No me pertenecen ni la historia ni los personajes, todo ello es de Stephenie Meyer y Haley Cullen. Yo sólo traduzco.


22. Reunión.

El dolor era como nada que hubiera experimentado antes. Me sentía como si estuviera nadando en un mar de fuego. No importaba lo mucho que intentara escapar, las llamas acariciaban mi piel y me atravesaban. Como si alguien me hubiera dejado en carne viva y luego me hubiera prendido fuego. Me imaginé que el dolor sería espantoso, pero esto era casi demasiado duro como para soportarlo. Pero lo sobrellevé, lo sobrellevé por Edward. Fue mi elección, no había otra manera de solucionarlo todo, lo hice porque lo amo. No importaba lo horrible que fuera el dolor, lo aguantaría.

No era consciente de nada de lo que me rodeaba. Sólo podía sentir las quemaduras y escuchar mis propios gritos y alaridos. Herían a mis propios oídos de la forma en que sonaban. No ayudaban a mi garganta tampoco. Donde la quemazón ya estaba teniendo lugar, parecía que los gritos sólo lo empeoraban más, aunque no pudiera parar. Creo que ese era el sitio donde más dolía.

No había forma de acostumbrarse al dolor ni hacerlo algo menos insoportable, pero después de un tiempo pude enfocar mi mente, una pequeña parte de ella, en lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Aunque no podía averiguar quiénes, figuras salían y entraban de la habitación. No me molesté en preguntar, ni es que pudiera. Pero sabía que había una persona que estaba junto a mí. Edward nunca se fue de mi lado, en ningún momento. Constantemente se echaba por encima de mí, y aunque no podía oír, seguramente me murmuraría lo mucho que me quiere y consolaría.

Teniéndolo ahí, sabiendo que estaba ahí, me alivió. Aunque el alivio solo estaba en mi mente, por fuera estaba experimentando el peor dolor que mi mente pudiera siquiera imaginarse. Intenté lo mejor que pude reprimir los gritos, pero no lo conseguí.

Durante tres días estuve pasando esa tortura, y cada día parecía que se ponía peor. No podía comer, dormir, o hablar. Todo lo que podía hacer era pasar esa extrema agonía. Realmente intenté enfocarme en cualquier otra cosa menos la quemazón, pero era imposible.

Antes cuando tenía la infección, al menos era consciente de las cosas que pasaban a mi alrededor. Los pasos, los gimoteos, incluso mi propia respiración. Ahora no había nada. Mis oídos se llenaban de mis fuertes y altos gritos. Ni siquiera me molesté en intentar enfocar mi mente en nadie más después, sobre el segundo día. Casi había perdido todos los sentidos por la tortura.

Entonces, después de lo que pareció una eternidad, mis músculos se aflojaron. Mis gritos se tornaron pequeños jadeos aunque el dolor aún era intenso. Luchaba por respirar. Succionaba tanto oxígeno como podía, pero dudaba si era suficiente para mi cerebro. 'Ya está', pensé para mí misma. 'No pude soportarlo. Voy a morir'

Mi respiración se volvió agitada, y por primera vez en días, pude escuchar el mejor sonido en el mundo. Era una voz suave llamándome. Al principio era un pequeño murmullo, pero comenzó a hacerse más fuerte. "Bella, está bien, amor. Ya casi ha terminado. Sólo un poquito más."

"Lo estoy intentando" dije. Aunque no lo pensara, salió de mis labios. Era un ángel, podía decirlo por la suavidad y la aterciopelada textura de su voz, un sonido que querrías escuchar antes de morir. Una pequeña sonrisa iluminó mi rostro y respiré la esencia más intoxicante que había encima de mí. Eso era. Sentí que mi corazón latía más lentamente y mi respiración se volvía más forzada. Mi mente empezó a nublarse de oscuridad. Dejé a mis pensamientos volar mientras mi corazón se acercaba más al silencio.

