Una nueva locura he traído para ustedes. Donde intentaré desarrollar una veta que no es muy afín a mí, pero que espero poder encaminar.

Dedicado a Karix7 por ayudarme, betearme, idear muchas de las partes cómicas… ¡y ser todo un terrón de azúcar!

Una producción de: Peter Pan Landia (entiéndase Nunca Jamás).

Dirigido por: Ember.

Con Karix7 como Productora.

Viene una historia protagonizada por Hermione Granger y Draco Malfoy, que atenta contra la racionalidad….

Esperando que apaguen sus celulares para que puedan disfrutar de la función:

Se viene….

Huelga contra cupido.

Capítulo I: Parejas disparejas.

Por primera vez en meses mi despertador suena más tarde de lo usual. Un campaneo metálico que me avisa que la hora de despertarse ya ha llegado.

Me incorporo en mi cama, abriendo los ojos con lentitud. La cortina está abierta, aunque el cielo nublado no permite que el sol llegue a mi ventana… otro símbolo del fatídico día que me toca enfrentar.

Hoy es catorce de febrero, sinónimo de besos, abrazos, palabras desagradablemente dulces y… soledad, sí, una horrible soledad para una chica como yo. Claro está que no me importa mucho.

Hace ya seis años que asisto a Hogwarts y nunca, nunca jamás he recibido ni una tarjeta para el día del amor. Todos lo años solía sentarme en la mesa de Gryffindor a observar como diferentes paquetes, sobres, flores y hasta algunos vociferadores llegaban a manos de todos aquellos quienes se sentaban a mi alrededor. Pero a Hermione Granger, la prefecta y mejor alumna de la generación, nunca nada le llegaba.

Aunque, como ya dije, no me importa….

Me levanto y observo que, tal como lo suponía, mi pieza está absolutamente vacía. Si había un día en el año que Lavender y Parvati se levantaban temprano… era el día de San Valentín.

Recojo el arrugado uniforme que dejé dentro de mi baúl y me dirijo con él al baño, a alistarme para ese día tan poco especial.

La semana anterior había decidido que no me arreglaría nada para un día que no valía la pena, así que cumpliendo mi autopromesa, no me ducho y me visto con el uniforme ya usado del día anterior. Pueden decirme marrana, pero es una verdadera huelga hacia el baluarte del día de los enamorados, es más, incluso he pensado en que podría agregar una cinta negra amarrada a mi brazo derecho para que noten mi lucha contra el azúcar de ese día.

Para no parecer una verdadera reina de la suciedad limito a lavarme los dientes, con aquel enjuague bucal que mis padres me mandan todos los meses. Por algo mi sonrisa es lo único perfecto en mí… después de tantos años de usar esos insoportables y olvidados aparatos, mínimo que mi sonrisa sea perfecta.

Me miro al espejo y no me molesto en intentar aparentar que me agrada lo que veo, total yo tomé la decisión de ser la chica más fea para aquel día… por último que la falta de atención tenga una lógica coherente. Mi lucha contra ese tipejo vestido de angelito que se cree la gran cosa porque lanza flechas de amor, si existiera le diría en su cara que se ha olvidado de mí, pero si me responde que fue adrede… ¡Se quedan sin día de los babosos!

Estiro mis manos sobre mi nuca y en un complicado movimiento me hago una cola alta. Mi cabello es incorregible, y hoy aún más. Creo que si me ve mi peluquera muggle dirá que necesito raparme, aunque parezca bola de boliche, todo con tal de arreglar el desastre que yo misma me causo día a día al descuidarlo así.

¡Por Merlín!, estoy impresionada. Esto de no perder tiempo arreglándose significa un ahorro absoluto de mis mañanas, si consideramos que me da más tiempo para vivir en la biblioteca leyendo hasta que mis ojos me digan que es hora de dormir, llámenme obsesiva, pero es que los libros son de lujo.

Bueno, sí… creo que definitivamente necesito mejorar mi estilo de vida, de una buena vez, para vencer esta eterna escapatoria a toda muestra de arrumacos varios y situaciones azucaradas.

