no estaban tan bien en su cabeza como para empeorarlas con una jaqueca. Si la pequeña charla, y aún significativa, que había mantenido con Ranma no hubiera sido tan extenuante, y extrañamente excitante a la misma vez, ahora podría contarse como una persona más que dormía.

Pensándolo mejor, no pude ver a Kasumi ni a nadie más cuando he despertado.

La verdad debe de ser contada. Akane, tan ensimismada y melancólica como se encontraba esa misma tarde, apenas se había dado cuenta de que ningún miembro de su extravagante familia se encontraba ahí. Debería de morirse de vergüenza por la sola idea de pensar más en el ególatra de Ranma más que en su propia familia. A su conocer podrían encontrarse ya secuestrados por algún príncipe que decidía que quería a sus hermanas como amantes y a su padre como sirviente, teniendo en cuenta las veces en que eso había sucedido simplemente no podía descartar esa idea.

Tentativamente bajó las escaleras para poder encontrar algo, una nota como era de costumbre o un muro destruido, que delatara que su familia había sido secuestrada por una horda de piratas con muy malas intenciones. Si era así, bien podría utilizar esa nueva gama de energía desahogándola con algún infortunado secuestrador.

Por el otro lado, si es que en verdad su familia había sido abducida, como ella presumía, Ranma le habría comentado algo y entonces partirían en su búsqueda como muchas veces antes lo habían hecho. Y eso solo le dejaba a Akane una opción. Preguntarle a Ranma si es que sabía dónde es que se encontraba su padre y hermanas.

¿Pero acudir por ayuda a cuando estaba, justificadamente claro está, enojada con él sería rebajarse? Por su puesto que sí y apostaba su vida a que no sería como Shampoo que siempre corría a donde estaba Ranma para pedirle ayuda. Que Dios le ayudara si es que alguna vez llegaba a ese extremo.

—Akane estar preocupada, airen. –dijo en la oscuridad tratando de hacer su mejor imitación de la voz de la amazona que aún ahora le causaba problemas.

—Akane necesitar a airen para protegerla porque querer tener hombre fuerte con ella.

Le causaba cierta gracia pensar en que probablemente lo estaba haciendo bien. Las manos provocativamente en las caderas, los dos botones del pijama desabrochados dejando ver parte de su escote sin parecer vulgar, y un puchero en los labios. Consiguió caminar como lo haría Shampoo, moviendo exageradamente las caderas, cruzando desde la cocina hasta el rellano de las escaleras. Y pensándolo bien, lo estaba haciendo endiabladamente bien. ¿Necesitaría la ayuda divina más pronto de lo que deseaba?

—Oh airen, –continuó su imitación, más ahora su postura dejó de ser la de una mujer "cazando" a un hombre por la de una completa colegiala enamoradiza. —Akane estar feliz de que por fin estar aquí. Akane no saber valerse por sí misma si airen no estar junto a ella. ¿Airen se quedará por siempre con Akane? No poder vivir sin tenerte a su lado.

Había estado representado su obra desde la cocina hasta el recibidor, en el cual se había detenido frente a un espejo practicando todas las caras y sugestivas poses que durante años le había visto a Shampoo. Incluso había adoptado un poco de sus gestos faciales para mimetizarlos en su propio rostro y así poder parecerse más a la amazona, no porque lo deseara sino solamente para ver que tan ridícula se podía llegar a ver una mujer rindiéndose a los pies de un macho ególatra con problemas de grandeza y que además de su boca solo salían insultos. Increíble que alguien pudiera enamorarse de alguien así y tristemente ella era una de ellas.

—Debo admitir que esa nueva fase tuya es bastante halagadora pero no tan divertida como cuando te la pasas gritando por todo. Puedes llamarme sádico pero supongo que me gustas más así, siendo tú y no personificando a alguien diferente, más déjame decir que es bastante excitante e incitante verte como Shampoo una vez en la vida. Si tan solo fueras más delicada, y porqué no, femenina serías una buena contrincante para ganarte mí afecto por sobre ella.

Podría decirse que una montaña tenía más movimiento que ella en ese momento. Estaba completa y absolutamente congelada en su lugar. La vergüenza sentida podría ser fácilmente equiparada con la vez en que se vieron desnudos en el cuarto de baño. Había estado haciendo poses, absolutamente nada recatadas, y caras y él, de entre todo el mundo, la había visto. Pero, ¿Qué no también había estado diciendo que lo quería, que le necesitaba? Maldición.

