Ya me cansé de las historias donde James es el arrogante, el insufrible y el que tiene que cambiar para conquistar a Lily…así que en esta historia; que está basada en el libro El Collar de Esmeraldas de la autora Diane Brown y con los personajes de los libros de la saga Harry Potter propiedad de JK Rowling; será Lily quien se tendrá que dar cuenta de que nada es lo que parece y tendrá que cambiar de actitud si no quiere perder el amor de James…

Esta historia está ambientada en la primera mitad del siglo XIX, en esta época se dieron muchos cambios en todos los aspectos: literatura, política, ideologías, y sociedad. He de decir que leí de este tema (La Segunda Revolución Industrial, la Ilustración… para comprender mejor la historia y poder cambiar algunas partes). Se que en la lo original Lily y James son de la misma edad, pero, en este caso (dado que yo soy quien escribe) quiero darme el lujo de cambiar esto y James tiene 26 (*) años y Lily tiene 17, sé que es un poco la diferencia de edad, pero en esa época (y aún en la nuestra y no lo negarán) las mujeres eran obligadas a casarse muy jóvenes con gente a la que ni conocían o eran muy mayores para ellas. Otra cosa es que en le lectura original se dice que el personaje que le toca a James tiene aproximadamente 30 años, más o menos; (el personaje que toca a Lily si tiene los 17) y sí…a mí también se me hizo mucho así que al protagonista le bajé la edad (ustedes dirán si no es justo, además de que tacharían a James de pedófilo, no?).

Bueno aclarado este punto dejo la historia a su criterio, aclaro que la idea original no es mía, sino que la tomé El Collar de Esmeraldas, que es una de mis novelas favoritas (que la leí cuando tenía como 10 años) digo esto porque no quiero que luego me acusen de plagio o algo así y de una vez invito a quienes quieran leer en la trama original el libro, ya puse arriba el título y el autor. También he de decir que voy a cambiar ciertas cosas a la trama original, se me ocurrió utilizar el libro antes citado después de leer varias historias en las cuales en casi todas es James quien cambia, ya que creo que es tiempo de ponernos un poco del lado de James.

Disclaimer: No tengo ningún derecho sobre Harry Potter ni ninguno de sus personajes. Sólo juego un poco con mi imaginación

Lamento si los aburrí con todo este discurso, pero creo que es necesario para que luego no haya dudas ni sorpresas y una vez dicho todo lo que creo….cooomenzamos:


CAPÍTULO 1. El comienzo.

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Miré el diamante que él me había puesto en el dedo: brillante y elegante; y aunque menos ostentoso de lo que me hubiera gustado, seguramente había costado una "pequeña" fortuna y me pregunté cuánto tiempo tardaría en empeñarlo papá; pero claro, recordé con amargura, él ya había recibido una cuantiosa cantidad de ese infame que acababa de poner el anillo en mi mano. Con el anillo en mi mano todas mis esperanzas se perdieron y mi boda con James Potter era ya una realidad.

Potter trató de besarme y tuve que luchar contra el asco que su sóla presencia me daba, creo que se dio cuenta ya que sólo me tomó de la mano y dijo:

-Por favor, dame la oportunidad de hacerte feliz

Miré sus ojos castaños tras sus gafas y me vi a mí misma diciéndole que no lo amaba, que aborrecía la idea de casarme con él, que amaba a Edward Turpin desde niña y que a él le hacía falta mucho para poder hacerme feliz… pero todo esto se quedó en mi mente ya que mi padre jamás me perdonaría que echara a perder su genial plan para librarse de todas las deudas y yo no me perdonaría que lo enviasen a cárcel.

-Creo…que seré feliz cuando…me acostumbre a usted.

-No son esas las palabras de una mujer deseosa de casarse- dijo con un dejo de amargura- pero espero que eso cambie.

Pese a sus inciertos orígenes sus rasgos eran aristocráticos, sus ropas no eran ostentosas pero él vestía con distinción. Potter se inclinó para despedirse, se dio la media vuelta y salió acompañado de su fiel amigo Sirius Black y entonces recordé el día en que lo había conocido hacía apenas un mes:

Paseaba en el parque con Edward Turpin quién me dejó conducir sus caballos por un breve momento; fue emocionante todo ese poder en mis manos, poco después él retomó las riendas no sin antes prometerme que me dejaría conducir en otra ocasión.

