Capitulo 6 Maldición/don

El subconsciente en un arma peligrosa, es donde se esconde nuestro verdadero ser y aquellos sueños en los que deseamos creer que se realizaran, es tan débil que muy pocos pueden percibirlo , que unos cuantos están tan adentrados dentro de si mismos que no necesitan nunca mas nada del mundo exterior. Puede ser hermoso, don o maldición que se encierra fuertemente, que aprisiona al demonio de nuestros corazones, un ser que se refleja en el espejo para que veas a la persona más desgraciada del universo: a ti mismo.

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La sangre seca, el gas, humo... Parecían un sueño. La antigua guerra entre los países ninjas sólo dejo dolor, odio, destrucción; mostrando lo mejor del ser humano y a la vez lo peor de los deseos que trae la resaca del poder.

Y allí estaba esa pequeña flotando en sus memorias, en su mente sin esperar a nadie pues sabía que Yasha la encontraría. Recordaba perfectamente el día en que se conocieron, el en cual descubrió que en el mundo solo hay tonalidades de grises, no el blanco y negro de la estúpida guerra. Que hay mas que la ideas abstractas de lo grandes personajes del mundo, donde la ciencia se suma con la esperanza de mejorar la vida de los demás, crearía un mundo tolerante.

Gaara se encontró atonito de lo cerca que se encontraban del país del viento, de su hogar la aldea oculta en la arena. Fue muy poderosa la ilusión que ejerció esa pequeña sobre su mente, realmente creyó encontrarse a miles de kilómetros en otro lugar , tal vez otra dimensión; fue sincero al reconocer que eso le brindaba cierto alivio por que lo bueno y malo de su persona se quedaban atrás, se esfumaría entre los remolinos de arena. El conjunto de eventos fueron una utopía para desprenderse de la responsabilidad que tenia con su pueblo, con sus acreedores y a la vez sus deudores.

En esas cosas se entretenía un poco mientras cargaba a la pequeña e indefensa Matsuri, las preguntas de por que y como eran mas que obvias hasta para él, un ser frio y con poco conocimiento de las emociones. Desde que la vio correr hacia su cuerpo confirmo el cariño que había crecido entre los dos, de la necesidad que existía de verse frente a frente día con día, lo que les daba una felicidad inmensa.

No tardo mucho tiempo en poner en manos expertas a su pequeña asistente, a pesar del sobrecupo del hospital, aceptaron tratarla por que el kazekage lo pidió de forma amenazante – suplicante, allí en se quedo esperando el pelirrojo en una banquita de los largos y fríos pasillos, para ser el primero en escuchar como salió la operación.

Para lo médicos fue claro que esa pequeña estaba muy mal, presentaba desnutrición extrema apenas pesaba unos 45 kilos, la hemorragia debió ser ocasionada por el ataque explosivo del día anterior, una herida profunda que le había hecho perder al menos dos litros de sangre. La línea que la separaba de la vida y la muerta era tan difusa que en otra situación ni siquiera la hubieran ingresado, sus posibilidades eran…. En contra de sus deseos, llevaron acabo una cirugía para reconstruir el vientre dañado.

La atmosfera en todo el hospital se tornaba mucho mas pesada, Gaara acompañado de sus hermanos, empezaba a desesperarse y cuestionaba el porque una chica sin entrenamiento ninja, sin fuerza física, se aventuro en tan estúpida empresa -Al menos debió esperar a que la revisara una doctor, antes de ir a buscarme… no entiendo como me hallo… ¿Por qué arriesgar la vida por alguien como yo? – al decirlo no tenia la intención que sus preguntas fueran respondidas, es que no podía aceptar la estupidez que ella hizo. Sus manos temblaban ligeramente al igual que sus finos labios.

Kankuro que no estaba enterado de lo sucedido no acertó a decir nada, mas Temari dispuesta a reconocer su error al juzgar incorrectamente a Kamura, le explico pacientemente a Gaara todas las cosas que le había dicho malintencionadamente hasta la noche que salvo su vida y la de aldea - no se como me llevo hasta el hospital, lo único que le interesaba era salvarte – suspiro tocado sus cortos cabellos dorados – al final nos salvo a todos… De muchas formas- con una palmada en el hombro se despidió de su pequeño hermano, al mismo tiempo le hizo señas al marionetista, con la intención de no perturbar los pensamientos del Kaze.