Doy un último vistazo a la habitación. El desorden que hay es proporcional a las veces que Parvati y Lavender debieron cambiarse de ropa, a pesar de que el uniforme sigue siendo el mismo, todas y cada una de las faldas son igualmente grises… ¿o no?

Aparte de, ¿cual es el afán de vestirse con cuidado si estas no duran todo el periodo de clases vestidas?... ¡Por Merlín! ¡Es lo único que comentan cuando estamos por irnos a dormir, de sus proezas sexuales! Pareciera que se han aprendido el Tantra y el Kamasutra de memoria, junto con alardear de su excelente condición física y elasticidad… las cosas que tengo que escuchar, cuando mis experiencias se limitan al babeo constante ante las fotografías de jugadores de quidditch que tiene Ron.

Tomo mi mochila que está lista a un lado de mi baúl abierto, y me preparo para el festival de intercambio de baba pegajosa que debe haber en mi Sala común… nada más asqueroso que ver a Ron y a Lavender como dos caracoles encaramados. ¡Y yo he visto de esos en herbología!, así que comento con fundamento.

¿Qué acaso este día además redobla la líbido? Mejor trataré de hechizarme para evitar asquearme, no sea que después comience un espectáculo de proporciones… el año pasado casi hubo intercambio de parejas.

Abro la puerta, las bisagras suenan y me dirijo a las escaleras de las cuales no se oye ningún ruido alrededor.

¿Intercambio de saliva?, ¡Quizás qué tipo de orgía hay que no hacen ni ruido!... Tendré que averiguarlo.

Un paso, luego otro y en un, dos por tres ya estoy en la Sala común, que extrañamente… está deshabitada.

- Ufff- suspiro aliviada, ya temía encontrarme con un sostén tirado a medio camino.

Agarro con más fuerza mi mochila sobre mi hombro, y después de mirar mi reloj de muñeca- me quedan quince minutos de desayuno aún- camino hacia el retrato de la Señora Gorda, dispuesta a pasar.

- Eres la última que quedaba adentro- me comenta el retrato, sonriéndome con malicia, como si supiera algo que yo ni me imagino.

- ¿Si?- le respondo, sólo por ser amable… la verdad me importa bien poco ser la última o la primera aquel día en especial.

- Sí, y es mejor que te apresures… ¡El catorce es siempre un día tan maravilloso!-

¡Maravilloso es salir del infierno acaramelado que me espera hoy!... para colmo de males ya comenzó con su desagradable canto. Arrugo el ceño y prosigo mi camino, nada peor que un retrato que se jura soprano cantando casi en mi oído.

Los pasillos están desiertos, como en las noches tranquilas que me toca hacer mi recorrido de prefecta… Me parece curioso, extraño… pero por algo será. Quizás hay una sorpresa en el Gran Comedor, con Dumbledore como director nunca se sabe. En una de esas me concede el privilegio de haber dejado que todo el Colegio salga a creerse conejo en el bosque prohibido y me deje tener un 14 de Febrero decente.

Cuando ya voy por el final de las escaleras, y doblando hacia el Gran Comedor la extraña visión de un Hufflepuff y una Slytherin besándose a unos metros hace que dé vuelta mi rostro, ¿estoy soñando, cierto?

- Sí, sí, Hermione- me digo con una sonrisa- Nada más loco como ver a un tejón y a una serpiente besándose, ¿no?-.

Y ladeo mi cabeza de un lado a otro, esperando que ese tipo de ilusiones desaparezcan. Suspiro cansada y empujo la puerta del Gran Comedor….

¡¿Y el Gran Comedor?!

Sí, está ahí. Las cuatro mesas dispuestas a lo largo de una amplia sala, decorada en el fondo con la mesa horizontal de los maestros. Pero algo está cambiado, y no son ni los colores, ni el techo mágico, ni la comida sobre los platos…

¿Qué hacen todos los alumnos revueltos?

