Capitulo 1

Capitulo 1.- El comienzo

Mil años habían pasado desde que en la tierra hubo grandes guerreros, sacerdotisas, demonios y toda clase de gente especial, hubo grandes guerras, grandes imperios. Ahora esos grandes seres reencarnaban en seres humanos comunes "aparentemente", pero cada uno de ellos nacía con una extraña de marca de nacimiento, esa marca representaba de una manera u otra lo que había sido en su vida anterior y los poderes que tendría, en pocas palabras esa marca….era su destino.

Una de las grandes compañías del mundo del señor Inu Taishio, localizo a todos estos jóvenes especiales, y creo una gran escuela, la Shikon no Tama, para educarlos y evitar que sus grandes poderes cayeran en malas manos, sin embargo, por mas que aquel noble señor quisiera hacer hubo algunos de esos seres magníficos que cayeron en manos equivocadas como la del señor Onigumo… quien también creo una escuela, ambas estaban en rivalidad, al final la guerra seria inevitable, solo los mas fuertes sobrevivirían.

El señor Inu Taisho estaba de mal humor, habían desaparecido al menos 50 niños especiales, se paseaba de un lado al otro… no podía descansar, protegía a todos aquellos niños lo mas que podía.

- Mi amor… debes descansar- El señor Inu Taisho volvió la mirada para encontrarse con los ojos castaños mas dulces que hubiera visto en sus existencia, los ojos de su segunda esposa Izayoi, se había casado con ella un año después que su primera esposa falleciera al dar a luz a su primer hijo, Izayoi llevaba a su primogénito en brazos y a su recién nacido en la espalda.

- Izayoi… mi vida es solo que… el solo pensar que esas inocentes criaturas… pudieran ser… utilizados de mala manera… me hierve la sangre… no me gustaría que nuestros hijos fueran usado de esa manera- dijo Inu Taisho acariciando la mejilla de su adorable esposa

- Mama- dijo el bebe de 2 años en los brazos de Izayoi… ellos dos se sonrieron… y miraron el rostro de su hijo era perfecto pero en la frente tenia una luna y dos marcas en ambas mejillas de color morado que después le enseñarían a ocultar para así guardar su identidad.- Mama… tengo sueño- dijo el bebe mirando a Izayoi.

- Sesshomaru…Vamos a dormir mi vida… Inu… no te tardes- dijo Izayoi mientras le daba un besos apasionado a su querido esposo, el se despidió de sus dos hijos, el segundo tenia dos marcas en ambas mejillas del mismo color que su hermano mayor. Inu Taisho miro a su esposa alejarse, hacia un año que se había casado con ella, Izayoi fue quien sano sus heridas, y cuidaba a Sesshomaru como si fuera su propio hijo. Sonrió ahora tenia dos Sesshomaru e Inuyasha y eran especiales. El sonido del teléfono interrumpió sus pensamientos

- Diga- dijo Inu Taishio- a Eres tu Myoga… dime las encontraste…. Cual es su marca… sol y luna juntos… mmm ambas interesante… invertidos eh en una la luna en mas grande y el otra el sol, vaya, vaya muy interesante… envía a la anciana Kaede para que las cuide Myoga… no podemos dejar que ellas caigan en manos enemigas… cuídate Myoga y haz echo un excelente trabajo… gracias…. Buenas noches…- El señor respiro tranquilo y feliz por lo menos ellas estaban bien sonrió por fin dormiría en paz.


- ¡Sesshomaru!! Regresa no seas tramposo ese era mi almuerzo- gritaba un joven de cabello negro corto hasta la babilla en la parte de enfrente cortado en capas y justo detrás de su nuca le salía un mechón largo, el cual se agarraba en una coleta pegada a la nuca y ojos amarillos, muy apuesto - ¡Sesshomaru!!