Akane se sentía acorralada y decidió aplicar la técnica que siempre usaba cuando se sentía atrapada. La violencia y la negación. Sí, eso siempre le había funcionado así que bien podría usarlo una vez más y esperar que los resultados fueran los requeridos.

—Baka. Yo solo me estaba burlando de Shampoo no tratando de ser como ella. Además, para que sepas, soy una mujer bastante femenina.

—No lo pienso así cuando estás blandiendo la mesa sobre tu cabeza.

Esa había sido una reacción puramente de instinto, ni siquiera se había dado cuenta en el preciso momento en que sus manos tomaron el borde de la mesa y mucho menos pudo notar cuando el peso aumentó teniendo el objeto sobre su propia cabeza.

Akane, viéndose fijamente observada en la espera de una respuesta o acción, dejó lentamente la mesa en su anterior lugar sonriendo inocentemente. No iba a permitir que Ranma, le hiciera burla por eso. Ya tenía suficiente con que él creyera que era una chica violenta, cuando por todos los cielos ELLA era tan amable como su hermana Kasumi.

—No me di cuenta. –se excusó.

—Hum, no veo cómo es que quieres conquistarme cuando Shampoo y Ukyô son más detallistas y MUCHO MENOS VIOLENTAS que tú.

—Yo no quiero conquistarte. –casi gritó Akane al verse arrinconada nuevamente. —Además, Shampoo dijo que yo había ganado.

—Querrás decir que ME ganaste.

—Yo… claro que no. –las palmas de las manos le cosquilleaban para poder tomar cualquier objeto y lanzárselo y de esa manera poder terminar con la incómoda conversación pero si quería mantener un perfil bajo sobre su inexistente violencia para con él, debería de mantenerse dócil.

—Sé que soy atractivo, masculino, el mejor artista marcial, un adonis pero nunca pensé que me trataran como a un premio. Me siento en verdad dolido. –en una verdadera pose de melodrama, había dicho esas palabras mirando por el rabillo del ojo como es que los colores se le subían a Akane entre una mezcla de rabia e incredulidad. Bastante divertido. —Sí es que querías salir conmigo solo tenías que decirlo de buena manera y probablemente lo habría considerado.

—Baka. Nunca querría salir con alguien tan insensible como tú.

—¿No?

—Pero que…

Akane podía sentir el fuerte y eminente torso de Ranma presionando contra su espalda. Estando completamente erguida, ella solo le llegaba hasta debajo de la barbilla a pesar de que había crecido 3 cm. desde esos últimos años más él había crecido aún más sobrepasándola. Podía sentir como su barbilla se enterraba en su coronilla con cada vez que hablaba.

—Quédate quieta. –le dijo casi en un susurro mientras que poco a poco la envolvía en sus brazos para poder así quedar ambos encarando la luna.

—No… no sé que es lo que intentas hacer pero… pero… no lo permitiré no quiero que tus pervertidas manos me toquen. –respondió tartamudeando sintiéndose increíblemente estúpida.

—¿Te parece pervertido lo que hago? –inquirió con cierta normalidad mientras que la estrujaba más contra su propio cuerpo. —Yo solo estoy abrazando a MI PROMETIDA, no le veo nada de pervertido a eso. ¿Es que tienes la mente tan sucia como para pensar que detrás de toda acción hay malas intenciones, ecchi?

Ranma tenía razón. No estaba haciendo nada malo. Ella después de todo era su prometida, quisieran ambos o no, y solamente era un abrazo. Y una vez más maldijo no pensar bien las cosas antes de hablar. —Claro que no, es solo que… piensa rápido Akane. –se alentó mentalmente con la esperanza de que su boca no decidiera tomar control nuevamente y empezar a decir cosas de las que pudiera arrepentirse segundos después. —… solo que… primero es un abrazo y luego… pues… –giró la muñeca en redondo para dar a entender sin usar palabras. Ya había cubierto su cuota de sonrojos esa noche. —… ya sabes.

—No. Temo que no sé de qué me hablas.

—Bueno ya sabes. En la clase de salud no enseñaron "eso".