Observo mi mesa, la orgullosa y valiente mesa de los Leones, pero apenas veo a compañeros de uniforme con la típica raya roja y dorada… mas bien hay una mezcla de distintas casas, todos conversando, riendo, acariciándose y… ¡Besándose!

Desesperada busco a mis amigos a lo largo de la mesa gryffindoriana, pero no hay ni rastro del cabello negro y desordenado de Harry, ni tampoco de aquel cabello lacio y pelirrojo de Ron.

Entrecierro mis ojos miel y busco por las otras mesas, inspeccionado muy bien la de los tejones y las águilas antes de detenerme en aquella mesa prohibida, la mesa que un Gryffindor jamás debería tocar… la mesa de las serpientes rastreras.

Abro mi boca por el asombro, el mudo grito de impresión que no alcanza a huir de mi garganta. No puede ser, o sea… es imposible que Harry y Ron estén sentados en aquella mesa, menos aún que estén riéndose a al vez… y por lo visto charlando de lo mejor entremedio de unas cuantas serpientes.

Con varita en mano me acerco desafiante a proteger a mis amigos, seguramente alguien los hechizó y por eso están ahí… ¡Quizás hasta usaron Imperius contra ellos!

En un par de trancos, sí trancos… que la femineidad se me fue a pique con mi falta de ducha, me paro junto a Harry y lo miro con la varita apuntando a una Pansy Parkinson que abre demasiado sus ojos azules.

- No te preocupes, Harry, yo te defenderé- le digo como si fuera súper héroe, que vamos… tanto tiempo juntándome con "el- niño- que- vivió" deja huella- Suelta a mi amigo serpiente pervertida!... así que jugando a seducir al enemigo, me las vas a pagar, tarada...-.

Harry me mira con su cejo fruncido, pero pronto lanza una risita que termina siendo una abrupta carcajada.

- ¿De qué hablas, Herms?- me pregunta con suavidad, tomando la mano de la Slytherin con total confianza- Tengo todo el derecho de ser feliz con la mujer que no me atreví a amar hasta ahora-.

Mis ojos pareces salir de mi rostro como dos pelotas saltarinas… ¡Tiene que estar bromeando!, ¿cierto?

- ¿De qué hablo…?, ¡¿de qué hablo me preguntas?!- Sí, estoy furiosa… y nada peor que una leona enojada- ¿Me vas a decir que acaso te dio enamoramiento galopante?, ¿fiebre, mareos?- desvío mi mirada y observo a Parkinson que tiene sus brazos muy enrollados en el cuello de mi amigo- ¡Confiesa!, ¿qué le pusiste en su desayuno para que esté así?-.

La Slytherin mueve su cabellera negra en un ademán airado, y se limita a acercarse al rostro de Harry y a… ¡besarlo!, así de la nada, como si fuera la cosa más común del mundo…

Pero eso no es lo peor… no. Harry acepta el beso, cierra los ojos… y su mano parece deslizarse bajo la falda de la rastrera serpiente, deslizarse y subir, subir hasta perderse de la mirada de cualquier curioso- como yo- que pudiera estar viendo la escena.

Mi rostro se acalora, sin yo poder controlar la situación, y mis ojos mieles desvían la vista hacia la segunda persona que había ido a buscar…

… persona que está atragantado con la gruesa lengua de Millicent Bullstrode dentro de su boca.

- ¡Ron!- grito, sin poder creer lo que estoy viendo. ¿En que mundo Ron- o cualquier otro chico- podría besar a Bullstrode?

Mi amigo parece no reaccionar, su rostro pecoso está demasiado apegado al de la "chica robusta" que besa como si de dos animales en celo se tratase. Millicen tiene sus grandes manos alrededor del delgado cuerpo de Ron, y lo apretuja como sólo la Señora Weasley lo sabe hacer… bueno, mirándolo desde ese modo… ¿Ron es el nuevo Edipo?