- Jajaja alcánzame si puedes Inuyasha- dijo un joven alto muy guapo de cabello plateado largo y ojos amarillos, viva imagen de su padre, mientras saltaba del corredor superior hasta el recibidor, en ese instante Izayoi venia entrando con una pequeña niña en brazos de 2 años de edad

- Hola madre, hola Rin- le dijo dando un beso en la mejilla a cada una mientras seguía corriendo ágilmente hacia el comedor mientras se iba comiendo el almuerzo de su hermano menor

- Sesshomaru…hola ma, Rin- dijo Inuyasha imitando a su hermano y lo siguió al comedor- Sesshomaru regrésame mi almuerzo…

Izayoi se rió al ver a sus hijos, aunque eso era todos los días cada día eran mas fuertes y mas guapos.

- Sesshomaru, Inuyasha es hora de que se vayan a la escuela- gritaba Inu Taisho mientras baja las escaleras, y veía como sus hijos salían corriendo pero al ver a su padre los dos se quedaron quietos.

- Buenos días padre- dijeron ambos, Izayoi sonrió y saco otro almuerzo para Inuyasha

- Gracias madre…

- Procura que Sesshomaru no te lo vuelva a quitar… y tu pillo realmente espero que encuentras una mujer que cocine muy bien y mucho si no tu te vas a morir de hambre- le dijo a Sesshomaru entregándole otro almuerzo mucho mas grande que el de Inuyasha

- Gracias madre… hasta la tarde… adiós padre – dijeron los dos mientras se alejaban corriendo a gran velocidad.

- Adiós

Izayoi e Inu Taisho los miraron alejarse, orgullosos de los hijos que tenían, y mirando a su pequeña la cual se reía en brazos de Izayoi

- Así que hoy llegan verdad, después de que las entrenaras en secreto y las enviaras como agentes infiltrados a la otra escuela.

- Así es… será un día interesante para Sesshomaru e Inuyasha- dijo Inu Taishio con una sonrisa

- La verdad espero que aquella joven realmente pueda conquistarlo… ya que Sesshomaru es todo un reto… y bueno Inuyasha el es mas tranquilo aunque no tanto- dijo dando un suspiro

- Ayer volvieron a traer cada uno a una chica nueva verdad- pregunto con curiosidad aquel señor de respetable figura

- Si lamentablemente- dijo Izayoi con un suspiro, Sesshomaru, Inuyasha e Inu Taisho eran muy parecidos, y en lo mujeriegos se parecían aun más. Aunque desde que Inu Taisho conoció a Izayoi había sentado cabeza.

- Que dios los bendiga hijos míos… vamos Rin…- dijo entrando en la casa dejando a Inu Taisho solo mirando a sus hijos alejarse

Claro que aquel día seria toda una sorpresa, pues nada saldría como lo esperaban.


Al otro lado de la ciudad en una escuela llamada Sengoku, dos jóvenes idénticas huían de la escuela, habían sido descubiertas, corrían a gran velocidad, mientras eran atacadas por muchos estudiantes. Lo único que las distinguía de lejos era su cabello, mientras que el de una era totalmente lacio el de la otra era lacio de la raíz a los medios y en las puntas era ondulado. Ambas eran atacadas incesantemente, siguieron corriendo.

- No me gusta huir- dijo la chica de cabello ondulado

- Y dirás que a mí si… pero no tenemos otra opción nos superan en número

- dijo la otra y siguieron corriendo, voltearon la vista unos instantes y vieron petrificadas como los seis mejores guerreros de la escuela, las perseguían.

- Demonios son ellos- dijo la de cabello lacio, acelero, lo mismo hizo la otra, sin embargo uno de ellos el mas rápido las alcanzó, sus manos se transformaron en cuchillas

- Kaigueromaru…- dijo la de cabello ondulado, este ataca a la otra joven lastimándole las piernas, este cayo inmediatamente.

- ¡Hermana!- le grito la de cabello ondulado a la joven que había caído, frenando en su loca carrera, para ir al rescate de su hermana.

- No vete, huye, no pierdas tiempo- le dijo la otra.

- Ni loca me iré sola, tu vienes conmigo, recuérdalo- le dijo agarrándola y cargándola sobre su espalda- si vivimos, vivimos juntas, si morimos lo haremos juntas "Cuna a la tumba "lo recuerdas- le dijo retomando la carrera, ambas sonrieron, habían hecho una promesa, y tenían cumplirla- y si matan alguna, la otra tomara venganza para después alcanzar a la otra en vida eterna- completo

- Lo prometes…- le pregunto la herida

- Lo prometo hermana, tranquila ya mero llegamos- dijo y apresuro el paso los otros seis las seguían muy de cerca, y comenzaron atacar, Kagome dislumbro a lo lejos, la es escuela de la Shikon no Tama, sonrió.