—Me quedé dormido en las clases de Salud. –respondió sin darle mucha importancia aún manteniéndola pegada a su pecho descansando su barbilla sobre ella. ¿Te importaría explicarme? –contestó con toda la intención de sentir temblar de vergüenza en su abrazo.

—Baka.

—¿No me vas a explicar? Hm, podría ir con Ukyô, estoy seguro de que ella estaría "encantada" de decirme que es lo que me perdí.

—Me parece perfecto.

—Pero… –agregó terminando en media frase, como si estuviera saboreando las palabras en su lengua. —Será en otra ocasión porque en "este" momento estoy de lo más cómodo, aunque esto de estar parados me está cansando un poco. Después de todo, no recorrí varios kilómetros de regreso a casa.

Sabiendo el amargo sabor que esa conversación acarrearía, decidió volver tocar la herida. No quería que en unos cuantos años más tarde, el tema saliera a la superficie y entonces más preguntas aparecieran y entonces la herida se abriría nuevamente, así que qué mejor que acabar con esto en vez de esperar con el miedo en la boca de ver cuando es que la temida conversación se suscitara. —Me dijiste que habías regresado porque se te había olvidado, pero no mencionaste que es lo que era tan importante que has dejado tu ansiado viaje a China solo para obtenerlo. Para como lo pienso yo, ese objeto debe de ser de inmenso valor para ti.

—No tienes la menor idea. –respondió casi automáticamente mientras que la estrujaba más fuertemente contra su pecho sintiendo el calor que desprendía su cuerpo a través de la fina tela de su pijama. —No tienes la menor idea.

—¿Qué es? –preguntó recelosa.

—Akane yo… –las palabras estaba ahí, colgando de la punta de su lengua y sin embargo las sentía demasiado pesadas como para pronunciarlas y de alguna forma sabía que si decía algo, tartamudearía. —Un beso. Solo necesito un beso tuyo.

—¿Qué sucede? –inquirió, curiosa. Forcejeó ligeramente para liberarse un poco de ese posesivo abrazo y de esa manera poder encarar a Ranma que extrañamente se había mantenido silente durante ya varios segundos.

Ahí, con la mirada ligeramente perdida y los labios increíblemente resecos, se encontraba el autoproclamado "gran Ranma Saotome". Akane aprovechó ese momento para verlo fijamente ya que no eran muchas las veces en que se le podía ver a ese hombre tan indefenso. Estuvo realmente tentada a tocarle la mejilla pero sabía, por que su propio cuerpo se lo estaba gritando, que una vez que tocara esa piel no podría retirar la mano.

Ranma, que seguía tan estoico como hacía ya unos cuantos segundos, miraba la luna que se reflejaba en el pequeño lago personal del Dojo Tendo y con las ondulaciones producidas por alguna fuerza extraña, la luna parecía bailar en el fondo con movimientos hipnotizantes. Ansiaba, palabra corta de sentido para lo que en verdad sentía, decirle a Akane que un beso "un beso suyo" era lo único que lo movió a regresar a Nerima cuando ya se encontraba en las afueras. Más, ¿Tenía derecho de decirlo, podía actuar como si no hubiera pasado nada durante su ausencia y aún así pedirle un primer y último beso?

—No tienes porqué decirme si es que no quieres. –respondió Akane con cierta decepción.

—N–no es eso.

—¿Qué sucede?

—Es solo que no tengo derecho.

—¿Quién te lo impide?

—Tú. –respondió sin pensar y antes de darse cuenta que había dicho esas palabras, ya las estaba maldiciendo.

—¿Yo? Yo no te impido nada.

—No sabes las implicaciones que esa sola respuesta tiene mi querida e inocente Akane. –respondió con la voz anormalmente ronca y gruesa. —Sería mejor que no dijeras ese tipo de cosas tan a la ligera, yo, soy un caballero pero créeme que no existimos muchos.

¿Implicaciones? ¿Caballerosidad? Me temo que no comprendo.

—Solo no lo digas, ¿quieres? –le contestó con tono autoritario esperando no tener que dar más respuestas.

—Ranma Saotome, escúchame bien. –le tomó de las solapas de la camisa acercándoselo en una pose que esperaba fuera intimidante. —O me dices que es eso que viniste a buscar o juro que todo Nerima se entera de ese pequeño "accidente" que sucedió hace un mes.

