Disclamer: Todo pertenece a J.K Rowling



Esta harto que Hermione le diga cuando puede o no ver a su novia. Las noches en las cuales soñaba con que Ginny aceptara a tener una relación con el no eran para nada parecidas a lo que estaba viviendo ahora y todo por culpa de Hermione. Si, sabia que solo lo hacia por el bien de Ginny, sabia que no quería que a su novia le fuera mal en los TIMOS, pero eso no le daba ningún derecho para decirle cuando o como pasar el tiempo con ella, eso era el colmo.

Como justamente lo había hecho hace tan solo dos segundos atrás. Había salido de clases de pociones y ahora tenia dos horas libres. Dos horas libres que quería pasar con su novia, pero como todo los días la había encontrado en la biblioteca bajo las ordenes de un muy atareada Hermione quien parecía aun mas preocupada del futuro estudiantil de Ginny que la misma pelirroja, no pudo evitar observar a su amiga de mala manera cuando esta le dejo muy en claro que Ginny no tenia tiempo para "andar perdiendo valiosas horas de estudio contigo, Harry"

-Muévete, Ginny

Quizás sabía que Ginny no le haría caso, es mas, quizás le mandaría a la mierda por tratarla de esa forma tan autoritaria, pero no iba a dejar que una tarde tan hermosa como esta se desaprovechara por estudiar para un examen del cual seguro ella saldría mas que airosa. Su varita se movió guardando todas las pertenencias de la menor de los Weasley dentro de su bolso que luego colgó en su hombro derecho, le tomo una mano y la puso de pie ante la mirada asombrada de Hermione.

-Te aseguro que haremos muchas cosas…menos perder el tiempo Hermione.

Fue lo ultimo que Harry dijo, dejando a una abochornada castaña dentro de la biblioteca mientras Ginny parecía volar detrás de el ante su paso rápido y la mano fuerte que la tomaba guiándola hasta los terrenos. No se dijeron nada, en el trayecto solo se escuchaba la risa de Ginny y la respiración rápida de Harry que también parecía disfrutar del pequeño arrebato que había sufrido segundos atrás.

-No conocía esa faceta tuya, Potter.

Harry se giro hacia ella encontrándola a escasa distancia más de lo que suponía y no podía evitarlo ni negarlo, lo ponía nervioso. Rematadamente nervioso. Y no sabia porque. Llevaban mas de dos semanas saliendo y habían roto la barrera del contacto físico (mas que rota) y de los momentos incómodos, pero no por eso podía dejar de sentirse nervioso cuando la tenia así de cerca, no cuando se podía perder en sus ojos marrones, no cuando podía sentir su aliento sobre su boca.

Poso sus labios sobre los de Ginny acariciándolos suavemente. Le gustaba sentir como Ginny en un acto reflejo hundía sus manos en su cabello negro o como suspiraba cada ciertos segundos dentro del beso. Como el la tomaba por la cintura acercándola a su cuerpo mientras apoyaba la espalda en el tronco del sauce testigo de muchas otras tardes que habían pasado juntos ahí, junto a la orilla del lago.

-Hermione nos matara.

-Me matara querrás decir, tu no has hecho nada.

-Me quedare sin novio, pobre de mí.

Harry no pudo evitar sonreír alegremente ante el tono melodramático que Ginny le había dado a esa frase. Ambos se quedaron en silencio después de eso y el muchacho con la cicatriz en forma de rayo aprovecho para acariciar su cabello suavemente, mientras la pelirroja jugaba con la corbata de el. Silencio. Ambos estaban acostumbrados a sentirlo y a respetarlo de cierta forma cuando estaban juntos.

A Harry aún le quedaba la timidez y la falta de experiencia con las chicas. Ginny era la segunda muchacha a quien besaba (y esperaba que la ultima) y aún no sabia que decir en ocasiones como esas, no quería salir con un: "¿Te has fijado en los tentáculos del calamar gigante?" y romper el momento mágico que ambos vivían. Por otro lado estaba Ginny quien al parecer volvía a ser la niña de once años que metía el codo a la mantequilla cada vez que tenía cerca a Harry Potter.

-Seguro no te faltaran pretendientes.

Ginny lo observo enarcando una ceja separándose un poco de el, aunque Harry ni siquiera se inmuto y siguió acariciándole el cabello con tranquilidad, como si no se le hubiera escapado lo que había dicho hace un segundo atrás.

-Pues no conozco a nadie más que tenga una cicatriz en forma de rayo en la frente o los ojos verde sapo.

Dos segundos mas tardes ambos reían sin poder detenerse. Harry estaba sujetándose el estomago mientras Ginny se apoyo de espalda contra su pecho, observando el lago y riendo también fuertemente. Seguramente ambos recordaban el episodio de la tarjeta de "San Valentín" en el primer año de Ginny en Hogwarts…

-Parece que ha pasado una eternidad desde eso…

La muchacha pelirroja había hablado entre las risas que se iban apagando poco a poco a medida que los segundos pasaban. Harry la abrazo, pasando una mano por su cintura mientras ella, envolvía sus manos por encima de las de Harry, ambos mirando el lago y como el sol ya comenzaba a descender.

La verdad es que si parecía que había pasado una eternidad desde cuando la conoció, hace seis años atrás en la estación de King Kross. La recordaba llorando detrás de Fred y George o apuntándolo con el dedo como si el fuera una famosa estrella de rock muggle.

-¿Harry?

-¿Qué?

Ambos habían hablado en susurros, quizás no queriendo romper la atmosfera que se había creado entre los dos. Quizás habían tantas cosas que ambos querían decirse pero que como ahora le estaba pasando a Harry se le atravesaban en la garganta y amontonaban en la boca no dejándolo hablar.

-¿Crees que dos personas pueden amarse para siempre? ¿Incluso después de morir?

Si, podían llamarla romántica pero ella creía en el amor eterno. Creía que la muerte no era un impedimento para que dos personas dejaran de amarse, sabia que la eternidad era poco cuando pensaba en estar con Harry pero también necesitaba saber si el pensaba lo mismo que ella, si el creía que podían amarse para siempre, adorarse para siempre y besarse hasta el cansancio.

Se giro hacia el observándolo atentamente sin saber que Harry estaba ya completamente seguro de su respuesta.

-Me gusta pensar que mis padres aun se aman, donde sea que estén. Así que la respuesta es si.

Quizás solo la había visto sonreír de esa forma cuando ambos corrían a los brazos del otro y se besaban por primera vez en medio de una sala llena de personas. La sonrisa de Ginny era una de las cosas más hermosas del mundo. Una de esas cosas que le daban ganas de seguir luchando y de seguir soportando a Snape. Uno de los recuerdos que claramente le servirían para invocar el mejor patronus de su vida.

Ginny no sabia que Harry también pensaba que la eternidad era poca si la pasaba junto a una pelirroja de ojos marrones (Y que no era la Señora Weasley) solo lo beso y lo supo o quizás lo deseo con tanto fervor que parecía real, pero sabia que pasaría el resto de su vida al lado de Harry Potter. Y Harry Potter la beso con ternura, despacio y hundiendo sus manos dentro de su cabello rojo con aroma a flores deseando que la eternidad no llegara nunca.


Me demore millones, pero aquí esta. Por fin termine la tabla de mis adorados Harry y Ginny, solo quiero agradecer a todos los que leyeron y dejaron reviews de verdad se agradece.