En la escuela Shikon no Tama los jóvenes se encontraban en la hora de receso, todos se encontraban esparcidos por la escuela, había tres jóvenes sentados en la fuente principal, hablando de cosas sin sentido

- Inuyasha y tú por que no tienes novia eh- le pregunto un joven con el cabello agarrado en una coleta pequeña detrás de la nuca.

- Pues… no he tenido una por que…he tenido muchas- dijo el muy cínico esbozando una hermosa sonrisa, cuando

Plash

Plash

Los dos jóvenes tenían una mano marcada en la mejilla izquierda

- Sin vergüenzas, como se les ocurre hacer eso

- pero sanguito- dijo el joven de la coleta, a una joven muy hermosa, con el cabello recogido en una coleta alta.

- Pero nada Miroku eres un mujeriego, pervertido, y tu… Inuyasha pensé que eras diferente.

- Pues la verdad Sango es que mi hermano influyo en eso, el si que es mujeriego ni yo y Miroku juntos podríamos ganarle… y hablando de el rey de las mujeres…- dijo Inuyasha los tres miraron al chico, Sesshomaru iba rodeado de al menos 5 mujeres, el era muy frío pero era un as conquistando mujeres, claro, jamás se había enamorado de una de ellas.- Ey Sesshomaru…- le grito Inuyasha, Sesshomaru lo vio y se despidió de las jóvenes.

- Que sucede Inuyasha

- Nada, solo le estábamos platicando a Sango de lo mujeriego que eres

- ¿Yo?- dijo con una mirada de asombro fingida aunque fría- Pero si son ellas las que me buscan, a demás… nuestro padre siempre nos ha dicho: "no desprecien el corazón de una mujer" como voy a despreciar todos los que me ofrecen- dijo cínicamente haciendo reír a Inuyasha y Miroku, pero Sango exploto

- Dios Santo estoy rodeada de tontos…

Pero antes que pudiera continuar, la alarma de la escuela sonó.

- ¡Intrusos!- dijo Sesshomaru, todos se pusieron en guardia. Se transformaron haciendo aparecer sus armas. Sesshomaru tomo dos dedos de su mano derecha haciendo aparecer un látigo verte que lo rodeo en forma de espiral y este dijo:

- Tensseiga- una espada de fino corte apareció- Tokilli- y apareció la otra ambas de fino corte con mangos dorados. El cabello de Sesshomaru se enrolló en una coleta alta y un traje blanco con armadura, y una estola apareció.

- Tenssaiga- grito Inuyasha mientras con sus garras cortaba el aire saliendo cuchillas rojas de ellas (las que conocemos como garras de fuego)

Y una espada muy grande apareció, su cabello se soto y se volvió plateado apareciendo un traje igual que el de su hermano, con una armadura y una pequilla estola.

- Hiraikotsu- grito sango girando su cuerpo, un enorme boomerang, apareció una traje completo negro con pequeñas parte rosas de mancha larga y unas botas con tacón de punta.

- Kazaa- grito Miroku abriendo su mano derecha, la cual apareció un hoyo negro y de este salio un báculo, un collar de perlas cubrió el agujero un traje (parecido al de Bankonzu) en color negro rodeo su cuerpo.

Y así regularmente todos se transformaron Esperaban ver a un grupo de veinte atacando. Pero para sorpresa de todos, una sola sombra salto la barda. Sesshomaru miro con asombro, era una joven muy hermosa, y llevaba a otra en su espalda idéntica a ella. Antes que pudieran decir nada, aparecieron seis figuras detrás de ellas.

- Apártense- dijo un niño de cabello lila y ojos crueles- el asunto es con ellas.