—No te atreverías.

—Provócame.

—Akane. –su nombre se le resbaló de la lengua con cierta advertencia más ella daba a entender, por esa testaruda mirada que poseía, que no estaba para intimidada.

—Dímelo.

Era el momento en que las infames técnicas Saotome tomaran partido en la discusión.

Estrategia 1) Acercamiento físico.

—¿Quieres saber, eh? –estaba tentando cuanto es que podría hacer poner nerviosa a Akane para que de esa manera dejara el tema de lado. La mejor estrategia que se le podía ocurrir era apelar a su vergüenza, ya que los celos eran un arma de doble filo, y el aire estaba demasiado frío como para dar un "paseo" nocturno. —¿En verdad quieres saber? –tentativamente se fue acercando hasta ella, esperaba ver que retrocediera, pero maldita fuera la testarudez engendrada en la menor de las Tendo.

—¿Es que no escuchaste que es eso lo que quiero saber? Baka.

Resultado: Fallido.

Estrategia 2) Contacto físico superficial.

Dejó vagar sus manos por su espalda deleitándose con el calor que ella desprendía. Arriba y abajo. Marcando con ligeros círculos los omoplatos. La tensión que había en su camisa, producida por los pequeños pero fuertes puños de Akane, había cedido ligeramente.

Resultados alentadores pero no los esperados.

Estrategia 3) Elocuencia y evasión.

—Y yo que pensaba que no te interesaba saber o por lo menos que no me obligarías a decirlo si es que no quería.

—¿Realmente caíste en eso?

—Me siento herido Akane. –respondió con falso dramatismo llevándose una mano hasta el corazón. —Podría perdonarte si me hicieras otra de tus interpretaciones de Shampoo.

—Ni lo pienses.

—¿Porqué no? Además, te veías bastante provocativa con ese contoneo.

—Ni te lo imagines. –advirtió apretando más el cuello de la camisa.

—¿Y qué si lo hago?

—Créeme que no querrás saber.

—Cuando sueñe no lo sabrás, y créeme que tampoco querrás saber que es lo que sueño.

—Ranma. –su tono sonaba altamente peligroso. Levantó el pie y lo dejó caer pesadamente sobre el que hentai de su prometido.

Resultados desalentadores. No volver a intentar. JAMÁS.

Estrategia 4) Acercamiento físico más personal.

—Oh vamos Akane, sabes que no lo dije enserio.

—A mí me pareció bastante sincero, por no decir pervertido.

—¿Entonces tú no sueñas conmigo? –dijo usando el mismo tono con el que se amansa a una serpiente. Como iban las cosas tenía que manejarla como si estuviera frente a una cobra.

—Yo… Cla…claro que…

—¿Sí? –interrumpió en medio tartamudeo.

—NO.

—Lástima, sería una buena manera de crear lazos, como es que quiere que mi padre haga, si contáramos nuestros sueños mutuos.

—¿Entonces… tú sí… sí sueñas conmigo?

Calculó mentalmente el daño que una afirmación provocaría en Akane y por la forma en que ella lo miraba casi podía asegurar que había solo un 25 de probabilidades de un golpe aunque claro, las matemáticas nunca habían sido lo suyo.

—Sí pero… –y en ese preciso momento perdió la confianza que se había auto impuesto. —Pero no es como tú crees. Digo, sí sueño contigo pero no de una manera sensual, claro no es que no piense que eres sensual es solo que… –muy bien, las probabilidades de terminar en una cama de hospital durante un par de días había incrementado en un 50. —Es solo que para mujeres sensuales está Shampoo o hasta Ukyô pero… –75 e incrementando tan rápido como su pulso. —Bueno, tú también lo eres. –las estadísticas habían disminuido a un 63, un buen porcentaje. —Cuando no estás siendo un marimacho que me golpea por cada inocente acción que realice.

Era más de lo que ella podía soportar. Podía sentir la furia burbujeando dentro de ella como cuando el entusiasmo es tanto que podemos sentirlo físicamente como un vuelco en el estomago, claro que no era tan agradable cuando era la bilis lo que nos burbujea y no una sensación de gozo. A ciencia cierta sabía que si dejaba que su ira tomara lo mejor de ella, Ranma estaría muy pero muy lejos y probablemente llegara a China mucho más rápido de lo que un avión podría transportarlo.

