Carta de Despedida.

Querido Arnold:

Sé que después de lo que hablamos la otra noche, las cosas entre los dos debieron quedar muy claras, pero no, no es así... en parte, me sorprende que en algunas ocasiones siga actuando como la niña que alguna vez fui, diciendo incoherencias y mentiras que nunca he sentido para ocultar mis verdaderos sentimientos... pero creo que esto debe terminar, aunque sea a través de una carta, porque no soy lo suficientemente valiente como para decírtelo de frente.

Yo creo que debes saber que mi vida, en general, ha sido un desastre. No me gusta quejarme, pero es verdad. Mi familia nunca fue buena, bien constituida. Mis padres sólo consideraban a Olga como su hija, olvidándose por completo de mí... y bueno, después Bob hizo su gracia, de un día para otro decidió escaparse con su novia, y con mamá nos quedamos sola. La única solución que se nos ocurrió fue irnos donde mi abuela, que nos recibió con los brazos abiertos... en honor a la verdad, tengo que ser sincera: en parte, agradezco que esto haya ocurrido, porque sé que mi abuela me quiere por lo que soy... ella de verdad se preocupa por mí..

Como sea, por mucho que intenté evitarlo, poco a poco dejé de tener comunicación con ustedes, y también, tuve que notar cómo dos de mis sueños se fueron desvaneciendo lentamente: uno, el alejarme de mis amigos y de ti... sobre todo me dolía no saber de ti, estar lejos del que consideraba mi amor y una de las pocas personas que de verdad me ayudaban a vivir; y lo otro, mi sueño de estudiar literatura en la universidad. La manera de actuar de Bob nos dejó más heridas de las que creíamos. A mi mamá le dio una depresión aguda, y su adicción al alcohol lo empeoró todo. Lamentablemente no nos alcanzaba con la pensión de la abuela, y Miriam fue sintiéndose peor cada vez... me vi en la obligación de dejar mi sueño de estudiar eso y dedicarme por entero a trabajar por mí familia.

Pero en fin... qué rápido pasan los años cuando los problemas te agobian y sientes que cada vez tu vida se va consumiendo, ¿no crees?. Así me sentía yo cuando llegué a trabajar de secretaria a la empresa de Miranda, ni siquiera me sentía capaz de conseguir un empleo decente... pero lo hice.

Y cuando ya estaba que no daba más de seguir con mi vida así... apareciste tú... volviste a mi vida en uno de los peores momentos de ella, para darme un poco de tu luz. Y sí que me ayudó, cada vez me sentía un poco mejor, me sentía animada... y las cosas poco a poco parecían mejorar en mi vida... y todo gracias a ti.

Ya me cansé de rodeos. ¿Es que de verdad nunca te diste cuenta de mis sentimientos hacia ti?, ¿nunca sentiste mis miradas cuando éramos niños, o ahora mismo, mientras trabajábamos?, ¿o simplemente decidiste ignorarlo, como aquella vez en Industrias Futuro?... quizás era lo más fácil, ¿no?, para los dos... pensar que nunca ha pasado nada, que sólo somos amigos.

Pero ella sí se enteró, aunque no... ella se dio cuenta, no necesitó que nadie se lo dijera. Las mujeres tenemos ese instinto a veces... por eso nunca me habló, ni me miró... por eso se aprovechaba de tratarme mal cuando tú no estabas en la empresa, porque sabía que yo estaba enamorada de ti. Supongo que nunca te lo dijo... no quiero saber la razón.

Aunque debo reconocer que la entiendo. Simplemente ella estaba protegiendo lo que era suyo, nada más...

Pero debo decirte que no me arrepiento de nada. Todo lo que hice por ti siendo una niña, las veces que te ayudé (y que te las hice saber de una manera no muy sana, de verdad que lo siento), incluso las que te traté mal... aunque era una manera tonta, era MI manera de decirte todo lo que te amaba, y sigo amando... algo extraño, ¿no?. Recuerdo que Phoebe me decía que lo hacía así para evitar que tú también me hicieras daño, en caso que me rechazaras. Quizás tenía razón, ¿no?, ¿qué piensas tú?