Pero nadie bajo sus armas, la joven miro sobre su hombro a su hermana, había perdido muchas sangre, miro a un joven de cabello negro y ojos dorados, y se dirigió hacia el, le daba confianza, al verla cerca de el Inuyasha sujeto con mas fuerza a su espada, ella lo miro, en sus ojos, había una gran fortaleza.

- Por favor… crees que puedas cuidarla- Inuyasha abrió los ojos lo mismo que Sango y Miroku, la miro a los ojos encontrando en sus ojos una gran suplica.

- Esta bien…- la joven sonrió y dejo que el la cargara, Inuyasha abrió los ojos, eran idénticas…- pero que…

- Oye inepto- dijo nuevamente el niño de cabello lila- mejor que no las ayudes o también te aniquilaremos.

Sesshomaru había observado todo lo sucedido, aquella joven extraña no le daba ninguna desconfianza pero… traía el uniforme de la Sengoku y miro aquel niño con suma frialdad, Kagome también lo miro de la misa manera, y volteo a ver a su hermana

- Dime como te llamas- le pregunto al joven que la sostenía

- Inuyasha Taisho…- dijo Kagome abrió los ojos con asombro y lo miro atentamente

- Eres el hijo de Inu Taisho… dile a tu padre que hay en esta escuela un traidor, la información que necesita esta aquí- le dijo lazándole un disco- mi misión ha terminado, por favor si no regreso cuida a mi hermana

- Como te llamas- le pregunto Sesshomaru, no pudo contener el impulso de preguntarlo

- Kagome Higurashi y ella es mi gemela Kikyo Higurashi- dijo ella y le sonrió.

- basta de platicas te aniquilaremos a ti y a tu hermana, pero antes jugaremos con el cuerpo de tu hermana, será excitante- grito Kaigueromaru.

Kagome enfureció, no permitiría eso, Sesshomaru observo a aquélla joven, su energía era enorme.

- No si yo los aniquilo primero… ¡Reiki!

- dijo Kagome haciendo énfasis en sus ultimas palabras colocando su brazos cruzados en el pecho, y elevo su energía, su cabello comenzó a ondearse como si lo moviera el viento, sus ojos castaños adquirieron unos tonos rojizos, y sus pupilas de dilataron hasta convertirse en un rombo. Estiro sus brazos colocando la mano izquierda con la palma abierta hacia adentro, y el índice y el pulgar de su mano derecha pegada a la mano izquierda, cerro el puño derecho y dentro de esta aprecio el mango de una espada, separo las manos, y de la mano izquierda salio una espada con la hoja roja con dorado larga muy larga mas o menos de lo largo de sus pies a su hombro. Un traje el estilo chino

Pero con un rombo entre el cuello y el busto, dejando ver la silueta de sus senos y sin manga, con aberturas hasta el pubis en color rojo, rodeo su silueta, debajo de este un pequeño short de color rojo. Unos zapatos también al estilo chino en color rojo. (Tengo que aclarar Reiki no es su única arma pero ella solo la llamo a ella)

Cuando la transformación termino una especie de diosa estaba en frente de ellos. Sesshomaru e Inuyasha al igual que muchos miraban atónitos la escena.

- Inuyasha, será mejor curar esas heridas.

- Midoriko-sensei- la maestra se acerco a Kikyo y le cerró las heridas.

Esta poco a poco recobro la conciencia.

- Kagome…- abrió lentamente los ojos para encontrarse con un chico muy apuesto de ojos dorados, se ruborizo al instante. Inuyasha también la miraba embelezado.

Kagome no se detuvo para saber como se sentía su hermana y ataco, era muy rápida, hirió a Kaigueromeru en le brazo

- A maldita- le dijo lanzándose al ataque.

- Esto es por mi hermana- le dijo y le lastimo las piernas- Y esto es por las mujeres que has matado- le dijo y en un golpe mortal lo partió a la mitad ante la mirada atónita de los espectadores.

- Maldita- gritaron Hakudoshi y Ginkotsu lanzándose al ataque

Ambos eran muy rápidos, pero Kagome partió en dos a Ginkotsu quedando solo tres.