—¿Dónde… –respiró hondo tratando de mantener el molesto burbujeo en eso, un simple e inocente burbujeo molesto. No quería explicarle a Nodoka porque es que su hijo figuraba en los folletos de gente extraviada. —¿Dónde están papá, Kasumi y Nabiki?

—Eh. –muy a su manera, se rascó la nuca. —Es verdad. –respondió rápidamente golpeándose la frente.

—¿Sí? –su tono se seguía adivinando peligroso por lo que tendría que felicitarse después porque su ira solo se quedara en un amenazador silbido.

—Mi madre llamó. –respondió como si con esa sola frase las cosas se explicaran, más al ver la cara de clara confusión de Akane supo que no era así. —Tu papá y hermanas están en casa de mi mamá porque según tu padre, o por lo menos lo que pude entender entre sollozos, salieron a buscarte una vez que empezaron a caer las primeras gotas, desgraciadamente el chubasco los atrapó aunque cerca de mi casa por lo que pudieron refugiarse ahí. –respiró hondo después de haber soltado semejante explicación con una superficial bocanada de aire. —¿Se puede saber porqué estabas en la lluvia?

Dudó por unos cuantos segundos ya que su mente se encontraba presa en algún recóndito lugar pensando en porque es que no le molestaba que él tuviera sus manos en la parte baja de su espalda a donde había ido a parar deslizándose casi imperceptiblemente. —Yo… necesitaba pensar.

—¿En mí?

—Claro que no. –gritó demasiado exaltada por que su mente había recobrado el dominio de su cuerpo y ahora se daba cuenta de que Ranma tenía sus manos sobre su trasero y casi podía jurar, de no ser tan superficiales los toques, de que su dedo índice estaba trazando pequeños círculos.

—¿Entonces?

—Estaba pensando en Shampoo. –admitió con cierta indulgencia al sentirse ligeramente relajada por esos trazos dibujados en su trasero.

—¿Qué tiene ella que no tenga yo? Cuando soy mujer bien puedo competir físicamente con ella.

Reprimió una pequeña risita al ver que Ranma aún quería competir con una mujer. Casi podía decir que él realmente disfrutaba convertirse en mujer de no ser por constantes quejas sobre que él no era un hombre completo. Es que se le veía tan feliz cuando vestía esos bonitos vestidos, cuando jugueteaba para conseguir que Kuno le regalara el deseo de la espada, cuando conseguía helado gratis, los elogios que recibía de ambos sexos; casi se podía decir que le gustaba más que ser hombre.

—Ranma. –gritó espantada alejándose de él rápidamente como si temiera que la proximidad pudiera nublar su pensamiento, pero es que esos roces… —¿Eres… eres gay?

Sí alguien pudiera describir el estado en el que Ranma se encontraba después de haber escuchado esas palabras salir de Akane, sería una mezcla de estupefacción e increíble y deformante terror. Su cara parecía haberse desencajado. Era bien cierto que ya varias personas le habían hecho esa misma pregunta pero nunca nadie la había hecho con tanta preocupación y expectantes por conocer la respuesta.

—Pe… pero por supuesto que NO. ¿Qué tonterías dices Akane? ¿Yo? ¿Gay?

—Bueno es solo que disfrutas mucho vestirte como mujer, y por no decir que hay veces en que solo te conviertes en mujer para conseguir helado gratis.

—¿Y a quién demonios no le gusta recibir comida gratis? –gritó, desesperado.

—Pues eso no es lo que me parece cuando estuviste coqueteando con Kuno.

—Solo quería el deseo.

—¿Y cuando te disfrazaste de la hermana perdida de Ryoga–kun?

—Bueno… eso fue diferente.

—¿Y eso porque?

—Pues… No puedo decir que porque estaba celoso de que ese tonto cerdo estuviera con ella en su casa, SOLOS!. Simplemente es diferente.

—Oh, eso lo explica todo muy bien. –respondió Akane, llena de ironía. Si Ranma creía que con esas pobres excusas podría hacerle creer su heterosexualidad estaba increíblemente equivocado y vaya que ella sabía de equivocación.