Tomé una última inspiración profunda antes de que todo se oscureciera lentamente, hasta que mis pulmones estaban completamente vacíos de aire. Era una sensación incómoda al principio, entonces llegó el momento que tanto había estado esperando. Mi corazón latió por última vez antes de pararse. Silencio.

Mi mente cedió y supe me había ido. No tenía memoria, ni sensaciones ni emociones. ¿Era esto lo que se sentía al morir? Casi como si cayéramos en un sueño sin sueños.

Entonces, todo de una vez como un desprendimiento, mi mente se llenó de una inesperada luz. Mis sentidos volvieron multiplicados por diez. Respiré hondo y entrecortadamente. Me quemaban los pulmones, como si no los hubiera usado en años. Pero el aire entró en mí como si fuera hielo, agitando mi respiración. Pude escuchar mi respiración incontrolada con una nueva claridad. Olía esencias que eran extrañas para mí, y esencias que ya estaban identificadas. Podía sentir las gotas de sudor que cubrían mi cuerpo. Se sentían muy cálidas, y entendí por el calor que yo ya nunca más estaría cálida. Saboreé el aire en mi lengua, había un sabor dulzón en ello que no había notado antes.

Entonces abrí los ojos. Al principio me ardieron cuando una brillante luz los llenó. Bufé y volví a cerrarlos con fuerza. Esperé un momento para dejarlos que se ajustaran antes de que intentara abrirlos de nuevo. Los abrí sólo un poco, de manera que la luz fuera más tolerable. Al principio todo lo que podía ver era blanco. Luego, cuando mis ojos se ajustaron, la luz se disipó y el espacio en el que estaba, estaba medio oscuro.

Mi visión era borrosa, pero sentía que en todo lo que me enfocaba era magnífico. Sólo me quedé ahí tumbada, observando todos los nuevos colores y formas; cosas que me parecían tan poco familiares ahora. Pero se me reveló de ello, mi primer sabor después de mi renacimiento. Era diferente, pero satisfactorio de un modo u otro.

Mi sentido extrasensorial del oído captó un pequeño sonido como algo arrastrándose a mi lado. Mis instintos eran ahora defensivos. En un segundo, estuve de alguna manera en el suelo, en una posición arqueada. Cómo llegué allí, no tengo ni idea. Gruñí ante la no identificada fuerza.

"¿Bella?" preguntó una voz. Paré por un momento. Conocía esa voz. No podía exactamente recordar a quién pertenecía. No podía situarla, pero mi mente y corazón me decían que era algo que debería conocer. Algo que conocí en una vida diferente, y era preciado. Dejé que mis instintos de defensa pararan ligeramente y miré a la persona que tenía enfrente de mí de verdad.

Estaba sentado en filo de la cama, observándome cautelosamente, aunque no parecía asustado. Se puso de pie y de nuevo me tomé mi tiempo. Estudié sus rasgos. Tenía cabello dorado y un rostro angular, sus ojos eran negros como la noche pero con dulzura en ellos. Lo miré a los ojos y supe, de alguna manera, que eran algo… ¿familiares? No podía situarlos. Pero en el fondo de mi mente, algo me decía que deseaba más el color topacio por su calidez que el negro ónix, como yo sabía que tenía que ser.

Quité la postura envarada y continué mirándolo con ojos como platos. Algo tiraba de mi corazón. Intentando decirme quién era él. Estaba a sólo unos cuantos centímetros alejado de mí, estudiando mis acciones. Pero no me sentía amenazada ante su mirada. Me sentía… segura. Sí, esa era la palabra. Lo recuerdo. Estaba segura, y cuidada, con él.

Recientes y nuevos sentimientos se elevaban dentro de mí que no pude reconocer, pero no eran malos. Eran sentimientos que me abarcaban, pero no tenía palabras para ellos aún.