- Y Bien quien es el siguiente

- Yo…- dijo una voz detrás de los tres, Kagome abrió los ojos al igual que Kikyo

- Naraku…- dijeron las gemelas

- Hola Kagome… creíste que podías huir, tu y tu hermana, crearon un hermoso teatro, ambas fingiendo que amaban, amabas peleándose por mi… pero tu Kagome fuiste la que me sedujo y puso algo en mi bebida, haciéndome creer que su habíamos estado juntos, enamorándome diciendo que nunca me traicionarías, pero no fue así, jugaste conmigo y para colmo me robas información.

- Y que esperabas Naraku que alguien como yo o Kikyo podría amarte… con lo repúgnate que eres… No Naraku, eres apuesto muy apuesto pero… aun así repugnante.

- Kagome me has herido y tu castigo será la muerte- dijo Naraku sin previo aviso lanzo un ataque mortal, Kagome no tuvo tiempo de rechazarlo, pero alguien se interpuso recibiendo el ataque

- Kikyo… ¡Kikyo!! – Grito Kagome cuando vio a Kikyo caer muy mal herida- Kikyo resiste por favor

- maldito- Dijeron Sesshomaru, Inuyasha, Sango y Miroku, se prepararon para atacar, no entendían por que pero sentían una aura protectora hacía dos extrañas, pero se detuvieron en seco Kagome se había levantado, un aura azul con roja la rodeaba, una marca en su espalda brillo, un sol de escarlata y una luna de plata, brillaron, Kagome tenia sus ojos azules y sus labios rojos, su traje había cambiado a azul con rojo.

- Naraku… no sabes cuanto ¡Te odio!!- grito y se lanzo al ataque hiriéndolo muy gravemente estaba apunto de matarlo, pero Hakudoshi se interpuso dándole tiempo de huir, Kagome miro con furia la escena, pero se dirigió a su hermana

- Kikyo…

- Kagome lo siento… pero creo

- No lo digas ni en broma, no morirás- dijo Kagome, puso sus manos aun estaba trasformada

- Kagome no… podrías morir- Kagome no escucho a su hermana y una gran corriente recorrió el cuerpo de Kikyo curando su herida, esta se desmayo. Kagome respiro con dificultad, estaba viva.

- Tu, esto aun no termina, eres una invasora y debes morir- le dijo Sesshomaru todos lo miraron sin dar crédito a sus oídos, la estaba probando, pero Kagome sonrió, tomando su espada.

- Tienes razón, pero… no dejare que le hagan nada a mi hermana…- dijo poniéndose en guardia y clavo su espada cerca de Kikyo y esta creo un campo de fuerza en color rojo alrededor de ella, Kagome se puso en guardia, pero no resistió y se desmayo…

- Kagome- dijo Kikyo quien se había despertado en el momento en que su hermana caía – Kyo- susurro y de la nada hizo aparecer un arco y flecha y disparo, la flecha llego a lado de Kagome, y creo un campo color azul

- Protegieron… cada una a su hermana con la ultima energía que les quedaba- dijo Miroku asombrado, Sesshomaru suspiro el hubiera echo lo mismo por su hermano

- Dios santo, Kikyo… Kagome- dijo Inu Taisho quien llagaba corriendo al enterarse que la escuela había sido atacada.

- ¿Padre? Las conoces- preguntaron ambos hijos

- Sin son nuestros agentes infiltrados… que sucedió- dijo Inu Taisho preocupado, dejando asombrados a los estudiantes, no podían creer que aquellas jóvenes fueran los agentes infiltrados que tanto les habían ayudado

- No lo se… pero por lo que observe, hay agentes infiltrados en la escuela y esa joven Higurashi le trajo esto- dijo Sesshomaru estirando su brazo para que Inuyasha le diera el disco y se lo entrego a su padre.

- Ya veo las descubrieron… demonios

- Amo…- susurro Kagome

- Shh… tranquila- dijo acercándose a ella con suma preocupación en su rostro

- Lo siento… no pude hacer mas nada- dijo y se desmayo completamente, ambos campos de fuerza, transformaciones y armas desaparecieron. Sesshomaru tomo en sus brazos kagome e Inuyasha a Kikyo y ambos corrieron hacia el hospital, necesitaban atención médica y pronto si no morirían