Llegué a casa aún muy emocionada, me dirigí al estudio deseosa de contárselo a papá…pero él no estaba a solas: estaba con dos desconocidos: de lo primero que me fijé es que ambos eran muy jóvenes ya que a lo sumo tendrían algunos años más que yo; el primero, sentado frente a papá era un hombre alto, con cuerpo atlético y porte enérgico, en su rostro se reflejaba sagacidad e inteligencia, pero había algo extraño en su aspecto: tal vez su cabello negro azabache un tanto alborotado que él trataba de alisar como oponiéndose a la naturaleza; ó tal vez sus ojos cafés tras esas gafas redondas, tan intimidantes que parecían leer los pensamientos, noté fastidio en su mirada hasta que sus ojos se posaron en mí y sus facciones se suavizaron. El otro individuo sentado a la derecha de el primero, era un poco más alto que éste, con el cabello negro azulado un poco largo y unos ojos grises, que igualmente denotaban un poco de fastidio y que cuando cayeron sobre mí me miraron con desconfianza y se entornaron para mirar a su acompañante con un poco de temor y molestia. Ambos desconocidos cruzaron miradas como tratando de leer el pensamiento del otro; pero el hombre de las gafas casi inmediatamente volvió la mirada nuevamente hacia mí.

Me volví hacia papá para comentarle la experiencia de mi paseo, pero él me interrumpió:

- Lilian, ¡por amor de Dios!, ¿no ves que hay visitas? Ten la amabilidad de esperarme, creo que usted dijo que ya tenía prisa, ¿verdad señor Potter?

Ese tono de súplica era extraño oírlo en papá, ya que un hombre de su linaje: Mathew Evans, conde de Surrey pertenecía a una de las familias más nobles y antiguas, aunque no más ricas de Inglaterra. Papá notó que Potter no apartaba la mirada de mí y dijo:

-¡Cielo santo! Creo que olvidé mis modales: Señor Potter os presento a lady Lilian Evans mí amada hija; Lilian, el señor Potter, James Potter y su secretario el joven Sirius Black, unos conocidos.

- Un placer conocerte Lilian- dijo Potter

- Igualmente un placer conocerla señorita Evans- dijo Black

Papá los había presentado como conocidos, y yo había pensado que eran amigos de juego (papá era un jugador empedernido), aunque ninguno de los dos hombres parecía ser del tipo jugador.

-Lilian, déjanos a solas, después podrás contarme tus aventuras-se volvió hacia Potter-¿o ya se iba usted?

-Tal vez… reconsidere mi decisión lord Evans veo a su hija tan entusiasmada que no me gustaría interrumpir, nuestro asunto puede esperar, conozco su situación y mañana le haré saber mis condiciones. Vendré a las diez de la mañana, no ceo que sea muy temprano ¿o sí?

- En lo absoluto-dijo prontamente papá aunque yo sabía que como yo, se levanta después del medio día.

Así que cuando Potter y Black salieron conté a papá mi historia y lo hice prometerme que me comprara un carruaje propio, así que comencé a pensar en el color de mi faetón, el rosa sería bonito, pero…un color verde combinaría a la perfección con mis ojos y haría resaltar mi cabello rojo, con eso tendría que visitar a la modista para que me confeccionara ciertos trajes para hacer juego.

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Pero cuando visité a la modista fue con el desagradable propósito de elegir un vestido de novia…el día que debía ser el más feliz de mi vida era detestable ya que mi prometido no era otro que James Potter.

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Cuando desperté, al día siguiente de la visita de Potter y su compañero a nuestra casa, un poco después del medio día, bajé para que papá y yo fuéramos a comprar mis caballos, cuando entré al salón lo encontré sumido en sus pensamientos y en cuanto me vio dijo casi llorando:

-¡Oh, Lilian, Lilian!

-¿Qué ocurre? Papá por favor dímelo, recuerda que nosotros no nos guardamos secretos.

-Mi querida Lilian, durante mucho tiempo te he ocultado que de nuestra fortuna casi no queda nada, se ha reducido mucho.

-Tranquilo padre, todos los caballeros siempre tienen deudas.

- Me temo, que la fortuna se ha reducido tanto que ya ni siquiera puedo saldar mis deudas importantes: las de honor, entre otras y si no pago pronto, ¡me han amenazado con la cárcel!

- Debes saldar esas deudas, tendremos que vender nuestra hacienda en Bristol -la hacienda donde había nacido y que tanto yo quería

- Querida, ni con eso bastaría, he visto a mucho gente, y nadie quiere prestarme, nadie, excepto…

- ¿Excepto Potter?

- Si, de hecho está dispuesto a darme la suma que le pido, él es un hombre muy rico a pesar de ser muy joven, apenas tiene 26 años, sé que opera muchas áreas financieras…

- ¿Qué ha pedido a cambio? ¿Nuestra hacienda quizás?

- No, querida Lilian lo que Potter me ha pedido a cambio es tu mano…


(*)Como ven esta historia está en edición, tendrá ligeros cambios que después de platear mucho los realicé; el primero de ellos es la edad de James, pues los 22 años iniciales no se ajustaban a lo que se necesitaba para el personaje así que he cambiado la edad a 26. Ya que él necesita ser más grande por ciertos detalles de la historia que necesitaba encajar. Espero que sigan disfrutando de esto. Y a quienes me han seguido desde el principio, esto es para ustedes.