El hombre que estaba en frente de mí me miró a los ojos. Parecían cuidadosos y puestos sobre aviso antes de que diera un paso hacia mí. Se acercó un poquito más, manteniendo la distancia, antes de que se volviera a parar. Me tendió dudosamente una mano "¿Bella? Bella ¿Sabes quién soy?"

Su forma de hablar, la conocía también. Y antes de que me diera cuenta y supiera quién era, me forcé a responder "Sí" dije en un susurro. Sonrió ligeramente y dio unos pocos pasos más hacia mí. Se paró antes de que estuviera demasiado cerca. No me moví. Mis instintos me decían que debería defenderme, pero también me decían que no tenía por qué tener miedo.

Me miró a los ojos de nuevo y muy lentamente continuó acercándose, eliminando la distancia que había entre los dos. Sus brazos se elevaron desde sus costados y muy cuidadosamente rodearon mi cintura. Los sentimientos extraños volvieron a elevarse dentro de mí, pero me gustaban. Elevé mis manos y cuidadosamente las puse en su pecho, lo sentía muy natural. Se inclinó hacia mí y me dio un casto beso en la parte superior de mi cabeza. Cerré los ojos e involuntariamente una sonrisa floreció en mis labios.

"Bella" me susurró. Alcé la vista rápidamente, ¿había hecho algo mal? ¿No me estaba comunicando correctamente? ¿Sería así con todo el mundo que conociera, o sólo con él? De repente me llevó la duda y confusión. Pero al poco rato dejé esas preocupaciones de lado. Él era el único, era especial, y lo sabía muy dentro de mí.

"¿Recuerdas mi nombre?" preguntó. Entrecerré los ojos mientras él me miraba. Sentía que si miraba fijamente, vería algo que ya conocía, lo que realmente sabía, en sus ojos. Entonces, un maremoto de emociones me golpeó. Podía nombrarlas ahora y conocerlas: Confort, cuidado, confianza, compañerismo, seguridad, conexión, amor. Bueno, no las emociones que había pensado al principio que serían, pero sabía que eran buenas. Y lo conocía a él.

--

"Bella, por favor, no te dañaré. Nunca podría hacerte daño. No quiero que estés asustada, no tienes por qué estarlo"

Respiré profundamente para serenar mi voz "Sé que no lo harás. Te lo dije, sé que no eres malo. No importa lo que seas"

Parpadeó en completa sorpresa, sus ojos volvieran a ser como antes y yo esperé a que me cayeran lágrimas, pero no lo hicieron. Él dulcemente besó mi cabeza antes de apoyar su frente contra la mía. Cerré los ojos y aspiré su dulce y helado aliento. Cogí una escalofriante respiración "¿Por qué me estás diciendo esto?"

Él miró directamente a mis ojos "Porque te amo"

Me quedé en shock. Él midió mi expresión cuidadosamente cuando le volví a mirar a los ojos. Y yo sabía que lo amaba profundamente y sinceramente. Sollocé otra vez, esta vez de felicidad "Yo también te amo, Edward Cullen" Y en un instante nuestros labios estaban juntos. Ahogué un grito otra vez, esta vez en su boca. Él aún tenía mi cabeza entre sus manos y las mías se movían hasta sus hombros.

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El momento parecía como si durara para siempre, pero no era así. Edward finalmente se inclinó hacia mi oído "Es tarde. Deberías probablemente estar yéndote a la cama" gruñí en protesta, pero de un rápido movimiento estaba acunada en sus brazos "Cierra los ojos" susurró. Reí y dejé que mis ojos se cerraran.

No sentí ningún movimiento. Todo lo que sentí fue el viento golpeándome en el rostro. Débilmente escuchaba los sonidos de las puertas abriéndose y cerrándose. Abrí mis ojos cuando el viento cesó y estábamos de vuelta en mi habitación. Jadeé olvidándome de la velocidad vampírica que tenía mientras saboreaba la sensación de tener su brazos a mi alrededor. Edward dulcemente me tumbó en la cama. No me importó que no me hubiera cambiado al camisón de noche. Sólo quería relajarme en mi cama, con mi amor a mi lado.