Casi al mismo tiempo Los médicos salieron de la cirugía con un rostro indiferente, susurrándole en el oído que la chica difícilmente pasaría la noche. El pelirrojo no demostró ningún sentimiento, quedo estupefacto mientras una enfermera lo acompañaba a la habitación de la desahuciada, que estaba pálida tal fantasma y sus sonidos respiratorios eran forzados e intermitentes.

Siento miedo, un turbación que no recordaba experimentar anteriormente, estaba asustado de no poderle agradecer, de no verle mas, de no haberse percatado de aquellos sentimientos mas profundos que el confundió con pura amistad, de haber acabado con los días felices pasados. Sin decidirlo se quedo sentado cerca de la cama esperando, un milagro, una respuesta, una explicación y la esperanza vacía.

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Mientras Matsuri luchaba un poco más para mantener su cerebro cerrado, la barrera entre escuchar o controlar la voluntad de la gente. El día que conoció a Yashayoru, aquel demonio que cuidaba los bosques aledaños a su aldea, un lugar pobre pero feliz a sus ojos. Como siempre para los niños su rededor es más grande y hermoso, es un espejismo que poco tiene que ver con la realidad. Sus vecinos y familiares estaban metidos en deudas muy grandes con dos bandas que comerciaban con armas, habían agotado todos los plazos establecidos, el fin era inevitable restaba tan sólo contar los días para su castigo. Como era obvio los bandidos llegaron a quemar cosechas, casas, animales, mataron a los niños, torturaron a las madres y tomaron a las niñas menores de 6 años para futuras esposas. No hace falta entrar en detalles, la masacre fue tan espantosa que la pequeña Matsuri no podía articular palabra, lo que hizo enfadar mucho más a los captores pues querían divertirse, mas la niña no respondía; la golpearon entre otras cosas, dejándola moribunda en un claro del bosque.

No respiraba, no luchaba por vivir pues lo que conocía desapareció y así se dejo morir. Esa fue la primera vez que murió la pelicastaña. El cuerpo frío e inerte de la pequeña fue devuelto a la vida por Yashayoru, quien en forma de lobo blanco fue a verla.

Le explico que con su poco poder no podía devolver la vida de alguien, pero que si deseaba vivir tiempo prestado tendrían que convertirse en uno. No seria un ritual que se conociera en el mundo de los vivos era un pacto con un demonio, un trato que se cerraba con sangre. Ya que casi todo el líquido vital de matsuri yacía en la tierra del bosque, sin desearlo del todo, quedo ligada al Yashayoru convirtiéndose en uno, transformándose en un ser celestial.

- Claro que recuerdo yoru (diciendo de cariño un diminutivo), somos uno, tu corazón y el mío se fundieron, perdí mi alma, la voluntad y la oportunidad de ser amada otra vez – desde ese día vago por los países buscando un lugar, pero era repudiada por su exquisito don de : ver, oír, sentir y controlar pensamientos y voluntad. Siempre en cada parada que realizaba era vista como un engendro de Satanás, los niños arrojaban piedras y los adultos cerraban sus puertas. Fueron tiempos tristes, heridas múltiples, soledad, por esos decidió dejar de controlar a las personas, enterrando con mucho esfuerzo en su subconsciente a esa poder infernal. Más después de aquello no volvió a confiar en los humanos y prometió no enamorarse. – ja ja ya es tarde yoru estoy cansada, salve a esta aldea y a quien amo, mis promesas fallaron, mi corazón se abrió, baje la guardia ¿que sentido tendría ahora el vivir? Cuando conozcan mis poderes ¿acaso no intentaran matarme o me estudiaran como arma para la guerra? – Comenzó a llorar, tan fuerte como el día que murió, se oscureció la pantalla de los recuerdos - ¿será posible que alguien pueda amar a un monstruo como yo? ¿Podrá alguno llegar a confiar en mi verdadero yo? ¿Se terminaran estas guerras sin sentido?... se las respuestas todas son negativas… estoy fatigada…. Quisiera dormir…-