Mi aún no tomado desayuno parece querer salir de estomago y mis nauseas me llevan a pegar la nuca de mi amigo pelirrojo, que recién ahí parece recordar que el mundo exterior tiene que ser más agradable que esa boca gruesa en esa ancha mandíbula…

¡Por Merlín, si hasta Goyle es más atractiva que esa serpiente!... y que vamos, la imagen de Goyle con vestido no ayuda en disminuir mi asco frente a la escena que presencio.

- ¿Qué sucede, Hermione?- me pregunta despreocupado, con una enorme sonrisa surcando su rostro- No ves que estás interrumpiendo algo…- y sus ojos intentan enviarme una de aquellas miradas elocuentes que yo no puedo creer.

Bullstrode junta sus cejas gruesas frente a mi mirada de impresión, y rudamente abraza por el hombro a Ron, el cual acaricia su mano gigante con cuidado… como si fuera la de una niña pequeña.

- No ves, Hermione, que con mi muñequita estamos ocupados…-

Yo no puedo más del asco. Todo tiene que ser una broma, una gran y planeada broma. ¿Será el día de los inocentes?, ¡Sí!, quizás alguien decidió que tantos festejos nos arruinaban la vida así que decidieron hacer un dos por uno.

Porque, si somos sinceros, no sólo Ron tiene un problema horrible de perspectiva hoy, el pobre parece que se ha convertido en gay ante una mujer que le hace competencia en rasgos viriles; sino que Harry ha parecido cambiar su repentino gusto hacia mujeres huecas y arrastradas, conocedoras de la "Cosmobrujas" casi como una Biblia fundamental. Y bueno, yo… yo parezco drogada frente a todo ese espectáculo que es digno de un martes 13.

Apreto mis labios, víctima de todo aquello que no entiendo. Algo muy raro sucede en Hogwarts, y para rematarla no hay ni pista de Dumbledore ni de Mc Gonagall en todo el Gran comedor… ¿no será que ellos dos también…?.

¡Hermione, calla! Ni se te ocurra pensar ese tipo de… asquerosidades. Aparte que Dumbledore está muy viejo para hacer cualquiera de esas cosas, o sea… al menos que use alguna pastillita azul, pero, ¿qué demonios estoy pensando? ¡Sexo entre Profesores! la guinda para el pastel más nauseabundo de mi vida.

Por las barbas de Merlín. Necesito respirar, pero parece que todo el aire se lo tomaron prestados estos amantes del Marqués de Sade… típico, ahora sólo falta que salga una monja de no sé donde gritando que acaba de tener el mejor orgasmo de su vida, y vamos… que Marqués de Sade hizo esas cosas posibles.

Enfurecida me volteo, sin dirigirle una última mirada a mis amigos que volvieron a su "momentánea ocupación".

Sólo quiero llegar a mi mesa, tomar una manzana y salir corriendo de ahí. Probablemente cuando llegue a Pociones todo vuelva a la normalidad, no creo que Snape confíe en que todo ese repentino amor entre leones y serpientes sea tan lógico.

¿Qué ven mis ojos?, ¿es acaso una persona cuerda en todo el Gran Comedor? Sonrío y camino más rápido hacia Ginny que está absolutamente sola en una esquina de la mesa.

- Ginny, ¡gracias a Morgana!, pensé que era la única que no había sido inducida al lado oscuro de la fuerza- le comento, sentándome frente a ella- No puedo creer que tu hermano esté ahí… besándose con, con…- Que lo vi y aún no lo creo, por eso me cuesta decirlo- ¡Millicen Bulstrode!-.

Y miro a mi amiga, con la clara intención de ver su mueca impresionada sobre el plato de cereales intactos que reposa en su puesto. Pero ella parece ida… en una realidad paralela… con sus ojos perdidos hacia al frente, mirando algo, un punto fijo tras mi hombro.

De pronto suspira y una risita traviesa se escapa de sus labios, como si algo muy chistoso estuviera suscitándose justo tras mi espalda. Veo que sus mejillas se sonrojan tras aquel gesto de picardía que brota de sus ojos… y la curiosidad me supera, tengo que saber qué sucede.