Edward me tapó con las mantas y se tumbó detrás de mí. Rodeó mi cintura con su brazo "Duerme, mi único amor" susurró cariñosamente en mi oído "Duerme y ten dulces sueños. Tú eres la única que ha tocado mi corazón. Te pertenece a ti. Duerme ahora, mi Bella"

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Finalmente cuando los sollozos estuvieron calmándose, pude hablar. "Edward" susurré patéticamente "Tengo mucho frío" su cara estaba tallada con más dolor del que jamás lo había visto en el poco tiempo que lo conocía. Casi hacía que mi corazón palpitara de verlo.

"Estoy aquí" dijo por centésima vez. "No te dejaré"

"Te amo" sollocé. Me agarró la cara con fuerza y yo jadeé sorprendida. "¡No! ¡Bella! ¡No! No digas adiós. Vas a sobrevivir. Sé que sí. Prométemelo Bella. Que sobrevivirás. Que no importa como de mal parezca, ¡nunca desistirás! ¡Prométemelo ya!"

Sollocé silenciosamente "Te lo prometo" Cerró sus ojos con escondida agonía y me acercó la cara a la suya, respirando mi esencia. Besó mi frente, y luego besó mis labios. Dejó salir un sollozo apenas audible y me abrazó fuertemente.

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"Edward" dije, lo conocía. En sus labios creció una sonrisa "Sí, soy yo. Y tú eres Bella. Y estamos juntos." Sonreí, si pudiera, estaría llorando "Edward" dije otra vez. Entonces nos besamos. El beso era diferente a lo que recordaba; aún tenía la pasión y todo el amor del mundo, pero no era tan cuidadoso. Ya no tendría que preocuparse más en herirme. Era como él.

Dije su nombre una y otra vez, y me sentí mejor que lo que había estado en mucho tiempo. Cuando nos separamos, no quería que estuviera ni siquiera a un centímetro de él. Inmediatamente me abrazó fuertemente. Nos meció de un lado a otro, su rostro estaba escondido en mi pelo y el mío en la curva de su cuello "Edward" susurré.

--

Fin.


Se terminooo!!!!!!!!!!!!!!

Que os ha parecido? os lo esperábais así?... a mi la verdad que este fic me encantó cuando lo leí, y por eso quise traducirlo.. y miren... ya esta terminado!

Agradezco de todo corazón todos sus reviews! se que esta historia no es la más... favorita de entre todas las que tengo... pero aun así... ya son bastantes reviews... gracias de verdad! a todas vosotras!

-andreiitah-

-Steph-Midnight-

.cuLLen

Afrika Felton

alae sheziss

alexLeon

alice-prys-cullen5

Ana Cullen Pattinson

andaswan

andrea potter-black

Andree C. Cecille

ANDY-DEEP-ALEXANDER

Angelazul26

AngieShields

aniiilu

AnitaCullen96

annitaa

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blackxinnocence

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carliitha-cullen

Carol-Cullen

Cassii-x

Cecilia A. Garcia

chapi28

Chikage-SP

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Conntagious

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CullenxSwanFan

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Yaiiel

yiliasin

zullly

Y todas las anonimas, todos los que leeis... toooooodos!

Además, quiero dedicar, este último capítulo, a Daddy's little cannibal, como muestra de apoyo hacia ella. Me enteré ayer de lo que pasó, y la verdad, me afectó bastante porque me recordó a otra amiga que también murió, con 17 años... y la verdad es que me dejó boquiabierta, me quedé en shock, y por eso, se lo quiero dedicar a ella. No la conocía, pero no importa, siempre estará con nosotros. Por eso Stephanie, que seguro que nos estás viendo desde ahí arriba, va para ti.

Un besitooooooooooooooooooooooooo, nos vemos en las demas historias.... y espero sus comentarios! Gracias a todoss!

Yuliss