—Por la forma en que me estás viendo dudo mucho que me vayas a creer de un momento a otro, así que ¿Porqué no mejor demostrar mi hombría?

—¿Qué harás, destrozarás maderos con la cabeza o simplemente me mostrarás tu colección de revistas pornográficas?

—No me provoques Akane.

—¿Oh qué? ¿Me enseñarás lo bonita que te ves enojada?

—No me provoques.

—Hum, ya sabía que este matrimonio estaba mal desde un principio pero nunca creí que me obligaran a casarme con un Okama que además tiene preferencia por los de su mismo sexo.

—Me estás obligando a hacer algo que estoy seguro no te gustará.

—Como tiene que ver conmigo estoy segura de que no te será agradable así que solo por molestarte estoy dispuesta a enojarme. Después de todo siempre puedo aliviar mi enojo con él.

—En verdad estás tentando al diablo.

—Pues que venga él con todos sus corceles si es que el mismo lucifer eres tú ya que podré con él.

Esas palabras tan duras y tan frías habían salido de esos labios. Le había escuchado decir cosas hirientes más nunca algo tan… blasfemo. Y pudo saborear en ellas el mismo dolor y sufrimiento que ella había experimentando. ¿Es que creía que el saberse falto de favores con ella no era castigo suficiente, sino que también tenía que atacarlo psicológicamente?

—No digas cosas que no piensas Akane.

—Bah. –exclamó antes de dar media vuelta sin importarle si es que Ranma tenía alguna respuesta. —Siempre supe que eras un hombre falto de palabra pero nunca de hombría.

Eso había sido suficiente. Si anteriormente había estado disgustado con ella, ahora estaba furioso. Dejando que su cuerpo tomara el control sobre la mente, la tomó de la muñeca haciendo que ella le enfrentara, y sus ojos se encontraron con el dolor en los de ella, pero el cuerpo y la mente se habían desprendido dejando que solo los instintos reinaran. De un rápido y certero movimiento, la apresó contra su pecho con una mano y con la otra le sostuvo el rostro, que ella peleaba por liberar, acercándola hasta él en un beso fuerte y demandante que nada tenía que ver con lo que quería hacer. Él la quería besar con lentitud para que ella necesitara más de él.

En la sala se escucharon 12 campanadas, las cuales sonaron extremadamente fuertes por el mismo silencio reinante que había desde que él la había apresado contra su cuerpo y sus labios. No fue hasta que la sintió débil contra su cuerpo que decidió aminorar su abrazo dándole espacio para que se separara. Ella le miraba con una furia que podría haber incendiado, más detrás de esa máscara había algo que Ranma simplemente no podía llegar a captar ¿Era decepción lo que veía? ¿Estaba decepcionada por que había terminado el beso o porque no era lo que ella esperaba que alguien como él, que siempre le había tenido cierto grado de respeto, le hiciera algo tan ruin como eso?

—Akane… yo… –parecía que últimamente solo podía pronunciar ese nombre con gran vergüenza.

—No. –dicho esto se separó y caminó con pasos lentos y dubitativos hasta el rellano de la escalera. Se detuvo unos cuantos segundos, como para decidir que hacer, antes de suspirar y subir las escaleras escudándose en su cuarto en espera de que el alba llegara y con ella su familia.


¿Qué he estado haciendo como para que me tarde tanto tiempo sin actualizar? Bueno, empecemos el desfile de las excusas.

Primero, ando ligeramente (por no decir increíblemente) castigada por haber reprobado dos exámenes.

Segundo, encontré dos animes bastante buenos (Black Cat y Princess Tutu) y no he podido dejar de verlos.

Tercero, me llegaron tantas ideas que he estado escribiendo pequeños fragmentos para que no se me olvide.

Cuarto, empecé a ver de nueva cuenta a Ouran High School Host Club (tercera vez XD).

Quinto, encontré por fin donde poder descargarme el manga de OHSHC y pues esa es un gran impedimento.

Sexto, descubrí un libro bastante interesante que no puedo dejar de leer.

Séptimo, encontré muuuchos mangas que me capturaron y pues… culpable de obsesionarme con ellos.

Fiuf, les dije que era todo un desfile!! Juro no tardar mucho NUNCA MÁS. Gracias por leer!!