Veamos… todo más o menos normal, por lo menos a primera impresión. Ginny estaba mirando la mesa de profesores, donde está Tralawney escrutando atenta una taza de té… sí, eso es coherente en ella. A su lado está la profesora Vector, seguramente sacando un cálculo mental mientras observa a los alumnos y sus cariñosas demostraciones. Y junto a ella está Severus Snape con su cabello grasiento cubriendo parte de su rostro y su típica mueca…

¡¿Acaso eso fue un beso?!... ¿no será que Snape me está lanzando un beso, cierto?

Me torno roja, morada, fucsia, de toda la gama de magentas conocidas y por conocer. Volteo rápidamente mi rostro para ocultar la vergüenza de aquel beso lanzado por mi profesor de pociones, pero lo que veo frente a mí me deja aún más anonadada.

¡¿Cómo tan ingenua, Hermione?! Ni Snape te enviaría besos, ni él.

Es Ginny la que recibe aquel beso, con una sonrisa en sus labios. Y luego estira su trompa lanzando otro beso oculto al poco atractivo profesor que está sentado, observándola con cara de adolescente enamorado.

… parece que la fijación que tiene con las pelirrojas es un problema serio para él.

Sí, mi estomago ha vuelto a rugir. Pero no de hambre, sino de asco.

Preocupada por mi estado mental, y por el de todos aquellos simples mortales que parecen convocados a una orgía alegría dentro del Comedor, decido tomar mis cosas e ir hacia el aula de clase, aunque parece que mi clase de Pociones será tan nauseabunda como aquel desayuno.

Con la mochila en mi hombro y mi nariz arrugada, cruzo el pasillo y camino hacia la puerta que será mi libertad, mi edén para tanta cosa extraña que esta sucediendo.

- Creo que tendré que ir a la Biblioteca, quizás sea una maldición la que ha ocasionado esto- me digo. Lo sé, suena extraño, ¿pero qué tiene de malo hablar con uno mismo de repente?, total nadie me puede entender mejor, menos ahora.

Con mi mano empujo la puerta, y voy tan atenta a mis cavilaciones- ¿estará en la sección prohibida ese libro?- que no me percato de que alguien pretendía entrar justo cuando yo estaba saliendo… un alguien con un abdomen bastante marcado, por lo que pude notar al impactarme contra él.

Mis manos curiosas acarician sin querer ese torso que se nota trabajado y mi nariz recoge ese aroma varonil, de fragancia cara que expira cada poro de ese cuerpo atlético.

Avergonzada me aparto, maldiciéndome por no llevar mi pelo suelto aquel día… habría sido útil una enredadera de cabellos para cubrir mi rostro abochornado. Y levanto mi vista con lentitud, preparada para saber quién es el dueño de aquel cuerpazo… quien es aquel dios destinado a vivir entre los hombres… aquel…

¿Malfoy?

Unos ojos grises me escudriñan desde un perfil aristocrático y frío, como el que todo sangre pura anti muggles debe tener. Y una mano parecía haber rodeado por desventura mi cintura, como me atrevo a pensar.

Rápidamente me paro muy derecha, para no demostrar debilidad frente a la tropa de insultos que seguramente el albino hurón me va a lanzar. Apreto mis puños, levanto mi barbilla, y espero como una mártir todas aquellas palabrotas siseantes que sé que llegaran, de un momento a otro.

Pero algo increíble sucede… algo así como una pesadilla que parte como un cuento de hadas y que termina con una princesa degollada por su hada madrina.

¡Malfoy sonríe!, con aquella sonrisa ladeada que tantos suspiros he escuchado que suele causar. Y sus ojos brillan, brillan como nunca antes lo habían hecho…

- Granger…- murmura. Y veo como su mano parece retomar camino hacia mi cuerpo, intentando rodearlo con un elegante movimiento- que gusto verte el día de hoy…-.

Continuará…

A la misma hora, en el mismo canal… sin saber qué día (que vamos, estoy con otros fics en marcha xD!).

Otro capítulo de "Huelga contra Cupido".

Esperando sus críticas...

Ember.