1

Las vacaciones acababan, la residencia Ichigo estaba a punto de llenarse de estudiantes. Nagisa había ido a su casa una semana después de que empezaron las vacaciones, sus padres habían regresado por un mes y Nagisa había tenido que pasar las vacaciones lejos de su querida Shizuma y ahora no sabía si en verdad quería regresar a la residencia o no. Iría a la misma escuela de la vez pasada, solo que ahora, aunque conocía a mucha gente, se sentiría sola, sola y sin la única persona a la que realmente quería, sin su Shizuma. Antes de salir de la escuela, Nagisa estaba ansiosa por empezar el nuevo semestre, por volver a ver a todas sus amigas, pero cuando se enteró de que Shizuma no podría visitarla la idea de regresar ya no le agradaba tanto.

El recuerdo de su última noche en casa de Shizuma aún estaba fresco en su mente, cada vez que cerraba los ojos, Nagisa pensaba en ella, le dolía, no soportaba la idea de estar lejos de ella, pero también la hacía sentir bien, podía recrear todo el momento con solo cerrar sus ojos, sentir las cálidas manos de Shizuma bajando por su pecho, sus labios juntos, las manos de Nagisa en la espalda de Shizuma, entre su hermoso cabello; sentía lo mismo que esa noche, la noche en que al fin había podido demostrar su amor por Shizuma, la amaba, la amaba y quería ir con ella, quería estar con ella, pero no podía esperar, no podía esperar un semestre entero, no podía aguantar hasta las vacaciones, esa noche no había podido hacer algo que había querido hacer con Shizuma desde que había acabado el año escolar y quería hacerlo ahora, la imagen de Shizuma no bastaba, quería sentir su piel, respirar su escancia, saborear sus labios.

Finalmente se levantó de la cama, quería seguir acostada, revivir lentamente lo que había pasado con Shizuma, pero no podía, tenía que ir a la residencia, empezar su encarcelamiento, lejos de su amada, sin alguien para compartir su amor, sin embargo, Nagisa creía que si entraba a la residencia a primera hora y hablaba con las personas adecuadas, dejarían que ella saliera en las vacaciones a casa de Shizuma o le dejarían hacer una llamada, aunque fuera para saludarla, la extrañaba, seguro entenderían. Se levantó y caminó al baño, sintiendo las suaves manos de Shizuma, con solo recordar como ella había removido su ropa. Imitó los movimientos que Shizuma había hecho, cerrando los ojos para recordar el rostro de su querida Shizuma al momento de verla sin ropa. Entró en la regadera, sintiendo las gotas de agua como si fueran sus lagrimas de placer durante esa noche, no sabía por qué se sentía así, solo sabía que le gustaba volver a sentir, aunque fuera así, lo que había sentido esa noche, lo que había sentido estando con Shizuma.

Nuevamente tendría que ir caminando a la residencia, le hubiera gustado pasar por la casa de Shizuma, pero tenía que llegar lo más puntual posible si quería convencer a algún profesor para que le diera permiso de ir a casa de Shizuma. Caminaba con la misma ropa que levaba aquel día, el día más importante de su vida, el día en que había conocido a Shizuma, a la persona que más amaba. Se había olvidado de darle su celular a Shizuma, pero no importaba, en la residencia estaban prohibidos, además, Nagisa le había hablado unas cuantas veces a su casa, si Shizuma tenía identificador de llamadas podría tener el número sin problemas.

Finalmente Nagisa llegó a la residencia, no sabía que se hacía el primer día, después de todo, la vez pasada había llegado a la mitad. Nagisa fue a ver a la hermana Mizue, tenía que preguntarle a alguien si había posibilidad de que la dejaran ir a casa de Shizuma en las vacaciones, supuestamente se requería el permiso de los padres para que las alumnas dejaran la residencia, así que posiblemente tendría que comunicarse con alguno de sus padres. Nagisa tocó la puerta, puso su mejor sonrisa y entró.

--Buenos días.

--Buenos días, ¿qué puedo hacer por usted, Aoi Nagisa-san?

--Tengo… tengo una pregunta acerca de las vacaciones.

-- ¿Vacaciones?, ¿aún no empezamos las clases y ya piensa en las vacaciones?

--Si, bueno, es que… ¿Hay una posibilidad de que se me permita salir de la residencia con una graduada de Miator durante las vacaciones?

--Claro, si recibo una llamada de sus padres otorgándole el permiso.

-- ¿Con una sola llamada?

--Claro, ¿cómo creía que se le permitía a las alumnas salir?, con una llamada… tendrá que mandarles el mensaje antes de empezar las clases, los celulares están prohibidos en la residencia, ¿recuerda?

--Si, claro, muchas gracias.

Nagisa salió corriendo sin siquiera despedirse o preguntar que debía hacer ahora, simplemente había salido corriendo hacia su cuarto, esperando encontrar a Tamao para contarle. Extrañaba un poco a su compañera de cuarto, pero no lo suficiente como para olvidar a Shizuma durante su estancia en la residencia. También extrañaba a Hikari y a Yaya, pero era obvio que sería muy difícil acercarse a Hikari y Amane ya que eran las nuevas Etoile. Entró corriendo en la habitación y encontró dentro a la chica de cabello azul; corrió hacia ella y la abrazó.

-- ¡Tamao-chan!

-- ¡Nagisa-chan!, ¡Nagisa-chan, te extrañé mucho!

Tamao parecía muy feliz mientras abrazaba a Nagisa, parecía que nada en el mundo podría desanimarla ese día, hasta que escuchó las siguientes palabras de Nagisa.

--Tamao, ¡podré ir a casa de Shizuma para las vacaciones!, ¿no es genial?

La sonrisa en la cara de Tamao desapareció.

-- ¿Así que no pasarás las vacaciones aquí… conmigo?

--No, podré ir a casa de mi querida Shizuma, es genial.

--Si, claro…

-- ¿Por cierto, ahora quien será la presidenta del consejo estudiantil?

--Escuché que es alguien de nuestro año, tal vez la conocemos.

--Oh, espero saber quién es, si es de nuestro mismo año, es casi seguro que la conozcamos, quisiera felicitarla.

--Sí.

-- ¿Ocurre algo Tamao-chan?, te veo un poco triste.

Tamao fingió una sonrisa lo mejor que pudo.

--Estoy bien Nagisa-chan, no te preocupes.

--Ok… vamos a visitar a Yaya-chan… ¿con quién va a dormir ahora que Hikari-chan es Etoile junto con Amane-sama?

--No lo sé, no la he visto aún.

--Pues entonces vayamos ya, seguro se alegrará de vernos.

Nagisa tomó la mano de Tamao y salió de la habitación, jalando a la chica de cabello azul.