Pensaba que estaba sola, era su mente ¿cierto? Una voz familiar la llamaba - No te preocupes, somos iguales, el mismo dolor lo siento aquí también, en el centro del corazón, la soledad, te entiendo. Creía que nadie me amaría por lo que soy pero estaba equivocado….. Por que tú me conoces y a pesar de eso me amas, no me adornas, no me idolatras, ves al ser que existe bajo mi piel. Me amas incondicionalmente sin pedir nada, con mis temores, errores, ilusiones, dolor…. – Allí se estaba parado gaara , no era producto de su mente , una alucinación…..pero sus recuerdos no eran tan perfectos como el que se presentaba ahí mismo, piel blanca perfecta, dos pupilas aguamarina enmarcadas delicadamente por la negrura de su ojeras, su cuerpo largo y esbelto, con un aroma embriagador. – Sin embargo quieres desaparecer sin siquiera preguntarme que me parece eso – el muchacho se acerco rápidamente para entrelazar a la chica en sus brazos fuertemente - Te amo, no como a mi familia o los aldeanos, amo tu sonrisa la vida que emana de ella, el olor de tu cabello , tus graciosos movimientos, tu torpeza, tu voz… tu alma aunque no la poseas…. No llores, te protegeré como tu lo hiciste, caminare el sendero que elijas, cuando te canses yo seré tu apoyo, cuidare tus sueños para que no se conviertan en pesadillas…No te abandonare -

¿Que eran todas esas palabras mentiras o verdades, luz u oscuridad, redención o maldición? Matsuri se encontraba confundida, todos eso fue tan maravilloso su corazón se hinchaba de tanto amor. Conocía el corazón de las personas, sus más profundos deseos o temores, excepto el del kazekage pues shukaku le impedía el acceso completo a gaara.

Esta vez susurrando el pelirrojo confeso – Te daré mi corazón, tu eres la dueña, a ti te pertenece - si era cierto, por primera vez la asistente exploro cada rincón del chico que amaba mas que su "vida" – vamos ven conmigo - la chica accedió a salir de su mente, a dejar ver su verdadero yo, a compartir su tiempo con aquel ser maravilloso.

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En la cama del hospital una mujer de ojos azules y cabello plateado despertaba de su letargo ancestral del sueño conferido por su segunda muerte, su piel transparentosa y sin color le confería cierto misterio y dulzura. Las enfermeras se quedaban atónitas por la beldad de la chica, demasiado para ser regalado a un mundo tan corrupto.

- Hola ¿Cómo te sientes? - una sonrisa que invitaba a relajarse le recibió. La mujer se rio incorporándose al momento, lanzándose encima del muchacho – bien pero me siento mejor junto a ti, así cuidare mejor de tu corazón – al terminar de decir eso sello su boca contra la de él con la ternura y el fuego del amor verdadero.

- Bueno que te parece escapar de aquí, has estado mucho tiempo dormida – la acerco a su pecho, tomando firmemente del torso para segundos después salir saltando por la ventana, dejando sorprendidos a todos los presentes en el hospital. Fue algo tan espontaneo, tan dulce, un comportamiento impropio del elegante y frio Kazekage. Por supuesto nadie intento detenerlos, era un milagro después de 4 meses en coma la muchacha abría los ojos.

- Ni si quiera no dejaron despedirnos – decía el marionetista refunfuñando.

- Ya regresaran, hay que dejar que se conozcan nuevamente - la rubia de coletas se había vuelto tan comprensiva y maternal, se habían rotos las cadenas de maldición que le lego su familia. Ahora podía ser feliz, amando y dejándose amar dejando atrás el rencor y odio.

Mientras tanto el pelirrojo observaba insistentemente los ojos azules y el cabello plata de la chica te traía en brazos, intrigado, no quería molestarla con preguntas inútiles

No me molesta tu curiosidad, al fusionar nuestros corazones Yoru y yo también lo hicimos con nuestros cuerpos

- ¿pero antes no lucias así? No es que me desagrade- dijo sonrojándose un poco

- pues por que me reprimí el espíritu de yoru para que pudiéramos pasar desapercibidos .. por eso no crecía… él no me permitía cambiar. – se rio alegremente dejando fuera todas sus preocupaciones y tristezas – Yashayoru esta feliz de que encontramos a alguien que nos ame, por fin podemos crecer – al finalizar esto gaara se acerco para besarla.

Dos demonios, dos vidas, dolor, miedo, odio, un alma que emergía de entre las cenizas del rechazo para purificarse con el verdadero amor y un nuevo camino que construirán con la fuerza de su pasión.