Ahora, creo que es tiempo de despedirme, ya te dije todo lo que quería...

Te pido por favor que no te sientas culpable, en vez de eso, siéntete feliz porque le diste una razón de vida a una niña que se sentía perdida... y también, porque ayudaste a una muchacha que también se sentía perdida...

Te deseo lo mejor... de verdad. Mereces ser feliz como pocas personas, como nadie... estoy segura que todo el bien que nos has dado a los demás, se te será devuelto en algún momento. Estoy segura de eso.

No te preocupes por mí. Decidí seguir el consejo que me diste hace algún tiempo y aceptaré la ayuda que Bob se ofreció a darme para estudiar lo que siempre he querido: literatura. Me costó aceptarlo, pero creo que me lo debía, por todo lo que me hizo sufrir siendo niña y luego, abandonándome a mí y a mi mamá prácticamente a nuestra suerte.

Empezaré mi nueva vida... intentaré olvidarte, como ya lo he tratado tantas veces. Quédate tranquilo pensando que en algún momento lo lograré.

¿Sabes?, me hubiera gustado que las cosas fueran distintas, pero ya no vale la pena. Estoy segura que ella te ama, y que hará lo posible para hacerte feliz, dándote aquello que nunca me permitiste darte yo.

Te lo repito: no lo sientas por mí, aunque no lo creas, me siento tranquila... me siento feliz por ti, porque por fin encontraste a una chica que te quiere de verdad, por lo que eres.

En estos momentos los dos tomamos distintos caminos. Te deseo la suerte del mundo en el que decidiste seguir, por mi parte espero también que me vaya bien. El vuelo de avión sale esta tarde, casi a la misma hora en que te estés casando con Amy. No creo que nos volvamos a ver... en realidad, espero que sea así. No quiero volver a pasar por lo mismo que antes, ya no deseo que vuelvas a poner mi mundo de cabeza, sobre todo porque sé que nunca fui correspondida.

Te amo, es lo último que voy a escribirte, y porque te amo, te dejo uno de mis tesoros: el relicario que desde niña me acompañó, animándome a continuar queriéndote aunque tú no te dieras cuentas.

Adiós, Arnold. Si el destino nos vuelve a juntar... espero que sea en mejores circunstancias.

Helga Geraldine Pataki.

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Gerald, después de golpear con persistencia la puerta, decidió entrar. Se notaba inquieto.

-Viejo- extrañado, notó que su amigo estaba sentado en una silla, con la cabeza gacha. En una de sus manos tenía una hoja de papel y, en la otra, algo parecido a una cadena. La mano de Arnold parecía sostener algo -¿qué es lo que te pasa?

-Nada...- Arnold contestó vagamente. Gerald se acercó a él.

-Amigo, ¿qué pasa?, están todos esperándote. Tus padres, los invitados... incluso Amy está esperando a la vuelta que te decidas ir al altar- dijo Gerald, notándose algo de desesperación en su voz. Al notar que su amigo no se movía por lo que le había dicho, comenzó a preocuparse –Arnold... ¿estás bien?

-No, Gerald... no estoy bien...- por primera vez, Arnold levantó sus ojos, y su amigo vio cómo se reflejaban en ellos la tristeza y la confusión.

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Hola a todos!!

¿Qué les pareció el fic?, espero les haya agradado al menos. Es algo distinto a los demás de Hey, Arnold que he escrito, pero en lo personal me ha gustado. Sé que tengo pendiente el Dulce Noviembre, pero hoy no me sentí con las suficientes ganas para escribirlo... hoy ha sido un día de perritos para mí XD

Como sea, que estén muy bien... por si acaso, el fic acaba ahí... hasta ahora no tengo una continuación ni siquiera pensada.

Byes!!